Capítulo 10

En busca de la victoria

Al día siguiente, y tras despertarse a las diez de la mañana, Lucho y Liza desayunaban en silencio y sin apenas hablar el uno con el otro. El chico miraba de reojo a su hermana con cierto gesto molesto, y ella se entretenía observando una revista mientras removía el café. El tintineo de la cuchara repiqueteaba entre los dos, aunque la chica estaba tan absorta en su lectura que ni siquiera vio las miraditas que le lanzaba su hermano.

En un momento dado, éste rompió el hielo comentando.

-Anoche te estuve esperando para cenar pero no apareciste…

-¿Eh? Ay, vaya, lo siento, se me debió de pasar… ¿qué tal el entrenamiento?-inquirió ella, dándole un sorbo al café.

-Bien, muy bien, un chico al que conocí me dio una piedra agua para que pudiera hacer evolucionar a panpour, parece que sólo puede hacerlo de esa forma.

-Oh, mira qué bien…

-Sí, fue majo.

Hubo entonces un abrupto y algo incómodo silencio entre los dos, como si trataran de desviar la atención de algún modo en direcciones totalmente opuestas. Liza se mostró distante en todo momento mientras que Lucho no hacía más que clavar su mirada en ella, con evidentes signos de impaciencia dibujados en su rostro. Justo después, retomó la charla.

-Después de cenar fui a la inauguración de Beyond… estuvo muy bien.

-Sí, yo también, estaba chula, había muy buen ambiente-opinó Liza, sin apenas mirarle.

-Sí, el DJ era bueno… y N bailaba de miedo-añadió entonces Lucho.

-Ah, ya ves, no me esperaba que lo hiciera tan bien…-asintió ella con rotundidad, dirigiéndole ésta vez la mirada.

Fue en ese mismo instante cuando se dio cuenta de su error, pero ya era demasiado tarde; había caído en su trampa de la forma más tonta posible. Lucho la miró visiblemente enfadado y ella le sostuvo fijamente la mirada, notando enseguida la pesada atmósfera reinante entre los dos.

-Por eso no viniste a cenar ¿verdad? Estabas con él-murmuró Lucho, cruzándose de brazos.

-¿Y qué si estaba con él?-inquirió ella, poniéndose seria.

-¿Cómo que y qué? ¿Y yo? Me dejaste plantado esperándote sólo por estar con él, al menos podrías haberte inventado alguna excusa para llegar tarde o directamente no llegar, al menos no hubiera estado esperándote…

-Lucho, no empecemos…

-Sí, sí empiezo, he llegado a un punto en el que o empiezo o reviento. Te dije que no volvieras a acercarte a él, no sabemos de lo que es capaz de hacer-insistió su hermano, contundente.

-¿Qué, de qué hablas?-inquirió ella, extrañada.

-¡Lo sabes perfectamente! ¡La última vez que le vi se me puso a hablar del poder, del partido y de otras cosas más que apenas entendí, parecía un lunático! ¿Y esperas que no haga nada y me quede de brazos cruzados viéndote por ahí con él en plan colegueo? De eso nada…

-¿¡Y a ti que te importa lo que haga o deje de hacer con mi vida?! ¿¡Ahora me vas a controlar?!

-¡No, lo único que quiero es protegerte, no es lo mismo!

-¡Ya, claro, sal ahora con esas, sabes perfectamente lo que te pasa y aun así piensas que la que tiene un problema soy yo porque tú eres incapaz de escuchar!

-¿¡Escuchar?! ¿¡Qué es lo que tengo que escuchar?! ¡¿Que los pokémon deben ser liberados?! ¿¡Que soy malvado sólo porque quiero participar en la conferencia Vidriera?! ¡¿Eso es lo que tengo que escuchar?!

Para entonces los dos estaban gritando tan alto que todo el mundo en el buffet se había enterado de que estaban discutiendo, siendo observados atentamente mientras seguían echándose pestes a la cara.

-¡Si realmente te pararas a escuchar aunque sólo sea un poquito te darías cuenta que no todo gira en torno a ti, Lucho!

-¿¡Y en torno a qué gira?! ¿¡En torno a N?! ¿¡En torno al equipo Plasma!? ¡Por favor, Liza, despierta de una vez, lo último que quiero es perderte a manos de esos desgraciados!

-¿¡Y qué tiene que ver N con el equipo Plasma, a cuento de qué sacas todo eso?!

-¡Lo sabes bien, joder! ¡Los del equipo Plasma son un atajo de hipócritas sin escrúpulos que ponen de cortina la liberación de los pokémon, una idea estúpida para justificar cosas peores, y lo sabes! ¡Lo viste en el Solar de los Sueños, lo viste en la cueva Manantial con esa pobre niña, lo viste en el museo de ciudad Esmalte! ¿¡Y todavía piensas que N no está a favor de todo eso?! ¡Y tú te juntas con él a sabiendas de esto y sigues defendiéndole como si nada hubiera pasado! ¡¿Y quieres que no me preocupe, pretendes que confíe en un tío que no hace más que antagonizarme cada vez que me ve?! ¡Es ridículo!

-¡Lo que es ridículo es la escena que me estás montando como si fueras un niño pequeño! ¡Vas de hermano mayor protector pero lo único que quieres es controlarme, como si no pudiera valerme por mí misma! ¡Ni siquiera te has molestado en escuchar y conocer a N, y aun así te crees moralmente superior como para juzgarle porque no te gusta lo que dice!

-¿¡Acaso lo que dice está bien?! ¿¡Estás sugiriendo que el equipo Plasma tiene razón?! ¡Liza, por lo que más quieras, tienes que alejarte de él!-exclamó Lucho repentinamente asustado, cogiendo a su hermana por los hombros.

-¡No quiero, no porque tú me lo digas, déjame en paz a mí y a él, nada de lo que dices es cierto!-gritó su hermana, apartándose de él.

-¡¿Y lo que dice N sí es cierto?! ¡Es mentira, todo mentira, como todo lo que dice y hace el equipo Plasma, mentira! ¡Yo quiero la verdad, que digan la verdad, y la verdad es que son unos farsantes, y deberían estar todos pudriéndose en la cárcel!

