Capítulo 7

Arte

Al día siguiente retomaron el viaje rápidamente atravesando el lago enseguida y paliando el resto de kilómetros para llegar a su destino. Por su parte Liza iba muy callada pensando en lo ocurrido anoche, cosa que su hermano notó enseguida.

-¿Qué te pasa? Estás muy callada desde que nos levantamos…

-Ah, no es nada, estoy algo cansada, no he dormido muy bien…-murmuró ella, sin muchas ganas de hablar.

-¿Y eso? Yo he dormido estupendamente…

-No sé, supongo que cogí mala postura… ¿Cuánto falta para ciudad Esmalte?-inquirió Liza en ese momento, para cambiar de tema.

-Pues a ver… poco menos de diez kilómetros-anunció Lucho consultando su mapa.

-Vale…

Los siguientes minutos transcurrieron en un tanto denso silencio, en el cual los dos no se dirigieron la palabra, como si no se tuvieran nada que decir. Por el camino se encontraron con más entrenadores de viaje a los que Lucho retó, usando a pidove y haciéndose rápidamente a sus movimientos y su forma de luchar, una más a distancia gracias a movimientos como tornado o aire afilado, aunque también practicaron un poco el cuerpo a cuerpo, por así decirlo, haciendo un buen combo con ataque rápido y malicioso, poniendo a sus oponentes KO rápidamente gracias a su buena velocidad.

-¡Bien hecho, pidove, luchas bien!-le felicitó el chico, contento por los resultados.

El pokémon normal volador se posó en su hombro y le hizo arrumacos en el pelo con su pico, revolviéndoselo. Liza no pudo evitar sonreír ante esa estampa, llegando a comentar entre medias.

-Se te da realmente bien…

-Vaya, gracias Liza… aunque ¿qué hay de ti?-inquirió entonces Lucho en ese momento.

Eso hizo reaccionar a la muchacha, que de cierta manera se esperaba una pregunta semejante; al no contestar al momento, el chico se apresuró a comentar.

-No llegaste a intentar el gimnasio Gres por tu cuenta… ¿hay algo que me quieras contar?

Ante esa pregunta Liza dejó escapar un hondo suspiro, viendo que no tenía caso salir con evasivas; por lo que, sin más, comenzó a hablar.

-Verás, Lucho, yo… aun a pesar de haber elegido en su momento, aún sigo sin saber qué quiero sacar de este viaje. Te he visto combatir y lo haces estupendamente, pero si te soy sincera, no me veo haciendo lo mismo que haces tú. No creo que llegue a ser tan buena como tú…

-Pero eso no lo puedes saber si ni siquiera lo intentas. La última vez que combatiste lograste ganar con purrloin, pero no has vuelto a hacerlo desde entonces, no puedes saber si realmente eres buena hasta que no lo pruebas por ti misma-argumentó su hermano, ceñudo.

-Es posible, pero… de nuevo, no me veo haciéndolo. No me malinterpretes, no es que me sienta una inútil ni nada parecido, es sólo que… no es algo que quiera hacer con mis pokémon, no sé si me entiendes…

Ante eso el chico se quedó callado, sopesando sus palabras, no muy seguro sobre qué pensar al respecto. Por un lado se veía venir algo asi, pero por otro le daba rabia que su hermana no lo intentara y lo dejara correr así sin más, cosa que se apresuró a comentar.

-Entiendo lo que me dices, pero me molesta un poco que ni siquiera lo intentes. Es decir, tú misma dices que no te ves entrenando y combatiendo, pero yo mismo llegué a verte una vez superando las adversidades y ganando un combate. Si me lo preguntas a mí, tú eres perfectamente capaz. Pero si no quieres o no te sientes motivada, en ese caso no puedo obligarte a hacer algo que no quieres.

Ante eso Liza reaccionó con algo de sorpresa, admitiendo entre medias.

-¿De veras? Quiero decir… pensaba que estarías decepcionado conmigo…

-No te voy a mentir, me apena que no quieras darte a ti misma una oportunidad. Creo que tienes potencial, pero si algo sé, y esto me lo enseñó papá, es que necesitas querer hacer algo para sobresalir en ello. La gente que no tiene ganas ni coraje para afrontar las adversidades, están abocados al fracaso.

Las palabras de su hermano la dieron qué pensar, sin poder evitar esbozar una mirada afligida, sin embargo Lucho se apresuró a comentar.

-Pero eso no tiene por qué ser tu caso. Simplemente debes buscar ese algo que te motive, eso es todo.

Ante eso ella se quedó mucho más tranquila, esbozando una alegre sonrisa y murmurando de seguido.

-Gracias, Lucho…

Su hermano la sonrió y continuaron su camino algo más animados.

Finalmente, y alrededor de mediodía, llegaron a ciudad Esmalte, una ciudad de prominentes contrastes y una interesante historia, compuesta principalmente por grandes y viejos almacenes adaptados a viviendas. A principios del S XX, toda la actividad industrial de Teselia se concentraba principalmente al oeste del cantón, repartiéndose las mercancías a través de antiguas líneas de ferrocarril que fue implantado en China por los galareses algo antes de la caida del antiguo imperio. Debido a esto, Esmalte no era mucho más que una ciudad almacén donde llegaban las mercancías provenientes de ciudades como Fayenza o Porcelana, siendo guardadas allí para posteriormente repartirse entre las ciudades y pueblos cercanos. Este ir y venir constante de mercancías atrajo a numerosas personas que llegaron para trabajar allí, expandiendo la ciudad de manera exponencial. En cuanto el boom industrial se contrajo, concentrando la principal actividad al otro lado del Yangtsé, se clausuraron las líneas ferroviarias y los almacenes de la ciudad se vaciaron, aprovechándose entonces y siendo habilitados como viviendas en un intenso proceso de gentrificación y embellecimiento de la ciudad, atrayendo sobre todo a artistas y bohemios provenientes de otras partes de China e incluso del extranjero. Hoy en día era una ciudad muy concurrida que albergaba a gente de todo tipo, conocida también por ser la ciudad del arte debido a la alta concentración de artistas de todo tipo, desde pintores, escultores, escritores, poetas y hasta artesanos de todo tipo.

Nada más llegar fueron directamente al centro pokémon para reservar una habitación, yendo a visitar la ciudad justo después. La ya clausurada vía ferroviaria se extendía hasta cerca del centro de la ciudad, acabando en una amplia rotonda ferroviaria con una mesa giratoria justo en el centro, donde los trenes podían dar la vuelta y guardarse en sus correspondientes naves, que se conservaban ahora como comercios; al otro lado, la vía se extendía hasta las afueras de la ciudad y cerca de las lindes con el bosque Azulejo, de donde provenía. Frente a la antigua línea clausurada que atravesaba parte de la ciudad, se podía observar una larga hilera de antiguos almacenes reconvertidos, siendo en su gran mayoría negocios de todo tipo. En uno de ellos encontraron una tienda de arte donde Liza pudo comprar varios sets nuevos de minas de carboncillo, además de otros materiales para dibujar como lápices de sepia, de sanguina o gomas de borrar, además de un nuevo par de cuadernos de dibujo con formatos más grandes.

