Capítulo 2

Punto de vista

La ruta 1 no era muy extensa, pero por si algo destacaba era por lo paisajística y bucólica que era, salpicada de prados llenos de vegetación y color; varios campos de flores eran azotados por una leve brisa de verano proveniente del oeste, arrastrando consigo el aroma de las flores y las briznas de hierba, además de agitar en el proceso las ramas de los árboles cercanos al camino, componiendo una melodía natural de lo más hermosa.

Fue allí donde se reencontraron con Cheren y Bel, los cuales se encontraban explorando el lugar e identificando los pokémon que vivían por las inmediaciones.

-¡Hola chicos!

-Hola Bel ¿qué estáis haciendo por aquí?

-Oh, pues disfrutando de las vistas. Cómo pasa el tiempo ¿verdad? Parece que fue ayer cuando éramos pequeños y veníamos aquí a jugar…-comentó la rubia, con morriña.

-Ya ves, me encantaba venir aquí en otoño ¿te acuerdas?-inquirió en ese momento Liza, dejándose contagiar por la nostalgia.

-¡Ay, sí, todo se llenaba de hojas caducas y los prados adquirían un color pardo precioso!

-¡Y hacíamos ángeles con ellas! Qué simple era la vida por aquel entonces…

-Ni que se hubiera complicado de manera exponencial, madre mía…-murmuró en ese momento Lucho, rodando los ojos.

-¡Eso, tú cárgate el momento!-le reprendió su hermana, molesta.

-¡Desde luego, Lucho, eres un aguafiestas! ¡Cheren, di algo!-exclamó Bel, inflando los carrillos.

Ante eso el chico conservó en todo momento su expresión lacónica, subiéndose las gafas y murmurando de seguido.

-Bueno, si bien es cierto que antes todo era mucho más simple ahora tenemos más obligaciones en la escuela, nos preparamos para nuestro futuro en la universidad, y ahora comenzamos nuestro viaje para enriquecernos y volvernos mejores personas. Yo diría que es un tiempo bien invertido.

Las chicas se miraron con gestos planos, como si no fuera precisamente eso lo que esperaban oír, sin embargo Lucho dejó escapar una risita al tiempo que comentaba.

-Cheren, tío, sólo alguien como tú podría resumir de forma tan sistémica una situación como ésta…

-Sí, bueno ¿y? Bel me pidió que dijera algo y yo lo he hecho…-se excusó el chico.

Ante eso la aludida negó con la cabeza, aunque llegando a esbozar una ligera sonrisita entre medias que pasó inadvertida para los chicos excepto Liza, la cual tan solo la miró con expresión divertida.

Atravesaron la ruta los tres juntos mientras seguían hablando de todo un poco, deteniéndose de vez en cuando para dejar que Lucho y Cheren entrenaran un poco luchando contra algún que otro pokémon salvaje, hasta que finalmente llegaron a pueblo Terracota en torno a mediodía.

Al contrario que pueblo Arcilla, Terracota era una localidad más grande en comparación, con un núcleo urbano de media densidad tirando a baja, con pequeños edificios de hormigón de no más de cuatro o cinco pisos de altura. Aunque lo que más destacaba era su localización, ya que se encontraba situado en un terreno de lo más irregular que hacía que escaleras y empinadas cuestas dominaran toda su estructura de calles, estando construido a varias alturas y formando terrazas urbanas de lo más curiosas. Nada más llegar fueron al centro pokémon para curar a los pokémon de Cheren y Lucho y, tras eso, estuvieron dando una vuelta por el pueblo.

-Bueno, no es como si nunca hubiésemos estado aquí, muchas veces mamá venía aquí a comprar-recordó en ese momento Lucho.

-Sí, y nos solía dejar jugando en el parque…-añadió Liza.

-¡Es verdad, el parque! ¡Vamos a echar un vistazo!-añadió Bel, animada.

