Capítulo 5
Lleno de sueños
Tras el desayuno pagaron la cuenta y se despidieron de los tres líderes, los cuales les acompañaron a la salida.
-¿Sabes a dónde vas a ir a continuación?-inquirió Zeo en ese momento.
-Ah, lo cierto es que no lo he pensado…-murmuró el chico.
-En ese caso dirigíos a ciudad Esmalte, allí está el siguiente gimnasio al que podrás retar-anunció Millo.
-De acuerdo, gracias por todo chicos.
Se despidieron de ellos y partieron de vuelta al centro pokémon para curar a sus pokémon. De camino, Lucho contempló la medalla en su estuche, encajada con su forma y frotándola con fuerza para sacarla brillo.
-Mi primera medalla… mi primer éxito, genial.
-Vaya, hermanito, vas muy en serio….-comentó Liza en ese momento.
-Ya sabes que sí… a todo esto ¿no quieres intentarlo tú también?-inquirió él en ese momento, guardándose el medallero en su bolsa.
Liza abrió la boca para contestar a eso, aunque en ese mismo instante una mujer joven de largo pelo violeta oscuro que la caía hasta algo más allá de la cintura, ojos claros tras unas gafas de montura rectangular y vestida con una larga bata blanca les salió al paso, dirigiéndose a ellos directamente.
-Perdonad, vosotros sois Lucho y Liza ¿verdad?
-Así es ¿Quién es usted?-preguntó Lucho con educación.
-Me llamo Oryza, y soy una investigadora amiga de Aurea Encina, fuimos juntas a la facultad y nos graduamos en la misma promoción.
-Oh, ya veo… ¿y qué quiere de nosotros?-inquirió Liza.
-Me gustaría pediros un favor, Aurea me ha dicho que sois unos chicos confiables-explicó Oryza.
-Bueno ¿Y de qué se trata?-inquirió Lucho, curioso.
-A las afueras de la ciudad, al este, hay un antiguo complejo de investigación en ruinas llamado el solar de los sueños, se trata de un viejo laboratorio donde investigaban los sueños y su aplicación teórica más allá del subconsciente. Acabó en ruinas tras un accidente en el que se sucedió una explosión, y todo lo que investigaron hasta el momento se perdió. Nadie ha vuelto a indagar al respecto, y yo quiero retomar las pesquisas desde donde se dejaron, estoy investigando un gas especial que sale de este pokémon, munna-explicó ella, sacando una foto del pokémon y enseñándosela.
Era rosado y redondito, con unos ojillos rojos, unos estampados florales en su piel y flotaba en el aire.
-Munna… a ver-murmuró Liza, sacando su pokédex y buscándolo directamente en la base de datos.
-Munna, el pokémon comesueños; se alimenta de los sueños de humanos y pokémon, haciendo olvidarlos en consecuencia. Si los sueños son felices, despide un humo rosa de su nariz.
-Ese humo es llamado humo onírico y yo estoy tratando de descubrir usos prácticos para él en distintos entornos usando una máquina de mi invención. ¿Podríais ir allí y tratar de encontrarlo? Me haríais un gran favor…-les pidió Oryza con toda la educación posible.
Lucho y Liza se miraron por un momento con cara de circunstancia, pidiendo un momento para hablarlo en privado antes de decidir nada.
-¿Pero qué se ha creído la profesora que somos, recaderos públicos?-farfulló Lucho, ligeramente molesto.
-Oh, vamos, no seas así, yo no tengo nada que hacer ¿y tú?-inquirió su hermana.
-Sí, ir a la siguiente ciudad y ganar la correspondiente medalla.
-Ay, pero ni el líder ni la medalla se van a ir a ninguna parte, así que ¿por qué no ayudarla?
Tras varios regateos, al final Liza acabó convenciéndole aunque muy a regañadientes.
-De acuerdo, aceptamos-anunció ella, agarrándole del brazo para que no se marchara.
-¡Genial, muchas gracias, de verdad! Tomad, por las molestias-anunció ella, otorgándoles una MO.
-Es corte, con ella podréis cortar cualquier tipo de obstáculo para abriros paso.
-Vaya, muchas gracias, Oryza-agradeció Liza.
Mientras salían de la ciudad e iban hacia el este, su hermana le señaló lo evidente.
-¿Ves lo que se obtiene por ayudar a la gente?
-Si no digo que no, pero…
-¿Pero?-musitó ella, clavándole la mirada.
-Er… no, nada, nada…-murmuró el chico, asustado.