Fue en ese mismo instante cuando algo zumbó en el aire, oyéndose una sonora torta y creando un denso y pesado silencio inmediatamente después. Liza permaneció con la mano derecha levantada, al tiempo que el chico clavaba su mirada en ella, con la mejilla izquierda enrojecida. Los dos no dijeron nada, ella tan solo se dio la vuelta y se fue de allí rápidamente pisando fuerte. Lucho se palpó la cara, mientras que la gente continuaba mirándole atentamente.

-¿¡Qué mirais!?-les espetó de golpe.

La gente volvió a sus cosas de golpe y él se quedó allí con cara de circunstancia, sosteniéndose la mejilla; su mente bullía llena de rabia. No iba a dar su brazo a torcer en ese asunto. Ya no.


Por su parte Liza corría y corría, lo suficientemente rápido como para no volver a ver a su hermano. Ese idiota se atrevía a juzgar a N sin ni siquiera conocerlo. Ella lo conocía, sabía quién era, hasta ahora lo había ido conociendo poco a poco y ella misma había podido observar a un chico sensible y cariñoso, pero distante y retraído, sobre todo con las personas. Aunque lo que más destacaba de él era su amor por los pokémon y la naturaleza. Quizás su línea de pensamiento sí que coincidía con la del equipo Plasma, pero estaba convencida de que alguien como él no podría estar relacionado de ninguna forma con esa gente. Definitivamente no lo podía estar. ¿Cómo podría? Ni siquiera hablaba como esos soldados a los que habían estado viendo de un tiempo a esa parte.

Sin embargo su rabia y frustración para con su hermano era tan grande que necesitaba soltarla de alguna manera o acabaría estallando. Por lo que siguió corriendo hasta llegar al muelle Libertad, el más alejado de todos y el que menos concurrido estaba. Un pequeño barco de recreo amarillo se encontraba allí amarrado y sin nadie a la vista. Por lo que, ni corta ni perezosa, se apoyó en la barandilla y, mirando hacia el mar de China, gritó con todas sus fuerzas.

-¡Lucho, idiota!

Una vez que dejó escapar todo lo que sentía se sintió algo mejor y más desahogada, aunque los acontecimientos más recientes aún seguían repitiéndose en su cabeza, incesantes. No supo muy bien por qué le asestó una torta a su hermano, pero aun así lo hizo. ¿Se la merecía realmente? Sabía muy bien que cuando algo se le metía entre ceja y ceja, nada le hacía cambiar su opinión, y había insultado a N llamándole farsante. Puede que todavía no lo conociera tanto como conocía a Bel o a su hermano, pero farsante no era algo que le definiera, ni mucho menos. De eso estaba del todo segura.

En cuanto estuvo más tranquila, y por hacer algo, se encaminó a la galería de arte para ver qué tal iba la exposición de sus dibujos, nada más entrar el director la saludó muy animado.

-¡Ah, Liza, aquí estás, tus dibujos están teniendo un éxito arrollador, hemos vuelto a recaudar otros quinientos yuans!

-El dinero es lo de menos, al menos para mí, ya lo sabe señor director.

-Lo sé, lo sé, me sorprende ver lo humilde que eres al respecto, pero aun así te guardaré tu parte y ya decidirás tú misma lo que hacer con ella.

-Está bien…

El director notó enseguida su estado de ánimo, comentando enseguida.

-¿Te encuentras bien, querida? No te veo muy animada…

-Ah, no es nada, sólo… son cosas mías, eso es todo.

-Entiendo… ¿la inspiración quizás? Si necesitas ver cosas nuevas para tus dibujos en ese caso pásate por isla Libertad, hay unas vistas a la ciudad muy buenas desde allí. Normalmente su acceso está limitado y necesitas un pase especial, pero tengo uno justo aquí que te vendrá muy bien, tómalo-anunció el director, tendiéndoselo.

-¿Qué? No, no puedo aceptarlo…

-Tonterías, después de todo has impulsado el negocio, andaba de capa caída últimamente, cógelo, no te arrepentirás.

Tal fue su insistencia que no tuvo más remedio que aceptarlo, agradeciéndoselo rápidamente.

-Muchas gracias… quizás si me venga bien evadirme un poco después de todo.

-Claro que sí, si te das prisa podrás coger el barco de la mañana, sale del muelle Libertad dentro de diez minutos.

Dado que había estado allí antes, se dirigió para allá a no más tardar y resultó ser el mismo barco de recreo amarillo que vio, abordándolo de seguido antes de que se marchara; para su buena suerte iba vacío, por lo que estaría tranquila por allí olvidándose de todo y de todos, especialmente del idiota de su hermano. Tenía consigo su bolsa con sus materiales y algo de comer también, por lo que estaría bien provista. Incluso apagó el videoemisor para que nadie la molestara.

Durante el corto trayecto de no más de quince minutos, ya que estaba a pocas millas de distancia de allí, vio información en unos panfletos acerca de su destino. Se trataba de una isla deshabitada desde los tiempos antiguos y bastante pequeña que había servido como punto de vigilancia en el pasado. A partir del S XIX, y con el avance de la industrialización de Teselia y el incremento de las rutas marítimas comerciales, se construyó un faro en ella para guiar a los barcos que se dirigían sobre todo a ciudad Fayenza. Dicho faro tenía ya más de doscientos años y se conservaba en un estado impecable, vigilado día y noche por su farero. Durante un largo tiempo fue una propiedad privada que no admitía visitas, pero en los últimos años, y tras el fallecimiento del empresario que impulsó la iniciativa, el faro pasó a manos públicas y se crearon visitas guiadas que salían ciertos días a determinadas horas.

Finalmente llegaron a la isla, viendo el faro desde la distancia y pudiendo observarle mejor en cuanto atracaron; era de granito y gres, con al menos trece metros de altura y con una casa adosada al mismo, saliendo la propia torre desde el centro de la casa. Sin embargo, nada más llegar, se percató de cierto detalle que la llamó gratamente la atención.

