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Capítulo 7: Reuniones Privadas y Asuntos Reservados

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Aunque Lin ya no era de esas personas que escuchaban a escondidas, se mantuvo cerca por si lograba enterarse de lo que sucedía entre su amiga humana y el espíritu del río. A como dé lugar conseguiría que Chihiro hablara incluso si tenía que matarla.

—Probablemente se estén confesando cuan enamorados están el uno del otro. —murmuró—. Que romántico. Esperen, ¿yo dije que romántico? ¡Uh! Necesito alejarme de esta acaramelada atmosfera.

El sonido de pisadas capturo la atención de Lin. Chihiro venia corriendo por la esquina. Lin inmediatamente fue a su encuentro.

—Muy bien chica, empieza hablar… —calló al ver las lágrimas en los ojos de Chihiro. —¿Chihiro? ¿Qué…?

La humana ni siquiera pareció notarla mientras pasaba corriendo por su lado, dejando a una muy confundida Lin a sus espaldas.

—¿Huh? ¿Pero qué sucedió? ¡Ese maldito dragón! ¿Qué fue lo que hizo ahora? Sea lo que sea, le romperé el cuello.

Un instante después, apareció Haku doblando la esquina.

—¡Chihiro, espera, regresa! —se detuvo al divisar a Lin—. Lin, ¿Chihiro pasó por aquí?

Lin estrechó sus ojos. —Sí, se fue por ahí.

—Gracias.

Comenzó a correr tras ella, pero Lin lo sostuvo cuando pasó por su lado.

—Oh no, tú no —gritó con enfado, tirando de él hacia atrás—. Cuando ella pasó por aquí, estaba llorando. ¿Qué fue lo que le hiciste, dragón?

Haku no tenía tiempo para esto. Necesitaba arreglar su error. —Nada, sólo fue un malentendido.

—¿Crees que soy tonta? —gritó, obteniendo su atención—. Me dirás que hiciste ahora mismo; al menos que quieras que te dé una paliza primero y haga las preguntas después. ¿Y USTEDES QUÉ MIRAN? —los espíritus que habían dejado de trabajar para mirar la escena inmediatamente volvieron a sus quehaceres. Lin se volteó hacia Haku—. ¿Y bien?

—Lin, luego te lo diré. Tengo que…

—¡No, me lo dices ahora! Si vas tras ella probablemente empeores las cosas. Así que dime que sucedió.

—Lin…

—¡Que me lo digas!

Haku apretó los puños. Esta loca espíritu no lo dejaría pasar hasta obtener lo que quería.

—Bien. Chihiro y yo estábamos hablando. El contrato con Yubaba salió a colación y yo le dije lo muy difícil que sería anular su contrato esta vez. Ella dijo que quería mantener su empleo y quedarse aquí y yo le expliqué que no podía puesto que ella es humana. Entonces se disgustó y escapó. ¿Puedo irme ahora?

Hizo el intento de zafarse, pero Lin volvió a sostenerlo. —No, no puedes. Tú, estúpido dragón, ¿en que estabas pensando cuando le dijiste eso?

—Pero es la verdad.

Lin se llevó la mano a la frente. —Lo sé, pero no le digas algo así en su primer encuentro luego de 12 años. ¿Qué está mal contigo? Hombres, siempre arruinan todo.

Haku la miró airadamente. —Intento arreglarlo.

—No, ni lo pienses. ¡Lo empeorarás más! Yo hablaré primero con ella. Necesita algo de apoyo femenino.

—Pero…

—¡Sin peros! —dijo alzando la voz, obteniendo otra vez la atención de todos—. Es probable que no quiera verte en este momento. Agrr. No importa. Luego hablo contigo, ahora iré a buscarla.

Dicho eso se marchó furiosa, dejando a Haku atrás rodeado de curiosos espíritus.

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Chihiro regresó a su habitación y se sentó en el balcón. Mirar la calma del mar siempre parecía hacerla sentir mejor. Estaba intentando no pensar en lo que sucedió entre ella y Haku. Así no era como había pensado que sería su primera reunión. Cierto, no había pensado como se daría a cabo, pero de seguro no así. Después de 12 años finalmente veía a la persona que amaba y lo primero que decía era como se libraría de ella. ¿Acaso era una molestia para él?

