Abril de 2017

-¡¿Le preguntaste si eras tú la chiflada?!- Marie comenzó a reír, tanto, que se atoró con la copa de espumante intentaba beber -¿Pero qué es lo que te hizo ese hombre? ¿Tan grande lo tiene?- carraspeó entre carcajadas.

-No seas vulgar, por favor- susurró Oscar cubriéndose el rostro con las manos -Pero no es sólo eso… no sé, me siento cómo una estúpida cada vez que trato de hablar con él de otra cosa que no sea trabajo…

-O sea que sí lo tiene grande…

-¡Marie!- la miró con reproche -Esto es serio, estoy confiando en ti y tú sólo te burlas… no te quejes cuando deje de contarte cosas.

-Deja de ser tan seria- rodó los ojos -Somos adultas- le hizo un gesto al barman para pedir otra copa de champaña -No me mires así, dejé leche congelada y esta se va al desagüe…- se apuntó el generoso busto -¿Vas a seguir bebiendo lo mismo?- preguntó a su amiga cambiando de tema, cuando esta asintió, pidió trajeran otra copa de carménère -Oscar, estás actuando como si fueras una adolescente y jamás te había visto así… ni siquiera en época de acné- sonrió con dulzura.

-En esa época estaba demasiado ocupada ignorando a todos y peleando con mi padre…- suspiró con pesar -No sé qué es lo que me pasa… trato de comportarme como una persona normal, siempre que estamos en el trabajo o hablando de un caso… incluso cuando debemos rendir las pruebas físicas periódicas de la institución, lo consigo… pero apenas estoy a solas con él, el cerebro se me apaga y no sé lo que hago… Han pasado dos meses desde que le pregunté y él parece haberlo superado… soy yo la del problema.

-Bueno, quizás deberías haber elegido a alguien menos hábil para debutar… digo… es como si te hubiera hecho una lobotomía, y está bien que lo tenga grande… pero no creo que tanto…

Oscar comenzó a reír ante la chispa de Marie, recordando que eran amigas desde hace tantos años precisamente por eso, ella le quitaba toda la seriedad a las cosas que habitualmente la abrumaban. Vació la copa de vino de un trago cuando la segunda fue puesta frente a ella.

-¿Qué hago?- la miró contrariada -¿Hablo nuevamente con él?

-Primero, deja de preocuparte tanto… eres tan autoexigente y demandante, que no soportas que las cosas no salgan como esperas, y él tiene razón… fuiste una chiflada- bebió un sorbo de su copa -A mi parecer, tienes dos opciones… te olvidas del tema o te vas a Aubade* y compras la lencería más impactante que veas, luego tocas a su puerta vestida únicamente con eso y un gabán- le guiñó un ojo -Simple y sencillo.

-Por tentadora que sea la idea, eso no resultaría…- miró a través de la ventana del bar como la gente circulaba a esa hora, estaba anocheciendo -Está muy molesto… es una persona íntegra, amable, un caballero… y además es discreto… y eso se lo agradezco mucho, podría avergonzarme delante de los otros oficiales cuando quisiera, pero sé que no lo haría… ¿cómo pude estropear tanto las cosas?- se lamentó apoyando una mano en su frente -Él se comporta como debe y yo, parezco una demente- resopló.

-Querida…- Marie la tranquilizó rozándole un brazo -No te martirices tanto, todas en algún momento de la vida hemos sido locas, sobre todo cuando nos enamoramos.

-No estoy enamorada- haciéndose a un lado la miró con los ojos abiertos de par en par.

-Lo estás… y eso te aterra- insistió su amiga -Pero si lo piensas bien, no es tan terrible, si él es tan buen hombre como dices y además…- hizo un gesto de silencio al ver que Oscar la iba a interrumpir -Y, además, es un Dios en la cama, es lógico que te tenga tan desestabilizada. Si afrontas lo que te pasa, muchos problemas se solucionarán… Te has enfrentado a terroristas y eres capaz de voltear a un hombre de un solo puñetazo, no puedes temerle más a tus sentimientos que a eso.

