Capítulo 15
Un ideal
Al día siguiente Liza amaneció sola en la habitación, cosa que en parte la extrañó, ya que Lucho no era de los que solían madrugar muy a menudo. En su lugar, una nota se encontraba apoyada en la almohada en la cual decía que había salido a entrenar. El ceño de la chica se arrugó, un tanto extrañada por lo escueta que era la nota, y recordando lo raro que estuvo anoche. ¿Acaso la estaba evitando? Enseguida rechazó ese pensamiento, encontrándolo estúpido y sinsentido. Seguramente querría prepararse para el combate contra Camila. Por lo que, sin pensarlo mucho más, se aseó se vistió y bajó a desayunar.
El comedor del centro pokémon no estaba muy lleno en esos momentos, por lo que no tendría problemas para encontrar una mesa, aunque la llamó una atención un par de figuras no muy lejos de allí. Al acercarse pudo comprobar sus sospechas, exclamando de seguido.
-¡Profesora Encina, Bel!
-¡Anda, hola Liza, así que estáis también por aquí!-la saludó la profesora al verla.
-¡Hola Liza!-hizo lo propio la chica rubia.
Por su parte la aludida se sentó con ellas, pasándose previamente por el buffet para coger algo y desayunar mientras tanto, llegando a captar retazos de la conversación entre la profesora y Bel entre medias.
-¿Lo has pensado bien? Ten en cuenta que esto es algo que debes decidir bien por tu propia cuenta…
-¡Desde luego, yo estoy dispuesta! Espero que no la sea ningún inconveniente, eso sí…
-¡Para nada! Aunque he de admitir que me sorprende viniendo de ti, pero no voy a decirte que no, eso por descontado.
-¡Muchas gracias por darme una oportunidad, profesora!
El ceño de Liza se contrajo, un tanto confusa, pero optó por quedarse callada hasta que terminaran de hablar.
-Oh, no ha sido nada, es normal que tengas dudas, pero no te preocupes que yo estoy del todo dispuesta. Por ahora no tengo mucho trabajo fuera del laboratorio, pero en cuanto requiera algo de ayuda te avisaré.
-¡De acuerdo, esperaré sin problema!
Tras eso la profesora se levantó y se marchó rápidamente despidiéndose de ellas, una vez solas Liza inquirió con curiosidad.
-Espero no ser muy metiche, pero… ¿de qué hablabais exactamente?
-¡Oh, tranquila, no molestas! De hecho tenía ganas de hablarlo con alguien más, aunque antes de eso… ¿qué tal estás?-inquirió Bel.
-Bien, como siempre, aún sin saber muy bien qué sacar de todo esto, si te soy sincera…
-Te entiendo… de hecho yo también me he estado sintiendo así últimamente-admitió Bel en ese momento.
-¿Ah, sí?-inquirió Liza, sorprendida.
-Sí, fue poco después de lo que pasó en ciudad Porcelana. Estuve entrenando con Iris, y aunque me dio buenos consejos, nunca conseguí llegar a ponerlos en práctica. Y no era porque no quisiera o no me encontrara motivada, sino porque no lograba conectar de la misma manera que ella o tu hermano con todo esto de los combates…
-No sabes cuánto te comprendo…-admitió Liza, asintiendo con la cabeza.
-¡Sabía que lo entenderías! Es por eso por lo que la pedí a la profesora hablar con ella, ofreciéndome ayudarla con su investigación-anunció su amiga, para su sorpresa.
-¿De veras?
-Sí, la verdad es que no fue una decisión fácil, ya que después de todo no estaba del todo segura de lo que hacer, pero al comentárselo no puso ningún problema… ¡y lo cierto es que estoy muy emocionada al respecto!-admitió su amiga, mostrándolo como tal.
Ante eso Liza se quedó callada, pensando en lo que Bel la había dicho. A decir verdad no se veía a sí misma como científica, después de todo no era tan inteligente ni tan metódica como para considerárselo siquiera. Por lo que sabía, la principal línea de investigación de la profesora era el origen de los pokémon, por lo que en ese sentido toda ayuda que pudiera recibir sería bienvenida.
-Me alegro mucho por ti, Bel, después de todo sé muy bien lo que es no saber lo que quieres hacer con tu vida…
-Gracias, Liza, aunque lo dices como si no se aplicara a ti.
-Bueno, quiero decir, lo es, aún no he encontrado nada que me motive después de todo…
-¡Pero eso es cuestión de buscar! ¡Ya sé, te ayudaré a encontrar algo que te pueda animar, termina de desayunar y nos pondremos a buscar por aquí!
