Capítulo 11

Argumentos

Al día siguiente, durante un desayuno mucho más tranquilo y libre de tensiones, Lucho comentó en un momento dado.

-Por cierto, ayer estuve entrenando un poco más y creo que ya estoy listo para enfrentar a Camus.

-¿Ah, sí? entonces habrá que ir a verte…-murmuró ella, animada.

-¿Vas a hacer lo mismo que la última vez?

-Es posible. El combate contra Aloe me quedó bastante bien, y puede que la idea le guste a Camus, conociéndole…

-Sí, seguro que te dice que es brillante. Vamos pues.

En cuanto terminaron de desayunar recogieron sus cosas y se dirigieron directamente hacia allí sin necesidad de preguntar por indicaciones; y es que después de varios días en la ciudad ya se la conocían bastante bien, al menos sus calles principales, así como varios atajos para llegar incluso antes.

El gimnasio estaba situado en una calle que llevaba su nombre, por lo que perderse era prácticamente imposible; era una larga perpendicular que partía de la calle principal y atravesaba toda la ciudad hasta desembocar en la plaza Central, como el resto de calles principales. El gimnasio en sí estaba situado en un edificio alto con una fachada de lo más moderna y vanguardista, aristada y con colores amarillos y verdosos, muy al estilo del arte de Camus. Aunque nada más llegar, se encontraron con una cara familiar saliendo del mismo.

-¡Cheren!-exclamaron Lucho y Liza a la vez.

-Hombre, hola chicos, cuánto tiempo ¿vienes preparado, Lucho?-inquirió el aludido al verle.

-Por supuesto.

-Pues te vendrá bien, porque Camus es fuerte. Aunque como bien ya sabrás, hombre prevenido vale por dos…-murmuró el chico, enseñando la medalla.

-¡Ah, ya la tienes! ¡Pero bueno! ¿Qué es esto de llevarme tanta delantera, si se puede saber?-inquirió Lucho, con un tono indignado fingido.

-A mí no me mires, ya sabes que me gusta seguir un estricto horario para con todo, y el enfrentar a los gimnasios no es ninguna excepción. Como no te apliques, a este paso ganaré la conferencia antes que tú-comentó el chico, siguiéndole el rollo.

-Vas listo, tío, seré yo el que marque un tanto-aseguró Lucho, con vehemencia.

-Bueno, pues a ver si es verdad. Y son las diez menos veinte, me he pasado un poco de hora, pero al menos he ganado la medalla. Por mi parte se refiere iré tirando ya para el norte, espero verte por allí enseguida, Lucho, no tardes demasiado-murmuró el chico, dándole unos toquecitos a su reloj.

-Descuida, enseguida te pillaré.

Finalmente Cheren se despidió de ellos y se fue en dirección al centro pokémon antes de marcharse de la ciudad. Una vez solos, Liza comentó.

-Éste Cheren tan recto como siempre…

-Por supuesto ¿por qué crees que me gusta tanto meterme con él?-inquirió Lucho, divertido.

-Al menos es de los que se lo toman con humor.

-Sí, y menos mal…

Tras ese apunto fueron a entrar cuando, de repente, salió Camus como una exhalación.

-¡Epa, cuidado! Anda, Lucho, tú por aquí…

-Hola, Camus, he venido a retarte a un combate de gimnasio.

-Ah, me encantaría dártelo pero ahora no puedo, lo siento, me acaban de llamar del puerto, al parecer han visto al equipo Plasma merodear por allí-anunció el líder.

-¿¡Qué?! ¿¡Dónde?!-inquirió Lucho, enervándose al instante.

-En el muelle principal, vente si quieres, al parecer te veo motivado-observó Camus.

-¡Oh, ya lo creo, más les vale no cruzarse conmigo!

Los tres se pusieron en marcha hacia allí mientras iban hablando al respecto.

-¿Qué sabes de ellos exactamente?

-No mucho a decir verdad, sé que han estado deambulando por la ciudad de un tiempo a esta parte, principalmente dando algunos de sus discursos, repartiendo panfletos propagandísticos e incluso concentrándose frente al gimnasio de vez en cuando-explicó el líder.

-¿En serio?-inquirió Lucho, anonadado.

-Sí, pero no es nada anormal o ilícito, mientras que no perturben de cierto modo la vida de la gente. Alguna que otra vez he asistido a sus discursos o he salido del gimnasio a hablar con ellos.