Tras las compras se dirigieron al centro de la ciudad, donde destacaba una amplia plaza rematada con una fuente en el centro rodeada de caballetes y exposiciones de arte callejeras de todo tipo, con la imponente figura de su museo justo enfrente de la misma. Justo al lado destacaba también la presencia del café Alma, un amplio almacén antiguo de piedra caliza y tejado metálico reconvertido en cafetería, con una amplia terraza. Se sentaron allí a tomar algo y disfrutar de las vistas al son de la música de un acordeón que un músico tocaba allí cerca. Cautivada por lo que veía, Liza se puso a dibujar enseguida la plaza y sus alrededores, mientras que Lucho la observaba hacer mientras esperaban a que les trajeran unos refrescos que pidieron.

-Algo me dice que vas a amortizar las compras-comentó en ese momento el chico, divertido.

-Ya ves que sí…-asintió ella, aplicando sombras y contornos a la fuente.

Al poco rato les trajeron su pedido, aunque en un momento dado una voz conocida les comentó.

-Qué bien os veo…

Alzaron la vista y se encontraron entonces con Cheren, el cual se acercaba a ellos desde el otro lado de la calle.

-¡Anda, Cheren, por fin has llegado!-exclamó Lucho al verle.

-Pues sí, me retrasé un pelín porque quise entrenar por el camino, quería venir preparado para enfrentar al gimnasio-anunció el chico.

-¿Vas a retarlo ya?-inquirió Lucho, curioso.

-Sí, a eso he venido, me he informado previamente.

-¿Y dónde está? Porque hemos estado dando una vuelta por aquí y no lo hemos encontrado-murmuró la chica en ese momento.

-Lo tenéis justo ahí al lado-anunció Cheren, señalando hacia el propio museo.

-¿El museo?

-Sí, ésta dentro, ya te he dicho que vengo preparado… quiero retarlo ya ¿queréis venir conmigo?

La oferta llamó la atención de Lucho, que no tardó demasiado en aceptar apurando su refresco enseguida y yendo con su amigo, aunque antes se dirigió a su hermana.

-¿Quieres venir tú también?

-Es que aún no he terminado…-murmuró ella, con su cuaderno entre sus brazos.

-Bueno, tranquila, no pasa nada, quédate aquí si quieres.

-Espero que no te moleste, Cheren…-murmuró la chica, algo cohibida.

-No es molestia, tranquila. Vamos pues.

Los dos chicos la dejaron allí pintando y entraron en el museo, donde nada más entrar les requirieron pagar la entrada, aunque Cheren se apresuró a indicar.

-Somos aspirantes, hemos venido para una batalla de gimnasio.

-Oh, bien, entonces podéis pasar, dadme un momento que llamo al conservador adjunto-indicó la recepcionista, descolgando un teléfono y haciendo una rápida llamada.

Tras esperar un momento, un hombre de mediana edad de tez pálida, cara redondeada, pelo corto castaño y con gafas de montura fina se acercó a ellos.

-Hola, vosotros debéis ser los aspirantes…

-Así es…

-Encantado, me llamo Vero y soy conservador adjunto del museo, además de guía del gimnasio. Os llevaré con la líder, pero antes permitid que os muestre las joyas más importantes del museo.

La colección permanente estaba compuesta por vestigios de todo tipo, entre ellos unos inscriptos muy antiguos en una gran losa, antiguos grabados con figuras de los unown, una máscara antigua para rituales, fósiles de pokémon antiguos como anorith o armaldo, entre muchos otros. Aunque lo que más destacaba era un imponente y muy antiguo esqueleto de un dragonite, el cual se encontraba suspendido del techo mediante alambres. Vero les estuvo explicando entre medias un poco de cada cosa, sin embargo a Lucho le llamó gratamente la atención una piedra blanca y lisa, de tamaño mediano, que se encontraba expuesta en una pequeña y solitaria vitrina en una esquina de la amplia sala de exposiciones. Por un instante su mirada se posó en la extraña piedra, como si algo en ella le estuviera llamando, frunciendo un poco el ceño. Vero, al ver que la estaba observando, le explicó acto seguido.

-Ah, sí, esta roca blanca la encontramos a principios de año en la zona desierto en unas excavaciones cerca del castillo ancestral. La hemos estado estudiando desde entonces, desconocemos de qué material está compuesto, no es calcáreo, y tampoco parece tener ninguna relación directa con algún punto de la historia, pero la tenemos expuesta por lo bonita que es.

-Ya…-murmuró Lucho, sin dejar de mirarla en ningún momento.

-Muy interesante, aunque me gustaría pasar a la parte del gimnasio, si no es mucha molestia-murmuró Cheren en ese momento.

-Por supuesto, por aquí por favor.

Tras eso les llevó a la parte trasera del museo, donde había una amplia biblioteca; en ésta, una mujer de color y de edad media se encontraba consultando unos cuantos libros con mirada analítica. Tenía el pelo rizado con un estilo muy a lo afro, tintado de un color verde oscuro; vestía muy al estilo de los años setenta, con una camisa blanca y unos pantalones azules de campana holgados. Calzaba unos zapatos sin tacón rojos, portaba con ella un delantal de jardinería de color beige, una diadema de color roja y marrón en el pelo y unos pendientes del color de su pelo.

-Os presento a la líder de gimnasio de ciudad Esmalte, Aloe, mi mujer-anunció Vero en ese momento.

-Encantada… soy además la directora del museo y restauradora-añadió ella.

-¿También restaura?-murmuró Cheren, interesado.

-Así es, el patrimonio nacional merece ser conservado y restaurado, todas las piezas de nuestra colección son meticulosamente estudiadas por una servidora. Además, cuido de ellas con mimo y sensatez, todo lo que veis aquí son rastros de nuestros antepasados, herencia y memoria-explicó la líder con actitud maternal.

-No parece de aquí aun así…-observó Lucho, con curiosidad.

-Oh, eso es porque tengo raíces dominicanas, mis abuelos emigraron a Luisiana donde estuvieron un largo tiempo trabajando, y después se vinieron aquí durante el proceso de gentrificación de la ciudad, por aquel entonces había mucha inmigración proveniente de otros países, como bien ya sabréis…

-Sí, después de los tiempos del antiguo imperio… por aquel entonces los extranjeros no estaban muy bien vistos a este lado del país-recordó Cheren.

-Sí, no fue fácil, pero ahora los tiempos han cambiado y se ven las cosas de otra manera, al menos aquí en Teselia. Pero bueno, decidme ¿Quién de vosotros va a enfrentarse a mí?-preguntó Aloe acto seguido.

-Yo-anunció Cheren.

-¡Estupendo! ¿Y qué hay de ti?-quiso saber ella, dirigiéndose a Lucho.

-Ah, no tengo intención de hacerlo ahora mismo, espero no ser una molestia…

-¡Por supuesto que no! Puedes quedarte como público… ¡vamos para el campo!

Dicho campo de batalla se encontraba en la parte más alejada del museo, justo debajo de la biblioteca donde se encontraban, en un espacioso sótano; Vero hizo de árbitro y, a su señal, el combate dio comienzo.

