Julio de 2019

Los sonidos de las sirenas de bomberos, ambulancias y carros policiales sólo aumentan mi aturdimiento. Intentando enfocar la vista, pestañeo de forma repetitiva hasta que esta se aclara un poco, con el humo picándome en los ojos y la nariz, comienzo a toser por acto reflejo.

-¡Oscar! ¡Oscar! ¡Contesta!

Pese a que los felinos ojos de Víctor me observan a sólo centímetros de mi rostro, y a que me zarandea con fuerza, apretándome los brazos con sus manos. Siento su voz lejana, tanto, como si estuviera sumergida en el agua, apenas puedo entender lo que dice, pues un pitido infernal es lo único que llena mi cabeza. El ruido de la explosión sin duda me afectó.

-¡Hey!- Girodelle hace una seña a los paramédicos que trasladan un par de camillas.

Sin atinar a nada más que mirar en esa dirección, veo como sobre la superficie de una de ellas hay una bolsa negra y cerrada, antes de dar un paso, noto como la otra camilla se adelanta, sobre esta, un paramédico realiza maniobras de resucitación al cuerpo que trasladan. Víctor me detiene con fuerza para que no vaya en esa dirección.

–¡Aquí! ¡Necesitamos un médico!- insiste al tiempo que con las manos me obliga a mirarlo.

I was born in a thunderstorm

I grew up overnight

I played alone

I played on my own

I survived

Luego de asegurarse que tiene mi atención nuevamente, con movimientos rápidos palpa mis brazos, pecho, espalda, estómago y piernas buscando heridas. Pese a que en cualquier situación similar le habría pegado un puñetazo en el rostro, ahora no me importa… ya nada lo hace.

Carente de voluntad, dejo que tironee de mi chaleco antibalas para sacármelo, sé que está tratando de ganar tiempo para que se acerquen los paramédicos, mientras, no puedo despegar la vista de la bolsa sobre la camilla que quedó en medio del camino, pues pese a estar cerrada, sé que contiene su cuerpo. Los paramédicos que la trasladaban corren en mi dirección. Todo es oscuridad, olor a humo y sonido de sirenas.

Hey

I wanted everything I never had

Like the love that comes with light

I wore envy and I hated that

But I survived

-Oye…- Víctor murmura mientras toma nuevamente mi rostro entre sus manos –Mírame… estás en shock- trata de captar mi atención.

-Sabía que era mala idea que le dieran la dirección de la operación, le falta algo entre las piernas para hacerlo bien.

Pese a que apenas escucho, puedo leer perfectamente los labios de Alain, por lo que, saliendo por unos segundos del ensimismamiento en el que me encuentro, y sin que él lo espere, levanto un puño y lo estrello contra su mentón. El ser uno de los mejores del equipo, no le da derecho a cuestionar el puesto que tanto esfuerzo y tiempo me costó obtener.

-Está bien, no tiene daño cerebral- murmura sobándose la mandíbula –Jefa…

I had a one-way ticket to a place where all the demons go

Where the wind don't change

And nothing in the ground can ever grow

No hope, just lies

And you're taught to cry into your pillow

I survived

Ignorándolo comienzo a caminar alejándome de ambos, evito a los paramédicos cuando pasan por mi lado y voy hacia a la bolsa que permanece en la camilla, ahora, a pocos metros de distancia.

-¡No puede tocar eso, es evidencia!

I found solace in the strangest place

Way in the back of my mind

I saw my life in a stranger's face

And it was mine

Una voz desconocida trata de detenerme. Antes de que se acerquen deslizo el cierre, necesito verlo, enseguida volteo hacia la ambulancia que en esos momentos se marcha veloz y con las sirenas aumentando el caos que nos rodea. Mis piernas dejan de sostenerme, caigo de rodillas al pedregoso suelo con la imagen de su lívido rostro en mi cabeza. El dolor me dobla, no puedo enderezarme, no puedo respirar. El apuesto rostro inerte, está apenas mancillado por el minúsculo agujero de bala que se aloja en su frente. Agradezco no poder ver la parte trasera de la cabeza, sé que está destrozada por la salida de proyectil. Abrazándome el estómago trato de contener el dolor que me está desgarrando las entrañas.

