Capítulo 3
Aprendiendo a escuchar
Al día siguiente después de desayunar se marcharon del pueblo y tomaron la ruta 2 hacia la siguiente ciudad; ésta ruta era un poco más larga que la anterior, envuelta en un denso bosque de coníferas por el cual el camino serpeaba junto a la carretera principal. Hacía un radiante, justo como ayer, y la suave brisa veraniega seguía presente por allí azotando las ramas de los árboles.
La ruta además estaba llena de entrenadores que iban y venían, y Lucho se enfrentó con ellos para entrenar, haciéndose con la victoria en todos los enfrentamientos. Siguiendo el pequeño entrenamiento de ayer, Liza también lo intentó y desafió a una chica de su edad, pero aun a pesar de su intento acabó siendo derrotada sin apenas dificultad. Aun así lo volvió a intentar, particularmente molesta más consigo misma que otra cosa, pero de nuevo la volvieron a derrotar; su último contrincante, un chico muy presuntuoso, se metió con ella debido a esto.
-Desde luego, que débil eres, si pretendes hacerte con las medallas más te vale entrenar duro o jamás ganarás.
-¿Qué pasa contigo, tío? ¡Como vuelvas a meterte con mi hermana te hago una cara nueva! ¿Estamos?-le espetó Lucho, haciendo un amago de ir a por él.
-¡Lucho, no, para, déjalo!-exclamó ella, cogiéndole de un brazo y separándole.
La cosa no llegó a males mayores, ya que él no era muy de pelearse, y el chico se marchó un tanto amedrentado.
-¿Quién se cree que es para espetarte algo así? Estamos todos empezando, es normal que no termines de adecuarte al entrenamiento…
-¿Tú crees? He seguido todas las pautas que me has dado, pero aun así el rival siempre se me adelanta… ¿qué estoy haciendo mal?-inquirió ella, con su snivy en brazos.
-Te he estado observando y, aunque aplicas correctamente las pautas que te di, me he dado cuenta de que no te mueves a tiempo o tardas demasiado en reaccionar cuando te atacan ya sea de forma directa con un golpe físico o indirecta con un movimiento especial o de estado. Si van a bajarte la defensa, por ejemplo, tienes que aprovechar la situación a tu favor y moverte más rápido si quieres adelantarte a tu rival antes de que él te alcance a ti-explicó el chico.
-Ya, vale, pero ¿cómo hago eso? Se nota que tú te has preparado previamente antes de salir, pero yo no tengo la misma facilidad que tú para los combates…
-No te preocupes, es cuestión de seguir practicando. Aunque tal vez te venga bien realizar una nueva captura, así tienes más posibilidades de victoria, a ver qué encontramos por aquí.
Algo más animada por la idea, estuvo buscando por la hierba alta de las inmediaciones hasta encontrar a un purrloin que, nada más verlo, le recordó al que N usó para luchar contra su hermano. Por un instante barajó las posibilidades, aunque en ese momento su hermano apareció.
-¿Has visto algo que te interese?
-Ah… sí, creo que sí…
Lucho observó la potencial captura y frunció ligeramente el ceño, como si le hubiera molestado; aun así lo dejó estar y murmuró.
-Vale, pues lo tienes a tiro, ve a por él, debilítalo y captúralo.
-Bien… vamos, snivy.
El pokémon planta se deslizó rápidamente entre la hierba sin hacer apenas ruido y emboscó de golpe y porrazo a purrloin, el cual se encontraba acicalándose tranquilamente; el golpe fue directo y le lanzó hacia atrás, pero el purrloin salvaje no se amilanó y se enfrentó a snivy sacando sus garras y yendo a atacarle.
-¡Cuidado, defiéndete o esquívalo!-indicó su hermano.
-¡A un lado, snivy!
El pokémon planta reaccionó a tiempo y se hizo a un lado, esquivando el golpe elegantemente y contraatacando acto seguido.
-¡Látigo cepa!
