Enemigo primordial
Capítulo 39
Hela y Alex se reunieron en una zona algo más apartada del salón de Odín, Valhalla. Habiendo tomado un aspecto mucho más antiguo, propio de la época pagana en lugar del hotel que normalmente representaba; el edificio hacía entrar en materia a cualquiera que entrara en el mismo. La adolescente sentía interés por saber cómo iba a hacer la diosa para sacarles de allí, eso había comentado, al menos.
-Antes de poder hacerlo, tenemos que evitar que el Allfather pueda volver a controlaros -explicó-, como vuestro dios, es capaz de sentir dónde estáis, por eso sabrá en todo momento si estáis aquí o no.
-¿Y eso cómo se puede hacer?
-Necesitaríamos varias cosas de mi reino, Helheim… para poder haceros mis guerreros.
-Oh, genial entonces, ¿cuándo comenzamos?
Hela sonrió socarronamente ante ese cometario, pero negó despacio.
-No es tan sencillo, me temo.
-¿Y cuándo lo es? -Alex puso mala cara- No sé qué manía tenéis con mandarnos al quinto infierno a buscar algo que vosotros mismos podríais recuperar, y…
-Te recuerdo que eres un einherjar -le espetó de pronto Hela-. Ya has muerto una vez, con la bastante heroicidad para ser llevada por una valquiria hasta Valhalla, no llegaste a pasar por mi reino… y ese es el problema número uno.
-¿A qué te refieres?
La diosa observó sus alrededores antes de seguir.
-Soy la diosa de los muertos pero una parte de ellos no están bajo mi protección, y para que eso suceda deben andar por Hellheim -explicó-. Ese es el primer paso, pero al ser los soldados de Odín aquí sois inmortales, pero si salís, seréis de inmediato devueltos por él, ¿entiendes la dificultad de todo esto?
Alex asintió, y se cruzó de brazos.
-Vale, si no podemos salir de aquí sin que Odín nos pille, y si debemos ir hasta tu reino necesariamente… ¿cómo lo harás?
-Tendréis que morir de nuevo…
Los ojos de Hela se iluminaron, y en sus dedos aparecieron unas sombras púrpuras. Del cuerpo de su medio hermana salió una luz dorada cuando clavó sus dedos en el pecho de ella, instante en que la diosa se esfumó en la oscuridad, cayendo su cuerpo al suelo. Se movió rauda hasta donde estaban los demás, a los que atacó de la misma manera: en un par de movimientos, había derribado a Magnus, Mallory, T.J. y Medionacido, ante la atónita mirada del resto de guerreros de Odín, que, aunque atacaron en tromba a la diosa, esta se esfumó en el aire con una gran carcajada, algo siniestra por otro lado, dejando tras de sí un suave aroma a melocotón y escarcha en los cuerpos de ellos.
Antes de que pudieran hacer nada con ellos se disolvieron en polvo, aunque fueron impactados dos de ellos por un rayo, desintegrándolos más rápido aún de lo normal: Thor, que había escuchado jaleo, se acercó a la escena, y comprendió deprisa lo que había sucedido, y en un intento de revertir la situación, sólo había logrado empeorar la situación. Gruñó, pasando las manos por el polvo cuando llegó hasta allí, mientras mascullaba, los einherjar sólo le veían mover los labios.
-¿A dónde han ido?
El dios se estremeció al escuchar aquella voz, todos los guerreros presentes hicieron rápidamente un pasillo para dejar pasar a Odín, su único ojo brillaba suavemente, mientras su magia se extendía por el lugar. Su hijo suspiró, mientras se levantaba algo nervioso, parecía un niño pequeño en aquel momento, para su ira. No le gustaba sentirse así, pero poco podía hacer en aquellos momentos, estaba en una situación en la que era mejor no hacer rabiar al mayor… ya lo estaba en especial.
-No lo sé, pero esto… -Thor estaba pensativo- ¿No te huele a…?
-Helheim, sí -puso mala cara en ese momento-. ¡EINHERJARS! -chilló, y todos se cuadraron-. ¡VAMOS A INVADIR EL REINO DE HELA, AHORA!
Comenzaron todos ellos a aullar y chillar con fuerza, golpeando los escudos que portaban con sus armas, provocando un fuerte estruendo. Desde la parte alta del salón, Sif y Frigg observaban la escena sin saber muy bien cómo iba a terminar aquello, pero en todo caso, aquello tenía pinta de tener un final difícil. Ellas no se iban a quedar quietas, desde luego, pero antes necesitaban charlar con Idun… y también con Nanna. Si había vuelto su esposo Baldr ella seguro que también, les informarían sobre ello.
Desaparecieron de allí mientras los soldados de Allfather comenzaban a formar, desde Valhalla se podía ir a prácticamente cualquier lado gracias a su conexión con el árbol del mundo, en poco tiempo estarían cruzando un puente construido por ellos mismos para pasar el río Gjöll, y tomarían aquel lugar. Les daría igual todo, bajo la protección de su dios arrasarían con lo que tuvieran delante, pero con eso seguro que contaba la diosa ala hora de actuar… eso esperaban ellas, al menos.
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
En Noruega, el grupo ya estaba preparado para asaltar el Valhalla, serían rápidos y actuarían sin ser vistos todo lo posible para recuperar a los demás, y, con suerte, también conseguir sus armas. Hearthstone, tras discutir un rato largo con Blizten, aceptó que el enano fuera con él a visitar a Mimir para poder potenciar su magia. Mientras, Skadi, junto a Samirah y Erik, llegarían hasta el salón de Odín y buscarían su objetivo, todo debía ser muy veloz.
Hermes ya se había ido, tras hablar con su hija un buen rato abandonó el campamento y a este volvió la normalidad, mucho más seguro gracias a la niebla que había formado a su alrededor el propio Erik junto a la diosa nórdica, con la que se preparaban para partir. Habían juntado en una bolsa de viaje varias armas y unos escudos, poco más. Aquella era una misión quirúrgica, no iban a combatir con ellos en un lugar donde eran invencibles.