Aloe resultó ser toda una experta en pokémon de tipo normal, además de una estratega bastante notable; su equipo, aunque pequeño, estaba conformado por un herdier y un watchog, los cuales conocían una técnica de ataque muy potente llamada represalia, que hacía el doble de daño cuando el pokémon previo había sido derrotado en combate. Esto puso las cosas complicadas a Cheren, el cual vio cómo su purrloin era derrotado con facilidad en cuanto pudo poner KO a herdier. Intentó poner distancia entre watchog y él usando a su pidove, pero con una combinación entre mal de ojo e hipnosis le puso en serios aprietos, quedándose sólo con tepig.

-Tienes buena técnica, pero te faltan reflejos… ¿cómo vas a superar esto?-inquirió Aloe, curiosa.

-¡No pienso rendirme, jugaré todas mis cartas! ¡Nitrocarga!-exclamó Cheren, ajustándose las gafas.

Al punto el cerdito de fuego pataleó en el suelo rápidamente para luego abalanzarse sobre su oponente envuelto en llamas, pero watchog demostró unos reflejos y una velocidad notables haciéndose a un lado en el momento justo. Sin embargo Cheren aprovechó la velocidad que confería ése ataque para seguir atacando, aun así Aloe esperó al momento justo para atacar.

-¡Patada baja!

No le hizo mucho daño, pero bastó para detenerle en seco, teniéndolo justo a tiro.

-¡Es tuyo, triturar!

-¡Arriba, tepig, no te rindas!-masculló Cheren, apuradísimo.

Haciendo un esfuerzo considerable, el pokémon fuego se puso en pie para, acto seguido, comenzar a brillar con intensidad, sorprendiendo a todos por igual; su tamaño se dobló, haciéndose mucho más alto y ancho, creciendo tanto sus orejas como su cola y adquiriendo una consistencia mucho más corpulenta, con unas patas anchas y musculosas. En cuanto el brillo pasó se mostró entonces con una forma distinta, Lucho se informó rápidamente.

-Pignite, el pokémon cerdo fuego; convierte lo que come en combustible y alimenta el fuego en su estómago, avivando sus llamas y aumentando su velocidad y agilidad. Si se enfada se intensifican sus llamas, y emite humo si se encuentra en peligro.

Watchog aun así no se amedrentó y se acercó a él para asestarle una dentellada; pignite interpuso su brazo izquierdo, recibiendo de lleno el ataque y soportando el dolor buenamente gracias a su nueva combinación de tipos. Sin embargo contraatacó inmediatamente después asestándole un súbito golpe en su cara, para luego comenzar a empujarle repetidamente hasta cinco veces, dejándole bastante tocado.

-¡Agh, aguanta ahí, watchog, hipnosis!-masculló Aloe, contrariada.

-¡Muévete, nitrocarga!

Antes de que watchog pudiera llegar a dormirle, pignite se movió como una centella a su alrededor para luego embestirle con todas sus fuerzas; el pokémon normal trató de contraatacar por todos los medios, pero su oponente fue el doble de rápido y le asestó un último golpe que le remató, cayendo KO al suelo.

-¡Watchog está fuera de combate, pignite es el ganador! ¡La victoria es para el aspirante Cheren de pueblo Arcilla!-anunció Vero.

-¡Bien hecho, Cheren!-exclamó Lucho desde las gradas.

Aloe recogió a su pokémon, ausentándose por un momento y regresando con la medalla, entregándosela a su amigo.

-Muy bien jugado, Cheren, no me esperaba que tepig evolucionara así, y supiste manejar muy bien la situación, no cabe duda de que tienes aptitudes, y eso me gusta. Enhorabuena, es toda tuya.

-Muchas gracias, Aloe…-murmuró el chico, contemplando su nueva medalla.

Su amigo se alegró por él, aunque en ese momento la líder se dirigió a él.

-¿Y qué hay de ti, Lucho? ¿Quieres ser el siguiente?

-Ah… gracias por la oferta, Aloe, pero creo que entrenaré un poco antes de enfrentarme a ti…

-Ah, un chico prudente por lo que veo… eso está bien, pero en ese caso tendré que emplearme a fondo, después de todo has podido ver mi estilo de combate de antemano.

-Me parece justo, me emplearé a fondo pues-asintió el chico.

-¡Así me gusta! Cuando estés preparado no dudes en venir a verme.

Finalmente se despidieron de Aloe y, una vez fuera del museo, Cheren anunció.

-Bueno, pues yo me voy a ir marchando ya para la siguiente ciudad.

-Sí que corres, sí… cuidado, no te vayas a tropezar-murmuró Lucho, divertido.

-Descuida, tengo los frentes cubiertos… aunque no te retrases demasiado, un día de estos tendremos que medirnos a ver qué tal vamos.

-Sí, me he quedado con las ganas de enfrentarme a pignite… aunque snivy aún no ha evolucionado, eso sí-reconoció el chico, pensativo.

-Bueno, tiempo al tiempo, ya lo hará. Nos vemos, Lucho.

-Venga, cuídate.

Tras un último saludo Cheren se marchó hacia el oeste, perdiéndole entre la multitud rápidamente; por su parte Lucho miró hacia el museo con expresión resuelta, apretando sus puños fugazmente. Debía de estar preparado para enfrentarse a Aloe. Nada que un buen entrenamiento pudiera hacer.


Durante los siguientes días, Lucho aprovechó las afueras de la ciudad que colindaban con el bosque Azulejo para entrenar, preparándose para el combate contra Aloe; había allí una densa zona arbolada donde muchos entrenadores se encontraban para entrenar, aunque también descubrió la existencia de una enorme roca de pruebas llena de muescas en lo alto de un promontorio, donde entrenadores especializados en el tipo lucha iban a practicar sus movimientos. Uno de ellos enseñó a panpour golpe roca para que practicara con ellos un poco, sabiendo que le vendría muy bien a la hora de enfrentarse a Aloe.

Mientras su hermano entrenaba, por su parte Liza mataba el tiempo en compañía de sus pokémon y dibujando los paisajes que la ciudad ofrecía; tanto ésta como sus alrededores eran una oportunidad constante de pintar algo distinto cada vez, enfocándose en lo que más hacía destacar a la ciudad, como la antigua línea ferroviaria, su rotonda ferroviaria o los antiguos almacenes reconvertidos, entre muchos otros. Nunca antes había llegado a estar tan inspirada, y en ese sentido ciudad Esmalte hacía honor a su sobrenombre. Su arte inlcuso llegó a llamar la atención de otras personas, entre ellos un hombre alto de finas facciones, pelo corto de color castaño, ojos de color verde claro y vestido con ropa elegante y muy chic que la llamó la atención nada más verlo.

-¡Oh, vaya, pero qué ven mis ojos! ¡Señorita, es usted toda una artista como yo! ¿Me permite ver lo que está pintando?

-Ah, por supuesto…-murmuró ella, pasándola su cuaderno.

El hombre estuvo contemplando todos sus dibujos desde que salió de viaje, quedándose maravillado ante la gran variedad y su estilo, comentando al respecto entre medias.