'Pero él no lo dijo de esa manera' se recordó a sí misma.

De nuevo comenzó a llorar. Estúpido Haku. ¿Por qué tenía que ir y arruinar lo que probablemente hubiera sido un momento feliz?

—¿Chihiro? ¿Chihiro, estás aquí?

Esa era Lin. Chihiro reconoció su voz. No estaba segura de querer hablar con alguien justo ahora. Aunque Lin seguro insistiría.

—Chihiro, ¿Dónde estás? Sal y… oh, ahí estás. —se acercó y se sentó a su lado. Vio que Chihiro estaba realmente muy afectada por lo ocurrido. Maldito dragón. Tendría una muy buena charla con él más tarde—. Hey, ¿estás bien?

Chihiro ocultó su rostro entre sus rodillas. —No. Haku me odia.

—¿Él dijo eso?

—Él quiere que me vaya. Lo dijo él mismo. No puede esperar a librarse de mí.

Pobre niña. Lin la envolvió entre sus brazos y Chihiro se inclinó hacia ella y continuó llorando.

—Hey, escucha. Sabes que eso no es verdad —dijo—. Haku no te odia, en lo absoluto. Él se preocupa por ti más que nada.

—Pues tiene una divertida manera de demostrarlo. —exclamó Chihiro, sonando más enfadada que triste—. Si le preocupo tanto, entonces ¿Por qué quiere librarse de mí?

—Él no quiere eso —dijo Lin—. Sólo intenta hacer lo que cree que es lo mejor. Piensa que estarás mucho mejor con los tuyos, en tu mundo, con tu familia y amigos.

—Ustedes son mi familia y mis amigos —susurró Chihiro. Lo que provocó que Lin lagrimeara pero de gusto. Al instante se recompuso.

—No hagas que me ponga sensible —dijo, intentando aparentar que no le importaba—. Vamos, ¿Dónde está esa chica que ayer se enfrentó a un espíritu volcán?

—Tiene el corazón roto —murmuró.

Lin intentó frenar su ira. Oh, Haku pagaría por esto. —Hombres, no pueden hacer nada bien. Hey, anímate. Él no merece tus lágrimas.

—Yo lo amo, Lin —susurró Chihiro.

Lin se congeló y miró a Chihiro sorprendida. Al fin lo admitía. Todos en la casa de baños sabían lo que sentían Haku y Chihiro el uno por el otro, incluso el mocoso de Bôh lo sabía, pero ahora Chihiro lo admitía abiertamente. Si tan sólo pudiera decírselo a Haku.

—Escucha Chihiro, Haku no intenta echarte —dijo—. Él más que nadie quiere que te quedes. Él de verdad se preocupa por ti. Se preocupa tanto que está dispuesto a no verte más si eso significa que vivas feliz en el mundo humano.

—¡Pero yo no era feliz! —gritó Chihiro—. ¿Qué no puede entenderlo?

—Puede —respondió Lin—. Pero no quiere que hagas nada sin pensarlo primero. Hablando en serio Chihiro, ¿estás dispuesta a nunca más volver a tu mundo?

—¡Sí, lo estoy!

Lin la miró fijamente por un momento, dándose cuenta de lo problemático que sería hacerla regresar a su mundo cuando el momento llegará. Haku no se lo había dicho de la mejor manera. Y ahora ella tenía que consolar a su amiga. Pero como se sentirá cuando descubra que ella se pondrá del lado de Haku al final. Lin no quería que Chihiro se marchara, mas era por su propio bien.

'Luego me preocupo por eso' decidió Lin 'ahora mismo ella me necesita de su lado'

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'¡Estúpido y grandísimo idiota! ¿Cómo pudiste decir esas cosas?' se regañaba Haku a sí mismo '¿En qué estaba pensando? Ella debe estar odiándome ahora mismo. Pero yo sólo intentaba hacer lo que creía que era mejor para ella. ¿Qué no sabe qué haría cualquier cosa por hacerla feliz? ¿Incluso si eso significa estar separado de ella por diferentes mundos?'