Dicho parque se encontraba en uno de los promontorios que componían el pueblo, no era muy grande, pero lo suficiente como para albergar a la suficiente gente en él; mucha gente se encontraba pasando la mañana en compañía de sus pokémon, mientras que otros se entretenían combatiendo o bien estando a sus propias cosas. Animados por el buen día que hacía, sacaron a sus pokémon y se sentaron en la hierba, junto a un frondoso árbol, mientras dejaban pasar el tiempo y recordaban los viejos tiempos. Los pokémon iniciales de los tres chicos iban y venían todo el rato, jugando entre ellos animadamente, aunque la snivy de Liza era el que menos se entretenía, mostrando una actitud de lo más seria.

-Parece que tu snivy no le gustan las informalidades, Liza…-observó Cheren, curioso.

-¿Lo dices por ti? Igual te pide un cambio y todo…-comentó en ese momento Lucho, divertido.

-¿Un cambio? No sé, nos los acaban de dar hoy ¿no es un poco pronto para pensar en intercambios?-inquirió su hermana, algo insegura.

-Bueno, dala tiempo a que se acostumbre a ti…

Siguieron hablando de todo un poco hasta que, en un momento dado, apareció un grupo de lo que a todas luces parecían caballeros templarios que comenzaron a montar e improvisar lo que a todas luces parecía ser un escenario hecho con pedazos de madera toscamente labrados. A ambos lados del escenario plantaron dos estandartes en los que se podía ver lo que parecía ser una especie de logo consistente en una P azul sobre un fondo blanco y negro y con una especie de aspa azul en el fondo. La gente que había en el parque comenzó a rodear el escenario, atraída por la curiosidad.

-¿Y esos de ahí?-murmuró Liza, extrañada.

-¿De qué novela histórica han salido?-inquirió Cheren, igual de anonadado.

Y es que la vestimenta de tanto hombres como mujeres no daba lugar a la duda, llevando un traje de color plomo con capucha cerrada, camisola blanca y capa gris, con guantes y botas del mismo color. En el pecho llevaban además el mismo logo que los estandartes.

Viendo que casi todo el mundo se encontraba ya apiñado en torno al improvisado escenario, los tres amigos se acercaron para comprobar a qué venía tanto alboroto. Los caballeros se colocaron en fila y, tras varios minutos de espera, uno de ellos se apartó, para dar paso a un hombre aún más estrafalario si cabía. Iba vestido con una túnica muy rara, de varios colores chillones y extravagantes formas que recordaban vagamente a unos ojos, todo ello rematado con engalanes en el cuello que recordaban bastante a las almenas de un antiguo castillo. Su pelo era largo y verde, sus ojos rojos irradiaban una extraña sensación, aunque el derecho lo ocultaba tras un visor rojo. Tras observar a la muchedubre con suma atención, comenzó a hablar.

-Saludos, gente de pueblo Terracota, espero que puedan dedicarme unos pocos minutos de su valioso tiempo. Mi nombre es Ghechis, y formo parte de una organización sin ánimo de lucro llamada equipo Plasma.

Las palabras del tal Ghechis fueron recibidas con gran expectación, puesto que las ONGs eran bastante populares de un tiempo a esta parte; estaba claro que ese hombre había venido a venderles algo, por lo que todo el mundo escuchó con atención.

-Bien, ahora puede que todos ustedes estén pensando ¿qué querrá vendernos este hombre tan estrafalario? ¿Nos pedirá dinero? ¿Qué quiere que aportemos? Nada más lejos de la realidad. No perseguimos el dinero ni el bien ajeno, sino el común, pero no para una comunidad en concreto, sino para las criaturas con las que compartimos nuestro mundo. Así es, estamos aquí por y para los pokémon.

Las palabras de Ghechis calaron hondo en la multitud, la cual parecía estar cada vez más y más interesada; tanto Lucho como los demás también escucharon con atención, atráidos por sus palabras. Ghechis esperó un poco antes de volver a hablar.

-Ah, sí, los pokémon, fascinantes criaturas ¿no creen? Han estado a nuestro lado desde que el mundo es mundo, ayudándonos en nuestras tareas y compartiendo con nosotros innumerables vivencias. La historia bien lo atestigua. Sin embargo tanto yo como mis compañeros no podemos evitar hacernos una pregunta ¿es esto verdad?

Hubo una pausa en la que la gente elevó sus cejas y frunció el ceño, extrañados por esa pregunta.