Usando sus largas lianas, cogió con ellas al purrloin y lo azotó con fuerza, haciéndole dar varias vueltas en el aire y lanzándolo contra el suelo, dejándolo particularmente alelado.
-¡Ahora, es tuyo!
-¡Vale!-exclamó la chica, sacando una poké ball y lanzándosela.
La ball golpeó al purrloin en la cabeza, abriéndose y metiéndole en su interior; tras eso se cerró y dio varios botes en el suelo hasta que finalmente saltó el seguro, capturándolo así.
-¡Genial, ya lo tienes!
-¡Sí, lo capturé!-exclamó ella, muy contenta.
Lo sacó entonces un momento para curar sus heridas con una poción y, tras comprobar sus movimientos con la pokédex y entrenarlos un poco con snivy, lo volvió a intentar una vez más con otra chica que encontraron en el camino.
Ésta vez la lucha fue algo más pareja, atacando y defendiéndose decentemente con snivy, aunque la chica se adelantó en cuanto tuvo la ocasión y le tumbó usando a su patrat; por suerte tenía a purrloin ésta vez, por lo que lo sacó sin más dilación.
-¡Vale, tranquila ahora, sigue los pasos que practicasteis!-le animó Lucho.
-¡Sí! ¡Purrloin, gruñido!
Nada más salir de la ball, el pokémon siniestro emitió un grave gruñido contra el patrat, bajándole así su ataque.
-¿Con que sí, eh? ¡Patrat, malicioso!-indicó la chica, con mirada decidida.
Ésta vez el pokémon normal le lanzó una penetrante mirada que le bajó la defensa, alarmando entonces a Liza. En un visto y no visto el patrat se lanzó contra él para pillarlo desprevenido, pero recordando los consejos de su hermano Liza reaccionó a tiempo.
-¡Ayuda!
Purrloin alzó entonces una pata brillando, usando entonces látigo cepa de snivy y atacando de frente con las lianas, consiguiendo un golpe directo y deteniéndole en seco.
-¡Ah, arriba patrat, placaje!
-¡Cuidado, purrloin!
El pokémon siniestro saltó entonces a tiempo, teniéndole a tiro desde el aire.
-¡Ahora, arañazo!
Aterrizó sobre él y le asestó un par de arañazos que golpearon duro en él, debilitándole antes de lo esperado.
-¡Eso es, genial, bien hecho Liza!-exclamó Lucho, contento.
-Vaya, he ganado…-murmuró ella, sorprendiéndose a sí misma en ese aspecto.
-Has sido más rápida que yo, que le vamos a hacer… bien jugado-murmuró la chica, recogiendo a su pokémon y marchándose.
Una vez solos, Lucho la felicitó al respecto.
-¿Lo ves? Es cuestión de práctica, si sigues combatiendo te harás más fuerte y adquiriréis más experiencia.
-Sí… gracias por tu ayuda, Lucho...-murmuró ella, muy contenta por su victoria.
-Ah, ya ves tú… aunque ¿quién es el novato ahora?-inquirió entonces él, divertido.
-¿En serio quieres tirar por ahí? Te puede explotar en la cara ¿sabes?-murmuró ella, esbozando una sonrisita suspicaz.
-Quien no se arriesga no gana…
-Mmmh, lo tomaré como un no…
-¡Oye, yo no he dicho eso!
Por un instante los dos se miraron fijamente con sendos gestos inquisitivos grabados en sus rostros, pero en un momento dado se relajaron y soltaron varias risitas condifentes. Y así, animados y satisfechos, continuaron el camino.
Mientras tanto, en otro lugar y momento alejado de todo y de todos, los pensamientos de N corrían imparables, rememorando los más recientes acontecimientos. La voz de ese snivy se repetía imparable en los rincones más recónditos de su cabeza, haciéndosela tambalear sistemáticamente. ¿Acaso todo lo que creía no era cierto? Sin embargo, sin previo aviso, una suave y maternal voz aplacó su tren de pensamientos.
-¿Ocurre algo?
