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Capítulo 9: Confianza traicionada
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El estar en el río de Haku el fin de semana había sido una completa dicha, pero en el momento que tocó tierra seca otra vez, tuvo un serio caso de "piernas entumecidas". Chihiro era toda arrugas debido al largo tiempo que había permanecido bajo el agua, mas un simple hechizo de Haku rápidamente lo arregló todo. Casi y hasta lamentaba el tener que regresar a la casa de baños, no obstante ambos sabían que tenían trabajo que hacer.
—¡Haku, esta ha sido la experiencia más mágica que he tenido! —exclamó Chihiro mientras se montaba en la espalda del dragón.
'Me alegra que lo disfrutaras' habló Haku en su mente. 'también disfruté tu compañía. ¿Te gustaría venir conmigo todas las veces que venga aquí?'
Chihiro se sintió abrumada. —¿Tú… tú realmente quieres…?
El dragón asintió 'Sería un honor siempre tenerte conmigo'
—Oh, Haku… ¡WOW!
Por intentar abrazarlo estuvo cerca de perder el equilibrio en su agarre. Rápidamente se repuso mientras Haku reía para sí.
'Ten cuidado, no quisiera enfrentarme a una furiosa Lin si algo te pasara'
Chihiro sonrió. —No te preocupes, confío en ti. Sé que no permitirías que algo me pasara.
Haku hizo una ligera mueca de dolor cuando ella dijo aquello, convencido de que no estaría para nada feliz si descubriera que él y los otros secretamente habían intentado encontrar una manera para enviarla de regreso al mundo humano. El pensamiento desgarró su corazón. No había nada en el mundo que quisiera más que tenerla con él por siempre. Pero también quería lo mejor para ella. La amaba demasiado que haría lo que sea para que fuera feliz.
Alejó esos pensamientos a un lado. No se preocuparía por eso de momento. Este fin de semana con ella había sido increíble, y quería disfrutar estos últimos pocos momentos a solas con su amor.
'Sujétate fuerte' le dijo.
Cogió velocidad. Una vez más Chihiro volvió a quedarse ciega por la brillante luz que los envolvían mientras cruzaban el río. Cuando la luz se desvaneció, estuvieron otra vez en territorio familiar, no era que Chihiro hubiera visto mucho del mundo espiritual además de la casa de baños y Fondo del Pantano. Se hizo una nota mental de ir a visitar a Zeniba en algún momento. Quizás Haku podría llevarla.
—Haku más despacio —chilló, mientras él comenzaba a descender, un poco más deprisa para su gusto—. ¡Haku, más despacio! ¡Haku! ¡HAKU!
Se detuvo a unos cuantos centímetros antes de tocar el suelo y aterrizar grácilmente sobre el puente. Los ojos de Chihiro estaban abiertos de par en par y tenía una expresión de terror en el rostro; se aferraba a las astas de Haku tan fuerte que sus nudillos comenzaban a ponerse blancos. Lentamente se deslizó de costado y aterrizó sobre sus temblorosas piernas. Podía escuchar a Haku reírse y se giró hacia él, molesta.
—Eso no fue gracioso —dijo—. No lo vuelvas hacer.
Haku cambió de forma a su forma humana, sonriendo de oreja de oreja. —Acéptalo, te gustó.
Chihiro le miró airadamente, mas le era difícil estar enojada con él cuando sonreía de esa manera por lo que también rompió a reír. —De acuerdo, de acuerdo. Pero que no se te haga un hábito —de pronto se dio cuenta de que su pelo estaba sobre su rostro, sobre el puente vio su reflejo en el agua. Ya antes había tenido días malos con su pelo, pero este era con mucho el peor; resultado de pasar el fin de semana bajo el agua y volar a toda velocidad sobre la espalda de Haku. —¡Maldición! Mira mi pelo. Es un completo desastre.
Vio el reflejo de Haku aparecer a lado del suyo. —Estás preciosa —dijo.
Chihiro se sonrojó y le dio un empujón juguetón. —Oh, venga. Mírame, luzco horrible.
La expresión de Haku no cambió. —Hablo enserio. Siempre estás preciosa a mis ojos —el sonrojo de Chihiro se intensificó—. Pero si es tu pelo lo que te preocupa —sopló suavemente sobre ella. El cabello de Chihiro se desenredo y alisó volviendo a su estilo usual—. Ahí lo tienes, problema resuelto, hermosa.