-¿Tardaréis mucho en volver?
A esa pregunta de Percy, el enano suspiró un poco. Se había puesto unas mallas bajo la ropa de algodón que llevaba, iba bies vestido como siempre pero eran prendas de combate, aunque con estilo.
-Depende de qué humor tenga él cuando lo encontremos -comentó-. Es muy posible que no nos deje, o que haya que atacarle de alguna manera o algo…
-¿No sería mejor que os acompañara alguno de ellos, entonces?
Flavianna señaló al grupo de los otros tres, y el propio Blizten asintió, en realidad le vendría bien uno de ellos en concreto, pero le daba cierto respeto acercarse. Los demás podían entender esa sensación, al final los dioses eran… bueno, eran. Siempre distantes, no solían interesarse por los mortales más que para tener algún semidios más o por mera diversión. Aunque se mostraran cercanos en ese momento aquello tenía pinta de ser algo puntual, y el tomarse demasiadas confianzas podía ser peligroso…
-Sí, bueno, pero ya sabéis -comentó, colocándose mejor las asas de las mochilas -, ¿vamos, Hearths?
Este asintió, seguía leyendo los labios por conservar la sordera, pero al menos ya era capaz de hablar, lo que lo facilitaba todo mucho. Ese era el primer efecto de llevar el colgante en el que habían fusionado los anillos de Urano. Llevaba también un macuto con sus cosas, tenía más o menos claro dónde debía buscar al dios. Debía estar a la vera de Odín, no a lo mejor en Asgard o en Valhalla, pero sí a la vista de esos lugares, o que pudiera vigilarse fácilmente. Y la forma de lograr eso es a través de la magia, usando una masa de agua mágica. Y estas eran comunes en esa parte de Midgard gracias a estar en tierras europeas, casi a donde uno mirara había algo mágico. Sin embargo, lo que deseaban de Mimir era información de en qué parte concreta de Yggdrasil estaba el lago del que pretendía beber el elfo.
-Hay por aquí unas zonas con agua, pero deben estar fuera de la influencia de la niebla protectora de Erik -comentaba Blizten-, tendremos que ir con mucho cuidado…
Hearths miraba al frente con convicción, tomando la mano del otro en el proceso. El otro suspiró suavemente, y comenzaron a andar juntos, los demás fueron viendo cómo la pareja salía en dirección a una peligrosa misión, esperando que el elfo pudiera salir con bien y no muriera en el proceso. El conocimiento que le daría esas aguas sería enorme, la ultima vez sufrió un fuerte efecto psicotrópico en su mente, ahora que tomaría mucha más… no quería ni pensarlo. A través de esas aguas podría ver realmente las runas, de una forma mucho más profunda y perfecta de lo que lo hacía ya gracias a su conocimiento mágico, eso esperaba al menos.
Según salieron del campamento se internaron en la niebla, apenas dieron unos pocos pasos cuando notaron ante ellos una presencia bastante intensa. Sin embargo, no estaba especialmente tranquila, veían la figura moverse con cuidado y vigilante, reconocieron la misma con cierta sorpresa. Su pelo dorado delataba a la diosa Freyja, así como el suave brillante de sus gemas. La ultima vez que el grupo la vio el enano viajaba hacia las islas británicas, y ahora la veía de nuevo.
-¿Madre? -preguntó, con interés, Blizten- ¿Qué hace aquí?
Freyja se giró sobre sí misma, y se acercó al otro. La diosa sonrió ligeramente, en ese momento le acarició el rostro.
-¿A dónde vas? -preguntó- Lindo collar, elfo, ¿dónde lo conseguiste?
Este suspiró un poco. Comenzó a mover los labios entonces.
-Me lo regaló Blizten -respondió, mientras apretaba la mano del otro-. Gracias, la verdad es que es lindo.
La diosa asintió, notaba magia emanar del mismo, pero centró su atención en el otro, al que sonrió suavemente.
-Vamos a… una misión importante -comentó-, queremos ir al árbol del mundo, Hearths necesita algo de su madera, cuestiones mágicas, ya sabes.
La diosa asintió, y sonrió suavemente.
-Os acompañaré, el árbol del mundo es un lugar peligroso y…
-No será necesario.
Se giraron al oír aquella voz, se encontraron con Baldr, que estaba tan calmado como siempre. Freyja le miró con cierto interés, el ambiente en torno a ellos estaba enrarecido, y aunque no se habían ni movido, la niebla en torno a ellos les había desplazado hasta un lugar considerablemente diferente a dónde estaban.
-Desde luego la magia de ese nuevo dios es increíble -comentó Freyja, mientras giraba sobre sí misma-. Hemos llegado al propio árbol del mundo…
El suelo, efectivamente, había pasado de ser tierra húmeda de un suave tono marrón a ser bastante más oscura, con césped y hojas caídas aquí y allá. En el ambiente se notaba que había cerca un lago por la humedad del aire. También se sentía una inmensa magia por todos lados, y que la niebla se acumulaba en un punto concreto, permitiendo ver dónde en concreto estaban: al lado de una de las raíces de Yggdrasil.
-Sirve para viajar, al parecer, pensaba que era sólo a sitios concretos… -murmuró Baldr, mirando a su alrededor- Igual es por esta vez, o a otras zonas donde haya niebla…
Freyja extendió su mano a la niebla, intentando palparla, sin embargo, fue suavemente empujada por los demás cuando se acercaron hasta el lago justo debajo de la enorme raíz de Yggdrasil, desprendía una magia muy intensa.
