Capítulo 14
Una verdad
Finalmente, y tras atravesar el acceso que separaba la ruta 4 de la ciudad en sí, llegaron a ciudad Mayólica.
Si por algo destacaba esa ciudad era sobre todo por su sector servicios, uno muy desarrollado y prominente en gran parte de la misma. Y es que el ocio estaba a la orden del día en ella, destacando la presencia de una amplia zona dedicada al entretenimiento, llena de restaurantes, pubs, clubes nocturnos, discotecas, gimnasios, bares, además de dos grandes estadios donde se disputaban eventos deportivos de todo tipo y un gran teatro, todo ello rematado además con un gran parque de atracciones al este de la ciudad. Debido a esto no era una ciudad donde viviera muchísima gente, no obstante su densidad de población competía con la de ciudad Porcelana, aunque no era tan grande ni tan alta en comparación. La zona más residencial era la más tranquila, con edificios de altura media que apenas superaban los veinte o treinta metros, con un estilo suburbano muy característico que los diferenciaba ampliamente de los altos y modernos rascacielos de ciudad Porcelana. El centro pokémon se situaba en esta zona, y ocupaba todo un edificio de catorce plantas, dirigiéndose directamente a él ya que necesitaban una buena ducha tras todo el periplo por la ruta 4.
Una vez que estuvieron del todo asentados y limpios de la arena y el polvo del camino, se dirigieron a dar un paseo por la ciudad y visitarla. No muy lejos de allí, y justo enfrente de la estación radial del metro de la ciudad, se encontraron para desgracia de Lucho con un mitin del equipo Plasma, el cual estaba bastante concurrido para su sorpresa. Se acercaron un poco para ver mejor y observaron que se trataba de un grupito de soldados que iban por su cuenta, puesto que no vieron ni a Ghechis ni a ningún otro sabio entre ellos.
-Malditos embusteros… ¿qué estarán haciendo aquí?-masculló Lucho, molesto.
-Pues supongo que lo mismo de siempre ¿no?-supuso Liza, con el ceño fruncido.
Victini, que iba con ella mirándolo todo a su alrededor con la innata curiosidad que siempre le caracterizaba, al ver a los soldados se sobresaltó y se escondió detrás de la chica visiblemente nervioso.
-Tranquilo, victini, estás conmigo, nadie te hará daño ahora-le tranquilizó ella, cogiéndole en brazos.
Aun así el pokémon singular se quedó un tanto rezagado, mientras que los soldados del equipo Plasma hablaban en voz alta dirigiéndose a la multitud.
-¡Y es por eso por lo que consideramos que los pokémon merecen un mejor trato y una mayor igualdad de condiciones! ¡Desde siglos llevan esclavizados y oprimidos por gente despótica e indolente que los ata a ellos sin ninguna otra razón más allá de la simple conveniencia o interés! ¡Y puede que muchos de ustedes nos digan muchas cosas acerca de la buena relación que tienen con sus pokémon, que seguramente sea así y no tengan nada que temer a su lado! Pero ¿qué hay de los pokémon que se encuentran en manos de comerciantes sin escrúpulos o cazadores furtivos que lo único que quieren es poseer algo de ellos? ¿Qué hay de los pokémon que son abandonados a su suerte todos los veranos cuando sus dueños no pueden cuidar de ellos simplemente porque lo único que quieren es irse de vacaciones? ¿Acaso esos pokémon no merecen unas vacaciones también? ¡Ellos nunca lo harían!
-Agh, no puedo con semejante verborrea populista, me enerva… vámonos de aquí-masculló Lucho, asqueado.
-Sí, vámonos…
Los dos hermanos comenzaron a marcharse abriéndose paso entre la multitud, aunque en ese momento el soldado que estaba hablando los vio retirarse y, en ese momento, inquirió.
-¡Vosotros dos! ¿A dónde vais? ¿Qué pasa, acaso os incomoda lo que digo?
Lucho se detuvo en seco, dándose la vuelta muy lentamente y lanzando una mirada asesina al soldado, el cual esbozó una condescendiente sonrisita al tiempo que murmuraba.
-¡Por supuesto, no pueden faltar los entrenadores pokémon que lo único que hacen es ganar batallas a costa de la fuerza de sus pobres pokémon!
-¡No vayas por ahí, amigo, no me conoces de nada!-le espetó Lucho duramente.
-¿Acaso no tengo razón? ¿Es lícito ganar una medalla a costa de la integridad y fuerza de una criatura que es obligada a luchar en contra de su voluntad?
-¡Jamás obligaría a mis pokémon a hacer algo en contra de su voluntad, no tergiverses mis palabras!-masculló Lucho, cada vez más y más enfadado.
-¡Eso dices tú, sí, desde luego, pero…! ¿Qué dicen tus pokémon? ¿Les parece bien cumplir tus órdenes?
-¡En caso contrario ellos mismos ya me hubieran abandonado hace tiempo! ¿No te parece?
-¿Y tú les dejarías marchar en tal caso?-inquirió el soldado, con sorna.
