Capítulo 4

Trío de ases

Al día siguiente, y tras el entrenamiento previo del otro día, Lucho no esperó más y, sin ni siquiera desayunar, fue directamente al gimnasio de la ciudad para enfrentarse al líder.

-¿No podías esperar un poco a que desayunáramos algo por lo menos?-inquirió su hermana en ese momento, con gesto algo adormilado.

-¡No hay tiempo que perder, he preferido hacerlo así para evitar colas ya que todo el mundo ha salido de viaje hace nada y seguro que en el gimnasio están hasta arriba! ¡Es cuestión de adelantarse!-explicó él, todo emocionado.

-Yo es que hasta que no como algo no me despierto… pero como quieras.

Buscaron el gimnasio siguiendo las indicaciones de los locales de la ciudad, estando situado en el centro de la misma; fue fácil de localizar puesto que tenía aspecto de restaurante, siendo un edificio de corte muy clásico, de tres plantas, con varios toldos en sus ventanas y tejadillo azul.

-¿Seguro que éste es el gimnasio? Me parece más un restaurante, mira, tienen carta y todo-comentó Liza, echándola un vistazo.

-Tiene que serlo, el signo de los gimnasios es bien grande-insistió el chico, señalando a la fachada.

Tal signo consistía en una poké ball con la forma de un pequeño rayo que surgía de la parte inferior de la misma; debido a esto, tenía que serlo por narices. Entraron en él y, para su sorpresa, se encontraron en un amplio y muy bien decorado restaurante con un toque de lo más clásico emulando el estilo exterior de la fachada.

-Te lo dije. Mira, al final sí que vamos a desayunar-murmuró Liza, cogiendo una carta y ojeándola.

-Pero, pero…

Antes de que Lucho pudiera decir algo más, se presentaron de improviso dos chicos jóvenes algo más mayores que ellos que les atendieron muy rápidamente.

-Por aquí, por favor-indicó un chico de pelo tintado de azul y ojos de igual color, con un peinado medio rizado echado hacia delante y que le tapaba el lado derecho de la cara.

-Tenemos una mesa para dos junto a la ventana-añadió un chico de ojos verdosos y pelo corto tintado de verde, con un pequeño tupé.

Ambos vestían como camareros con el mismo chaqué negro rematado con un delantal blanco, la única diferencia eran sus pajaritas, de color azul y verde respectivamente. Antes de que Lucho pudiera reaccionar, ya estaban sentados y los dos chicos comenzaron a explicarles la carta.

-Muy bien, para empezar el menú desayuno tenemos café y huevos revueltos, o si lo prefieren…

-… pueden acompañarlo con unas tostadas con crema de nata y hojaldre, la especialidad de la casa. O si prefieren algo más dulce tenemos tortitas con nata y caramelo.

-Para beber tenemos toda clase de zumos, incluyendo además limonada. Pueden pedirla en sorbete también.

-Oh, qué buena pinta tiene todo…-murmuró Liza, mirando la carta.

Lucho tardó un poco en situarse, esperando a que terminaran para, acto seguido, exclamar a plena voz.

-¡No, no quiero nada, gracias, yo he venido para una batalla de gimnasio!

Todo el mundo que se encontraba allí se le quedó mirando con gestos inquisitivos y hasta molestos; por su parte Liza había enrojecido abruptamente y se tapaba con la carta como podía.

-Lucho, por favor, qué vergüenza...

Sin embargo los camareros sonrieron y el chico de pelo verde murmuró.

-Haberlo dicho antes…

En ese momento otro camarero pelirrojo hizo acto de presencia, poniéndose a su lado y los tres se dispusieron en línea, comenzando a hablar entre los tres.

-Si buscas un combate…

-Nosotros te lo daremos…

-¡Con el desafío triangular! ¡Zeo, Maíz y Millo!

-¿Sois tres líderes?-inquirió Lucho, sorprendido.

-Así es, pero sólo vas a luchar contra uno de nosotros-explicó Millo.

-Ah… ¿y cómo funciona, elijo yo?

-No, nada de eso. ¿Nos podrías decir qué pokémon inicial escogiste?-preguntó Maíz cortesmente.

-Ah, pues a snivy…

-De tipo planta… en tal caso te enfrentarás a Zeo, que es experto en tipo fuego-aclaró Millo.