-Aquí reposaba la cabeza de Mimir hasta que se la llevó Odín -murmuró Blizten-. Nunca había estado aquí…
-Se supone que tu amigo bebió de las aguas de este lago, ¿verdad? -a esa pregunta de Baldr, Hearths asintió-, entonces… ¿cómo sucedió?
El enano procedió a responder, aunque se fijó en que el otro mantenía vigilada a Freyja de reojo, y que se había acercado suavemente hasta la madera.
-Nos encontró él, para poder cumplir mi deseo de usar magia -respondió Hearths-. A cambio, tuvimos que servirle una buena temporada…
El elfo suspiró y se inclinó sobre el agua, con un cuenco bastante profundo y que comenzó a llenar, mientras el líquido brillaba suavemente, hasta runas rezumaban a veces. Fue en ese momento que la diosa se lanzó contra el elfo, pero Blizten se interpuso, siendo él el que recibió el placaje de ella, quedándose Baldr al lado del otro, y que estaba totalmente concentrado en su misión.
-¡Y sabía yo que no podías ser tú!
El enano se revolvió como pudo y se alejó de la deidad, aunque era evidente que era una desde luego no era Freyja. Ella no atacaría así, sin duda, usaría la magia, no iría de frente en ningún caso. Menos aún con un arma, un cuchillo envuelto en, como no podía ser de otra forma, muérdago.
-No sois tan tontos como yo pensaba… -Freyja dio un salto atrás- Dime, enano, ¿qué buscáis aquí?
-Primero sería mejor que mostraras tu verdadero rostro.
Baldr estaba justo delante de un Hearths que seguía bebiendo de aquel tarro de agua, con la vista perdida y una suave aura de energía dorada rodeándole. El dios había colocado una cúpula protectora en torno a ellos, pero eventualmente salió de la misma al darse cuenta de quién era realmente Freyja. Era evidente que se volvería a encontrar con…
-Loki, así me llamo -Freyja pasó en segundos a tener un rostro masculino, con su pelo aún del mismo color dorado pero con ojos verdosos-, ¿te alegras de verme, muchacho?
El otro suspiró un poco.
-Bueno, mejor sería de no haber provocado mi muerte -comentó-. No me extraña que te hayas aliado con las fuerzas del Caos, es lo propio de ti.
-En realidad ahora estoy con Odín -respondió Loki-, como él, prefiero el desorden ordenado, tu vuelta a la vida ha sido… prematura.
-No pienso combatir contra ti, Loki.
-¡Pues tendrás que hacerlo!
Lanzó su daga con fuerza y precisión, pero no hacia el dios. Esta voló directa hacia la espalda del elfo, que seguía bebiendo, ya podía ser un líquido espeso para que estuviera tardando tanto. Baldr interpuso su mano para protegerlo, logrando desviar el arma, que acabó en el agua… con una fea herida que rezumaba en su palma.
-Me sigue afectando esa maldita planta… -gruñó- Al menos curo rápido aún.
Efectivamente, según el otro se acercaba la raja se fue cerrando, pero aún así la sangre cayó al suelo, impregnándolo. Loki frunció suavemente el ceño, mientras tomaba del cuello a Blizten, que no pudo escapar de la enorme velocidad del otro.
-Ven conmigo, Baldr, y no haré daño al enano -le espetó-, sabes tan bien como yo que tu destino es…
-Mi destino está claro, sí -le espetó el otro-. Regir Asgard con la caída de Odín en esta guerra, igual que el destino de ese joven es gobernar en el Olimpo.
El otro frunció suavemente los labios.
-¿Desde cuando quieres ser rey? -murmuró, con diversión- ¡Por primera vez se ven las manchas en la luz del dios más puro!
Se carcajeó, pero calló cuando Baldr le respondió.
-No quiero, pero está claro que es lo que me depara -explicó-. El destino es el que es… podremos filosofar en si realmente existe o no, pero es lo que hay, y, por lo que veo, el Allfather está… haciendo cosas poco propias de un buen monarca.
-¿Vas a dejar que mate a este enano por poder, pues?
Loki apretaba con tanta fuerza que el otro apenas podía respirar, sus movimientos al principio eran agresivos y fuertes, pero según pasaban los segundos se detenían y eran más débiles y poco eficaces. Su rostro se volvía blanquecino, pronto se quedaría sin aire y se desmayaría, de hecho el otro iba a intentar liberarle cuando se sintió una fuerte onda de energía que recorrió aquel lugar. Derrumbó a los presentes, incluido Loki, liberando así a un Blizten que apenas se pudo mover, tosiendo con fuerza y tomando aire a trompicones, boqueando y con los ojos llorosos, su pecho se movía con fuerza mientras se colocaba de tal forma que pudiera respirar lo mejor posible.
-¡Deja a mi amigo!
Hearthstone brillaba en dorado. Sus ojos eran totalmente blancos y sus cabellos danzaban con la liberación de energía. Su cuerpo parecía estar resistiendo toda esa magia de golpe, sudaba algo y tenía los dientes apretados. De un momento a otro de sus manos salieron más descargas: esferas de energía y electricidad emanó de él, sólo que en esa ocasión ni apuntó, iba en todas direcciones. Ambas divinidades sólo habían visto algo así cuando se enfrentaban Odin y Freyja, o cuando cualquiera de ellos tenía delante a un gran enemigo.
-Parece que tiene dientes, al final del día… -murmuró entonces- Veamos qué puedes hacer, joven elfo.
Baldr sabía que aquello lo iba a perder Hearths. Por mucho poder que hubiera conseguido en aquel momento eventualmente su cuerpo fallaría y llegaría el momento clave, cuando tuviera que absorber toda esa magia, momento en que llegaría la prueba de verdad: o sobreviviría o moriría quemado por todo ese poder, al menos parecía ir por buen camino, tal vez potenciado gracias a la magia de los anillos que portaba.