Lucho quiso contestar a eso, bullendo de pura rabia por dentro, pero entonces supo que seguir su juego sería contraproducente, por lo que prefirió mantenerse callado. Sin embargo el soldado aprovechó esto a su favor, comentando de seguido.
-¡Vaya, vaya, creo que ya tenemos una respuesta! Quien calla otorga ¿no es así? ¡Pues ya ven cuál es la realidad!
Un creciente murmullo comenzó a crecer entre la multitud, la cual le miraba con sendos gestos dubitativos grabados en sus rostros; para entonces Lucho parecía que quería abalanzarse sobre él, pero antes de que la cosa fuera a mayores, su hermana intervino a tiempo.
-Lucho, ignórale, vámonos, en serio…
La costó un poco alejarle de allí, casi arrastrándole, pero finalmente dejaron atrás al equipo Plasma. Una vez solos, el chico no pudo más y estalló.
-¿¡Pero qué se cree ese mamarracho?! ¡Y encima me ha puesto como el malo de la película, esto es el colmo!
-Lucho, tranquilo, entiendo que estés cabreado, ese tío no ha hecho más que ir a por ti, pero no debes dejar que todo esto te enerve así, no harás nada si te expones así sin más ante ellos-murmuró su hermana, preocupada.
-¿¡Y qué quieres que haga, Liza?! ¿¡Quedarme de brazos cruzados mientras manipulan la realidad a su antojo?!
-Sabes que estoy de acuerdo contigo en todo esto, pero no podemos saltar a la yugular cada vez que vemos un mitin de esa gente…
-¡Pero si fue él quien nos llamó la atención!
Hubo un breve momento de silencio en el cual el chico se quedó callado con gesto enfurruñado; por su parte Liza prefirió no echar más leña al fuego, sin embargo en ese momento vio cerca de allí el parque de atracciones y aprovechó para comentar.
-Eh, hagamos una cosa ¿qué tal si nos olvidamos las penas en el parque de atracciones?
La idea pareció calmar de cierta forma al muchacho y aceptó, dirigiéndose los dos hacia allá.
Entrar en el parque era gratis, para su sorpresa, aunque se debía pagar por las atracciones y demás servicios del mismo, cosa lógica por otro lado ya que debían sacar beneficio de algún lado. Vieron atracciones de todo tipo, desde suaves y familiares como tiovivos, de carreras de karts, de minigolf, sillas voladoras, pasando por más emocionantes como la casa encantada, tiro al plato sobre raíles o los rápidos. Probaron también algo más intenso como la cremallera, el péndulo o la lanzadera, que mareaban más, pero ponían la adrenalina por las nubes. Aunque la montaña rusa, la joya de la corona del parque, se llevaba la palma en ese sentido, puesto que era de acero sin suelo y realizaba un trazado de lo más intenso y salvaje, con curvas cerradas con peralte variable, giros trenzados, inversiones y varios loops y rolls bastante pronunciados. Lucho estuvo un tanto reticente de probarla, intimidado por su aspecto, aunque su hermana logró convencerle. El resultado tras el viaje, que le pareció eterno, fue una visita al baño más cercano, saliendo al poco rato aún algo mareado.
-Madre mía, qué meneo… nunca más, nunca más…-masculló el chico, limpiándose los labios con un pañuelo.
-Eres un blandengue, hermanito, tampoco ha sido para tanto…-murmuró ella, más fresca que una lechuga.
-Habla por ti… ¿cómo haces para estar tan bien después de semejante sacudida?
-Secreto profesional…
-Ya…
Tras la visita a la montaña rusa se dirigieron a la zona de restauración puesto que ya era la hora de comer pasada, escogiendo un buffet que tenía de todo y Lucho, después de vaciar casi todo el estómago antes, dio buena cuenta de todo lo que vio con mucho apetito.
Por la tarde optaron por relajarse y estuvieron viendo unos cuantos espectáculos en varios de los teatros al aire libre que había, además de ver una película en un cine 5D; a Lucho le gustó especialmente éste, ya que te metía en la película de una manera completamente diferente, ya que combinaba las gafas 3D con otros efectos especiales externos, como los asientos, que se movían junto con la cámara, incluso aspersores y ventiladores para simular una gran tormenta, entre muchos otros.
Sin embargo el espectáculo que más atrajo la atención del público era el de un brillante edificio cercano al cine 5D, en el que la gente, mayoritariamente chicas y mujeres jóvenes, iba corriendo gritando y exclamando.
-¡Ya va a empezar, corred!
-¡Camila, ya vamos, espéranos!
-¿Camila? ¿Qué es todo ese barullo?-murmuró Lucho, extrañado.
-No sé, vamos a ver…
Siguieron la estela de gente hasta llegar a lo que parecía ser un auditorio muy grande e iluminado, con una larga pasarela al aire libre de lo más ostentosa y destacable; todo el mundo parecía concentrarse a su alrededor, esperando a algo o a alguien. Por curiosidad se acercaron y Liza preguntó a una chica de su edad.
-Perdona ¿qué hay aquí?
-¡La presentación de la nueva línea de ropa Heng Shu modelada por la mismísima Camila! ¡No me lo pierdo por nada del mundo!
