Capítulo 9
La gran ciudad
Durante el resto de la mañana atravesaron el denso bosque hasta llegar a la salida norte en torno a mediodía. Nada más salir, se encontraron con el mirador que daba directamente hacia el delta del río Yangtsé y a unas vistas impresionantes del puente Saeta con ciudad Porcelana al fondo. Un día brillante, sin apenas ni una sola nube en el cielo, iluminaba la gran bahía que albergaba la ciudad más grande de toda Teselia, cuyo skyline destacaba ampliamente por ser de los más altos del mundo, con multitud de rascacielos que se elevaban sobre el nivel del mar de forma muy destacable.
-¡Vaya, menudas vistas!-exclamó Lucho, asombrado.
-¡Impresionante!-apoyó su hermana.
Siendo la capital de Teselia, ciudad Porcelana albergaba casi veinte millones de habitantes según el último censo poblacional realizado hace dos años atrás. Aunque lo que más destacaba de esa cifra era sobre todo la amplia diversidad de nacionalidades que en ella vivían, habiendo de todo, desde los chinos locales que llevaban toda la vida viviendo allí, así como estadounidenses afincados desde hacía años, algunos por negocios, otros por simple turismo, hispanoamericanos, asiáticos, europeos, entre muchos otros. Y es que ciudad Porcelana era cuna de una diversidad y un multiculturalismo destacadísimo que, en otros lugares de China, estaría incluso mal visto, pero dado que el cantón de Teselia disfrutaba de unos privilegios y legislaciones distintos a los de la gran mayoría de cantones chinos, el gobierno central pekinés hacía la vista gorda, puesto que se movía mucho dinero desde allí hacia el resto del país.
En cuanto al puente Saeta era uno de los principales puentes que conectaba la parte sureste de Teselia con el resto del cantón, con una figura de lo más prominente y dos altas torres de sustentación que sostenían toda su superestructura en suspensión con gruesos y resistentes cables colgantes. En su diseño y construcción tomaron inspiración algunos puentes ya existentes, como el puente Brooklyn en Nueva York, o el Rainbow Bridge en Tokio.
Tras contemplar las vistas un ratito más, se pusieron en camino a no más tardar, accediendo a la pasarela peatonal a través de una sinuosa escalera en espiral y echando a andar contemplando asombrados la grandiosidad del puente, con la figura de la ciudad recortándose en la distancia y haciéndose más visible conforme se iban acercando.
-Vaya, apenas nos hemos pasado por aquí salvo por alguna que otra excursión del colegio…-comentó Lucho en un momento dado.
-Desde luego… ¿No fue aquí donde se conocieron papá y mamá?-inquirió Liza, haciendo memoria.
-Sí, recuerda que siempre nos cuenta la historia cuando tiene la ocasión…
-Es verdad, ella estaba de viaje y él había venido de turismo con unos amigos… fue un flechazo-murmuró ella, pensativa.
-Je, siempre me lo he preguntado ¿puedes enamorarte de alguien así sin más sólo con un simple vistazo? Suena un poco tonto si me lo preguntas a mí…
Liza se quedó callada por un momento, sin saber muy bien qué decir al respecto, y recordando a N sin poder remediarlo. Hasta la más reciente conversación con Bel regresó a su memoria, haciéndola pensar al respecto y comentando de seguido.
-Bueno ¿y por qué no? Quiero decir, si no lo hubieran hecho las cosas serían muy distintas… quizás no hubiésemos nacido siquiera.
Ante eso el chico se quedó callado, pensándolo al respecto, hasta que finalmente se pronunció.
-Bueno, visto así… aun y con todo veo un poco ridículo todo eso del amor a primera vista.
Liza no dijo nada, prefiriendo pensar en otra cosa mientras continuaban caminando.
Finalmente, y tras quince minutos atravesando el puente por el acceso peatonal, llegaron por fin a ciudad Porcelana accediendo directamente al paseo marítimo del puerto deportivo.
Al contrario que otras ciudades más comerciales o industriales como ciudad Fayenza, ésta destacaba sobre todo por su sector servicios, siendo muy amplio en ese sentido. Al ser el centro neurálgico de multitud de sedes de oficinas y empresas variadas, tanto nacionales como internacionales, concentraba en su centro urbano un gran condominio adminsitrativo y financiero, atrayendo a muchas personas de todo tipo. Debido a esto sus calles estaban abarrotadas de gente que iba y venía, la gran mayoría con mucha prisa, hablando por sus teléfonos móviles y demasiado ocupados como para mantener una conversación casual.
Buscaron el centro pokémon, el cual se encontraba situado en un gran edificio de por lo menos treinta plantas que hacía esquina con la calle principal, que bordeaba el paseo, y la calle porcelana. No tuvieron problemas para reservar una habitación para los dos debido a que había sitio de sobra, dejando allí las cosas y saliendo después a dar una vuelta y conocer la ciudad.
En el paseo marítimo en torno a la calle principal se concentraban los cinco principales muelles de la ciudad, todos ellos de eminente uso deportivo y recreativo; destacaba especialmente el muelle turístico, lugar de amarre habitual del Real Teselia, un crucero fluvial de lo más exclusivo donde se realizaban fiestas y galas benéficas cada cierto tiempo remontando el Yangtsé, todas las tardes. Por lo que pudieron averiguar el precio de los tickets no bajaba de los tres mil yuans, por lo que se olvidaron de subir a él más pronto que tarde.
Urbanísticamente hablando, ciudad Porcelana poseía un diseño peculiar; todas las calles existentes que partían de la calle principal, iban a parar a la plaza Central, con múltiples ramificaciones entre medias y calles perpendiculares que partían la cuadrícula, haciéndola una ciudad muy bien diseñada y estructurada. Aunque la densidad por kilómetro cuadrado era muy alta estaba todo muy bien concentrado, haciéndola una ciudad compacta, apiñada, pero muy bien definida. Debido a esto competía con ciudades como Nueva York en cuanto a densidad poblacional se refería, con la que además compartía ciertos aspectos, estando de hecho hermanadas entre sí desde hacía años, cosa que había facilitado en gran medida el crecimiento poblacional tanto en la propia ciudad como en el resto del cantón desde entonces.
Durante el paseo llegaron a localizar sitios destacados como la galería de arte o el gimnasio, terminando en la plaza central, un amplio espacio verde con una fuente en el centro que servía como punto de encuentro, así como un pequeño respiro entre tantos edificios altos y apiñados entre sí. Fue allí, junto a la fuente, donde se encontraron con un breakdancer de piel morena, ojos claros y abundantes rastas practicando unos pasos de baile muy vistosos y rapeando entre medias usando ritmos base de un casette vintage cercano. Así a ojo no parecía ser de allí, notándose un acento de lo más característico en sus rimas, aunque en cuanto les vio pasar se fijó en ellos y comenzó entonces a improvisar usando ese mismo instante como fuente interpretativa, sorprendiendo a los dos hermanos por igual.
-¡Ey, colega! ¿Qué tal? ¿Te pillo un poco mal? ¡Espero no molestar, mi estilo es muy personal, pero no puedes negar que es de lo más radical! ¡Me da la impresión de que no sois de por aquí, si es así permíteme insistir, tan solo dime que sí! ¡No te apures, no pasa nada, vete si te da la gana, pero sed bienvenidos a ciudad Porcelana!
La gente que le observaba aplaudió con ganas al igual que Lucho y Liza, que se mostraron impresionados por la facilidad que tenía para improvisar.
-¡Vaya, qué buen ritmo!-murmuró Lucho,
-¡Muchas gracias, colega! Yo soy Eduardo, soy uno de los hermanos del Trío Danzarín de ciudad Porcelana-se presentó el rapero, con parsimonia.
-Yo soy Lucho.
-Y yo Liza, encantada.
-¡Igualmente, veo que captáis mi rollo, fraternalmente, sin escollos! ¡A mis hermanos y yo nos va lo freelance, actuamos en la calle, no recibimos parné, pero aunque eso no nos calle, nuestro arte es cien por cien calité!