I had a one-way ticket to a place where all the demons go

Where the wind don't change

And nothing in the ground can ever grow

No hope, just lies

And you're taught to cry into your pillow

But I survived

Unos fuertes brazos me alejan de la camilla, sé que es Alain aunque no lo escuche. Abrazándome de los hombros trata de sostenerme mientras mi cabeza choca con la pechera de su chaleco.

-No me di cuenta… ¿Cómo fui tan ciega?- murmuro desconociendo mi propia voz.

Alain no contesta, sólo se limita a mecerme contra su pecho como a una niña pequeña. Reuniendo los últimos vestigios que me quedan de fuerza, lo empujo para que me suelte. No necesito la compasión de nadie, no quiero la compasión de nadie. Si estoy sufriendo de esta forma, es porque me lo busqué. Soy la única responsable de mi dolor.

Apoyo las manos en la tierra mientras miro el edificio que aún arde frente a mis ojos. Finalmente me permito respirar profundo y dejar que las lágrimas salgan. Al exhalar, un grito escapa de mi garganta sin que pueda evitarlo, al tiempo que varias preguntas no dejan de martillar en mi cabeza. ¿Cómo pasó todo esto? ¿En qué momento, mi vida y mi carrera se fueron al diablo? ¿Cuándo perdí el rumbo y dejé que mis sentimientos nublaran mis acciones? ¿Cómo fue que empecé a tomar tan malas decisiones?

I have made every single mistake

That you could ever possibly make

I took and I took and I took what you gave

But you never noticed that I was in pain

I knew what I wanted; I went in and got it

Did all the things that you said that I wouldn't

I told you that I would never be forgotten

And all in spite of you

Sin embargo, todas esas preguntas son sin sentido, porque en el fondo, sé perfectamente cuándo pasó. Fue hace poco más de seis meses atrás.


Diciembre de 2018.

André entró a la oficina con la bandejita porta café en la mano derecha, primero dejó el de Víctor sobre su escritorio.

-¿Leche de almendras?- preguntó el especialista en análisis que era además el nexo con la segunda sección de la RAID, específicamente con inteligencia.

-No, no había. Es de soya.

Arrugando la nariz, Girodelle bebió un sorbo sin despegar la vista de la pantalla.

El siguiente café entregado fue el de Alain, éste lo recibió con la izquierda mientras con la diestra aventaba contra una de las paredes una pelota de goma.

-¿No vas a preguntar si es con azúcar o sucralosa?- bromeó André.

-Es café, caliente y simple… mientras esté dulce, me da lo mismo el cómo- miró a Girodelle y rió –No soy tan remilgoso.

-¡Sí que lo eres!- contestó el analista, esquivando con gracia una pelota que fue lanzada rápidamente a su cabeza.

-Basta, estamos aquí para trabajar- dijo Oscar entrado a la habitación y agarrando en el aire la pelota de goma que había dado bote en una pared, la dejó sobre la mesa de Alain. Enseguida tomó el café que le correspondía de la bandeja que André había dejado sobre su escritorio, mientras él se quitaba la chaqueta húmeda por la tenue lluvia de la mañana –Vamos a la sala de reuniones, nos tienen noticias. -Esperó que los demás se levantaran y moduló un "gracias" a quien era su compañero desde hacía dos años -Mañana es tu turno en la cafetería, Alain- dijo en voz alta.

El aludido levantó el pulgar sin siquiera voltear ni dejar de caminar.

