Capítulo 6

Contradicciones

A la mañana siguiente continuaron el viaje tras un rápido desayuno, dirigiéndose hacia el oeste desde donde estaban, dejando atrás en pequeño núcleo comercial de carretera.

La ruta 3 era muy parecida a la anterior, con densas arboledas salpicando los alrededores en torno al camino principal, el cual serpeaba por ellas dejando una estampa de lo más bonita. Si por algo destacaba Teselia era por su amplia variedad de paisajes, siendo el sureste la parte más verde del cantón y con diferencia.

Tras hablar la noche anterior los ánimos entre los dos hermanos se habian relajado bastante, y eso se notaba sobre todo porque Liza se puso a recitar versos del Shijing libro en mano, una antología de poemas de los Cinco Clásicos que Confucio enseñaba. Si algo la gustaba, ya que la relajaba bastante, era recitar sus versos preferidos.

-En todo el día no nos hemos visto. / Pareciera que ha sido una separación de tres años.

-Un poco exagerado ése ¿no?-inquirió Lucho en ese momento.

-Es poesía costumbrista, a mí me parece romántico… ay, mira éste, quizás te guste más: Yao-Yao era un insecto de las hierbas, saltaba sobre las tolvas. Mientras no vea a mi señor, / Mi corazón tristemente se agita. Permítanme que lo vea, / Permítanme reunirme con él, Y mi corazón será apaciguado. Ascendí esa colina en el sur, / Y reuní los helechos de pie de tortuga. Mientras no vea a mi señor, / Mi entristecido corazón estará muy apenado. Permítanme que lo vea, / Permítanme reunirme con él, / Y mi corazón, entonces, estará agradecido. Ascendí esa colina en el sur, / Y reuní los helechos espinos. Mientras no vea a mi señor, / Mi apenado corazón estará herido por el dolor. Permítanme verlo.

Hubo un breve silencio entre los dos, al tiempo que Lucho repetía en su cabeza los últimos versos tratando de sacarles un mínimo de sentido. Finalmente el chico murmuró.

-¿No es tremendamente largo para ser versos de cuatro palabras? Parece un relato corto…

-¡Ay, Lucho, en serio, eso es porque la misma estructura se repite cada cuatro versos, no porque hayan sólo cuatro versos! Además, es un reflejo de la tradición popular, es normal que se cante al amor y lo cotidiano-le reprendió ella.

-Si tú lo dices…

-Tienes la sensibilidad de una piedra… ay, mira éste: "Qin Feng • Jian Jia" Los carrizos crecen lozanos, / Perlas de rocío se parecen a escarcha blanca, / La muchacha que quiero yo, / En el otro lado del río. / Buscándola contra la corriente, / Un camino inacabable y accidentado. / Siguiéndola corriente abajo, / Parece que se pare en el centro del río. Qué bonito…

Ante eso el chico prefirió no decir nada, pensando en sus propias cosas como su próxima batalla de gimnasio, sin embargo en ese momento unas súbitas voces interrumpieron la tranquilidad de la mañana acercándose a ellos rápidamente.

-¡Apartaos!

-¡Dejad paso, pasmarotes!

En ese mismo instante, dos caballeros templarios pasaron a su lado como unas centellas, apartando al chico de mala manera y dirigiéndose hacia el oeste. Uno de ellos parecía llevar algo en sus brazos que se revolvía, pero no le dio tiempo a ver mejor lo que era.

-¿El equipo Plasma?-inquirió Liza, preocupada.

Lucho puso mala cara nada más verlos; y es que desde lo sucedido el otro día, no tenía intención alguna de pasarles ni una. Ya se habían retratado ellos solitos, por lo que por su parte se refería no tenía intención siquiera de andarse con miramientos. Aunque sus más inmediatos pensamientos fueron cortados en cuanto oyeron unas voces familiares dirigiéndose a ellos.

-¡Lucho, Liza!

Se dieron la vuelta y vieron entonces tanto a Cheren como a Bel, la cual iba acompañada de una niña pequeña visiblemente alterada y con lágrimas en los ojos.

-¿Habéis visto al equipo Plasma?-inquirió Cheren en ese momento, acercándose a ellos.