Nada más decirlo, una súbita voz por los altavoces cercanos anunció de improviso.
-¡Bienvenidos todos a la presentación de la nueva temporada de Heng Shu, en breves momentos daremos comienzo! ¡Por favor, den una calurosa bienvenida a la modelo más atractiva, carismática y chispeante de toda Teselia, damas y caballeros, con todos ustedes, Camila, la belleza deslumbrante!
Al punto una persona hizo acto de presencia en el escenario, siendo toda una mujer en el amplio sentido de la palabra; era rubia de pelo corto y recto, con mucha clase, de ojos azules claros y una fina y muy elegante figura. Vestía con un modelito muy moderno e incluso futurista, compuesto por un vestido largo y ceñido de color amarillo y con franjas blancas y negras por delante y por detrás, rematado por dos largas medias negras que cubrían sus finas piernas y con un par de zapatos de tacón también amarillos. Llevaba además puestos unos cascos con unos largos cables que parecían ser inalámbricos puesto que no se conectaban a nada.
-Uauh…-soltó Lucho, casi sin darse cuenta.
-¿Qué pasa?-inquirió en ese momento su hermana, divertida.
-¿Eh? No, nada, nada…-murmuró el chico, ocultando como podía un leve rubor en sus mejillas con la visera de su gorra.
Ante eso Liza se rió tontamente, aunque en ese momento Camila hizo un gesto con las manos, extendiéndolas hacia delante, y dos pokémon de la misma especie que nunca había visto aparecieron de improviso planeando desde lo alto del auditorio hasta sus manos, posándose sobre ellas con elegancia y mucha dulzura. Lleno de curiosidad, Lucho se informó al respecto.
-Emolga, el pokémon vuelardilla; almacena en una membrana en forma de capa la electricidad generada por sus mejillas y planea por los aires soltando descargas. Vive en las copas de los árboles.
-¡Qué monos son!-exclamó Liza al verlos.
Todo el mundo rugió al verlos, y Camila los mandó a volar de nuevo lanzándolos hacia arriba; fue entonces cuando algo zumbó en el aire como una centella hasta acabar justo a su lado, al tiempo que los emolga aterrizaban de nuevo, uno en su hombro izquierdo y otro en la cabeza del nuevo pokémon, mientras que la modelo ponía una pose de diva total, haciendo enloquecer a la aficción. Lucho movió un poco la pokédex para identificar al pokémon nuevo.
-Zebstrika, el pokémon rayo; su velocidad se asemeja a la de un rayo. Si corre al máximo, se dejan oír truenos por doquier. Tiene mucho temperamento, al enfadarse lanza descargas en todas direcciones, lo que supone un peligro a su alrededor.
En ese momento la voz del narrador volvió a sonar, al tiempo que decía.
-¡Y aquí están los pokémon de la hermosa y centelleante Camila, con los que da buena cuenta de sus combates defendiendo su título como líder de gimnasio! ¡Ésta chica lo tiene todo, damas y caballeros!
Ante eso Lucho volvió a levantar la cabeza, aunque con un gesto de absoluta sorpresa grabado en su rostro. No se esperaba para nada semejante giro de los acontecimientos, quedándose aún más alelado si cabía, cosa que su hermana notó enseguida.
-Vaya, parece que ahora sí que te interesa…
-Ya lo creo… quiero decir, sí, por supuesto, o sea, tengo que enfrentarme a ella entonces, bien, bien...-murmuró el chico, recomponiéndose enseguida.
-Sí, aunque… estás en problemas por lo que veo…-comentó en ese momento ella.
Enseguida vio por qué lo decía, y así era, puesto que claramente todos esos pokémon eran de tipo eléctrico, y hasta el momento tenía al menos dos que estaban en desventaja; aun así no dejó que ese detalle le amilanara, comenzando a pensar en posibles estrategias en su cabeza.
Tras la presentación Camila se retiró momentáneamente para empezar entonces con el pase de modelaje, saliendo con los primeros conjuntos nuevos que entusiasmaron a la aficción, que hacía mil fotos en el proceso. A partir de ese punto Lucho comenzó a aburrirse, desviando la atención de vez en cuando a sus alrededores, aunque en uno de esos gestos llegó a ver de refilón un grupito de soldados del equipo Plasma dirigiéndose hacia el otro extremo del parque. Frunció el ceño con gesto molesto, recordando el enfrentamiento de esa mañana, y decidió ir a buscarles. Miró a su hermana y vio que se encontraba muy entretenida observando el desfile, por lo que la dejó estar y se dirigió a buscar a esos soldados.
Aun a pesar de que los llegó a ver claramente, no los volvió a ubicar, al menos al principio; ya empezaba a anochecer y la densidad de gente decreció en consonancia, por lo que no sería particularmente difícil dar con ellos. Aun así no aparecían por ningún lado, cosa que le extrañó.
-Vaya ¿dónde se han metido?-inquirió el chico en voz alta.
Continuó su búsqueda hasta llegar a una pequeña plaza donde la gran noria del parque estaba situada; fue entonces justo allí cuando vio una figura familiar de pelo verde contemplando la atracción.
-¿N?-inquirió él, para sus adentros.
