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Capítulo 8: El Profeta y El Río
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Chihiro estuvo completamente ajena a la reunión que tuvo lugar entre sus amigos, aunque por otro lado, ellos tampoco dieron indicios de que se dio una. Los días pasaron como si nada malo estuviera sucediendo. Chihiro era, sin duda alguna, la persona más feliz de todas, más feliz incluso de lo que se sintió en toda su vida. Estaba de regreso a su verdadero hogar con su verdadera familia y con su único y verdadero amor.
Aunque ya le había admitido sus sentimientos a Lin, todavía no se los había confesado al propio Haku. Cuando por primera vez ella confesó lo que sentía, estaba demasiado sensible que no le importó en seguir ocultándolo, pero ahora que estaba pensando con mayor claridad, no se sentía capaz de admitir su amor a nadie más, mucho menos a Haku.
Lin se alegraba de que Chihiro finalmente expresara sus sentimientos, ahora sólo faltaba conseguir que se los confesara al propio Haku. Aunque era más fácil decirlo que hacerlo. Bien podía ella ir y decirle a Haku todo lo que Chihiro le había dicho, pero eso no sería lo correcto. Chihiro debía hacerlo por sí misma. Lin la ayudaría y apoyaría en todo momento, pero Chihiro en persona debía hacerlo.
Aun cuando Chihiro estaba feliz por la forma en que las cosas se estaban dando, aun así, no podía evitar sentir que algo andaba mal. Por lo general, Haku, Lin, y Kamajii eran los mismos, pero no podía evitar pensar que algo sucedía con ellos. En especial con Bôh. El gigante bebé siempre parecía un tanto molesto por algo. Cuando Chihiro le preguntó si algo andaba mal, él negó que algo malo sucediera. Incluso Yubarito parecía estar actuando un poco extraño, aunque eso era algo difícil de asegurar.
Chihiro no quería pensarlo demasiado, pero no podía evitar el preguntarse si era algo que tuviera que ver con ella. Parecía que todos estaban con ese mal humor desde el día en que Haku le dijo que debía de regresar al mundo humano. ¿Podía ser ese el problema? Creyó que ya lo habían resuelto. Pero rememorando, se dio cuenta que ella y Haku nunca habían resuelto nada. Cierto, hicieron las paces después de su pelea, pero nada más se había dicho sobre su regreso al mundo humano. Ella había decidido no insistir en eso.
Pero un día, la casa de baños tuvo una visita de un espíritu que lo cambiaría todo.
—Bienvenido señor, que tenga un buen baño —saludó el capataz al huésped.
El espíritu simplemente levantó la mano ante el saludo. —No he venido por un baño. Estoy aquí en nombre de mi amo, el gran Lord Okaia.
—¡Lord Okaia! —Exclamó el capataz—. ¡Cielos! ¿Qué es lo que el gran Lord Okaia desea de nosotros?
—De ti, nada —replicó el espíritu—. He venido aquí para ver a la humana, Chihiro Ogino.
—Sí, claro. Un momento por favor.
El capataz inmediatamente se contactó con Yubaba, quien se conmocionó y entusiasmó al saber que un mensajero del gran Lord Okaia se encontraba en su casa de baños. Inmediatamente envió a Chihiro a atender a tan valeroso huésped.
—Escucha bien, Chihiro. Lord Okaia es el hechicero más poderoso en todo el mundo espiritual —le explicaba Yubaba mientras la conducía a la habitación privada donde se encontraba el mensajero—. Si él tiene negocios aquí, podría ser algo muy importante. Atenderás cualquier deseo de su mensajero, o si no te enviaré a convivir con los cerdos por una semana. ¿He sido clara?
Chihiro tragó grueso. —S-sí señora. Pero dudo que a Bôh le haga gracia que me transforme en un cerdo.
Yubaba gruñó. Chihiro tenía que tener esa ventaja. ¿Por qué Bôh tenía que ser tan cariñoso con la humana? —Sólo entra ahí —ordenó, empujándola dentro de la habitación.
La puerta se cerró detrás de ella y Chihiro se quedó a solas con el mensajero. Él lucía como un espíritu sombra; sólo que era de color rojo en vez de negro, y era algo más pequeño.
El mensajero observó a Chihiro con sus brillantes ojos amarillos. —Ah, así que tú eres la humana de la que mi amo habló. Un gusto conocerte.
Chihiro estaba un tanto sorprendida por el saludo del espíritu. Él le estaba hablando como si ella fuera la invitada.