Oscar asintió guardando silencio por unos minutos, la vista pegada en el platillo con frutos secos que ni siquiera habían tocado. Quizás su amiga tenía razón y lo que ella denominaba obsesión, era algo mucho más profundo, pues por más que se esforzaba, no podía dejar de pensar en André. Demasiadas veces se había descubierto a sí misma admirándolo cuando nadie la veía, o sonriendo al recordar algunos episodios de cuando eran amigos, y eso era lo peor, ya que haberlo conocido tanto antes de intimar, le concedía una perspectiva de él que pocos conocían y sentía que eso era algo que los unía en un nivel más personal.

-Temí no querer irme…- murmuró después de un rato, pese a que no levantó la vista, sabía que su amiga la estaba mirando con atención con una dulce sonrisa en sus labios, porque así era ella, la aceptaba tal como era, llena de trabas, exigencias y problemas emocionales, pero Marie también era sincera y no adornaba nada, era la única que le decía las cosas por su nombre aunque dolieran -En un momento, mientras me besaba y yo sentía que estaba en el séptimo cielo, me pregunté qué pasaría si renunciaba a mi intercambio y me quedaba con él… y sentí tanto miedo… he luchado años por mi carrera- suspiró -Y cuando iba a comentarle de mi traslado, él vio mi maleta… olvidé que estaba en el auto…

-No te engañes, ya la habías liado a esas alturas… ¡Por Dios!, te ibas en unas horas y en lugar de contarle cuando supiste del traslado, lo ocultaste, y luego, a "f-o-l-l-a-r" -sonrió al deletrear la palabra -Como conejos. Le debes una disculpa, pero una en serio, ambos sabían que no era un rollo de una noche …- guiñó un ojo -Y que trates de evadir lo que pasa, no significa que desapareció lo que sienten…

-Sentíamos- murmuró.

-No estaría tan molesto si le fueras indiferente… tú misma me dijiste que la novia que tenía era casi un clon tuyo… a mi parecer, él, al igual que tú con el enigmático sueco ese del que no hablas jamás, sólo trataban de borrar el recuerdo del otro- miró su reloj de pulsera -Diablos, cómo pasó la hora… debo irme. Estoy a punto de manchar este vestido y si eso pasa, no me lo perdonaré…- encogió los hombros- incomodidades de la lactancia- tomó una mano de su amiga -¿Estarás bien?

-Soy teniente de una de las fuerzas de élite de la policía francesa- guiñó un ojo -Claro que estaré bien… dale mis cariños a Luis, y agradécele de mi parte que se haya quedado con mi ahijado para que pudieras charlar un rato con tu amiga chiflada- sonrió.

Marie bebió lo que quedaba de su copa de un trago y, dejando algunos euros sobre el mesón del bar, besó la mejilla de su amiga.

-Todo saldrá bien… muchas veces sólo hace falta hablar, es sábado por la noche, no te acuestes temprano- fue lo último que le dijo antes de marcharse.

Oscar asintió y se quedó en el bar hasta que bebió dos copas más de vino, durante ese tiempo, además rechazó las invitaciones de un par hombres que se acercaron al verla sola. Todo sin siquiera imaginar que unos felinos ojos observaban cada uno de sus movimientos desde un rincón. Sólo se dio cuenta de la presencia que la acompañaba, cuando, uno de los improvisados pretendientes, no aceptó de buena forma su negativa y la tomó bruscamente de un brazo.

-Si no quieres perder la mano, te aconsejo retirarla- murmuró Oscar con los dientes apretados.

-Me gustan las que se hacen las difíciles… pero ya es mucho, no te vestirías así si no quisieras levantar a alguien…

Antes de que pudiera alzar la mano que ya tenía empuñada, Girodelle apareció de la nada y alejó de un solo empujón al insistente borracho.

-¡¿Qué haces?!- Oscar se bajó del taburete en el que estaba sentada.

-Evitarnos un sumario a los dos, porque si te lías a golpes, también lo haré yo- le entregó algunos billetes al barman para que se cobrara y tomándola de un brazo, agarró el impermeable que ella tenía sobre el mesón de la barra mientras Oscar apenas alcanzaba a tomar su bolso. Salieron entre los gritos de celebración de quienes compartían mesa con Girodelle. El frío los golpeó al cruzar la puerta.