Recordaba la última vez que se enfrentaron y, sobre todo, la pelea y posterior charla con su hermana al respecto. ¿Realmente el chico era tan bueno como Liza le pintaba? ¿Qué tenía de especial? A sus ojos no pasaba de ser un chaval de extrañas ideas y que claramente algo tenía que ver con el equipo Plasma, pero la insistencia de su hermana al respecto no hizo más que plantar dudas al respecto. No las tenía todas consigo, eso desde luego.
Sin embargo, en ese momento N se dio la vuelta y sus miradas se encontraron por un momento; los dos chicos se miraron fijamente, N con gesto tranquilo y Lucho con uno algo más reticente e inseguro. Por un momento quiso coger y marcharse de allí, pero recordó entonces lo que le prometió a su hermana y, dejando escapar un leve suspiro, se acercó a él hasta quedar cara a cara.
-Oh, Lucho… ¿estás buscando al equipo Plasma? Antes los he visto pasar por aquí…-comentó N en ese momento.
-¿De veras? ¿Y no te han saludado ni nada?
Ante esa pulla N le ignoró y anunció.
-He visto a donde se dirigían, ven conmigo.
Con algo de renuencia optó por seguirle, ya que después de todo el chaval había sido lo suficientemente cortés dadas las circunstancias. N le llevó hasta al lado de la noria y estuvieron mirando por los alrededores, pero no vieron a ningún caballero templario cerca.
-No están… me pareció verles por aquí…
Lucho frunció el ceño con desconfianza, aún sin saber muy bien qué pensar de él. Por su parte, N propuso.
-Podemos montarnos en la noria, igual conseguimos localizarlos desde las alturas…
-¿Montarnos en la noria? Para eso puedo pedirle a tranquill que les busque por mí…
Ante esa idea N le miró fijamente con gesto ligeramente molesto, comentando acto seguido.
-¿Por qué usar de esa forma a tus pokémon? Después de todo, cuanto más alto estemos, mejor veremos. Además, me encantan las norias. Su movimiento circular, su dinámica ovalada y esférica… es un compendio de belleza matemática fascinante.
-¿Qué? Es sólo una noria, no un problema de matemáticas…-murmuró Lucho, sin saber muy bien a qué venía ese comentario que parecía fuera de lugar.
De nuevo no las tenía todas consigo, pero finalmente accedió a su extraña petición y montaron juntos, puesto que en las cápsulas había que montar de dos en dos. Una vez que estuvieron llenas las primeras cápsulas, la noria se puso en movimiento mientras iban subiendo poco a poco, comenzando a ver todo el parque y gran parte de la ciudad desde las alturas; el sol ya se había puesto y una incipiente noche comenzaba a echarse sobre ellos, mostrando un gran manto de estrellas coronando el firmamento.
El silencio entre los dos era un tanto denso e incluso incómodo. N observaba la ciudad en silencio, mientras que Lucho le lanzaba alguna que otra inquisitiva miradita, sin saber muy bien qué hacían ahí exactamente. Sin embargo las palabras de su hermana reverberaron en su memoria y, finalmente, se rindió ante ellas, murmurando de seguido.
-Vale, a ver, tiempo muerto.
Ante eso N le miró con gesto neutro sin decir nada, por lo que él siguió hablando.
-Mira, sé que no te caigo bien, eso está claro. En cuanto a mí, aún no sé muy bien qué pensar sobre ti. Claramente tú tienes algo con el equipo Plasma, sin embargo mi hermana me ha insistido por activa y por pasiva que no eres como ellos y que debería darte una oportunidad. En otras circunstancias no sería tan condescendiente, pero la prometí que te escucharía así que, adelante. Te escucho.
Tras esas palabras hubo otro breve silencio algo más liviano, en el que N no contestó inmediatamente, mirándole con un gesto en su cara difícil de discernir. En un momento dado se enderezó en la silla y le miró fijamente; Lucho le devolvió la mirada por unos instantes hasta que el chico habló.
-Gracias por tu voto de confianza. Aunque, al contrario de lo que piensas, no me caes mal. Al contrario, me pareces un chico de lo más interesante.
-¿En serio?-inquirió Lucho, anonadado.
-Sí, desde luego. Sin embargo, y antes de continuar, hay algo muy importante que debo decirte.
Aún algo chocado por sus palabras, el chico murmuró.
-Está bien, tú me dirás…
N le sostuvo la mirada fijamente por un instante y, al segundo siguiente, anunció.
-Soy el rey del equipo Plasma.
Otro silencio cayó sobre los dos como una losa pesada; Lucho se quedó estático, con la boca ligeramente entreabierta y con un gesto de confusión y sorpresa grabado en su rostro que contrastaba con el de N, que permanecía en una extraña y chocante calma. En un momento dado, Lucho reaccionó.
-¿Qué? Es una broma ¿no?
-No.
Otro silencio se instaló entre los dos, al tiempo que un repentino sentimiento de hostilidad comenzaba a crecer en Lucho; la noria seguía subiendo lentamente, cada vez más y más alto. N continuó con su alegato.
-Ghechis me pidió que luchara a su lado para salvar a los pokémon.