-Vaya, qué silencio…

-Sí, últimamente no viene mucha gente a visitar el faro. Pero bueno, yo me retiro ya que tengo que repostar, volveré aproximadamente en una hora a por usted, disfrute de la estancia-murmuró el capitán del barco de recreo.

En cuanto Liza desembarcó, el barco se retiró enseguida y se encontró sola en la isla, rodeada de agua y con suaves brisas marinas azotándola el pelo. Desde el muelle se podía ver ciudad Porcelana en la distancia además de la figura del puente Saeta a su siniestra, siendo una vista bastante buena.

-Sí, es un buen lugar para olvidarte de todo-pensó ella, echando a andar.

Un poco más adelante vio una pequeña zona ajardinada justo delante del faro en la que estuvo sentada un rato admirando el paisaje y dejando que el viento y el aire del mar la acariciaran el rostro, cerrando los ojos y disfrutando del momento. Por un instante su mente se trasladó al día de ayer y recordó a N, esbozando una sonrisa. Ojalá estuviera allí con ella en ese momento…

Sin embargo, en ese momento oyó una serie de voces provenientes del faro que la llamaron la atención.

-Qué raro, pensaba que estaba sola…-pensó ella, extrañada.

Llena de curiosidad se levantó y se dirigió hacia el faro, viendo la puerta principal al otro lado del mismo y posando su oreja en la misma. Pudo escuchar unos sonidos apagados en su interior, cosa que la extrañó, pero en cuanto trató de entrar en el interior de la casa no pudo, puesto que descubrió que la puerta se encontraba cerrada.

-Qué raro… ¿cómo habrán podido entrar si está cerrada?

Cada vez más y más extrañada, rodeó el faro en busca de otra entrada y entonces vio una escalera de mano apoyada en la pared este que subía hasta el tejado de la casa; al alzar la vista, vio entonces una escalerilla adosada al propio cuerpo de la torre que subía hasta la sala de la bombilla, donde una portezuela de cristal se encontraba ligeramente entornada.

-¿Han entrado por arriba? Esto es extraño, si fuera el farero no lo hubiera hecho…

Con las dudas aún persistiéndola decidió subir a echar un vistazo, alcanzando primero el techo de la casa y luego subiendo por la torre hasta la barandilla. Abrió la portezuela y entró en la sala de la bombilla, la cual se encontraba cubierta por unas lentes de fresnel que servían para aumentar la potencia y la distancia del haz de luz por la noche. Unas escaleras de caracol bajaban al interior de la casa, dado que no se oía nada desde donde estaba comenzó a bajar por ellas lentamente y con cuidado, para no armar jaleo ni alertar a nadie. Una vez abajo comenzó a oír unas voces no muy lejos de allí, siguiéndolas hasta una pequeña cocina, donde se encontró para su sorpresa con dos caballeros templarios hablando entre sí.

-¿¡El equipo Plasma?! No puede ser… ¿qué están haciendo aquí?

Liza se acercó para escucharles mejor oculta tras una puerta, logrando captar su conversación.

-¿Y qué es lo que buscamos exactamente?

-Ya te lo he dicho, al pokémon que atrae la victoria.

-Pero… ¿no era un mito?

-Sí, como otros tantos. Sin embargo nuestros historiadores descubrieron que hace doscientos años, un magnate compró la isla e hizo construir aquí este faro; en un principio puede parecer una construcción como otra cualquiera, pero en realidad lo hizo para esconder a victini, el pokémon que buscamos.

-¿Victini?-pensó Liza.

-Entiendo… pero ya hemos registrado el faro unas trece veces y no hemos encontrado nada.

-Paciencia, ya aparecerá, ya…

Liza pensó que había escuchado suficiente y se alejó sin hacer ruido; encontró entonces cerca de allí una puerta que llevaba a un sótano, por lo que la cruzó sin dudar. El pasillo bajaba abruptamente hasta una habitación de niño muy pequeña e iluminada por una bombilla desnuda.

-Qué extraño es este lugar…-pensó ella en voz alta.

Sin embargo, y justo después de decir eso, una criaturita de color naranja y muy pequeña salió de golpe de un agujero en la pared escondido tras la cama, y se acercó a ella con actitud curiosa, mirándola con unos grandes ojos de color azules y una cresta con forma de V en su cabecita.

-Ah… tú debes de ser…-musitó ella, sacando su pokédex.

-Victini, el pokémon victoria; pokémon singular que atrae la victoria. Dicen que el entrenador que lo lleve saldrá vencedor de cualquier batalla. Genera energía ilimitada en el interior de su cuerpo, es capaz de compartirla con todo aquel que lo toca.

-Así que tú eres victini… pero ¿por qué te tendrían aquí abajo?-se preguntó ella, extrañada.

El pokémon singular esbozó una sonrisita y la rodeó volando con unas pequeñas alitas en su espalda. Enseguida se puso a hacerla cosquillas y a jugar con ella volando por toda la habitación.

-Vaya, qué juguetón eres-comentó Liza, divertida.

Sin embargo, en ese momento oyeron unas voces desde el otro lado de la puerta acercándose rápidamente.

-¡El equipo Plasma!-pensó ella, preocupada.

Victini se posó en sus brazos rápidamente, mostrándose inquieto y visiblemente asustado.

-¿Te dan miedo?

Victini asintió con la cabeza, sin apartar la mirada de la puerta; Liza miró a su alrededor y vio entonces que había un armario junto a ésta. Sin pensarlo siquiera, se metió dentro con victini en brazos y cerró, dejando un pequeño resquicio para poder ver el exterior. En ese momento la puerta se abrió y se oyó a los soldados hablando entre sí.

-¡Ésta es la decimocuarta vez que registramos esta birria de faro, ya me lo conozco como si viviera en él!

-Paciencia y sigamos buscando, tiene que estar por aquí. El antiguo magnate, que además murió recientemente, conocía el potencial de victini y lo escondió aquí para evitar que nadie más se hiciera con él, pero en realidad lo único que hizo fue encarcelarle de por vida, muy seguramente para tenerlo él más que para protegerlo. Si conseguimos sacarlo de aquí, le daremos la libertad que se merece.

Tras eso estuvieron registrándolo todo con suma atención, mirando hasta debajo de la cama; Liza se dio cuenta entonces de que se había metido en una ratonera.