Chihiro se sonrojo aún más. Maldita sea, ¿Por qué tenía que actuar toda aniñada justo ahora? Por otra parte ¿Cómo podría no serlo con él mirándola de esa manera?
—Yo… uh, supongo que debemos entrar —dijo, sin estar segura de que más decir.
—Tengo que reportarme con Yubaba primero, dejarle saber que hemos regresado —dijo él.
—Bien, te veré adentro —replicó Chihiro feliz.
Haku la observó irse hasta que ella entró a la casa de baños. Él quería que se quedara a su lado. Daría lo que sea por tenerla para siempre. Tristemente, sus mundos los separaban.
Suspirando, Haku cambió a su forma de dragón y se elevó hacia la oficina de Yubaba.
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Chihiro caminaba feliz dentro de la casa de baños. Varios espíritus la saludaron, pero ella apenas los escuchaba mientras en su mente repetía su fin de semana con Haku. Rememoraba sus momentos más felices cuando de repente alguien la agarró por detrás. Era Lin.
—Que gusto verte también —dijo la muchacha irritada—. Francamente Chihiro, estás tan metida en maravilandia que no prestas atención a los que te rodean.
Chihiro le dio una sonrisa de disculpas a su amiga. —Lo lamento. Es que, he pasado un momento demasiado hermoso. Ha sido la experiencia más maravillosa que he tenido.
—Qué lindo que te divirtieras —dijo Lin—. Y mientras tú te divertías con tu dragón, nosotros aquí trabajando. Oh bueno, ¿Qué le hacemos? —de pronto sus ojos adquirieron un brillo malicioso. Chihiro sabía que estaba a punto de ser interrogada. —Y bien, empieza a hablar. Quiero detalles. Y ni te atrevas a dejarte nada sin contar.
Chihiro soltó una risita. Lin era tan grave como Mimi. Su amiga humana que siempre quería saber sobre su vida amorosa, pero a ella no pudo decirle que estaba enamorada de un espíritu. Al menos con Lin si podía hablar de esas cosas.
—Fue… increíble —comenzó a decir Chihiro soñadora—. Estar dentro del río de Haku fue maravilloso. No fue simplemente estar dentro del agua. Pude sentir a Haku rodeándome. Y cuando nos entrelazamos…
—¿QUÉ? —gritó Lin, atrayendo la atención de todos—. Quieres decir… que ustedes dos… ustedes…
Chihiro se dio cuenta a lo que se refería Lin y se puso toda roja. —¡No de esa forma! —jadeó. Lin era tan terrible como Mimi—. Cielos Lin, tienes una mente muy sucia. No, Haku se fusionó conmigo con su río, sólo que él también formaba parte.
—¿Él hizo qué? —Lin gritó otra vez—. ¿De veras lo hizo?
Chihiro asintió. —Ni siquiera puedo explicarlo con exactitud. Por un breve momento, Haku y yo fuimos uno en su río. Pude ver en lo más profundo del alma de Haku, y él también vio en la mía.
Lin todavía seguía asombrada por las palabras de Chihiro, lo tenía escrito en toda su cara. Pero también había algo más. Algo parecido a la preocupación. Chihiro arqueó las cejas.
—¿Pasa algo Lin? —preguntó.
Lin pareció salir de su ensimismamiento. —¿Qué? oh, no. No pasa nada —miró alrededor con nerviosismo—. Yo, uh, tengo que irme. Te veo luego.
Se fue rápidamente como si quisiera escabullirse de ella. Chihiro ladeó su cabeza a un lado en confusión. —Eso fue extraño —dijo para sí—. Me pregunto qué le sucede.
Continuó caminando hacia su habitación, esta vez tratando de estar más consciente de lo que sucedía a su alrededor. Vio que ese día el local se encontraba bastante lleno. Pobre Kamajii, eso de seguro le estaba costando bastante trabajo.
Se detuvo de golpe. Kamajii, no lo había visto en un buen rato, incluso desde antes de irse con Haku. Decidió darle al esclavo de las calderas y a sus pequeños amigos polvorientos una pequeña visita, con eso en mente se dirigió a la habitación de las calderas. Cuando alcanzó su destino escuchó voces desde el otro lado de la puerta. Normalmente no era del tipo de persona que escuchaba a escondidas, pero cuando oyó su nombre siendo pronunciado, no pudo evitar escuchar.