-Sí, pasaron disparados a nuestro lado… ¿qué han hecho?-masculló Lucho, apretando los puños.

-Le han robado a esta pobre niña, estaba con su lillipup jugando en la guardería cuando aparecieron de repente en el patio de recreo y se lo quitaron diciendo que lo iban a liberar-explicó Bel.

La niña se echó a llorar en ese momento volviendo a rememorar ese mismo instante.

-¿Por qué me lo han quitado? No lo entiendo, dijeron que era mala por tenerlo a mi lado y que por eso se lo llevaban… yo siempre le he cuidado… lillipup…

-Eh, vamos, tranquila, te ayudaremos a recuperarlo, no llores-la consoló Bel como mejor pudo.

Aun así, la niña no podía evitar llorar como una magdalena, llamando a su pokémon; a Lucho se le desgarró el alma al verla así, no podía consentirlo.

-Equipo Plasma… rezad por que no os encuentre-pensó él, con gran furia.

-No podemos dejar que se salgan con la suya, busquémosles, Lucho-indicó Cheren en ese momento.

-Sí, vamos…

-¿Y qué hacemos nosotras?-inquirió Bel en ese momento.

-Esperad aquí mejor, si por lo que sea consiguen escapar vosotras podréis pararles-indicó Lucho rápidamente antes de salir disparado junto a su amigo.

Tanto Liza como Bel y la niña les observaron marcharse rápidamente yendo todo recto por el camino; una vez solas, la rubia comentó en ese momento.

-Allá van… supongo que ellos están más preparados que nosotras.

-Sí… a decir verdad yo no soy tan buena como Lucho. Cuando venció en el gimnasio me sugirió que lo intentara yo también, sin embargo, y si te soy sincera, no me veo combatiendo contra los líderes de gimnasio-admitió Liza, pensativa.

-Sí, te entiendo, después de todo yo tampoco sé muy bien qué hacer con este viaje… pero bueno, yo me dejo llevar, ya sabes cómo soy…

-Sí, lo sé muy bien…

Ambas chicas se rieron con confidencia, siendo observadas en todo momento con cierta curiosidad por la niña, que parecía haberse calmado de repente; sin embargo la rubia aprovechó ese mismo momento para comentar.

-Por cierto ¿qué hay de ti con ese chico tan misterioso?

-¿Eh?-inquirió Liza, confusa.

-No te me he hagas la tonta, sabes de lo que te hablo… ese chico, N… ¿qué tienes con él exactamente?-inquirió Bel, divertida.

Ante eso la aludida no pudo evitar sonrojarse profusamente al respecto, apresurándose a comentar rápidamente.

-Ah, no, a ver, no es nada realmente, simplemente lo estoy conociendo un poco mejor…

-¿Dirías que te llamó la atención?

-Sí, claro, es decir, o sea… a ver, él claramente comparte su ideología con el equipo Plasma, sin embargo lo que ellos hacen no tienen nada que ver con lo que él hace ¿sabes?

Bel la miró con gesto confuso, al tiempo que se esforzaba por comprender las palabras de su amiga. En un momento dado llegó a comentar.

-O sea que piensa como ellos pero no comparte sus actos… no sabría muy bien qué decirte, si atendemos a lo que dice cuando habla cualquiera te diría que claramente ese chico está con el equipo Plasma…

-¡Pero no lo está, eso desde luego! ¡Él jamás iría por ahí quitando sus pokémon a niñas pequeñas!-exclamó Liza, un pelín alterada.

-¿Cómo estás tan segura?-inquirió Bel, ceñuda.

-¡Porque lo sé, le he estado escuchando y el sería incapaz de hacer algo así!

Ante esa respuesta tanto la chica rubia como la niña esbozaron sendas sonrisitas divertidas, aunque fue entonces la niña la que comentó con una risita.

-Te gusta ese chico…

El rostro de Liza se encendió al momento, asemejándose a un carbón encendido y apresurándose a comentar.

-¡No, claro que no, qué tontería! ¿Cómo me va a gustar alguien a quien he conocido hace pocos días?

-Bueno, si tú lo dices tendré que creerte…-murmuró Bel, mirándola con gesto zalamero.

-¡Claro que sí!