-¿Y qué te dijeron?-quiso saber Liza, curiosa.

-Lo de siempre, que si mi presencia mantiene el statu quo, que si los entrenadores pokémon luchan por ganar una medalla que en realidad no vale nada, sus cánticos usuales. Intenté hacerles ver mi punto de vista, pero no están muy abiertos a dialogar.

-Ya, lo de siempre, se creen en posesión de la verdad absoluta, eso me enerva. No son más que fachada-masculló el chico, molesto.

-No podemos saberlo con seguridad, algunos de sus argumentos podrían llegar a ser convincentes, pero se apoyan demasiado en la idealización de unos hechos que no están muy contrastados. La gente a veces se para a escucharles, pero en general no les hacen mucho caso.

-Menos mal…

-¿A dónde vamos exactamente, Camus?-inquirió Liza en ese momento.

-Al muelle principal, una compañera que también es líder de gimnasio contactó conmigo, he quedado con ella allí.

Llegaron enseguida al lugar, donde para su sorpresa se encontraron con Bel que estaba acompañada por una chica más. Tenía el pelo revuelto y los ojos llorosos, al verlos llegar se dirigió a ellos, especialmente a Liza, echándose a sus brazos y exclamando con tono entristecido.

-¡Lucho, Liza! ¡El equipo Plasma me ha quitado a mi munna!

-¿¡Qué?! ¡Ya está, ya me cabrearon!-exclamó Lucho, bullendo de rabia.

-Tranquila, Bel ¿qué ha pasado exactamente?-inquirió Liza, sosteniendo a su amiga.

-Yo… estaba paseando por una de las calles adyacentes en compañía de mi munna cuando un par de soldados me abordaron y empezaron a increparme al respecto. Decían que por mi culpa los pokémon estaban atados a gente mezquina y ruin que los veían como simples medios para lograr un fin. Traté de defenderme y decir que no era así, que munna era feliz a mi lado, pero no quisieron escucharme y se lo llevaron. Decían que lo liberarían de mis garras… apenas pude defenderme…

Tras eso se echó a llorar débilmente en el hombro de su amiga, la cual trató de consolarla lo mejor posible; para entonces Lucho parecía estar a punto de estallar, indignado por verla así de mal. Entonces se dirigió a Camus, mascullando de seguido.

-¿¡En serio vamos a dejar que se salgan con la suya?! ¿¡No ha habido más casos como éste?!

-No que yo sepa, pero es ciertamente grave, no habían actuado así, al menos antes…

-¿¡Y a qué esperamos para buscarles y darles una paliza?! ¡No lo pienso consentir!-exclamó el chico.

-¡Yo traté de atrapar a ese ladrón, pero huyó por una callejuela! ¡Esta ciudad es muy grande! Prefiero ciudad Caolín…-murmuró la otra chica que estaba con Iris, igual de alterada que Lucho.

-Gracias por llamarme, Iris, no tenía constancia de que el equipo Plasma estuviera haciendo esto-murmuró Camus, con seriedad.

-¡Pues no es la primera vez que les veo haciendo cosas similares! ¿Sabes? Has sido muy laxo con todo este asunto…-le reprendió la tal Iris.

-Es posible, he estado ocupado de un tiempo a esta parte, y como tú dices Porcelana es muy grande y a veces no me entero de todo lo que pasa en ella. Me disculpo de antemano. Pero bueno, chicos, ésta es Iris, uno de los líderes del gimnasio de ciudad Caolín.

Iris era aproximadamente de la edad de Lucho, Liza y Bel, aunque se la veía un poco más joven, de unos catorce o quince años más o menos. Era de tez morena, tenía una frondosa melena de pelo violeta recogida en una gran y abundante coleta, con otras dos más a la altura de la cabeza recogidas con dos coleteros amarillos. Sus ojos eran castaños y vestía muy de sport, con una larga blusa de color crema con las mangas y el cuello de un color rosado, atado a la cintura mediante un cinto de tela rematado con un lazo del mismo color y con unos leggins blancos. Calzaba unas zapatillas blancas y rosas que remataban el conjunto.

-Encantada-murmuró ella, con una alegre sonrisa.

Lucho la miró con interés por un momento, observándola atentamente; a simple vista no parecía que fuera una líder de gimnasio, su aspecto un tanto infantil daba la sensación de ser una chica más del montón, aunque de sus ojos irradiaba cierta furia que no se le llegó a escapar. Interesado al respecto, Lucho la preguntó.