Sus manos corrían imparables haciendo girar el accesorio cúbico, perdiéndose en su forma y movimiento y volviéndose hasta casi hipnótico. Sin embargo esperaba una respuesta, por lo que se apresuró a comentar.
-Aún no lo sé. Creo que he encontrado una ecuación irresoluble.
-¿De veras? Es extraño, no existe ecuación que tú no puedas resolver… ¿qué tiene de especial?
N miró al suelo, con mirada nerviosa, al tiempo que mascullaba.
-Vi a un pokémon… decía cosas que nunca me hubiera imaginado pensar que éstos dirían… iba con un chico… y también está ella…
-¿Ella?
-Sí, era una chica que lo acompañaba que parecía estar dispuesta a escuchar. Pero eso no tiene sentido ¿no? Nadie escucha a los pokémon salvo yo, pero entonces… ¿por qué ella? Y ese snivy… no sé, no sé qué pensar de todo esto…
Giró su accesorio aún con más velocidad, sintiendo como si su cabeza estuviera a punto de estallar; su respiración se aceleró, al tiempo que sus ojos se mantenían fijos en un solo punto en el espacio. Su corazón comenzó a palpitar con fuerza, notando cómo su pulso se aceleraba. Sin embargo, en ese momento, notó como unas suaves y finas manos se apoyaban en las suyas, tranquilizándolo casi al instante. Elevó la mirada y se encontró con sus ojos amarronados que tanta paz transmitían, confortándole sobremanera, como siempre habían hecho.
-Tranquilo, N…
-¿Tranquilo? Salí esperando encontrar ruina y desolación, pero entonces me encontré con esto… ¿qué debería hacer? De todas las cosas que me han enseñado para superar los obstáculos, ésta no es ninguna de ellas. No sé cómo resolver ésta ecuación…
-Entonces haz todo lo posible por comprenderla y darla un mínimo de sentido. No lo veas como una piedra en el camino, sino un desafío. Después de todo, para despejar x, tienes que aislarla primero ¿verdad?
Los grisáceos ojos de N brillaron ante esas palabras, llegando a esbozar una leve sonrisita y haciendo los cálculos rápidamente en su cabeza. Sí… podría funcionar.
-Entiendo… ni siquiera los hombres más sabios han podido enseñarme algo así, y vas tú y me ayudas a dar con la clave. Gracias…
-Para eso estoy. Ve y haz lo que tengas que hacer.
N se levantó y marchó hacia la salida sin mirar atrás. Ella tan solo esbozó un gesto compungido en su rostro, sin decir nada más.
Finalmente, y alrededor de mediodía, llegaron a ciudad Gres tras atravesar los últimos kilómetros de la ruta 2.
Aun a pesar de ser una ciudad era relativamente pequeña aunque su densidad de población era mucho mayor, con un núcleo urbano medianamente desarrollado y con edificios de hormigón no más altos de seis o siete pisos. Era conocida por ser una ciudad con muchos contrastes y bastante fotogénica, lo que animó un poco más a Liza, ya que era una gran aficionada a dibujar a carboncillo; desde que empezaron el viaje, y siempre que se paraban a descansar un rato, dibujaba lo que más le llamaba la atención. Ya tenía varios dibujos de su hermano combatiendo, otro descansando con su snivy, así como algunos de paisajes, de su purrloin y su snivy, y de los dos snivy juntos, el de Lucho con una expresión alegre en su rostro y el suyo con un gesto más serio, creando así un contraste de lo más curioso.
Nada más llegar se dirigieron al centro pokémon, el cual se encontraba situado en uno de los edificios más altos de la ciudad, y una vez que reservaron una habitación salieron a dar una vuelta y explorar las cercanías.
Cerca de la salida oeste descubrieron un parque muy bonito con una fuente y varios lagos pequeños a su alrededor, el cual era muy transitado sobre todo por su belleza; Liza se quedó encantada, ya que podía sacar unos dibujos muy buenos de los alrededores, por lo que se quedó por allí dando rienda suelta a su creatividad junto a sus pokémon.