-Te lo agradezco- le dijo quitándole el impermeable de las manos para abrigarse -Pero no necesito que me defiendan, estaba todo bajo control…

-Estabas a punto de quebrarle la nariz de un puñetazo, te vi.

-Se lo tenía merecido… mi atuendo no significa nada, merezco respeto por ser persona, sin importar mi género ni como como esté vestida- apretó con rabia el cinturón de su abrigo.

-¿Por qué tanta elegancia? ¿Ibas a alguna fiesta?- Girodelle miró sus finos botines de tacón y las medias negras que al parecer eran de seda.

Tentada estuvo de contestar una barbaridad, sin embargo, respiró profundo y se concentró en que ese borracho no le arruinará la noche.

-Cada vez que me visto de esta forma paso malos ratos…- trató de explicarse -Mi mal humor no es nada nada contra ti.

-Te ves bastante llamativa, y eso algunos lo consideran una invitación...

-Pero no debiera ser así- apretó los puños -Soy la misma persona que a diario ves en jeans y calzado bajo, la misma de sweaters, camisas y con poco maquillaje.

-Entiendo el punto y comparto lo que piensas- Girodelle hizo un gesto de cabeza -Vamos por un café, está frío y quiero despejarme antes de ir a otro lado- Oscar comenzó a caminar junto a él -El problema, es que muchos no están preparados para ver más allá de unas largas piernas y estrecha cintura.

-¿Y tú lo estás?

-No sabes cuánto- Víctor se carcajeó -Incluso mis compañeros de facultad no te sacaban los ojos de encima, por eso me di cuenta de que estabas en el bar.

-¿Reunión nostálgica?

-Algo así…- encogió los hombros -Son de esas reuniones a las que te entusiasma asistir porque crees que habrá algo interesante, pero… cuando todo lo que pasa gira en torno a las mismas bromas de siempre. En fin, nada importante.

-No iba a una fiesta… cada vez que salgo con Marie, me visto así porque es un trato que tenemos, uno de sus propósitos en la vida es que no olvide que soy mujer- comenzó a reír sin preocuparse de que estaba hablando algo tan personal y contestando la pregunta hecha minutos atrás.

-El glamour de París…- dijo Girodelle sonriendo mientras abría la puerta de un café cercano.

Después de hacer la fila para pagar, una joven de cabello negro y rostro adusto los atendió luego de darles una significativa mirada llena de resentimiento. Víctor silbó impresionado por el gesto de mala educación antes de pedir las bebidas.

-Yo invito- dijo Oscar sacando su billetera -Pagaste bastante más en el bar- le entregó el dinero a la dependienta.

-Es cierto… ¿Tienes algo más que hacer hoy?- le preguntó recibiendo el vaso de café, cuando el líquido le quemó la mano debido a que tenía la tapa mal puesta, espetó a quien los atendía -¿Se puede saber que problema tiene señorita?

Antes de que la mujer contestara, se acercó un hombre mayor.

-Jeanne, ¿nuevamente molestando a los clientes?

Oscar se disculpó y arrastró a Víctor lejos del lugar, no deseaba ocasionarle problemas a una chica que quizás sólo estaba teniendo un mal día. Pese a que bebieron el café sentados en una mesa lo más alejados posible, y a que se esforzaron en hablar de cualquier cosa para distraerse, fue imposible que no notaran el escándalo que comenzó. Cuando vibraron las mamparas debido a un fuerte portazo, llamando la atención de todos quienes estaban al interior del recinto, inevitablemente voltearon a mirar en esa dirección. La empleada, que había salido hecha una furia, alzó las manos y mostró los dedos del medio a todos quienes la observaban.

-Vaya… eso sí que es tener carácter…- murmuró Víctor riendo -Si no hubiera preparado los cafés frente a nosotros, juraría que los escupió- hizo un gesto de escalofrío y dejó el vaso en la mesa -No me contestaste si tenías planes.

-¿Vas a invitar a tu superior a alguna parte?- sonrió con simpatía.

-No, voy a invitar a una compañera de trabajo que quiero conocer un poco más, ya que sospecho que el palo que tiene metido en el trasero no es tan rígido como parece- comenzó a reír cuando Oscar abrió la boca impactada -Vamos, Alain y André están en un bar cercano.

