Agosto de 2017
Pese a los meses transcurridos en pareja, sumados a las dos semanas que pasaron en Amalfi, juntos y lejos de todos, Oscar se sentía nerviosa y ansiosa esa noche, quería que fuera especial. Miró su reflejo en el espejo de la habitación una vez más: el vestido color blanco afirmado en un hombro, se le pegaba como una segunda piel en los lugares precisos, agradeció al deporte y su genética. Enseguida, movió los dedos de los pies y sonrió al constatar que Marie tenía razón, la pequeña fortuna que gastó en esos zapatos valía la pena: eran cómodos y livianos pese a su altura; observó sus piernas y brazos, el suave tono bronceado conseguido en las vacaciones le sentaba de maravillas.
Se acomodó el cabello con las manos justo antes de que André abriera la puerta. La expresión de su rostro la hizo reír y bajar su estado de ansiedad. El oficial no dejaba de mirar el bajo de su vestido, el cual, por cierto, estaba varias pulgadas por sobre sus rodillas.
-Ven- estiró un brazo invitándolo -Te tengo un regalo.
-Si es ese vestido, ansío encontrar el lazo- le dijo con la mirada oscura -No salgamos- le pidió tomándola de la cintura -Déjame quitarte la ropa con los dientes.
-Después- se alejó -Prometiste llevarme a un lugar único, así que tendrás que cumplir tu palabra primero- fue a su mesa de noche y tomó una caja -Felices veintiocho años- se la entregó.
Él sacó un fino y elegante reloj del estuche.
-Gracias- sonrió ampliamente -Pero, no era necesario…
Ella se acercó y le pidió el obsequio; con dedos ágiles le quitó el reloj que usaba para reemplazarlo por el nuevo.
-Te queda perfecto- admiró los firmes antebrazos que se veían gracias a las mangas de la camisa remangadas. Se irguió para hablarle al oído -Más tarde, cuando me saques el vestido con los dientes, quiero ver cómo luces mi obsequio mientras me tocas- se alejó lentamente y lo miró a los ojos.
-Me estás matando…- tomándole el rostro la besó con fuerza.
-Vamos- lo apuró apenas se separaron -Llévame a bailar.
Tomados de la mano salieron del departamento.
-o-
André tenía razón, jamás imaginó ese lugar. Ubicado en Montmartre, un club latino con la música a tope los recibió. En la barra pidieron dos mojitos a sugerencia de él. Con los ojos abiertos de par en par, Oscar observó a André moverse en ese pintoresco sitio como pez en el agua. Hablando español le presentó a todos los que lo saludaron con simpatía; la mayoría eran inmigrantes de habla hispana.
Después de un rato de beber y disfrutar del ambiente, moviéndose al son de la música en medio de una pista abarrotada, consiguieron una mesa. Se sentaron muy juntos, aprovechando de rozarse manos y piernas cada vez que podían. Curiosa y aprovechando que estaban solos, Oscar preguntó todo lo que se le ocurrió: André conocía ese sitio gracias a las clases de español tomadas en la época en que estudió Derecho. Esto gracias a entablar amistad con su profesora de idiomas, la que, a su vez, impartía clases de salsa en el lugar en el que estaban.
-Eres una caja de sorpresas…- le dijo mirándolo a los ojos.
-Y no lo has visto bailar salsa, mi amor- una despampanante mujer interrumpió la conversación acercándose a la mesa -Es de los pocos franceses con ritmo.
-¡Laura!- André se puso de pie y saludó a la recién llegada con dos besos -Te presento a Oscar.
Ambas mujeres se estrecharon las manos con una sonrisa.
-Una bonita muñeca para nuestro muñequito- dijo con simpatía la mujer -Fui su profesora de español cuando era un jovencito idealista, su sueño era que todos los inmigrantes fuéramos legales.
En ese momento, además de sorprenderse con información que no conocía de André, Oscar cayó en cuenta de que la mujer era unos años mayor. La observó con detención, su piel era de un delicado color canela, los ojos negros como la noche al igual que su ondulado cabello. Toda esa exuberancia coronada por un ajustado vestido color coral que resaltaba un generoso busto.
