Hola!
Hay nuevo OS XD
Sigo trabajando en mis demás escritos... la verdad es que me di cuenta que mi incapacidad para terminar con algunas conversaciones se ha transmitido ahora a mis fics. No se callan! Y antes me lamentaba por casi no meter dialogos... la vite!
En fin.
one shot basado en mi incapacidad de dejar de imaginar AU's.
El sabado regresaba tranquilamente en el metro de la Cineteca Nacional, mientras veía mis redes, y salió brutal post de Tumblr sobre un demonio invocado por accidente por un oficinista al hacerse un sándwich. Así que ahí tienen. Btw, Pinocho está buenísima. Tal vez algún día use a su "muerte".
Y la canción, es porque venía escuchando a Reinaeiry, la diosa que nos ha regalado tres canciones originales catradora y dos covers para ellas últimamente (Sway y Stay).
Bueno, entonces el pequeño OST para esta pequeña historia son Fly me to the Moon e Inferno de Bella Poarch. Y el jazz que más les guste.
Los dejo!
Capítulo Único
"Yo invoqué... ¿Qué?"
Adora estaba simplemente cansada de existir.
Quizás estaba siendo melodramática.
Sin duda el alcanzar el jueves, antes de un viernes lleno de juntas, era un punto bajo en su semana. No tenía mucho que llegó a su departamento, ya se había sacado los zapatos, dejado el saco en el perchero y desechó el cuello y los puños de su otrora perfecta blusa. Tenía hambre. Y sueño. Pero más hambre, decidió después de ponderarlo con su voz interior.
Fue al refrigerador para ver que tenía para. Comer. Como si no fuera ella la única que lo usara Había un poco de queso. La lechuga que sobró de su ensalada del martes. Pollo frío del lunes. Oh, y las últimas rebanadas de jamón de pavo. Sería un gran sándwich entonces.
Sacó todos los ingredientes y los acomodó en la mesita de la cocina.
—Darla— Llamó con voz clara.
—Bienvenida a casa, Adora— Resonó la agradable y ligeramente mecánica voz del asistente digital que tenía la alta rubia instalado.
—Gracias. Pon un poco de jazz, por favor— Algunos le decían anticuada, pero Adora estaba segura que no le hacía ningún mal a nadie ser educada hasta con una IA, así no se malacostumbraba en general, y si las máquinas estaban a punto de dominar el mundo, esperaba tener puntos a favor.
—Reproduciendo tu selección de Jazz desde BeastSounds.
—Y baja las luces al nivel tres, por favor.
Los rítmicos sonidos, bajos y suaves, llenaron la cocina y el mood de Adora pronto empezó a mejorar. Había tardado unos meses en acostumbrarse a vivir sola. A no estar pendiente de nadie. Que si hacía algún ruido fuerte, no tenía que disculparse. A tener que regular su propio sueño. A recordarse de cenar y alimentarse en general. La ansiedad la golpeó al principio. El silencio era aplastante. Por eso había instalado a Darla, en primer lugar. Era agradable que alguien le diera la bienvenida y con quien poder hablar.
De pasar a sólo querer comer lo más pronto posible, disfrutó de prepararse su cena. Encendió la estufa, escuchó el susurro del fuego, olió la mantequilla al derretirse y tostar su pan. Movía las caderas lentamente al son del jazz al cortar el pollo y la lechuga. Untó la mayonesa en los panes, agregó el resto de los ingredientes y se puso a dibujar garabatos con la mostaza que caía directa del bote. Le puso el otro pan para terminar, y limpió la boquilla de la mostaza, agarrando la última gotita con la punta del dedo para llevársela a los labios.