Tras eso hubo un abrupto y algo incómodo silencio entre ellas mientras esperaban a que Lucho y Cheren regresaran.


La carrera en busca del equipo Plasma se extendió durante unos buenos minutos mientras seguían el camino, aunque Lucho no sabía muy bien hacia dónde se dirigían, comentando en ese momento.

-Se dirigieron hacia el oeste… ¿a dónde lleva este camino?

-Por aquí se va hacia la cueva Manantial, esa cueva no tiene otra salida, los acorralaremos-explicó Cheren rápidamente.

-Genial entonces, les vamos a aplastar-masculló Lucho, realmente encendido.

-Pero no sabemos cuántos son, quizás la cosa se alargue… ¿Cuántos pokémon tienes ahora mismo?-inquirió su amigo en ese momento.

-Ah, pues… solo dos.

-En ese caso será mejor que captures uno más, por si las moscas.

-Ya, pero no sé qué pokémon viven por aquí…

Nada más decirlo, apareció de repente por encima de sus cabezas un pequeño pokémon volador que se posó en una señal de calle cortada cercana, mirándoles con gesto curioso.

-¿Y eso?-murmuró el chico, sacando su pokédex.

-Pidove, el pokémon pichón; es muy obediente con su entrenador, pero a veces no logra comprender órdenes complicadas. Vive en la ciudad, pues se lleva muy bien con la gente. Le encantan los parques y las plazas, donde se reúne con otros.

-Vaya… ¡panpour, pistola agua!-exclamó el chico, sacándolo.

A pidove le pilló completamente desprevenido ése abrupto movimiento y el potente chorro de agua le arrastró, cayendo al suelo del todo alelado.

-¡Ésta es la mía!-exclamó Lucho, lanzándole una ball normal.

La ball lo cogió sin problemas, dio varios botes y al final saltó el seguro.

-¡Bien!-exclamó él, cogiéndola a la carrera y siguiendo a Cheren.

En menos de diez minutos llegaron a la entrada de la cueva Manantial y entraron en ella de golpe, sorprendiendo a dos caballeros del equipo Plasma que guardaban su interior.

-¡Intrusos!-exclamaron nada más verles.

-¡Devolved ese pokémon que habéis robado!-exclamó Lucho furioso, con la ball de pidove en sus manos.

-¿Robado? Nada de eso, tan sólo lo hemos liberado de una pequeña niña ignorante.

-¿¡Cuán hipócritas podéis llegar a ser?! ¿¡No os importa lo que la niña tenga que decir?!

-¿¡Y a ti no te importa lo que el pokémon tenga que decir?! ¡Y nosotros somos los hipócritas, el problema es que desde niños nos inculcan esas denigrantes ideas de tener pokémon y salir de viaje con ellos! ¡Si queremos cambiar toda esta situación, debemos cambiar primero esas horribles costumbres que no hacen más que hacer daño a pokémon inocentes!-exclamó en ese momento otro soldado plasma.

-¡Desde luego que sí! ¡Ingratos! ¿Cómo podéis abusar así de los pobres pokémon?¡Dadnos los vuestros para liberarlos!

Para entonces tanto Lucho como Cheren estaban atónitos por semejante palabrería, aunque en ese momento el chico de las gafas se las subió, al tiempo que comentaba.

-Bof, parece que a estos pesados no les bastan las palabras ¿no? Decís querer cambiar el mundo, pero no os diferenciáis de nosotros en casi nada. Decís que los niños o la gente en general es una ignorante por querer vivir una vida normal, pero sin embargo vosotros les llamáis desalmados o ingratos. ¿Quiénes son realmente los ignorantes aquí?

Ante eso los soldados esbozaron sendos gestos molestos, contestando acto seguido.

-¡Vosotros sois los ignorantes, que os entregáis a una causa vil y despreciable en busca de una gloria que no os pertenece! ¡Los pokémon son fuertes por sí solos, no necesitan que gente como vosotros les den órdenes!

-¡Exacto, y luego os justificáis llamándonos ladrones o cosas peores! ¡Nosotros sólo queremos lo mejor para los pokémon!

-¡Ya basta, todas esa palabrería está para esconder simples y viles robos, sois unos farsantes, todo es mentira!-estalló Lucho en ese momento, harto de esa discusión que claramente no llevaba a ninguna parte.