Por otro lado Lucho descubrió a las afueras de la ciudad, yendo hacia el este, la existencia de las ruinas de un antiguo laboratorio donde se investigaba acerca de los sueños, por lo que pudo averiguar preguntando a la población local. Ahora esas ruinas se conocen como el solar de los sueños, y eran transitadas por entrenadores de vez en cuando, por lo que allí fue Lucho a entrenar para prepararse para el combate de gimnasio.
Fue allí donde se encontró con una chica que estaba al lado de una caja donde tenía metidos a tres curiosos pokémon, al verle se dirigió a él rápidamente.
-¡Hola! ¿Te gustaría adoptar a uno de estos tres pequeñines?
-Oh ¿y eso por qué, no puedes cuidarlos?-inquirió el chico, extrañado.
-Trabajo en una agencia protectora de pokémon, hace poco hemos rescatado a estos tres de las manos de un maltratador. Lo han pasado muy mal y necesitan a alguien que les dé mucho cariño.
-Oh, pobrecillos…
-¿Podrías ocuparte al menos de uno? Por favor, elijas al que elijas seguro que volverá a ser muy feliz contigo-insistió la chica.
Lucho echó un vistazo a la caja y miró a los tres, le llamó la atención uno de color azul que le conmovió bastante, sobre todo por la carita que le puso.
-Oh… me gusta ese, el azul.
-¡Genial! Ale, panpour, vuelve, ya tienes a alguien con quien estar-indicó ella, devolviéndolo a su ball y entregándosela.
Lucho la abrió y salió de ella el pokémon azul, quien le miró con algo de timidez y sacó la pokédex para informarse mejor.
-Panpour, el pokémon salpicadura; la acuosidad que acumula en su mata de pelo es rica en nutrientes, ideal para regar plantas y hacer que crezcan mucho. Su punto débil son los lugares secos, almacena agua en sus mechones y con ella moja todo moviendo su cola-explicó ésta.
-Muchas gracias, has hecho un gesto muy bonito-agradeció la chica.
-Es lo menos que podía hacer… hola panpour-saludó el chico, sonriéndole.
El pokémon le devolvió el saludo con algo de miedo, pero se mostró algo más relajado en cuanto comenzó a entrenar con el chico en compañía de su snivy por las cercanías, abriéndose un poco más.
Mientras tanto, en el parque de la ciudad, Liza se entretenía dibujando la fuente y los arcos de salida que la precedía repletos de flores; tanto snivy como purrloin estaban con ella, observándola hacer con curiosidad y posando para ella de vez en cuando.
-¿Veis? Primero empiezo con un primer boceto a mano alzada para luego ir dándole más detalle y profundidad a la composición. Luego voy añadiendo los detalles y refinando poco a poco el fondo, dando contornos y sombras-explicó ella a sus pokémon, usando los dedos en el proceso.
Como ella siempre pintaba todo lo que veía, alzó la vista de nuevo para dar un repaso general, viendo entonces a N bajo los arcos observándola atentamente; en cuanto sus miradas se encontraron Liza volvió a notar como su corazón volvía a botar, quiso levantarse e ir hasta él, pero se contuvo y regresó a su cuaderno de pintura. En cuanto volvió a alzar la vista, vio que estaba justo delante de ella.
-Hola-saludó el chico con media voz.
Por un instante las palabras se atoraron en su garganta, como si le costara trabajo decir algo en esa situación, pero finalmente logró formar palabras de nuevo y murmuró.
-Ah… hola.
Hubo un breve y un tanto incómodo silencio entre los dos, como si tanto el chico como ella no supieran muy bien qué decir a continuación. Finalmente N se pronunció.
-¿Qué haces?
-Pintar al carboncillo.
-¿Te gusta pintar?
-Sí…
La chica trató de ocultar su incipiente nerviosismo volviendo a su pintura, dando algo más de sombra a la fuente e inquiriendo entre medias.