La canción cambió y empezó a sonar "Fly me to the moon" en versión instrumental. Adora disfrutaba de la sensual tonada hasta que por el rabillo del ojo vio humo. Se viró, preocupada de haber olvidado el fuego encendido, y en vez de ver el fuego esperado, se encontró con algo igual de caliente:
Sobre la estufa, en donde estaba la plancha de hierro aún caliente, estaba sentada una figura de otro mundo. Al menos una parte del cerebro de Adora estaba convencida de ello. Se fue para atrás el paso que avanzó, hasta que sus riñones se incrustaron en la mesita, haciendo sonar el plato contra el mosaico de la misma. El sonido la alteró más.
—¿Qué.. quién..?
—Me agrada esta versión, pero si me preguntas, prefiero la original— La figura estaba sentada con una pierna sobre la otra, y la movía lentamente, pareciera que al ritmo de la música. Y le sonreía, divertida.
Adora boqueó sin generar sonido alguno. Con los ojos muy abiertos, absorbía toda la imagen, aunque la media luz jugaba con su vista. Con extrañas ropas que parecían ser todas de cuero, la visión tenía un cabello castaño largo y sedoso. Y un par de orejas negras puntiagudas salían entre el manto castaño. Un movimiento repentino le llamó la atención. Una cola. Una maldita cola. Del mismo castaño que el cabello, la cola se movía al mismo son que el pie. El pie sin calzado, con gruesas uñas -garras- negras. El cabello quedaba fuera del rostro gracias a una pieza de metal rojo que semejaba un medio casco o diadema, del cual en el centro, sobre la frente, surgían dos cuernos ligeramente curvados hacia atrás, puntiagudos.
—Eres tan adorable. Te has quedado sin habla— La figura cruzó el brazo izquierdo sobre su rodilla, apoyó el codo derecho encima y se inclinó hacia adelante para reposar su barbilla sobre su mano. Adora no quiso fijarse en cómo se movían esos senos llenos a través del escote abierto de la blusa. —¿Entonces qué va a ser, rubia?
Tenía tan apretados los dedos sobre el borde de la mesita que ya no los sentía.
—Déjame adivinar: lo viste en Internet y no creíste que funcionaría. Te daré un minuto para que lo pienses.
—¿Penar…? ¿¡Pensar qué?— Logró decir.
La figura se bajó de la estufa y se fijó por primera vez a su alrededor. Tenía un tiempo que no veía una cocina humana, y aunque el estilo y los utensilios habían cambiado, era muy fácil de reconocer.
—Sobre el trato, claro. ¿Lo de siempre? ¿Quieres sugerencias?— Le preguntó divertida, ya que había estado muy aburrida en casa.
—¿Qué trato? ¿DE QUÉ DEMONIOS ESTÁS HABLANDO? ¿Y QUIÉN O QUÉ ERES?
La diversión se borró un poco del rostro de la ¿mujer? (Adora todavía no estaba segura).
—¿Que qué soy?— Preguntó con sarcasmo.
—Sí. ¿Y qué haces en medio de mi cocina?— Adora por fin soltó la mesa y gesticuló a lo grande para sacar algo de adrenalina.
Las dos voltearon a ver la cocina y regresaron la vista a cada cual. La recién llegada apoyó su peso sobre una pierna y se cruzó de brazos, con la cola sin dejar de moverse tras ella.
—Me acabas de invocar, rubia. Así que pide algo y terminemos con esto— Ya no estaba divertida, ahora estaba decepcionada y un poco molesta. Rara vez la invocaban mujeres, y menos una de tan buen ver.
Entonces algo dentro de la mente de Adora empezó a encajar. Muy lentamente.
—¿Yo te invoqué?
—Sí. ¿Tienes daño cerebral o algo así? ¿Eso es lo que quieres, que lo corrija?— Dijo un poco sarcástica.
—No tengo daño cerebral. Gracias... Pero yo no te invoqué. ¿Entonces... eres un.. dem?— Adora estaba claramente anonadada.
—Una incubus, si no te molesta. ¿Y si no me estabas invocando.. Qué hacías?— Preguntó aumentando el sarcasmo, dando un paso peligroso hacia su anfitriona que no se la creía.