-¡Lo que es mentira es la vida que lleváis, eso sí que es realmente triste! ¡Si quisiéramos mentir o robar no nos tomaríamos la molestia de hablaros siquiera!

-¡Exacto, vuestra supuesta verdad no es más que una falacia!

-¡Ja, verdad! ¿¡Qué es verdad?! ¿¡Queréis saberlo?! ¡Que sois unos vulgares delincuentes, ésa es la única verdad! ¡Pidove!-exclamó Lucho encolerizado, sacándolo.

Los dos caballeros respondieron sacando a sendos patrats, y Cheren sacó a su tepig, haciendo equipo junto con Lucho.

-¡Patrat, mordisco!-corearon los soldados.

Ambos pokémon se lanzaron sobre ellos con las fauces abiertas.

-¡Pidove, tornado!-exclamó Lucho.

El pokémon volador agitó sus alas con fuerza y creó una corriente de aire que les detuvo en seco y arrastró a los patrat. Cheren aprovechó entonces para atacar.

-¡Tepig, nitrocarga!

El pokémon cerdito pataleó por un momento en el suelo, levantando una densa nube de polvo, para acto seguido lanzarse envuelto en fuego a una gran velocidad. El golpe fue directo y los patrat quedaron hechos un trapo.

-¡¿Qué?! ¡No, no puede ser!-exclamaron los caballeros, apurados.

-¡Sí!-exclamaron los dos amigos, chocando las manos.

Tanto pidove como tepig lo celebraron también, listos para seguir.

-¡Nos habréis derrotado, pero eso no parará nuestra noble lucha!-masculló un soldado, con rabia.

-¡Exacto, no somos los únicos en esta guerra!-añadió el otro.

-¡Devolved el pokémon robado!

-¡Jamás, no nos detendremos ante ninguna adversidad!

Esa súbita voz retumbando desde el otro lado de la caverna provino de otros dos caballeros templarios, que les enfrentaron nada más aparecer.

-¡No os lo daremos, hemos de liberarlo!

-¡No dejaremos que chavales insensatos como vosotros los oprimáis de esa forma! ¡El mundo debe de ver las consecuencias de sus errores para que cambie!

Para entonces Lucho no podía sentirse más asqueado de lo que ya estaba, mascullando de seguido.

-¿¡Pero os estáis oyendo?! ¡Nada de lo que decís tiene sentido, no hacéis más que contradeciros constantemente!

-¡Desde luego, habláis de libertad pero tomáis lo que no os pertenece porque os creéis con el derecho de hacerlo al no gustaros! ¡Argumentáis que obligamos a los pokémon a luchar entre sí, y vosotros lo hacéis también!-exclamó Cheren, realmente molesto.

-¡Pero a diferencia de vosotros, nosotros lo hacemos por una causa mayor! Después de todo, no hay cambio sin un poco de dolor…

Ante eso, la poca duda que podría quedar en la mente de Lucho en cuanto a esta gente se refería se disipó rápidamente, siendo sustituida por una rabia indescriptible. Sentía como si su interior ardiera indignado por lo que acababa de oír, respondiendo en consecuencia.

-¡Se acabó! ¡Aire afilado!

-¡Nitrocarga otra vez!

Pidove sacudió sus alas de nuevo, lanzando varias ráfagas de aire cortantes, al tiempo que tepig volvía a envolverse en fuego, moviéndose ésta vez mucho más rápido que antes; los dos golpes combinados fueron demoledores para los patrat que de nuevo sacaron, cayendo fulminados muy rápidamente.

-¡No puede ser!

-¡Son demasiado fuertes! ¿¡Cómo es posible?!

-¡Genial!-chocaron las manos de nuevo los dos amigos.

Los caballeros templarios, sintiéndose acorralados, se echaron hacia atrás sin saber muy bien qué decir o hacer a continuación, aunque uno de ellos se adelantó y anunció.

-De acuerdo, de acuerdo, podéis llevároslo, pero os arrepentiréis de lo que estáis haciendo tarde o temprano.

Soltaron entonces al lillipup y, tras esas palabras, se retiraron rápidamente tras hacer estallar una bomba de humo.