André sonrió mientras asentía. Tomando su vaso de café, también se unió a la comitiva que ingresó a la sala de conferencias. Cada uno se sentó en sus puestos habituales, mientras esperaban que el resto de los asistentes se sumaran. El protocolo era el de siempre, primero ingresó el jefe de la unidad de la sección de la RAID encargada de intervención, seguimiento y protección, que acostumbraba a trabajar con ellos, el capitán Leonid Yusúpov, un hombre frío como la patria de sus padres. Lo seguían sus subalternos de confianza, Lassen y Rostovski, los tres, coincidentemente o no, hijos de inmigrantes.

Los últimos en ingresar fueron el director Jaryajes, cabeza de la Fuerza Nacional de Intervención Policial y la comisario von Ahrensmeyer, encargada de la segunda sección de la RAID, especialistas en inteligencia, técnica y armamento.

Los saludos fueron secos asentimientos con la cabeza, pues cada vez que se reunían, no era precisamente por razones que celebrar.

-Gracias por vuestra presencia- María Bárbara tomó la palabra al tiempo que presionaba la pantalla de su tablet, enseguida aparecieron en la pantalla central una serie de fotografías de identificación, dieciséis para ser exactos; tres eran hombres de medio oriente, dos franceses, tres mujeres también galas, cuatro arios y cuatro norteamericanos -Girodelle, la información ya está en tu perfil- murmuró mientras ampliaba la primera imagen -Julie Polignac- comenzó a hablar con voz firme -Se le ha seguido durante meses debido a que se sospecha que regenta un prostíbulo clandestino de alto nivel, sus clientes habituales son grandes empresarios nacionales y extranjeros.

-¿Hay políticos involucrados?- preguntó Oscar.

-Aún no se confirma, pero es probable.

-Seguro que los hay…- murmuró por lo bajo Alain. Calló cuando la gélida mirada de Yusúpov se depositó en él. Lo ignoró y continuó bebiendo su café.

-Existen pruebas de enriquecimiento ilícito durante el último año- continuó María Bárbara -Regularmente transfiere dinero a los paraísos fiscales y…

-Con todo respeto, comisario von Ahrensmeyer- interrumpió Yusúpov -¿Por qué estamos aquí?

La mujer lo ignoró y continuó.

-Como decía, hay pruebas de enriquecimiento ilícito y estamos sumando acusaciones por tráfico de drogas, sin embargo, lo que nos convoca no es eso- miró directamente al capitán de la BRI al tiempo que con un dedo presionaba su dispositivo electrónico, la imagen de una joven degollada apareció en la pantalla -Su nombre era Charlotte Polignac- hizo una pausa -Sí, hija de Julie Polignac- la imagen en la pantalla cambió a un set de varias fotografías de un edificio abandonado -Su cuerpo fue encontrado en Estocolmo hace un par de días- cambió nuevamente la imagen, esta vez, mostrando el rostro de uno de los varones del set inicial -Cuando salió de Francia, la acompañaba este hombre, Nicolás Motte, actual mano derecha de Louis Saint-Just -la foto del mencionado apareció en la pantalla -Y a él sí que lo conoce, capitán Yusupov, ¿o me equivoco?- preguntó mirando directamente al aludido.

Este asintió con un seco movimiento y la mandíbula tan apretada, que casi se escuchó el rechinar de sus dientes.

-¿Quiénes son los demás?- preguntó André.

-Cada uno de ellos ha sido conectado de alguna forma con la facción terrorista de Saint-Just -esta vez fue el comandante Jarjayes quien habló. -Llevamos meses reuniendo información, pues al parecer se trata de una creciente red de tráfico de personas y drogas.

-¿Y Saint-Just desde cuando se dedica a los burdeles?- interrumpió Alain.

-Es obvio que si ese mal nacido está involucrado, no es por las faldas- lo cortó Rostovski.

-Así es… todos conocemos el oportunismo de Saint-Just. -continuó el padre de Oscar -Temo que esto es más grande de lo que creemos y, si todo sigue el curso que esperamos, necesitaremos que incluso la Interpol intervenga.

-¿De qué depende eso?- esta vez, fue Oscar quien habló.