Los dos hermanos no pudieron evitar dejar escapar una risita ante la ocurrencia y la espontaneidad del muchacho, el cual no perdía el ritmo en ningún momento, dejándose llevar en ese aspecto e improvisando en todo momento según lo que veía a su alrededor. Aunque en ese mismo instante llegaron otros dos chicos de la edad de Eduardo, los cuales eran muy parecidos entre sí, de piel morena, peinados con abundantes rastas y vestidos con un conjunto deportivo similar: camiseta verde, pantalones blancos, zapatillas del mismo color y con una sudadera naranja atada en la cintura.
-¡Mis hermanos, Paco y Xavi! ¿Dónde habéis estado?-inquirió Eduardo al verles llegar.
-¡Practicando aquí y allá, no nos dejaban respirar, dilo ya!-explicó uno, sin romper en ningún momento el ritmo.
-¡Rapeamos sin parar, y aplaudieron a rabiar!-añadió el otro, marcándose unos pasos entre medias.
-¡Así me gusta, que no pare la fiesta! ¿Descansar? ¡Ni hablar, aquí no se echa la siesta!
-Caramba, os sale sólo ¿cómo lo hacéis?-inquirió Lucho, interesado.
-¡Mucho tiempo de preparación, siempre estamos listos para pasar a la acción!
-¡Sin mayor dilación, rapeamos lo que vemos, lírica y ritmo juntos sin distinción, lo demás es lo de menos!
-No parecéis ser de la ciudad…-murmuró Liza en ese momento.
-¡Llevamos un tiempo parando por aquí, pero no siempre fue así! ¿Verdad que sí?-inquirió Eduardo a sus hermanos.
-¡Desde luego, como no, nacimos y crecimos en el Bronx, pero decidimos salir a ver mundo, y ahora aquí estamos, sin aburrinos ni cansarnos!
-Qué guay…
-¿Y qué hay de vosotros, hermanos carnales? ¿Cuáles son vuestros planes?
-Oh, yo quiero participar en la conferencia Vidriera de este año-anunció Lucho, con decisión.
-En cuanto a mí se refiere… bueno, aún no sé muy bien qué sacar de este viaje, a decir verdad-admitió Liza, algo indecisa.
-¡No te preocupes, hermana, ya verás cómo le encuentras las ganas!
-¡Exacto, esto es como el rap, todo es empezar, lo demás es practicar!
-¡Y hablando de practicar! ¡Lucho, a ti que te va el batallar, pongamos en práctica lo de luchar!
Y así, de repente, los tres sacaron a los tres monos, presentándole batalla; el chico no se negó y les enfrentó en una batalla triple, sacando a su equipo completo para ello. Las batallas triples estaban muy de moda en Teselia de un tiempo a esa parte, siendo una opción más que otra cosa, pero dado que se practicaba cada vez más, Lucho quiso darle una oportunidad.
-¡Panpour, pistola agua a pansear! ¡Pidove, tornado! ¡Servine, ciclón hojas!
-¡Pansage, cubre a pansear y látigo cepa!-exclamó Eduardo.
-¡Pansear, calcinación!-indicó Paco.
-¡Panpour, hidrochorro!-ordenó Xavi.
Al contrario que una batalla doble, donde se podían repartir mejor los movimientos, un combate triple obligaba a tener más control sobre el campo de batalla, por lo que estar alerta era muy necesario. El trío danzarín demostró tener bastante domindada esta nueva modalidad de combate, defendiéndose entre sí en todo momento y atacando en cuanto veían la oportunidad. Sin embargo Lucho no se achantó en ese sentido, poniendo toda la carne en el asador rápidamente.
-¡De frente, pidove, ataque rápido! ¡Servine, látigo cepa, despeja el camino! ¡Panpour, malicioso!
Esa combinación de ataques resultó ser bastante efectiva, logrando abrir una brecha en su defensa gracias a malicioso y golpeando más duro en el proceso. Las lianas de servine latigaron hacia delante, dando un buen barrido, al tiempo que pidove remataba la faena moviéndose rápidamente y golpeándoles de una sola embestida. El pansear de Paco logró sin embargo enderezarse y quiso contraatacar, pero Lucho fue más rápido.
-¡Ahora, escaldar!
El golpe fue directo y dejó a pansear fuera de combate, ganando así el combate rápidamente. Tanto Paco como Xavi y Eduardo se quedaron anonadados ante la fuerza del muchacho, comentándolo al respecto.
-¡Mirad eso, hermanos, menudo repaso nos han dado!
-¡Desde luego, qué calamidad, ni siquiera tuvimos una oportunidad!
-¡Ni se os ocurra desanimaros, éste tío podría enseñaros, estáis avisados!
-Vaya, gracias, es la primera vez que combato triple a decir verdad…-admitió Lucho.
-¡Eres fuerte, eso por descontado! ¡Nos centramos en nuestra música, pero no nos importaría que nos dieras unas cuantas lecciones por duplicado!
-¡Desde luego, después de todo no nos gusta dar nada por sentado, y los combates pokémon molan un puñado!
-Bueno, no es que sea un entrenador con mucha experiencia, pero me vendrá bien entrenar para el combate de gimnasio. ¿Cuándo queréis quedar?
Mientras que Lucho y los hermanos del trío danzarín planeaban su siguiente combate, Liza empezó por lo más inmediato y comenzó a esbozar los primeros trazos para el dibujo de la plaza Central con el trío danzarín en ella. Iban a ser unos días interesantes.
Mientras que Lucho se enfocaba en entrenar, ya fuera en compañía con el trío danzarín, con los que había hecho muy buenas migas, o retando a los múltiples entrenadores que había en la ciudad, Liza se enfocó en la parte más artística de la misma, plasmando todo lo que veía en su cuaderno de dibujo. Últimamente no hacía otra cosa, y aunque la compañía de sus pokémon la animaba, no había vuelto a combatir como tal, sintiéndolo cada vez como algo más y más lejano para ella. Lucho no había vuelto a comentarla nada al respecto, pero en el fondo sabía que seguía decepcionado con ella en ese sentido, aunque no se lo dijera como tal.
-¿Qué tal el entrenamiento?-inquirió ella en un momento dado, mientras comían.
-Bien, bastante animado, a veces se nos unen otras personas, y llegamos a formar un grupo de entrenamiento de lo más homogéneo, incluso me dijeron que aquí en ciudad Porcelana hay una compañía que alienta los combates pokémon entre sus empleados, así que a lo mejor me paso a echar un vistazo.
-Qué bien… irás bien preparado al gimnasio entonces.
-Sí… aunque ¿qué hay de ti? Sé que ya lo hablamos, pero ¿te gustaría venir alguna vez con nosotros? Practicar un poco no estaría de más…
-Lo sé, pero… no te lo tomes a mal, Lucho, pero no creo que el entrenamiento sea mi camino-admitió ella, insegura al respecto.
Ante eso Lucho asintió con la cabeza, murmurando de seguido.
-Ya, supuse que me lo dirías, simplemente quería intentarlo, eso es todo.
-Lo siento…
-No, tranquila, está bien, tan solo encuentra lo que verdaderamente quieres hacer, eso es todo. Tus dibujos, por ejemplo, son fenomenales ¿has visitado a Camus en la galería de arte?-recordó el chico en ese momento.
-Ah, no, todavía no… a decir verdad no sé qué hacer en ese sentido, me gusta pintar, sí, pero tampoco quiero dedicarme enteramente al arte, tan sólo es algo que me gusta hacer, eso es todo-comentó ella, un tanto reticente al respecto.
-Ya… como veas, yo he quedado ahora para entrenar un rato, te veo luego.