—Yo...Yo— Normalmente los discursos no eran del agrado de Adora, y ahora comprobaba una vez más que hablar con mujeres hermosas tampoco era su fuerte. Aún si eran una especie de demonio, al parecer. Su mente seguía procesando ese pequeño detalle. Todo era un poco absurdo —Solo preparaba la cena— Y se hizo a un lado, tanto como para mostrar su sándwich que ya se estaba enfriando y alejarse un poco de la aparente demonio.
—¿La cena?— La incubus dejo el sarcasmo y la duda sincera llegó a su voz.
—Bueno, es jueves y es tarde... Tengo hambre...y ¿de verdad eres una-?— Una mirada rápida le hizo cambiar la palabra —¿...Una incubus?— Finalizó Adora. En serio, estaba en un gran shock. Una parte de su mente estaba gritando, y otra la sentía como una experiencia extra corporal, hablando tan tranquila como si estuviera con Glimmer o Bow.
—Sí, una incubus— Y para un mayor pasmo de la rubia, la demonio desplegó un pequeño par de alas que juraba no estaban ahí un segundo antes. —¿Satisfecha?— Ahora se puso ambas manos en las caderas.
—Oh, por todos los cielos...— Se le fue el color a Adora. Dejo que sus rodillas se doblaran para terminar en el piso.
—Genial. Ahora estás teniendo un ataque de pánico— La incubus subió las manos en ademán teatral —¿Podrías hacerlo rápido? No es que tenga mucho que hacer... pero prefiero hacerlo en mi casa.
El ataque de pánico remitió un poco ante el tono ligeramente hastiado de la incubus. ¡Pero Adora seguía sin entender!
—Yo no te invoqué... solo estaba haciendo mi sándwich...
—Rubia, por favor, no entres en negación. No tengo tiempo para esto— Se acuclilló frente a Adora, que se pegó más al mueble tras ella. —Rayos.
—Por favor, solo vete— Rogó Adora. Tal vez podría fingir que el pollo estaba rancio y le dio indigestión y pesadillas. Sí, seguro se había quedado dormida en el sillón como el lunes y tenía una pesadilla por el hambre. Era eso. Estaba soñando. De pronto, se empezó a calmar.
—El caso es que no puedo irme hasta que el anfitrión haga su trato— Le dijo mientras le tocaba la punta de la nariz con su cola peluda, pudo sentir Adora.
—¿Trato?— La demonesa no intentó ocultar su sonrisa. Le gustaba que la humana siguiera hablándole. Ya le había tocado que tenía que esperar hasta que despertaran de su desmayo.
—Sí. Ya lo vas agarrando, ¿verdad?— Le sonrió aprobatoria.
—¿Te... te refieres a un-un "pacto con el diablo"?— Adora ahogó casi por completo la voz y uso las manos para énfasis.
—¡Eso es tan cliché!— Suspiró la demonio, y se giró y levantó en un solo movimiento que le hizo agitar las alas y la cola con un swing acorde al jazz que seguía sonando de fondo. Lateralmente, Adora pocas veces había visto un trasero como ese.
—Ok. Eres una- una incubus, y quieres un trato... por mi alma— Resumió Adora, todavía en el suelo. Con la voz engañosamente clara. Pensar que estaba soñando le ayudó mucho —Pero yo no te invoque— Ni en sueños iba a dejar que le quitaran su alma. No era religiosa, pero era suya.
—Mira, no sé cómo lo hiciste, pero me invocaste. Es decir, hay algunos abusivos que les gusta ir por ahí presionando, pero yo no me aparezco a menos que me llamen, y tú lo hiciste. Y ahora que estoy aquí, tengo que obtener algo, y tú también, para que pueda irme. Un trato, un pacto, un trueque. Como quieras llamarlo, rubia— Otra vez con una cadera adelantada y los brazos cruzados, le explicó todo al detalle.