-Bueno, somos más que un par de muñecos…- dijo contestando la sonrisa.
-¡Y con carácter!- la mujer rió con ganas -¡Me encanta!- miró con cariño a André -Ahora entiendo porqué estabas tan desaparecido. ¡Adriana, ven para acá, chica!- llamó a una joven castaña y curvilínea que estaba cerca -Ella era la pareja de André en las clases..
Oscar observó cómo las mujeres hablaban en español y André, se negaba a algo que le pedían.
-Ve- le dijo sin necesidad de detalles, pues era bastante obvio lo que ocurría -Baila con ella, así sabré si vale la pena que me enseñes- le guiñó un ojo con picardía.
André vio el brillo en su mirada y asintió. Oscar bebió su cuarto mojito de la noche y sonrió acomodándose en la silla. Laura se sentó en el lugar que antes ocupaba André junto a ella.
Una contagiosa y suave melodía empezó. André y Adriana comenzaron a bailar con fluidez. Oscar sintió que se quemaba por dentro, pues cada vez que él hacía girar a la mujer que lo acompañaba, fijaba la vista en ella y sonreía. Miradas verdes y azules fundiéndose a la distancia.
-Nunca vino acompañado.
La voz de Laura sonó por sobre la música. Oscar no contestó. Estaba hipnotizada. El abundante cabello negro brillando bajo las luces, la amplia espalda perfectamente delineada por la camisa gris y ajustada. Los pantalones oscuros marcando su trabajado cuerpo. Las manos que tanto le gustaban, moviéndose con una mezcla de suavidad y firmeza. Entreabrió los labios y dejó escapar un suspiro.
-Sí, siempre provoca eso. Por eso le digo muñequito- pinchó Laura.
-Sí, es digno de admirar… Pero duerme conmigo- contestó Oscar antes de ampliar su sonrisa -Es a mí a quien quiere.
Dejó el vaso sobre la mesa cuando terminó la canción. Envalentonada por el licor, lo besó apenas él se acercó.
-Vamos a casa. Ahora- le susurró en el oído melosamente.
André la tomó de la mano y salieron de ahí sin despedirse de los demás. En el taxi, entre caricias y susurros, él le explicó lo que decía esa canción cuando ella le preguntó.
-Es sobre un hombre que le pide a una mujer que disfruten de la noche que pasan juntos- la besó -Porque no sabe si al otro día todo seguirá igual, si se amarán u odiarán, ya que incluso se puede acabar el mundo. Cada día se vive así, a tope y sin pensar en el mañana.
-¿Y cómo se llama el tema?- preguntó casi ronroneando.
-Yo no sé mañana.
-Me gusta, tiene mucho sentido…
El taxi se detuvo.
Somewhere in the middle, I
Think I lied a little, I
I said if we took it there, I wasn't gonna change
But that went out the window, yeah (gonna break, gonna break)
Luego de casi arrojarle el dinero al chofer, entraron al edificio: ambos rieron al ver al guardia dormido. Subieron al ascensor disponible en el vestíbulo.
Apenas cerraron la puerta del departamento, Oscar fue acorralada contra la madera. Manos codiciosas la tocaron por todas partes; de pronto, André cayó de rodillas ante ella y le quitó las finas bragas de encaje junto con los zapatos. Casi se desmayó al sentir una lengua explorando entre sus piernas.
-Oh, Dios…- dijo intentando respirar, cuando André pasó por sobre su hombro una de sus piernas. Bajó una mano y lo agarró del cabello. Un largo gemido escapó de sus labios. Sintió sus dedos preparándola.
I know that I seem a little stressed out
But you're here now, and you're turning me on
I wanna feel a different kinda tension
Yeah, you guessed it, the kind that's fun
Hate it when you leave me unattended
'Cause I miss ya, and I need your love
When my mind is runnin' wild
Could you help me slow it down?
Mientras su cuerpo aún se contraía debido al arrollador orgasmo que la asaltó en minutos, André se irguió frente a ella, quitándose la camisa por la cabeza.
-No…- dijo al verlo desabrocharse el cinturón mientras afirmaba con los dientes el envoltorio de un preservativo.
Él la miró sin entender.