-¿Qué haces aquí?
-Pasaba por aquí y… te vi.
Liza alzó las cejas en un gesto un tanto incrédulo, al tiempo que comentó.
-Mi hermano está entrenando al este de aquí.
-No busco a tu hermano-replicó entonces el chico para su sorpresa.
La chica dejó de pintar y murmuró extrañada.
-Entonces ¿a qué has venido?
N se quedó callado, como si le diera reparo contestar a esa pregunta, hasta que finalmente reveló.
-A… a verte a ti.
Liza se quedó visiblemente sorprendida, ya que no se esperaba para nada ese tipo de acercamiento por su parte; aunque por otro lado no la molestaba en absoluto, puesto que deseaba saber más cosas de él y escucharle. N se sentó a su lado y miró el dibujo.
-Vaya, es muy bonito, pintas muy bien.
-Ah, gracias
En ese momento, el purrloin de Liza saltó sobre su regazo y ella lo acarició, al tiempo que el pokémon se recreaba en los mimos. N, al verlo, se quedó ciertamente sorprendido, murmurando de seguido.
-Ese purrloin… lo conocí justo ayer, fue el mismo con el que enfrenté a tu hermano. ¿Lo capturaste?
-Sí, por insistencia de mi hermano, para tener más oportunidades de ganar un combate. No sabía que era el mismo a decir verdad…
-¿Y ganaste?
-Pues sí, y no me esperaba que lo hiciera si te soy sincero. La victoria se sintió muy bien, y ahora entiendo un poco mejor por qué a mi hermano le gusta tanto combatir. Aunque si te soy sincera, no me veo haciendo lo mismo que hace él. Antes de salir de viaje no sabía qué hacer, no sabía si quiera qué pokémon elegir.
-Pero al final escogiste a snivy… ¿por qué?
-Pues porque… vi algo en su mirada que me atrajo, no sé muy bien el qué exactamente. Es muy seria y no le gusta nada la informalidad, al principio no congeniamos mucho. Pero después de oírte hablar acerca lo de escuchar a los pokémon, decidí ponerlo en práctica y al final funcionó. Ahora estamos mejor a decir verdad.
N miró por un momento a snivy, la cual le dirigió la mirada por un instante; el gesto del chico se contrajo en una expresión de sorpresa, al tiempo que mascullaba.
-Otra ecuación irresoluble…
-¿Cómo dices?-inquirió Liza, extrañada por el comentario.
-Escuchaste a tu pokémon cuando ninguna otra persona lo hubiera hecho… no tenías por qué hacerlo, pero aun así lo hiciste ¿por qué?
-Porque quería que las cosas estuvieran bien entre nosotras, por eso puse en práctica lo que tú mismo dijiste. Y la cosa es que resultó. Creo que tienes razón ahí, escuchar funciona.
-Sí… pero no todo el mundo lo hace.
Antes de que Liza dijera algo, N se levantó y se acercó a uno de los pequeños lagos que había allí cerca; se agachó y alzó la mano por encima del agua. Surgió entonces de ella un tympole y N lo acarició con tal ternura y amor que Liza sintió cómo su corazón se derretía ante su sola visión. En esa pose la chica le observó atentamente, viendo cierto brillo en los ojos del muchacho que ardían en un fulgor apasionado. Algo se activó en su mente y, como si su cerebro hubiera entrado en modo automático, pasó a una hoja nueva en su cuaderno de dibujo y comenzó a pintar a toda velocidad, dejándose llevar. Primero vino el boceto, luego las líneas y, tras eso, los detalles. N hizo un amago de ir a levantarse, pero ella le detuvo.
-No, espera… quédate ahí.
El chico obedeció y para sorpresa de ella, muchos más tympole aparecieron y le rodearon; y no fueron los únicos, puesto que algunos basculin también aparecieron y se sumaron a la bella estampa, al tiempo que N les acariciaba con un cariño infinito. El que se solía decir que era una especie de pokémon agresiva y muy termperamental, que mordía a las primeras de cambio, se dejaba acariciar como si fuera un pokémon bebé recién nacido. La sola situación inspiraba a Liza de tal foma que tan solo podía hacer una cosa: pintar.