—Y te digo que solo estaba preparando mi sándwich y estaba con la mostaza, y apareciste tú— Adora se puso de pie muy rápido y se mareó un poco -el sueño estaba siendo excesivamente real- levantó el pan superior y los garabatos de mostaza todavía eran medio reconocibles, aunque aplastados. —En serio, ¿esto es una invocación satanica?— La sensación de ensueño se acentuó.
La demonesa se le acercó por la espalda y miró sobre el hombro. Frunció la nariz en un gesto considerativo, con la mano izquierda, la contraria al lado del cuerpo de Adora, prendió una llamita y apareció un papelito -Sí, definitivamente Adora estaba soñando-, la castaña miró al papelito y después al garabato aplastado de mostaza.
—Creo que se torció un poco... Es poco ortodoxo pero sí. Ahí lo tienes— Dio un paso para atrás y sonrió triunfal. Adora pensó que nunca había soñado a nadie tan sexy. —Un sello de invocación en tu cena.
—Esto es ridículo...— Murmuró la rubia entre dientes.
—Mira, ridículo o no, esto ya tomo mucho tiempo y todavía no empezamos ni con las negociaciones. Así que... ¿Qué va a ser?— Volvió a preguntar.
—No sé de qué hablas— Una parte seguía en negación, claramente.
—No te hagas la lista. ¿Un auto, dinero, fortuna, fama?
Una parte importante de ser historiadora investigadora en una gran biblioteca que contaba con colaboraciones de colecciones privadas, es que Adora tenía que interpretar muchos textos e intenciones en su día a día. Un poco de su agudo raciocinio estaba volviendo. Aunque otra parte de ella seguía gritando en shock.
—No necesito nada de eso.
—Eso es solo lo más usual. Puedes pedir lo que quieras.
—¿Y tú te llevaras mi alma?
—Sí, ese es el punto— Ya se estaba fastidiando un poco. Pero la rubia era algo linda. No le molestaba mirar mujeres lindas.
—Hace un momento dijiste que era un trueque, tú te llevabas algo, y yo obtenía algo. Nunca especificaste qué.
—Bien, niña lista. De todos modos, tengo que obtener algo de esta visita, o no podré irme. Y puedo ser una visita muy molesta si me lo propongo— Cuando su sonrisa se acentuó, unos colmillos asomaron por las comisuras de sus labios.
—¿Quieres un sándwich entonces?— Si el sueño ya era ridículo, ¿por qué no hacerlo más?
—¿Eh?— Tenía mucho tiempo que ninguna propuesta sorprendía a la demonesa.
—Un sándwich. Está bueno.
—¿Ajá... y tú te que vas a ganar?
—Ahm... Compañía para cenar. ¿Puedo pedir lo que yo quiera, no? No tiene que ser tangible.
—¿Eres abogada o algo así?— Suspiró.
—No. Soy historiadora y trabajo en una oficina...
—No te envidio.
—¿Entonces?— Insistió Adora. La demonesa hizo ademán de pensarlo.
La sorprendió tanto, que lo tomaría por bueno. Además, ya tenía mucho que no probaba comida humana. Las almas y las bestias del averno no estaban mal, así como la energía de sus encuentros, pero cambiar un poquito nunca mató a un demonio.
—Tienes suerte de haberme invocado a mí— Le sonrió al final, con esa sonrisa divertida otra vez, enseñando un colmillo. —Alguna de mis hermanas no te habría salvado con tecnicismos. ¿Cuánto tiempo durará esto?
Claro. Ahora los demonios tienen hermanos.
—En lo que hago el otro y los terminamos, ¿okey?— Ofreció Adora. Que ganas de despertar ya. Aunque el viernes tenía que hacer una presentación y no estaba segura de que su material fuera lo suficientemente bueno.
—Hecho, rubia— Y le ofreció la mano con largas uñas negras.
Adora le estiró la mano instintivamente y se detuvo justo a tiempo.
—¿Cómo sé que no tomaras mi alma?