-Ya no lo necesitamos- lo acercó tomándolo del cuello y le quitó el condón para tirarlo al piso -Uso un dispositivo.
El sonido de la cremallera deslizándose le erizó la piel. En segundos se vio levantada del suelo y con el vestido remangado. Lo abrazó con las piernas.
Ambos gimieron con fuerza al unirse.
-No voy a aguantar mucho…- se quejó André -Santo Dios- gruñó -Esto… es el cielo.
-Aguanta- demandó ella agarrándolo del cabello de la nuca -Mírame, ¿te gusta?- inquirió sintiéndose poderosa y apretando las piernas.
-Me encanta…- gruñó de gusto -Te siento… tanto -se hundió profundo dando un fuerte empellón. Ambos jadearon.
Caminó hasta la mesa del comedor sin separarse de ella y la apoyó ahí. Comenzó a embestirla fuerte y profundo mientras enredaba las manos en su cabello. Le mordió los labios, la besó en el cuello y le tironeó el vestido hasta dejárselo enrollado en la cintura.
Put my mind at ease
Pretty please
I need your hands on me
Sweet relief
Pretty please
Exactly where I want me, yeah
Underneath your body, yeah
If we take it further, I swear I ain't gonna break
So, baby, come try me
Baby, come find me
Baby, don't wind me up
En el momento cúlmine, él la miró a los ojos y le delineó la boca con el pulgar.
-Te amo- le dijo antes de besarla con rudeza.
Oscar se estremeció. Tomó una de sus manos y se la llevó al pecho. Su corazón latía desbocado y quería que él lo sintiera. Con los ojos húmedos le contestó:
-Yo también- cerró los párpados cuando el placer la asaltó una vez más.
Dejó que él la sostuviera mientras ella temblaba sin cesar. En medio de la nebulosa del orgasmo, lo sintió descargarse en ella al tiempo que le decía cuán maravillosa era.
I know that I seem a little stressed out
But you're here now, and you're turning me on
I wanna feel a different kinda tension
Yeah, you guessed it, the kind that's fun
Hate it when you leave me unattended
'Cause I miss ya, and I need your love
When my mind is runnin' wild
Could you help me slow it down?
Se quedaron abrazados y apoyados en la mesa por un rato. Con las respiraciones un poco más calmadas y mirándose a los ojos, sonrieron. Ambos despeinados y aún jadeantes.
-Quiero más- le dijo ella -Quiero todo de ti…-lo besó con fuerza, incluso le mordió los labios -Toma todo lo que quieras de mí.
-¿Todo? ¿Estás segura?- preguntó.
-Todo- aseguró ella sonriendo.
André se desnudó antes de quitarle el vestido. Agarrando la ropa interior recién descartada, se limpió e hizo lo mismo con ella. La tomó en brazos.
-Vamos a la habitación o se te magullarán las rodillas con la alfombra- sonrió ladino y con las pupilas dilatadas por el deseo nuevamente activado -Si compraste lubricante, soy capaz de pedirte matrimonio en estos momentos.
-Entonces, espero que tengas un anillo- dijo ella riendo. Era la mejor noche de su vida.
Put my mind at ease
Pretty please
I need your hands on me
Sweet relief
Pretty
Put my mind at ease
Trickle down my spine
Oh, you look so pretty, please
Every single night, I need your hands on me
When your kisses climb
Oh, you give me sweet relief
Made me feel so pretty
Would you help me out, please?
Acomodados en la bañera, ambos dejaron que el agua tibia les relajara los músculos. Oscar suspiró y descansó contra el pecho en que se apoyaba.
-¿Has disfrutado tu cumpleaños?- preguntó con voz suave.
-Es el mejor de mi vida- la besó en la cabeza -Incluso superaste el de mis seis años, cuando recibí una patineta con luces en las ruedas, y todos en el barrio quisieron ser mis amigos- bromeó. Enseguida respiró profundo y habló con seriedad -Oscar… Lo que dije es verdad.
Ella suspiró otra vez y se dejó abrazar antes de hablar:
-Quizás es sólo sexo...
Él calló.