-Agh, son detestables…-masculló Cheren, tosiendo entre medias.

Por su parte Lucho dibujó una mueca de furia, sintiéndose más indignado que nunca. Más les valdría no volver a aparecer por allí.

Cogieron al pokémon y regresaron con las chicas rápidamente; al volver a ver a la niña, lillipup se soltó de los brazos de Cheren y corrió a su encuentro, al tiempo que la niña le abrazaba radiante de felicidad por volverle a ver.

-¡Lillipup, aquí estás menos mal! ¡Muchas gracias!-exclamó ella, encantada.

-Qué bien, chicos… os debo una-agradeció Bel.

-Ah, no hay de qué, mujer…-quitó importancia Cheren.

-Hicimos lo que teníamos que hacer. Mírales ¿a ti te parece que haya que separarlos?-inquirió Lucho en ese momento.

-Para nada.

-¿Os pusieron las cosas complicadas?-preguntó en ese momento Liza, con gesto preocupado.

-Qué va, si son bastante débiles, no tienen ni media torta, pero no dejaban de cotorrear la misma cantinela una y otra vez…-explicó Cheren.

-Agh, no me lo recuerdes que se me revuelve el estómago…-masculló Lucho, esbozando un gesto agrio en su rostro.

-¿Por qué, qué dijeron?-quiso saber Bel, curiosa.

-Fue bastante sangrante, entiendo que Lucho se ponga así. Básicamente dijeron que daba igual que doliera con tal de que los pokémon fueran libres-reveló Cheren.

Ante esas palabras tanto Bel como Liza se quedaron de piedra, como si no se lo terminaran de creer, pero a veces la realidad superaba a la ficción, y tanto Lucho como Cheren podían dar fe de ello.

Sin embargo lo dejaron estar rápidamente y tanto Bel como Cheren acompañaron a la niña para que no regresara sola a su casa, por lo que Lucho y Liza continuaron ellos solos hacia ciudad Esmalte.

El camino se torció hacia el sur, atravesando entonces más arboledas y extensos prados de hierba alta hasta llegar a media tarde a un amplio lago que regaba toda esa zona; por lo que pudieron comprobar consultando el mapa apenas quedaba mucha distancia, sin embargo les gustó tanto el paisaje que decidieron parar para pasar allí esa noche, acampando cerca del lago. Lucho le enseñó su nuevo pokémon a su hermana y ella se puso a pintarlo al carboncillo en compañía del resto de su creciente equipo; demostrando una técnica impecable, terminó en poco menos de diez minutos y se lo enseñó.

-Jo, te salen como churros…

-Je, je… ¿te gusta?-preguntó ella, satisfecha.

-Sí, desde luego, y sin mucha luz además, eres toda una artista.

-Oh, ya ves tú… se me están acabando las minas, eso sí, me vendrá bien pasarme por ciudad Esmalte, allí podré reabastecerme como es debido-comentó ella en ese momento, echando un rápido vistazo a su kit de dibujo.

-En ese caso mañana nos despertamos temprano para así llegar enseguida.

-Guay.

Se quedaron callados por un momento observando las inmediaciones, al tiempo que los últimos minutos de luz finalizaban y la noche comenzaba a alzarse sobre las copas de los árboles. En ese momento Liza comentó de repente.

-Sigo sin creerme lo de esta mañana… ¿de verdad esos soldados os dijeron eso?

-Tal y como Cheren lo dijo, sí.

-Pero eso es super cruel… ¿cómo pueden decir algo semejante? No me entra en la cabeza…

-Para mí eso es más que suficiente, es imposible respetar semejante comportamiento. Eso no son ideales, sino veneno. No los puedo tolerar.

Las contundentes palabras de su hermano dieron qué pensar a Liza, la cual miró al suelo con gesto distante; sin embargo, en ese momento Lucho comentó.

-¿Sigues pensando que N no diría algo así?

-¿Eh? No, es sólo que… ¿a qué viene esa pregunta? Ya hemos hablado de esto…

-Lo sé, pero aun así… no puedo evitar pensarlo al respecto. Sigo sin comprender por qué quieres exculparle de esa manera…

-No se trata de eso, Lucho, ni siquiera te has molestado en escucharle o comprenderle. Si hablaras con él entenderías mi planteamiento.