-Estamos esperando el resultado de las pesquisas que Suecia está realizando, la señorita Polignac al parecer es sólo la punta del iceberg, en estos momentos están iniciando una investigación a nivel nacional, cotejando cuantas jóvenes que viajaron con dirección a Francia, están con paradero desconocido o con denuncias de presunta desgracia.

-Y mientras tanto, ¿esperan que nos quedemos de brazos cruzados? ¿Quiénes son los otros involucrados?- continuó Oscar.

-La ficha de cada sospechoso está en poder de Girodelle- contestó María Bárbara -Todos tiene algún tipo de conexión con Polignac o Saint-Just -bebió un sorbo de agua -Obviamente, falta mucha información y Motte es el único nexo entre ambos, pero esto va más allá, es imposible que uno de los principales involucrados en los atentados del 2015, esté relacionado con la trata de personas sin un motivo subyacente ni ayuda externa.

Oscar se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro.

-¿En qué punto está la investigación en Francia?- preguntó Yusúpov.

-La policía nacional está vigilando a Polignac- contestó el director.

-Entiendo…- Leonid se puso de pie -Estaremos preparados para cuando se nos indique. ¿Si no hay más?

-No, no lo hay- ratificó María Bárbara.

-Damos por finalizada la reunión- el director se puso de pie -Está demás indicarles que sus escuadrones serán los encargados cuando se dé el aviso, esperamos discreción…

-Como siempre- interrumpió Oscar.

-Sí, teniente Jarjayes, como siempre- el patriarca la miró con reproche.

Con gestos distantes se despidieron.

Mientras Oscar y sus subalternos, caminaban por el pasillo que los llevaría de vuelta a la oficina que ocupaban desde hacía dos años, se detuvo con el golpe de codo que Alain le dio en un brazo.

-¿Qué dices? ¿von Ahrensmeyer será como nuestra primera dama de la nación?- preguntó apuntando con el mentón a María Bárbara y Lassen, que conversaban junto a un automóvil en el estacionamiento del cuartel -La veo demasiado seria para un toy-boy.

Oscar miró en la dirección indicada a través de la ventana.

-Eso es algo que no nos incumbe- contestó antes de continuar caminado -Además, se supone que no podemos confraternizar de forma íntima entre compañeros de unidad y ella, lleva años dedicada a su trabajo, su puesto fue obtenido con mucho esfuerzo y no creo que por un rollo de una noche lo ponga en juego.

-Claro, ella no tiene un padre que sea el jefe máximo…

La teniente se detuvo con la boca abierta y dispuesta a enfrascarse en una de las clásicas discusiones con Alain, sin embargo, sonrió al ver como este comenzaba a reír. Con el tiempo había aprendido a entender su retorcido sentido del humor, por lo que se limitó a sacudir la cabeza y continuó caminando.

-Pero, si no es un rollo de una noche, quizás valga la pena pedir un traslado.

-¿Y desarmar una unidad por eso?- preguntó Oscar sin dejar de caminar. Frente a ella André y Girodelle caminaban mientras hablaban del último partido del Paris Saint-Germain contra el Saint-Étienne.

-No todo es trabajo…- insistió Alain.

-Es bueno saber que piensas eso, basta con que me digas y pondré tu cargo a disposición- bromeó Oscar -Yo misma puedo firmar tu carta de solicitud de traslado- comenzó a reír -Aunque no sé si alguien más te tendrá tanta paciencia como nosotros.

-Cuando lo necesite, serás la primera en saberlo- contestó Alain -Pero aún no es el momento.

-¿Alguien nuevo en vista?- se detuvo -¿No me digas que alguien recién ingresado?

-No, es la misma persona de siempre…- Alain guiñó un ojo de forma pícara -Cada vez que me miro al espejo, no puedo creer lo bueno que estoy ni puedo quitarme las manos de encima.

-Y yo que creía que estabas por sentar cabeza- Oscar sacudió la cabeza haciendo que su larga melena se moviera de un lado a otro al tiempo que se carcajeaba.