-Pareces saber más del equipo Plasma que nosotros ¿les has visto hacer esto antes?

-¡Desde luego! ¡En mi ciudad, Caolín, también están por ahí dando discursos y tratando de engatusar a la población, pero yo no paso por el aro tan fácilmente! ¡Les he estado observando desde que aparecieron y aunque aparentemente no pasan de ser una ONG más hay algo que no termina de encajar con ellos!-insistió Iris.

-¡A mí también me lo parece! ¿Qué crees que puede ser?-inquirió Lucho, repentinamente intrigado.

-No lo sé, pero si me lo preguntas a mí creo que quieren intentar cambiar la sociedad tal y como la conocemos, y a decir verdad me preocupa…

Antes de que pudieran seguir hablando al respecto, Camus dejó escapar un breve carraspeo, interrumpiéndoles y comentando de seguido.

-Bueno, todo eso es muy interesante, aunque éste no es el mejor momento, tenemos que buscar a esa gente…

-Ah, sí, perdón…-murmuró ella, ligeramente turbada.

-Bueno, pero eso es sencillo, buscamos a caballeros templarios entre la multitud y listo-resumió Lucho rápidamente.

-Como si fuera tan fácil, Lucho, esta ciudad es enorme-le recordó su hermana, mirándole con cierto gesto atento que a Lucho no se le escapó.

-Cierto, sería como buscar una aguja en un pajar-asintió Camus, mirando a su alrededor.

En ese mismo instante, y justo enfrente de las escaleras que daban al paseo marítimo, apareció de repente un caballero templario que, al verles, exclamó.

-¿¡Se puede saber por qué hay líderes de gimnasio?! ¡Miles de sitios en esta maldita ciudad y me tengo que encontrar con él!

-Anda, pues no ha sido tan complicado…-murmuró Iris, con tonito rimbombante.

Ante eso Lucho dejó escapar una risita, a lo que Liza le miró con expresión interesada, aunque en ese momento el soldado Plasma exclamó.

-¡Pies, para que os quiero!

Y, de golpe y porrazo, echó a correr hacia el este; al ver esto, tanto Lucho como Iris reaccionaron de seguido dejando escapar un grito y yendo tras él como alma que llevaba el diablo.

-¡A por él, vamos!

-¡Que no escape, que no escape, que no escape!

Tanto Liza como Camus y Bel les observaron con gesto inquisitivo, al tiempo que Bel murmuraba.

-¿Qué les pasa a esos dos?

Por su parte Liza no dijo nada, esbozando una sonrisita divertida, aunque enseguida imitó a los demás echando a correr sin perder de vista al caballero templario.

Todos fueron tras él, corriendo por la calle de la moda; el soldado esquivaba a toda la gente que se le ponía por delante, pero si alguien no le daba tiempo a apartarse le daba un empujón de mala manera, lo que no ayudaba precisamente a pasar desapercibido ni a fundirse con la multitud. El soldado les guio así hasta un edificio de oficinas en la calle del gimnasio, a pocos metros de distancia del mismo, donde un par más de caballeros guardaban la entrada. Al verles llegar, uno de ellos se plantó delante y exclamó.

-¡Aquí no hay nadie, ni el gran Ghechis, ni los siete sabios ni nadie!

-¿Tú eres tonto?-inquirió Lucho directamente.

Ante eso Iris dejó escapar una risita divertida, cosa que no perdió de vista Liza en ningún momento, cada vez más y más interesada por lo que veía.

-¡Habráse visto semejante desfachatez! ¡Yo me ocupo del chaval, vosotros contened al resto!-indicó el que los guió hasta allí, presentando batalla y sacando a un sandile y un woobat.

Sin dudarlo Lucho se adelantó y sacó a un simipour y a pidove, llamando la atención de su hermana nada más verlo y sacando su pokédex para informarse.

-Anda, ya le hizo evolucionar…

-Simipour, el pokémon drenaje; acumula agua en su pelo. Cuando le falta agua a su organismo, la cola absorbe líquido para recuperar el equilibrio. Cuando lanza agua a alta presión con su cola, puede incluso resquebrajar una pared de cemento.

-¡Sandile, excavar! ¡Woobat, confusión!-exclamó el soldado.