-¿Y en qué se diferenciaría del equipo Plasma?

-¡En todo! ¡Él jamás diría algo semejante!-exclamó ella, apurada.

-Otra vez con eso… ¿cómo puedes estar tan segura? No lo entiendo…

-Porque…

Sin embargo la chica se detuvo en seco, sin saber muy bien qué decir a continuación. Ante eso Lucho no dijo nada, tan solo negó con la cabeza al tiempo que anunciaba.

-No sé tú, pero me niego a escuchar a alguien que comparte semejantes ideas. Y tú deberías hacer lo mismo. Me voy a dormir.

Tras esas palabras, el chico se metió en su tienda y no volvió a salir, dando por zanjada la conversación. Liza dejó escapar un hondo suspiro, pensando en sus propias cosas. ¿Acaso tenía una razón de peso para confiar así en N? recordó entonces las palabras de Bel y no pudo evitar sonrojarse ligeramente.

-Agh, maldita sea…

Sin decir nada más, la chica se levantó y salió a dar un paseo.

La luna era llena e iluminaba el lago cercano, reflejando la luz sobre su superficie; un puente de madera lo atravesaba desde el lado sur del mismo, acercándose a él. La presencia del lago enfriaba en consecuencia el ambiente, notando un pequeño escalofrío, pero aun así llegó hasta la orilla y se vio reflejada en su superficie como su fuera un limpio y traslúcido espejo. Vio entonces que un gesto de incertidumbre atravesaba su rostro. ¿Por qué se sentía así? No lograba darle una explicación por mucho que lo intentaba. Por un momento una pequeña nube tapó la luna, oscureciendo de golpe el ambiente, pero en cuanto ésta se apartó observó el reflejo de N en el agua al otro lado. Ella levantó la vista y fue entonces cuando le vio; se encontraba en el medio de la pasarela de madera que ayudaba a cruzar el lago, mirando el firmamento fijamente, pero enseguida se percató de su presencia. Liza le dedicó una sincera sonrisa y él la miró atentamente; fue a su encuentro rápidamente y le saludó.

-Hola.

-Hola…

-¿Qué haces por aquí?-preguntó ella, curiosa.

N miró al agua antes de contestar, murmurando acto seguido.

-Dando un paseo… admirando la noche. Es cuando mis amigos nocturnos despiertan y salen a volar.

Liza se quedó extrañada por esas palabras, pero entonces oyó como una especie de aleteo acercándose desde la distancia; levantó la vista y vio entonces una larga bandada de woobat saliendo de las inmediaciones de la cueva Manantial y alzando el vuelo sobre el lago. A Liza se la antojó como una estampa preciosa, sintiendo el impulso de querer dibujar lo que veía, pero no tenía sus materiales consigo. Vio sin embargo que N les observaba atentamente, sin perderles de vista. Y entonces comenzó a hablar.

-Una noche me encontré a uno tirado en el agua, ahogado. Le rescaté en vano, aun así. Vi que tenía las alas perforadas… por perdigones.

-Oh, N, lo siento…

Le miró y entonces se quedó de piedra ante lo que vio; y es que dos lágrimas surcaban su cara, mientras seguía relatando.

-Era temporada de caza. No comprendo como las personas pueden hacer semejante daño a los pokémon sólo por diversión. Me parte el alma. Necesito cambiar el mundo…

-N… que las personas hagan lo que hagan no significa que todo vaya mal. Tú puedes hacer que cambien, pero con palabras. Hacer que la gente libere a los pokémon no es del todo justo, no puedes convencerles de hacer algo que no desean-murmuró Liza.

-¡Y aun así no escuchan, están obcecados, ciegos, viven su propia vida sin pensar en los demás! ¡Y son los pokémon los que al final pagan las consecuencias, no tiene sentido, no para mí!-exclamó el chico, sin hacer mucho caso a las palabras de Liza.

-Eh, N, tranquilo…

-¡No puedo estar tranquilo! ¡No a sabiendas de que hay gente haciendo daño a los pokémon! ¡No puedo!-exclamó, agarrándose la cabeza, como si le fuera a estallar.