-Digo, somos como fuego y combustible- continuó hablando y cerró los ojos. Sentía un delicioso dolor en cada músculo del cuerpo -Lo pasamos tan bien juntos, que casi no puedo pensar en otra cosa. Incluso ahora- le tomó una mano y la condujo al centro de sus piernas -Quiero más. Te quiero siempre enterrado en mí… siempre tocándome.
-Es verdad- André sonrió contra el rubio cabello -Contigo he tenido el mejor sexo de mi vida. Pero, no es todo. Sé que te amo- movió los dedos con presteza, acariciando los suaves pliegues.
Ella se arqueó de gusto. Enseguida se movió intentando voltear hacia él.
-Diablos, apenas cabemos en la tina; en la televisión parece más fácil- río nerviosa.
-La televisión es así, irreal- encogió los hombros sonriendo. Le encantaba cuando ella se mostraba relajada y divertida.
Oscar respiró profundo y habló:
-También te amo- sintió sus mejillas colorearse violentamente -Sé que tengo un carácter terrible, pero me comprometo a…
-No te preocupes de eso- André sonrió de lado -Nunca me ha asustado tu carácter. Te mostraré cómo puedo hacer que ronronees como una dulce gatita - apoyó las manos en el borde de la tina y se levantó -Vamos, el agua se enfrió.
Oscar sonrió y aceptó la mano que él le tendía. Dejándose envolver en una mullida toalla, cerró los ojos al recibir un beso en la frente. Nunca imaginó ser tan feliz.
Marzo de 2019
Todo era tan extraño. Situaciones que jamás imaginó ocurrían como un tren circulando a toda velocidad. La nueva realidad en la que su vida transcurría estaba en el límite de las pesadillas, pero no de esas que causan terror y obligan a despertar; era peor, una visión donde todo está fuera de control. La sensación de que da lo mismo las acciones o decisiones tomadas le apretaban el pecho, pues nada ocurría como ella esperaba.
Cansada y agobiada, Oscar se apretó los ojos con los dedos intentando desperezarse, la pésima noche pasada le estaba pasando la cuenta. Dio tantas vueltas en la cama, que finalmente decidió levantarse. Ni siquiera las copas de vino lograron relajarla y hacerla dormir. El amanecer la encontró en la habitación que usaba de despacho revisando el pendrive que Víctor le entregó.
Se sirvió el tercer café de la mañana y ni siquiera sintió el amargor de la bebida en la boca. Su teléfono vibró en el bolsillo de sus jeans.
-Papá- contestó -Sí, claro. Paso por ti a las 15:00… no, no es problema- suspiró -Gracias por avisarme.
-¿Algo del caso?
La voz de Fersen la asustó, no lo escuchó acercarse a la máquina expendedora.
-No- dijo volteando -Quiere que le ayude a escoger algo para mamá, pronto será su cumpleaños- se mordió la lengua apenas terminó de hablar, ¿por qué le daba explicaciones? Seguramente era el cansancio.
Fersen arqueó una ceja y sonrió antes de hablar.
-No sabía que llevaran tan bien, me alegra que estés resolviendo pendientes infantiles.
-No analices mis construcciones psíquicas- le contestó sería e igualando el plano psicológico que él puso en la palestra -No es momento para teorías Freudianas, ni estoy disponible para tus proyecciones o transferencias.
-Brillante como siempre… y rápida también- le guiñó un ojo con simpatía -Pasaré por alto tu ausencia por temas personales- la molestó nuevamente.
-Soy jefa de esta unidad- sonrió ampliamente -No necesito tu permiso- dio media vuelta y comenzó a caminar -Y deja de mirarme el trasero, puedo sentirlo- dijo sin voltear.
"Bonitos jeans…" Fue lo que escuchó a lo lejos. Sin saber en qué terminó la frase avanzó sin detenerse, ya que, si bien no acostumbraba a aguantar ese tipo de comentarios, estaba tan cansada, que tampoco quería discutir. Además, en su fuero más interno, también sabía que él siempre conseguía que ella bajara sus defensas sin siquiera darse cuenta. Era un maestro seduciendo y eso la entretenía incluso a nivel intelectual. Es decir, ver cómo un espécimen con tantas cualidades físicas e intelectuales actuaba sin ninguna restricción frente al sexo opuesto, era, por decirlo menos, algo digno de estudio.