—Um, si hay algo que pueda hacer por usted, por favor déjemelo saber —dijo.
El espíritu la invitó a sentarse. —Por favor, toma asiento. He venido aquí por asuntos a tratar, no por ocio.
Chihiro se sentó con vacilación. Ese no era un cliente normal. No estaba segura de lo que quería decir con "asuntos a tratar", por lo que mantuvo la guardia en alto. Haku le había advertido que a varios espíritus no les gustaban los humanos.
El espíritu hizo un rápido movimiento de muñeca y una mesa flotó en frente de Chihiro. Él se sentó al otro lado de ella.
—Mi amo sabe de ti —explicó—. Él te ha visto en una visión.
—¿Estoy en problemas? —se apresuró a preguntar—. Si hice algo malo. Lo lamento, le pediré a su amo que me perdone.
El espíritu soltó una risita. —No tienes nada que temer, humana. No has hecho nada malo. De hecho a mi amo le agradan los humanos. Simplemente vine aquí a comunicar un mensaje, y a revelar unos asuntos.
Colocó una baraja de cartas sobre la mesa. Chihiro se preguntó dónde las estuvo guardando, pero decidió que no quería saberlo. El espíritu barajeó las cartas y cortó la baraja antes de dividirlas en diferentes pilas.
—Dime, ¿Tú sabes quién es Lord Okaia? —preguntó.
Chihiro vaciló antes de responder. —No realmente —admitió—. Sé que es el hechicero más poderoso que existe en este mundo.
El espíritu volvió a reír. —Yubaba debió de habértelo dicho. Sí, así es. Y recientemente ha tenido una visión que te concierne a ti y a unos cuantos de tus amigos —escogió una carta de una de las pilas y la observó, mas no se la reveló a Chihiro—. Mi amo ha revelado que su camino se cruzaría con el tuyo. Tienes un muy difícil viaje delante de ti.
—¿Qué es lo que…?
—Por favor no me interrumpas —dijo el espíritu, tomando otra carta—. El poder del amor te rodea. Ese amor proviene de un poderoso dragón de río —al oírlo Chihiro se sonrojó. El mensajero tomó otra carta—. Existe un muro que bloquea tu camino. Uno construido por tu mortalidad —otra carta fue escogida—. Tu amor es fuerte, muy intenso, y será puesto a prueba por las tres más poderosas de las emociones. ¿Conoces esas emociones?
—Uh… —Chihiro no tenía idea de que estaba hablando el espíritu. Todo lo que podía hacer era deducir, este Lord Okaia sabía que ella estaba enamorada de Haku, incluso que su mortalidad era lo que los mantenía separados. Algo bastante obvio. Pero ¿Qué era eso de un viaje? Conocía la expresión que dice que el amor es un difícil viaje a emprender, pero tenía la sensación de que las lecturas de esas cartas hablaban de un viaje real. ¿Y qué era eso de las tres emociones? Estaba completamente pérdida. —No comprendo.
El mensajero tomó tres cartas más. —Tres poderosas emociones que se enfrentaran a tu amor. La primera es alegría, seguida de tristeza y luego ira —otra carta—. Las emociones deberán cruzarse. Una vez que estas emociones pongan a prueba tu amor, te verás forzada a tomar una decisión que te afectará a ti y a los que te rodean. No importa lo que decidas, alguien que amas saldrá herido.
—¿Qué? —Jadeó Chihiro—. ¡Pero yo no quiero herir a nadie!
—Existen diferentes tipos de amor, humana —explicó el espíritu—. Amor por los padres, amor por los hermanos, el amor hacia los hijos, hacia los amigos, y también amor hacia el cónyuge. Hay diversos tipos. Deberás elegir uno, otro deberá ser dejado atrás. Cual será… depende de ti.
—Pero no quiero dejar a nadie que amo atrás —exclamó Chihiro—. ¿Cómo podría hacer una elección como esa?
El espíritu tomó otra carta. —Tú ya has hecho una elección. Pero aún puedes cambiarla. Cuando la hora de tomar la decisión final llegué, tendrás que escoger otra vez, pero esta vez para siempre.
Chihiro tragó saliva, no le gustaba como sonaba aquello. —¿Cómo es que su amo sabe todo eso? ¿Quién es él?
–Lo conocerás tú misma, y entonces podrás hacerles todas las preguntas que tengas —replicó el espíritu.
—¿Cuándo?
Tomando otra carta, el espíritu respondió. —Pronto. Posteriormente al agua serás lastimada.