—…Y ahora ella va por ahí toda alucinada y soñando despierta. —Esa sonaba como Lin. No podía tener la certeza dado que la puerta los separaba, pero estaba bastante segura de que era Lin—. Esto es malo. Complicará las cosas.
—No me parece algo tan serio —ese definitivamente era Kamajii. Sólo conocía a un espíritu que hablara con esa voz—. Todo el mundo sabe que ella está enamorada de Haku, bueno, excepto el propio Haku. Así que no veo cuál es el problema.
—El problema es que Haku está permitiendo que ella se vuelva más cercana a él —la mujer sonaba como a Lin enfadada—. Se fusionó con ella en el río ¿sabes el tipo de conexión que pudo haberse creado entre ellos? Se conocieron el uno al otro en cuerpo, mente y alma. Haku no será capaz de dejarla ir si él se acerca a ella de esa manera.
¿Dejarla ir? ¿Por qué Haku la dejaría ir? No es como si ella fuera a irse a algún lugar, ni tampoco que ellos fueran una pareja, a pesar de lo mucho que ella deseaba de que así fuera.
—Oh Lin —suspiró Kamajii. ¡Ah! con que era Lin con quien él hablaba—. Sabes que Haku la ama más que a nada, quiere verla feliz, incluso si eso significa que él nunca lo sea. Sí, probablemente está haciendo las cosas más difíciles para sí mismo, pero ¿cómo podría resistirse a querer estar cerca de ella tanto como le sea posible?
—No puede ser tan difícil.
Kamajii suspiró. —Te lo dije entonces y te lo digo ahora, tú no entiendes el amor.
—¡Claro que sí! Chihiro es como una hermana para mí. Quiero verla feliz tanto como todos ustedes.
Si Chihiro no hubiera estado tan confundida por lo que los dos espíritus conversaban se hubiera sentido muy conmovida.
—Y Haku no es el único problema —continuó Lin—. Si ella se enamora más de él será imposible enviarla de regreso al mundo humano.
Chihiro jadeó cuando la incredulidad la golpeó. ¿El mundo humano? Ellos querían enviarla de regreso. No, ellos planeaban enviarla de regreso.
—Lin, ya hemos hablado de esto. Es por su propio bien. Desearía que hubiera una forma de que ella se quede, pero no la hay. Todos estamos de acuerdo en que ella tiene que regresar, sin importar lo que nosotros deseamos. Si crees que Haku está haciendo las cosas más difíciles, entonces ve y habla con él.
Chihiro sentía como si alguien estuviera aplastando su corazón. Le habían estado mintiendo. Sus llamados amigos habían estado conspirando a sus espaldas sobre las diferentes formas de hacerla volver al mundo humano. Habían hablado con ella, reído con ella, y cualquier otra cosa que amigos dignos de confianzas harían mientras le ocultaban esto.
¿Cómo pudieron? Chihiro se sentía completamente traicionada y herida. No podía creerlo. ¿Cómo pudieron hacerle esto a ella?
De pronto la predicción de Lord Okaia le llegó a la mente. Tu confianza será traicionada. Recurrirás a quienes son más cercanos a ti, sólo para descubrir que traicionaron tu confianza, de modo que luego recurrirás a otros. Aquí será cuando tu viaje dará comienzo. Perdonarás a aquellos que te lastimaron, pero no podrás recurrir a ellos por ayuda durante el trayecto.
¿Los perdonaría? Claro que no. Ni hablar. Al instante fue consumida por la rabia. En su momento no supo exactamente lo que sucedería cuando se le fue dicho que las personas más cercanas a ella le harían daño y la traicionarían, pero nunca se imaginó algo como esto. La engañaron, le mintieron. Estaban planeando enviarla de vuelta. Bueno, no si tenía algo que decir al respecto.
Chihiro deslizó la puerta del cuarto de las calderas con tanta fuerza que no le hubiera sorprendido si Yubaba lo sentía desde su oficina. Lin y Kamajii saltaron al oír el ruido y miraron con los ojos abiertos de par en par a Chihiro quien los miraba como si fuera a escupir fuego.
—¡Apuesto que pensaron que estaban siendo muy inteligentes! —exclamó.
Lin parecía un ciervo en la mira del cazador. —¡Chi-Chihiro! ¿Ha-hace cuánto que estás allí?
Chihiro la fulminó con la mirada. —El suficiente como para saber que voy por ahí toda alucinada y soñando despierta. —tanto Lin como Kamajii tragaron grueso. Las bolitas alrededor lucían aterrorizadas—. ¿Cómo pudieron hacerme esto? ¡Me engañaron! ¡Me mintieron! ¡No puedo creerlo! ¡Yo confiaba en ustedes!