-Oh, no… que no miren aquí, que no miren aquí…

Victini vio su cara de preocupación, y más aún cuando uno de ellos se acercó al armario para abrirlo; entonces el pokémon cerró los ojos y movió sus garritas. Nada más hacerlo, en la cocina varios cubiertos y utensilios cayeron al suelo, alertando a los soldados.

-¿Qué ha sido eso?

-¡Venía de la cocina!

Los dos salieron disparados para ver que fue eso, dejando la habitación vacía y solitaria.

-Buf, eso ha estado cerca-suspiró ella, aliviada.

En ese momento el pokémon se revolvió entre sus brazos, instándola a moverse antes de que volvieran.

-Es verdad, hay que salir de aquí, vamos.

Salieron de su escondite y Liza regresó por donde había venido. Los soldados estaban muy ocupados revolviendo la cocina, por lo que Liza aprovechó para pasar por la puerta sin hacer ruido, en dirección hacia las escaleras. Sin embargo no vio una escoba apoyada en una pared contigua y, sin querer, la golpeó al pasar. Ésta osciló y cayó hacia el suelo, pero Liza fue más rápida e interpuso la pierna, evitando así su caída. Sin embargo se encontró con que no podía enderezarse sin dejar caer la escoba, pero entonces victini la controló usando sus poderes psíquicos y al devolvió a su sitio sin hacer ni un solo ruido.

-Genial-susurró ella, agradecida.

Ante eso el pokémon dejó escapar un pequeño gritito, a lo que ella le chistó para que no alertara a los soldados, que seguían a lo suyo en la cocina.

En cuanto tuvo la oportunidad fue directa hacia las escaleras, pero con las prisas se golpeó en la cadera con la barandilla al empezar a subir, provocando entonces qué ésta vibrara emitiendo un abrupto sonido que alertó a los soldados.

-¡Agh, mierda!-musitó la chica por lo bajo, soportando como podía el dolor.

-¿Qué ha sido eso?-soltó uno de los caballeros templarios.

No se lo pensó más y subió las escaleras a todo trapo hasta llegar a la sala de la bombilla.

-Vale… venga, ve bajando, ahora voy yo-indicó ella, palpándose la cadera.

Sin embargo victini la miró con gesto inseguro, más preocupado por ella que por él mismo.

-Sí, tranquilo, ahora voy yo, no te preocupes-insistió la chica.

El pokémon salió volando por la ventana y, en ese momento, llegó uno de los soldados y la encaró.

-¡Eh, tú! ¿¡Qué estás haciendo aquí?!

-Pues lo mismo que tú, aparentemente-respondió ella con chulería.

-Chica insolente, aquí no debería haber nadie… ¿¡a qué has venido a hacer aquí?! ¡Contesta!

-¡No tengo por qué contestarle, déjeme en paz!

-¿¡Te me pones chula?! Tu actitud es muy sospechosa, más te vale que me digas ya qué haces aquí o no tendré ningún tipo de consideración contigo…

Liza aun así se quedó callada, sin intención de decir nada, sin embargo en ese momento se oyó un grito familiar que alertó a ambos por igual. El caballero templario se asomó y vio entonces a victini desde la barandilla.

-¡Ah, está aquí, está aquí!

-¡No, corre, victini, huye!-indicó Liza, alterada.

-¡Niñata entrometida, te lo querías llevar sin nuestro permiso!

Antes de que la chica pudiera reaccionar o apartarse, el soldado la dio un empujón y ella se cayó al suelo junto a la bombilla, haciéndose daño en la espalda. Sin embargo, y cada vez más y más enfadada, sacó la ball de snivy y la lanzó. Aun a pesar de que apenas había luchado, lo intentaría para proteger a victini de esa gente.

-¡Ja! ¿Pretendes frenarnos? ¡Nada se interpone en los planes del equipo Plasma! ¡Watchog!-exclamó el soldado, sacando a uno.

-¡Triturar!

-¡Páralo con látigo cepa!-exclamó ella, recordando los combates de Lucho.

Snivy latigó sus lianas y consiguió detenerlo en seco.

-¡Placaje!

Acto seguido le embistió, pero apenas le hizo gran cosa, y en ese momento el caballero templario aprovechó para contaatacar.

-¡Superdiente!

Con sus alargados incisivos brillando, watchog se echó hacia delante y le asestó una fuerte dentellada a snivy, que no la dio tiempo a esquivarlo. El golpe fue tremendo y snivy se estampó contra el cristal, bastante malherida.

-¡Snivy, no!

-Bah, muy fácil-comentó él, con desprecio.

Liza la retiró rápidamente para que descansara y sacó entonces a purrloin para contraatacar con él.

-¡Persecución!

-¡Esquívalo e hipnosis!

Watchog se movió rápido, esquivándolo fácilmente y, acto seguido, durmió a purrloin.

-¡Oh, no!-masculló Liza, sintiéndose impotente.

-¡Patada baja!-indicó el soldado, con tonito triunfal.

Watchog movió su pata derecha y le propinó tal patadón que le puso KO en un golpe.

-No, purrloin…

Lo recogió rápidamente, y sacó de nuevo a snivy, sintiéndose contra las cuerdas. Fue en ese momento cuando el soldado la espetó.

-¡Mírate, si ni siquiera sabes lo que hay que hacer a continuación! ¡No eres más que una niñita inconsciente que juega a ser entrenadora y oprime y manipula a unas pobres criaturas en su propio beneficio! ¡No toleraremos más que gente como tú hagáis lo que os de la gana con los pokémon! ¡Los liberaremos a todos!

-¿Ah, sí? ¿Como con victini?-inquirió ella, con desdén.

-¡Exacto! ¡Victini lleva en este faro encerrado años por el deseo egoísta de un hombre acaudalado que creyó que podía hacer lo que le vino en gana con él sólo por el hecho de tener dinero! ¡Si estamos aquí es para liberarlo a él también!

-Claro, por eso no le habíais encontrado hasta ahora ¿no? ¿Y qué haréis luego con él? ¿Llevarlo con vosotros para protegerlo?-le espetó la chica.