-Ah, veo que he captado su atención. Quizás puede que se estén haciendo la misma pregunta al fin y al cabo. Díganme ¿qué son los pokémon para ustedes? Respondan con absoluta sinceridad, por favor.

Una chica no muy lejos de donde estaban ellos, alzó la mano y murmuró.

-Compañeros. Yo tengo un patrat que me ayuda a vigilar mi negocio, por ejemplo. Gracias a él no tengo necesidad de contratar a nadie que vigile mi tienda.

-Ya veo… ¿alguien más que desee compartir su visión?

Una niña cercana se apresuró a exclamar.

-¡Mascotas! ¡Yo tengo a mi lillipup y duermo con él todas las noches, me da calorcito!

La gente se rió ante la inocencia de la niña, al tiempo que Ghechis esbozaba una sonrisita.

-Enternecedor, desde luego. ¿Algo más?

-¡Camaradas! ¡Gracias a ellos ganamos las más duras batallas y nos preparamos para ganar la conferencia de este año!-exclamó un chico en ese momento, claramente entrenador como ellos.

Por su parte Ghechis asintió con vehemencia, retomando rápidamente su discurso.

-Así son las cosas, por lo visto. Los pokémon están al servicio de los humanos en todo momento, no hay nada que no hagamos con ellos ahora ni antes. Nunca ha cambiado y nadie lo ha tenido en cuenta. Pero… ¿es esto cierto? No puedo evitar hacerme la misma pregunta una y otra vez. ¿Es esto lo correcto? ¿Nadie se ha parado a pensarlo?

Ésta vez la gente se quedó callada, un tanto confusa por el devenir de sus palabras; Ghechis comenzó a pasearse por el escenario, cavilando en voz alta más que dirigiéndose a la multitd.

-Los pokémon son criaturas misteriosas de los que aún no sabemos muchas cosas. Tienen un potencial extraordinario del que podríamos aprender mucho. Sin embargo ¿cuál ha sido su papel a lo largo de toda la historia? De sirvientes, de pajes que hacen el trabajo de una persona que quiere ganarse el pan con el sudor de su frente, pero deja que sean ellos quienes lo haga. Se me encoge el corazón al pensarlo. ¿Realmente queremos esto? Si tanto los apreciamos, si tanto significan para nosotros ¿es lógico o incluso ético tenerlos a nuestro lado? La realidad me abruma. No somos conscientes del daño que le estamos haciendo. ¿No creen?

Para entonces muchas personas comenzaban a mirarse con gestos confusos e inseguros, como si alguien buscara la aprobación del resto. Por su parte, tanto Lucho como Cheren esbozaron sendos gestos preocupados ante el rumbo que estaba tomando el discurso. Sin embargo el entrenador que antes habló comentó.

-¡Claro que no, si luchamos es para demostrar que somos los más fuertes!

-Dime una cosa, muchacho, en un combate pokémon ¿quién es más fuerte? ¿Tú o el pokémon?-inquirió entonces Ghechis, atravesándole con la mirada.

-Ah, pues el pokémon… ¡pero su fuerza es mi fuerza también, la compartimos entre los dos!

-¿Dándole órdenes directas? ¿Anteponiendo tu autoridad sobre su conciencia? ¿Es así como realmente ves a tus pokémon?

Las constantes y hasta casi acusadoras preguntas de Ghechis desarmaron por completo al muchacho, que no supo muy bien qué decir a continuación. Fue entonces cuando el hombre aprovechó para exclamar.

-¡Y así son las cosas, damas y caballeros! ¡Los combates pokémon enfrentan a dos pokémon entre sí siendo comandados por una persona que les dice lo que tienen que hacer! ¡Siempre ha sido así desde generaciones, eones, y nadie ha dicho nada al respecto porque ni siquiera se han molestado en escuchar lo que dicen los pokémon!

-¡Pero no podemos saber qué es lo que piensan, no podemos hablar con ellos! Al menos directamente…-murmuró en ese momento una chica, duditativa.