-¡Oh, pero qué maravilla, qué trazos, qué composición, qué dominio de las sombras y la luz! ¡Sin duda alguna es usted toda una artista, señorita!

-Ah, vaya, muchas gracias, aunque tampoco es para tanto…-murmuró ella, algo cortada.

-¿¡Que no es para tanto?! ¡Nada de eso, esto es pasión, es vivencia, es arte en estado puro y hasta yo puedo notarlo! Vaya… ¿qué tenemos aquí?-inquirió entonces el chico, parándose ante uno de los dibujos de N.

Liza quiso decir algo, particularmente azorada, aunque en ese momento el chico murmuró.

-Oh, cuánta pasión, qué ternura… transmite muchas cosas, eso desde luego, se nota que has puesto un especial mimo en él. Los detalles son meticulosos, el trazo es suave pero marcado y el encuadre es simplemente perfecto. La forma en la que los pokémon se funden con el modelo es simplemente divina. ¿Quién es este muchacho tan apuesto?

-Ah, es… un amigo…

Ante eso el chico tan solo esbozó una sucinta sonrisa, murmurando de seguido.

-Entiendo… tienes un futuro prometedor como artista, te lo digo yo, puede que hasta me hayas inspirado. He de darte las gracias, esto… no sé tu nombre…

-Ah, soy Liza, encantada… pareces saber mucho de arte ¿eres un marchante o algo similar?-inquirió ella, curiosa.

-Oh, no, para nada, simplemente soy un artista como tú. Tengo mi obra expuesta en una galería de arte en ciudad Porcelana, si alguna vez te pasas estaré por allí y podremos seguir hablando de arte.

-Ah, está bien, muchas gracias por tus comentarios…

-No ha sido nada, encantado de conocerte, Liza… nos vemos.

El chico se fue de allí dejando un tanto confusa a la chica, la cual se la olvidó por completo preguntarle su nombre; aun así sus comentarios la animaron bastante, por lo que continuó pintando para seguir mejorando su técnica.

Una vez que terminó con los puntos de interés más notables de la ciudad, se dirigió al bosque Azulejo para buscar más escenarios para dibujar. Dicho bosque era uno bastante denso que cubría toda esa zona de Teselia antes de llegar al otro lado de la bahía del Yangtsé, lleno de vida y vegetación; se encontraba parcialmente reformado para facilitar el tránsito de personas y mercancías, ya que la antigua línea ferroviaria proveniente de ciudad Porcelana atravesó en su día dicho bosque, y tras su clausura la desmantelaron por completo, rehabilitando la zona en el proceso, aunque aprovechando para hacer el bosque más transitable. Debido a esto tenía un camino pavimentado que lo atravesaba de norte a sur, por lo que lo siguió hasta llegar a un pequeño puente doble que cruzaba un arroyo que atravesaba el bosque de este a oeste; desde sus alturas había unas buenas vistas que la gustaron mucho, por lo que empezó a dibujar desde allí. En eso estaba cuando, en un momento dado, sintió una presencia cerca de ella que la era gratamente familiar que además traía consigo cierto aroma que no se la escapó, sabiendo al instante de quién se trataba.

-Hola N.

-¿Cómo has sabido que era yo?-inquirió el aludido visiblemente sorprendido, poniéndose a su lado.

-Bueno, digamos que tienes una presencia muy característica… tus pulseras y accesorios te delataron también. Y…

-¿Y?-inquirió él, ávido de una respuesta.

Por un momento Liza quiso hablar, pero se quedó callada por miedo a cómo se lo pudiera tomar; y es que el chico poseía un aroma muy característico, muy parecido al de un prado lleno de flores y con multitud de pokémon viviendo en él. Con tal de no verse como algo extraño y para que no pensara mal de ella, la chica tan solo respondió.

-No es nada realmente… ¿cómo estás?

-¿Por qué lo preguntas?-quiso saber el chico, extrañado.

-Oh, bueno, lo decía por lo de la última vez que hablamos, ya sabes… me dejaste un poco preocupada a decir verdad-admitió ella, sin dejar de pintar en ningún momento.

-Oh…

Hubo un breve y un pelín incómodo silencio entre los dos, dejando pasar el tiempo; el agua del arroyo fluía suavemente, emitiendo un agradable sonido que se complementaba con el resto de sonidos del bosque resonando en la distancia, además del rasgueo del carboncillo sobre el papel. En ese momento N se apresuró a comentar.

-Estoy mejor, gracias por preguntar… me pillaste en un momento delicado, pero gracias a tus palabras encontré la fuerza necesaria. Estoy realmente motivado ahora.

-Me alegro…

-Gracias por preocuparte por mí, aunque… ¿puedo hacerte una pregunta?-inquirió el chico, mirando al infinito.

-Claro, dime…

N se tomó unos breves segundos antes de contestar, murmurando de seguido.

-¿Por qué lo haces?

-¿El qué?

-Preocuparte por mí… ¿por qué?

Esa pregunta cogió desprevenida a Liza, que no se esperaba para nada algo semejante, contestando rápidamente al respecto.

-Oh, vamos ¿por qué no iba a hacerlo? Quiero decir… somos amigos ¿no? Yo creo que esa es una buena razón…

Esa contestación dejó en shock al muchacho, como si no se esperara para nada que le fuera a decir algo así; aún algo turbado al respecto, murmuró atropelladamente.

-¿Amigos? ¿Realmente me ves así?

-Claro que sí, eres un buen chico, N ¿por qué no iba a ser tu amiga? A no ser que… tú no…

-¡Ah, no, claro que no! ¡Quiero decir, sí, por supuesto, es sólo que…!

Las abruptas y atropelladas palabras del muchacho, sumadas a un incipiente sonrojo en sus mejillas, hicieron reír casi sin proponérselo a la chica, al tiempo que él trataba de ocultar su enrojecido rostro bajo la visera de su gorra.

-Perdona, es que… yo…

-Tranquilo, tranquilo, no pasa nada, tampoco era mi intención ser impertinente contigo, es sólo que… me ha gustado cómo has reaccionado. Te has visto muy inocente, en el buen sentido, por supuesto.

Ante eso N se quedó un poco más tranquilo, alzando la mirada hasta encontrarse con la suya.

-A decir verdad nunca se me ha dado muy bien hablar con otras personas…

-¿No? Pues no lo parece, quiero decir… estamos hablando ahora mismo.

-Sí, pero… eso es porque tú me escuchas. Ninguna otra persona aparte de ti lo ha hecho. Ni siquiera tu hermano.

Las palabras de N se quedaron flotando en el aire, sin saber muy bien qué decir al respecto; por su parte, Liza respondió a eso tras pensarlo rápidamente.

-No puedo hablar por mi hermano, pero por mi parte se refiere siempre te voy a escuchar, N…

-¿Por qué?

Los dos se miraron fijamente por un momento, al tiempo que la chica inquiría.

-¿Acaso necesito una razón?

Otro silencio se instaló entre los dos, pero al contrario que el anterior éste fue mucho más liviano y relajado; N se quedó callado, sopesando sus palabras, mientras que ella terminaba de rematar el dibujo.

-Y… listo.