-Vale, hasta luego…
Observó a su hermano marcharse rápidamente con el postre en la boca y ella se quedó allí, con el segundo plato a medias. Suspiró y miró su cuaderno de dibujo, pasando sus páginas y observando sus últimos trabajos: la calle principal abarrotada de personas, el paseo marítimo con sus cinco muelles coronándolo, un callejón cercano con una cafetería en él, el skyline de la ciudad desde el puente Saeta o la plaza Central con su fuente y el trío danzarín justo al lado eran algunos de sus más recientes dibujos. Cuando los hizo nunca tuvo en mente exponerlos o darlos a conocer, simplemente era algo que la gustaba hacer y la relajaba, pero nada más. Aun así, y recordando las palabras de Camus, se lo pensó un poco mejor y, tras comer algo más, recogió sus cosas y se dirigió a la galería de arte.
La calle de la moda era una de las tantas calles perpendiculares de la ciudad que desembocaba en la plaza Central, y en ella se concentraban gran parte de los negocios relacionados con el arte y la moda, habiendo de todo, desde mercerías, floristerías, tiendas de ropa, pintura (Liza se anotó mentalmente pasarse por allí más tarde), cines, teatros y algún que otro restaurante, destacando sobre todo la heladería Porcelana, la cual siempre estaba hasta arriba y con una cola del copón, por lo que desistió en probar uno de sus famosos helados, al menos en esa ocasión. Y, por supuesto, también se encontraba la galería de arte, donde se dirigió a no más tardar.
Nada más entrar vio a Camus, el cual se encontraba hablando con un hombre de mediana edad, aunque al verla entrar el líder de gimnasio la saludó con visible emoción.
-¡Ah, Liza, aquí estás, sabía que al final te animarías a venir!
-Hola Camus… siento interrumpir.
-Oh, no te preocupes, precisamente estaba hablando con el director de la galería. Mire, señor director, precisamente de esta jovencita le estuve hablando el otro día-murmuró el líder de gimnasio, retomando la conversación.
-Sí, lo recuerdo… así que tú eres Liza ¿no? Camus me ha hablado mucho de ti…-murmuró el hombre, mirándola de arriba abajo.
-Sí, soy yo, aunque antes que nada he de decir que tan sólo soy una aficcionada, no soy una artista como Camus-comentó ella rápidamente.
-¡Tonterías, querida, todo el mundo puede hacer arte, y tú tienes un talento especial! ¡Puedo notar en ti un grito aprisionado que desea volar alto y expresarse libremente sin ningún tipo de atadura!-insistió Camus, con inusitado fervor.
-Bueno, si tú lo dices…
-A decir verdad me ha picado bastante la curiosidad ¿tienes tu portafolio contigo?
-Sí, claro, aquí está.
Sacó entonces su cuaderno de dibujo y se lo tendió al director, el cual lo comenzó a ojear detenidamente; al poco rato, su gesto curioso cambió por uno de asombro, comentando de seguido.
-Vaya, he de decir que no soy mucho de carboncillo, puesto que trabajo sobre todo con lienzo y acrílicos, pero he de admitir que esto es verdaderamente bueno…
-¿De veras?-inquirió ella, sin esperarse para nada ese comentario.
-Desde luego, quizás podamos hacerle un hueco a tus dibujos en alguna sala que no estemos usando, podría suponer un soplo de aire fresco… sin desmerecer para nada a tu trabajo, Camus, por supuesto-añadió el director rápidamente.
-Para nada, señor director, después de todo hasta yo sé lo difícil que es abrirse camino en este mundillo, hay que dar una oportunidad a las nuevas generaciones, que además vienen pisando fuerte…
-Ah, pero esperen un momento, como ya he dicho no tengo intención de darme a conocer, tan solo lo hago por diversión, nada más…-insistió Liza, algo incomodada al respecto.
-¿Estás segura? Déjame decirte que sería un desperdicio de talento, visto lo visto, y estoy dispuesto a darle una oportunidad a tus dibujos si me lo permitieras. Últimamente me han estado criticando bastante al sólo exponer a Camus, dicen que soy muy monotema, y le vendría bien algo distinto a mi galería de un tiempo a esta parte…
-¿Lo ves, querida? Si tanto apuro te da siempre puedes donar tus beneficios a obras de caridad, por ejemplo, pero aquí tú y tu arte siempre seréis bienvenidos. ¿Qué me dices?-inquirió Camus.
Liza se lo pensó bien antes de decidir nada. De nuevo, no la interesaba demasiado la parte más comercial del arte, pero dado que Camus había hablado al director tan bien de ella, supuso que un poco de flexibilidad en ese sentido no estaría de más. Por lo que, sin pensarlo mucho más, anunció.
-Está bien, pueden exponer mis dibujos… aunque antes me gustaría hacer una selección.
-Por supuesto, indícame los que más te gustan y procederemos a escanearlos y copiarlos-asintió el director, sin problemas al respecto.
Ella misma fue seleccionando los que más la gustaron desde que salió de viaje, aunque omitió enseguida los de N, quedándose sólo con los más paiasajísticos de todos, incluyendo además los más recientes, saliendo un total de treinta dibujos. Tras eso, el director se llevó su cuaderno para escanearlo y, mientras tanto, Camus la enseñó su obra allí expuesta, mientras la iba explicando un poco.
-Para ésta exposición en concreto me he basado sobre todo en los mitos y leyendas de antaño, siendo en ese sentido una fuente de inspiración muy destacable. La gran unificación, las Grandes Guerras o los periodos de paz, son de por sí temas que nunca pasan de moda al ser parte de la historia de este cantón. Si por algo destaca Teselia es por su rica historia, muy diferenciada de la del resto del país.
Como resultado de esa concepción vio cuadros muy vivos y coloridos, algunos retrataban los periodos de paz, con hermosos y bucólicos paisajes sobre todo el este de Teselia, mientras que con los de las Grandes Guerras predominaban ambientes oscuros y fríos, con fortalezas bajo asedio, batallas campales o campos de batalla desiertos tras las contiendas. De ésta parte en concreto, destacaban dos cuadros que llamaron gratamente su atención, a lo que Camus se apresuró a explicarla al detalle.
-Ah, veo que te han gustado los que más satisfacción me dio pintar… el de la izquierda es Llamas blancas y el de la derecha Relámpago negro, y son una representación visual del fin de las Grandes Guerras que dio pie a la reconstrucción de la actual Teselia.
De todos los que habían expuestos eran los más abstractos de todos, y mostraban una gran algarabía representadas por unas llamas incandescentes de colores fríos, mientras que por otro lado, nubarrones negros y relámpagos azules decoraban un fondo encapotado y lleno de tumulto y desorden. La composición era muy buena y los trazos cortos e intensos, con mucha fuerza interior.
-Vaya, te esmeraste mucho con éstos… me gustan-murmuró Liza, mirándolos atentamente.
-Muchas gracias, Liza, me gusta explorar cosas nuevas usando mi propio estilo, y muchas veces los combates y mis pokémon me ayudan a inspirarme. A todo esto ¿qué es de tu hermano? no ha venido contigo…-comentó en ese momento Camus.
-Está entrenando, preparándose para enfrentarte.
-Oh, hace bien, eso por descontado, dile que cuando esté listo venga a retarme, le estaré esperando.
-Descuida.
-Sí… ¿y qué hay de ti?-inquirió el líder en ese momento.
-¿A qué te refieres?-murmuró ella, viéndose por dónde iban los tiros.
-Vi a tu hermano combatir contra el equipo Plasma en el bosque Azulejo, pero a ti nunca te he visto en acción. Me gustaría saber cómo te las gastas…
Ante eso Liza se mordió el labio, sin muchas ganas de entrar en detalles, aunque en ese momento reapareció el director de la galería de arte para devolverla su cuaderno de dibujo.
-Hecho, ya están todos escaneados y copiados, para mañana por la tarde estarán ya expuestos, antes hemos de preparar la sala y hacer un poco de publicidad, ya he pensado en un título, a ver qué te parece: Trazos de Teselia al carboncillo por Liza de… ¿de dónde habías dicho que eras?
-Ah, pueblo Arcilla…
-Bien, Liza de pueblo Arcilla, puedo verlo, estará listo enseguida, no supone mucho trabajo, trabajaré en unos banners bien chulos y algunos panfletos para repartir… espero que estés presente, igual calas hondo en alguien.