En todo caso sabía que debían huir, así que, mientras los otros dos peleaban se acercó a Blizten, que parecía irse recuperando. Colocó su mano en el pecho del otro e intentó ayudarle a levantarse, lo complicado vendría para sacar al elfo de allí, que había acabado en el suelo en ese momento tras un puñetazo de Loki.
-Parece que era todo fachada… -comentó el dios- ¿Vendrás ahora conmigo, Baldr, o tengo que rematar al enano y al elfo?
El aludido suspiró suavemente, había logrado tomar en brazos a Blizten, momento en que corrió hacia la niebla. Loki frunció algo el ceño, así que lanzó al otro hacia el lago, donde hundió, mientras procedía a seguir al otro. Con suerte se ahogaría ahí mismo, demasiado debilitado para poder salir de allí a nado, y estando sólo… no podría resistir.
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
Erik y Skadi, guiados por Samirah, llegaron en poco tiempo hasta el Valhalla, gracias a las alas de ella… y que tuvo que dar dos viajes, uno por cada acompañante, pues eran demasiado pesados para ser portados en un único trayecto. Se sorprendió de no ver a nadie defendiendo las puertas de Asgard y Valhalla, estando en pie de guerra como se supone que estaban era desde luego raro, más si el lugar estaba tan tranquilo como aparentaba desde fuera. También era raro que se conservara como valquiria, de ella ser Odín le hubiera quitado los poderes, aunque tal vez fuera algo en lo que el otro ni había caído, era muy posible que tuviera cosas mucho más importantes de las que preocuparse que una jovencita que ni pinchaba ni cortaba.
En pocos minutos dejó a Skadi en el techo del gran salón de Odín, junto al otro joven, y que había buscado por la madera un punto de entrada que pudieran aprovechar. Se sorprendió de que no fuera especialmente grande, tal vez por dentro era mucho más espacioso gracias a la magia. Antes de que ninguno de los dos dijera nada, Samirah les indicó que les siguieran, y, con cuidado, recorrió la gran viga central que separaba los dos lados.
Desde donde estaban se veía una amplia zona de Asgard: grandes salones de madera y piedra, con motivos dorados, zonas de plazas con verde, bosques en el fondo, y muchos símbolos rúnicos aquí y allá, con cabezas de dragones en lo alto de cada inmueble, rezumaba la magia por todos lados en aquel momento.
Aunque viera a menudo esas vistas, la valquiria se seguía impresionando por la belleza del reino, sin embargo, tenían una misión, por eso, tras llegar a, aproximadamente, un tercio de la longitud total del edificio, ella se giró al lado izquierdo, bajando con cuidado por las inclinadas maderas.
Llegaron hasta una apertura, por la que entraron, dejándose caer hasta el suelo de madera, con cuidado para no hacer ruido, apoyando las manos en la madera para evitar alertar a los presentes. El silencio era atronador, y eso que se supone que estaban en un momento relevante… eso no gustaba a ninguno.
-Esto huele a trampa… -murmuró Skadi- ¿Habrán salido?
-Es más que probable -respondió Samirah, intentando afinar el oído todo lo posible-. Lo que a saber dónde… ¿Contra nuestro campamento?
-De ser así sería una derrota asegurada contra nosotros, ¿verdad?
-Me temo que sí -Skadi tomó la mano de Erik entonces-, los einherjar son guerreros de élite… tu niebla les protegerá, se supone, pero la magia de Odín es poderosa…
Comenzaron a recorrer, con cuidado, los pasillos. Antes, cuando era el Hotel Valhalla, había más de quinientas plantas con muchos cuartos, pero habiendo recuperado su aspecto original, en apariencia era mucho más pequeño… efectivamente, era sólo una fachada. Detrás de una de las puertas había un inmenso corredor en el que se veían un montón de plantas con sus respectivas puertas una al lado de las otras, formaba un dodecaedro perfecto en cuyo centro se encontraba un gran parque, apenas había el ancho de un cuerpo entre cada puerta pero se seguía viendo cómodo, estaba demasiado tranquilo para haber nadie… pretendieron abrir varias de ellas pero estaban cerradas, por lógica así debía ser con las demás.
Sin detenerse en ello llegaron hasta el salón principal, lo bastante amplio para contener un ejercito de miles o más, y estaba al completo vacío. Seguro que si hablaban habría eco, notaron que cerca de una de las esquinas – y entre las zonas de columnas – había varios grupos de cenizas, eso era sin duda sorprendente. Según se acercaron, Skadi notó perfectamente magia aesir allí, diferente a la dominante en la zona, y notó que Samirah también lo notó.
-Es similar a la nuestra… -murmuraba ella, mientras se inclinaba- Huele a muerte.
-Eso es porque es de la diosa de la muerte.
Se dieron la vuelta, atacando a quien hubiera hablado, lanzando de todo contra esa persona. Varias esferas de energía y una espada volaron por el aire, aunque se detuvieron antes de llegar a tocar los rubios cabellos de Sif, y cuyos ojos brillaban suavemente.
-Tenéis suerte de que no sea vuestra enemiga… por ahora -dejó caer el arma al suelo, y se acercó hasta los montones de cenizas-. Hela les llevo hasta su reino, hablo de vuestros amigos, para poder librarse del control de Odín… y este fue tras ellos, hasta Helheim, así que aquí estáis perdiendo el tiempo.
-Eres la esposa de Thor -comentó Skadi, cruzándose de brazos-, ¿cómo sabemos que no es una trampa para desviar nuestra atención?
-Tan torpe como siempre… -gruñó la aludida- Si fuera una trampa ya estaríais rodeados por los guerreros de Odín, y os estoy diciendo que están fuera.
Samirah, mientras ellos discutían, analizó el lugar. Estaba todo demasiado tranquilo, era verdad, no sentía a sus compañeras ni tampoco a los soldados que debían estar por allí, así que… era más que probable que estuviera diciendo la verdad. El por qué estaba actuando en conta de los intereses de su marido le eran indiferentes, al menos en un inicio, sabía de antemano que no daría más explicaciones.