-Mucho mejor-dijo Liza, sonriendo.
Llegaron enseguida ya que no estaban muy lejos, además, Lucho ya conocía el lugar del otro día, por lo que no tuvieron muchos problemas a la hora de moverse por allí. Unas enredaderas taponaban un acceso al interior del centro, pero Lucho enseñó corte a panpour y pudieron pasar al interior sin ningún problema. La fachada frontal seguía en pie, aunque casi todo el techo se encontraba derrumbado, con multitud de cascotes repartidos por las inmediaciones. Cerca de allí se encontraron para su sorpresa con una persona conocida.
-¡Hombre, pero si son los hermanos telerín!
-Anda, Bel, qué sorpresa-murmuró Liza al verla.
-¿Qué haces aquí?-inquirió Lucho, curioso.
-Estoy buscando pokémon raros, me han dicho que por aquí viven especies interesantes… ¿vosotros también habéis venido a ver qué capturais?
-No exactamente…
La explicaron de manera resumida su estancia allí, llamando la atención de la chica y consultando su pokédex para ver a ese tal munna, entrándola por los ojos nada más verlo.
-¡Oh, qué mono es, lo quiero! os ayudaré-anunció la chica, decidida.
Entre los tres estuvieron explorando las ruinas en busca de un munna hasta que, en una parte de ellas, oyeron un suave gruñido.
-¿Habéis oído eso?-inquirió Bel.
-Sí… venía del patio-murmuró Lucho.
-Vamos a ver-indicó Liza.
Salieron a una explanada cercana en el centro del complejo y, en un enorme patio donde aún se conservaba la porcelana del suelo, se encontraron con un munna.
-¡Ahí está! ¡Oh, ya quiero cazarlo!-exclamó Bel, emocionada.
El pokémon, al verlos, se echó hacia atrás con gesto asustado e intenciones de huir de allí.
-¡No, espera!-exclamó Bel, yendo a por él.
Pero entonces, de detrás de una pared cercana, aparecieron dos caballeros templarios.
-¡Ahí está, por fin!-exclamó un hombre.
-Menos mal, tengo las piernas que me matan…-comentó una mujer.
-¿El equipo Plasma?-inquirió Lucho, reconociéndoles.
Los caballeros rodearon al pokémon, el cual les miró extrañado.
-Munna, bonito, necesitamos tu humo onírico, así que sé buen chico y danos un poco ¿vale?-inquirió el hombre con palabras suaves.
-No vamos a hacerte daño, sólo queremos hacer nuestros sueños realidad…-añadió la mujer, con dulzura.
El pokémon se revolvió un poco, como si se sintiera muy inseguro, aunque en ese momento Bel saltó rápidamente.
-¡Eh, un momento, yo lo vi primero!
-Oh, cielos, qué horror ¿realmente es así como ves a éste pobre pokémon, como algo que puedes poseer por sólo haberlo visto antes? Sin duda alguna es necesaria una liberación…-argumentó en ese momento la mujer, compungida.
-Desde luego, esa chica lo único que quiere es usarlo como una herramienta más. Debería darte vergüenza…
Ante eso Bel se quedó un tanto cortada, sin saber muy bien qué decir al respecto. Sin embargo Lucho se adelantó, espetándoles de seguido.
-¿¡Y vosotros?! ¡Lo acabáis de decir antes, queréis su humo onírico, queréis poseer algo de él!
-Pero a diferencia de vosotros, nosotros no perseguimos pérfidos deseos de gloria a través de los combates. Nuestros sueños son mucho más profundos que el simple hecho de ganar una horrible competición-le espetó la soldado, molesta.
-¡Exacto, por culpa de gente como vosotros los pokémon sufren innecesariamente! ¡Nosotros luchamos porque sean libres de toda maldad, no como vosotros, que los sometéis a vuestra voluntad!-añadió el soldado, molesto con ellos.
Ante esas palabras, Lucho, lejos de amilanarse, les contestó cada vez más y más molesto.
-¡Nosotros no sometemos a los pokémon, de ninguna manera se me pasaría por la cabeza obligarles a hacer algo que no deseen!
-¡Sólo los que niegan sus propios actos reaccionan de manera violenta! ¡No os merecéis que los pokémon os acompañen, haremos todo lo posible por hacer nuestro sueño realidad! ¡Vamos, munna, ayúdanos a ayudarte, suelta el humo onírico!-exclamó entonces la soldado, agarrando al pokémon.