-¡Exacto! ¡Miren a sus pokémon a los ojos y piensen por un instante qué es lo que les quieren decir! ¿Es esto lo que queremos? ¿Es esto lo que quieren? De nuevo, la realidad me abruma. Estamos tan obcecados, tan ciegos, tan ocupados con nuestras propias vidas que no tenemos tiempo ni voluntad para escucharlos. Por eso hemos perdido esa capacidad. Es realmente triste…

Un leve e incipiente murmullo comenzó a extenderse por la multitud, cada vez más y más ofuscada al respecto; la mente de Lucho trabajaba a toda velocidad para comprender sus palabras, sin embargo no podía evitar sentir que había algo más detrás de toda esa palabrería. Y, sin ni siquiera pensarlo, exclamó.

-¡Te equivocas!

Todo el mundo, incluidos Cheren, Bel y su hermana, le miró fijamente, poniéndole muy nervioso; la mirada de Ghechis se clavó en él y pudo notar como le atravesaba, provocándole un súbito escalofrío que recorrió toda su columna.

-¿Que me equivoco, muchacho? Supongo que tú debes ser también un entrenador…

-¡Así es, hoy he empezado mi viaje y me han entregado un pokémon y una pokédex para ello!

-Ah, entonces tú también eres de los que ordenan a sus pokémon que luchen por ti… dime una cosa ¿has hablado con él? ¿Qué opina al respecto?

Las preguntas de Ghechis desarmaron por un instante a Lucho, que no supo muy bien qué decir; sin embargo, en ese momento su snivy le miró y esbozó una confidente sonrisita que se lo dijo todo en nada. Lucho esbozó entonces otra, exclamando de seguido.

-¡Si realmente no quisiera ir conmigo, mi snivy me hubiera dejado al poco rato de salir de viaje! ¡Si no se ha separado de mí, lo ha hecho por una razón! ¿No lo cree?

Ésta vez el ceño de Ghechis se frunció, contrariado, como si no se esperara que alguien le fuera a rebatir su discurso con tan pocas palabras; sin embargo enseguida se repuso exclamando.

-¡Maravilloso! ¿No les parece? ¡Esto demuestra que nuestro modo de vida podría funcionar! ¡Sin embargo esto no es así en la gran mayoría de los casos, me temo! ¡Los pokémon no son más que meras herramientas para la consecución de objetivos egoístas y mezquinos! ¡Se han usado en innumerables guerras y se abusa de ellos en todo el mundo por gente desalmada y sin corazón! ¡No nos merecemos su compañía después de todo! Así que díganme… ¿qué deberíamos hacer?

De entre la multitud surgió entonces una vocecita, precisamente de la niña que habló antes, comentando en ese momento.

-¿Li… liberarlos?

Al oír esto la sonrisa en el rostro de Ghechis se ensanchó, exclamando de seguido.

-¡Exacto, liberarlos! ¡Sólo así podrán vivir con nosotros en igualdad de condiciones!

Ésta vez se desató un tumulto de murmullos que revolucionó en gran medida a todos los presentes; Lucho se revolvió inquieto, sintiendo entonces un inminente peligro, pero para la sorpresa de todos Ghechis impuso calma.

-¡Señoras y señores, por favor, sean comedidos! ¡No estoy aquí para imponer mis convicciones, sino para hacerles entender por lo que el equipo Plasma aboga! Después de todo, somos muchas personas pensando de forma diferente en este mundo. Por mi parte se refiere, espero que piensen y reflexionen sobre lo que es verdaderamente importante para los pokémon. Al final, ustedes son los que tienen la última palabra.

Las palabras de Ghechis calmaron de gran manera a la multitud, aunque el detalle en sí se quedó allí, entre ellos, flotando como una nube sobre sus cabezas. El hombre del equipo Plasma dejó escapar un hondo suspiro, comentando como colofón.

-El mundo con el que sueña el equipo Plasma es uno en el que los pokémon y humanos vivan juntos y en armonía. Nunca lo olviden. Muchas gracias por su tiempo y atención.

En cuanto terminó con su discurso, los caballeros templarios se movieron deprisa y recogieron el escenario en tiempo record, al tiempo que dos de ellos recogían los estandartes y los mantenían en alto. Formaron entonces en procesión con Ghechis en el centro y, tan rápido como aparecieron, desaparecieron sin dejar rastro.