-¡Por supuesto! ¡Le proporcionaremos un lugar para que viva y corra en libertad!

-Sí, ya me lo suponía… qué gracia, y luego yo soy la interesada ¿no? Me da que vosotros lo sois aún más…

Eso no hizo más que provocar al soldado, el cual exclamó con furia.

-¡No te atrevas a sermonearme, maldita criaja! ¡Watchog, patada baja!

Antes de que pudiera siquiera reaccionar, el pokémon normal se abalanzó sobre ella y la asestó otro patadón, arrastrándola hacia atrás y dejándola al borde del abismo.

-¡Snivy, no, resiste!-exclamó Liza, preocupada.

-¡Ja, no tienes nada que hacer, eres débil y despreciable, esos pobres pokémon no tienen ningún futuro a tu lado, por lo que los liberaré de tu vil yugo yo mismo!

Ante eso la chica no pudo más y le gritó llena de rabia.

-¡Ni se te ocurra ponerles las manos encima! ¡Puede que no sea muy hábil entrenando, pero no dejaré que me los arrebates así sin más!

-¡Yo no te voy a arrebatar nada, tan solo los devolveré a donde pertenecen! ¡Éste es el precio a pagar!

Esas palabras terminaron por encender a la muchacha, y fue en ese mismo instante cuando pudo entender por primera vez la furia de su hermano cada vez que se enfrentaba a ellos. La impotencia que antes sentía se transformó entonces en voluntad para plantarle cara. Y entonces chilló.

-¡No dejaré que os salgáis con la vuestra!

Fue en ese instante cuando victini, al ver su iniciativa y ganas por protegerle, sintió que debía responder a eso y, sin dudarlo, se adelantó y se acercó a la débil y dañada snivy. Posó entonces una de sus manitas en su cuerpo y, al punto, el pokémon planta sintió como un subidón de energía la revitalizaba de golpe, sintiéndose más poderosa y capaz que nunca.

El soldado, al verlo reaparecer, exclamó.

-¡A por él, watchog, atrápalo!

-¡De eso nada, vamos, snivy, a por él!-masculló Liza.

El pokémon planta dio un salto, mostrando una velocidad mejoradísima, y se acercó a watchog blandiendo sus lianas, poniéndole la zancadilla y haciendo que se estampara contra el suelo.

-¡Agh, vamos, arriba, triturar!-musitó el soldado.

-¡Que no se acerque!

Antes de que watchog se reincorporara, lo sostuvo con sus lianas con una fuerza tremebunda para su pequeño tamaño, alzándolo por encima de su cabeza y lanzándolo hacia el otro lado de la estancia. El golpe fue tal que watchog se quedó del todo alelado, incapaz siquiera de ponerse en pie.

-¿¡Qué es esta fuerza?! ¡Vamos, watchog, hipnosis!

-¡No le dejes, de frente, ciclón hojas!

Moviéndose como una gacela, snivy agitó su cola y envolvió a su rival en un fortísimo ciclón de hojas que lo arrastró y lo dejó hecho un trapo, poniéndole KO rápidamente.

-¡No, es imposible!-exclamó el soldado, atónito por lo que vio.

-¡Sí, eso es!-exclamó Liza, sintiendo una gran satisfacción.

Por su parte victini festejó con gran alegría el triunfo de snivy, poniendo sus dedos en señal de victoria.

El soldado recogió a su pokémon rápidamente, al tiempo que decía.

-¡Maldita sea! ¿¡Por qué querría victini aliarse con alguien como tú?! ¡No tiene sentido!

-¡Porque sabe perfectamente que no sois de fiar, por eso se escondía de vosotros! ¡Si realmente quisierais ayudar a los pokémon, éstos no tendrían ninguna razón para temeros! ¡Y yo he sido una tonta por pensar lo contrario!

Ante esas palabras el soldado se quedó del todo desarmado, sin saber muy bien qué responder a continuación, sin embargo en ese momento se oyó una voz amplificada por un megáfono que decía.

-¡Atención, esta es la policía de ciudad Porcelana, tenemos el faro rodeado y la guardia costera vigilando la isla, no tenéis a donde ir, rendíos!

-¿¡La policía?! ¡Debe de ser una broma!-exclamó el soldado.

Desapareció escaleras abajo corriendo como un descosido. Por su parte Liza recogió a snivy y le siguió, nada más salir del faro se encontró con un numeroso pelotón de policías rodeando a un grupito de caballeros templarios.

-¡Buen trabajo, muchachos, lleváoslos al calabozo!-indicó un hombre ataviado en una gabardina oscura.

El pelotón se los llevó, al tiempo que los soldados gritaban consignas a su favor pero sin que nadie les escuchara o les importara. En ese momento el hombre con gabardina se dirigió a ella.

-Gracias por su ayuda, señorita, si no hubiera sido por usted esos mangantes se hubieran percatado de nuestra llegada y hubieran escapado, les mantuviste ocupados el tiempo suficiente.

-Ah, no ha sido nada, aunque… ¿cómo supieron que estaban aquí siquiera? Cuando yo llegué no había nadie y el faro estaba cerrado…

-¡Claro, fue precisamente el farero quien nos alertó, le echaron de la isla y vino a avisarnos enseguida volando con su pokémon! Dado que el barco de recreo sólo se pasa a determinadas horas no le dio tiempo a avisarle, de ahí que hiciera su ruta con normalidad, en otras circunstancias se hubiera suspendido el servicio.

-Ya veo…

-Si no la importa, debo hacerla unas cuantas preguntas.

Liza tomó declaración y, una vez que estuvo todo aclarado y los soldados Plasma fueron puestos a buen recaudo, la policía se marchó.

Dado que el barco de recreo todavía no volvería a por ella, decidió hacer tiempo en la isla y comenzando a dibujar mientras pensaba en lo ocurrido. Aunque en ese momento llegó victini, presentándose delante de ella con una sonrisita.

-Ah, hola, estás aquí, pensaba que te habías ido. Muchas gracias por tu ayuda, sin ti no hubiera tenido el coraje suficiente para enfrentarme a él…

Ante eso el pokémon singular esbozó una sonrisita, quitándole importancia al asunto y observando su dibujo con interés.