El tal Zeo vestía igual que sus hermanos, con el chaqué negro y delantal blanco salvo por la pajarita, que era de color rojo intenso; era pelirrojo, de pelo alborotado, y sus ojos eran de igual color, brillantes como brasas.

-Estupendo pues, ¿empezamos?-inquirió él.

-Claro, lo estoy deseando.

Al fondo del restaurante descubrieron entonces un amplio campo de batalla que hacía las veces de escenario, por lo que los comensales allí presentes y el resto del amplio comedor eran las gradas en sí mismas; Liza se sentó más cerca para poder ver mejor el combate y aprovechó para ir pidiendo el desayuno a Millo, que la tomó nota rápidamente.

En cuanto se presentó el árbitro, uno de los camareros que allí trabajaban, el combate dio comienzo.

-¡Adelante, lillipup!-exclamó Zeo.

-¡Vamos, snivy!

Ambos pokémon se enfrentaron con la mirada, preparados para atacar.

-Los aspirantes empiezan primero-indicó el líder diligentemente.

-¡Muy bien! ¡Látigo cepa!

Snivy se movió deprisa y latigó sus lianas hacia delante, pero Zeo también se adelantó.

-¡Esquívalo y avivar!

Lillipup esquivó el golpe con una sorpresiva velocidad para, acto seguido, envolverse en un aura roja al tiempo que aullaba, aumentando tanto su ataque como ataque especial.

-¡Ya veo cuál es tu juego! ¡Malicioso!-exclamó Lucho.

-¡Mordisco!

Una fría e intimidante mirada cayó sobre lillipup, el cual contraatacó acto seguido acercándose a snivy y asestándole una fuerte dentellada, empujándole hacia atrás.

-¡Cógelo con látigo cepa!-indicó Lucho.

-¡Rodéalo!

Snivy sacó sus lianas y trató de cogerle con ellas, pero el pokémon normal era muy rápido y no se estaba quieto en ningún momento, sin dejar de dar vueltas en torno a su oponente; en un momento dado, volvió a atacar con mordisco, haciéndole un poco más de daño.

-¡Aguanta snivy!

-¡Es tuyo, derribo!-exclamó Zeo,

Lillipup se abalanzó a gran velocidad para embestirle con gran fuerza y rematar la jugada; fue entonces cuando snivy, en un acto a la desesperada, soltó de su cuello varias semillas que cayeron al suelo y germinaron enseguida, surgiendo del suelo varias ramitas que envolvieron a lillipup y le succionaron energía, recuperándose un poco en el proceso.

-¿Eso qué es?-inquirió Liza, dando un sorbo al café.

-Drenadoras, un ataque que va minando poco a poco la salud del que lo sufre, recibiéndola el que lo lanza. Interesante-murmuró Millo, que veía el combate con ella.

Zeo, al ver la situación, no lo pensó en ningún instante y exclamó.

-¡Día soleado!

Para sorpresa de todos, lillipup lanzó un aullido hacia el cielo; al instante, la luz del sol que entraba por la claraboya sobre el campo de batalla se intensificó ampliamente, haciendo aun más calor del que normalmente hacía en esa época del año. Extrañado por esa maniobra, Lucho aprovechó la situación a su favor sin pensárselo demasiado.

-¡Rápido, ciclón hojas!

Snivy agitó su cola y muchas hojas se arremolinaron a su alrededor, moviéndose rápidamente; la sacudió hacia los lados, formando un potente ciclón con ellas para, acto seguido, lanzarlo contra lillipup, que trataba de soltarse de las drenadoras sin éxito. El ciclón de hojas arremetió contra él con fuerza y lo arrastró. En cuanto se disipó, lillipup estaba tirado en el suelo, KO.

-¡Lillipup está fuera de combate, snivy es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.

Zeo lo recogió, visiblemente impresionado.

-Vaya, tu snivy es muy fuerte, se nota que lo has entrenado a conciencia…

-¡Por supuesto, hemos venido preparados!

-Sí, se nota, aunque me gustaría ver cómo vas a enfrentarnos ahora… ¡vamos, pansear!-exclamó el líder, sacando al susodicho.

Llevada por la curiosidad, Liza sacó su pokédex y se informó al respecto.

-Pansear, el pokémon ardiente; su mata de pelo aumenta de temperatura cuando se irrita, llegando a los 300º C. Vive en cuevas volcánicas, es muy inteligente y tuesta las bayas con su pelo antes de comérselas.