Aunque no las tenía todas consigo, Liza apuró el desayuno y, tras eso, salieron a dar una vuelta por la ciudad. Cogieron el metro y se dirigieron hacia el norte, donde se encontraban situados los dos grandes estadios principales de la ciudad. Allí vieron multitud de gente que iba y venía, viendo tanto los distintos partidos como sus entrenamientos, desde fútbol, tenis, béisbol, baloncesto o fútbol americano. Lo que más destacaba de estos estadios es que, durante los entrenamientos, los jugadores entrenaban junto a sus pokémon, llegando a incluso a combatir de vez en cuando, entreteniendo aún más a la aficción. El ambiente era muy animado, pero Liza no vio nada que la llamara la atención.
-¡Cuánta gente! ¿Ves algo que te guste?-inquirió Bel en ese momento.
-Pues… no lo sé, quiero decir… ¿qué es lo que tengo que ver? Si ni siquiera sé lo que quiero…-murmuró ella, un tanto desanimada.
-¡Pues precisamente por eso estamos aquí! ¿Alguno de estos deportes tal vez?-sugirió Bel.
-Pues… no especialmente, sabes que nunca he sido muy de deportes…
-Oh, es verdad… ¡no importa, sigamos buscando!
Dejaron atrás los estadios y continuaron con la búsqueda, aunque Liza aún no sabía muy bien qué estaban buscando exactamente. Sin embargo, y antes de que pudiera pensarlo apropiadamente, la figura de un gran teatro se levantó ante ellas y, en ese momento, Bel inquirió.
-¿Y qué me dices del teatro? ¡Tú siempre has tenido una vena muy artística, seguro que aquí encuentras algo que te interese!
Por un momento la chica no supo muy bien qué decir al respecto, pero ésta vez no se negó y, llevadas por la curiosidad, las dos entraron en el teatro.
El interior era muy lujoso y bastante opulento, con una decoración muy a lo art decó que la llamó gratamente la atención; una gran cúpula remataba el techo y vistosas lámparas de araña iluminaban la amplia estancia. Aunque lo que más destacaba nada más entrar era lo vacío que se encontraba el lugar, sus pasos resonaban al andar y no vieron a nadie por las inmediaciones.
-Vaya, éste sitio está un poco muerto ¿no?-murmuró Bel, extrañada.
-Pues sí…-asintió Liza.
Por un momento quisieron marcharse al ver tan poco ambiente, aunque en ese mismo instante una abrupta voz exclamó.
-¡Hola, jóvenes promesas! ¿Venís a participar?
Se dieron la vuelta y vieron entonces a un hombre de edad avanzada alto y canoso, vestido muy elegantemente y con una expresión de júbilo y alegría contenido en su rostro, como si no se esperara para nada su presencia allí. Antes de que pudieran contestar siquiera, el hombre exclamó.
-¡Ah, qué alegría me dais, vuestra presencia ilumina mi desgastado y roto corazón!
-¿Y eso por qué?-inquirió Bel, curiosa.
-¡Pues porque el mundo del espectáculo ya no es lo que era! El cine lleva ganando enteros desde hace años y cada vez menos gente se interesa por el teatro. Ay, todavía recuerdo esos tiempos en los que éste hall estaba lleno de vida y alegría, esperanzas y sueños… pero ahora tan sólo queda el recuerdo de un tiempo pasado que ya no volverá, o esa es al menos la sensación que me da. Aun a pesar de mis esfuerzos no consigo relanzar mi teatro musical, y apenas viene gente. Es por eso por lo que vuestra presencia me ha animado tanto… ¿le daríais a esta vieja gloria una oportunidad?
Tanto Bel como Liza se miraron, no muy seguras de qué decir al respecto, aunque por un lado ella misma podía entender la aprensión del hombre. Intrigada al respecto, Liza murmuró.
-¿Podría intentarlo? Aunque no sé muy bien qué es lo que tengo que hacer…
-¿¡De veras?! ¡Oh, querida, no sabes cuánto me alegra oírte decir eso! Ven conmigo.
Mientras se dirigían a los vestuarios, el director del musical, como se presentó, la fue explicando.
-En el teatro musical se representan numerosos espectáculos en los que los pokémon son los principales protagonistas. Con la ayuda de sus entrenadores, éstos deben de vestirlos y prepararlos con los complementos necesarios y, posteriormente, dirigirlos en escena para que brillen con luz propia y encandilen a la audiencia. El concepto tuvo mucho tirón en su día, pero ahora ya no es lo que era, puesto que los entrenadores que por aquel entonces lo pusieron de moda ahora son mayores y no atraen tanto la atención como antes. Necesito sangre fresca que devuelva la relevancia al género, y alguien como tú sería perfecto para ello.
-Ya veo, aunque… ¿cómo los visto?
-¡Con un neceser! ¡Aquí tienes!