-¿Te gusta? Si quieres puedo pintarte a ti también si te quedas quietecito…

La idea pareció gustar al pokémon, el cual hizo de modelo sin ningún problema. Liza aprovechó la ocasión para sacar al resto y que se relajaran también mientras dejaban pasar el tiempo.


Mientras tanto, en ciudad Porcelana, ya habían pasado varias horas desde que Liza se fue. Al principio a Lucho no pudo importarle menos, pero conforme fue pasando el día y su cabreo fue disminuyendo, su preocupación fue creciendo en su lugar. ¿Y si se había marchado? En su habitación tan solo encontró sus cosas, por lo que era una opción completamente válida. Probó a llamarla al videoemisor, pero para su sorpresa y preocupación le saltó el contestador.

-El número al que llama está apagado o fuera de cobertura en estos momentos.

-¿Qué? No puede ser ¿y si realmente se ha ido? Mierda…-pensó el chico, cada vez más y más preocupado.

Optó entonces por ir a buscarla a los sitios a los que normalmente frecuentaba, mirando en la plaza Central, donde preguntó por ella a Paco, Xavi y Eduardo, sin resultados, el paseo marítimo o la galería de arte, donde vio que estaban sus dibujos con más gente observándolos, pero no vio ni al director ni a Camus para preguntarla por ella.

Cada vez más y más preocupado pensó que, tal vez, había hablado con mamá, por lo que sin otra alternativa pasó a llamarla con su videoemisor, cogiéndoselo rápidamente.

-¡Hola, Lucho, cariño! ¿Qué tal estás? ¿Cómo va el viaje?

-Bien, ahí va, aunque me gustaría…

-Ah, espera ¿estáis en ciudad Porcelana? Ay, qué recuerdos, allí conocí a tu padre por primera vez, fue un flechazo, yo estaba haciendo el viaje como vosotros y él había venido de visita con unos amigos, y en un momento dado quise retarle y…

Antes de que la cosa fuera a más, Lucho cortó por lo sano rápidamente comentando.

-Sí, mamá, ya lo sé, nos cuentas la historia cada vez que tienes la ocasión…

-Oh, vamos, no seas así, déjame que me sienta joven otra vez aunque sólo sea un poco…

-Tampoco eres tan mayor…

-Ah, lo entenderás cuando conozcas a alguien especial y te enamores como lo hice yo… ¿has conocido alguna chica? Cuéntale a mamá…

Para entonces el gesto de Lucho comenzaba a torcerse, mascullando de seguido.

-Agh, mamá, para ya, por favor…

-Oh, siempre has sido muy cortado, Lucho, no pasa nada por que te abras un poco, Liza siempre me cuenta las cosas, podrías aprender un poco de ella-comentó entonces ella en ese momento, aprovechándolo como tal.

-Hablando de Liza ¿has hablado con ella por un casual?

-¿Eh? No, que va, no me ha llamado… ¿por qué lo preguntas?-inquirió ella, mirándole con gesto inquisitivo.

-Pues…

Por un momento quiso responder con evasivas, pero supo al instante que no serviría de nada, y para entonces su madre ya le estaba echando esa mirada con la que parecía verlo todo. Fue entonces cuando ella murmuró.

-Ha pasado algo ¿verdad? ¿Habéis vuelto a discutir?

-Pues… algo así, sí…-admitió el chico, algo cortado.

Ante eso la mujer dejó escapar un exasperado suspiro, murmurando de seguido.

-Ay, Lucho, qué voy a hacer contigo… a ver ¿qué ha pasado?

La estuvo contando de forma resumida lo que había pasado, aunque prefirió omitir el detalle de N y el equipo Plasma; por un instante la idea de contárselo absolutamente todo pasó por su cabeza, pero la desechó enseguida por no querer que se preocupara demasiado. Contarla que Liza se juntaba con un chico extraño que parecía estar de acuerdo con la extremista ideología de un igual de extraño grupo que rozaba el cultismo, no le pareció la mejor idea. Una vez que estuvo más o menos enterada, la mujer comentó.

-Bueno, a ver, no es que sea lo ideal, pero mientras sean discusiones tontas, no lleguéis a las manos y habléis las cosas como es debido, no tiene por qué ser malo per se…

Ante eso el chico hizo un amago de hablar pero se quedó callado de repente, cosa que su madre notó enseguida, alarmándola rápidamente.

-¿Lucho?-inquirió ella, inquieta.

-A ver, no quise… quiero decir, no fui yo…

-¡Lucho, por lo que más quieras, dime que no has golpeado a tu hermana!-exclamó la mujer, alterada.

-¡No, no, fue ella, me dio una torta, pero no la seguí, te lo prometo!

-¿¡Qué?! Ay, por favor, no puede ser ¿en qué estaba pensando esta muchacha? Voy a tener que hablar con ella muy seriamente…

-¡Espera, mamá, no hace falta, de verdad, sé que en el fondo no quería hacerlo, estábamos enfadados y yo la provoqué, en todo caso sería culpa mía, pero no la eches la bronca por algo que no ha hecho por su cuenta!

Las palabras del chico calmaron en parte a la mujer, pero aun así no se quedó tranquila, comentando de seguido.

-Bueno, al menos admites que fuiste tú, pero eso no te exime del todo, jovencito, os he dicho miles de veces que no peleéis por tonterías, y mucho menos que lleguéis a las manos… ¡no os he educado así! ¡Lucho, por favor, que sea la última vez! ¿Me oyes? ¡No quiero que la provoques y mucho menos que la levantes la mano!

-Sí, sí… lo siento, mamá…-murmuró él, arrepentido.

Ante eso la mujer suspiró hondamente, comentando acto seguido.

-Bueno, vale, pero no es a mí precisamente con quien deberías disculparte…

-Lo sé, la he estado buscando por todas partes pero no la encuentro, no sé dónde está-murmuró el chico, preocupado.

Ante ese detalle su madre se quedó callada, sopesándolo por un momento, y comentando al poco rato.