Eso hizo reaccionar al muchacho, el cual observó el resultado desde donde estaba, valorándolo de seguido.

-Tan bonito como siempre…

-Gracias…-murmuró ella, ligeramente turbada.

N la miró de nuevo y Liza sonrió una vez más, devolviéndole la mirada. Por un instante vio algo en los ojos del muchacho, como una especie de fulgor intenso en su mirada, como si contemplara algo indescifrable. Hasta que él mismo tomó la palabra.

-Estas vistas están bien, pero conozco otras mejores por el bosque… ven conmigo.

Recogió sus cosas, guardándolas en su bolsa, y le siguió; bordearon el camino y se adentraron en el propio bosque, bajando una cuesta cercana al otro lado del puente. Siguieron el arroyo hacia el este a contracorriente, bordeando una serie de rocas dispuestas a ambos lados de sus márgenes para evitar desbordamientos. Debido a la humedad imperante había gran cantidad de musgo mojado y brillante envolviéndolas, debido a esto Liza resbaló al rozar una de ellas y estuvo a punto de caerse, pero N, con rápidos reflejos, la sujetó a tiempo asiéndola de un brazo.

-Cuidado… ¿estás bien?

-Ah… sí, gracias, casi me mato…

N la ayudó a salir de la orilla y continuaron todo recto durante unos cuantos minutos más; en un momento dado se desviaron del riachuelo hacia el norte y cruzaron varias zonas de hierba alta hasta llegar a un extenso claro donde había una luz muy brillante y admirables vistas. Nada más verlo Liza se sintió particularmente inspirada, comenzando a vislumbrar en su cabeza los primeros bocetos, los cuales se apresuró a dibujar en cuanto se sentaron en el suelo.

-Vaya, es precioso… gracias por traerme N.

-No ha sido nada… ¿sabes? A este lugar se le llama claro filosofía y también se dice que aquí vive un pokémon legendario-explicó el chico en ese momento.

-¿De veras?

-Así es… ¿qué sabes de los pokémon legendarios, Liza?

-Ah… pues no mucho, algo nos enseñaron en la escuela, sé que hay muchos aquí en Teselia y que forman parte de su historia. Recuerdo sobre todo al trío de las nubes, nuestra madre nos contaba cuentos a mi hermano y a mí cuando éramos pequeños…

-Tornadus, thundurus y landorus, que vigilan Teselia desde el cielo. Aun a pesar de su naturaleza destructiva, sobre todo por parte de los dos primeros, landorus está ahí para salvaguardar el equilibrio existente entre los tres.

-Exacto, mi madre me contaba eso mismo… ¿y qué hay del pokémon legendario que dices que vive aquí?-inquirió Liza, curiosa.

Ante esa pregunta N miró a su alrededor, como si buscara algo en concreto, aunque justo después comenzó a hablar.

-Virizion, uno de los espadachines místicos, un pokémon guerrero cuya leyenda relata cómo salvaguardó a los pokémon bajo su cuidado. Debido a las guerras imperantes en el pasado, no confía en los humanos.

-Oh… cuánto sabes sobre pokémon legendarios…-murmuró Liza, sorprendida.

-He estudiado mucho las leyendas locales que se han transmitido de generación en generación a través de la tradición oral, principalmente, hay muy pocos registros escritos.

-¿Lo haces por alguna razón en concreto?

-Realmente sí. Me gustaría ver algo que nadie ha visto nunca, o sólo unos pocos han tenido el privilegio de hacerlo. Conocer de primera mano los secretos que sólo los pokémon legendarios saben acerca del mundo en el que vivimos. Para así conseguir algo que nunca antes se había logrado realizar. Podría decirse que ésa es mi meta…

Ante esas palabras Liza no supo muy bien qué decir, pensando detenidamente en ellas mientras continuaba pintando; había veces que no lograba comprender del todo a N, pero eso le hacía ver aún más misterioso y enigmático. Quería saber más de él, pero tampoco quería entrometerse en su vida. Después de todo aún seguían conociéndose, y por el momento le estaba pareciendo un muchacho de lo más interesante. Por lo que guardó silencio al tiempo que desplegaba su talento artístico.

N pareció aceptar de alguna forma su silencio, cambiando de tema rápidamente y observándola hacer detenidamente.

-Tienes verdadero talento…

-Gracias, aunque tampoco me considero ninguna aspirante a artista ni nada por el estilo. Simplemente me gusta, me relaja, por eso lo hago. No busco fama ni que me admiren por ello, simplemente plasmo lo que veo en el papel a través de los trazos del carboncillo-explicó ella someramente.

-Es realmente admirable, cualquier otra persona buscaría la gloria y la fama explotando su talento y vendiéndolo al mejor postor, pero tú no haces nada de eso…

-Yo no soy cualquier otra persona, eso es algo que siempre he tenido muy claro. Yo soy yo, simple y llanamente, y no tengo por qué seguir los preceptos de los demás. Si te gusta me parece bien y siempre te lo agradeceré, pero dejarme llevar por las modas o las tendencias… eso es algo que nunca haré.

Ante eso N se quedó callado, observando los dedos de la chica correr imparables por toda la pintura y dando los últimos toques; el resultado fue un precioso dibujo del mismo claro filosofía, rodeado de naturaleza y con algún que otro pokémon furtivo entre los árboles del fondo.

Tras eso aprovechó entonces para enseñarle todos sus dibujos desde que salió de viaje, incluyendo los suyos que no llegó a ver en su momento; el último, que en realidad era el primero, le llamó particularmente la atención al ver en él un pequeño pueblito al lado del mar.

-Oh… ¿y este pueblo de aquí?-inquirió N, curioso.

-Es donde yo vivo, pueblo Arcilla, lo hice desde el mirador, donde hay una vista panorámica de todo el pueblo. Mira, la casa alargada del fondo es el laboratorio de la profesora Encina, justo al lado está el colegio. Y esta casa de aquí, centrada, es la mía-le explicó la chica, recorriendo toda la composición.

Por su parte N no dijo nada, admirando el paisaje, aunque en ese momento cierto pensamiento cruzó por la cabeza de la chica, llegando a comentar acto seguido.

-Por cierto ¿y tú donde vives, de dónde eres?

Esa pregunta hizo reaccionar a N, comenzando entonces a recordar desde los rincones más recónditos de su cabeza, muy lejos de allí.


Ese invierno estaba resultando especialmente frío; llevaban un largo tiempo tratando de encontrar un lugar donde resguardecerse de las bajas temperaturas que asolaban el cantón en esa época del año, pero no había habido suerte. Él iba envuelto en una andrajosa y raída manta que apenas le protegía del frío, pero al menos el hombre estaba haciendo todo lo posible para evitar que pisara con sus pies descalzos la fría nieve que se amontonaba sobre el camino, llegando hasta las rodillas de su benefactor.

-Hace mucho frío-masculló el niño, castañeando los dientes.

-Lo sé. Si no encontramos un buen sitio pronto… no sé qué será de nosotros.

-Bueno, al menos tenemos a hidreygon con nosotros, él nos puede dar calor-sugirió él en ese momento, observando cómo les guardaba desde la distancia.