-¿Y cómo accedemos a Helheim? -preguntó entonces Erik- ¿Se puede desde aquí?
Sif asintió suavemente, e indicó una puerta lateral, se la notaba especialmente ancha y alta, pero debió ser hace poco, si todo su ejército pasó por ahí… fue en ese momento que cayeron en un detalle.
-¿Y por qué a Hel? -preguntó Skadi-, ¿acaso ella les mató? Porque allí sólo pueden entrar los muertos, ni los dioses se atreven a internarse en su interior, sólo… ella lo hizo.
La aludida suspiró.
-Pues así es, según ella es necesario para…
Ni la dejaron terminar, pues Skadi golpeó una de las columnas, cabreada. Erik, algo nervioso, la intentó apartar mientras Samirah, nerviosa, aguantaba las lágrimas como podía hasta que estalló en llanto. Sif, lejos de intentar calmar los ánimos, se limitó a acercarse hasta la cercana puerta, que abrió.
-Será mejor que haya una buena razón para todo esto -exclamó Skadi, levantando a la fuerza a Samirah-, tu yo más adelante tendremos unas palabras, aesir.
-Te estaré esperando, jotun.
La tensión en el ambiente era más que evidente, sin embargo, ellos tenían una misión que cumplir, y la llevarían a término cuanto antes. Sif les observó marchar, se veía la duda en los ojos de ellos, sólo la valquiria parecía algo más tranquila, seguramente por conocer los pasillos del edificio, aquel debía sonarle de alguna forma. Se suponía que Frigg había ido a avisarles, pero era más que probable que, o bien estaba cerrado el edificio para salir… o que hubiera sido interceptada, o que no haya llegado aún. Eran muchas las opciones y de ninguna se podía uno fiar del todo.
Cuando volviera lo hablarían, solo esperaba que saliera bien lo que tuviera que pasar, mientras, estaría en su salón, así que con las mismas se acercó hasta las grandes puertas doradas que llevaban hasta el exterior, dispuesta a ir hasta Bilskirnir, donde sus siervos la recibirían. Allí hablaría con Nanna, la diosa había enviado un mensaje a la otra, que había aceptado reunirse con ella en unas horas, esperaba poder llegar a una buena relación.
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
El frío viento aullaba por todas partes, la nieve cubría el suelo, y las estrellas tintineaban en el cielo con una belleza extraordinaria, se veía hasta la Vía Láctea, aunque la humedad calaba hasta los huesos y hacía que cualquiera se congelara allí. Magnus abrió los ojos algo adolorido, vio que Mallory observaba el horizonte, hasta que se encontró cara a cara con T.J, que le tendió una mano para ayudarle a levantarse, acompañado por Medio Nacido, y que seguía observándose el cuerpo. Una voz femenina le sacó de sus pensamientos de improviso, aún demasiado adormilado para asimilar nada.
-Por fin te levantas, chico -exclamó-, tenemos un camino largo que recorrer, cargad con él si no puede andar.
Desvió la mirada para ver de quién se trataba, encontrándose con…
-Es Hela, mi hermanastra -ahí estaba Alex, la que faltaba-, nos ha traído aquí por… el camino rápido, diría.
-Sí, atravesándonos el pecho -comentó Mallory, se habían puesto a andar-, no podía pedirnos ir, no, tenía que traernos a la fuerza y…
-Pero… ¿no fue en el Valhalla?
-Mis poderes sobre la muerte son mayores que la magia de Odín -comentó-. Sois muertos, al final del día, y me pertenecéis… igual que al viejo, por eso tenéis que salir de su esfera de influencia y…
-Entrar a la tuya por completo-completó Medio Nacido-, no sé quién me parece peor, dado quién eres.
Estaban en la rivera de un enorme río que más parecía un océano, era inmenso y se perdía por el horizonte, sin embargo, cerca de donde estaban esperaba un pequeño drakar, de madera con la vela blanca, los remos eran de energía verdosa y contaba con escudos a lo largo de los dos lados, con la cabeza de un dragón en su parte delantera.
-Oye, podéis hacerme caso y así dejar de ser einherjars y no depender de Odín, o la próxima vez que os encontréis con él podrá poneros contra vuestros amigos -les espetó la diosa-, de hecho, necesitáis mi ayuda también para las armas, porque Baldr sólo no bastará, creedme.
Subió al barco, los otros dudaron un poco, haciendo que ella suspirara un poco, aunque se limitó a andar hasta la parte trasera, pasando de los humanos. Si querían ir con ella, bien, si no… a su suerte cuando los demás llegaran, no sería un evento agradable seguramente, no iba a estar allí cuando llegaran.
-¿Y por qué eso? -preguntó con interés Mallory, que fue la primera en subir-. Ese tío es tan majo que sería capaz de convencer a un esquimal de comprar hielos…
La otra sólo sonrió suavemente, viendo con cierta satisfacción cómo los adolescentes subían a la embarcación, por ello, en cuanto Magnus depositó su trasero en uno de los asientos, la diosa movió sus manos, que brillaron en ese mismo tono verdoso, y el barco comenzó a temblar un poco. Retrocedió por la fuerza del viento, haciendo moverse el agua a su alrededor, y lo fue guiando en dirección hacia el otro lado, el navío surcaba las olas con bastante facilidad. El viento, antes salvaje e indomable, ahora inflaba la vela y hacía al navío moverse, hasta las aguas de aquel río se habían subordinado a la voluntad de la diosa, que lejos de necesitar concentrarse, rápidamente pudo atender a los demás.
-Baldr es demasiado… bueno -comentó-. Sería capaz de dejarse matar de nuevo para poder lograr el objetivo, necesita a alguien que de los puñetazos -explicó-, vosotros, mortales, no podéis contra según quien, pero… yo sí.