Por su parte, la multitud se dispersó lentamente al tiempo que los murmullos y comentarios se centraban en una sola cosa: la liberación de los pokémon.

Por su parte, tanto Lucho como Cheren se miraron, con caras de circunstancia; por su parte Bel llegó a comentar.

-Liberar a los pokémon… ¿realmente sería posible tal cosa?

-A ver, en términos técnicos algo así existe, se puede hacer fácilmente abriendo a mano una poké ball forzando su mecanismo y desligando al pokémon de su circuito interno, no es nada nuevo realmente, se hizo así para evitar convertir a las poké ball en prisiones portátiles. Lo que ese equipo Plasma sugiere es algo completamente diferente-explicó Cheren, subiéndose sus gafas.

-Sigo pensando lo mismo, si realmente los pokémon no quisieran saber nada de nosotros, no se acercarían nunca a un humano para empezar-insistió Lucho, con renuencia.

-Entiendo tu lógica, sin embargo algo de razón sí que tenía, realmente hay gente desalmada que abusa de ellos en todo el mundo, mira a los cazadores furtivos, por ejemplo-comentó en ese momento Liza, con gesto pensativo.

-Sí, vale, pero eso ya es otro tema completamente diferente ¿no crees?

-Sí, pero…

En eso estaban cuando, de repente, apareció un chico que se dirigió a ellos esbozando una extraña mirada, de hecho no dejaba de mirar a Lucho con una expresión de confusión en su rostro. Liza fue la primera en verle venir, obervándole atentamente.

Era bastante alto, la sacaba por lo menos una cabeza y media, y así a ojo debía de tener unos veinte años justos. Vestía con una camiseta de manga larga blanca, con otra negra debajo y unos pantalones de color beige. Calzaba unas zapatillas verdes. Tenía una larga cabellera del mismo color recogida en una abultada coleta. Llevaba puesta una gorra negra y gris, portaba un curioso colgante negro que parecía tener forma de planeta, algunos brazaletes, pulseras y un accesorio cúbico colgado de su cinto, dividido en cubos más pequeños y con un hueco en cada cara. Sus ojos eran de un color gris ceniciento que se clavaron en ella fijamente, sintiendo como algo en su interior se revolvía, al tiempo que notaba cómo un escalofrío la recorría la espalda y su corazón daba un bote, sin poder evitar notar cómo sus mejillas se encendían ligeramente.

Se acercó entonces a Lucho y murmuró atropelladamente y con tono de sorpresa.

-Tu… tu snivy… dice que…

-¿Perdón?

El chico siguió murmurando en voz alta más para sí mismo que para ellos, aunque en ese momento Cheren intervino comentando.

-A ver, a ver, tranquilo, ve más despacio que no se te entiende. ¿Cómo que el snivy de Lucho habla?

Por un instante el chico se quedó callado, mirándolos a todos fijamente, hasta que finalmente murmuró.

-Por supuesto, los pokémon hablan… pero esperad ¿no los entendéis? Oh, vaya, es una verdadera pena…

Lucho le miró con gesto inquisitivo y sin saber muy bien a qué venía todo eso. El chico aprovechó entonces para presentarse.

-Mi nombre es N.

-Yo me llamo Cheren.

-Lucho.

-Yo… Liza, encantada-murmuró ella, atropelladamente.

N la miró por un momento y la chica volvió a sentir esa extraña sensación en la boca de su estómago, perdiéndose en sus ojos, aunque en ese momento se dirigió a Lucho.

-Tu snivy… dice cosas muy extrañas…

-¿Cómo dices? Si te soy sincero no entiendo a qué viene todo esto-admitió el chico, posando su mano sobre su cinto.

N observó su gesto y vio entonces en él la poké ball de snivy, comentando acto seguido.

-Las poké ball… son necesarias para atrapar pokémon, pero… siendo entrenador, no puedo evitar preguntarme si los pokémon son felices así. Se las pasan encerrados en ellas y no salen hasta que son llamados a combatir o para comer, para luego volver a ser encerrados de nuevo. Personalmente me siento incapaz de hacerles pasar por algo semejante.

-¿Por qué?-inquirió Liza en ese momento.