-Sí, pero sólo hasta cierto punto. Después de todo no dejar de ser un ser vivo que piensa y siente como nosotros. El frío no le hace ningún bien a su piel y corazón de dragón…

-Es verdad… lo siento, por un momento pensé más en mí que en él…

-En parte es algo normal, se llama instinto de supervivencia, pero no debes olvidar que él también comparte nuestro viaje con nosotros, y por ende nuestro destino. Si queremos cambiar el mundo, debemos pensar en lo mejor para él y los de su misma especie. Sólo así el mundo realmente cambiará.

-Sí…

Estaban recorriendo la ladera cercana al pueblo que albergaba la liga pokémon; en lo alto de la colina podían ver la figura del gran estadio alzándose majestuoso y envuelto en un resplandor brillante de luces de colores.

-Mira eso, N, observa cómo glorifican hasta el paroxismo semejante lugar. Es su símbolo, su manera de decir a los demás cómo funcionan las cosas en este mundo. Me repugna hasta unos extremos inimaginables. Debemos cambiar todo eso, mostrarles la hipocresía de sus acciones y los defectos de sus falsos ídolos. Algún día nos alzaremos contra su opresión. Y tú serás el adalid de ese cambio que está por venir.

N tan solo asintió con la cabeza débilmente, aunque en ese momento se percató de un estrecho hueco en la roca cercano, comentando rápidamente.

-Ah… mira ahí.

Se acercaron a él y el hombre lo observó atentamente, pensando en posibilidades.

-Podemos mirar ahí dentro-sugirió N en ese momento.

-Demasiado pequeño para mí-murmuró el hombre, echándole un rápido vistazo.

-Pero no para mí, yo puedo meterme primero y luego abrir paso, yamask me podría ayudar.

El hombre aceptó y N se coló por el hueco de la roca, al tiempo que emitía un seco y corto silbidito que resonó por todo el lugar. Al poco rato, un yamask hizo acto de presencia y, a una señal del hombre, se coló por el hueco y desde dentro, mediante bola sombra, lo agrandó, pudiendo pasar el hombre fácilmente.

-¡Gracias yamask!-exclamó N, acariciándole con cariño.

La criatura esbozó una alegre sonrisita, sin despegarse en ningún momento del niño y sintiéndose muy a gusto a su lado. En ese momento, el hombre murmuró.

-Ah, sin duda eres una criatura extraordinaria. No necesitas que alguien te diga lo que tienes que hacer, tan solo con ingenio e inteligencia tú mismo eres capaz de llegar hasta donde te propongas.

Ante esas palabras el pokémon tan solo asintió, aunque quedándose en todo momento con N, el cual comenzó a explorar el lugar; la única fuente de luz provenía de la misma grieta ahora agrandada, pero salvo eso el resto de la enorme caverna se encontraba sumida en una densa oscuridad.

-No se ve nada… ayúdanos, yamask, por favor-pidió el niño.

Yamask formó entonces entre sus etéreas manos una bola de fuego de color azul violáceo que pudo alumbrar el sitio, aunque sin mucha intensidad, siendo mejor que nada. Sin poder ir mucho más allá estuvieron explorando el lugar hasta donde el fuego fatuo del pokémon era capaz de alumbrar.

-No te alejes demasiado, N-indicó el hombre en ese momento.

El niño se adelantó un poco y, tras las sombras, le pareció ver una gran figura recortándose entre las tinieblas imperantes; se acercó un poco más, observando bien lo que había enfrente de él y, en cuanto lo pudo ver mejor, abrió mucho los ojos al tiempo que dejaba escapar una exclamación de asombro. El hombre se presentó enseguida siendo guiado por su grito.

-¿Qué ocurre, N?

-¡Mira, mira, un castillo, es un castillo!

El hombre dirigió su mirada hacia donde el niño señalaba; yamask aprovechó entonces para lanzar varios fuegos fatuos hacia delante, iluminando el camino, y entonces lo vio. Alzándose ante ellos casi intacto, conservando su grandeza original tras más de doscientos años presumiblemente perdido.

-El palacio de Teselia…

Dicho palacio dormitaba en lo más profundo de una honda sima, la cual les separaba del mismo por unos pocos metros; aun a pesar del inexorable paso del tiempo, se conservaba en un relativo buen estado, con las paredes aún en pie rematadas con unas vistosas almenas y unos tejadillos de piedra exquisitamente decorados, todo ello precedido por una antigua muralla que estaba algo deteriorada, pero aún visible. Su alargada estructura seguía también en pie, pudiéndose ver desde el borde del precipicio los cimientos en los que se sustentaba sobre un amasijo de tierra, piedras milimétricamente talladas y escombros que debieron caer justo ahí en el momento en que semejante mole arquitectónica acabó ahí abajo.

-¿Un palacio?-inquirió N en ese momento.

-Así es… en este gran palacio vivieron los héroes que fundaron Teselia. Durante mucho tiempo fue un símbolo de la unión que vio nacer y crecer al cantón. Se creyó destruido tras la Gran Cuarta Guerra-explicó el hombre con particular interés.

Por su parte N se mostraba impresionado ante el inmenso tamaño del palacio, aunque en ese momento un pensamiento cruzó por su joven mente, inquiriendo de seguido.

-Pero entonces, si este palacio está aquí y nosotros lo hemos encontrado… ¿Eso significa que yo también seré un héroe?

-Por supuesto que sí, un héroe no es tal cosa sin un hogar digno de él mismo. Y ésta es la prueba irrefutable-añadió el hombre, señalando hacia el mismo con grandilocuencia.

-¡Genial! ¡Mira, yamask, aquí empezará mi reinado!-exclamó el niño, con la ilusión iluminando su rostro.

Por su parte el hombre esbozó una ligera sonrisita, particularmente interesado por el descubrimiento.

-¿N? ¿N? ¿Estás bien?


En ese mismo instante N regresó al mundo de los vivos y vio entonces a Liza, mirándole preocupada.

-¿Estás bien? Por un momento tenías la mirada perdida…

-Ah, sí, sí… sólo… pensaba…

-¿Puedo preguntarte en qué?

El silencio posterior volvió a ser particularmente denso, al tiempo que N bajaba la cabeza con expresión incómoda, a lo que ella se apresuró a disculparse.

-Perdona, no era mi intención, es sólo que…

-No… no pasa nada…

Aun así Liza quiso insistir, pero en ese momento N se levantó, anunciando con voz queda.

-He de marcharme ya, Liza, espero que no te importe…

-N, espera, yo… no era mi intención ser una cotilla…

-Tranquila, simplemente… no es el momento…

-Lo entiendo, no debí decirte eso, no sé en qué estaba pensando…

Ante eso N cerró los ojos con gesto taciturno, murmurando acto seguido.

-He de irme ya… espero volver a verte.

-Yo también…

Tras eso el chico se marchó tras un breve gesto con la mano, dejando a la chica allí, la cual llegó a maldecir por lo bajo.

-Mierda…

El brillo del atardecer comenzó a repuntar, tiñendo el claro filosofía con un color pardo precioso.