-Conociéndola debe de haberse ido a un lugar apartado para pensar y calmarse un poco. Dala tiempo, aparecerá, pero si por lo que sea no lo hace llámame enseguida ¿vale?

-Está bien, gracias mamá.

-Ay, Lucho, qué disgustos me dais… que no vuelva a pasar, por favor.

-No volverá a suceder, te lo prometo.

-Vale. Mantenme informada.

Finalmente colgó y el chico se quedó allí, apoyado en la barandilla y mirando el horizonte desde el extremo del muelle principal. Dejó escapar un suspiro, pensando en su hermana y en cómo iba a disculparse en cuanto la encontrara.

-Liza… espero que estés bien.


Una hora dio para mucho y pudo realizar varios dibujos nuevos, entre ellos el faro, el skyline de ciudad Porcelana desde la isla Libertad y victini, entre otros.

Mientras lo hacía, y al contrario que otras veces, los pensamientos corrían imparables por su mente. Normalmente, cuando dibujaba, se relajaba y no pensaba en nada, pero los acontecimientos más recientes siguieron reverberando en su memoria. Las palabras del soldado Plasma y la furia que sintió al enfrentarlo le hizo recordar irremediablemente a su hermano, comprendiéndole mucho mejor. Realmente el equipo Plasma era de todo menos pacífico o bondadoso, sus palabras diferían mucho de sus acciones, y lo sucedido en el faro con victini lo corroboraba completamente. Sin embargo, y aun a pesar de que sabía muy bien cuál era la línea de pensamiento de N, seguía sin poder relacionarlos de ninguna forma. N jamás arrebataría a victini de su hogar de esa manera. N jamás hablaría de la forma que ese soldado había hecho con ella. Y, por supuestísimo, N nunca la golpearía. El solo hecho de pensar en esa posibilidad la hacía reír tontamente de lo ridículo que se veía. Aun y con todo, que el chico coincidía en cuanto a ideas con el equipo Plasma era innegable, pero eso no le ataba per se a semejante grupo. No, definitivamente N no podía estar involucrado de ninguna forma con esa gente. Era imposible.

Una vez que terminó con los dibujos, se relajó en compañía de sus pokémon y victini, que demostró ser bastante sociable, además de muy cariñoso y tremendamente juguetón. Le gustaba mucho recibir y hacer cosquillas en el cuello, cosa que divirtió mucho a Liza, la cual no se libró de recibir las suyas, así como snivy, que normalmente solía ser de lo más seria, y purrloin, que con poco y nada se dejaba hacer enseguida.

-¡Ah, no, para, para, vale, vale, me rindo, ya está, no más!-rió la chica, rendida.

Victini se rió con ganas y revoloteó por encima de la chica, llegando a darla un súbito y cariñoso abrazo; ella no pudo evitar enternecerse ante la inocencia y bondad del pequeño pokémon, acariciándole cariñosamente.

-No entiendo por qué te tendrían metido aquí sin más… ¿realmente ese magnate lo hizo por protegerte? Supongo que nunca lo sabremos…

Las palabras de la chica dieron que pensar a victini, el cual se quedó callado por un momento.

En ese momento oyeron entonces la sirena del barco de recreo, que estaba ya atracando en el muelle y trayendo además más personas consigo.

-Ah, ya está aquí el barco, por fin podré volver a la ciudad. Bueno, pues gracias por todo, victini, espero que nos volvamos a ver-murmuró Liza, despidiéndose de él.

El aludido se quedó extrañado por esas palabras, observándola recoger a sus pokémon y marcharse de allí tras decirle adiós con la mano. Tras tanto tiempo encerrado en el faro nunca antes se lo había pasado tan bien, y el simple hecho de ver marchar a la chica que le quiso proteger de esa mala gente le hizo sentirse ciertamente triste sin saber muy bien por qué. Casi toda su vida no había conocido otra cosa salvo esa isla y el faro. Y el saber que a lo mejor no la volvería a ver, le hizo sentirse tremendamente desdichado.

Fue en ese momento cuando, en su memoria, resonaron las palabras de aquel hombre que le dejó en aquella isla tras tanto tiempo huyendo juntos.

-Escúchame, victini, la gente no dejará de buscarte con tal de tener tu poder, por lo que esconderte aquí va a ser la mejor opción para ti, para mi y para todos. Puede que con el tiempo mis acciones sean criticadas, y con razón, pero si hago esto es para protegerte. Volveré a verte una vez a la semana para asegurarme que estás bien, y el farero es de confianza, así que no tienes que preocuparte por nada. Nunca estarás sólo.

Y así fue durante un largo tiempo, pero recientemente ese hombre al que había estado atado dejó de visitarle, y se sumió en una profunda tristeza. Hasta ahora, cuando esa chica le había ofrecido su cariño y amistad tras salvarle de unos desalmados que querían su poder. Y ahora se iba, por lo que se quedaría sólo de nuevo. No. No quería estar sólo nunca más. Por lo que, sin dudarlo más, se dirigió un momento hacia el faro volando rápidamente.

En cuanto el ferry atracó y desembarcaron unas pocas personas más, Liza echó a andar para abordarlo; sin embargo, antes de que pudiera poner un pie en la cubierta notó cómo algo la tiraba de su coleta, deteniéndola en seco.

-¡Auch! ¿Qué ha sido...? Ah ¿Victini? ¿Qué haces aquí?

Ante ella se encontraba el pequeño pokémon singular, sosteniendo entre sus manitas una extraña ball que no había visto nunca. Era enteramente roja y con un diseño ligeramente distinto que no la sonaba de nada.

Victini se la sostuvo insistentemente, mirándola a los ojos y diciéndoselo todo en nada. Liza comprendió enseguida sus intenciones, inquiriendo de seguido con gesto incrédulo.

-Espera… ¿Quieres venir conmigo? ¿De verdad?

El pokémon singular asintió con la cabeza enérgicamente, entregándola la ball y esperando a que la chica se decidiera.

Ante esa situación Liza no pudo hacer otra cosa más que sonreír, por lo que la agrandó oprimiendo el botón y dándole un toque con ella en su frente. La ball le cogió sin problemas, botó hasta tres veces en su mano y finalmente, saltó el seguro.