-¡Simipour, pistola agua por el agujero! ¡Pidove, ataque rápido!

Antes de que pudiera atacarle siquiera, el pokémon volador se lanzó rasgando el aire y embistió a woobat; sandile aprovechó el momento para desaparecer bajo tierra, pero simipour dio un salto y soltó un potente chorro de agua por el agujero, inundando la galería y haciendo presión hasta que hizo salir a sandile unos pocos metros al otro lado como un géiser; cayó al suelo y de ahí ya no se movió.

-¡Agh, no, vamos woobat, tornado!-masculló el soldado, contra las cuerdas.

-¡Tú también, pidove!

Ambos pokémon agitaron sus alas y crearon unas fuertes corrientes de aire que les azotaron a los dos por igual; pidove logró mantenerse estable aleteando con fuerza, pero woobat no lo logró, quedándose en el aire medio mareado y flotando dejadamente. Lucho aprovechó esto a su favor para atacar.

-¡Es tuyo, ataque rápido!

El pokémon volador se movió como una gacela y embistió de lleno a woobat, lanzándolo contra el suelo y derrotándolo rápidamente.

-¡Sí, eso es, bien hecho!-exclamó Lucho, satisfecho.

Pidove pió alegremente e hinchó su pecho, con expresión petulante, y acto seguido comenzó a brillar con intensidad, sorprendiendo a todos por igual. Su tamaño se dobló, al tiempo que sus patas crecían, sus alas también y su cola tres cuartos de lo mismo. Su pico se volvió más largo y afilado y su cresta creció en consonancia junto con su plumaje detrás de la cabeza. En cuanto el brillo cesó se mostró con un aspecto muy diferente, Liza aprovechó que aún tenía la pokédex consigo para informarse.

-Tranquill, el pokémon torcaz; aunque se aleje o se pierda, siempre vuelve con su entrenador. Según los rumores, en lo más profundo del bosque donde mora tranquill, hay un mundo pacífico y exento de luchas.

Para entonces, entre Camus e Iris el resto de soldados también habían sido derrotados, expresándolo como tal ellos mismos.

-¡Qué mal, qué mal! ¡Nos han dado un repaso tremendo! A este paso nos van a llamar el equipo Paquete…

Sin otra opción, los tres se retiraron al interior del edificio y los demás les siguieron; en el hall del mismo se encontraron entonces con Ghechis, acompañado de varios soldados, con uno de ellos sosteniendo a munna, y dos de los siete sabios, uno de ellos era Blau, el otro no lo habían visto nunca.

-Vaya, vaya ¿qué es toda esta algarabía? ¿Por qué no se me ha avisado que íbamos a recibir la visita del distinguido líder de gimnasio de la ciudad, Camus?-inquirió Ghechis, manteniendo las formas en todo momento.

-Lo siento, señor, pensé que escondernos cerca del gimnasio iba a resultar gracioso pero… nos han descubierto antes de lo que pensé-se excusó el sabio desconocido.

-No te apures, Sumra, eso es lo de menos. Hay que recibir a los invitados como se merecen ¿no crees?

-No nos han invitado realmente, pero espero que puedas responder algunas de nuestras preguntas-murmuró el aludido, mirándole con gesto prudente.

-Por supuesto, estoy aquí para explicar todo lo que haga falta después de todo…

-Bien, entonces ¿por qué le habéis quitado a esta chica su pokémon?

Ante eso hubo un breve pero algo tenso silencio entre todos los presentes, sin embargo Ghechis esbozó una sucinta sonrisa, murmurando de seguido.

-Me temo que ha habido un lamentable error, claramente se han malinterpretado nuestras acciones…

-¿En serio? ¿Y cómo llamas tú a eso?-le espetó Lucho en ese momento, encendido.

Ghechis le dirigió la mirada y, una vez más, el chico notó cómo un abrupto escalofrío le recorría la espalda. Le miró de cabo a rabo por un instante, al tiempo que comentaba.

-Me eres familiar, muchacho ¿pueblo Terracota, tal vez?

-Así es…-asintió Lucho, algo intimidado.

-Ya veo… has llegado hasta aquí por lo visto, debes haber progresado en tu viaje. Y supongo que si estás aquí es para retar al líder de gimnasio, el cual nos honra con su presencia-murmuró Ghechis con elocuencia, mirando al aludido.

-No hace falta que sea tan formal, puede llamarme Camus.