Oscar meditó durante unos segundos, sin embargo, y quizás gracias a las copas que ya tenía en el cuerpo, aceptó la invitación con una sincera sonrisa, pues lo que estaba conociendo de la personalidad Víctor le simpatizaba bastante.

Pese a la incomodidad inicial que sintió, ya que, si bien no era la única mujer en el lugar, si era la única vestida de una forma tan sofisticada, Oscar se divirtió como hace mucho no lo hacía. Participó en una pequeña competencia de lanzar dardos y jugó pool con los otros oficiales que estaban en el bar, recinto que, al parecer, era una especie de guarida bastante secreta, pues, aunque ella jamás había escuchado del lugar, reconoció a antiguos compañeros del departamento de policía al que perteneció años atrás.

-Creo que la necesitas.

Oscar dejó de mirar la mesa de billar y volteó en dirección a la voz que sonó a su izquierda. André le entregó una botella de cerveza fría. Le agradeció con su mejor sonrisa.

-Estoy muerta de calor… gracias- bebió un largo trago -Creo que la calefacción está muy alta.

André sonrió de lado.

-Quizás estás muy vestida…- hizo alusión al abrigo que no se había quitado.

I know how to dive into another body

Know how to rest into a car wreck

I know how to one-two my knuckles bloody

Know how to blow through-stacks of dead precedents

And I know, it doesn't have to be this way

There's a voice in my head, sayin' "Please, please, please"

And I know, it doesn't have to be this way

But I'm not listening

Ella sonrió y apoyando el botellín en el borde de la mesa, se inclinó y efectuó la jugada que tenía planeada. Después de un par de tiros el juego se resolvió dando a Alain como vencedor, quién exigió en pago ser invitado por sus compañeros. Riendo aún con la simpatía que el habitualmente parco hombre demostraba gracias a los tragos de más, se sentó en la mesa en donde estaban sus pertenencias, André ya estaba ahí, al otro lado y frente a ella.

-Quizás debí cambiarme antes de venir… cosa que habría hecho si me hubiesen invitado con tiempo- dijo sonriendo y abriéndose el abrigo. Un elegante, corto y ajustado vestido negro se vislumbró por entre el gabán.

-Nadie quiere salir a beber con los jefes- André dio un sorbo a su cerveza -Ese tipo de confianza se gana con más que excelencia laboral.

-Entonces supongo que pasé la prueba.

-Víctor era el renuente, a Alain no le importaba demasiado.

-¿Y a ti?- preguntó mirándolo a los ojos.

-Sé que no eres una soplona ni una amargada, jamás he tenido problemas en salir a beber contigo... no olvido que cuando nos conocimos, lo primero que hicimos fue esto- con su botellín de cerveza apuntó el de ella.

Oscar asintió en silencio mientras terminaba su cerveza, en ese intertanto, André sacó la cajetilla de cigarros del bolsillo de su chaqueta que estaba colgada en el respaldo de la silla y anunció que estaría afuera. A los minutos, tomó la prenda que él había dejado en el interior del bar y lo buscó en la acera.

-Vas a coger una pulmonía- le extendió la chaqueta observando como la piel de los bronceados y definidos brazos, estaba erizada por la baja temperatura y el vaho de su aliento se mezclaba con el humo que expulsaba.

-Quisiera coger algo más…- murmuró él con un cigarro en la boca y aceptando la chaqueta -Necesitaba enfriarme- comentó exhalando mientras se abrigaba. Sonrió de lado al ver que ella se sonrojaba de inmediato y desviaba la vista nerviosa. Sacó la cajetilla del bolsillo de su pantalón y después de darle un par de golpes, le ofreció un cigarrillo -Sé que empezaste a fumar… te he visto en el estacionamiento.

I burst into flames so brilliantly

And start do it so well

Baby don't try and stop me

I burst into flames so brilliantly

It's what everybody wants to see

Ella aceptó el pitillo con dedos temblorosos, con la mirada baja lo encendió con el fuego que él le ofreció.

-¿Alguna vez te acuerdas de aquella noche?