-Gracias por confiar en mí-susurró ella.

La guardó en su cinto con las demás, aunque en ese momento una voz cascada y senil comentó.

-Vaya, así que por fin victini ha decidido salir de la isla…

La chica alzó la vista y vio entonces a un anciano mirándola con gesto satisfecho y feliz por el pokémon.

-Ah, perdone ¿quién es usted?-inquirió ella con educación.

-Soy el farero, y estaba también al cargo de victini, como bien me pidió mi viejo amigo, el magnate que murió hace poco. Me confió la tarea de cuidarle para que no se sintiera solo, pero aun así yo mismo notaba que echaba en falta salir de aquí. Después de todo ha pasado ya mucho tiempo, y estoy seguro de que a mi viejo amigo no le importará que le haya dejado marchar. Era algo que él mismo tenía que decidir. Y tú le has despertado la suficiente curiosidad por querer salir al mundo de nuevo. Cuídalo bien.

-Ya veo… descuide, lo haré.

-Sí, victini necesitaba encontrar a alguien como tú. Estoy seguro de que será muy feliz contigo a su lado.

Tras eso la chica se despidió del farero y abordó el barco, el cual partió enseguida de vuelta a ciudad Porcelana.


Mientras tanto, Lucho había seguido buscando a su hermana por toda la ciudad y aun así no lograba encontrarla. Probó a llamarla de nuevo varias veces, pero el contestador saltaba cada vez.

En ese momento se encontraba en el extremo del muelle Libertad y estaba agotado. Su preocupación había alcanzado niveles críticos, y teniendo en cuenta las circunstancias, se decidió llamar a su madre para comentárselo. Sin embargo, al estar antes el número de Liza, decidió entonces hacer un último intento; por desgracia volvió a saltar el contestador, pero ésta vez optó por dejarla un mensaje.

-Liza soy yo... probablemente no quieras saber nada de mí, y mi sentido común me dice que es imposible que te hayas ido. Pero aun así quiero decirte que lo siento. Lo siento mucho, no quise gritarte así, y sé que tal vez me merecía esa torta, pero por favor… vuelve conmigo. No quiero perderte. Me importas demasiado, y no me lo perdonaría jamás si algo te pasara. Llámame cuando oigas esto, por favor.

El chico guardó silencio, dejando escapar un quejumbroso suspiro, aunque en ese momento una voz familiar tras suyo murmuró.

-Yo también te debo una disculpa.

Nada más darse la vuelta se encontró con su hermana cara a cara, la cual le observaba con algo de pesar en su mirada. El chico se acercó a ella con un gesto aliviado grabado en su rostro, comentando de seguido.

-No, más bien soy yo quien debería disculparse, después de todo te provoqué cuando no debí hacerlo…

-Y yo di por sentado demasiadas cosas. Lucho, escucha, sé que quieres que no me pase nada, y que harías lo que fuera con tal de protegerme, y eso yo lo aprecio mucho. Quizás pasé por alto el hecho de que el equipo Plasma te enerve de más, y créeme, no te voy a quitar la razón, ahora más que nunca.

Lucho quiso decir algo, extrañado por su repentino cambio de parecer, pero entonces su hermana alzó la mano derecha y le tocó la mejilla izquierda con ella, esbozando una mueca arrepentida y susurrando de seguido.

-Perdona por la torta…

Ante eso Lucho sonrió, quitándole hierro al asunto, y al segundo siguiente se fundieron en un gran abrazo que mantuvieron durante un buen rato. En cuanto se separaron, Liza quiso dejar algo en claro.

-Los del equipo Plasma son detestables, pero te voy a pedir que no metas a N en el mismo saco.

-¿Qué? ¿Por qué? No lo entiendo, en serio ¿por qué le exculpas de ese modo? ¿Qué tienes con él exactamente?-inquirió Lucho, preocupado.

Por un momento Liza se quedó callada, buscando las palabras apropiadas para explicarlo adecuadamente, hasta que finalmente habló.

-Si lo que tienes es miedo de que me capte de alguna forma, tranquilo que no lo va a hacer. N no es la persona que tú crees que es, y deberías darle una oportunidad. No sé qué te habrá dicho cuando hablaste con él, pero por favor, escúchale aunque sólo sea un poco. Puede que te sorprenda.

Ante eso el chico se quedó callado, no muy seguro de qué pensar al respecto. De buenas a primeras le estaba pidiendo algo que le iba a costar mucho realizar, pero dado que no quería volver a discutir con ella, decidió aceptar lo que ella le propuso.

-Está bien, le daré una oportunidad…

Liza esbozó una alegre sonrisa al oírlo, murmurando de seguido.

-Gracias, Lucho. Ya lo verás, N es una persona maravillosa, te gustará su forma de pensar, aparte de todo el rollo del equipo Plasma…

-Ya, pero bueno, si me lo vuelvo a encontrar procuraré no tirarle dagas con curare…

-¡Lucho!

-Es broma, es broma… aunque me llama la atención el hecho de que me menciones al equipo Plasma ¿ha pasado algo?

-Huy, déjame que te cuente…

Los dos se dirigieron de nuevo al centro pokémon mientras hablaban, al tiempo que el día transcurría con total normalidad.


¡Más Pokémon para el nene y la nena! XD hablemos un rato del capítulo

Por supuesto no podía dejar pasar el eventillo de victini (ah, qué tiempos aquellos los de los eventos), aunque me ha salido un poco más largo de lo esperado, pero bueno, ha sido un ejercicio de desarrollo de personajes bastante bueno. Me ha gustado cómo me ha quedado la discusión entre Lucho y Liza, torta incluida, muy acorde a la posterior reconciliación, con un buen abrazo. La conversación entre medias con la madre no estaba en el original, de hecho Lucho hablaba con el trío danzarín para que le ayudaran a buscarla, pero lo deseché para darle más desarrollo a la madre, que siempre viene bien, además, en otras generaciones no las hice mucho caso, estaría bien empezar a cambiar eso. Y por supuesto, victini se queda con Liza y es todo un amor, iremos viéndole más a menudo, eso por descontado.

Y eso es todo de momento, seguiré con el siguiente, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!