-Gentil y humilde, buenas cualidades para un artista de su categoría, sin duda alguna. Los entrenadores y líderes de gimnasio libran combates en pos de ganar una medalla que demuestre su valía. Sin embargo en el equipo Plasma consideramos ésta práctica ciertamente oscura y deleznable, que no ha hecho más que socavar y separar aún más a la gente de los pokémon. Consideramos que el mundo está aún más dividido que antes, apenas hay similitudes entre humanos y pokémon, y éstos son los últimos empezando por la cola. Cualquiera diría que mis argumentos son perfectamente rebatibles…

-¡Y lo son! ¡Al contrario que la mayoría, no me considero superior a los demás, y mucho menos oprimo a mis pokémon de ninguna manera! ¿Acaso no se nota?-inquirió Lucho, con un tranquill recién evolucionado posado en su brazo.

Ante eso Ghechis le miró impertérrito, esbozando otra tranquila sonrisa al tiempo que murmuraba.

-Ah, sí, realmente loable por tu parte destacar tus cualidades, claramente eres el tipo de persona que podría demostrar que este mundo no tiene ningún problema. Pero ¿hablas tú por los demás acaso? ¿Eres tú quien justifica así sin más las constantes atrocidades que se suceden día a día en todo el mundo?

Lucho quiso decir algo al respecto, sin embargo se encontró con que no podía por mucho que quisiera; su silencio no hizo más que acrecentar la sonrisa en el rostro de Ghechis, el cual siguió hablando tranquilamente y sin levantar siquiera la voz.

-Así son las cosas, pues. Sin embargo, hubo un tiempo en el que nada de esto sucedía y tanto humanos como pokémon coexitían juntos y en armonía. Hablo, por supuesto, del pasado de éste hermoso lugar que es ahora el cantón de Teselia. Único en su concepción y forma, diferente al resto del país, y lleno de idiosincrasia, color y variedad. Decidme ¿alguno de vosotros conocéis la leyenda de cómo se formó Teselia?

Por un instante nadie supo muy bien qué decir al respecto, extrañados por el súbito cambio de tema, sin embargo Iris anunció con premura.

-¡Ah, sí, yo sí lo sé!

-¿Y bien?-inquirió Ghechis, clavando su vista en ella.

-Hablaba sobre un pokémon dragón negro.

-Eso es. En una tierra convulsionada por constantes guerras entre pueblos y naciones, un héroe en busca de un ideal emprendió su propia cruzada con el propósito de restaurar la paz. El pokémon dragón negro se apareció ante él y se ofreció a ayudarle con su poder implacable y su sabiduría. Juntos lograron unir los corazones de las gentes, y así fue como surgió el cantón de Teselia. Y ahora, nos disponemos a revivir ese héroe y su pokémon aquí, en la Teselia actual, fracturada y dividida, para así unir los corazones de las gentes y los pokémon de nuevo.

-Se olvida usted de algo-anunció Iris en esos momentos.

Tanto Ghechis como los sabios la miraron con cierto deje de sorpresa en sus rostros, más por la súbita interrupción que otra cosa, a lo que la chica se apresuró a comentar.

-El caso es que también hablaba sobre un pokémon dragón blanco. De igual forma, y en la misma tierra dividida por los conflictos de poder y las divisiones territoriales, un héroe que creía en la verdad y consciente de la realidad por la que pasaba su tierra, buscó una forma en la que detener tan aciaga situación. Y así fue como el dragón blanco se fijó en él, le ofreció su fuerza y sabiduría, y juntos pusieron fin a las constantes disputas y unieron los corazones de la gente y los pokémon en uno solo. Teselia.

Las palabras de la chica sorprendieron a todos por igual, siendo observada atentamente por todos; Lucho estaba ciertamente impresionado por la forma en la que se enfrentó a Ghechis, el cual esbozó otra sonrisa, ésta vez más aguda que la anterior, comentando de seguido.

-Así es, ambas versiones coexisten en perfecta armonía desde hace siglos y sin rebatirse la una a la otra. Me encuentro ciertamente impresionado por tu conocimiento, señorita, aunque en ese caso estoy seguro de que estarás de acuerdo conmigo en lo que a pokémon y entrenadores respecta.