En una fracción de segundos recordó cuando, años atrás, en medio de una conversación, vaciando una botella de champaña y enredados en las sábanas; gracias a sus estudios de psicología, determinó que el ello de Fersen se superponía a su superyó, es decir, el goce y disfrute primaban por sobre las reglas y responsabilidades. Tras ese análisis, rieron hasta que les brotaron las lágrimas y les dolió el estómago, ya que él no sólo contestó que lo sabía, sino que, además, resaltó lo encantado que estaba de ser así.
Dejando los recuerdos a un lado, terminó su café y sacó su celular de uno de los bolsillos. Un mensaje de André apareció en su WhatsApp, el corazón le saltó dentro del pecho.
"Nunca más me dejes beber con Alain a solas, ya no estoy para eso"
Sonriendo le contestó:
"¿Mucha resaca?"
"La peor…"
Se mordió el labio inferior un tanto insegura de cómo continuar la conversación. Sin embargo, respiró profundo y escribió lo que pensaba. No era de las que se iban por las ramas:
"Beber enojado nunca ha tenido buenos resultados"
Esperó unos segundos con las pulsaciones a tope. Bajo el nombre de André aparecía la palabra 'escribiendo...'
"Tienes razón. Y te debo una disculpa. No reaccioné como debía"
Leyó y dejó salir todo el aire de sus pulmones. Sonrió y tecleó:
"Ya veré si acepto tus disculpas…" agregó un emoticón de un guiño.
"Lo harás. Haré que te corras tantas veces… que no sólo aceptarás mis disculpas, sino que olvidarás por qué me disculpo."
La piel de todo el cuerpo se le erizó y las entrañas se le encogieron. Con las mejillas sonrojadas y sintiendo que las rodillas se le doblaban, le contestó intentando guardar la compostura:
"Te cobraré la palabra. Nos vemos en la tarde, espérame listo y dispuesto."
Una foto apareció en su pantalla. El perfecto abdomen de su novio le quitó el aire. Bufó al ver que la imagen terminaba justo bajo su ombligo.
-Bandido…- susurró sonriendo y obligándose a obviar el apósito que cubría una de sus heridas, pues, siendo racional, ya no debía preocuparse por él. Todo lo que podía hacer para protegerlo estaba hecho.
-¿Arreglando las cosas?
Oscar abrió el cajón de su escritorio y aventó un frasco de pastillas. Alain lo agarró en el aire.
-Ni la resaca te quita lo impertinente. ¿Conseguiste el registro de llamadas de quien atacó a Bernard y André?- le recordó la tarea encomendada el día anterior.
-Debe estar por llegar, me lo enviarán antes de mediodía- sacó dos pastillas del frasco y se lo aventó de regreso -Gracias, se me parte la cabeza- dio media vuelta y se dirigió a su escritorio.
-o-
Durante horas revisó el informe telefónico con Víctor sin resultados. Parecía un callejón sin salida. Siguiendo una corazonada, le pidió a Alain que citara a Bernard a declarar para el día siguiente.
-¿Qué buscas?- le preguntó Fersen acercándose al escritorio.
-Quien huyó puede haberse llevado algo… no sé, quizás un teléfono prepago.
-Si es prepago, ¿de qué nos serviría?- insistió el sueco -¿Harás que Girodelle entre al chip sin una orden?
El aludido entrecerró los párpados y frunció el entrecejo.
-Así pareces un gato enfurruñado- se burló Fersen sin demasiado tino -Ya conozco tus prácticas no santas, así que no te hagas el ofendido.
Alain, que estaba junto a Oscar, se movió; ella lo tomó con firmeza del brazo y dijo:
-Mi equipo hace lo que yo indico. Eres un invitado y esta es mi casa, no hagas acusaciones sin fundamentos.
-Caballeros, ¿nos permiten un momento?- pidió Fersen con tranquilidad y con la vista pegada en Oscar.
Cuando ella asintió, Víctor y Alain salieron de la oficina. El último se quedó cruzado de brazos, muy cerca de la entrada y apretando la mandíbula hasta hacer crujir los dientes. Víctor ignoró la situación y fue por una botella de agua.