-Lo sabía… sabía que tú tenías algo con ellos… y lo vas a tener ¡eres el líder de una panda de embusteros!-exclamó Lucho en ese momento.
-Nosotros no somos embusteros-rectificó N con contundencia.
-¡Mentira!-gritó el chico, poniéndose en pie.
En ese justo momento la noria se detuvo con un seco clanc, para que más gente pudiera subir; las cestillas en forma de cápsulas cerradas se balancearon levemente en el punto más alto de la misma, pudiéndose ver desde allí todo el parque. Para entonces Lucho ya estaba a la defensiva, sin estar dispuesto a escuchar lo que le tuviera que decir.
-Desde el primer momento me diste mala espina. Que si los pokémon hablan, que si deben de ser libres y todas esas memeces… ¡todo es mentira, sois unos farsantes!
N le miraba fijamente con gesto duro y semblante serio, parecía no estar dispuesto dar su brazo a torcer, comentando de seguido.
-Es normal que no lo comprendas, nuestros ideales son algo complejos.
-¿¡Pero qué ideales ni que ocho cuartos?! ¡No te me pongas chulo, tío, esos supuestos ideales están de cortina para engañar a la gente!-insistió Lucho.
-Suficiente, no voy a permitir que sigas tachándome de farsante. ¿Acaso tienes la más mínima idea de la cantidad de pokémon que hay en el mundo? Claro que no, nadie es consciente de esto, y aun así viven como si fuera algo banal, como si no importaran nada. Tal vez haya gente como tú que no hagan daño a los pokémon, pero por desgracia son minoría, y eso es algo que no puedo soportar. Yo amo a los pokémon, son mis mejores amigos, y haré lo que sea necesario con tal de que no sean abusados por gente cruel o ignorados por el resto. No lo puedo permitir.
-¡Que haya gente mezquina no convierte al resto en mezquinos! ¡Me parece estupendo que te gusten los pokémon, a mí también me gustan, pero no puedes poner a los entrenadores en el mismo saco, el mundo no funciona así!
-Lo sé. Y precisamente por eso debo hacer esto.
En ese momento la noria se puso de nuevo en marcha y el bandazo hizo sentarse a Lucho de nuevo; se miraron fijamente sin decir nada, aunque en un momento dado N suspiró y murmuró.
-Mira, no pretendo engañar a nadie, sólo quiero cumplir mi sueño, y tampoco puedo oponerme a mi destino.
-¿Qué? ¿De qué hablas? ¡Háblame claro, maldita sea!-le espetó Lucho.
Aun así N guardó silencio mientras la noria comenzaba a bajar; durante todo el resto del viaje no dijeron nada más, pero Lucho le lanzó varias miradas fulminantes. Aun a pesar de sus intentos, el chico no parecía estar dispuesto a recapacitar, y a él se le habían terminado los argumentos. Para Lucho ya no había nada que hablar. Y, aparentemente, para N tampoco.
En cuanto bajaron de la noria, los caballeros templarios que antes vio reaparecieron y se dirigieron al chico de pelo verde.
-¡Señor N!
-¿Está usted bien, nuestro señor?
-Estoy bien, y todos a los que hemos reclutado para salvar a los pokémon también lo estarán, yo los protegeré a todos. Ahora apartaos mientras combato.
Al oír eso Lucho se puso en guardia, al tiempo que N se dirigió a él una vez más.
-Bueno, Lucho ¿has comprendido mi planteamiento?
-Pues lamento decepcionarte, pero no.
-Oh, es una verdadera lástima, pensé que tal vez serías capaz de entenderme, por eso decidí abrirme a ti. En el futuro que yo vi no era capaz de ganarte, pero aun así… ¡yo seré tu oponente!
De un silbidito, un sandile apareció de debajo del suelo, mientras que Lucho optó por servine. Una vez más N hizo gala de su aparente poder y comenzó a dirigirle sin decir ni una sola palabra, al tiempo que un remolino de arena rodeaba a servine, impidiéndole escapar y haciéndole daño en el proceso.
-¡Sal de ahí, servine!
Antes de que pudiera hacer algo, en ese momento sandile lanzó un súbito bofetón lodo que se fundió con el bucle arena, golpeando a servine y cegándolo además en el proceso. Bucle arena seguía azotando, haciéndole un poco más de daño.
-Agh, maldición, debe de haber alguna forma de salir de ahí…-pensó Lucho, algo apurado.
Fue en ese mismo instante cuando vio el hueco que formaba el bucle en su parte superior y se le ocurrió algo.
-¡Servine, cógelo con látigo cepa, por arriba!
Servine obedeció y lanzó sus lianas por el hueco, cogiendo a sandile y lo metiéndole en el bucle junto con él; el bucle arrastró a ambos y les hizo volar en el proceso, pero servine no dejó ir a su presa en ningún momento, agarrándole bien con sus lianas y aprovechando la situación a su favor.
-¡Megaagotar!
Acto seguido, servine absorbió nutrientes de la tierra del bucle y del propio sandile, el cual cayó al suelo muy magullado; el bucle se disolvió y entonces lo tuvo a tiro.