—No lo sabes—. Le dijo con una sonrisa traviesa, para agregar —Pero los demonios, a diferencia de los humanos, tenemos verdaderas leyes. El pacto se respetará en los términos establecidos— Dijo con tono formal.
—Bueno— Y Adora le dio la mano en un apretón firme aunque sudoroso. Todavía estaba nerviosa. Y una vocecita necia, le recordó lo real que estaba siendo este sueño.
—Yo, la incubus Catra, cierra el pacto con la humana:
—Adora.
—Adora, para cenar un sándwich en compañía y retirarme en cuanto se termine— Recitó.
Y la rubia sintió una cosquilla extraña en la nuca, justo donde dejaba de crecer el cabello. Se rascó distraídamente con la otra mano.
La demonesa, Catra, se entretuvo conociendo la pequeña cocina. Adora no se dio cuenta cuándo volvió a "guardar" las alas de piel, pero ahora solo andaba con la cola moviéndose lentamente.
—El jazz es muy tranquilo para un encuentro demoniaco ¿No te parece?— Le susurró con voz acariciadora por sobre el hombro, mientras Adora estaba terminando de tostar otro par de panes.
—Cielos, ¡Podrías no hacer eso!— Pidió en un susurro alterado. —Si no te gusta, puedes cambiar la música— Adora estaba muy sensible, normalmente no era tan reactiva.
Catra frunció los labios en un puchero que no vio Adora y buscó por la cocina, pero no encontró ninguno de los aparatos que sabía que reproducían música. No estaba segura de cuánto tiempo había pasado desde su última invocación, y en general no le gustaba vagar por la tierra, así que no estaba del todo actualizada. No tuvo más opción que preguntar.
—No te importa decirme dónde está la máquina de sonido ¿verdad?— Adora la miró con un nuevo pasmo.
—Son bocinas inalámbricas que Darla... Oh, no importa, solo pídele a Darla lo que quieras escuchar— Dijo Adora regresando a untar la mayonesa. —¿Sí te gusta la mayonesa?
—Cómo sea está bien— Dijo Catra, pero se quedo con la misma expresión. Después de unos segundos de que Adora no la escuchara, la miró con duda. —Ya tiene algún tiempo que no subía a la tierra, ¿okey? ¿Quién es Darla? Pensé que estabas sola— Catra hizo otro puchero y esta vez Adora sí que lo vio.
—Oh, disculpa. Pensé qué-
—No somos omniscientes ni nada por el estilo.
—Lo siento. Sí— El sueño se había puesto más raro de pronto. El jazz seguía sonando y Adora terminó el segundo sándwich aún entre el asombro mal disimulado. —Vamos a la mesa. ¿Qué quieres escuchar?
Catra la siguió por el pequeño pasillo para salir a un mini comedor de cuatro asientos, con un sofá más allá con una pantalla plana enfrente.
—Supongo que lo que esté de moda, para actualizarme— A Adora no le gustaba toda la música nueva, pero quizás ella también necesitaba una actualización.
—Ok. Darla, pon las canciones nuevas, por favor.
—Reproduciendo los últimos éxitos en BeastSounds— Volvió a sonar la voz. Catra movió las orejas, buscando la fuente y Adora pensó que le gustaría acariciarlas. Sin duda, el sueño iba cada vez más raro. Una canción hyperpop sonó.
—Eso... está un poco mejor— Dijo Catra un poco insegura.
De verdad, era un sueño extraño. Pero Adora le abrió el asiento a la demonesa y se sentó. Con una sacudida de su cola, Catra aceptó el asiento.
—Bueno... Adelante, Catra— En un silencio que se sentía cada vez más incomodo, ahora que el pánico de Adora había bajado un poco.
—Gracias, Adora...
Inciertamente, comenzaron a comer y tras solo el primer mordisco, las orejas y la cola de Catra se elevaron por el repentino gusto. Dio otras dos rápidas mordidas y la rubia se sorprendió disfrutando de la reacción de la criatura a su improvisada cena. La verdad es que no era una gran cocinera, pero había cosas excesivamente fáciles de preparar.