Cerró los ojos con fuerza y lloró en silencio, al tiempo que Liza le miraba sin saber muy bien qué decirle. Por un lado comprendía el motivo de su tristeza, pero por otro lado no entendía por qué tomaba todo lo malo que pasaba en el mundo como si fuera responsabilidad suya.

-Yo… he visto atrocidades… he visto pokémon dominados por el miedo y la furia… cosas horribles…-musitó N en ese momento, mirándola fijamente con los ojos anegados en lágrimas.

Fue en ese mismo instante cuando Liza vio a N tal y como era, la persona más frágil y sensible del mundo; cada cosa mala que le sucedía, le afectaba sobremanera. Fue entonces cuando sintió algo dentro de ella agitándose, llena de preocupación por él, sintiendo unas ganas inmensas de abrazarle y consolarle, pero se contuvo. Después de todo no le conocía lo suficiente como para tomarse tanta confianza. Aun así supo que no podía quedarse callada de brazos cruzados, por lo que intentó un pequeño acercamiento.

-Hey… ya está, tranquilo, no pasa nada…

N bajó la mirada debido a la diferencia de altura y la miró a los ojos.

-Tú me comprendes ¿verdad?

Liza le miró a los ojos, viendo en ellos una profunda e inconsolable tristeza que no sabía de dónde provenía.

-¿Verdad?

Y, por un momento, su mente divagó en sus recuerdos.


Aunque había dejado de vivir con sus amigos, no los había dejado de ver ni mucho menos; siempre que podía, y cuando él no estaba mirando, se escapaba alguna que otra vez para ir a hablar con ellos. No tenían residencia fija, y aunque estaban tratando de arreglar eso, iban de aquí para allá, y sus amigos les seguían allá donde iban. No tenían muchas posesiones, pero lo que podían conseguir iba a parar directamente a sus manos. La última adquisición era un tren de juguete viejo y remendado con el que se entretenía bastante. Era mucho más de lo que nunca había tenido, por lo que no se quejaba en absoluto.

En uno de sus múltiples viajes, acamparon cerca de una granja y estuvieron remoloneando un tiempo por allí; sin embargo, uno de sus amigos se metió en un problema con el granjero local al tratar de conseguir comida, siendo respondido en ese sentido de la peor manera posible.

-¡Fuera de aquí, bestia, no te acerques a mis cosechas!

Pudo ver desde la distancia cómo su amigo era alcanzando por el granjero, el cual comenzó a apalearle con una vara, hiriéndole en sus patas delanteras; trató de huir, pero debido a sus heridas tropezó y se cayó, estando a merced del hombre y su vara, el cual no tuvo miramientos de ningún tipo con él.

N se horrorizó al ver esto, no podía creer lo que veía; sus piernas le flaqueaban debido al miedo que sentía, aun así hizo acopio de fuerzas y corrió a ayudar a su amigo.

-¡No, déjele, no le haga daño!

-¡Aparta, mocoso!

-¡No, no! ¡Darmanitan!

-¡Se come mis cosechas, mi sustento! ¡Fuera!

En cuanto el hombre se quedó a gusto hasta astillar la vara se fue; su amigo estaba tirado en el suelo, adolorido y muy magullado. N se acercó a él con lágrimas en los ojos, notando su propio dolor en sus carnes.

-Darmanitan, ¿estás bien?

Sin embargo su amigo sacudió su gran mano y le empujó con fuerza, lanzándolo hacia atrás.

-¿Darmanitan?

Vio entonces cómo su amigo le miraba con rencor, al tiempo que se alejaba de él a marchas forzadas.

-¡No, espera, darmanitan!

Lo volvió a intentar sin embargo otro manotazo contestó en su lugar; lo volvió a intentar, insistente, pero entonces su amigo le encaró y le espetó algo que nunca se hubiera esperado oír de él.

-¿¡Qué?! No, por favor, no te vayas… somos amigos…

Aun así su amigo le miró a los ojos con gran furia y finalmente se fue; a N se le anegaron los ojos, sintiendo una enorme impotencia, y dejando escapar lo que en esos momentos sentía. En ese momento notó como tras de él alguien se acercaba, tranquilizándose un poco al escuchar su voz.