-¡Ahora, ciclón hojas!
Aprovechando el momento, formó otro tornado de hojas con su cola y lo lanzó, arrastrando a sandile y dejándolo KO en el proceso. N lo recogió en brazos y soltó otro silbidito. Ésta vez apareció un scraggy de entre los arbustos cercanos y presentó batalla; Lucho contraatacó sin más dilación.
-¡Drenadoras!
Servine lanzó con su cola las semillas hacia scraggy, pero éste, a una señal de N, se levantó de improviso su piel, cubriéndose con ella, e hizo rebotar las semillas antes de que pudieran germinar, quedando ese intento de ataque en nada.
-¡De frente, atizar!
El pokémon planta se movió a gran velocidad y embistió de lleno a scraggy, pero en ese momento N entrecerró los ojos con mirada intensa. Al punto, el pokémon siniestro lucha se rodeó de un aura morada, lanzando una serie de proyectiles de igual color hacia servine, que no fue lo suficientemente rápido para esuqivarlos y recibiendo un gran daño.
-¡Aguanta, servine, megaagotar!
El pokémon planta se acercó a él con algo de dificultad, pero scraggy aprovechó para atacar de frente con uno de sus puños brillando intensamente, logrando asestarle un fuerte golpe en el pecho. Servine dejó escapar un seco jadeo y cayó al suelo, sin volverse a levantar.
Lucho lo recogió rápidamente y sacó a tranquill en su lugar, N señaló hacia delante y scraggy se abalanzó con la cabeza echada hacia delant, dispuesto a golpearle con ella.
-¡Esquívalo!
Con suma facilidad, tranquill alzó el vuelo y evitó así el ataque, volando al raso y acercándose a él en proceso; scraggy hizo lo mismo para no errar el siguiente golpe, pero el pokémon volador fue más rápido y, con un súbito brillo de sus ojos, bloqueó el golpe, y contraatacó acto seguido.
-¡Ataque rápido!
El golpe fue directo, empujándole hacia atrás, pero scraggy no se amilanó y N entornó los ojos; al punto, el pokémon lucha siniestro se vio rodeado por un aura rojiza y, con una simple mirada suya, tranquill esbozó un gesto molesto y cayó confuso, con sus ojos brillando en un intenso color morado.
-¡Mierda, no te distraigas, aire afilado!-indicó Lucho, contrariado.
Sin embargo tranquill estaba tan confuso que se quedó mirando a los lados sin saber qué hacer, cosa que N aprovechó para atacar, al tiempo que scraggy golpeó con fuerza a tranquill con su puño brillando, arrastrándole hasta donde estaba su entrenador.
-¡Tranquill, aguanta!-exclamó Lucho, apurado.
N chascó los dedos y scraggy se abalanzó de nuevo con la cabeza echada hacia delante y le golpeó de nuevo, poniéndole al límite; pero debido al golpe la confusión se le pasó y, acto seguido, tranquill revoloteó por un momento para luego posarse en el suelo, recuperando así algo de salud.
-Respiro…-murmuró N, anonadado.
-¡Eso es, tranquill! ¡Tajo aéreo!-indicó Lucho.
Tranquill alzó el vuelo con rapidez, movió su ala derecha con rapidez y lanzó hacia él una bola de aire, golpeando con tanta fuerza a scraggy que cayó KO. N le recogió en brazos, poniéndole junto a sandile, y en ese momento comentó.
-Tus pokémon parecen felices…
-¡Por supuesto! ¿Por qué no iban a serlo?-inquirió Lucho, molesto por esa afirmación, como si no fuera así.
Ante eso N se quedó callado, como si se estuviera pensando la situación, sin embargo se repuso enseguida y soltó otro silbidito; ésta vez un darumaka hizo acto de presencia, retándole.
-¡Tajo aéreo!
N dio un golpe al suelo con el pie y, al punto, el pokémon fuego comenzó a dar saltitos mientras se movía, esquivando así todos los tajos aéreos que tranquill le lanzaba y acercándose a él entre medias.
-¡Adelántate, ataque rápido!
Haciendo gala de su velocidad, el pokémon volador se abalanzó sobre darumaka, embistiéndole en el momento apropiado, pero entonces N hizo un gesto con su puño y, al mismo tiempo, darumaka le imitó con su puñito envuelto en llamas y asestándole un golpe a tranquill con tanta fuerza que acabó quemado en el proceso.
-¡No, cuidado, tranquill, detección!
Sin embargo las quemaduras hicieron estragos en él antes de que pudiera escudarse, quedándose a tiro. Darumaka se abalanzó sobre él y le golpeó con su cabeza, haciéndole un poco más de daño.
-¡Aguanta, tranquill, respiro!
Antes de que el pokémon volador pudiera siquiera alzar el vuelo, N dio una palmada y, al punto, darumaka montó tal alboroto que las ondas de sonido se extendieron rápidamente e incidieron sobre él, dejándole clavado en el suelo. Fue entonces en ese momento cuando las quemaduras regresaron y le pusieron la puntilla, dando un traspié y cayendo al suelo derrotado.