A través de la puerta, Alain escuchó la discusión. Oscar y Fersen esgrimían sus poderes y responsabilidades en la operación. Sin embargo, cuando el sueco puso sobre la mesa su grado, la teniente dio un paso atrás y maldijo. El asunto se saldó cuando él, dando por superado el impasse y, por cierto, llamándola a la cordura al hacerle ver que no podía reaccionar tan mal por un comentario, la invitó a almorzar junto a todo el equipo. Ella rechazó la invitación recordándole que saldría con su padre y que, si quería llegar a tiempo, no podía demorarse más.
Alain se alejó antes de que Oscar abriera la puerta. Mientras se preguntaba porqué ambos parecían tener tanta confianza, fingió mirar el techo cuando la rubia salió de la oficina y corrió hacia el estacionamiento.
-o-
Break down, tears fall to the ground
Tell myself they were nothing, can't be found
When you're a fighter
You're a fighter
You're a fighter, fight on baby
Sentada en las sillas de plástico de la espera, Oscar cerró los ojos mientras su padre estaba en la sala de tomografías. Sin saber cómo, se encontró rezando, o más bien, pidiéndole a cualquier poder superior, le concediera más tiempo con él. La idea de haber perdido años le martillaba el pecho.
Cerca de las seis de la tarde, y aferrada a la mano de su padre, escuchó los resultados de los últimos estudios e instrucciones del tratamiento. El pronóstico si bien no era catastrófico, era desalentador. El director Jarjayes debía someterse a una operación, para, enseguida, comenzar quimioterapia, pues el tratamiento farmacológico que seguía en esos momentos sólo se enfocaba en detener el crecimiento de los tumores existentes.
Con un nudo instalado en la boca del estómago lo invitó a un café. Durante horas conversó con él. Después de mucho insistir, consiguió que accediera a operarse y, además, a hablar al menos con su madre, ya que no había forma de ocultar la situación si entraba a pabellón. El tema de hacer partícipes a sus hermanas fue distinto: su padre no cedió. No quería preocupar al resto de su familia y, por tanto, no les avisaría hasta que tuviera todo listo para entrar al quirófano.
Some days I'm sure I lose to fate
Some days I cannot find my faith
But I just fight on
I just fight on
I just fight on baby, baby
And I am a wounded warrior
And now that the enemy is closing in
I am a wounded warrior
Looking for someone to let me in
-Papá…- se mordió la lengua para no pelear con él, hizo a un lado la taza de café que se enfrío sin siquiera tocarlo -No se trata de eso… somos tu familia, estás subestimando a mis hermanas, si me estás dando la oportunidad de ayudar, ellas tienen el mismo derecho.
-No es así, no es lo mismo. Contigo fui más duro- aceptó él con tristeza -Eres diferente y fuerte porque te exigí siempre más… Eras tan obstinada y llevada a tu idea, que no lo supe manejar de mejor manera. Perdóname por eso.
-No hay nada que perdonar, me gusta quien soy- sonrió ella, tranquilizándolo. -Pero, papá…
-Cuando llegue el momento les diré- la interrumpió. Bebió un sorbo del té que ya estaba casi frío –Eres muy parecida a mí, sé que me entiendes.
La teniente asintió con pesar. No podía obligarlo a hacer algo que no quería
-Hija…
Ella levantó la vista.
-Te pido no lo comentes con nadie aún, ni siquiera con André. Ordenaré mis asuntos y solicitaré un tiempo de asueto. Ya es bastante difícil mantenerse vigente con el culto a la juventud que rige nuestra sociedad, no necesito comentarios a mi espalda.