Fue entonces cuando algo en la mente de Lucho reaccionó al ver esto, mascullando acto seguido.
-¡Malditos hipócritas, ya sabía yo que no tramabais nada bueno!
-¡Lucho, no, espera!-exclamó Liza en ese momento.
En ese momento el pokémon se revolvió en sus brazos y abrió mucho su boca, soltando una burbuja grande que lanzó inmediatamente contra el caballero templario; sin embargo éste lo vio venir y se apartó a tiempo.
-¡Diablos!
La burbuja salió disparada e impactó entonces en la cara de Liza, la cual dibujó un gesto adormilado en su rostro y cayendo dormida rápidamente.
-¡Liza, no!
Bel la agarró a tiempo antes de que cayera al suelo, exclamando de seguido.
-¡Eso era bostezo!
-¡Está claro que parlamentar es imposible, nos obligáis a enfrentaros a vosotros! ¡Todo por los pokémon!-exclamó entonces el soldado, sacando entonces a un patrat y comenzando un sorpresivo combate.
Por su parte Lucho, encendido, sacó a panpour y luchó contra él, mientras la mujer forzaba al munna a soltar el humo.
-¡Patrat, mordisco!
-¡Esquívalo y lo mismo!
Panpour dio un lustroso salto y le propinó una dentellada al patrat, agarrándolo por la cola.
-¡Lánzalo!-indicó Lucho.
Sujetándolo con los dientes, le dio un par de vueltas en el aire y lo lanzó por los aires, teniéndolo a tiro.
-¡Pistola agua!
Acto seguido, soltó un potente chorro de agua que impactó en patrat; la caída contra el suelo hizo el resto, poniéndolo fuera de combate rápidamente.
-¡No, patrat! ¡Desalmado, mira lo que has hecho!-exclamó el soldado arrodillándose ante su pokémon, angustiado.
-¿¡Qué?! ¿¡Me echas la culpa a mí, maldito desgraciado?! ¡Me enfrentaste tú primero!-exclamó Lucho, encolerizado.
-¡Eres muy violento, esto es lo que provocan los combates pokémon, tan solo dolor y sufrimiento! ¡Si lo he hecho es para evitar que les hagáis más daño, los entrenadores pokémon sois horribles!
-¿¡Yo soy horrible?! ¿¡Y qué sois vosotros?! ¡Habéis sido los causantes de todo esto para empezar!
-¡Nuestra lucha es noble al contrario que la tuya, que sólo buscas honor y gloria ajena a costa de tus pokémon! ¡Si luchamos es para evitar que gente como tú siga torturándolos así!-exclamó en ese momento la mujer, realmente enfadada.
-¿¡Y qué estás haciendo tú, maldita hipócrita?! ¡Estás obligando a munna a soltar el humo!
Por un instante la mujer se quedó callada, como si no supiera qué decir a eso, sin embargo se recobró rápidamente y exclamó.
-¡Ya basta, no toleraré que una persona como tú me insulte!
Y, tras eso, sacó a un purrloin, presentando batalla; para entonces Lucho ya estaba del todo convencido de sus intenciones, sintiéndose tremendamente asqueado ante la hipocresía de esas personas. Alegaban querer cambiar el mundo, pero no se diferenciaban del típico entrenador promedio. ¿Qué clase de ideales eran esos?
-¡Sois unos malditos farsantes, pregonáis una cosa y hacéis otra diametralmente opuesta, vuestros argumentos no valen una mierda!-gritó el chico, encolerizado.
Ante eso la mujer dibujó un gesto furioso en su rostro, exclamando de seguido.
-¡Purrloin, sorpresa!
Antes de que pudiera reaccionar siquiera, panpour se vio azotado de repente por un veloz purrloin que le asestó un golpe crítico, dejándole bastante tocado. El gesto de Lucho se torció, decidiendo rápidamente.
-¡Vuelve, panpour!
-¡No escaparás, persecución!
Antes de que el rayo láser recogiera a panpour, purrloin se volvió abalanzar sobre él y le asestó tal golpe que regresó a su ball completamente KO.
-¡Diablos, eso es jugar sucio!-masculló Lucho.
-¡Es exactamente lo que personas como tú hacen! ¿No? ¡Lo llamáis estrategia! ¿Verdad? ¡Toma un poco de tu propia medicina, tú sí que eres un hipócrita!-le espetó la mujer, igual de encendida que él.
Ante esas palabras el chico se encendió un poco más, cogiendo la ball de snivy y sacándolo.
-¡Golpes furia!
-¡Páralo con látigo cepa!
