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Capítulo 6: Una Promesa Cumplida

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Aquella mañana, Haku despertó de muy buen humor. Desconocía la razón, pero había algo en el día de hoy que se sentía especial. Era como si hubiera una presencia en la casa de baños que desprendía una poderosa aura la cual lo llenaba de regocijo. Lo que él no sabía, sin embargo, era que estaba a punto de tener un día muy interesante.

Saliendo de la cama, Haku se preparó para empezar lo que él creía sería otro día mediocre en la casa de baños. Bajó las escaleras para encontrar a alguien más que también estuviese despierto. Se había despertado bastante tarde considerando la hora en la que había vuelto. Y ¿era su imaginación? O todos estaban de un mejor humor que el usual.

—¡Amo Haku, Amo Haku! —Haku se topó con la pequeña rana que saltaba en su dirección mirándolo con entusiasmo. —¡Amo Haku has vuelto! ¿Cuándo llegaste?

Haku se encogió de hombros. —No estoy seguro. Pero ya era bastante tarde. —miró a su alrededor y vio a muchos trabajadores felices. —¿Sucedió algo en mi ausencia?

La boca de la rana se abrió con sorpresa. —¿Quieres decir que no lo sabes?

Haku enarcó una ceja. —¿Saber qué?

—¡Sen ha vuelto! —exclamó la rana.

Haku se congeló. Le tomó un momento comprender las palabras del pequeño espíritu. Una vez que su cerebro registró lo dicho, miró fijamente a la rana.

—No es divertido. —Siseó —Deberías saber que no es bueno bromear con una cosa como esa conmigo.

La rana sacudió su cabeza con frenesí. —¡No estoy bromeando! ¡Hablo enserio! ¡Ella realmente está aquí!

Haku se inclinó y miró fijo a la rana. —Si me estás mintiendo, te transformaré en una verdadera rana por una semana. —amenazó.

Esperó que el espíritu confesara que de verdad bromeaba. No sería la primera vez que alguien le jugaba una broma así. Ninguno de ellos se dio cuenta que no sólo estaban divirtiéndose a costa suya, sino que también rompían su corazón en cada ocasión.

Para su sorpresa, el espíritu se limitó a darle una sonrisa de oreja a oreja. —Amo Haku, si estoy mintiendo, yo mismo me ofreceré como asado de rana a los huéspedes.

El corazón de Haku comenzó a latir muy rápido. ¿De verdad, Chihiro estaba allí? ¿Realmente había vuelto? ¿Finalmente sería capaz de verla después de todos estos años?

Agarrando al espíritu lo sostuvo a la altura de los ojos. —¿Dónde está?

~•~ ~•~ ~•~

—¿Qué diablos sucedió en este baño? —se quejaba Chihiro mientras restregaba la suciedad de una de las tinas.

Lin se encogió de hombros. —No lo sé, pero quienes fueran, debieron estar desesperados por una buena limpieza.

—Vaya que sí. —restregó con más fuerza, pero en lugar de quitar la mugre, la espuma parecía esparcirla. —¡Ahh! ¡Esta cosa no se quita! Rayos, desearía tener magia y así hacerlo desaparecer.

Miró hacia su compañera, preguntándose si a lo mejor…

Lin sacudió la cabeza. —Lo siento, chica. No hay manera en que pueda ayudarte. Sólo nos queda seguir restregando.

Chihiro apretó los dientes mientras restregaba furiosamente la tina. —Argg, ¿no hay otro tipo de jabón que nos ayude a quitar esta mugre?

—Espera un momento, iré a buscar —dijo Lin, saliendo del baño—, limpia el resto del agua mientras vuelvo.

Chihiro se arrastró por el baño, limpiando el desastre que el agua había hecho, echando humos en el proceso.

—Estúpida Yubaba —refunfuño. —Esa vieja bruja ama aprovecharse de mí.

Siguió fregando, inconsciente de la figura que la observaba desde el vano de la puerta, tratando de reunir el coraje necesario para entrar. Él sabía que ella estaría feliz de verlo, pero también sabía que estaría furiosa. Después de todo, 12 años era mucho tiempo para un humano, aunque también lo fue para él, y justo ahora su enfado probablemente superaría su alegría. Ya de por sí estaba de mal humor. Sería mejor intentar suavizar la situación.

Chihiro escuchó como alguien se aclaraba la garganta y decía. —Es curioso como 12 años pueden cambiar tanto a un humano.