N clavó su mirada en la chica, la cual volvió a alterarse de nuevo sin explicación aparente, aunque el chico no tardó casi nada en explicarse.

-¿Que por qué? ¿Estarías tú encerrada en una bola tan pequeña todo el día? ¿Por qué limitar así su potencial y libertad? No pueden ser felices así…

-Pero eso no puedes saberlo, nosotros llevamos a los nuestros en sus poké ball y en ningún momento se han quejado al respecto…

-¿Tú crees? ¿Se lo has preguntado tú misma? Si supierais escuchar, si pudieriais oír sus voces y todo lo que yo he oído lo comprenderíais. Sin embargo, Lucho, tu snivy dice algo que nunca había oído… quiero oír más…

De repente el chico se acercó a él con gesto retador, mirando fijamente a snivy, el cual se puso en guardia enseguida.

-Tú, Lucho, déjame oír a tu snivy.

Y, acto seguido, soltó un silbidito que se extendió por los tejados de las casas aledañas; en pocos segundos, y saltando por los tejados, un pokémon apareció y de un salto, presentó batalla.

-¿Qué es eso?-inquirió Liza, sacando su pokédex para informarse.

-Purrloin, el pokémon malicioso; hurta a los humanos para divertirse, pero éstos le perdona al verlo tan adorable. Distrae a sus oponentes con movimientos rápidos y gráciles y les roba sus pertenencias. Cuando se enfada, ataca con sus garras.

Antes de hacer nada, N miró al aparato con un deje molesto antes de realizar un rápido gesto con su mano hacia delante, sin decir nada.

Al punto, y esgrimiendo una gran rapidez, el pokémon siniestro se acercó a snivy para atacarle con sus garras brillando.

-¡Bloquéalo!-exclamó Lucho.

Usando sus lianas, snivy cogió por las patas a purrloin, impidiéndole atacar, y acto seguido le golpeó con ellas; N le miró fijamente con gesto fascinado, exclamando.

-¡Más, dime más!

-Ah ¿más? ¡Ya lo has oído, snivy!-exclamó su entrenador, con tonito.

El pokémon planta atacó de nuevo, pero purrloin saltó para esquivarlo y, con un solo movimiento, le asestó un par de arañazos.

-¡Cógelo!

Por su parte N tan solo chascó sus dedos y, en un visto y no visto, purrloin dio un elegante salto al tiempo que esquivaba todas las acometidas con rapidez, contraatacando golpeándole con arañazos. En un momento dado, uno de los golpes fue particularmente crítico, lanzando a su oponente hacia atrás un tanto dañado.

-¡Snivy! ¿Estás bien?-inquirió Lucho, preocupado.

El pokémon asintió esbozando un gesto molesto, dando entonces un gran salto mientras comenzaba a agitar su cola, soltando muchas hojas en el proceso; éstas se mezclaron con una súbita ventolera, formando entonces un vistoso y potente ciclón que snivy manejó a su antojo con la cola. Lo dirigió hacia purrloin, que no pudo evitarlo a tiempo, siendo arrastrado y azotado en el proceso. Por su parte N estaba alucinado, contemplando el movimiento con la sorpresa grabada en su rostro.

-¿Qué es eso?-murmuró Liza, igual de sorprendida.

-Ciclón hojas, un ataque de tipo planta que puede bajar la precisión-explicó la pokédex en ese momento, ya que todavía la llevaba encima.

En cuanto el ciclón hojas se disipó, purrloin estaba en el suelo, KO. N se acercó a él y lo cogió en brazo, musitando acto seguido.

-No… no sabía que los pokémon dijeran todo eso…

Por su parte snivy volvió al hombro de su entrenador, que lo felicitó y lo devolvió a su ball para que descansara; al ver esto, N comentó.

-Mientras los pokémon sean encerrados en poké balls es imposible que puedan llevar una vida digna; son mis amigos y no puedo hacerlos eso. Por ellos, debo de cambiar el mundo.

Y, tras esas enigmáticas palabras, se fue con su pokémon herido en brazos.

-¡Ah, espera, déjame ayudarte!-exclamó Liza, rebuscando en su bolsa una poción.

Sin embargo el chico hizo caso omiso y desapareció rápidamente, dejándolos solos en el parque. En ese momento Cheren tomó la palabra.