Después de haber tenido tiempo para pensar, se dio cuenta lo tonto que había sido. Lin tenía razón, sí que había arruinado las cosas. Ahora necesitaba arreglarlo. Tenía que hacer que Chihiro entendiera que él no estaba intentando echarla, simplemente intentaba hacer lo que él pensaba que era mejor para ella.

Chihiro era humana, no entendía cuán peligroso era el mundo espiritual para los de su clase. No sólo eso, él no podía permitir que abandonara su antigua vida, a pesar de que nunca la recuperó después de su primer viaje, eso ella lo había dejado muy en claro. Pero aun así, ella tenía a sus padres. Debía tener más amigos de lo que pensaba. Incluso debían haber varios chicos con los ojos puestos en ella; como podría no haberlos. El sólo pensarlo hizo que furiosos celos lo embargaran.

La puerta se abrió y Haku alzó la vista para encontrar a Lin entrando. Inmediatamente se acercó, ávido por noticias de lo que hacía Chihiro.

—¿Cómo está ella? —preguntó.

La respuesta de Lin fue una fuerte cachetada que le atravesó el rostro. Wow, ella golpeaba tan fuerte como Chihiro.

—¡Eso fue por ser tan idiota! —Le regañó Lin—. Realmente la enfadaste, sabes. Ella piensa que no te gusta y que quieres librarte de ella lo más deprisa posible. No puedo creer lo que hiciste.

Haku agachó la cabeza. Eso era lo que estaba temiendo. Ahora ¿Cómo podía solucionarlo?

—Pero respondiendo a tu pregunta. Está mucho mejor ahora, aunque aún sigue disgustada —le contó Lin.

—¿Es, uh, seguro verla? —preguntó con cautela.

Lin asintió. —Seguro, sólo piensa antes de hablar —advirtió.

Haku asintió. —Sí, lo haré. Gracias Lin.

Lin se encogió de hombros y le dio la espalda. —Sí, como sea.

Haku se dio la vuelta para irse, pero antes de hacerlo, necesitaba dejar una cosa en claro. —Lin, sólo para que lo sepas, todos nosotros necesitamos tener una charla sobre Chihiro. Necesitamos hacerle entender que, sin tener en cuenta lo que ella o alguno de nosotros sienta, ella debe retornar a su mundo.

Y dicho esto abandonó la habitación. Lin dejó de actuar como una chica ruda y bajó la cabeza con pesar. —Lo sé. —susurró, luchando contra las lágrimas.

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Chihiro esperaba en su habitación, yendo y viniendo con impaciencia. Ya no estaba triste, ahora estaba furiosa con Haku por haber arruinado su reencuentro. Quizás otra cachetada en su otra mejilla la calmaría, eso claro, si Lin ya no lo había hecho.

—Más le vale venir —gruñó, respirando profundamente.

Había esperado mucho tiempo para ver a Haku otra vez y ¡maldita sea! Ella tendría un verdadero reencuentro. Pero esta vez él sería el que vendría y se disculparía.

El sonido de alguien llamando a la puerta la sobresaltó.

—Mejor que sea él —murmuró—. ¿Quién es?

—Soy yo —dijo la voz de Haku—, ¿puedo entrar?

Chihiro decidió dejar que el espíritu del río se impacientase un poco. —No lo sé, aún sigo molesta contigo. No fuiste del todo agradable durante nuestra última plática.

—Lo sé —respondió Haku a través de la puerta—. Vine a disculparme. ¿Puedes abrir la puerta para que pueda hacerlo apropiadamente?

Chihiro se cruzó de brazos. —Puedo oírte muy bien desde aquí. Empieza a disculparte.

—Por favor, Chihiro. No quise decir lo que dije. No quiero que te vayas. Eso estuvo fuera de lugar, por favor perdóname.