Un tanto sorprendida por la pregunta levantó la vista, encontrándose con los verdes ojos cargados de pasión. Sintió que las rodillas se le doblaban y el vientre se le contraía de deseo, suspiró de forma involuntaria, pues durante meses había soñado con que él la volviera a mirar de esa manera.

-Más de lo que me gustaría admitir- contestó antes de dar una profunda calada y esforzándose en sostenerle la mirada.

-¿Por qué actuaste de esa forma?- le preguntó parándose frente a ella, haciendo manifiesta su altura e imponente complexión -Quiero la verdad, no palabras de buena crianza.

-Por que tuve miedo… estabas siendo demasiado importante para mí…- volvió a fumar -Soy una controladora que evade lo que no puede manejar… perdóname- levantó la vista -Durante el tiempo que estuve fuera, no hubo día en el que no quisiera disculparme contigo.

-¿Y por qué no lo hiciste?

-No sabría determinar la razón- miró hacia un lado -Quizás mi orgullo es demasiado grande… o simplemente soy una cobarde… quizás ambas.

I burst into flames so brilliantly

I burst into flames so brilliantly

I burst into flames so brilliantly

So when I'm gone, you'll remember me

Antes de que pudieran seguir hablando, Alain salió riendo a carcajadas por algo que sólo él entendía, lo acompañaban Girodelle y una hermosa pelirroja, a quien Oscar reconoció como una oficial de otra unidad.

-Nos vamos- dijo Víctor -Aprovecharemos de compartir el taxi.

-Compartir el taxi…- remedó Alain antes de estallar en nuevas carcajadas -Nos vemos- levantó una mano -Encárgate de que la jefa llegue bien, es tu misión cuidarla- se dirigió a André arrastrando las palabras.

-Entendido- lo tranquilizó el aludido. Cuando los tres subieron al automóvil que enseguida los llevó, habló nuevamente, esta vez dirigiéndose a Oscar -No lo taches de machista, sólo tiene complejo de hermano mayor. Se hace el indiferente, pero hoy ofreció varios puñetazos cada vez que notó que alguien osaba mirarte de más.

Oscar sonrió divertida al pensar en los comportamientos que había presenciado esa noche, pues ninguno de los hombres a su cargo era tan frío y duro como ella se había imaginado durante los meses que llevaban trabajando juntos.

-Creo que es hora de que me vaya también…- dijo antes de entrar por su bolso que aún estaba en el bar. Al salir, André continuaba en el mismo lugar.

-Vamos. Te acompaño.

Ella arqueó una ceja al tiempo que lo miraba sin entender por completo.

-Es lo que espera Alain- le guiñó un ojo.

Después de que ella asintió. Abordaron el primer taxi que se detuvo.

El viaje transcurrió en un tenso silencio, aunque, a diferencia de los meses anteriores, esta vez se debía a una razón muy distinta. Cada uno estaba tan atento a lo que hacía el otro, que parecía que sus cuerpos se movían en sincronía, ambos buscando eliminar el espacio del asiento del medio. Sin ser demasiado conscientes terminaron muy juntos, piernas y brazos rozándose. Cuando faltaban pocas cuadras para llegar al primer destino, André apoyó un brazo en el respaldo del asiento y se acercó hasta poder hablarle al oído.

You wouldn't want me if I made it easy

You wouldn't need me if I followed your rules

You wouldn't touch me if I didn't burn you

You can't tell me I didn't wa-ant you

And you know it doesn't have to be this way

There's a voice in your head, sayin' "Leave, leave, leave"

And you know it doesn't have to be this way

But you're not listening

-¿Me invitarás a subir?- preguntó con la voz ronca.

Esa pregunta hizo que Oscar evocara de inmediato el día en que se conocieron.

-¿Para algo de una noche?- contra preguntó, sosteniéndole la mirada y apenas separada de su rostro por unos centímetros. Él asintió. -Esta vez, soy yo quién quiere más…- terminó de hablar casi pegada a sus labios y en el momento en que el taxi se detuvo.

Descendió del automóvil después de pagar, sin embargo, André permaneció en su sitio. Antes de cerrar la puerta, lo miró a los ojos y habló.

-Te prometo que esta vez, haré que valga la pena… no cometeré los mismos errores- dijo antes de cerrar la puerta y caminar hasta el portal.