—¿Qué? ¿Lastimada? ¿Cómo es eso? ¿Acaso tengo alguna herida?
El mensajero negó con la cabeza. —No físicamente, emocionalmente. Cuando tu confianza sea traicionada. Recurrirás a quienes son más cercanos a ti, sólo para descubrir que traicionaron tu confianza, de modo que luego recurrirás a otros. Aquí será cuando tu viaje dará comienzo —él tomó otra carta—. Perdonarás a aquellos que te lastimaron, pero no podrás recurrir a ellos por ayuda durante el trayecto. Deberás seguir a tu corazón. Si lo haces, aquello te conducirá a la vida.
El espíritu tomó todas las demás cartas y las reorganizó en una sola pila. Aquella extraña lectura que le estaba dando a Chihiro parecía haber concluido, dejándola demasiado confusa y llena de preguntas.
—¡Espere un minuto! —Exclamó—. ¿Eso es todo? No puede dejarme así.
El espíritu guardó la baraja de cartas. —Lo siento, humana, pero soy meramente un mensajero que entrega el mensaje de su amo. Yo no sé nada de todo esto. Si deseas saber el significado de esta lectura, deberás hablar directamente con mi amo —se levantó listo para marcharse—. Recuerda Chihiro, posterior al agua. —dijo, mientras la puerta se cerraba a su detrás.
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La mente de Chihiro estuvo maquinando durante los próximos días. Estaba confundida, irritada y deprimida a la vez. Intentaba darle sentido al significado del mensaje de aquel espíritu, pero no llegaba a ninguna conclusión. Consideró preguntarle a Lin o a Haku, pero desistió al pensar en la parte que decía que su confianza sería traicionada lo cual era muy inquietante. No quería pensar en eso.
Con el paso de los días, Chihiro estuvo tan pérdida en sus propios pensamientos que no cayó en cuenta de que el día que había esperado con ansias finalmente había llegado.
—¡Despierta, niña! —chilló Lin, tirando del cobertor de Chihiro.
Chihiro gimió. —Mmm, Lin. Es demasiado temprano. Vuelve a dormir.
—¿Dormir? ¿Cómo puedes pensar en dormir en un día como hoy?
Chihiro puso una almohada sobre su cabeza. —¿Qué tiene de especial un día como hoy? —preguntó semidormida.
—¿Qué que tiene…? Chihiro, este es el día que tanto has esperado.
—Recuérdame por qué.
Lin suspiró. —Es el día en que Haku te llevará a su río.
—Oh, qué bien… —le tomó un momento asimilarlo. Cuando lo hizo, sus ojos se abrieron del todo, se despertó y se puso de pie de un salto—. ¿Qué? oh no, ¡es hoy! ¿Qué voy hacer? ¿Qué me voy a poner? ¿Debería usar un bañador? Ah, ¡No tengo ningún bañador! ¿Qué hora es? ¿Voy tarde?
Lin resistía las ganas de reír. —Chihiro, Cálmate. Este es el por qué te he levantado temprano. Andando, ¡Te alistaremos para tu cita!
—No es una…
—Sí, como sea.
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Después de asegurarse de que Chihiro lucía bien por décima vez, Lin tuvo prácticamente que arrastrarla al lugar donde supuestamente tenía que encontrarse con Haku.
Él ya las estaba esperando en el puente. Sonrió al verlas aproximarse. —Buenos días, señoritas. ¿Cómo se encuentran hoy?
—Muy bien —dijo Chihiro—. He estado esperando esto por tanto tiempo.
—Puedo apostar que sí —murmuró Lin furtivamente. Chihiro la golpeó con el codo.
—Bien entonces, pongámonos en marcha —dijo Haku tendiéndole la mano.
Chihiro se la tomó cuidadosamente. Lin tuvo que aguantarse de reír por lo nerviosa que estaba su amiga.
—Diviértanse —dijo de manera sugerente.
—¡Lin! —exclamaron los dos, totalmente rojos.
—Vámonos —dijo Chihiro—. Antes de que le arranque la cabeza.
Sin esperar por dejar de ser el blanco de las burlas de Lin, Haku se transformó en su forma de dragón. Chihiro cuidadosa y tímidamente se subió sobre su espalda, tomándolo de las astas para evitar caer.
—¡Diviértanse! —repitió Lin en el momento que Haku alzó vuelo.