Al cabo de unos pocos minutos, ya había terminado y tenía todos los dedos ennegrecidos; el resultado era un N rodeado de pokémon de agua en una escena de lo más pacífica y bucólica. En cuanto terminó de posar, el chico se levantó y se acercó a la fuente central del parque, sentándose en el borde. El purrloin de Liza se subió a su regazo y él lo acarició; Liza pasó de página y continuó pintando.
-¿Cómo lo haces?-inquirió ella, fascinada.
-¿El qué?
-Atraer así a los pokémon… es increíble…
Ante esa pregunta el chico tan solo esbozó una leve sonrisa, murmurando acto seguido.
-Escuchándoles.
Liza se quedó anonadada ante esa respuesta, sin poder evitar sonreír al respecto, mientras seguía pintando. Sentía como si su cerebro hubiera tomado el control de sus acciones y pensamientos, nunca antes se había sentido tan inspirada como en ese mismo instante.
-¿Y que más te gusta hacer, aparte de pintar?-inquirió el chico en un momento dado.
-El piano… sé tocar el piano; suelo leer poesía, y también me gusta el ajedrez, suelo jugar con mi hermano en ocasiones.
N asintió rascando tras la oreja a purrloin, que se acomodó en su regazo mientras comenzaba a dormirse sistemáticamente.
-¿Y qué hay de ti?-inquirió ella, aprovechando el momento para saber más de él.
-Me chiflan las matemáticas.
-¿De veras?
-Sí…
-Agh, yo no puedo con ellas… y mi hermano tampoco, somos unos negados para los números-admitió la chica, dando más sombra a los contornos.
-Pues a mí me encantan, tienen una belleza interior fascinante… los compendios de números son una maravilla, como las matrices o las funciones, nos cuentan cómo funciona el mundo de manera eficaz y muy precisa-explicó él, con un brillo intenso en sus ojos.
-¿Como las ecuaciones?
-Sí, pero lo que hace especiales a las ecuaciones son sus variables, que pueden diferir enormemente de unas a otras. Nunca hay dos ecuaciones iguales, y el valor de x varía cada vez dependiendo de sus componentes.
-¿Y las irresolubles?-inquirió entonces Liza.
Eso pareció hacer reaccionar al muchacho, el cual se quedó callado por un momento antes de volver a hablar.
-No existe, en teoría, una ecuación que sea imposible de resolver, salvo algunas excepciones.
-¿Yo soy esa excepción entonces?
No supo muy bien por qué dijo eso exactamente, pero esas palabras tuvieron cierto efecto en el chico que no se la escapó. Parecía estar sumido en una conversación interior muy profunda. Los dos se quedaron en silencio durante unos breves minutos, aunque Liza tomó la palabra al poco rato mientras le daba sombra a su gorra.
-N… ¿Por qué crees que hay que liberar a los pokémon?
El chico se quedó callado por un momento, sin saber muy bien qué contestar al principio, pero en un momento dado recobró la compostura y comenzó a explicarse.
-Pues porque la gente les tiene esclavizados, les humillan encerrándolos y privándolos de su libertad; por mucho que nos apoyemos mutuamente, no conseguirán nada estando dentro de esas bolas horribles. Yo… yo amo a los pokémon… son mis amigos…
-Yo también los quiero, y sé que no les hago ningún daño, lo sé. Y ellos también.
-¿Cómo estás tan segura? ¿Acaso los entiendes como yo? ¡Yo sí que los comprendo! ¡Sé lo que dicen porque les oigo!-exclamó N abruptamente.
Liza le miró un poco sobresaltada ante ese exabrupto, a lo que el chico bajó la mirada con gesto de cavilo, al tiempo que se sumía en sus recuerdos.