-¿Lo ves? ¿Qué derecho tenía ese hombre a dar semejante paliza a esa pobre ciratura? Defendía sus cosechas, sí, pero nada justifica una violencia desmedida como esa.

-Pero aun así… él… darmanitan… por qué…

-Gente como ésa no merece un mayor respeto que el que ellos mismos le dan a los pokémon. Son unos ingratos. Unos salvajes. No se les puede enseñar de ninguna forma. Sólo un héroe con unas férreas convicciones sería capaz de aplacar esa ira que pueda ayudarles a ser libres. Te necesitan a ti. ¿Crees que serás capaz de emprender semejante empresa?

-Yo… no sé si podré… me siento impotente… ¿cómo puedo ser un héroe?

-No te apures, yo te enseñaré. El camino será largo y arduo… pero al final, recogeremos lo sembrado. Y el mundo cambiará. Libéralos, N. Dales el mundo que se merecen.

-¿N? ¿¡N?!


Esa súbita voz le hizo volver a la realidad y vio entonces a Liza entre un mar de lágrimas, mirándole preocupada. Finalmente no pudo más y estalló, abrazándola con tal fuerza que Liza se quedó helada. Por su parte N lloraba desconsoladamente, y ella no pudo hacer nada más que devolverle el abrazo. Tal era el sentimiento que se desbordaba de él que ella misma no pudo evitar derramar unas pocas lágrimas, compartiendo de esta forma su dolor. Y, en esa pose, esperó.

El muchacho tardó un buen rato en calmarse, pero la presencia de Liza contribuyó en gran medida a esto. Una vez que la tristeza de N se apaciguó, ella se separó de él, mirándole fijamente con gesto empático y comenzando a hablarle lenta y pausadamente.

-N… tal vez no pueda llegar a comprender del todo por lo que has pasado. Pero has de ser fuerte y tomar las decisiones correctas, no las decisiones de unos pocos que creen tener razón y tratan de inculcarla a los demás por la fuerza. N, tú eres más fuerte que ellos…

Ante eso el chico la miró con los ojos enrojecidos, inquiriendo de seguido.

-¿De verdad? ¿Crees en mí?

Liza esbozó entonces una sincera y cariñosa sonrisa que dejó al chico extasiado, al tiempo que murmuraba con gran seguridad.

-Sí… creo que puedes ser mejor que ellos.

N la miró con gesto pensativo hasta que finalmente sonrió levemente, devolviéndola el gesto. La bandada de woobat desapareció tras los árboles del norte, dejándolos a solas.

-Gracias, Liza…

Sin previo aviso el chico se separó de ella y, tras echar un último vistazo a los alrededores, anunció.

-He de marcharme ya… espero volver a verte.

-Yo también-añadió ella.

Los dos se miraron fijamente durante unos ínfimos segundos hasta que finalmente el chico se giró, despidiéndose de ella.

-Buenas noches, Liza.

-Buenas noches, N.

Antes de lo esperado, el misterioso muchacho desapareció de la vista y Liza se quedó ahí, quieta, observando pasar el tiempo. Sintiendo como su corazón latía.


¡Y continuamos con Pokémon! Éstas escenas entre Liza y N se me fueron ocurriendo en su día y las fui metiendo entre medias para darle más fondo y desarrollo a la historia del muchacho, aunque están retocadas ligeramente, ya que las originales eran demasiado directas y algo parcas en detalles. Si bien muchos aquí ya conoceremos la historia, me gustaría enfocarla de tal modo que alguien que no está muy puesto en pokémon pueda seguir el hilo sin problemas, además de darle un poco más de misterio y profundidad a la trama en sí.

En cuanto a los personajes sigo desarrollándolos adecuadamente, viendo tanto sus fortalezas como debilidades; como habréis podido observar, Lucho es un chico de férreas creencias que, cuando se le mete algo en la mollera, no lo suelta ni aunque sea un clavo ardiendo, desoyendo todo lo demás. Me interesa hacerlo así para mostrar una contraposición con su hermana, que al contrario que él, es más suelta y está más dispuesta a escuchar. A simple vista no parece que no tenga ninguna debilidad destacable, pero no os preocupéis, con el tiempo esta misma fortaleza se acabará convirtiendo en una potencial debilidad, ya veréis por qué.

Y nada más de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!