Purrloin se acercó a él para golpearle y, en cuanto snivy le tuvo a tiro, le enredó con sus lianas y lo lanzó por los aires.
-¡Ahora, ciclón hojas!-exclamó Lucho.
Snivy se agitó con su cola y el ciclón hojas apareció de golpe, arrastrando a purrloin con fuerza; le tiró contra el suelo y de ahí no se levantó.
-¡No, mi purrloin, eres una persona horrible!-masculló la soldado, cogiéndolo en brazos.
Fue en ese momento cuando Lucho no pudo más, comenzando a gritar.
-¡Cállate, joder, basta ya de gilipolleces! ¡Nada de lo que decís es cierto, sois una panda de hipócritas, seguro que lo que buscáis es estafar a la gente!
-¡Eso no es verdad, nada de eso es cierto!-exclamó el soldado, señalándole con dedo acusador.
-¿¡Qué es verdad entonces?! ¿¡Queréis saber lo que veo?! ¡A una panda de gente con el cerebro sorbido tratando de convencer a los demás con argumentos que se caen con su propio peso! ¡Esa es la verdad!
Ante eso ninguno de los soldados Plasma dijo nada, mirándole con gestos molestos y ligeramente amedrentados ante la furia del muchacho; por su parte, Bel sostenía a Liza y miraba al chico con una expresión parecida, sin atreverse a decir nada siquiera.
En ese momento munna se revolvió de nuevo, habiendo entonces un destello fugaz en todo el patio, y de repente Ghechis apareció de la nada, junto a una pared.
-Vosotros dos ¿a qué estáis jugando?
-¡El gran Ghechis!-exclamó el hombre.
-¿Qué hace aquí?-musitó ella.
Sin embargo, otro Ghechis apareció al otro lado de la estancia, habiendo entonces dos.
-¿¡Otro?!-musitaron los caballeros.
-¡Como si no tuviéramos bastante con uno!-exclamó Lucho, alucinado.
-Nosotros, el equipo Plasma, estamos aquí para liberar a los pokémon de la opresión de los humanos-corearon ambos Ghechis, sonando sus voces en estéreo debido a esto.
Acto seguido desaparecieron y reapareció uno solo ante ellos, mirándoles fijamente.
-Y quien no cumpla con ese cometido…
Ante eso los caballeros temblaron de puro miedo, reaccionando de seguido.
-¡Oh, no, lo sentimos gran Ghechis!-masculló el hombre, arrodillándose ante él.
-¡Perdónenos, por favor!-musitó la mujer, con lágrimas en los ojos.
Como respuesta Ghechis les fulminó con la mirada, a lo que ellos respondieron soltando a munna y saliendo de allí por patas muertos de miedo. Inmediatamente después hubo otro destello fugaz y Ghechis desapareció como si nunca hubiera existido. Bel, con Liza en brazos, y Lucho se quedaron a cuadros, aún sin comprender del todo lo que había pasado. En ese momento apareció otro pokémon más grande que munna y se acercó a él.
-¿Qué es eso?-dijo Lucho, sacando su pokédex.
-Musharna, el pokémon duermevela; la evolución de munna almacena multitud de sueños humanos y de pokémon, que se encuentran atrapados en el humo que despide por su frente. Con él, materializa los sueños que engulle.
-¡Ahí va!-exclamó una voz conocida.
Se dieron la vuelta y vieron entonces a Oryza, acercándose a ellos rápidamente.
-La curiosidad me mataba y vine cuanto antes. Pero espera, eso es un musharna, qué bien, son muy complicados de ver...
Los dos pokémon aprovecharon la ocasión y se fueron del lugar, pero entonces, al hacerlo, musharna dejó tras de si un denso humo rosado que se quedó flotando en el aire.
-¡Ah, eso es humo onírico!-exclamó Oryza al verlo.
Sacó rápidamente de su bolsa una pequeña aspiradora portátil y con ella lo recogió y lo almacenó en la bolsa; al ver a Liza dormida en brazos de Bel preguntó.
-¿Qué la pasa?
-Está dormida bajo los efectos de un bostezo de munna-explicó Bel.
Oryza la miró, como si estuviera pensando en algo al respecto, hasta que finalmente murmuró.
-Ya sé, llevémosla a mi laboratorio.
Lucho cargó con su hermana en brazos y volvieron a ciudad Gres. Su laboratorio estaba situado en uno de los tantos edificios pareados que componían el núcleo urbano, cerca de la entrada sur de la ciudad, era pequeño y en una de sus habitaciones tenía una extraña máquina adosada a una cama.