Con el corazón latiéndole a mil por hora, pasó frente al conserje que a esa hora dormía como un niño después de jugar todo el día. Al entrar al ascensor, apoyó la espalda contra la pared de espejo mientras cerraba por un instante los ojos. Cuando abrió los párpados, André estaba afirmando con una mano la puerta antes de que esta se cerrara. Como un huracán entró al elevador estrellándola contra su cuerpo al tiempo que la besaba agarrándola de la nuca. A manotones Oscar presionó el piso de su departamento mientras era levantada del piso y lo abrazaba con las piernas.

-Dame las llaves…- demandó él.

I burst into flames so brilliantly

And start do it so well

Baby don't try and stop me

I burst into flames so brilliantly

It's what everybody wants to see

Las sacó de su bolso mientras él la mordía en el cuello. Cerró los ojos para aguantar la exclamación de júbilo. Cuando André abrió la puerta, chaqueta y abrigo quedaron en el piso.

-¿Pared, sofá o mesa?- le preguntó cuando sus bocas se separaron unos segundos.

-Sofá…- contestó Oscar entre jadeos, sabiendo muy bien que no serían capaces de llegar al dormitorio.

Tembló cuando percibió como unas fuertes manos se metían bajo el vestido para, en segundos, rasgar su ropa interior y tocarla sin ningún pudor. André se sentó en el sillón con ella encima. A punto de explotar de la anticipación y con las manos temblorosas, le desabrochó la hebilla del cinturón para enseguida, hacer lo mismo con el pantalón y liberarlo.

André sacó de su billetera un preservativo y luego de rasgar el envoltorio con los dientes, se lo entregó.

-Pónmelo…- jadeó contra su boca antes de besarla con rudeza.

Ella, borracha de pasión y morbo, obedeció tomándose todo el tiempo que quiso, disfrutando como él dejaba caer la cabeza hacia atrás, mientras expulsaba el aire de sus pulmones por entre los dientes apretados en un masculino quejido, al sentir el roce de sus dedos. Apenas terminó, se ubicó encima nuevamente y André entró en ella con un contundente movimiento.

-Santo Dios…- dijo justo antes de explotar en un orgasmo que la hizo gemir contra la tela de la camiseta de quien la estaba haciendo temblar. Era tanto el deseo acumulado, que literalmente se sentía a punto estallar en llamas.

I burst into flames so brilliantly

I burst into flames so brilliantly

I burst into flames so brilliantly

So when I'm gone, you'll remember me

André no dejó de embestirla, alargando aún más el viaje de ella. Cuando sintió que quedaba laxa entre sus brazos, se detuvo unos instantes para quitarse la camiseta. Aún sumergido en su interior, la enderezó para desabrocharle el vestido.

-Si te hubieras quitado el abrigo en el bar… habríamos hecho esto en el baño- susurró en su oído mientras deslizaba los dedos por la espalda descubierta del sensual atuendo. Cuando llegó al broche del cuello, lo desató y después de ayudarla a pasar los brazos por los tirantes bordados en pedrería, le dejó la fina prenda enrollada en la cintura.

Desde ese momento, fue otro encuentro. Ya no tan desesperado y ansioso como al inicio, sino que dedicado a disfrutar cada trozo de piel que estaba a la vista. Codiciosos dedos recorriendo la piel de los muslos que no estaba cubierta por las medias de liga para luego, apretar a palmas abiertas y besar los pequeños senos expuestos. Lenguas entrelazadas, manos enredadas en las cabelleras, ojos entornados por la pasión, uñas marcando la piel, el sonido de dos cuerpos uniéndose y el sofá deslizándose sobre el piso de parquet lo resumía todo. Sumergidos en la sinfonía de gruñidos y gemidos que llenaba el pequeño departamento, ignoraron el molesto golpeteo de reclamo que vino del piso de abajo debido al ruido que estaban haciendo.

Cuando terminaron, Oscar apoyó la frente en el amplio hombro de quien la sostenía suspirando largamente y sintiendo la piel erizada por completo. El cuerpo le palpitaba como si hubiese corrido una maratón y los latidos del corazón aun los percibía erráticos. Sonrió agradecida y satisfecha cuando André, aprovechándose de la posición, le quitó los altos zapatos mientras la besaba con ternura en la sien húmeda de sudor. Después de unos segundos, con un quejido se separó de él, sintiéndose literalmente vacía en el instante.