-Eres un encanto -saltó de pronto Mallory-, pero no, gracias, pudimos detener ya tu divino culo, podremos hacer lo mismo con el viejo.
Hela soltó una carcajada irónica, acelerando el navío para que fuera más veloz aún de lo que ya iba, momento en que se sentó al lado de Magnus, y que parecía estar bastante mareado. Le sacó la cabeza para que soltara lo que necesitara, momento en que se giró a los demás, que se habían tenido que sentar también, sólo que al otro lado. Era particularmente cómodo, dado que no tenía pinta de ser usado habitualmente. Pero ese no era su problema en aquel momento.
-Me temo que esta vez es diferente -les dijo-, no tenéis su espada -señaló a Magnus-, sois los siervos de Odín, y él jamás os dejará ser libres porque no le conviene, y estando muertos, es mi voluntad la que os mantiene… respirando.
-¿Cómo dices?
-¿Cómo crees que os puede llamar Odín o Freyja a su lado, si todas las almas están destinadas, originalmente, a venir a mi reino? -una sonrisa siniestra apareció en su rostro-. Es sólo… un préstamo temporal, pues todos, al final, vendréis a mis fríos territorios, muchachos…
-Que siniestro… -murmuró T.J, apretando su fusil y acercándolo a su cuerpo- Aún así, el único problema que sigo viendo es el asunto de que nosotros estamos… obligados a obedecer a Odín, pero los demás no…
Medio Nacido asintió suavemente.
-Y basta con robar las armas, no hace falta que nos maten, si ese es el problema.
Hela se limitó a echarse atrás, señaló entonces hacia atrás.
-¿Veis el horizonte desde aquí?
Los demás se giraron, y se encontraron con que se había formado un enorme ejército a la orilla del río, desde donde estaban podían ver al imponente Sleipnir, que sacaba prácticamente la totalidad de su cuerpo por encima de las cabezas de los guerreros de Odín, y que portaba al dios, lanza en mano, y que brillaba suavemente. Thor llevaba también su carro de combate tirado por sus machos cabríos, si su plan pasaba por atacar con aquel gran guerrero… les derrotarían con facilidad. Incluso con Hela entre ellos, pero ella no parecía nerviosa.
-Mierda…
-Sí, esa expresión es bastante acertada con lo que sucede -respondió, sonriendo, la diosa-, ¿entendéis ahora mejor por qué os he sacado de allí, y por qué tendréis que venir conmigo aunque no queráis?
Los otros gruñeron, y entonces, notaron que la otra se limitaba a echarse hacia atrás, bastante relajada.
-¿Sabes que puede volar con ese carro y lanzarnos un rayo, verdad?
-No, no puede…
-¿Cómo que no? ¿Qué se lo impide?
A esa pregunta de Medio Nacido no hizo falta ni que ella respondiera. El dios del rayo movió las riendas de su carro e hizo que los machos cabríos tiraran del mismo, comenzando a volar sobre las aguas, cargando su martillo. De improviso, de las aguas emergió un gran chorro, que impactó de lleno contra el carruaje, obligando a que se desviara. Otros cuantos más atacaron, y de las profundidades se elevó un gran dragón marino, grande como uno de esos grandes rascacielos, con un cuerpo ancho y poderoso, y cuyos ojos relampagueaban un poco, en su boca se apreciaban llamas verdosas.
-¡Os presento a Rafmdraki, protector de estas aguas, y no hay sólo uno, sino varios! (1)
Efectivamente, varios más aparecieron tras la estela del drakar, y que dejó rápidamente atrás el combate, aunque se podían escuchar sus efectos a la perfección, pues se escuchaban rayos, gritos y se podían ver las grandes flamas que soltaban aquí y allá.
-Pero, ¿no se suponen que son eléctricas?
Hela sonrió con cierta suficiencia.
-Ahora veréis lo que hacen… ¡Mirad!
Una de aquellas bestias abrió ligeramente su boca, que empezó a crepitar, pero, lejos de lo que pudiera parecer, su cabeza al completo crepitó y de la misma salió una muy intensa y gruesa descarga de electricidad, del ancho de varios cuerpos humanos, y que impactó contra la cercana costa, aunque varios ramalazos dieron en el cuerpo del carruaje de Thor, que cayó como un cometa ardiendo hacia las aguas.
-Joder… les costará avanzar con algo así…
A los pocos minutos, y aunque la batalla de fondo se seguía escuchando, eventualmente vieron el otro lado del río. Acorde a Hela, eso era gracias a que iban con ella y que el propio río les había ayudado, en condiciones normales hubieran sido carne de peces a los pocos metros de entrar al agua. Según se acercaban, los cuerpos de ellos brillaban en un tenue tono verdoso, y su pie se volvía algo traslucida, adquiriendo un tono fantasmal.
-Vuestras almas reaccionan a mi reino -comentó Hela-, incluido la mía…
Hasta ese momento, ella había tenido sus dos lados totalmente humanos, pero en ese momento su lado cadavérico se comenzaba a mostrar, ni siquiera sus poderes podían impedir que salieran a la luz, así que ella se limitó a ponerse de perfil, en concreto mostrando el lado mortal, aunque se podía ver de refilón el otro, incluso su suave olor. Era evidente que no se sentía cómoda con el mismo, pero también que no podía hacer nada según se acercaba.
-Helheim es el mundo de la muerte, para andar a través de sus estepas o gobernarlo… tienes que estar de alguna forma muerto -comentó, más para sí misma que para los otros-. Te da un inmenso poder, y a la vez, una inmensa responsabilidad, por eso ningún dios además de mi camina por sus senderos o salones… salvo Loki, contadas veces y antes de ser encadenado.