-Ponedla en la cama-indicó Oryza.
Lucho la dejó en ella y la quitó las botas, el bolso y la gorra; Oryza la recostó bien y posó su cabeza en la almohada. Acto seguido, la puso una especie de casco extraño conectado a la máquina con multitud de cables y circuitos integrados.
-¿Qué es eso, qué va a hacer?-inquirió Lucho, extrañado.
-Demostrar que mis teorías sobre el humo onírico son ciertas, ésta es una oportunidad que no puedo dejar pasar-explicó ella, tecleando en un ordenador terminal acoplado a la propia máquina.
Al punto la máquina se puso en marcha y Oryza soltó un poco de humo onírico en un compartimento superior cilíndrico; el humo pasó al interior de la máquina, la cual comenzó a trabajar a pleno rendimiento. En una pantalla integrada en la propia máquina apareció el humo y una especie de mancha morada se fusionó con él.
-Ese es el sueño de tu hermana… y ahora…
Tecleó una vez más y, mediante un pequeño motor, el humo fue expulsado de su interior; acto seguido éste se expandió en el aire y tomó la forma de una pantalla, cual cine al aire libre. Entonces, de entre el humo comenzaron a aparecer imágenes.
-¡Ah!-exclamaron Bel y Lucho a la vez, alucinados.
-Exacto… estaba en lo cierto… es el sueño de tu hermana, funciona, realmente funciona-masculló Oryza, entusiasmada.
En dicho sueño Liza en una especie de pradera, rodeada de naturaleza; era de día y ella estaba descalza y sin gorra, con el pelo suelto. Lucho recordó entonces las pocas veces que la veía con el pelo suelto, siendo de por sí una visión poco común. En ese momento, para su eterna sorpresa, apareció N.
-¿Eh?-pensó él, preocupado.
-Huy… ¿no es ese chico que conocimos en pueblo Terracota?-inquirió Bel al verle.
En el sueño los dos hablaban pero no se podía oír nada, era como un cine mudo. Tanto N como ella esbozaban sendas sonrisas, lo que se estuvieran diciendo parecía entretenerles bastante y se les veía muy cómodos el uno con el otro, incluso felices. El simple hecho de ver esto preocupó sobremanera a Lucho, el cual comenzó a notar un temor creciendo en su interior. En ese mismo instante el humo se disipó y, al hacerlo, Liza se despertó.
-¿Dónde… dónde estoy?
Oryza la retiró el casco y ella se reincorporó, inquiriendo de seguido.
-¿Qué es todo esto, dónde estamos? ¿Lucho?
-Tranquila, no pasa nada, estoy aquí… ¿estás bien?-inquirió él, cogiéndola de la mano.
-Ah, sí, pero… todavía no me habéis dicho lo que ha pasado.
Entre todos la explicaron todo lo sucedido, incluyendo el sueño que vieron, y en consecuencia ella se enfadó.
-¡Pero bueno, esto es el colmo, yo no os he dado permiso para hurgar en mis sueños!
-Lo siento, sé que no ha sido muy buena praxis por mi parte, pero se me presentó una oportunidad perfecta que no pude dejar pasar. ¡Ahora gracias a ti puedo patentar mi tecnología onírica, será toda una revolución, podremos saber en qué sueñan los pokémon y buscar aplicaciones científicas, las posibilidades son infinitas!-exclamó Oryza, emocionada.
-¡Aun así yo no me presté voluntaria para ninguna clase de experimento extraño! ¿Realmente te parece bien que hayan cogido mis sueños así sin más?-le espetó Liza a su hermano, realmente molesta.
Ante eso el chico no supo muy bien qué decir, murmurando de seguido.
-Ah, bueno, no sabría decirte, entiendo que estés molesta, pero has ayudado a Oryza…
-Evidentemente tus sueños son tuyos y no te los va a poder quitar nadie, aun así quiero disculparme contigo, realmente no debí usarte como sujeto de pruebas sin tu consentimiento, espero que puedas perdonarme-añadió la científica, apurada.
Ante eso Lucho miró a su hermana, la cual le devolvió la mirada no muy convencida al tiempo que decía.
-Ah, es igual, me alegro de haberte ayudado.
-Gracias…
-Vaya, hermana, lo has conseguido-comentó en ese momento una niña a Oryza, acercándose a ella.
-Ah, muchas gracias a ti también. Chicos, os presento a mi hermana pequeña, Trufa.