Se detuvieron al llegar a la oficina. Mientras Oscar botaba en el papelero el vaso de café que ya estaba vacío y que no había dejado su mano durante toda la reunión, Girodelle se sentó en su escritorio para ponerse de pie después de apenas un par de minutos. Sacó de debajo del escritorio un bolso que colgó en su hombro y caminó en su dirección.

-La información ya está en los archivos oficiales. Ahora, si no me necesitas, estaré en el gimnasio.

Oscar asintió mientras ingresaba su clave a la plataforma, concentrada a tal punto, que ni cuenta se dio de que quedó sola en la oficina. Después de estudiar concienzudamente cada perfil de los supuestos involucrados en la operación, se levantó de su silla y caminó hasta donde sabía que estaría André a esa hora de la mañana.

Levantando el cuello de su chaqueta para protegerse del frío lo buscó en el estacionamiento, como esperaba, estaba apoyado en el automóvil que tenían asignado. Estiró una mano.

-Más tarde te vas a arrepentir- dijo él al tiempo que sacaba del bolsillo de su chaqueta un paquete de cigarrillos. Dando un suave golpe en el extremo, hizo que varios pitillos se asomaran, le ofreció la cajetilla. Oscar tomó uno entre sus dedos y después de llevárselo a la boca, apoyó la punta del cigarro contra el que André sostenía en los labios y lo encendió*. Dio una profunda calada y se apoyó en el auto junto a él.

-Uno no es ninguno… y ya lo dejé- dijo expulsando el humo.

-Uno cada día, ya no es uno ni es dejarlo…- sonrió de lado -No lo uses de excusa cuando te saque un kilómetro de ventaja- aspiró el tabaco y soltó el aire con dirección al cielo -Sabes que no lo toleras muy bien.

-Así como no tolero quedarme sin hacer nada- removió con la punta de las botas la gravilla del parqueadero -André, ¿aún hablas con Bernard?

-Lo sabía…- tiró la colilla al suelo y la aplastó con el zapato, al tiempo que se revolvía con las manos el abundante cabello negro y ondulado -Le invité un trago después de su turno. A las seis nos veremos en uno de los carros del Sena.

-Pero…

-¿Es extraoficial o no?

Oscar asintió arrugando la nariz, no era muy fan de ese sitio, pero André tenía razón. Nadie los vería ahí.

-Eres tan burguesa- sonrió de medio lado -No lo puedes evitar, la comida es rica y barata… y hay buena cerveza.

-Es invierno y está en la calle- rebatió ella.

-¿Prefieres invitarlo a tu casa?

-Estás hecho un insolente- contestó sonriendo -André…- cambió de lugar hasta quedar frente a él -Tengo una corazonada… Esto es grande, esta vez Saint-Just no se nos puede escapar.

-Ya no somos novatos- dijo él encogiendo los hombros -Además, está Yusúpov, sabes que se la tiene jurada, le costó varios hombres de su escuadrón.

-Nosotros también tuvimos un alto costo…- Oscar respiró profundo recordando a los camaradas caídos en la represión de los ataques de noviembre de 2015, ella y André habían participado en la liberación de rehenes del teatro Bataclán, lugar en el que un compañero de armas había muerto al ser alcanzado por uno de los explosivos activados por los terroristas. Las demás víctimas de la BRI y RAID, habían muerto en otros lugares de la ciudad. Sintió que un escalofrío le recorría la espina dorsal al recordar esa fatídica noche, llevaba poco más de un año en la unidad y era su primera gran misión.

-o-

A las seis de la tarde en punto, Oscar y André estaban sentados junto a una de las estufas de exterior que decoraban el parque de food trucks ubicado en el lecho del río Sena. Cada uno sosteniendo una jarra de cerveza artesanal y el humo de los cigarrillos mezclándose con el vaho de sus alientos. Hacía frío y estaba a punto de llover.