Chihiro no pudo evitar soltar unas cuantas lágrimas mientras ella y Haku cruzaban el aire. No había vuelto a experimentar algo así en 12 años, sin mencionar las innumerables veces que soñaba que lo hacía en sus sueños. Después de haber superado su miedo momentáneo, la serenidad le embargó. Surcar el cielo en lo alto, sobre la espalda del amor de su vida era… estupendo. La vista era espectacular. Había olvidado cuan hermoso era. Y el volar con Haku era maravilloso.
—¡Esto es asombroso, Haku! —Lloró—. ¿Por qué no me muestra lo que realmente puedes hacer?
Si hubiera sido capaz de ver la cara de Haku, hubiera visto la pícara sonrisa que se asomaba en sus facciones. Podría haber jurado que oyó la voz de Haku en su cabeza diciendo: 'De acuerdo, tú lo has pedido' antes de lanzarse a toda velocidad. Chihiro se aferró lo más que pudo a sus astas mientras él volaba más alto y más rápido. Atravesando las nubes y regalándole una mejor vista de la tierra.
El viento le removía los cabellos mientras ella contemplaba todo el panorama. Chilló con fuerza cuando Haku dio piruetas en el aire, dejándola boca abajo por un breve momento.
—¡AH, Haku, no hagas eso! —chilló.
Lo escuchó sofocar una risa antes de que la voz en su cabeza le dijera: 'Aférrate fuerte' Haku volvió a incrementar la velocidad. Todo a su alrededor se volvió borroso. Las cosas se volvieron más y más brillantes hasta que la luz fue prácticamente cegadora. Lo siguiente que supo, fue que estaba debajo del agua. Haku había desaparecido, ya no estaba con ella.
—¡Ahu! —intentó llamarlo, pero sólo burbujas salían de su boca.
Rápidamente cerró la boca, cubriéndosela con las manos. Se encontraba en el río de Haku, algo bastante obvio, pero ¿Dónde estaba él?
'Chihiro, está bien. Respira' dijo la voz de Haku.
Chihiro miró alrededor, pero no había ninguna señal del espíritu del río por ningún lado, comenzó a sentir pánico y no quito las manos de su boca.
'¿Confías en mí?'
De nuevo escuchó su voz, preguntando si confiaba en él. Por supuesto que lo hacía. Él no la ahogaría. No intencionalmente.
'Sólo respira'
Depositando toda su fe en el espíritu del río Kohaku, Chihiro bajó sus manos y respiró profundamente. Esperaba sentir sus pulmones inundados en agua, pero nada de eso sucedió. En vez de eso tragó un fresco y limpio aire. No tenía idea de cómo era eso posible estando bajo el agua, mas no se quejó en lo más mínimo.
—¿Ahu, on'e 'tas? —intentó decir, pero sólo burbujas seguían saliendo de ella.
'Estoy justo aquí contigo' le llegó la voz de Haku 'Y no necesitas hablar con tu boca, háblame con tu mente'
Su primer pensamiento causó que inmediatamente entrara en pánico al imaginar a Haku leyendo su mente, viendo algunos de sus más profundos secretos, o conociendo los sentimientos que tenía por él. Pero Haku, donde sea que estuviese, pareció notar su dilema.
'No te preocupes por tus pensamientos personales' le dijo 'sólo puedo escuchar lo que tú digas'
Chihiro suspiró con alivio 'Que bien, por un momento me asustaste'
Haku soltó a reír '¿Por qué? ¿Hay algo que no quieres que sepa?'
'¡NO!' exclamó, quizás un poco más fuerte de lo que debía. 'Sólo que no me gusta la idea de que mi mente sea un libro abierto. ¿Te gustaría que de pronto alguien mirara en tu mente y viera todo lo que piensas, dices o haces?'
'Supongo que no'
Chihiro asintió satisfecha, para después mirar alrededor 'Haku ¿Estoy en tu río, cierto?
'Sí'
'¿Cómo es que puedo respirar?'
'Sencillamente, soy yo el que te suministra el oxígeno. El agua contiene oxígeno. Yo extraigo el aire que hay en su composición y te lo doy a ti. Es algo parecido a como los peces respiran. Piensa en mí como tu par de agallas.'
'Oh' Miró alrededor, aun intentando encontrar alguna señal de Haku '¿Y dónde estás tú?'
'Justo aquí. Estoy por todos lados. El río Kohaku es parte de mí. Y ahora me he fusionado con él. ¿Puedes sentirme?
Chihiro creyó sentir a alguien acariciando su mejilla, pero cuando alzó la vista no vio a nadie. Escuchó a Haku reír otra vez.