—Chihiro por favor —dijo Lin, con voz suplicante—. Nosotros sólo intentamos hacer lo que es mejor para ti.
—¡Pues evidentemente no saben que es lo mejor para mí! —Gritó Chihiro—. ¡Porque su opinión de lo que es mejor para mí ha roto mi confianza en ustedes! ¡Si quieren hacer lo que es mejor para mí, entonces déjenme en paz y nunca más vuelvan a mencionar el mundo humano!
Dicho esto se dio la vuelta y salió furiosa de la habitación, cerrando de golpe la puerta detrás de ella. Lin y Kamajii se quedaron mirando el lugar donde por donde ella se había ido, sintiéndose muy culpables.
—Quizás estamos cometiendo un error.
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Chihiro caminaba furiosa a través de la casa de baños. Todos los espíritus la miraban, preguntándose cómo era que estaba tan furiosa si hasta hace menos de cinco minutos era toda felicidad.
'Esto pasa cuando pones toda tu confianza en alguien que luego conspira a tus espaldas' Chihiro estaba que echaba humos.
Estaba mal. Muy, pero muy mal. Ella aún no había terminado con Lin y Kamajii, pero tenía que ver a Haku. No quería creer que él había desempeñado un papel en esto. Si él había…
Se dirigió hacia el elevador, no estando segura de si debía intentar alcanzar al espíritu del río de camino a la oficina de Yubaba, o si debería verlo en su habitación. No tuvo necesidad de elegir ya que en ese momento las puertas del elevador se abrieron y Haku salió de él.
—Hola otra vez… —dijo, pero se detuvo cuando se fijó en el estado en el que ella se encontraba—. Chihiro, ¿pasa algo?
Chihiro pasó iracunda por su lado, tomándolo de la manga y jalándolo dentro del elevador. Oprimió un botón al azar y luego el de 'stop' antes de voltear su furiosa mirada a un muy confundido Haku.
—Vengo del cuarto de las calderas —dijo fríamente. Haku ladeó ligeramente su cabeza a un lado. Su confusión lo hacía ver adorable, pero la rabia de Chihiro rápidamente puso sus pensamientos en su lugar—. Lin y Kamajii estaban sosteniendo una muy interesante conversación. Que tenía que ver conmigo volviendo al mundo humano. Ahora dime, ¿Por qué tendrían ellos que estar hablando de algo así?
Los ojos de Haku se abrieron de golpe. De pronto parecía muy nervioso. —Uh…
Chihiro entrecerró los ojos. —Ellos también mencionaron que nosotros no deberíamos pasar tanto tiempo juntos porque haría mi regreso al mundo humano algo mucho más difícil. ¿No es extraño? —Haku abrió la boca para decir algo pero la muchacha le cortó—. Haku ¿Cómo pudiste? ¿Cómo pudieron? Nunca lo hubiera creído si no lo escuchó por mí misma.
—Chihiro por favor —suplicó Haku—. Sólo intentamos hacer lo que es mejor para ti.
Lin había dicho exactamente lo mismo y no le había servido de nada, y ciertamente tampoco le serviría a Haku.
—¡Creo saber muy bien lo que es mejor para mí! —exclamó, sus ojos llameaban—. ¡Pasé 12 años en eso que llamas vida y a la que me quieres regresar! ¡Yo sé adónde verdaderamente pertenezco! ¡Sé adónde mi corazón yace! ¡Y es justo aquí! —tuvo que detenerse de decir 'contigo' al final de su última frase.
—Chihiro… —Haku agachó la cabeza. Se sentía avergonzado de sí mismo. Quiso hacer lo que creyó que era lo mejor, y en cambio va y destruye su confianza. Había lastimado a la única persona que amaba más que a nada en el mundo, incluso más que su propio río—. Lo lamento.
Chihiro pudo ver que él de verdad lo sentía, pero estaba tan enojada que no se sentía lista para perdonarlo, no todavía. Puso en marcha el elevador otra vez y oprimió el botón para salir.
—Bueno, Lin ya no necesita preocuparse por que pasemos mucho tiempo juntos —dijo—. No te quiero cerca de mí en estos momentos.
Salió furiosa del elevador. Sin voltear mientras las puertas se cerraban dejando dentro a Haku, quien no intentó ir en su detrás.
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