Ashes to ashes, dust to dust

You'll never have me more than once

Ashes to ashes, dust to dust

You'll never have me more than once

You'll never have me more than once

I burst into flames...

-Vengo enseguida…- arreglándose el vestido fue a su habitación.

Mientras se quitaba la ropa que le quedaba aún puesta para colocarse una bata, escuchó que él entraba al baño que había en el pasillo. Camino a la cocina revisó el control de la calefacción y encendió la cafetera. Preparó dos tazas sobre el mesón y enseguida se asomó al saloncito para preguntarle si quería algo de comer, sin embargo, cerró la boca al ver que él estaba vistiéndose.

-Te veo mañana en el trabajo- dijo André terminando de colocarse la chaqueta e inclinándose para besarla en los labios.

Oscar asintió sin saber muy bien qué más decir. No obstante, cuando él estaba llegando a la puerta, lo nombró.

-Lo haremos… pero esta vez, será a mi ritmo y en mis términos- fue la críptica respuesta que recibió a una pregunta que, si bien no fue verbalizada, ambos sabían que estaba en el aire.

Ella asintió antes de cerrar la puerta. Durmió con una sonrisa en los labios hasta el mediodía del domingo.


Febrero de 2019

André abrió los ojos, en la oscuridad tomó el celular de la mesa de noche y vio la hora, eran casi las cuatro de la madrugada. Saliendo de la cama se colocó un pantalón de pijama que estaba sobre un silloncito de la habitación y sacó una camiseta del primer cajón de la cómoda. Caminó descalzo hacia la sala.

-¿Encontraste algo nuevo?- preguntó revolviéndose el pelo antes de inclinarse y besarla en el tope de la cabeza.

-En la cocina hay café caliente- contestó Oscar haciéndose un nudo en el cabello con un lápiz. -Hay algo que no me cuadra… algo no está bien…- murmuró cuando André regresó junto a ella.

Se hizo hacia adelante para que él se ubicara a su espalda y pudiera así apoyarse en el bajo del sofá. Continuó mirando las fotografías e informes que tenía desplegados en la alfombra, cobijada entre las piernas de quien era su compañero y besando, en un cariñoso gesto, el brazo que la rodeó para que se acomodara y descansara.

-Mira…- levantó una de las fotos previas a la autopsia de la hija de Julie y que no había soltado en horas -Quizás estoy siendo prejuiciosa… pero esta muchacha no coincide con lo que se esperaría de la hija de alguien que regenta un prostíbulo de lujo… es como si renegara de su madre y estilo de vida- apuntó con un dedo una de las inertes manos retratadas -Sus uñas no tienen rasgo de esmalte, están cuidadas, son naturales… el cabello tampoco tiene indicios de tintes… no usa maquillaje y su ropa es muy sencilla.

André asintió levantando la taza de café con la mano que tenía libre, bebió un sorbo.

-Y mira aquí…- Oscar se enderezó y tomó una imagen que Girodelle había descargado de los servidores del aeropuerto de Estocolmo -Siempre hemos sospechado de Motte porque estaba con ella… Pero mira, su postura…- le mostró la fotografía del hombre caminando junto a Charlotte cuando ésta llegó a Suecia.

-Él está buscando a alguien…- murmuró André tomando la imagen -Está incómodo en lugar de estar alerta- dejó la taza en el piso y se puso de pie. Hincándose al lado de Oscar comenzó a revolver las fotografías hasta que encontró lo que buscaba -Aquí está, este es otro ángulo- le extendió la imagen -Observa hacia donde está enfocada su vista y como su postura luce relajada al encontrar a quien buscaba.

Ambos fruncieron el entrecejo, la imagen era demasiado borrosa y lo único que se vislumbraba a lo lejos, era una mujer de cabello negro.

-Vamos, debemos ir a casa de Girodelle...

-Aún no amanece.

-André, este caso no se va a resolver solo…- bufó -Sé que nadie ha hecho nada, madre dice que mi padre está con un humor de los mil demonios porque no hay avances.