Al ver esto, Lucho vio entonces una oportunidad de oro para panpour, decidiendo aprovecharla rápidamente y retirando a snivy para darle paso. Al ver al pokémon de agua, tanto Zeo como Maíz se mostraron interesados, siendo el líder que combatía el primero en comentar.

-Vaya, vaya, veo que vienes realmente preparado…

-¡Por supuesto, vamos, panpour, pistola agua!-exclamó Lucho, encendido.

Un súbito chorro de agua salió disparado hacia pansear, pero antes incluso de que llegara hasta él, el calor imperante fue evaporando poco a poco el agua reduciendo su poder significativamente. Aun a pesar de que llegó a golpearle, apenas le hizo gran cosa, cogiendo con la guardia baja a su rival.

-¡Agh, diablos, no puede ser!-exclamó Lucho, contrariado.

-¡Me temo que sí, has sido demasiado impulsivo! ¡Avivar!-indicó Zeo.

Al punto, pansear dejó escapar un grito de guerra envuelto en un aura rojiza, incrementando así su ataque físico y especial. Lucho supo entonces que debía pasar a la ofensiva rápidamente, indicando de seguido.

-¡Golpes furia!

-¡Tú también!-indicó Zeo.

Ambos monos se lanzaron el uno contra el otro y, usando sus garras, se golpearon el uno al otro repetidamente. Parecía que ambos estaban parejos en cuanto a fuerza se refería, sin embargo pansear logró sobrepasar fácilmente a panpour y, en un momento dado, logró asestarle un golpe crítico, lanzándole hacia atrás en el proceso.

-¡Aguanta, panpour, malicioso!

-¡Calcinación!

Antes de que pudiera contraatacar, pansear lanzó una serie de llamas que rodearon a su oponente, ardiendo con mucha más fuerza gracias al efecto de día soleado e inmovilizándole en el proceso.

-¡Agh, apágalo con pistola agua!-masculló Lucho, apurado.

-¡Lengüetazo!-se anticipó Zeo rápidamente.

Pansear fue más rápido, atravesando las llamas y asestándole tal lametazo en el rostro que panpour se quedó paralizado debido a la impresión.

-¡Todo tuyo, golpes furia!

Una vez más, pansear avasalló a base de golpes a su contrincante, cansándole cada vez más y más hasta que, finalmente, panpour no pudo soportarlo más y se dejó caer hacia atrás, derrotado.

-¡Panpour está fuera de combate, pansear es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.

Contrariado debido al dramático giro de los acontecimientos, Lucho lo recogió con gesto molesto, evaluando rápidamente la situación. Había subestimado mucho a Zeo, el cual mostró una estrategia bastante efectiva, dejándole en una situación muy complicada. Frente a pansear, snivy estaba en clara desventaja. Debía de ser lo suficientemente veloz si quería ganar esto. Por lo que, sin otra alternativa, lo sacó y le hizo frente.

Desde su mesa, Liza dejó estar al desayuno y animó a su hermano al verle tan apurado.

-¡Vamos, Lucho, puedes hacerlo!

Esa inyección de ánimo hizo que el chico esbozara una confidente sonrisita, exclamando de seguido.

-¡El fuego no nos parará! ¡Snivy, drenadoras!

-¡Quémalas con calcinación!

Aun a pesar de su intento por infectarle, las semillas acabaron carbonizadas, quedando ese ataque en nada.

-¡Malicioso!

-¡Tú también!

Ambos pokémon se bajaron la defensa mutuamente, concretando un poco más el combate. Debía de adelantarse como fuera al rival, o no lo contaría. Tanto Liza como todos los presentes observaban con atención el combate sin perderse nada.

-¡Acércate a él, placaje!

-¡No le dejes, calcinación!

Antes de que snivy se pudiera acercar a él, pansear lanzó varias llamas que le rodearon de improviso, impidiéndole acercarse e inmovilizándole en el proceso, al tiempo que le desgastaban debido al intenso calor.

-¡Ahora, golpes furia!-exclamó Zeo, triunfante.

-¡No te rindas, snivy, látigo cepa!

Pansear atravesó las llamas rápidamente y se acercó a snivy para golpearle; el pokémon planta hizo todo lo posible por evitar que le golpeara, usando sus lianas para ello y parando cada golpe con ellas, aunque en un momento dado pansear las detuvo en seco con las palmas de sus manos, haciendo fuerza contra él. Snivy le imitó, usando todas sus fuerzas para ello, pero pansear era mucho más fuerte, comenzando entonces a flaquear. Lucho exclamó de seguido.