Los muchachos se miraron entre ellos, no llegaron a decir nada, limitándose a escuchar las reflexiones en voz alta de la diosa, y que sólo suspiró entonces, dejándose llevar por la corriente hasta la cercana costa, sólo volviéndose a mover cuando llegaron a la misma en un seco sonio de la arena moverse. Saltó ágilmente fuera, y observó como los demás la imitaban, notando de inmediato cómo el reino entero se extendía a su alrededor, y como eran encadenados al mismo a través de su magia.
Hela le restó importancia y anduvo unos metros, donde esperaba un carro tirado por dos caballos de fuego verdoso, como todo en aquel lugar, guiado por un enano con el mismo aspecto que ellos mostraban en aquel momento. Saludó a su reina, que subió a la parte trasera – formada por una madera y los cuatro laterales, de apenas medio metro de alto – e indicó a los demás que hicieran lo mismo.
-Es… bueno, poco elegante -comentó Mallory, mientras ayudaba a un Magnus aún algo mareado por la travesía marina-, no eres alguien de lujos, por lo que veo.
-Aquí abajo no viene nadie que no sean muertos, no hacen mucha falta -comentó la diosa, haciéndoles hueco-, además, ¿para qué tenerlos, si tampoco hay nadie con quien compartirlos?
Se notaba cierto desagrado en su voz, era como si estar allí la amargara. Era normal, por otro lado, el enano se limitó a chasquear la lengua y los caballos comenzaron a moverse sin más dilaciones…
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
Calipso, junto a Leo, Aelita, Willia, Dylan y Odd caminaban por la parte superior de la valla que protegía su campamento, mientras todos los demás preparaban la comida para todos, las chozas para descansar, tener listas las armas, los escudos mágicos… todos estaban haciendo algo. Podía verse a Katherine, Beatrice y Ulrich montando bien las diferentes tiendas de campaña, junto a Jeremy, Zia, Carter y Amos. Waltz vigilaba los fuegos acompañado por el alegre Augusto, y Flavianna observaba con interés cómo Annabeth explicaba a Percy, Thalia, Nadia, Jasón y Piper cómo se trabajaba el metal, aunque el que más interés mostraba era Nico, que, junto a Hazel, tenía las manos tras la espalda. Beatrice recorría por debajo de donde estaba Calipso y los demás, aunque en dirección contraria, revisando la magia usada junto a Aurora. Por su parte, la puerta era protegida por Richard, Kevin y todos los demás, charlando entre ellos amenamente.
-Yo tendría que estar abajo, revisando las armas, y no aquí, qué aburrimiento…
-Te vendrá bien -le respondió su pareja, con cierta diversión-, así podrás centrarte en algo.
Era de noche, la bruma protectora era tan densa que hacía que el bosque a su alrededor en una distancia de decenas de metros fuera impenetrable, pero el cielo sobre ellos era claro y cristalino, se podían ver todas las estrellas perfectamente. La Vía Láctea era especialmente hermosa desde ese lugar, casi no hacía falta iluminarse de otra forma, pero el frío ameritaba hacer fogatas y cubrirse algo con sábanas.
-Se escucha perfectamente los gritos del enemigo -comentó Aelita, mirando a la lejanía-. Deben estar muy cabreados por no poder atacar…
Efectivamente, al otro lado estaba todo un ejército con intenciones hostiles hacia ellos, pero fue gracias a la magia de Skadi y Erik, que aunque estaba fuera en esos momentos, su defensa seguía en alza. Sin embargo, y aunque no habían visto a nadie entrar a la misma, sintieron que en la bruma andaba una alta figura. Una, que la titanide identificó rápidamente, aunque hacia siglos que no la veía.
-En seguida vuelvo… -comentó, y sin más explicaciones, saltó por encima de la empalizada y aterrizó en el suelo terroso con la agilidad de un gato, sorprendiendo a todos- Cuando vuelva volveré por este mismo sitio, ¿vale?
-Te acompañamos, un momen…
Pero la otra cortó con un gesto de la mano a Odd, y que suspiró un poco. Se limitó entonces a internarse entre la niebla, y se encontró, tras unas pocas decenas de pasos, con aquella femenina figura que había vislumbrado antes. Parecía perdida, pero sonrió al verla, Calipso se inclinó suavemente sobre sí misma.
-Lady Frigg -saludó, mientras la otra se acercaba-, un honor verla por estas tierras.
La aludida le restó importancia con un gesto y lo correspondió, colocándose frente a la otra, aunque sin dejar de mirar alrededor.
-Es niebla mágica, sí, protege nuestro campamento -comentó-, me sorprende que no haya sido atacada por los dioses que nos asedian.
La aludida suspiró.
-Piensan que estoy de su lado, me presenté ante ellos como esposa de Odín, no como diosa del cielo -dio un suave silbido-, ¿queda lejos vuestra plaza?
Calipso dudó un poco, sin embargó, se acabó decidiendo.
-Es mejor no reunirnos ahí, estas protecciones no dejan pasar a nadie que sea de fiar… pero a saber cuanto dura -comentó ella-, además, los demás pensarán lo mismo, y estarán nerviosos, y…
Frigg hizo un suave gesto con la mano entonces.
-Será mejor hablar en otro lado, pues -dijo, simplemente-, iremos a un sitio mejor, necesito hablar contigo, de ti… se fiarán más, espero.
Del cielo apareció una estrella fugaz, y que se posó al lado de ellas, mostrando a dos grandes corceles, uno pardo y el otro blanco, con un carro dorado cuyas ruedas parecían dos grandes ruecas. Montaron en la misma, y, de nuevo, se transformaron en una estrella fugaz, y que viajó a toda velocidad hasta llegar a lo alto de una montaña cercana, desde donde se podían divisar ambos campamentos. El carruaje se colocó en un lateral, mientras ambas divinidades se sentaban en la fresca tierra, estaban a unos cuatrocientos metros sobre el agua del mar, bajo ellas grandes acantilados servían de fuerte contra el mar. También podían ver dónde estaba el cabo en el que desembarcaron.