-Vaya tío más raro… entiendo que no quiera hacer daño a sus pokémon, pero sus palabras no tienen mucho sentido. Será mejor que no le hagamos mucho caso…

-Estoy de acuerdo…-asintió Lucho, con el ceño fruncido.

Sin embargo Liza no supo muy bien qué decir al respecto, sintiendo una incipiente preocupación por ése misterioso pero apuesto muchacho. Fueron al centro pokémon para comer, puesto que era la hora; una vez allí estuvieron hablando sofocadamente acerca de N y ese equipo Plasma.

-A decir verdad cierto es que algunos de los argumentos esgrimidos por ese tal Ghechis no son para nada descabellados, sólo aquí en China la caza y comercialización ilegal de especies exóticas ha aumentado exponencialmente en los últimos años, vendiéndose al extranjero por cantidades excesivas de dinero-explicó Cheren.

-Es verdad, aunque los derechos de los pokémon fueron postulados por la ONU hace ya tiempo no todo el mundo los sigue a rajatabla…-asintió Bel, preocupada.

-Ya, Cheren, pero es que ahí ya estamos hablando de un tema completamente diferente, no puedes meter a los entrenadores y los cazadores furtivos en un mismo saco, no es lo mismo-insistió Lucho.

-Claro que no, pero eso no quita que sea algo real que sigue pasando actualmente, y en ese sentido es cierto.

-Aun así no es lógico demonizar así sin más a los entrenadores pokémon sólo porque no te guste el planteamiento ¿viste cómo saltó en cuanto vio la oportunidad? Ese tío no me da buenas vibraciones...

Por otro lado, Liza se encontraba muy callada, sin poder quitarse de la cabeza la visión de N marchándose apresuradamente con purrloin en sus brazos; había algo en sus gestos y su forma de expresarse que la atrían poderosamente la atención, queriendo saber más de él, aunque en ese momento oyó la voz de su amiga comentando de repente.

-¿Y tú qué opinas al respecto, Liza?

-Ah… ¿qué, qué?

-Tierra llamando a Liza, aterriza. Estás muy callada ¿no tienes nada que decir?

-Ah, bueno, yo… no sabría qué decirte, a decir verdad. No creo que hagamos nada malo teniendo a nuestros pokémon con nosotros, pero aun así… da que pensar ¿no crees?

Bel la miró de cabo a rabo, observándola atentamente, sin embargo en ese momento murmuró.

-Bueno, es lógico pensarlo, después de todo todos tenemos nuestra opinión… aunque algo está claro.

-¿El qué?

Bel se acercó a su amiga con gesto zalamero, comentando de seguido.

-Ése chico N es guapísimo ¿no crees?

Al oír eso Liza no pudo evitar que se la subieran los colores, poniéndose sumamente nerviosa y mascullando de seguido.

-Ah, esto, yo… bueno, sí, supongo, quiero decir…

Ante eso Bel no pudo evitar reírse tontamente, a lo que ella la reprendió.

-Agh, cállate, anda…

-¿Pasa algo?-inquirió en ese momento su hermano, mirándolas extrañadas.

-¿Qué andáis cuchicheando?-murmuró Cheren, alzando una ceja.

Por un instante Liza se quedó estática sin saber qué decir, pero Bel salió del paso rápidamente comentando.

-Oh, no es nada, cosas de chicas.

Eso bastó para persuadirles y siguieron hablando de sus cosas acaloradamente.

Esa misma tarde tanto Cheren como Bel se marcharon enseguida para la siguiente ciudad, pero los dos hermanos se prefirieron quedar esa noche en el pueblo; Lucho estuvo entrenando un poco con Liza para que adquiriera más destreza en la lucha. Sin embargo la notó algo alicaída, sin ganas de aprender.

-Liza ¿Qué te pasa? No estás centrada-le dijo el chico en un momento dado.

-Ah… no, no es nada nada…-murmuró ella, mirando a otro lado.

-Liza… ¿Qué pasa?-inquirió Lucho, mirándola seriamente cruzándose de brazos.

Su hermana le miró, no muy convencida, y finalmente explicó.