Chihiro suspiró ¿Cómo podía seguir molesta con él? No podía. Sin embargo podía pretender que lo estaba. Le abrió la puerta, intentando mantener su cara de enfado. Lo encontró de pie frente a ella con una furiosa y enrojecida marca en su mejilla. Así que Lin había ido a por él después de todo.

—Eso depende, ¿aún quieres despacharme? —demandó.

—Chihiro, nunca quise despacharte, jamás quise. Sólo intentaba hacer lo que es mejor para ti.

Chihiro sintió que su ira regresaba y de repente su falsa cara de enfado se volvió en una real. —Creo saber lo que es mejor para mí, muchas gracias.

'No, porque no sabes todo de este mundo' pensó Haku. Pero no lo diría. —Perdón, no quiero que peleemos. ¿Podemos simplemente pretender que nuestro último encuentro no sucedió y empezar de nuevo?

Chihiro se alejó de él. —No lo sé. Eso significaría que no resolvimos nuestra discusión de por qué en 12 años no me visitaste.

Ella estaba de un humor más ligero para bromear. Haku sonrió un poco. ¿Significaba entonces que ya no estaba enfadada con él?

—De acuerdo, todo menos eso —dijo, prácticamente rogando.

Chihiro sonrió, todavía dándole la espalda. —Tendrás que recompensarme —dijo.

—Por supuesto que lo haré —dijo Haku—. Y creo tener lo justo. ¿Te gustaría venir conmigo a mi río la próxima vez que vaya?

Chihiro parpadeó con sorpresa. ¿Él dijo lo que creyó que dijo? ¿La estaba invitando a su río? Wow, eso era un verdadero honor. Aunque Chihiro no lo sabía, ella era la única a la que Haku se lo había ofrecido.

—Haku… yo…

El chico sonrió. —¿Puedo tomarlo como un sí?

Chihiro estaba sin palabras. —Yo… yo… ¿estás seguro?

Haku asintió. —Claro que sí. No estaría ofreciéndotelo si no lo estuviera. Desafortunadamente, no volveré dentro de un tiempo puesto que acabo de estar allí, pero estoy seguro de que tú aún estarás aquí cuando llegue el momento.

¿Eso quería decir que él ya no insistiría en que se marchara?

—Haku, me siento muy honrada…

—No, cariño. Para mí sería un gran honor el tenerte allí —dijo, extendiéndole la mano—. Ahora vamos. Tenemos clientes que atender y muchas cosas en las que ponernos al día.

Chihiro irradiaba alegría mientras tomaba su mano. Todo saldría bien después de todo.

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Era tarde y todos dormían. Bueno, no todos. Una persona en particular pretendía que dormía. Habría una reunión importante esa noche a la cual ella debía asistir.

Decidiendo que ya era seguro, Lin lentamente se levantó. Echó un vistazo a Chihiro para estar segura de que la humana seguía durmiendo. Lo estaba. Sonriendo ligeramente, cubrió con las mantas a su humana compañera.

—Lo lamento, Chihiro —susurró mientras que en silencio abandonó la habitación.

Se dirigió camino abajo, hacia la sala de las calderas para encontrarse con los demás. Llegaba tarde y probablemente Haku le recriminaría por eso.

Cuando entró a la sala, Haku, Kamajii, Yubarito, y Bôh la estaban esperando. Lin se preguntó cómo se las ingenió el gigante bebé para escabullirse de Yubaba y llegar allí antes que ella.

—Llegas tarde —le regañó Haku.

Lin entrecerró los ojos. —No todos tenemos nuestra propia habitación. ¡Algunos tenemos que asegurarnos que los demás duermen! —gritó en respuesta.

Tomó asiento al lado de Bôh, el cual se divertía por su cuenta jugando con las bolitas de hollín.

—Bien entonces, ya que estamos todos acabemos con esto de una vez —propuso Kamajii.

—De acuerdo —concordó Haku—. Al menos dejemos las cosas claras. Todos coincidimos en que es muy bueno tener a Chihiro de vuelta, no obstante, ella no puede quedarse.

Los demás asintieron, aunque Bôh no parecía estar de acuerdo.