-Supongo que tienes algo importante que contar -comentó Calipso, observando toda la zona-, no sueles abandonar Asgard…
La aludida asintió, despacio.
-Odín, en un ataque de cabreo, pretende atacar Helheim -comenzó ella-, es allí donde están Mallory, Alex y los demás einherjar de vuestro grupo.
-Entiendo… -murmuró Calipso- Habíamos mandado a dos de nosotros a por ellos, si cuando han llegado estaba ese sitio vacío…
-Eventualmente volverán, eso, o han encontrado a alguien que les pueda guiar -dijo la otra, pensativa-. Tenéis que haceros de Mjölnir, Gugnir y Sumarbrander, Calipso, con todas ellas mi marido se volverá más loco de lo que ya de por sí está por todo esto…
-Te… preocupas por él, ¿verdad?
-Es mi marido, al final del día, pese a todos sus problemas -murmuró la otra, divertida-. Y pese a todos los míos, pero… la profecía no es halagüeña en ese sentido, por desgracia, tiene toda la pinta de acabar mal…
-El nuevo y el muerto, sí, y los antiguos reyes están en proceso de caída… -Calipso observaba los suaves fuegos de su campamento, casi podía sentir su agradable calor- Zeus ha puesto en nuestra contra a medio Olimpo, en teoría Hermes está trabajando para que alguno nos ayude, pero…
Frigg asintió, despacio. En su caso, se dedicó a observar de lejos el terreno que estaban bajo el control de Atenea y compañía. Les había visto, tenían un ejército muy superior al de los héroes de la profecía, y, por supuesto, contaban con magos. Debían estar trabajando en tirar abajo esa defensa.
-Te sorprenderá saber que Hela está de nuestro lado, pero Loki… se unió a Atenea y los griegos, supongo que le llama más poder tener su ayuda -dijo la diosa, pensativa-. Baldr… está con vosotros, ¿verdad?
Sus ojos lloraban suavemente, aunque no llegó a mirar a Calipso, que sonrió un poco. Esa era sin duda la razón de su presencia allí, podía poner las excusas que quisiera, que era evidente.
-Sí, salió junto a un elfo y un enano, pretenden que el segundo se enfrente a Odín en magia -se rascó la nuca-. Hablaban de algo relacionado con una cabeza y un lago en las raíces de Yggdrasil.
-Sí, fue ahí donde consiguió su sabiduría… -sonrió algo- Hearthstone, si no me equivoco… ese elfo es interesante, pero si no va con cuidado su mente arderá.
En ese momento, se levantó, seguida de Calipso, que observó cómo se acercaba a su carromato, invitándola a subir. Cuando lo hizo, la mayor suspiró pesadamente.
-Iré a hablar con Nanna, si doy con ella… -comentó, mientras acariciaba despacio las riendas- Los dioses del norte en su mayoría están con Allfather, pero… puede que los vanir se pongan de vuestro lado, si Frey y Freyja se lo piden, les encontraréis en su reino, hablad con ellos.
Calipso asintió, de un momento a otro volvieron a ser una estrella fugaz, y aparecieron en el centro del campamento de los héroes de la profecía, provocando que todos se pusieran en alerta al ver aquello tan de improviso, no calmándose hasta ver llegar a Calipso, instante en que la estrella volvió a volar a toda velocidad, perdiéndose en el horizonte de nuevo. Atenea vio aquello con el ceño suavemente fruncido, a su lado, Artemisa tomó su arco y carcaj, mientras la otra la miraba.
-Cazaré a esa norteña, ya que mis muchachas no fueron capaces de hacerlo con una estúpida gigante -murmuró-, nos podría traicionar…
-Sin duda -murmuró Atenea-, sácale información, si no te ves capaz de ello…
Sonriendo, la diosa corrió hacia uno de los pegasos de las amazonas, momento en que llegó Ares, sentándose al lado de la otra, y que se limitó a beber de su ambrosía.
-Loki está tardando mucho, ¿debería ir a por él?
Apolo intervino entonces, estaba al otro lado de la fogata, afinando su lira.
-En cuanto salga el Sol, usaré mis poderes para buscarle -comentó-, si nos pretende traicionar…
-No lo hará -atajó Atenea-, no si no quiere morir entre mis manos.
Los otros dos se rieron un poco.
-Ya no sólo quieres matar al bastardo, también a ese norteño…
Ella miró a Ares, que sonreía con cierta diversión.
-Pues sí, son mis presas, en especial el bastardo -se levantó, se quería servir más-, cuando amanezca, iré a hablar con Odín, padre me ha mandado hablar con él, mientras vosotros buscad a Loki, ¿entendido?
Los otros dos asintieron. Tras la bronca anterior, había ella tomado el control cuando demostró por qué era la más poderosa del Olimpo junto al propio Zeus, algo que los demás ya sabían en cierto grado, pero ahora lo había demostrado bastante más… ella sería la campeona de su mundo, y demostraría a su padre quién era la diosa de la guerra más fuerte. Ni Ares ni Belona eran rival para ella, ni ningún otro dios, salvo su rey. Puede… que tuviera que derrotar a otros seres para poder poner orden de nuevo, estaba dispuesta a ello.
( ) ( ) ( ) ( ) ( )
(1) Nombre y criatura inventada, significa dragón eléctrico.
La mitología celta aquí incluida es bastante compleja aunque poco ha sobrevivido hasta nuestros días, aquí se da una visión algo simplificada que, con el tiempo, se irá perfilando.
Hasta aquí el capítulo de hoy, espero que os haya gustado, y que apoyéis este fanfic. Ni Percy Jackson ni ninguno de los personajes de las sagas de Rick Riordan me pertenecen. ¡Dicho esto, que la inspiración os acompañe!