-Gracias por la oportunidad, ahí estaré…
-¡Espléndido! En cuanto a ti, Camus, ya iremos hablando de la próxima exposición.
-Sin prisa.
Tras eso el director se marchó a trabajar y Camus y Liza se quedaron solos; el líder de gimnasio la animó a dar un paseo, comentando entre medias.
-Asumo que si rechazaste mi oferta es porque no eres muy de luchar…
-Ah, eso… la verdad es que sí, lo estuve intentando al principio del viaje y Lucho me estuvo enseñando, pero a decir verdad luchar no es algo que me llame la atención. Cuando salí de viaje no sabía muy bien qué esperar de él, y a decir verdad sigo sin poder encontrar algo que me motive. Siento que viajo más de prestado que otra cosa-confesó ella, algo alicaída al respecto.
-No digas eso, todos nos hemos sentido así en algún momento de nuestras vidas. Mírame a mí, de pequeño descubrí la belleza de los pokémon bicho, sus gráciles y sencillos movimientos me inspiraron para convertirme no sólo en un artista de renombre, sino en un respetable líder de gimnasio. Tú misma debes encontrar algo que te motive, y el viaje puede ayudarte a encontrar ese algo especial que te defina. Si quieres mi modesta opinión, tu arte puede ser determinante a la hora de descubrir ese algo especial. No dejes de hacer lo que más te gusta, Liza.
Las palabras de Camus calaron hondo en la chica, la cual se quedó callada mientras pensaba en lo que la había dicho. En ese instante, el líder de gimnasio anunció.
-Espero que te haya ayudado un poco a aclararte las ideas, por mi parte se refiere seguiré trabajando en mi arte y perfeccionando mis técnicas de combate. Y si alguna vez te animas a combatir, ya sabes donde encontrarme.
-Muchas gracias por todo, Camus-murmuró ella, algo más animada.
El artista la guiñó un ojo con complicidad y, tras despedirse de ella, regresó al gimnasio. Una vez sola Liza se aferró a su cuaderno de dibujo, con las ideas un poco más aclaradas y fundiéndose con la multitud.
-¿Qué tal van las operaciones por ciudad Porcelana?
-Van viento en popa, señor, cada vez más personas se paran a escuchar nuestros discursos, aunque en una ciudad tan grande como ésta es complicado llegar a toda la población de manera eficaz. Los pueblos más pequeños han demostrado ser más propensos a escuchar, pero en una sociedad tan plural como ésta, es más difícil hacer llegar el mensaje.
-Lógico y normal, pero siempre podemos hacer que el mensaje cale en quien más nos interesa. ¿Qué hay de nuestro señor?
-Sigue viajando por su cuenta, comprobando por sí mismo la realidad del mundo. Aunque a lo mejor le podría venir bien pasarse por allí, adquirir más experiencia y ver por sí mismo la necedad de la gente. Si por algo destaca la muchedumbre es por su ensimismamiento y falta de unidad. Podría ser algo que podríamos aprovechar a nuestro favor.
-Ciertamente… bien, que se dirija allí entonces. Sólo lo que vemos y oímos en nuestro día a día puede reafirmar sus ideales. Y no hay nada como una cucharadita de realidad para que aprenda.
-Así se hará, señor.
Al día siguiente por la tarde, y tras avisar también a su hermano, la exposición de sus dibujos en la Galería Porcelana abrió sus puertas y, para su sorpresa, fue mucha más gente de la que ella misma hubiera pensado que iría. Había de todo, desde gente de la calle, empresarios acaudalados, algún que otro entrenador, y hasta otros artistas como ella que buscaban nuevas fuentes de inspiración. La entrada a la galería era gratuita, pero se pagaba por las obras expuestas, al menos por las que estuvieran en venta, y dado que era una condición para exponer sus dibujos, Liza no tuvo más remedio que aceptar, aunque tampoco confiaba en que se fueran a vender muchas copias, después de todo no eran la gran cosa.
Pero para su sorpresa más de una persona se mostró interesada, sobre todo por sus paisajes del sureste de Teselia, llegando a hablar con una señora de mediana edad que era ni más ni menos que de ciudad Gres.
-Llevo viviendo gran parte de mi vida en esta ciudad, pero recuerdo con mucho cariño mi juventud en Gres. Tu dibujo del parque me trae muchos recuerdos, apenas ha cambiado nada…-murmuró, con la morriña reflejada en sus ojos.
-Me alegro de que la guste tanto, siempre pongo todas mis ganas en dibujar lo que veo-asintió ella, observando su obra.
-Se nota, eso desde luego… oh, qué nostalgia… creo que me llevaré una copia-anunció entonces.
-¿Eh? ¿En serio?
-Claro, gracias por hacerme recordar mi infancia y parte de mi juventud allí… a ver, es el número quince, vale.
Y no fue la única, puesto que otras personas se llevaron más de sus dibujos a su casa, incluso gente de la ciudad que les gustó sus composiciones se llevaron algunos de sus más recientes dibujos, recaudando en total unos modestos pero boyantes quinientos yuans, aunque dado que al artista le correspondía la tercera parte del total, la diferencia se quedaba en unos ciento sesenta y siete yuans. Nada mal para una primera vez.
-Caramba, hermanita, has triunfado, tus dibujos gustan a la gente-comentó Lucho en ese momento, dirigiéndose a ella.
-Sí, no me esperaba nada de esto, a decir verdad, aunque no sé que hacer con el dinero…-murmuró la chica, insegura.
-Quédatelo, te lo has ganado, siempre puedes gastártelo en más material para futuros dibujos que exponer aquí-le sugirió él.
-Agh, no sé, Lucho, no quiero irme a lo comercial, ya lo sabes, al final todo se reduce al dinero, y eso no me gusta…
Ante ese argumento el chico se quedó pensativo, comentando al poco rato.
-Bueno, supongo que si no buscas el beneficio el dinero es lo de menos, pero como tú veas. Ah, por cierto, ésta noche abren la nueva discoteca de la ciudad, Beyond, y he conseguido un par de entradas gracias a Paco, Xavi y Eduardo, ya que han conseguido participar en su inauguración. La primera sesión es light, y puedes llevar a alguien contigo, así que si luego quieres pasarte…
-Ah… vale, lo tendré en cuenta, gracias Lucho-murmuró ella, cogiendo la entrada que su hermano la tendía.
-Guay, pues te veré entonces allí, yo me voy a entrenar un rato ¿nos vemos luego en la cena?
-Vale, te aviso con lo que sea.
Su hermano se marchó rápidamente y ella se quedó por allí hasta el cierre de la galería, a media tarde; en cuanto al dinero se refería prefirió dejarlo estar, al menos de momento, ya que habría más días y aún tenía tiempo para decidir qué hacer al respecto, por lo que estuvo dando una vuelta por el paseo marítimo admirando las vistas del atardecer desde el oeste. El tono anaranjado del sol teñía la superficie del mar y el cristal de los edificios más altos cercanos al paseo, dándole un toque de lo más estético. Por un instante quiso coger su cuaderno y dibujar, pero una figura familiar apareció de improviso no muy lejos de donde estaba ella. Era alta, andaba rápidamente y poseía una larga pelambrera verdosa que la hizo esbozar una inconsciente sonrisa nada más verla.
-N…
Apretó el paso para ir a su encuentro, siguiéndole por el paseo y viendo que se desviaba hacia el muelle principal con un gesto en su cara difícil de discernir. Por un momento pensó que la había visto, pero algo en su cabeza la alertó de improviso en cuanto vio mejor su lenguaje corporal, el cual no denotaba precisamente bienestar. Con una incipiente preocupación creciendo en ella, caminó más deprisa hasta llegar al muelle, viendo al chico apoyado en la barandilla en la parte más alejada del mismo. Se acercó a él despacio, al tiempo que alzaba una mano y murmurando de seguido.
-¿N?