Se trataba de una niña de pelo castaño y dos coletas, con gafas idénticas a las de su hermana; vestía un vestidito morado y calzaba unos zapatos rojos, además de llevar una bata blanca que la quedaba muy larga para su estatura, arrastrándola un poco.
-¡Encantada!-exclamó ella, levantando una mano con la manga de la bata tapándola por completo.
-Aquí donde la veis es toda una cerebrito, con sólo nueve años ha mejorado y actualizado la tecnología de la transferencia, gracias a ella estamos conectados con el resto del mundo y se pueden enviar pokémon desde aquí hasta Nueva York, por ejemplo-explicó su hermana mayor, para su sorpresa.
-¡Así es, y no sólo eso, también estoy en contacto con el creador del sistema, un universitario japonés de la prefectura de Kanto, además de con otros técnicos que me ayudaron como Aredia, Celio y Tecla, he obtenido mucha ayuda!-añadió la niña para más señas.
-Caramba, menuda prodigio estás hecha para tu edad…-murmuró Bel, asombrada.
Tras eso estuvieron hablando un rato más y se despidieron de Oryza, la cual les dio las gracias profusamente hasta que finalmente se marcharon.
-Bueno, pues vamos para ciudad Esmalte… ¿te vienes, Bel?-inquirió Lucho en ese momento.
-No, me gustaría atrapar un munna, ya nos veremos en otra ocasión.
Tras eso la chica se despidió, dejando a los dos hermanos solos, marchándose de ciudad Gres y continuando hacia el norte, por la ruta 3, tras pasar el parque; iban callados, sin decir ni una sola palabra, hasta que finalmente Lucho rompió el hielo.
-Oye, sobre lo que ha pasado antes… lo siento, no sabía qué es lo que iba a hacer Oryza exactamente contigo…
Ante eso Liza esbozó un gesto airado, murmurando de seguido.
-Bah, ya da igual, supongo que ahora mis sueños no son un secreto para ti…
Lucho reaccionó ante eso, hablando rápidamente al respecto.
-¡No, a ver, no me malinterpretes, es sólo que…!
-¿Qué? Lo que tengas que decir dímelo ya y déjate de evasivas-insistió ella, sabiendo muy bien lo que vendría a continuación.
-Vale, está bien. Estoy preocupado por ti, Liza.
Ante eso la chica se detuvo por un momento, mirándole como si no se esperara esa respuesta.
-¿Y eso por qué?
-¿Tú qué crees? ¿Piensas que me voy a quedar de brazos cruzados después de lo que ha pasado en solar de los sueños con esa gentuza? Aléjate de ese tío antes de que sea peor…
-¿Por qué debería? Que N comparta la visión del equipo Plasma no le hace igual a ellos, de hecho su actitud es muy distinta a la de esos soldados-argumentó ella.
-¿Cómo estás tan segura?
-¡Porque lo sé, N no es como ellos, eso te lo puedo asegurar!-exclamó la chica, mostrando un incipiente enfado.
-De nuevo ¿cómo estás tan segura? ¿Y si tan solo está fingiendo, y si lo único que quiere es captarte? No podemos confiar en él…
-¡De nuevo! ¿Por qué? ¡No puedes juzgar así sin más a una persona sin haberle conocido antes, un grupo no justifica la actitud de un solo individuo!-exclamó ella.
-¡Pero lo puede condicionar con suma facilidad! ¿¡Por qué insistes tanto, por qué le exculpas así! ¡Liza, por favor, dime que N no te está manipulando o algo peor!-masculló el chico, alarmado.
-¡Ya basta, te estás comportando como un crío! ¡Ése siempre ha sido tu problema, Lucho, eres incapaz de escuchar cuando se te mete algo entre ceja y ceja, te piensas que sólo tú tienes razón!-le espetó ella, muy molesta.
-¿¡Y ellos tienen razón?! ¡Por favor, Liza, despierta, tú misma viste lo que esa gente hizo delante de nosotros, no se sostiene nada de lo que dicen con lo que hacen!
-¡Sé lo que vi, lo sé perfectamente, pero también sé cómo es N, y dudo muchísimo que piense como lo hacen ellos!
-¿¡Y cómo sabes que es verdad?! ¡No puedes saberlo! ¡Liza, por favor, sólo intento protegerte!-exclamó el chico, cogiéndola del brazo.