-André jamás te traicionaría…
-Puede que tengas razón, pero no quiero que él me conozca en estas condiciones. No estando así- con un gesto hizo callar a su hija, quien, obviamente, estaba a punto de contestarle -Llámalo soberbia, egoísmo o cómo prefieras. Es una decisión mía y te pido que la respetes. Dejo a tu criterio decirle, pero te pido no hacerlo, es algo que quiero mantener en privado y, aunque sea tu pareja, él está bajo mi jerarquía- respiró pesadamente -Soy un hombre adulto y orgulloso que, de pronto, se ve enfrentado a la posibilidad de perder todo- su mirada se cristalizó -Me duele tener que provocarle a tu madre éste pesar, me hiere el orgullo dejar mi trabajo… Llevo años luchando contra el fantasma de la jubilación. No quiero tener más preocupaciones por una filtración de mis asuntos personales, permíteme ese grado de privacidad.
-Papá…- lo tomó de las manos por sobre la mesa –Lo entiendo…- la voz le tembló -Haremos lo que tu quieras, te lo prometo- dijo finalmente pese a no compartir su visión.
-Si fueras Hortense, no creería en tu palabra… tu hermana es una cotilla- sonrió con dulzura.
Black and blue, I'm begging you
Take me in, I'm surrendering
Black and blue, but if I'm with you
If I'm with you, I'll live to fight on through
Oscar contestó su sonrisa sintiendo que el corazón se le partía dentro del pecho. De pronto vio a su padre envejecer frente a sus ojos. Su porte gallardo y atlético ya no estaba. Su piel lucía cenicienta y su mirada cansada. Se dio cuenta que incluso había adelgazado. Era como si una transformación sucediera ante sus ojos. Tragó fuerte y se obligó a sonreír antes de hablar.
-Papá, debemos irnos, el clima está frío y tus defensas no son las mejores- miró su reloj de pulsera -¿Te llevo a casa?
-No, tengo que arreglar unos documentos para mañana. Déjame en la oficina. Intentaré coordinar una reunión con Bouillé para la próxima semana- sonrió intentando apaciguar la preocupación que cruzó el rostro de su hija -Estaré bien, tengo mi automóvil. Prometo ir pronto a casa.
Ella asintió y tras llamar al mesero, quiso pagar la cuenta. Obviamente su padre la detuvo, pagó él.
Luego, al dejarlo en su despacho, le hizo prometer que, si su madre se descompensaba debido a la noticia, la llamaría. Se despidió de él con un nudo en la garganta. Fue al cuartel para dejar el automóvil de servicio.
Revisó los avances que Víctor y Alain le entregaron. Fersen ya no estaba. Sin poner demasiada atención escuchó las novedades. La entrevista de Bernard estaba concertada para el otro día y, siguiendo el protocolo, André también tendría que testificar. Le pidió a Víctor que tomara ese testimonio, ya que debía ser imparcial para no afectar el proceso.
I'll let go, walk into the unknown
If I surrender, if I lay my arms down
Am I a fighter?
Am I a fighter?
Cause I've been fighting so long baby
Después de que sus compañeros se fueran, se quedó hasta tarde revisando en internet información médica sobre la enfermedad y pronóstico de su padre. No podía dejar de pensar.
Finalmente decidió no ir a casa de André y fue directo a su departamento. El rugir de su estómago le recordó que no había comido nada en todo el día. Desestimándolo saludó al portero y subió por las escaleras. No quería encontrarse con nadie en el ascensor.
Mientras se quitaba la ropa para darse un baño, se sentó en la cama. Sobre la mesa de noche que André ocupaba, observó el reloj que le regaló años atrás. Pensó en llamarlo para avisarle que no iría, pero no pudo, ya que las lágrimas comenzaron a brotar sin que lograra controlarlas. Dejó su celular junto al obsequio. Secándose las mejillas fue al baño.
And I am a wounded warrior
And now that the enemy is closing in
I am a wounded warrior
Looking for someone to let me in
Abrió el grifo y agarrando una toalla se arrodilló sobre las baldosas. Lloró cubriéndose el rostro con la tela. Perdió el sentido del tiempo escuchando, como el ruido de la ducha acallaba sus sollozos. Cuando finalmente se metió bajo el chorro de agua, sintió que las lágrimas le quemaban la piel.
Se puso una tenida deportiva y tomó el teléfono. Pensó en que le diría a André por dejarlo esperando. No se le ocurrió nada. En esos momentos no tenía cabeza para inventar excusas. Pese al cansancio que sentía, estaba inquieta. Agarró las llaves y su teléfono, rozó con los dedos el reloj de André: recordó por unos segundos cuán felices fueron esa noche. Todo le pareció no sólo lejano, sino que, además, se sentía otra persona.