Mientras tanto, en ciudad Esmalte, Lucho terminaba su sesión de entrenamiento en la plaza frente al museo tras luchar contra el último entrenador, llevándose así la victoria; panpour había demostrado tener una buena técnica con golpe roca, así como pidove una velocidad bastante notable, por lo que se notaba preparado para retar a Aloe.

-Vaya, menuda fuerza la tuya…-comentó en ese momento el chico con el que se enfrentó.

-Gracias, tú tampoco lo haces mal.

-Voy a tener que practicar más si quiero derrotar a Aloe. Nos vemos.

Lucho se despidió de él y el chico se marchó, dejándole solo en la plaza; miró hacia el museo y notó unas ganas inmensas de entrar en él y retar a Aloe, pero en ese momento un buen montón de personas comenzaron a salir en tropel. Miró la hora y vio entonces que ya eran las ocho, la hora del cierre.

-Bueno, puedo ir mañana tranquilamente-pensó él, sin mayores contemplaciones.

Los últimos visitantes terminaron de desalojar el museo, sin embargo una figura que le era familiar salió del mismo y se le quedó mirando fijamente en cuanto le vio. Lucho frunció el ceño, como si no tuviera ganas de hablar con él, sin embargo algo en su cabeza le llevó inexorablemente hacia él.

Una vez que lo tuvo justo delante, N se dirigió a él hablando rápidamente.

-Lucho… yo… quiero ver algo que nadie ha visto nunca…

-¿Por eso vas al museo? Es una buena forma de aprender, si no fuera porque te he visto antes asistiendo a uno de los discursos del equipo Plasma… dime una cosa ¿realmente estás de acuerdo con su verborrea?

Ante eso N no contestó directamente, mirando al suelo antes de volver a hablar.

-¿Cómo no estar de acuerdo? Después de todo, no hacen más que recalcar lo evidente. La verdad acerca de los pokémon encerrados en las poké ball… los ideales de aquellos que se hacen llamar entrenadores… y un futuro donde los pokémon puedan vivir en plenitud, libres de todo mal, sin estar encadenados a la opresión de los humanos…

-¿Otra vez con eso? Yo soy entrenador ¿realmente me ves así, crees que sería capaz de orpimir a mis pokémon? ¿Qué tiene mi forma de ver las cosas que tan poco te gusta? ¿O acaso pretendes que piense igual que tú?-inquirió Lucho, mirándole fijamente con expresión sucinta.

Ante eso, N se apresuró a comentar.

-Yo tan sólo deseo que la gente entienda mi punto de vista… ¿serías capaz de compartir mi visión?

-Siento decepcionarte, pero no-soltó Lucho secamente.

Los dos se miraron fijamente por un momento hasta que N murmuró.

-Pues es una pena… yo pensaba que tal vez serías capaz de escucharme, pero supongo que no todo el mundo es capaz de comprender lo que ansío…

-¿Y qué ansías realmente? Porque si te soy sincero, no me fío ni de ti ni del equipo Plasma. Me han demostrado que tan solo son un grupito de descerebrados que siguen ciegamente un objetivo egoísta e hipócrita. ¿Tú eres como ellos? No lo tengo del todo claro…

Al oír la palabra hipócrita N pareció reaccionar, mascullando de seguido.

-Tiene gracia… llamar hipócrita a un deseo que nace de lo más profundo del corazón. Hipócrita es aquel que hace exactamente lo contrario a lo que predica. Te demostraré que mi deseo nace de la más absoluta de las verdades…

-¿Perdona? ¿Qué es verdad según tú? No me hagas reír…

Sin decir nada más, N dejó escapar un silbidito que resonó por toda la plaza; al punto, apareció volando un pidove que se posó en el suelo, dispuesto para la batalla. Por su parte Lucho sacó a panpour.

-¡Pistola agua!

Al igual que la última vez que lucharon, N no dijo ni una sola palabra a la hora de ordenar movimientos a sus pokémon, dirigiéndoles tan solo con gestos rápidos y secos; al punto, un súbito y fuerte tornado hizo frente a la pistola agua hasta disiparla en el aire. Lucho se quedó un tanto parado al darse cuenta que N partía con ventaja al ser capaz de dirigir a sus pokémon de esa manera, incluso le dio la sensación de que éstos se regían más por su propio criterio que por lo que N les dictaba sin palabras. Así, pidove se abalanzó rápidamente en un súbito ataque rápido, llevándose por delante a panpour.

-¡Agárralo!-indicó Lucho.

Panpour se agarró a sus patas y gracias a esa maniobra pudo recuperarse rápidamente, sin dejarle ir siquiera.

-¡Pistola agua!

Ésta vez el chorro de agua fue directo hacia él, dando en el blanco y cayendo al suelo con su plumaje mojado. Por un instante N se quedó muy quieto con los ojos abiertos de par en par, mascullando de seguido.

-Ese panpour… fue abandonado pero tú le acogiste… ¿realmente es así?

-¡Pues sí! ¿Cómo lo sabes, me has estado siguiendo?-inquirió Lucho, extrañado.

-Por supuesto que no, él mismo me lo ha dicho… fascinante, pero entonces…

-¡Mientras divagas con tanto ahínco permíteme replicarte! ¡Golpes furia!

Antes de que panpour se acercara a él, pidove sacudió sus alas y varias ráfagas de aire golpearon repetidamente a panpour, el cual trató de defenderse como buenamente pudo; pidove fue a remontar el vuelo, pero antes de que lo hiciera panpour llenó su boca de agua y la soltó. Ésta consiguió salpicar a pidove antes de que alzara el vuelo y éste soltó un alarido; y es que el agua salía hirviendo, quemándole de seguido.

-Ah… escaldar… ¿pero cómo…?-masculló N.

-¡Arañazo!-exclamó Lucho.

Panpour se adelantó dando un salto y le asestó un golpe lo suficientemente fuerte como para devolverle al suelo; las quemaduras y el cansancio hicieron el resto, cayendo KO rápidamente. N le cogió en brazos y soltó otro silbidito con una entonación ligeramente distinta. De la misma fuente de la plaza surgió entonces un tympole que presentó batalla, cogiendo por sorpresa a panpour, el cual se vio sacudido por una serie de ondas de sonido cada vez más y más fuertes.

-¡Agh, aguanta panpour, detrás de ti!-exclamó Lucho.

Sin embargo, antes de que el pokémon pudiera moverse, tympole le confundió con un rápido supersónico que le dejó totalmente inmóvil, siendo incapaz de atacar y estando a su merced. Con un solo gesto de su mano, tympole embistió a panpour y le remató con un rápido rayo burbuja.

Lucho recogió a panpour rápidamente y sacó a su pidove; por su parte, tymple volvió a atacar con rayo burbuja.

-¡Aire afilado!

Los dos ataques se encontraron y el aire afilado disolvió el rayo burbuja; tympole esquivó a tiempo el ataque y trató de contraatacar con supersónico de nuevo, pero Lucho se las vio venir enseguida.

-¡Vuela hacia arriba!

Pidove alzó el vuelo y pudo esquivar fácilmente las ondas supersónicas, teniéndolo a tiro desde el aire.

-¡Tornado!