Miles de pensamientos cruzaban su mente en esos momentos. Le habían insistido en no acercarse nunca al camino puesto que por allí cruzaban multitud de peligros, pero no podía evitar sentirse atraído por los que se veían iguales a él. Sus amigos, aunque algunos caminaban a cuatro patas u otros simplemente flotaban en el aire, le escuchaban y aconsejaban, compartiendo con ellos sus vivencias y su vida desde que tenía uso de razón. Pero al contrario que sus amigos, los que eran semejantes a él le rechazaban y le daban de lado por miedo o por algo peor. Le llamaban salvaje, bicho raro, engendro. ¿Por qué? Él no había hecho nada malo. Sólo sus amigos le profesaban el debido respeto. Hasta que apareció alguien que quiso escucharle.
-¿Oyes eso? Yo no puedo entenderlos… ¿tú sí?
-Sí… me hablan y me dicen cosas… ¿tú no puedes escucharlos?
-No, me temo que no… pero tú sí que eres capaz… ¿qué es lo que te dicen?
-Me enseñan a vivir y valerme por mí mismo… si he conseguido sobrevivir ha sido por ellos…
-Fascinante. Normalmente la gente no es capaz de entenderlos como tal, pero tú sí puedes llegar a ellos como ningún otro. Sin duda eres alguien muy especial. Estás llamado a hacer grandes cosas…
-¿Por qué?
-Porque el mundo necesita a alguien que le guíe. La sociedad humana ha pervertido toda forma de vida, incluidos los pokémon. Pero tú tienes un don que te diferencia del resto. Sé lo que el mundo quiere que seas. Cámbialo. Sé un héroe.
-N… ¡N!
Esa súbita y familiar voz le hizo regresar al mundo de los vivos y vio a Liza enfrente a él, mirándole con gesto preocupado.
-¿Estás bien?
-Ah… sí, sí…
-¿Seguro? Por un momento te has quedado como ido…
N la miró a los ojos y se quedó chocado ante su genuino gesto de preocupación; por un instante se perdió en ellos, observando atentamente su profundo color azul cielo. Sin embargo reaccionó inmediatamente, levantándose y anunciando atropelladamente.
-Me… me tengo que ir, adiós Liza…
-Ah, pero… ¡espera!
Quería enseñarle sus dibujos, pero antes de que pudiera siquiera hacer mano de su cuaderno ya se había ido; los estuvo observando un buen rato, ese último se había quedado sin acabar, pero el resto estaban terminados. En todos ellos salía un N feliz y en paz. Y algo en esa idea hizo sonreír a Liza.
Esa misma noche, después de cenar, Lucho veía la tele en la habitación sin ver nada realmente, zapeando aburrido, mientras que su hermana se duchaba; en ese momento estaban dando el programa Las mil y una lenguas.
-Hoy tenemos con nosotros a Josemi Friqui, que sabe mucho de idiomas. Veamos Josemi ¿cómo se dice "aquí estoy" en ruso?-inquirió la presentadora.
-Muy buena pregunta, Marian, pero déjame decirte algo: no tengo ni idea.
Un coro de risas se extendió por el público, muy seguramente indicadas por el apuntador.
-Qué chiste más malo…-comentó Lucho en voz alta.
-Pero sí que sé cómo se dice en portugués, es: aquí ustoe o. Lo sé porque salió en una película que vi en internet y me gustó mucho.
-Pues casi, casi, Josemi, pero la frase correcta es: aqui estou eu.
-Pues lo que he dicho…
-Ya… ¿y sabes cómo se dice "eso es mío" en alemán?-inquirió ella.
-Pues mira, no sabría decirte… pero sé cómo se dice en checo, es: to jo mejo. Lo sé porque lo vi en un juego de acción que me alquilé la semana pasada.
-Pues va a ser que no, Josemi, la frase correcta es: to je moje.
-Pues eso, si ya decía yo…
-Muchas gracias, Josemi…
-Bof, que malo es esto por favor-masculló el chico, cambiando de canal.