-¡Aguanta ahí, snivy, tenemos que ganar esto, sé que eres capaz! ¡Dale con todo lo que tengas!

Fue en ese mismo instante cuando, en un visto y no visto, un aura verdosa envolvió al pokémon planta, haciéndole ver mucho más grande de repente, aumentando sus dos ataques de manera exponencial.

-¡Oh, eso es desarrollo! ¡Qué sabor más inesperado!-exclamó Millo en cuanto lo vio.

-¡Diablos, de frente, pansear, calcinación!-masculló Zeo, apurado.

-¡Adelántate, látigo cepa!

Tan solo le bastó un solo golpe con una de sus lianas para echarle hacia atrás con un abrupto golpe, alejándole así de él; aun y con todo pansear no cejó y soltó las llamas en dirección hacia él.

-¡Salta!-exclamó Lucho.

Usando sus propias lianas, snivy se impulsó hacia arriba y logró salvarse por los pelos de las llamas que envolvieron el lugar donde había estado hacía solo unos instantes; se impulsó hacia delante en el aire y tuvo a tiro a pansear.

-¡Ciclón hojas!

-¡Calcinación!

Los dos pokémon atacaron a la vez al tiempo que las llamas envolvían al ciclón de hojas, abrasándolo por completo en un bucle de brasas y hierba chamuscada que cubrió el campo durante unos breves instantes. Cuando Zeo quiso atacar no vio a snivy, pero entonces Lucho exclamó.

-¡Ahora, con todas tus fuerzas, placaje!

En un parpadeo, el pokémon planta surgió de improviso entre las brasas y se abalanzó sobre un indefenso pansear, que no tuvo tiempo de reaccionar; el impacto fue directo, y lo hizo con tanta fuerza que el pokémon de fuego se vio azotado hacia atrás, cayendo duramente al suelo, al tiempo que el tiempo volvía a la normalidad.

-¡No, pansear, arriba, vamos!-masculló Zeo, sorprendido.

El pokémon trató de levantarse, pero el daño había sido demasiado y se dejó caer, derrotado.

-¡Pansear está fuera de combate, snivy es el ganador! ¡La victoria es para el aspirante Lucho de pueblo Arcilla!-dictaminó el árbitro.

-¡Sí, lo hemos conseguido, snivy, genial!-exclamó el chico, yendo a abrazar a su pokémon.

Tanto Liza como el resto de comensales aplaudieron con ganas, ya que había sido un gran encuentro; Zeo recogió a su pokémon y se ausentó por un momento, regresando al poco rato con una bandejita.

-Lucho, como reconocimiento de tu victoria te hago entrega de la medalla trío.

-¡Genial, nuestra primera medalla!-exclamó el chico, muy contento.

Liza se levantó de la mesa y se acercó a su hermano para felicitarle.

-¡Vaya, Lucho, eso ha sido increíble, has ganado aun a pesar de la desventaja!

-Desde luego, has jugado muy bien tus cartas, incluso me hace pensar si realmente sabías o no de los efectos de día soleado-comentó Millo en ese momento, junto a sus hermanos.

-A decir verdad no mucho, pero no me esperaba para nada que snivy aprendiera desarrollo-admitió el chico, algo cortado.

-En ese caso es aún más admirable, eres un recio candidato, Lucho, enhorabuena-le felicitó Maíz.

-¡Desde luego! Ha sido un combate emocionante, estoy seguro que podrás vencer a nuestros compañeros si te lo propones. Buena suerte-le animó Zeo, impresionado.

Tras el combate se quedaron allí para terminar de desayunar, al tiempo que los tres hermanos tomaban nota al chico. Ese desayuno se sintió mejor que nunca gracias a esa gran victoria, disfrutándolo en ese sentido mientras hablaban de otras cosas.


¡Y aquí está el primer combate de gimnasio! Simple pero efectivo, no ha cambiado demasiado en comparación al que escribí en su día, aunque he optado por darle un poco más de chicha sobre todo de cara al final, ya que la cosa se terminaba muy deprisa gracias a panpour, prefiriendo optar por algo más elaborado que le diera un poco más de carácter a Zeo, Voy a tope a decir verdad, y quiero aprovechar al máximo éste chute de inspiración, así que esperad el siguiente a la mayor brevedad posible.

Y nada más de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!