Lucho lo recogió enseguida y sacó a simipour, su último pokémon. Darumaka siguió montando un alboroto, pero Lucho fue más rápido.
-¡Excavar!
Simipour se puso a excavar y se ocultó bajo el suelo, evitando así recibir el ataque de sonido y confundiéndole un poco; fue todo tan rápido que a darumaka le faltó tiempo para moverse, siendo arrastrado por simipour cuanto menos lo esperaba y haciéndole caer bajo el suelo junto con él.
-¡Escaldar!
Con una rapidez pasmosa, soltó un chorro de agua hirviendo que golpeó con fuerza a darumaka, el cual no pudo ni contraatacar, cayendo KO. N lo recogió en brazos y dio un silbidito más; volando por el cielo, apareció un sigilyph.
-¿Cambiaría en algo el futuro que he previsto si perdiera? ¡Dímelo!-exclamó N en ese momento.
-¿Y tú me lo preguntas? ¡No sé qué me deparará el futuro, prefiero no saberlo! ¡Escaldar!
N contraatacó señalando hacia delante, al tiempo que sigilyph lanzaba un súbito psicorrayo; los dos ataques colisionaron entre sí, quedándose en nada, aunque acto seguido movió sus alas frenéticamente, lanzando una serie de aires afilados que fueron directos hacia él.
-¡Esquívalos, simipour!
La mejor manera de esquivarlos era bajo tierra, por lo que se ocultó de nuevo y, en cuanto la última ráfaga de viento golpeó el suelo, salió de golpe y porrazo lanzando otro escaldar en dirección, pero sigilyph se protegió a tiempo alzando una pantalla luz y parando así el ataque.
-¡Agh, es duro, tenemos que acercarnos a él! ¡Golpe roca!-ordenó Lucho.
Simipour se adelantó con su puño derecho brillando en un aura azulada intensa y saltó para poder golpearle, pero sigilyph le rodeó volando rápidamente y le avasalló con una serie de aires afilados que le hicieron daño. Aun así simipour los soportó con entereza y, en cuanto lo tuvo a tiro, le asestó un golpe directo que, si bien no hizo gran cosa, logró bajarle la defensa. N, al ver lo que pretendía, hizo un gesto con su cabeza hacia arriba, a lo que sigilyph fue a levantar el vuelo para alejarse de él.
-¡No le dejes ir!
Simipour alzó sus brazos y se agarró entonces a su cola, levantando el vuelo juntos. N esbozó una contrariada mirada, dando otra patada al suelo, pero desde donde estaba sigilyph apenas tenía espacio suficiente como para apuntar y lanzar un psicorrayo, habiendo un ángulo muerto que favorecía a simipour.
-¡Eso es, ahora, mordisco!
El pokémon agua se agarró bien a él y le propinó una fuerte dentellada en su cuerpo, notándolo en sus carnes; sigilyph se tambaleó y, aprovechando el momento, simipour se encaramó hasta su cara, dando un lustroso salto, y desde el aire lanzó un rápido pistola agua que le golpeó de lleno y le empujó hacia el suelo. El pokémon volador psíquico cayó al suelo duramente, mientras que simipour lo hizo con mucha más agilidad, apoyándose en un árbol cercano y aterrizando sobre sus patas, salvando así la caída.
Por su parte sigilyph trató de levantarse y continuar, pero su propio peso acabó venciéndolo y cayó debilitado.
N se acercó a él y cargó el pokémon en su hombro, murmurando de seguido.
-El resultado es conforme lo había calculado, pero tú… ¿Quién eres, Lucho?
-¿Yo? No soy nadie en especial, pero tú eres el líder de una panda de gente con el cerebro sorbido que tratan de engañar a la gente con sus supuestas nobles intenciones…
Ante eso N miró al suelo y suspiró.
-Eres fuerte… sin embargo, me aguarda un futuro que he de cambiar. Lo conseguiré, cueste lo que cueste.
Acto seguido se acercó a él y le dijo, cara a cara.
-¡Superaré al mismísimo campeón, seré único y no conoceré la derrota! Y por ello, nadie podrá impedirme liberar a todos los pokémon del yugo de sus entrenadores. Parece que tú quieres estar siempre con tus pokémon… pues si así lo deseas, reúne todas las medallas de gimnasio y dirígete a la Liga Pokémon. ¡Allí nos veremos las caras y podrás demostrarme que eres capaz de frenarme!
Lucho le miró fijamente con gesto molesto, sin comprender para nada a qué venía todo eso y respondiendo al respecto con una seriedad y contundencia muy fuertes.
-No permitiré que engañes más a la gente con tus mentiras. No sé qué es lo que tú y tu grupo de acólitos pretendéis, pero sea lo que sea, no te dejaré. Argumentas que la gente es ruin y los entrenadores somos unos negreros… di lo que quieras, pero lo uno no quita a lo otro. Eso no lo hace verdad.
Ante eso N sonrió levemente, como si en parte le gustara lo que oyera, y murmuró.
-Si tus sentimientos no son lo suficientemente fuertes no serás capaz de derrotarme.
Y, tras esas palabras, se dio la vuelta para irse. Sin embargo, y antes de que desapareciera, Lucho le dijo.