Sin embargo ella le rechazó de plano apartándolo con un rápido braceo, mirándole con gesto muy enfadado. Sin decirse nada más, ella se marchó a paso ligero, poniendo distancia entre los dos pero sin irse del todo. Lucho dejó escapar un hondo suspiro, sin poder dejar de preocuparse por ella.
Durante todo el camino fueron separados y sin dirigirse la palabra; él esperaba a que se diera la vuelta y se disculpara, pero no fue así. Aunque alguna que otra vez habían discutido por nimiedades, ésta vez no se parecía en nada a las últimas. Él mismo podía notar cómo algo entre los dos amenazaba con separarles irremediablemente, y eso era lo último que quería. Estaba realmente preocupado por ella. ¿Y si N estaba influenciándola de alguna manera? El simple hecho de imaginarse a su hermana uniéndose a las filas del equipo Plasma, vistiendo ese estrafalario atuendo templario, le hacía sentir un extraño vacío en el estómago, como si quisiera vomitar. Sus palabras hacia él aún seguían resonando en su cabeza altas y claras.
¡Eres incapaz de escuchar!
El chico cerró los ojos con fuerza, como si tratara de desterrar esos pensamientos de su cabeza. Quizás fuera verdad que siempre había sido muy cabezón, pero lo único que quería era proteger a su hermana. No quería que la pasara nada malo. Y estaría dispuesto a luchar por ello sin dudar. Ésa era la verdad.
Esa misma tarde se encontraron con un pequeño núcleo urbano compuesto por una pequeña guardería tanto infantil como para pokémon, junto a varios servicios entre los que se incluía un centro pokémon, por lo que hicieron un alto en el camino y se alojaron en él. Cenaron en silencio y sin decirse ni una sola palabra, lanzándose miraditas acusadoras. En cuanto terminaron, ella se levantó y se fue a la habitación sin decir ni mu; Lucho volvió a suspirar, aún preocupado por ella. Se fue al salón para intentar distraerse un poco, donde la gente estaba viendo la tele, charlando y pasando el rato de mil maneras distintas. Se sentó en un sillón libre y trató de pensar en otra cosa leyendo un rato revistas varias que tenían allí, pero nada lograba sacarse de la cabeza toda esa situación. En ese momento le llamaron al videoemisor, era su madre, por lo que se apresuró a contestarla.
-Hola mamá…
-Hola Lucho, ¿Qué tal el viaje?-preguntó ella, con una gran sonrisa.
-Bien, ya tengo una medalla, mira-anunció él, enseñándosela por la cámara.
-Vaya, no ha pasado ni una semana y ya tienes una en tu haber, tu padre era igual de lanzado, está claro que has salido a él-murmuró ella, divertida.
-Sí, supongo que sí…-murmuró el chico, con mirada perdida.
Su madre notó enseguida el gesto, esbozando una inquisitiva mirada al tiempo que preguntaba.
-Por cierto ¿Qué tal está tu hermana? Espero que no estéis peleándoos, como de costumbre…
-Eh… no, no, se ha ido a la habitación, decía que estaba cansada…-murmuró el chico, tocándose la nuca.
-Lucho… no puedes mentir a tu vieja madre-anunció ella, con los ojos entrecerrados.
El chico dejó escapar un ahogado suspiro, nunca se le había dado bien mentir, y ella lo sabía demasiado bien.
-¿Qué ha pasado?-inquirió su madre, tajante.
Por un momento el chico quiso explicarla todo lo que había pasado, incluyend al equipo Plasma, sin embargo supo enseguida que eso no haría más que preocuparla en demasía, más que a él incluso. Por lo que, sin pensarlo mucho más, se apresuró a comentar.
-Pues nada, lo de siempre, discusiones tontas, lo que ves todos los días…
Su madre le miró fijamente, como si no se quedara del todo convencida, hasta que finalmente suspiró.
-Lucho, tenéis dieciséis años, dejadlo, por favor, ya sois mayorcitos para peleas absurdas.
-Ya, ya lo sé, pero es que… me pone de los nervios. Intento protegerla, pero ella se niega a que la ayude. Supongo que es porque me importa demasiado…
Ante eso su madre esbozó una ogullosa sonrisa, sabiendo que a cariñoso su hijo no perdía ante nadie. Después de todo era su madre, y lo conocía muy bien en ese aspecto.
-Ay… mira, ve a verla y discúlpate por lo que la hayas dicho o hecho ¿vale? seguro que te perdonará.
-Está bien… aunque mamá.
-¿Si, hijo?
-¿Crees que yo no escucho nunca?
Un tanto intrigada ante esa pregunta, la mujer comentó al respecto.