Al oír su voz el aludido se dio la vuelta de golpe, con gesto duro e intimidante, que relajó inmediatamente después en cuanto vio quién era.
-Ah… Liza…
-Sí, soy yo, hola… esto… ¿estás bien?
N quiso decir algo, pero en ese momento se llevó una mano al pecho dibujando un gesto de angustia y ansiedad en su rostro, al tiempo que comenzaba a respirar entrecortadamente, como si le faltara el aire. Al ver esto, Liza actuó rápidamente y le asió entre sus brazos, al tiempo que le decía.
-Eh, eh, tranquilo, ya está, no pasa nada, estás conmigo…
Instintivamente N se asió a ella temblando incontroladamente y llegando a dejar escapar un pequeño sollozo, a lo que ella le abrazó con un poco más de fuerza, tratando de calmarle. Le llevó hasta un banco cercano y se sentaron en él, al tiempo que ella le cogía de las manos y le hablaba con palabras suaves y conciliadoras.
-Eh, N, N, tranquilo, mírame, respira tranquilamente y no pienses en nada ¿vale? céntrate en mí, venga, inspira y expira, repite conmigo.
Entre los dos estuvieron haciendo respiraciones profundas cogiendo el aire por la nariz y echándolo por la boca lo más lentamente posible, repitiendo el proceso unas cuantas veces. Así, y poco a poco, N se fue calmando y dejó de temblar, sin soltarla en ningún momento y sin apartar su mirada de sus ojos, reflejándose en ella y dejándose llevar por la tranquila sensación que la chica le transmitía. Finalmente la paz más absoluta se impuso entre los dos, al tiempo que N volvía a tener esa mirada de calma y serenidad que tanto le caracterizaba. Por un instante, Liza se perdió de nuevo en esos ojos grisáceos que tanto misterio e intensidad desprendían, inquiriendo de seguido.
-¿Mejor?
-Sí… gracias, Liza, si no hubieras aparecido, yo…
-No pasa nada, no lo pienses más, ahora estás bien, eso es lo importante.
Ante eso el chico asintió con la cabeza, quedándose callado, aunque en un momento dado murmuró.
-Perdona por lo de antes, yo… no estoy acostumbrado a tanta gente y… por un momento la ciudad se me echó encima. No podía soportarlo, necesitaba respirar…
-Lo entiendo, la gran ciudad no es para todo el mundo si no estás acostumbrado.
-Me suele pasar… los temblores, la falta de aire, me palpita el corazón… a veces tardo en calmarme, pero tú… gracias… de verdad…
-No pasa nada, por lo que me cuentas te dio ansiedad, eso es todo, me alegra haberte ayudado.
Por un instante los dos se quedaron callados, mirándose fijamente y aún cogidos de las manos, aunque en ese mismo instante se percataron de ello, separándose inmediatamente después.
-Ah, perdona, es que a veces me da por agarrarme a algo…-murmuró N entrecortadamente, ligeramente turbado.
-Oh, no pasa nada…-quitó importancia ella, tratando de ocultar como pudo un incipiente sonrojo.
N dirigió su mirada hacia el paseo, donde mucha gente se encontraba reunida yendo y viniendo, comentando acto seguido.
-Nunca había visto tanta gente junta en toda mi vida. Me hablaron de esta ciudad y quise venir a verla por mi cuenta, pero esto… no me esperaba semejante ritmo.
-Normal, las grandes ciudades es lo que tienen, que no paran casi nunca, no es como un pueblo o un pequeño asentamiento, donde todo es mucho más tranquilo-asintió ella, con calma.
-Casi los prefiero, a decir verdad. Al menos allí están en constante contacto con la naturaleza, incluso se ven más pokémon.
-Así es, aunque por aquí también suelen haber otras especies más adaptadas a este tipo de entorno.
-Es posible, aunque no he visto ninguno, es como una jungla de asfalto y acero… no me gusta mucho, a decir verdad.
La chica asintió con la cabeza, comprendiéndole perfectamente y comentando de seguido.
-Entiendo que te agobie, pero creo que hasta alguien como tú podría encontrar algo bueno de una ciudad como ésta. ¿Damos un paseo?
En otras circunstancias el chico se hubiera negado, pero dado que se trataba de Liza y era alguien a quien conocía, aceptó sin muchos reparos y estuvieron dando una vuelta por la ciudad. Sin separarse de ella en ningún momento, pudo entonces ver la ciudad desde otro punto de vista con ella haciendo de guía; su sola presencia tranquilizaba al muchacho aun a pesar del enorme gentío imperante en sus calles, siendo capaz de poner bajo control su ansiedad y disfrutando tanto de su compañía como del paseo.
Durante la caminata llegaron a observar los servicios de una masajista que no sólo trataba a personas sino también a pokémon, lo cual sorprendió gratamente a N, que no se esperaba para nada ver algo semejante en toda su vida.
-¿Masajea a pokémon? ¿Por qué? No son humanos después de todo…
-¿Y por qué no? Un buen masaje desahoga a cualquiera, y los pokémon también pueden disfrutar y relajarse. Me parece una idea estupenda.
Ante eso N no dijo nada, demasiado impactado como para hablar, pero la cara de felicidad de los pokémon una vez terminado el masaje no daba lugar a la duda. Y eso dejó a N aún más anonadado si cabía.
Sin embargo ésa no fue su única visita, puesto que Liza llev un lugar del cual había oído hablar y sabía que podría gustarle. Nada más entrar a un alto edificio, N se sorprendió al ver una serie de gráficas y tablas con números que mostraban datos de todo tipo en una serie de pantallas dispuestas por todo el vestíbulo de ese lugar.
-¿Qué es este sitio?-inquirió el chico, particularmente emocionado.
-Es el Centro Nacional de Estadística, aquí se reúnen, cotejan y comparan datos de todo tipo para realizar estudios muy variados. Ya sabes que no soy mucho de estas cosas, pero pensé que podría gustarte…
Y, tal que así, N se quedó maravillado en cuanto un empleado les estuvo explicando lo que hacían, comenzando entonces a hablar con él de probabilidades, medias, variables, números y estadísticas. Liza no entendía nada, pero ver la cara de felicidad e interés de N era más que suficiente para ella. Recordaba a aquel mustio y destrozado N en el lago de la ruta 3, y no se parecía en nada al que tenía delante de ella en esos momentos. Tenía un brillo especial en sus ojos y una cara radiante de felicidad que no hacía más inundar su corazón de algo cálido y especial cada vez que la veía. Era como un niño pequeño en una tienda de caramelos. Y el simple hecho de verle feliz, la hacía a ella también feliz.
Estuvieron casi todo el resto de la tarde allí hasta la hora de cerrar, aunque si hubiera sido por N se hubiera quedado incluso a dormir allí. Una vez fuera, el chico se explayó a gusto.
-¡Ha sido fascinante, hacen uso de los números, sus variables y probabilidades para estudiar de primera mano los gustos, comportamientos y opiniones de la gente en un rango amplísimo y directamente proporcional mostrándolo gráficamente! ¡Es simplemente brillante, nunca pensé que existiría algo semejante!
-Pues ya ves, me alegro de haberte traído, sabía que te gustaría-murmuró la chica, esbozando una ampla sonrisa.
-¡Muchas gracias, Liza, eres increíble!-exclamó entonces N, dándola un súbito abrazo que hizo enrojecer a la chica casi al instante.
-Ah, no… no es nada, ya ves tú, después de todo eres mi amigo…-masculló ella a trompicones, notando su corazón acelerarse de golpe.
Sus palabras parecieron hacer reaccionar al muchacho, el cual se quedó repentinamente callado, como si estuviera procesándolas como tal. Aunque en ese momento se oyó un súbito rugido proveniente de su estómago, lo que hizo enrojecer al chico.
-Huy ¿eso ha sido tu estómago?-inquirió ella, divertida.
-Sí… lo siento…-masculló el aludido, ligeramente turbado.
Liza, tratando de ignorar lo condenadamente adorable que N se veía en ese momento, le sugirió.