-Ah, y una cosa más, ésta vez en serio. Ahora sí que no quiero que te acerques a mi hermana, como te vea cerca de ella o que la tocas un pelo siquiera, te arrepentirás.
Aun así N continuó su marcha hasta desaparecer.
Una vez solo, Lucho se dio el lujo de dejar escapar lo que sentía pateando una papelera cercana. N era el líder del equipo Plasma. Por un lado se esperaba que estuviera relacionado con ellos de alguna manera, pero no de una forma tan directa y manifiesta. Sin embargo, lo que más le enervaba era esa extraña y contundente declaración de intenciones. ¿Qué tenía que ver la liga Pokémon o el campeón con todo ese asunto? Hasta ahora sus discursos no pasaban de ser simple propaganda para sus estúpidas ideas, sin embargo no podía evitar pensar que tal vez hubiera algo más detrás de todas esas supuestas buenas intenciones. Trataba de entende sus palabras, pero no tenían sentido, al menos para él.
En ese momento una voz se extendió por todo el parque, al tiempo que anunciaba.
-Atención a todos los visitantes, el parque de atracciones de ciudad Mayólica cerrará sus puertas dentro de quince minutos, rogamos por favor que se dirijan a la salida, muchas gracias.
Eso hizo reaccionar al muchacho, poniéndose en movimiento rápidamente. Se pasó por el auditorio por si veía a su hermana, pero allí ya no había nadie, por lo que se dirigió directamente a la salida. Fue allí entonces donde se encontró con Liza, la cual le vio salir y se acercó a él.
-¡Aquí estás, por fin apareces, estaba preocupada! ¿Dónde estabas?
-Ah, perdona, estaba…
La miró por un momento y recordó entonces sus propias palabras hacia N. Por un instante quiso decirla todo lo que había pasado y alertarla acerca del muchacho y sus desconocidas intenciones, sin embargo algo le detuvo. Desde que empezaron a viajar, Liza siempre había estado muy atraída por N, cosa que preocupaba a Lucho. Ahora tenía muchos más motivos para preocuparse, por lo que lo lógico y normal era que se lo contara todo. Pero pensándolo mejor, si se lo decía la pondría irremediablemente en peligro, ya que ella también sabría quién era N en realidad, por lo que se arriesgaba a ponerla en el punto de mira de esa gente. Quería protegerla, pero no alcanzaba a comprender del todo las motivaciones de N. La duda le carcomía y no sabía qué hacer al respecto.
Liza notó enseguida el semblante consternado de su hermano, cosa que la preocupó, inquiriendo de seguido.
-Lucho ¿qué ha pasado?
Por un instante se miraron a los ojos y el chico bajó la vista, incapaz de tomar una decisión en ese momento. Los acontecimientos más recientes aún estaban muy frescos en su memoria y eso apenas le dejaba pensar con claridad. Cerró los ojos por un momento, dejando entonces escapar un abrupto bostezo, al tiempo que murmuraba.
-No es nada, tranquila, estoy cansado, eso es todo, ha sido un día un poco largo…
-¿Qué? Pero…
-En serio, no es nada, simplemente me aburría la pasarela y fui a otro lado, eso es todo.
-Ah, bueno, pero haber avisado entonces…
-Ya, ya, es que como te vi tan interesada no quise molestarte.
-Aun así… ¿seguro que estás bien?-insistió ella, aún algo preocupada.
-Que sí, tonta, no te preocupes… tengo hambre ¿vamos a cenar al centro pokémon?-sugirió en ese momento, cambiando de tema.
La chica, aunque no las tenía todas consigo, lo dejó estar y asintió, dirigiéndose hacia allí. Sin embargo podía sentir que algo había pasado, pero no sabía lo que podía ser. Y tampoco quería presionar a su hermano, por lo que prefirió darle un tiempo. Después de todo ¿por qué razón iba a ocultarla nada?
¡Y seguimos con Pokémon! además con un capítulo muy importante que cambia unas cuantas cosas en cuanto a la trama se refiere. Ésta vez no he tenido tantos problemas como en el anterior, aunque tuve que reacomodar un poco los acontecimientos y añadir un par nuevos para que casara todo bien. ¿Alguien se esperaba que fuera Lucho el que subiera a la noria con N? XD sé que lo suyo era poner a la parejita en el momento que más y mejor les define, pero he preferido hacer algo distinto que condicionará de cierta forma a Lucho y será vital de cara a acontecimientos posteriores en la trama. Y sí, puede que algunos os estéis tirando de los pelos y mentando a la madre del chico por haberse callado con su hermana, pero tranquilos, es necesario para lo que está por venir, además, necesitaba cierto conflicto con él para hacerle fallar, ya que a lo mejor puede que se vea un poco como una especie de señor perfecto en ciertos aspectos, y quiero evitar eso en todo momento.
Para el siguiente capítulo me centraré ésta vez en Liza y ésta comenzará a tomar forma, ya que se ha quedado un poco estancada, así que ya va siendo hora de darla un nuevo propósito.
Y nada más de momento, esperad el siguiente no muy tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