Sin aviso André se puso de pie y caminó hacia la entrada de la feria, Oscar lo vio alejarse y sonrió, ya no quedaba rastro de la inseguridad de cuando lo conoció. Su compañero caminaba con paso firme y hombros rectos, vistiendo su chaqueta de cuero y jeans como si fueran una segunda piel, concitando miradas por donde pasaba. Bebió un trago de cerveza mientras lo observaba conversar con un hombre muy parecido a él, pero vestido con un grueso gabán de color café y anteojos de pasta, "todo un hipster" pensó. Después de unos minutos, ambos se acercaron a ella.

Bernard ocupó la silla que había estado usando André, mientras este los dejaba solos con la excusa de ir por más cerveza.

Oscar deslizó por la cubierta de metal de la mesa un papel doblado.

-André dice que eres discreto- susurró.

Bernard asintió al tiempo que tomaba el papel, lo desdobló y leyó con el ceño fruncido.

-Esto es grande…

-No lo puede saber nadie, ni siquiera tu mujer.

-No soy casado.

-Sabes a lo que me refiero- cortó Oscar -No me interesa tu vida privada, sólo quiero saber si podemos confiar en ti.

Bernard asintió nuevamente mientras guardaba el papel en un bolsillo interno de su abrigo.

-Me prometió una exclusiva- dijo.

-La tendrás, pero anónima- lo miró a los ojos.

-Con eso me basta- el periodista se puso de pie -Le avisaré a él cuando tenga alguna novedad- dijo a modo de despedida antes de dar media vuelta y caminar hacia donde André estaba pidiendo otro par de bebidas.

Oscar observó cómo ambos hombres se daban un fuerte apretón de manos, sin imaginar que la decisión que acababan de tomar los tres, estaba marcando el destino de cada uno de ellos.

Continuará…


Notas:

Como ya notaron, en este fic habrá varios saltos en el tiempo, así que, como mi profesor de escritura creativa indicó, sea lectores gatos, es decir, muévanse conmigo en esta trama. Por lo que las invito a estar siempre atentas, a recordar decisiones, y avanzar o retroceder en la temporalidad y desarrollo. En cuanto a la canción, es "Alive" de Sia, traten de oírla, es buenísima y da muchas pistas de la historia en sí además de aportar a los sentimientos y "escenas".

Aviso que pese a que algunos personajes de otros mangas aparecerán, no lo catalogo como crossover porque son arroz, wuajajajaja es decir, están para meterle mas color no más… de a poco me acerco a Orumado… ¡Vamos que se puede!

Infinitas gracias a Cilenita79 y Krim no sólo por ser betas, sino que también por el buen rato que pasamos mientras comentamos lo que sale de nuestras cabezas. Ayudan a desenredar la madeja que aveces transforma nuestro cerebro. Y a quienes me alegraron con un Review, infinitas gracias! me contentan y animan a no caer en hiatus. Sandy, Trini, Yen, Vicky, emorante.1014, Miriam, Patricia, AestheticGirl... y espero que más amigas se sumen con el tiempo. Si dejan comentarios como Guest, firmen con algún nombre o seudónimo para agradecerles.

Espero les esté gustando esta historia (tengo al menos dos capítulos más listos, así que, ya saben, si les gusta, dejen review de propina a ver si me convencen de subir algo más pronto).

Sin latearlas más, les mando un abrazo y cuídense mucho!

(*) ¿Han visto el FanArt de J2 en el cual Oscar y André salen fumando? ¡Sí! de ahí saqué la idea… ¡es tan bueno! De hecho, esa serie de fanarts AU, me dieron el empujón definitivo para empezar con esto. Estoy preparando tremenda banda sonora, cuando lleve algunos capítulos más publicados, les avisaré el link de Yutuuuuu

(PD: Juro que terminaré todas las historias, es sólo que a veces me gusta darme un recreo con algo diferente, así mis neuronas se renuevan también jajajajaja)