Chihiro se congeló, conocía muy bien esa voz, la había escuchado todo el tiempo en sus sueños. Ciertamente, ahora sonaba más madura, pero sólo existía una persona a la que le podía pertenecer esa voz.

Lentamente se dio la vuelta para encarar al hablante. Sus ojos se abrieron de par en par ante la vista del espíritu del río Kohaku. La última vez que lo había visto, era un pequeño niño, pero ya no más. Creció y se convirtió en un joven muy atractivo. Chihiro sintió que su corazón comenzaba una carrera frenética con sólo mirarlo.

'¿Ese es Haku?' pensó con incredulidad. '¡Mi Dios, está tan sexy!'

Se detuvo a contemplarlo. Esto era lo que había estado soñando en los últimos 12 años, pero por un infierno, ¡era mucho mejor que un sueño! Podía sentirse a sí misma derretirse bajo su mirada.

De pronto se dio cuenta de que estaba mirándolo embobada e intentó sobreponerse. Puso la mejor cara de suficiencia que pudo y dijo. —Bueno pues, los humanos no tenemos el privilegio de decidir nuestra edad, a diferencia de algunas personas.

Haku sonrió. Chihiro se estaba conteniendo de no lanzarse a sus brazos. Se pellizcó para estar segura que no estaba soñando. ¡Auch! Sip, estaba despierta. ¡Eso significaba que todo era real!

Haku se las arregló para reunir el coraje y entrar en la habitación. Aún no podía creer que ella realmente se encontraba aquí. Tendría que recordar disculparse y agradecer a su pequeño amigo la rana, más adelante. Ahora mismo tenía cosas más importantes por la que preocuparse.

Se aproximó a Chihiro con más confianza. A lo mejor, ella no estaba tan enojada como él pensaba. La verdad es que no parecía molesta. De hecho, parecía como si estuviera en shock.

Le regaló una sonrisa amistosa y dijo. —Vaya que has crecido. Te ves hermosa.

Chihiro sintió que se sonrojaba. ¿Por qué su cuerpo la estaba traicionando así? —Gr-Gracias. Tú también. Por alguna razón esperaba encontrarte con la misma apariencia de un niño.

Haku frunció el ceño. —Puedo convertirme en un niño si quieres.

—¡NO! —gritó Chihiro, demasiado fuerte para su gusto. Enrojeció de vergüenza—. Quiero decir… luces demasiado bien así. Muy guapo.

Haku volvió a sonreír, un pequeño sonrojo teñía sus mejillas. —Ha pasado el tiempo.

Chihiro asintió en acuerdo. —Demasiado.

Haku avanzó un paso más. —Es estupendo verte de nuevo. Te he extrañado.

Chihiro ya no podía contenerse por más tiempo. El cepillo con el que fregaba se le cayó de las manos mientras ella arrojaba sus brazos alrededor del espíritu del río. Al principio, Haku se sintió sorprendido. Feliz, pero sorprendido. Le devolvió el abrazo agradecido. Había ansiado el poder abrazarla desde hace mucho tiempo. Ahora que la tenía entre sus brazos, por nada del mundo la dejaría ir.

Un doloroso escozor lo trajo de vuelta a la realidad. Le tomó un momento darse cuenta que Chihiro lo había abofeteado y que ahora estaba frente a él, mirándolo furiosa.

'Uh oh, parece que está molesta después de todo' pensó, mientras colocaba su mano sobre la marca enrojecida que aparecía sobre su mejilla. Tenía que admitir que se merecía un buen regaño, ¿Pero realmente se merecía esto?

—Uh, ¿Me perdí de algo? —dijo una voz desde la puerta.

Lin había regresado con una botella de algún producto de limpieza. Rápidamente comprendió la situación y decidió que no quería ser parte de esto.

—Yo… regresaré más tarde —dijo y lentamente abandonó la habitación, dejando que Haku y Chihiro arreglaran sus problemas.

—¿Y eso por qué fue? —preguntó Haku, una vez que Lin se marchó.

Chihiro se cruzó de brazos. —No te hagas el tonto —gruñó—. Sabes perfectamente por qué fue.

—¿Te importaría iluminarme? —cuestionó Haku, haciendo de inocente.

Aquello sólo hizo enfurecer a Chihiro. —Hmm, déjame ver ¿Puede que sea porque rompiste tu promesa? ¿Por abandonarme cuando te necesitaba? ¿Por nunca darme el mínimo indicio de que sabías de mi presencia cuando lloraba por ti? ¿Te parecen buenas razones? Si no, dímelo, porque tengo más.