-No realmente. Sí es cierto que hay gente mala ahí fuera que se aprovecha de los pokémon para su propio beneficio, pero meter a los entrenadores en el mismo saco no va a resolver ninguna disputa por mucho que se dediquen a denunciarlos. Y ciertamente, quitar a los pokémon de la gente a la fuerza no es algo que una organización como la suya haría en este caso ¿verdad?

La puyita caló hondo en casi todos los presentes, los soldados se revolvieron, ansiosos por una respuesta, y los dos sabios fruncieron sus ceños en un gesto reprobatorio. Tan solo Ghechis se quedó tranquilo, mirando fijamente a Iris en un gesto interesado, al igual que Lucho, que seguía impresionado por la sangre fría de la chica. En un momento dado, Ghechis retomó la palabra sin perder el porte en ningún momento.

-Como ya habrás podido imaginar, el equipo Plasma quiere volver atrás en el tiempo no literalmente hablando, puesto que es imposible, pero sí desde un punto de vista más práctico e idealista, dando valor a la antigua leyenda que vio nacer a Teselia. Puede que no todos los entrenadores sean mezquinos, pero es incuestionable que su forma de vida ha trastocado por completo la de los pokémon en comparación con lo que era antes. La leyenda bien lo atestigua, y nosotros queremos darla valor por lo que es y todo lo que representa. Es eso por lo que el equipo Plasma aboga después de todo.

Las palabras del hombre reafirmaron tanto a soldados como a sabios, asintiendo sus cabezas con vehemencia y sin atreverse a discutirle en ningún momento. Hasta ahora el líder de gimnasio había estado en silencio escuchando tanto a Iris como a Ghechis, aunque en ese momento decidió pronunciarse al respecto.

-Pues mira, si te soy sincero no entiendo ni mu de lo que dices.

-¿¡Cómo?!-soltó Blau, incrédulo.

-¡Qué osadía!-exclamó Sumra, igual de atacado.

El resto de soldados también alzaron sus voces, indignados, sin embargo Camus continuó tranquilamente sin alzar su voz ni alterarse, tal y como lo hacía Ghechis.

-Mira, hay más de veinte millones de personas viviendo en ciudad Porcelana y cada uno vive y piensa a su manera. Sí es cierto que hay mucho individualismo y todo el mundo va a su bola, es algo inevitable cuando hay tantas personas viviendo en un mismo lugar. Pero sí hay algo que tenemos en común, y son precisamente los pokémon los que nos unen a todos en ese sentido. Algunos combaten, sí, otros simplemente viven con ellos, juegan y comparten con ellos sus vivencias. Esas son opciones tan válidas como cualquier otra, y tus palabras también, después de todo cada uno tiene su opinión. Sin embargo no me convence tu forma de abordar toda esta cuestión. ¿Te acuerdas de tu último discurso en la plaza Central, hace una semana atrás? Pues mira, he de agradecértelo, porque gracias a ti pude darme cuenta de que tenía que tomarme más en serio tanto a los pokémon como a mí mismo como líder de gimnasio. Después de todo ¿no deberían ser los demás los que decidan por sí mismos qué hacer con sus vidas?

Ghechis le miró por un momento, esbozando una gran sonrisa y comentando de seguido.

-¡Vaya, tienes más sensatez de lo que aparentas! La sensatez y la sabiduría son dos cualidades que yo mismo aprecio mucho, y por ello, nos hemos reunido siete hombres de gran sabiduría, venidos de los cuatro puntos cardinales: los siete sabios. Cada uno aporta sus conocimientos y experiencias a la búsqueda de un mundo ideal tanto para humanos como para pokémon. ¿No es así?

-Así es, señor. La noble y sincera actitud del equipo Plasma me inspiraron para unirme a ellos y poner a su servicio mis conocimientos en pos de un mundo mejor-asintió Blau, con gesto profundo.

-Que algunas personas actúen de un modo u otro, no quita que haya en el mundo pokémon que sufren a sus manos. Sin embargo, y al contrario que ellos, nosotros no pretendemos decidir por ellos que liberen a sus pokémon, sino que sean ellos mismos los que se den cuenta de sus faltas y hagan lo que sea necesario para enmenderlas, ya sea liberándolos o corrigiendo su actitud-murmuró Sumra.

-Exactamente. Así que si vosotros sostenéis que uno de nuestros hombres ha tratado, de forma totalmente improcedente, de hacer que esa chiquilla tome una decisión por sí misma, en tal caso habremos de responder como es debido.

Acto seguido se dio la vuelta y le ordenó a una soldado.