Black and blue, I'm begging you
Take me in, I'm surrendering
Black and blue, but if I'm with you
If I'm with you, I'll live to fight on through
Creyó ahogarse encerrada en el departamento, por lo que se abrigó con una chaqueta y salió a caminar. Sacó el celular del bolsillo de su pantalón y le escribió a su padre. Casi de inmediato recibió la respuesta:
"Tu madre está bien, le acabo de decir todo. No te preocupes, hija."
Un nuevo dolor le apretó el pecho al pensar en cuánto esa dulce y amable mujer, amaba al huraño y serio hombre que era su padre. Pensó en ella y en André, eran así de diferentes ¿lograrían llegar a entenderse tanto como ellos? Maldijo al destino por ponerle esa dura prueba a quienes le dieron la vida, truncando sus planes sin derecho a réplica. Comenzó a llover. A su cabeza llegaron los sueños que su madre le confesó un día, sentada en el jardín junto a las rosas que cuidaba con esmero. Fantaseaba con que su padre se jubilara y juntos fueran a vivir a un sitio cerca del mar. Solos y tranquilos. Tener una casa sencilla y amplia, donde recibir a sus hijas y nietos cuando los visitaran. Un lugar donde pasear cada tarde y admirar la puesta de sol. Ese era su sueño, tener por fin un tiempo apacible y a solas con su marido. Con el hombre que adoraba pese a sus claroscuros.
Luego de guardar su teléfono y llevándose una mano al pecho, no fue capaz de aguantar un sollozo. Se sentía tan impotente que no sabía qué hacer. La destrozaba tan sólo imaginar lo que estaba pasando su madre en esos momentos. La lluvia la empapó, confundiéndose con las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas. ¿Cómo luchar contra un enemigo invisible e inalcanzable? ¿Cómo ganarle a un rival que le podía arrebatar todo a su familia? Esas preguntas sonaban una y otra vez en su cabeza.
Su teléfono vibró en el bolsillo: era André.
Decidió cortar la llamada, no sabía que decirle. No podía fallarle a su padre, prometió serle leal y lo cumpliría a como dé lugar. Tenía que ser fuerte, se lo debía a su familia. El frío la hizo temblar, cruzando los brazos sobre su pecho continuó caminando mientras su teléfono volvía a sonar.
I am a wounded warrior
And now that the enemy is closing in
I am a wounded warrior
Looking for someone to let me in
I am wounded warrior
Now that the enemy is closing in
Closing in
Looking for someone to let me in, oh!
Continuará…
Uffff…. No se enojen conmigo. Llorar hace bien y es catártico. Les dije que esta historia es intensa en muchos aspectos. Lo que intento plasmar en Oscar, son varios de los sentimientos que viví cuando mi padre enfermó. Es algo muy duro y espero no haber ofendido a nadie. Ya saben, descárguense en un review. Aquí estoy, con casco y armadura esperándolas jajajajaja.
Muchas gracias, chicas lindas por leer y comentar. Me alegran montones y, como este es el único fic que por el momento actualizo, aprovecho de agradecer los tremendos reviews que me han dejado en las otras historias. Es más, no sólo agradezco, pido más jajajajajaja
La musicalización estuvo a cargo de la diosa Dua Lipa y "Prety Please" primero, para luego sufrir con la máxima SIA y "Black & Blue". Busquen los temas en el canal de videos y wow… úsenlos de música de fondo al leer, no se arrepentirán. Ambas, junto a Lady Gaga, me obsesionan, así que se viene mucho de ellas tres.
And last but not least, gracias totales a mi Cilenita79 que jugó en el puesto de BETA, el capítulo me dejó muy cansada emocionalmente, así que sus opiniones fueron valiosísimas.
¡Un abrazo a todas, y cuídense mucho!
Ahora, me voy a una clase de "teoría psicoanalítica"... así que subo esto rapidito para que se queden con algo entretenido que leer... no como yo, que tengo clases incluso mañana. Un beso a cada una, pero con mascarilla XD.