-Tú lidiarás con Alain…- André caminó hacia el baño -Necesito una ducha o me quedaré dormido a medio camino.

-¡Ahorremos tiempo y agua!- Oscar se metió al baño con él, sintiéndose exultante, pues intuía que algo habían conseguido.

Al salir del edificio, ambos sonrieron al ver dormir al conserje, habían cosas que nunca cambiaban. En menos de una hora, estaban tocando el timbre del elegante departamento de Girodelle, ubicado en uno de los distritos más exclusivos de la ciudad.

-Supongo que esto es una broma- gruñó un despeinado Alain al abrir la puerta -¿Saben la hora que es?

-Llamamos para avisar… Por Dios, vístete- espetó Oscar al verlo apenas cubierto con un bóxer y rascándose el marcado abdomen sin que le importara estar acompañado -¿Dónde está Víctor?

-Hace cinco minutos estaba debajo mío- masculló en respuesta -Pero eso a nadie le importa ¿no?- caminó de regreso a la habitación mientras soltaba una retahíla de palabras malsonantes.

-¡Por aquí!

La voz de Girodelle sonó desde el salón que usaba de despacho. Oscar y André fueron en esa dirección. El oficial, vestido con ropa deportiva estaba activando las pantallas de su computador.

-¿Qué encontraste?- le preguntó a su superior sin saludar -Debe ser importante para que no hayas podido esperar...

Oscar le entregó la imagen.

-Necesito ver quien es ella- apuntó a la mujer de cabello negro -¿Puedes entrar al sistema del aeropuerto y obtener una mejor imagen?

-Tardaré unos minutos… ¡Alain, café!- gritó Víctor.

-¡Y yo quiero otra cosa pero tenemos visitas!- fue la molesta respuesta desde la habitación.

-Nunca más vuelvan a despertarlo así- murmuró Girodelle -Es peor que un crío con hambre- sonrió divertido.

-Yo lo preparo…- anunció Oscar saliendo del salón.

-¿Puedo?- preguntó André mostrando su cajetilla. Girodelle asintió y le apuntó un cenicero de cristal.

Cuando Oscar regresó con una bandeja y tres tazas de humeante bebida. Se sorprendió al ver a André solo en el despacho y apagando su cigarro.

-¿Y Girodelle?

-Está cambiándose de ropa, dijo algo de "cafetería" "maleducada" "años atrás"…

-Déjame ver eso- dejó la bandeja en una mesa y tomó la imagen que estaba recién impresa -Sé quién es ella…- murmuró -André…- levantó la vista y sonrió -Tenemos algo que nadie más sabe.

Continuará…


Listo queridas mías, tardé un poco, pero tuve mucho trabajo de la vida real más la universidad… y se me hizo difícil concentrarme porque este par no dejaba de mandarle ideas a mi cerebro jajajaja. Espero les haya gustado el capitulo, si fue asi, ya saben, está el tarrito de propinas…

Si se preguntan por la canción, esta es "Burst Into Flames" (Estallar en llamas) de Cavale… escuchenla leyendo "LA ESCENA" ... y tomen agua helada eso sí antes… no me hago responsable de combustiones espontáneas jajajajajaja y el vestido, bueno, una inspiración nacida del hermoso fanart que LadyRotsuko hizo, ese vestido merecía ser protagonista de alguna manera, no siempre uno puede imaginar a Oscar con semejante atuendo.

Como siempre agradezco cada review, ¡han sido buenísimos! me hacen reír montones, Camiii, Nadia, Yen, Sandy, Olguita-Fantasma, Anne, Joselin, Kary, Eloisa y las amigas Guest, son totales y me alegran mucho (welcome back a las que estaban medias desaparecidas y regresaron).

Y finalmente, pero no menos importante, a mis betas queridas Krim y Cilenita, uta que nos reimos revisando los capítulos jajajajaja son un bálsamo para las realidades tan complejas que se viven. ¡Las quiero mucho!

Un abrazo grande a cada una y por favor, cuidense mucho.


Notas:
Aubade: Es una de las tiendas más chic de lencería, se caracteriza por sus diseños sofisticados y sensuales.