—Parece que te gustó— Le dijo con una sonrisa altarenera, rompiendo el hielo.
—No te creas la gran cosa... Es que no hay mayonesa en el infierno— Susurró Catra.
—Ya, claro— Sí, por supuesto. La confirmación de un infierno por un mismísimo demonio no importaba.
Adora dio un mordisco a su propio sandwich y aunque ya estaba frío, el pan estaba bien tostado y los aderezos se mezclaban deliciosamente en su boca.
—Sí está bueno, y no lo digo porque yo lo haya preparado.
—Sin duda, eres toda humildad— De pronto, el ambiente se sentía juguetón.
—Así que eres una Incubus— Dijo Adora después de otras mordidas.
—Miren, parece que la rubia al fin salió del shock— La mencionada se sonrojó un poco y Catra ensanchó su sonrisa. —Sí, una Saqra para ser más exactos.
—Jamás lo había escuchado antes— Adora ya solo se estaba dejando llevar por la corriente, aunque los cuernos rojos que brillaban como metal pulido, no encajaban con su decoración sobria en maderas claras y tonos de gris. Pero el rojo contrastaba muy bien en general.
—No es propio de esta región tan al norte...— Comentó casualmente, haciendo pequeñas las mordidas, ahora que se había dado cuenta que solo le quedaba medio sándwich.
Había esperado por un encuentro de los "usuales" para los demonios de su tipo, pero esto no estaba tan mal después de todo. Al menos rompió la rutina.
—Espero que no te sea una molestia venir tan lejos.
—No es que uno se dé cuenta exactamente. Tu tranquila, preciosa. Esto es realmente agradable, deberías ver los lugares donde a veces soy invocada.
—¿Y eso cómo funciona?— No, Adora de verdad no quería saber detalles de los lugares donde se realizaban invocaciones satánicas.
—Hmmm no sé si debería decirte— Catra simuló que lo pensaba.
—La verdad es que no quiero hacer ninguna otra por error. Es simple curiosidad para evitarlo— Se explicó Adora.
—Entonces solo te diré que cada tipo de demonio tiene un sello propio. Pude aparecer yo, o cualquiera de mis hermanos, u otro incubus que respondiera antes que yo al llamado— Catra se limpió la boca con la punta de la lengua, y Adora trago duro.
—Ya… Ya veo. Entonces se terminaron los garabatos con mostaza para mí.
—Muy inteligente de tu parte, rubia— Se burló.
—Ya te dije que me llamo Adora.
—Ya lo sé. Pero eres una rubia muy guapa.
Adora se quedó sin habla y Catra disfrutó al doble de su última mordida.
—Bueno, espero que hayas disfrutado de tu compañía. Ahora debo irme, rubia— Oh. A Adora le caía tan mal.
—Por supuesto, fue un verdadero placer tener visitas inesperadas— Se levantó y cruzó los brazos.
—Déjale el sarcasmo a los expertos, Adora~
Catra se centró en el espacio disponible.
—O sea tú.
—Aprendes rápido— Le sonrió arrogante. Y desplegó las alas otra vez.
—No tienes qué hacer eso para poder irte ¿Verdad?
—¿Quién sabe?— Dijo juguetona y desapareció entre un montón de humo, que olía a lavanda. —Gracias por la cena— Dijo una voz divertida y sensual, fantasmal.
Adora sintió un escalofrío masivo recorrerle toda la piel.
—Gracias por la compañía— Respondió al final.
Se quedó unos minutos mirando al espacio, donde ya ni el humo quedaba. Un ligero rastro de la lavanda quizás.
Fue a la cocina a prepararse un café y se lo tomó en silencio en el sillón, después de pedirle silencio a Darla.