El pokémon volador agitó sus alas con fuerza y una intensa ráfaga de viento arrastró a tympole. Sin embargo éste no se rindió y volvió a atacar con canon, aumentando su potencia cada vez que lo hacía y logrando alcanzarle un par de ocasiones. Lucho supo entonces que debía adelantarse a él, exclamando de seguido.

-¡Acércate a él con ataque rápido!

Fue en ese mismo instante cuando N arrugó el entrecejo; gracias a la velocidad de ataque rápido, pidove pudo acercarse a él rápidamente antes de que le sobrepasara.

-¡Ahora, aire afilado!

Acto seguido, movió sus alas con rapidez y pudo golpear a tympole, que fue arrastrado por el aire hasta caer KO; N le recogió en brazos y lo acomodó junto a pidove. Soltó otro silbidito más y, de entre varios matorrales cercanos, apareció un timburr blandiendo una viga de madera, con la que golpeó al suelo un par de veces en señal retadora. Lucho siguió con pidove sin apenas pensarlo.

-¡Aire afilado!

N miró de reojo al pokémon lucha y éste, usando su viga, se apoyó sobre ella para realizar un ágil salto, esquivando el golpe con facilidad. Tras eso el chaval dio un toque al suelo con la punta de su zapatilla derecha, a lo que timburr respondió atacando a pidove con un súbito lanzarrocas.

-¡Esquívalo, pidove!-exclamó Lucho, alarmado.

El pokémon volador se movió todo lo rápido que pudo, logrando esquivar algunas, pero las demás le golpearon dejándolo severamente dañado y cayendo al suelo en el proceso.

-¡Pidove, no!

N entrecerró los ojos y, de golpe y porrazo, timburr se adelantó y le asestó una fuerte patada baja que terminó de rematarle, dejándolo KO. Lucho le retiró rápidamente y sacó a snivy, su último pokémon; timburr se lanzó con su viga en alto para atacar.

-¡Intercéptalo con látigo cepa!-indicó el chico.

Snivy blandió sus lianas rápidamente y con ellas le hizo la zancadilla, cayendo al suelo con su viga a cuestas.

-¡Ahora, ciclón hojas!

Aprovechando la situación a su favor, agitó su cola y un súbito ciclón de hojas interceptó y arrastró a timburr, que no pudo aguantar los golpes y se dejó caer al suelo, agotado. N se acercó a él y lo cogió en brazos junto con los demás, comentando de seguido.

-Sigo sin poder ver el futuro… el destino es incierto.

Lucho se quedó a cuadros ante esas palabras, comentando de seguido.

-¿Qué? Nadie puede ver el futuro ¿de qué destino hablas?

N miró a sus pokémon sin apenas hacerle caso, comentando de seguido.

-Con los amigos que tengo ahora no puedo salvar a todos los pokémon… no puedo descifrar la fórmula para cambiar el mundo.

-Pues si tanto quieres cambiar el mundo, podrías empezar dejando de apoyar al equipo Plasma, por ejemplo.

N le miró fijamente, como si tratara de desvelar algo en lo más recóndito de su mente, hasta que finalmente se pronunció.

-Tú no lo comprendes, Lucho… ni siquiera tienes el mínimo interés por escucharme. Yo quiero llegar a todo el mundo, hacer que la gente hipócrita e indolente entienda mi visión, pero nada funciona. Teselia está a la espera de un héroe que cambie el destino de los pokémon, no podemos negarnos a sus designios. Es por eso por lo que necesito ver el futuro, tener la certeza de que tengo lo que hace falta para convencer a los demás…

-¿Pero de qué me hablas? Nunca conseguirás que la gente te escuche si haces como el equipo Plasma, eso desde luego…

-Esto no se trata del equipo Plasma, se trata de los pokémon. Dime una cosa ¿qué necesita alguien para que le escuchen y le presten atención?

-¿Eh? Pues… poder, supongo…-murmuró Lucho, inseguro de hacia dónde iba esa conversación.

-Exacto, poder. Poder y convicción, como el del partido, por ejemplo. Si se acatan las normas que ellos mismos imponen, es porque la gente cree en ellos. Saben que con su mandato vivimos una vida feliz y plena. Pero al contrario que ellos, yo no me rijo por intereses ajenos. No soy político ni nunca lo seré. Pero si algo hace bien, es aplicar su poder de convicción. Eso es precisamente lo que yo busco, pero no quiero que la convicción esté sujeta a una serie de normas y preceptos, sino a un ideal. ¿Lo entiendes ahora, Lucho?

-¿Entender el qué exactamente? Si quieres convencer a alguien necesitas un ideal, sí, pero eso no lo hace estrictamente cierto.

-Y por eso necesito el poder… uno capaz de disuadir a cualquiera.

-¿Qué intentas venderme, N?

Ambos muchachos se miraron por un momento fijamente, N con un gesto en blanco reflejado en su rostro y Lucho con uno lleno de desconfianza e inquina. N dejó escapar un suspiro, sin decir nada más, y comenzó a marcharse con sus pokémon en brazos, pero antes de que se marchara Lucho le espetó.

-Ah, y una cosa… como vuelvas a acerarte a mi hermana, seré yo el que te disuada.

N siguió caminando sin dejar de mirar a sus pokémon, llegando a mascullar entre dientes.

-Zekrom…

Ése nombre hizo reaccionar a Lucho, dándose la vuelta rápidamente, pero para entonces el muchacho ya se había ido. Por su parte, el chico no pudo evitar pensar en voz alta.

-Qué demonios ha sido todo eso… ¿a qué ha venido?

No se esperaba para nada semejante intercambio airado de palabras, pero una cosa estaba clara: no podía fiarse de él. Aún no estaba del todo seguro si realmente N estaba relacionado de alguna forma con el equipo Plasma, pero de lo que sí estaba plenamente convencido era de que ese chico ocultaba algo más grande de lo que parecía a simple vista. Y que su hermana se juntara con él, no la haría ningún bien. Debía protegerla a toda costa. Él mismo se encargaría de ello.


Bof, por fin, lo que me ha costado sacar este capítulo... está claro que la cosa no da para más, por lo que dejaré ésta tanda inicial aquí, pero antes un poco de fondo.

Quería reordenar determinados acontecimientos, por lo que tuve que hacer algunas modificaciones a lo que ya estaba escrito; el combate contra N, por ejemplo, estaba antes del de gimnasio, pero tampoco quería tener dos combates completamente distintos en un sólo capítulo, por lo que decidí adelantarlo para que la aparición de N no fuera tan intermitente entre la estancia con Liza y luego con Lucho. También está el detalle de la llegada y combate de Cheren contra Aloe, al principio no tenía intención de mostrarlo como tal, pero tras pensarlo detenidamente decidí darle un tiento, ya que me ayudaría para la consecución de futuros acontecimientos tanto en esta trama como en la venidera en la secuela. Debido a esto el capítulo ha salido más largo que de costumbre, pero todo sea por contar bien los acontecimientos.

Como ya he dicho, dejaré esta tanda aquí, siento que la cosa no da para más al menos de momento, así que me pondré con otra cosa. Para el siguiente capítulo tendremos el combate de gimnasio, eso sí, pero bueno, ya llegará cuando toque. Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!