Haku se sintió avergonzado de sí mismo. —Chihiro, yo… —la verdad no sabía que decir. Pero al parecer no necesitaba decir nada, porque Chihiro aún no había terminado de decir todo lo que tenía por decir.

—¡Me abandonaste, Haku! —lloró. —Yo confié en ti. Realmente creí que volveríamos a estar juntos. Realmente pensé que te importaba o que te preocupabas por mí y que estarías allí cuando te necesitara. —Ahora sí que estaba sacando toda su ira. —Pero han sido 12 años, Haku. ¡12 años! Ni una sola vez intentaste contactarme. ¿Por qué me dejaste sola?

Haku bajó la cabeza. —Chihiro, sé que estás molesta, pero…

—¿Molesta? No Haku, no estoy molesta. —siseó—. Ni siquiera creo que exista una palabra para describir cuán furiosa me siento en este preciso momento. Me dejaste completamente sola. Me prometiste que volveríamos a vernos una vez más, pero no mantuviste tu promesa. Espere por años sin recibir nada. ¿Sabes el daño que me causó?

Haku negó con la cabeza.

—Entonces déjame "iluminarte." Después de mi pequeño viaje al mundo espiritual ya no fui la misma. Me sentía completamente perdida en mi propio mundo. Nunca conseguí hacer verdaderos amigos. Llegué a ser distante con todos, incluso con mis padres. No me sentía parte de los míos. Te llamé tantas veces, lloraba hasta caer dormida más veces de las que puedo recordar. Todo aferrándome a la promesa que me hiciste. Creía que un día sería capaz de llegar aquí y verte otra vez, pero eso nunca sucedió. Caminé a través de la puerta tantas veces que ya conozco cada roca, cada árbol, cada marca de ese camino. Fui a tu río tantas veces que mis padres comenzaron a cuestionar mi cordura por mi obsesión por él.

Ya no gritaba. Ni siquiera sonaba molesta. Ella sonaba herida y llena de tristeza. Le rompió el corazón a Haku el verla así.

—Luego comencé a dudar de las cosas —continuó—. Comencé a cuestionar mi propia cordura. Comencé a pensar que todo había sido sólo un sueño y que nada había sucedido en realidad. Pero en mi corazón, sabía que todo había sido real. Entonces pensé que probablemente me habías mentido; que la promesa que me hiciste sólo fue una excusa para hacerme regresar al mundo humano, un mundo al que ya no pertenecía. Intenté convencerme a mí misma que no era verdad, pero después de años de espera y sin recibir nada a cambio, llegué a considerar que era cierto. Una de mis pocos amigos me dijo que avanzara, ya que tú nunca vendrías, pero yo no podía dejarte ir. Pero ese presentimiento de que me habías mentido y que te habías olvidado de mí continuó aumentando.

Se alejó para que él no viera que estaba llorando. Haku sentía una mezcla de varias emociones. Estaba feliz de verla otra vez, pero también abatido por verla así, molesto consigo mismo porque él era la principal razón de que ella se encontrara en ese estado.

—Chihiro —dijo suavemente.

Chihiro se tensó cuando él pronuncio su nombre. —Sólo respóndeme una cosa, Haku. ¡Y no te atrevas a mentirme! —se volteó para encararlo, luciendo triste y enojada al mismo tiempo. —¿Me hiciste esa promesa, sólo para que me marchara? ¿Fui simplemente una estúpida humana perdida por la que sentiste lastima?

Haku estaba sorprendido de que ella pensara eso, pero por otra parte, no podía culparla. En cierto modo, la había abandonado, aunque esa nunca había sido su intención.

—Chihiro, juro por mi vida eterna que la promesa que te hice, siempre tuve intención de cumplirla. No eres simplemente una humana de la que sentí pena. Y nunca quise abandonarte.

Chihiro lo miro a los ojos. No había rastros de mentira en ellos. Verdaderamente parecía arrepentido por lo que había hecho. Sintió que su enfado comenzaba a disiparse.

—¿Entonces por qué jamás me respondiste cuando estuve en tu río? —cuestionó—. Sé que dividías tu tiempo entre la casa de baños, pero debiste haber estado al menos una vez cuando yo estuve allí. Y no me diste ni la más mínima señal de que sabías de mi presencia.


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