-Ah, mira, vamos a ver si no hay mucha cola en la heladería Porcelana.
Dado que no estaban muy lejos se dirigieron a la calle de la moda y, para su buena suerte, pillaron la heladería sin apenas gente en ella antes de que cerrara, aprovechando entonces para pedir un par de porcehelados junto con algo dulce para comer.
-Yo quiero una tarrina de frutas del bosque y unos crepes con nata y caramelo-pidió ella, mirando la carta.
-Yo… un cucurucho de nata y un gofre con chocolate-pidió el chico.
Normalmente tardaban bastante debido a que la cola siempre era muy larga, pero como apenas estaban ocupados se los hicieron enseguida y disfrutaron de sus helados junto con su guarnición; y, como bien la dijeron en su momento, la heladería hizo honor a su fama, puesto que estaban de vicio. Por su parte N disfrutó de su helado como un niño pequeño, aunque en un momento dado Liza le miró y no pudo reprimir una risita al ver lo que vio.
-¿Qué?-inquirió él, extrañado.
-Ji, ji… mírate-indicó ella, pasándole un espejito de maquillaje.
N se miró y vio entonces de qué se reía. Y es que tenía un poco de helado en la punta de la nariz.
-Sí, muy graciosa…-murmuró él, dándole el espejo y limpiándose.
Liza siguió riéndose y N esbozó cierto gesto visiblemente enfadado, como si no le gustara lo que veía.
-Pero no te enfades, tonto…-murmuró ella, dándole un golpecito en el hombro.
Tanto la frase como el acto en sí despertaron algo en N, el cual por un instante se sumió de nuevo en sus más profundos recuerdos.
Un tiempo después tras el descubrimiento del antiguo palacio de Teselia por parte del pequeño N y su benefactor, los dos ya llevaban instalados en él desde entonces. El hombre había acometido las reformas necesarias para poder vivir allí en condiciones, y todas habían sido realizadas bajo el más estricto de los secretos. Después de todo, sabían que se encontraban justo debajo de la liga pokémon de Teselia, colindando entre el gran estadio y el pueblo que lo alojaba, pueblo Vidriera, el lugar exacto donde se decía que se situaba dicho palacio antes de su supuesta destrucción en las Grandes Guerras. Visto lo visto estaba claro que no fue así, aunque algo debió de ocurrir para que todo el palacio quedara enterrado bajo el suelo sin que absolutamente nadie se percatara de ello.
-¿Qué pasó para que un palacio como éste quedara sepultado de esta manera?-inquirió el pequeño N, lleno de curiosidad.
-No se sabe con certeza, pero lo que está claro es que su supervivencia nos muestra que todavía hay esperanza para nosotros y los pokémon que habitan en éste mundo. En su momento, éste palacio se construyó para dar cobijo a los héroes que dieron forma a Teselia, y durante muchos años fue un símbolo de fortaleza y unión a este lado de China. Pero los humanos, en su infinita ignorancia, y haciendo uso de la fuerza de los pokémon, provocaron que éste símbolo, éste faro de esperanza, acabara aquí hundido y olvidado por todo y por todos. Y ahora, N, ahora es cuando nosotros haremos todo lo posible por que ésta maravilla arquitectónica recupere su gloria perdida y sirva al nuevo orden que está por venir. Pero antes debes de estar preparado. No debes salir de aquí hasta que tu educación esté completa.
-¿Eh? ¿No puedo salir? ¿Por qué? Hasta ahora hemos estado viviendo fuera y no hemos tenido muchos problemas…
-Lo sé, pero ahora que tenemos ésta maravilla a nuestra diposición, no podemos dejar que nadie más sepa de su existencia. Debemos protegerlo de los humanos ignorantes pero, sobre todo, he de protegerte a ti también de los desalmados que pueblan esta tierra. Si hasta ahora hemos estado bien fuera ha sido por simple suerte, nunca sabremos si hay alguien que nos pueda hacer daño a nosotros o a los pokémon. Y ya sabes que éstos son los que salen siempre peor parados.
-Es verdad… está bien, no saldré.
-Así me gusta, N, conmigo nada ni nadie podrá hacerte daño, ni a ti ni a los pokémon. Mientras tanto, yo seguiré saliendo en busca de recursos para poder enseñarte en condiciones. No te preocupes, yo me encargaré de todo.
Por lo general N era un chico obediente y no salía para nada. Sin embargo, muchas veces echaba en falta la compañía de sus amigos, y aprovechando que su protector no estaba, salió afuera a través de un pasadizo que él mismo descubrió recientemente explorando el palacio. Dado que yamask había evolucionado recientemente y ya no era tan juguetón como antes, le acompañaba con él tynamo, el cual generaba luz en su pequeño cuerpo, alumbrándole el camino. Tras un largo paseo llegó a la salida, que daba directamente a pueblo Vidriera. N se quedó bastante sorprendido, ya que nunca había estado allí, y los edificios y casas que lo componían no se parecían en nada a la suntuosidad y lujo del antiguo palacio.
Como no era temporada de liga, el pueblo estaba medio vacío y no había mucha actividad por sus calles, sin embargo se encontró con dos niños que le llamaron poderosamente la atención. Y es que N nunca había visto a niños de su edad, por lo que se sorprendió mucho más al verlos; ellos, al verle, le saludaron con curiosidad.
-Hola.
-Ah… hola…
-Oh, tienes un pokémon… ¿ya te dejan tener uno?-inquirió el primero que le saludó.
-Es un tynamo, qué chulo es… ¿es tuyo?-preguntó el otro.
-¿Mío? No, es mi amigo ¿por qué iba a ser mío? No es una cosa, es un pokémon…-murmuró N, extrañado.
Los dos niños se miraron un tanto extrañados por esa respuesta, aunque lo dejaron estar y siguieron preguntándole al respecto.
-¿Y dónde vives? Nunca te hemos visto por aquí…
-Ah, pues debajo del suelo, en un gran palacio…-explicó él, inocentemente.
Ante eso los niños le miraron por un momento y, acto seguido, se rieron de él.
-¡Debajo del suelo, dice!
-¡En un palacio! ¡Ay, que me mondo!
-Pero si es cierto ¿por qué os reís? Vivo en un gran palacio justo debajo del suelo…-murmuró N, extrañado. No comprendía por qué se reían de él.
-¡Sí, claro, y yo soy el héroe de Teselia!-exclamó uno, entre risas.
-Ah, no, en realidad yo lo seré, me estoy preparando para serlo-soltó N, en su infinita inocencia.
Ése comentario hizo que las risas y las burlas no hicieran más que aumentar; la situación de por sí era tan estrambótica e hilarante que los niños se comenzaron a burlar de él sin ningún tipo de reparo.
-¡Sí, claro! ¿Y qué más? ¿Tienes una princesa, te vas a casar con ella? Menudo bicho raro…
-Ya ves, es un bicho raro…
-¡Yo no soy un bicho raro, es cierto!-exclamó N, frustrado.
-¡Bicho raro, bicho raro, eres un bicho raro, no tienes amigos y eres un bicho raro!-canturrearon cruelmente.
Por su parte N se tapaba los oídos para no escuchar, pero ellos seguían y seguían; verles rechazándole de ese modo provocó una honda tristeza en él y unas ganas de llorar inmensas. ¿Por qué se burlaban de él? ¿Por qué eran tan crueles? Él tan sólo les había respondido a sus preguntas, y ahora ellos le pagaban de ese modo. ¿Por qué? No podía entenderlo.
Tynamo, que lo veía todo, se enfadó y cargó energía en su diminuto cuerpo para intimidar, echando chispas literal y figuradamente hablando. Los niños, al verlo, se asustaron y salieron corriendo despavoridos y dejándole solo.
-Tynamo…-murmuró N aún con lágrimas en los ojos.
El pokémon se dio la vuelta y le miró con gesto preocupado, tratando de aliviar su dolor de alguna forma. Al ver esto el corazón del pequeño N se estremeció y, sin poder evitarlo, abrazó al pokémon con fuerza.