Acabó apagando la tele de aburrimiento, viendo entonces el cuaderno de dibujo de su hermana al lado de su bolsa y lo cogió para echarle una ojeada. Vio todos los dibujos que estuvo haciendo desde que salieron de viaje, arrancándole alguna que otra sonrisa, sobre todo con los que salía él o sus pokémon. Sin embargo, al pasar a la siguiente página vio no uno, sino dos de N.
-¿Qué demonios?-masculló el chico en voz baja.
En ambos dibujos se podía ver al extraño chico rodeado de pokémon en estampas de lo más bucólicas y esbozando una feliz sonrisa; a decir verdad eran muy buenos, se notaba la mano de su hermana en ellos, sin embargo el hecho de que fueran de alguien como N preocupó de más a Lucho. Esperó a que su hermana saliera del baño y la preguntó al respecto.
-¿Y esto qué es?
-Es N-murmuró ella, sin mayores pretensiones.
-Sí, vale, ya me he dado cuenta que es N, por eso lo digo.
-¿Y qué más da?-inquirió ella, ceñuda.
-¿Cómo que qué más da? Asumo que te lo encontraste, si no no le hubieras dibujado ¿qué te dijo?-inquirió el chico, desconfiado.
-Tan solo estuvimos hablando, nada más.
-¿Hablando? ¿No te trataría de vender la moto?
-No me vendió nada, tranquilo, simplemente hablamos, nos conocimos mejor ¿qué pasa? ¿No puedo hablar con él?
Lucho quiso decir que no a eso, sin embargo se contuvo por un momento; aunque no pasaba de ser un chico de extraño comportamiento que claramente comulgaba con la visión del equipo Plasma y con ideas muy opuestas a las de la mayoría de gente, no había hecho nada más allá de dar su opinión al respecto. Por mucho que no le gustara su planteamiento, era algo a lo que no podía oponerse.
-¿Estás segura? Quiero decir…
-Sé lo que me vas a decir, Lucho, y la respuesta es no. Entiendo que te preocupe, pero hoy me ha demostrado ser un chico muy sensible, con el que se puede hablar tranquilamente, así que tengamos la fiesta en paz ¿vale?
Ante eso el chico no pudo hacer nada más que aceptar lo que su hermana le decía, murmurando de seguido.
-Está bien, está bien… aunque si fuera tú yo iría con cuidado, sólo por si acaso.
-Lucho, ya-murmuró Liza, contundentemente.
Ante eso los dos se quedaron callados, sumiéndose en un ligeramente incómodo silencio tan solo roto por la televisión, que volvió a ser encendida. Afuera la noche se echaba sobre Teselia, con una luna cuarto menguante por corona.
¡Y seguimos con Pokémon! A decir verdad estoy muy inspirado, y voy a aprovecharlo para sacar todos los capítulos posibles antes de saltar a otra cosa. Hay que aprovechar cuando la señora está de buen humor. Ahora hablemos del capítulo.
He puesto el foco principalmente en el encuentro entre N y Liza, dado que es algo original que no pasa en los juegos. Aunque hay bastantes encuentros con N de por sí en el juego, se echa un poco en falta una mayor interacción con él, sobre todo teniendo en cuenta que es un personaje tan interesante. Aunque estas apariciones no serán gratuitas ni mucho menos, obedeciendo a ciertas razones en ese sentido que se irán viendo más adelante. En ésta primera en concreto he hecho que estos dos se conozcan un poco mejor, cosa que seguirán haciendo en subsiguientes encuentros, por supuesto. En cuanto a Lucho en concreto he definido un poco más su equipo, dando un sentido argumental al hecho de que te regalen uno de los tres monos por los jajas, básicamente. "Ah, hola ¿qué tal? ¿cuál es tu inicial? pues toma al mono que sea débil frente a él (y superior al del líder que te toque, además), adiós". Al menos aquí hay un poco más de fondo.
El siguiente capítulo será el combate de gimnasio, así que esperadlo enseguida. Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