'Entonces dime, ¿Te gusta mi río?'
Chihiro, por primera vez, de verdad miró, realmente miró, el cuerpo del agua en el que estaba sumergida era… impresionante. Vio lo hermoso que el río era, pero había más que sólo eso. Era como si ella fuera parte del río. Pudo ver y sentir toda la vida que habitaba en el río. Quizás se debía a la conexión de Haku con su río y la conexión suya con la de él lo que estaba experimentando. Se sentía más que sólo estar sumergida bajo el agua. Era como si estuviera en otro mundo, un mundo de vida y milagro.
'Es increíble' lloró 'Es tan hermoso'
De alguna forma sintió a Haku relajarse. Parecía que al aceptar su río estuviera aceptando algo muy importante de él. No sabía por qué él había estado tan nervioso. Ella amaba todo de él; su forma humana, su forma de dragón y de río. Lo amaba con cada pedazo de su corazón.
'Haku, esto es maravilloso' le dijo 'No conocía exactamente cómo un espíritu y su objeto espiritual están conectados, pero de algún modo, al estar aquí contigo, sé que no se trata de una simple conexión. Este río es una parte de ti, sólo que está separada de tu cuerpo'
De cierto modo, supo que Haku estaba feliz de que ella comprendiera. Al estar en su río, en una situación tan personal parecía crear una especial conexión entre ellos, permitiéndoles sentir sus emociones y leer sus pensamientos.
'Esto es sólo un vislumbre de como soy uno con mi río' explico Haku 'Conozco hasta el último detalle, así como tú conoces tu cuerpo. Soy consciente de cada planta, de cada roca, cada forma de vida en él' El río parecía arrastrarla. Chihiro dejó que Haku la llevara. Él, el río, estaba eufórico por tenerla allí, con él. 'Chihiro, ¿recuerdas la última vez que estuviste aquí?'
Ella supuso que se refería al día que hizo una pequeña visita a aquel riachuelo antes de volver a aquel mundo 'Sí'
'Te sentí entrar. Aunque personalmente no pude ir hacia ti, fui consciente de tu presencia' Parecía que estaba considerando sus palabras muy cuidadosamente 'Estabas llorando. Lo sé porque una de tus lágrimas cayó dentro del río. Parte de ti se volvió parte de mí. Por un breve momento, estuve enteramente conectado a ti'
Aquel detalle tocó muy hondo a Chihiro, pero no estaba segura de adonde quería ir Haku con eso '¿Qué intentas decir?'
Haku vaciló antes de responder 'Yo… yo quisiera darte la misma conexión que tú me diste. Sólo por un momento'
Chihiro estaba sorprendida a decir verdad. Su lágrima, tal como Haku lo había expuesto, se había fusionado con él. Parte de ella se convirtió en parte de él. Ahora ¿él quería compartir la misma experiencia con ella?
'Haku… ¿Estás seguro?
'Muy seguro'
Chihiro no replicó. No tuvo que hacerlo. De repente una indescriptible sensación la lleno. Estaba totalmente convencida de que no existía palabra alguna para describir lo que estaba sintiendo. Fue consciente de todo lo que habitaba en el río Kohaku. Conoció todo, desde la más pequeña marca en la más pequeña piedra.
En cuanto a su conexión con Haku, bueno, ya no pensaba que hubiera una. Más por el contrario se sentía como si ahora fueran uno solo, que no había nada que los separara. Estaban juntos en muchos niveles. Ella hasta casi podía ver a través de los ojos de él, escuchar los latidos de su corazón como si fueran los suyos propios, sentir todo como él lo sentía. Y en cuanto a sus emociones, las sentía tan propias, tan suyas. Y el sentimiento que destacaba sobre todo los otros: Amor. Inexplicable amor.
Luego se acabó. Aquella conexión breve que tuvo con Haku se terminó y volvió a ser ella otra vez. No estaba segura, pero durante un momento muy breve, cuando ella estaba perdida en el amor, creyó sentir pánico provenir de Haku, como si ella hubiera cruzado una línea invisible. Algo que él no quería que ella supiera.
O quizás, era él el que había cruzado la línea invisible y era ella la que sentía pánico. No estaba segura. Cuando Haku hizo esa conexión, ella no podía decir quién era quien o cuál de los dos era el que sentía que cosa.
'Haku…' susurró 'Eso fue…' No sabía cómo decirlo ni tampoco encontraba una forma de explicarlo y describir lo que la experiencia le había parecido 'Gracias…'
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