-Gra… ¡gracias! Eres el mejor, tynamo, gracias por ser mi amigo…
El pokémon eléctrico sonrió y le siguió consolando, sintiéndose mucho mejor consigo mismo.
Sin embargo recordó entonces que llevaba demasiado tiempo fuera y decidió volver a casa. Nada más entrar en el palacio se encontró entonces con su protector, que lo esperaba cruzado de brazos y con un gesto serio y de enfado grabados en su cara.
-Ah… señor, yo…
-¿Qué te he dicho acerca de salir?-inquirió él, con voz enfadada.
N miró al suelo, compungido.
-Ven aquí-ordenó el hombre, señalando a su vera.
El niño se acercó y, acto seguido, su benefactor alzó el brazo y le abofeteó. El golpe fue tan fuerte que N cayó al suelo y se le saltaron las lágrimas debido al dolor, pero supo al instante que quejarse o llorar no serviría de nada, por lo que se apresuró a disculparse.
-Lo… lo siento… lo siento mucho, no lo volveré a hacer nunca más…
Su benefactor le miró impertérrito y musitó con furia repentina.
-Que sea la última vez que me desobedeces ¿¡está claro!?
N asintió sin decir nada, bajando la cabeza con gesto sumiso; el hombre lo miró por un instante, al tiempo que el gesto en su fiero rostro se relajaba, arrodillándose ante él e inquiriendo de seguido.
-¿Qué ha pasado, N? ¿Qué te dijeron allí afuera?
Aún algo alterado, y recordando los acontecimientos más recientes, pasó a explicarle lo sucedido sin poder evitar que sus sentimientos se desbordaran.
-Cuando… cuando les dije a unos niños que… que vivía en este palacio y que yo… yo sería el héroe de Teselia, ellos… ellos me llamaron bicho raro, y… y…
-¿Lo ves, N? Esos niños estaban ciegos, no te comprendían, ni siquiera eran conscientes de con quien estaban hablando. Porque tú eres mucho más que ellos… ellos a tu lado son una minucia, insignificantes ante lo que el destino tiene preparado para ti. Esos niños jamás serán ni el doble de grandes de lo que serás tú, N. Estás llamado a ser un héroe… el héroe que espera Teselia.
N sonrió, comprendiéndolo enseguida y sintiéndose mejor al respecto, añadiendo acto seguido.
-Sí… además, tynamo me defendió, él sí que es un gran amigo.
-Por supuesto que sí, N. Los pokémon son mucho más nobles y fieles de lo que cualquier persona podría llegar a ser. Pero tú no eres cualquier persona. Tú eres el héroe que espera Teselia, el héroe que la llevará a un nuevo mañana, uno en el que los pokémon serán libres de todo mal, en el que chicos como esos no los usarán jamás en su propio beneficio en busca de una gloria ajena. Y tú, N, tú los liberarás a todos… ése es tu destino-murmuró el hombre con rotundidad.
-Sí, así lo haré. Gracias por todo, señor-murmuró N, abrazándole.
El benefactor respondió a su gesto, mientras esbozaba una breve sonrisa a sus espaldas.
-¿N? ¿N?
Ante ese llamado el aludido volvió a poner los pies sobre la tierra, mirando al frente y viendo entonces esos ojos azules que le atrapaban cada vez que los miraba.
-¿Estás bien?-inquirió Liza, mirándole con preocupación.
-Ah… sí, sí, tranquila…
-¿Seguro? No sé por qué, pero desde que te conocí te ausentas, como si algo te incomodara ¿seguro que estás bien?
-Sí, sí, de verdad, no es nada…
Hubo un breve silencio en el que el chico se quedó callado mirando hacia otro lado, como si estuviera pensando en algo lejano. Fue en ese mismo instante cuando Liza supo lo que venía a continuación.
-Ahora es cuando se va…
Dicho y hecho, en cuanto N la devolvió la mirada anunció.
-Bueno, me voy a tener que ir yendo ya…
Sin embargo, antes de que el chico lo hiciera Liza lo detuvo de improviso.
-Espera…no te vayas, por favor.
N la miró fijamente, sin decir ni hacer nada más, dejándola hablar.
-La última vez fui una impertinente contigo, y no quiero que te lleves una mala impresión de mí. Lo… lo siento si por lo que sea te he ofendido sin darme cuenta, no era mi intención. Pero si quieres marcharte, no te voy a detener.
Ésta vez fue el turno de Liza de apartar la mirada, visiblemente azorada. N, al ver esto, relajó su gesto y, dejando escapar un pequeño suspiro, murmuró.
-Yo… nunca antes había llegado a relacionarme de ninguna manera con otra persona. No… no me gusta que se rían de mí, ni que no me tomen en serio.
-Lo siento. Supongo que es por eso por lo que no te cae bien mi hermano…
N se quedó callado ante esa suposición, pensando bien sus palabras antes de responder.
-No es que no me caiga bien tu hermano… pero al contrario que él, tú me has escuchado siempre sin reírte de mí. Entiendo que no lo hayas hecho antes a propósito, pero… no he podido evitar sentirme dolido al respecto.
-Lo siento mucho, de verdad, no lo volveré a hacer si tan mal te sienta…
N la miró, sin poder evitar esbozar una cándida sonrisa ante el proceder de la muchacha. Liza, al ver su gesto, también sonrió, al tiempo que sentía cómo esa súbita tensión entre los dos se desinflaba hasta desaparecer.
-Entonces… ¿te quedas un rato más?
-Me encantaría.
Ese comentario hizo muy feliz a la chica, olvidándose de todo y disfrutando un poco más de su compañía.
La noche se echó sobre ciudad Porcelana, y tras cenar juntos en un restaurante italiano y probando N la pizza por primera vez, estuvieron dando otra vuelta hasta la plaza Central. Allí vieron a un montón de chicos y chicas de su edad reuniéndose antes de echar a andar hacia el norte, muy animados y con visibles ganas de fiesta.
-Vaya, cuanta gente… ¿a dónde van?-inquirió en ese momento N, curioso.
-Ay, sí, es verdad que se inauguraba esta noche…-murmuró entonces Liza, recordando el detalle.
-¿El qué?
-Beyond, la nueva discoteca de la ciudad… tengo un ticket para dos personas ¿quieres venir?
-¿Discoteca? ¿Eso qué es?-inquirió N, extrañado.
-¿No lo sabes? Pues es un sitio donde puedes ir a bailar y pasarlo bien con amigos… ¿nunca has estado en una?
N negó con la cabeza, inseguro de si ir o no a un sitio desconodido, sin embargo vio a Liza tan animada al respecto que aceptó ir con ella, dirigiéndose para allá sin mayor dilación.
Dicha discoteca se encontraba situada en lo alto de un antiguo edificio de la ciudad, en la calle que llevaba hacia la salida norte; ocupaba por lo menos tres plantas incluyendo la azotea, y en cada piso ponían un tipo de música diferente, aunque Liza se quedó en la central, por donde pasaban música electrónica y donde más ambiente había. Por su parte, N observaba todo a su alrededor con inusitada curiosidad, aunque la cantidad de personas que allí había le incomodaba ligeramente. Sin embargo la presencia de Liza le calmaba en cierta medida, por lo que fue capaz de soportarlo sin mucho problema.
-Voy a por algo de beber ¿qué te apetece?-inquirió la chica en ese momento.
-Ah, nunca he tomado alcohol…-murmuró N, incómodo.
-Oh, no te preocupes, estamos en la sesión light, no sirven alcohol a esta hora.
-Está bien, pues… lo que tú pidas.
La chica se ausentó por un momento, dejándole solo, al tiempo que una marea incesante de gente se apiñaba a su alrededor; N no pudo evitar sentirse un poco nervioso, aunque en ese momento la música comenzó a sonar y, al punto, todo el mundo se desató. El chico se sobresaltó, ya que jamás había oído nada parecido, y dio otro bote en cuanto una voz potente exclamó sobre la música.