-Bueno, sí es verdad que eres muy cabezón a veces, y cuando se te mete algo entre ceja y ceja no paras…
-Vaya, gracias madre-murmuró el chico, con gesto plano.
-… pero cuando se trata de tus amigos o tu hermana, sé muy bien cómo eres y que haces todo lo que está en tu mano por protegerlos. Así que, en ese sentido, sí se podría decir que escuchas.
Sus palabras dieron qué pensar al muchacho, el cual se sintió mucho mejor al respecto.
-Entiendo… gracias, mamá.
-No hay de qué, cielo… pero sí que te vendría bien escuchar un poco más.
-Bueno, bueno, lo tendré en cuenta… iré a hablar con Liza.
-Así me gusta, portaos bien, te quiero.
-Y yo a ti.
Colgó y se dirigió a la habitación donde estaban alojados, llamando la puerta. Nadie contestó, pero entró igualmente al estar abierta. Liza se encontraba tumbada en una de las camas, dibujando. Ni siquiera le saludó al entrar.
-Oye, Liza, yo… me gustaría disculparme por lo de antes…
La chica no dijo nada al respecto, enfocada en su dibujo; Lucho se sentía algo incómodo e incluso dolido al respecto. Por un momento quiso echarla en cara el detalle de escuchar, sin embargo prefirió dejarlo estar ya que supo que no ayudaría en nada. Fue entonces a por su bandolera y sacó de ella un ajedrez portátil.
-Oye ¿echamos un ajedrez?-la sugirió.
Sin embargo su intento por suavizar la situación se quedó en nada, siendo contestado por una adusta indiferencia.
-Por favor, Liza… no quiero estar enfadado contigo siempre...
-¿Ah, no?
-Perdóname, por favor.
Liza se reincorporó y le miró por un momento con gesto queda, comentando de seguido.
-Mira, entiendo que estés preocupado por mí y te lo agadezco, sé que te importo, y tú también me importas. Ahora, quiero que sepas algo, ni el equipo Plasma ni N me han cambiado ¿de acuerdo? Me parece deleznable lo que esos tipos le hicieron a munna en el solar de los sueños, pero en cuanto a N se refiere es algo completamente distinto. ¿Está de acuerdo con el equipo Plasma? Sí, claramente. Ahora ¿comparte sus acciones y es violento como esos dos que hemos visto esta mañana? Ya te digo yo a ti que no.
-¿Por qué? ¿Cómo estás tan segura?-inquirió él por enésima vez.
-Porque le escuché, Lucho. Hablé con él, dejé que se expresara, y me permitió conocerle un poco mejor. El N que yo conozco no haría jamás algo semejante. Te lo puedo garantizar.
Ante la seguridad y contundencia de su hermana Lucho no supo muy bien qué decir, quedándose callado al respecto. Escuchar… ¿acaso no lo había hecho ahora con ella? Tampoco veía cuál podía ser la diferencia. Pero él quería estar bien con ella, por lo que tan solo murmuró.
-Sigo sin entender por qué querrías justificar así a alguien como N, pero… si tú me dices que estás bien y no te han intentado captar, en ese caso me quedo más tranquilo.
Ante eso Liza esbozó una sonrisita y se puso en pie, dándole un sentido abrazo y arreglando así las cosas. Lucho respiró con tranquilidad, al tiempo que ella cogía su tablero y comenzaba a colocar las piezas. El chico abrió la boca para hablar, pero ella se adelantó.
-Sí, sí, te dejo ser las blancas.
Ante eso él se rió tontamente, comenzando a pensar cómo salir para adelantarse a ella. Mientras tanto, afuera, Teselia dormía plácidamente.
¡Y ahí que vamos! Fuah, esa última parte del capítulo me ha encantado cómo me ha quedado, y la pelea entre Lucho y Liza salió sola con tanta fuerza que hasta me llegó a dar un pelín de ansiedad. El primer enfrentamiento contra el equipo Plasma también tiene lo suyo, poniendo toda la carne en el asador en ese sentido, ya que quiero establecer una diferencia entre N y los soldados rasos. La gente que sigue ciegamente un ideal sin pensar en las consecuencias son como pollos sin cabeza, y en ese sentido eso es lo que he querido reflejar. Por otro lado N va a tener su propio desarrollo, aunque también me gustaría centrarme un poco en los soldados rasos, que también tienen mucho que decir, al menos desde su punto de vista.
Y eso es todo de momento. Voy a tope. Ouh yeah XD comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