En la mañana se despertó con el cuello torcido y las manos doloridas porque seguía sosteniendo la taza, y sus instintos le habían impedido soltarla incluso en sueños. Se dio cuenta que tenía el tiempo justo para salir corriendo al trabajo.
Llegó a tiempo. Todos los semáforos parecían estar en verde o cambiar justo cuando ella ya iba a pasar. Llegó más que a tiempo. Tuvo oportunidad de prepararse un café, repasar sus notas una última vez, y alistarse diligentemente para su presentación sobre nuevos descubrimientos en las ruinas de los Bosques Susurrantes. Todo salió excelente. Su jefe la felicitó. Una compañera le corrió el chisme de que habían atrapado a su supervisor intentando vender valiosas piezas en el mercado negro, si eso era cierto, era probable que ascendieran al fin a Adora. Era el mejor viernes de la vida.
Salió a cenar con sus amigos, y se sentía tan bien que las mujeres se le lanzaban solas en el bar. Adora no terminó con nadie esa noche, pero ya tenía varios números y se besó con dos o tres.
El sábado lo pasó tranquilamente entre su cama, y el sillón. Trabajó en su proyecto personal de lingüística forense y pidió comida a domicilio.
El domingo, le tocaba una parte de su tiempo a los quehaceres mundanos del hogar. Con los trastes que se habían juntado, no tuvo tiempo de fijarse si había uno extra. Ya no había pensado en su pesadilla del jueves.
Estaba barriendo despreocupada la cocina, cuando una pequeña bola de papel le llamó la atención. La recogió y dentro había dibujado un símbolo que le regresó la memoria de golpe.
Después del susto inicial, sonrió.
Lo pensó un segundo, y en vez de botar el papelito, se lo metió al bolsillo.
Le pareció escuchar una risita juguetona y sensual.
El lunes en la oficina, todos se enteraron que su supervisor era un ladrón y ya todos comentaban por lo bajo que Adora era la única calificada para ser la nueva curadora de los archivos de los Primeros. También tuvo tiempo de empezar una nueva investigación personal, acerca de los diferentes demonios: sus leyendas, ritos, símbolos y como iban cambiando y adecuándose por región.
Y cómo los Primeros habían intentado suprimir toda la cultura y folclore de los nativos de Etheria y como al final las cosmovisiones se habían fusionado, dando resultados interesantes en cada especie y región de Etheria. En especial, puso atención a los Saqra, un diablillo del folclore magicat conocido por ser travieso, y gustar de hacer reír a la She-ra de turno con sus ocurrencias. Aunque otras leyendas lo colocaban como un incubus que no siempre mantenía el acto con sus víctimas, sólo alimentándose de su energía.
El próximo jueves.
Adora se había cambiado la ropa de la oficina y se vistió como si Glimmer la estuviera juzgando. Compró todos los ingredientes necesarios.
Alistó la mesa. Puso las velas.
Preparó la mantequilla. Estaba terminando, solo faltaba el toque final.
—Darla, pon "Fly me to the Moon" versión original, por favor— Decía mientras copiaba con exactitud el símbolo del cuadro de papel arrugado, que había notado, todavía olía a lavanda.
Las notas del jazz llenaron la casa y un ronroneo las acompañó.
—Hola, Adora~
Notas de la autora.
Hey! Terminaron! What a good reader!
Los saqra son en realidad demonios del folclore andino, tanto en Perú como en Bolivia, me parece.
La wikipedia dice que en Bolivia son Incubus, y tienen forma de gato. Eso me compró. Además se supone que Catra es latina. Y en otra parte decía que son diablillos que les gusta hacer reir a la virgen del Carmen. Así que ahí lo tienen.
La parte de los rituales me la inventé de los "conocimientos generales" que pueda tener de ese tópico de dudosas y variadas fuentes.
P.D. Me metí a un curso de programación, y no lo he terminado. Ya estarán
Nos vemos!
Carpe Diem
Los videos sobre los bailes de los saqra están interesantes!