-Tú, devuelve el pokémon a la chica rubia.

-Sí, señor…

Soltó a munna y el pokémon, al ver a Bel, se lanzó a sus brazos.

-¡Munna! Estás bien…-murmuró ella, abrazándolo.

Al ver esto, la sonrisa de Ghechis se pronunció aún más, exclamando de seguido.

-¡Pero qué tierno, qué hermosa amistad entre un pokémon y un humano! En un mundo ideal y perfecto, todo el mundo sería feliz en su compañía, y éstos no tendrían que preocuparse de ser usados por los déspotas y los tiranos. Por desgracia, la realidad es otra muy distinta y mucho más contundente. Es por eso por lo que, para liberar a los pokémon del yugo de los humanos, debemos hacer resurgir la leyenda de Teselia y conquistar los corazones de las gentes. Espero que con esto quede del todo zanjada la cuestión.

Ante eso nadie comentó nada más al respecto, puesto que después de todo habían devuelto al pokémon y no se les podía acusar de nada más. Ghechis, por su parte, y sin dejar de sonreír en todo momento, murmuró.

-En tal caso nos retiraremos sin armar más alboroto. Muchas gracias por escucharme, ha sido un debate muy interesante. Hasta la vista.

El equipo Plasma se marchó de allí con Ghechis y los sabios a la cabeza, Lucho le lanzó una desconfiada mirada y el hombre se la devolvió, al tiempo que el muchacho notaba otro escalofrío recorriéndole la espalda. Una vez que se fueron la tensión en el aire se desvaneció casi al instante, aunque la atmósfera se volvió un tanto pesada en comparación, como si hubieran dejado una huella difícil de quitar.

-Je, bonita forma de escurrir el bulto-comentó Iris en ese momento, rompiendo el hielo.

-Desde luego…-murmuró Lucho.

-Bueno, al menos he recuperado a munna… gracias, chicos-agradeció Bel, acariciando a su pokémon.

-No ha sido nada… pero me preocupa el equipo Plasma, a decir verdad-murmuró Liza, pensativa.

-Bueno, bueno, pero hay que evitar que esto pase de nuevo ¡vente conmigo, Bel, vamos a entrenar juntas!-indicó Iris, llevándose a la aludida de repente.

En ese momento Lucho recordó su batalla de gimnasio, comentando acto seguido.

-Bueno, Camus, supongo que ahora estarás disponible…

-Ah, sí, por supuesto, pásate por el gimnasio cuando quieras-indicó él, adelantándose.

Lucho y Liza salieron de nuevo a la calle del gimnasio, aunque en ese momento chico inquirió.

-¿A dónde habrá ido Iris?

-Se fue con Bel hace un momento… ¿por qué lo preguntas?-inquirió su hermana en ese momento, esbozando una divertida sonrisita.

-Ah, no, por nada en concreto, me ha parecido una chica divertida…

-¿Ah, sí?

-Sí…

Por un momento el chico miró a su hermana y la vio echándole una miradita sagaz, al tiempo que esbozaba una sonrisita divertida, cosa que extrañó al chico.

-¿Qué? ¿Qué pasa, a qué viene esa mirada?

-Oh, no, no es nada, cosas mías…

-Vale…

Sin decir nada más los dos se encaminaron hacia el gimnasio a no más tardar.


¡Más Pokémon, estoy on fire! XD éste capítulo ha sido cortito, pero muy importante para la consecución de la trama. Hablemos de ello.

Aquí tenemos otro de los discursos de Ghechis, de nuevo revisado de arriba abajo; en el juego no está mal propuesto, pero queda un poco corto y algo parco en detalles, por lo que me he enfocado principalmente en eso a la hora de mejorarlo. No sólo le he metido más contenido, sino que también lo he ido abordando poco a poco con cierta perspectiva, abordando el tema de la leyenda, que para entonces ya empieza a ser tocada, y también empezar a dibujar los primeros retazos de la personalidad de Iris. Los más avispados se habrán dado cuenta enseguida de cierto detalle, y bueno, a ver qué pasa al respecto, no prometo nada. Finalmente le doy un acercamiento mucho más sutil que en los juegos, que supongo que por detalles del guion o el limitado formato en que se cuenta, no es tan profunda en comparación.

Y eso es todo de momento, en el siguiente capítulo veremos el combate de gimnasio contra Camus, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!