—¿Por qué no puede quedarse? —preguntó el enorme bebé.

—Bôh, sabes que este mundo no es apto para los humanos —puntualizó Kamajii.

—¡Pero yo no quiero que se vaya! —lloriqueó Bôh, comenzando a derramar lágrimas.

—Ninguno de nosotros quiere —dijo Haku, él en especial—. Pero no importa lo que nosotros queramos. Tenemos que pensar en lo que es mejor para Chihiro.

—Pero ella tampoco quiere irse —se quejó Bôh.

—Y ese es el punto de esta reunión —dijo Lin—. Necesitamos encontrar la manera de deshacer su contrato y hacerla entender que debe de retornar al mundo humano.

Yubarito graznó y agitó sus alas.

—Sabemos que Yubaba no la dejara ir —dijo Kamajii—. Eso representa un problema. ¿Qué haremos con eso? ¿Chantajearla? ¿Sobornarla? ¿Amenazarla?

—¿Quizás tía Zeniba pueda ayudar? —sugirió Bôh.

—¡NO! —gritaron los otros, excepto por Yubarito que sólo chilló.

—Bôh, sabes lo bien que se llevan tu madre y tu tía —dijo Kamajii.

Bôh lo miró confundido. —Ellas no se llevan bien.

—Exacto.

—Sólo recurriríamos a ella como último recurso —dijo Haku—. Involucrarla seguro provocaría más conflictos.

—Sin mencionar a Sin-Cara que probablemente también se vería involucrado —puntualizó Lin, temblando ante el pensamiento del anónimo monstruo. Ella nunca superó el desastroso incidente de Sin-Cara.

—¿Por qué no podemos dejar que Sen se quede? —preguntó Bôh con desesperación. Él podía ser sabio en ocasiones, pero en otras se dejaba guiar por su mente de infante.

—¿Debemos pasar por esto otra vez? —cuestionó Lin sonando frustrada—. Sabes bien que un humano no puede vivir aquí.

—¡Ustedes la dejaron quedarse la última vez! —se quejó Bôh.

Haku suspiró. Era como si estuviera teniendo la misma conversación con Chihiro otra vez. —Ella quería irse la última vez. No nos preocupamos porque quisiera quedarse. Estoy seguro de que seremos capaces de encontrar la forma de romper su contrato con Yubaba, pero la parte difícil será convencerla de que irse es lo correcto —era verdaderamente doloroso para él decir aquello.

—¿No es su felicidad lo más importante? —preguntó Bôh con aflicción—. Ella no era feliz en su mundo. Y tú no eres feliz si no la tienes cerca de ti, Haku.

Haku hizo una visible mueca de dolor. No importaba lo que él quisiera. Sí, quería que Chihiro se quedara a su lado más que ninguna otra cosa, pero no más que verla feliz y a salvo.

—No importa lo que yo sienta —dijo—. Lo que quiero es hacer lo que es mejor para Chihiro.

Lin se esforzaba por mantenerse callada. No le había dicho a Haku ni a nadie lo que Chihiro le había confesado. Si Haku tenía que saberlo, sería porque Chihiro se lo diría. Ella podía ayudarlos en todo lo que quisieran, pero sólo ellos debían confesar el amor que sentían el uno por el otro.

—Tal vez Sen sabe lo que es mejor para ella —dijo Bôh con terquedad. Él también quería lo mejor para Chihiro, pero quería tenerla a su lado. Si hubiera un milagro que lograra hacerla quedarse, él ayudaría a encontrarlo.

—Bôh, no vamos a discutirlo —pidió Lin—. Será bastante duro convencer a Chihiro. Por favor no discutas.

Bôh cruzó sus regordetes brazos, pero no discutió más.

—Y bien entonces, ¿Qué vamos hacer? —cuestionó Kamajii.


Recuerden que esta traducción está siendo resubida tanto aquí en Fanfiction como en mi cuenta secundaria en wattpad (lilaluux-er) con su respectiva corrección. Si la ven en otra plataforma y/o en otra cuenta que no sean estas es PLAGIO así que les pido por favor notificarme.