-Es por ese chico, N. Sus argumentos son sólidos y te pueden gustar o no, pero… siento como si necesitara escucharle, no por lo que dice, sino por cómo lo dice. La manera que tiene de hablar y expresarse es un tanto caótica, pero la forma de hacerlo, sus gestos, sus facciones, son como si hubiera algo en su interior que luchara por salir a la superficie. Como un grito de ayuda desesperado.

Lucho la miró fijamente, un tanto extrañado por sus palabras, pero al mismo tiempo preocupado por su hermana. Tras pensarse bien lo que la iba a decir, finalmente habló.

-Liza… mira, entiendo que te haya causado una impresión, después de todo ése chico es de todo menos corriente. Pero aun así no deberías dejar que te influya de esta manera, después de todo somos libres de pensar como queramos.

-¿Pero qué tiene de malo el querer escuchar? Hasta él mismo lo dijo, que no escuchamos…

-¿Lo crees realmente? Mira, cuando me enfrenté a ese Ghechis esta mañana miré a mi snivy y supe que no hacía falta hablar con los pokémon como tal. A través de nuestras palabras y nuestros gestos nos hacemos entender perfectamente, diablos, si hasta cuando les ordenamos atacar identifican perfectamente el ataque y lo realizan a la perfección. Si realmente no hubiese comunicación ¿crees que podríamos luchar con ellos?

-¿Tú crees? N no lo hizo.

Ese detalle cogió con la guardia baja al chico, el cual inquirió de seguido.

-¿Cómo dices?

-¿No te diste cuenta? En ningún momento le ordenó que atacara como tal, tan solo le bastó con unos pocos gestos y el purrloin se movió impulsado por ellos.

Ésta vez fue el turno del chico en sorprenderse como tal, puesto que vio que era cierto. No lo tuvo en cuenta en su momento, pero en ningún instante llegó a ordenar a su pokémon como tal que le atacara. ¿Cómo era siquiera posible?

-¿No crees que en ese sentido pueda tener algo de razón? ¿Y si no escuchamos lo que nos dicen nuestros pokémon?

Antes de que Lucho hablara, Liza se agachó frente a su snivy, la cual la miró con gesto serio y plano.

-Snivy… sé que no te gusto, pero tú a mí sí me gustas, y mucho. Quiero ser tu amiga. Quizás no hemos empezado con buen pie, pero quiero ser capaz de averiguar por mí misma qué quiero sacar de este viaje. ¿Me ayudas?

La mostró entonces su mano y el pokémon la miró atentamente, sin ningún atisbo de nada en su rostro; por un momento parecía que la iba a rechazar, sin embargo snivy esbozó una tímida sonrisa y posó su patita en su mano, provocando una radiante sonrisa en la muchacha.

-Muchas gracias, snivy… haré todo lo posible por ganarme tu confianza.

Ante esa estampa Lucho no pudo evitar sentirse mejor por su hermana, aunque aún le inquietaban las palabras del equipo Plasma. ¿Realmente era necesaria una liberación? Visto lo visto, no realmente, al menos en cuando a Liza y su snivy se refería. Por un instante le dio la sensación de que les estaban observando, mirando a su alrededor rápidamente, pero no vio a nadie.

Al otro lado del parque, tras un árbol, una sombra de pelo largo y frondoso se movió rápidamente hasta desparecer.


¡Y continuamos con Sueños Rotos con un capítulos muy importante para la trama! El equipo Plasma hace su primera aparición así como N, el mejor personaje de todo Pokémon. El discurso de Ghechis está rehecho de arriba abajo puesto que el original que escribí se apoyaba demasiado en el guion del propio juego y era demasiado directo, por lo que he optado por cambiarlo por completo dándole mucha más sustancia. No será el único discurso de Ghechis que leamos, por lo que esperad más en ese sentido. En cuant su combate apenas han cambiado pero le he dado un poco más de cuerpo, ya que era un tanto caótico.

Por otro lado seguimos desarrollando a los personajes a través del impacto que hace el equipo Plasma, poniendo especial énfasis en Liza, ya que me da bastante juego en ese sentido. Ya se irán viendo más cosas a través de ella y el propio N.

Y nada más por el momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!