-¡Buenas noches, ciudad Porcelana, estoy encantado de estar aquí con vosotros ésta noche en plena inauguración de Beyond! ¡El espectáculo no ha hecho más que comenzar, y estáis aquí conmigo, DJ Mark, para darle caña a la sesión light como si fuera una normal! ¡Empezamos con un poco de electro del bueno con Deadmau5 y su último éxito, Animal Rights! ¡Que no pare!
Tras eso, la gente se dejó llevar y bailaba como si estuviera sincronizada; ese detalle en concreto dejó bastante impresionado a N, puesto que pudo ver y notar cómo todo el mundo conectaba entre sí y se dejaba llevar por la música. Aunque lo que más le dejó perplejo fue una chica que no conocía de nada, la cual se acercó a él y le abordó de repente.
-Hola chico guapo, estás muy solito ¿quieres bailar conmigo?
-¿Eh? Pues… yo…-murmuró N, algo cortado y sin saber muy bien qué decir al respecto.
En ese justo momento llegó Liza con dos vasos alargados con hielo y algo más, tendiéndole uno al tiempo que exclamaba para hacerse oír.
-¡Toma, N, aquí tienes el tuyo!
-Ah, gracias…
La chica que le abordó, al ver que ya estaba acompañado, se marchó algo avergonzada, al tiempo que N miraba a Liza con cara de circsuntancia, explicando de seguido.
-¡Te juro Liza que no la conozco de nada, en serio, me saludó sin presentarse si quiera!
Liza le miró por un momento y dejó escapar una risita, comentando de seguido.
-No pasa nada, son cosas que pasan… ¡venga, vamos a bailar!
-¡Ah, pero… no sé qué tengo que hacer!
-¡No hace falta, déjate llevar por el ritmo, sigue mis pasos!
En otras circunstancias N no hubiera disfrutado mucho de un ambiente tan cargado y lleno de gente, pero siguiendo el ritmo de Liza no tuvo muchos problemas a la hora de aclimatarse, quedándose los dos solos aun a pesar del gentío que les rodeaba, disfrutando del momento y dejándose llevar mientras bebían un smoothie de piña, mango y coco de lo más sabroso.
Finalmente, y en cuanto dieron las doce, la sesión light finalizó para dar paso a la sesión adulta, por lo que tuvieron que salir todos los menores de dieciocho años, cansados pero satisfechos. N estaba cansado, pero lo compensaba con creces todo lo que había experimentado esa noche. Acompañó a Liza al centro pokémon antes de marcharse.
-Me lo he pasado muy bien-murmuró ella, esbozando una sincera sonrisa.
-Yo también… ha sido… diferente. He conocido un montón de cosas nuevas gracias a ti…
Se quedaron en silencio, mirándose fijamente y diciéndoselo todo en nada. En un momento dado, Liza comentó.
-Espero volver a verte.
-Yo también.
Hubo otro denso silencio, como si les costara o no quisieran despedirse; sin embargo, Liza decidió dar por finalizada la noche murmurando.
-Buenas noches, N.
-Buenas noches, Liza.
Finalmente el chico se despidió y se fue calle arriba hasta desaparecer; Liza entró en el centro pokémon y se dirigió directamente a la cama, ya que estaba muerta de cansancio. Apenas había gente por la calle.
El viaje de vuelta fue rápido y conciso, regresando al hogar. Nada más entrar se encontró con su benefactor, que le esperaba desde hacía un buen rato, al parecer.
-Llegas tarde ¿Dónde has estado?
-En ciudad Porcelana, observando, como bien me dijiste.
-¿Y bien? ¿Qué viste?
Hubo un breve momento de silencio en el cual N le miró de cabo a rabo sin ningún tipo de expresión en su mirada; finalmente, y tras pensárselo detenidamente, habló al respecto.
-Es tal y como tú dijiste. No vi más que ruina y desolación. Mucha gente que vive por su cuenta sin prestar la más mínima atención. Y apenas vi pokémon por allí, era como si se escondieran.
-Comprendes entonces por qué te dije que fueras ¿verdad?
-Por supuesto.
-Bien, en ese caso debemos seguir difundiendo la palabra para llegar a toda esa gente cruel e indolente. El mundo ha llegado a un punto en el que no puede seguir tal y como está. Los pokémon no pueden seguir viviendo atados al vil yugo impuesto por unos pocos humanos que buscan la gloria ajena. Debemos actuar ya.
-Sí…
El hombre se acercó a él mirándole con expresión analítica, como si tratara de escudriñar algo de su interior; en un momento dado, comentó.
-¿Hay algo más que quieras contarme? No suenas tan convencido o encendido como otras veces.
-Si hubiera algo más, ya te lo hubiera dicho…
-¿Seguro? Has estado toda la tarde y parte de la noche allí, algo más debes de haber sacado en claro de todo esto…
N conservó en todo momento su cara de póker, pero la expresión en su rostro denotaba cierto cansancio físico que hasta él pudo notar; antes de que pudiera decir algo más, una voz femenina murmuró.
-Señor, déjele descansar, se le ve agotado…
Delante de N y justo detrás de su protector, una mujer de pelo rosado y mirada tranquilizadora les miraba con gesto sereno e imperturbable; N aprovechó la coyuntura para zafarse de él y, con un rápido gesto de despedida, se marchó de allí. El hombre tan solo le dejó ir y miró fijamente a la mujer con gesto reprobatorio e intimidante.
-Te traje aquí por algo. No me pongas las cosas difíciles.
Ella no dijo nada por un momento, pero luego tomó la palabra.
-Mi señor sabrá apreciar todo lo que he hecho por él. Déjele descansar, ya podrá preguntarle mañana todo lo que quiera saber.
Ante eso el hombre tan solo suspiró lentamente, aceptándolo sin más, aunque antes de irse se dirigió a ella una última vez de manera seca y tajante.
-Nada debe apartarlo de su cometido ¿está claro? Procura que así sea.
Tras esas palabras, y sin decir nada más, se retiró en silencio. La mujer se quedó sola y, por un instante, parpadeó por primera vez desde que le sostuvo la mirada. Miró al suelo con gesto compungido, como si hubiera algo que la incomodara. Y, finalmente, se retiró a su alcoba, dejando el largo pasillo vacío y solitario.
¡Y continuamos con Pokémon! Vaya, éste capítulo me ha salido más largo de lo que pensé en su momento, aunque dado que pasan muchas cosas en él, en parte es normal. Ahora hablemos de él un poco.
Ciudad Porcelana está basada principalmente en el bajo Manhattan, aunque también tiene ciertas similitudes con Shangái debido al detalle de que ésta Teselia está en China, pero no he querido apegarme a ninguna de éstas en concreto, haciendo algo un poco más distinto partiendo de lo que vemos en los juegos. He aprovechado también para añadir algunos elementos a la propia trama, como el trío danzarín, recuerdo que me gustaron mucho cuando jugué al juego por primera vez, y otros servicios que aparecen en la propia ciudad los he intentado integrar de la mejor manera en la trama partiendo de todo lo que pasa en este capítulo. La inclusión de N, como ha ido sucediendo en capítulos anteriores, también ha sido parcialmente retocada, añadiendo nuevos detalles y mostrando cómo el chico se va relacionando con Liza y atándose de esta manera a la trama en capítulos venideros, ya lo iréis viendo. En cuanto a los interludios con ciertos personajes, sobre todo entre medias y al final, ya sabréis de quiénes se tratan, pero dado que estoy tratando de que la trama sea lo más detallista posible para los menos puestos, es necesario mantener cierto nivel de secretismo, por así decirlo. En cuanto al detalle de la discoteca, vuelvo a meterlo para añadirle más variedad a la trama y adecuarme al ambiente adolescente imperante, puede que algunos se hayan percatado de que incluso he reutilizado al mismo DJ y todo, igual hay aquí un personaje secundario recurrente en potencia, quien sabe XD
Y eso es todo, al menos de momento, esperad el siguiente capítulo más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