La entregó entonces un abultado neceser de color rosa lleno de complementos y accesorios de todo tipo que la llamaron la atención, al tiempo que el director la comentaba.
-¡La creatividad brilla por encima de todo a la hora de preparar a tus pokémon! Vístelos de acuerdo a tu mejor criterio y sácalos al escenario, hay un nuevo número dentro de poco, prueba suerte a ver.
-Está bien, veamos qué puedo hacer…
Una vez sola sacó entonces a victini, el cual se dejó hacer por ella sin ningún problema, mirándolo todo con suma curiosidad; en un cuadro de horarios cercano vio que el tema del siguiente musical era tropical, por lo que vistió a victini con dos flores en sus orejas, unas pequeñas gafas de sol, una falda de estilo aloliano, y dos vistosas maracas. Al verlo vestido en toda su gloria Liza no pudo evitar esbozar una sonrisita, al tiempo que le comentó.
-¡Oh, victini, estás monísimo! ¡Mírate!
El pokémon singular se miró en el espejo y se quedó encantado por lo que vio, agitando sus maracas con mucho ánimo. Fue en ese mismo instante cuando Liza pudo entender un poco mejor el concepto en sí, notando un súbito ánimo que nunca antes había sentido. Dejándose llevar por la sensación, salieron del camerino y se dirigieron al escenario.
Una vez entre bastidores, los pokémon se prepararon mientras que ella se quedó cerca de victini para dirigirle en cualquier momento. Junto a ella había otros entrenadores, todos ya entrados en años y visiblemente cansados, tanto física como anímicamente.
-Bueno, pues aquí vamos otra vez… que conste que yo le estoy haciendo un favor al director-comentó una mujer de mediana edad en ese momento.
-Yo también, ya no estoy para estos trotes… además, me estoy saltando una reunión importante sólo por estar aquí-añadió un hombre de igual edad e incipientes entradas en su cabeza.
-Vaya, menudos ánimos…-pensó Liza, sintiéndose algo fuera de lugar.
En cuanto la vieron a su lado se quedaron ciertamente sorprendidos, comentando de seguido.
-Vaya ¿alguien joven participando? Creíamos que los musicales pasaron de moda entre la gente joven hace años…
-Eh… bueno, yo acabo de descubrirlo, aún no tengo del todo claro las cosas…-murmuró ella, insegura de qué decir al respecto.
-Bueno, al menos con tu presencia será distinto, últimamente todos los números apenas se distinguen y el público brilla por su ausencia.
-Desde luego, ya no recuerdo cuándo fue la última vez que hicimos lleno.
Liza quiso decir algo ante todos esos comentarios tan pesimistas, pero en ese momento el telón comenzó a alzarse y todo el mundo se concentró.
En cuanto éste terminó de alzarse, la música comenzó a sonar al tiempo que los pokémon desfilaron por el escenario. El ritmo era muy propio de las danzas tribales y culturales del estado de Alola, y si bien era algo muy característico de por allí, no dejaba de ser un tópico. Aun a pesar de éste problema, además de la poca gente que había en las gradas, Liza despejó su mente y se dejó llevar por la música, observando atentemente los movimientos de victini. El pokémon singular bailaba y cantaba por su cuenta del todo animado, aunque en cuanto vio a Liza se serenó y, entonces, supo al instante que debían actuar. En cuanto las luces principales enfocaron a victini, Liza le hizo un rápido gesto y, a modo de respuesta, el pokémon agitó sus maracas rítmicamente, bailando al son de la música. El poco público que había allí pareció despertar de improvisto al verlo, extendiendo una serie de aplausos que resonaron por todo el escenario, incluso llegó a distinguir la voz de Bel exclamando.
-¡Pero qué monada, por favor!
Liza esbozó una grata sonrisa al escuchar a su amiga, sin embargo una súbita idea hizo acto de aparición en su cabeza, recordando los combates de su hermano. No estuvo del todo segura de si funcionaría o gustaría, puesto que se saldría de las instrucciones que le dio el director, pero supo que debía intentarlo y, entre susurros, indicó.
-¡Victini, confusión y calcinación!
El resultado fue una súbita levitación acompañado de varias llamas que parecían serpientes, a la vez que bailaba y agitaba sus maracas; por un momento se hizo el silencio y, acto seguido, la poca gente que había en las gradas estalló en aplausos más intensos, al tiempo director se quedó a cuadros por lo que veía. En cuanto la música cesó, el telón bajó y victini se reencontró con su entrenadora.
-¡Victini, has estado de maravilla!-exclamó Liza.
El pokémon singular se lanzó a sus brazos y se dejó mimar por ella; al principio no sabía si daría resultado, pero no se esperaba para nada esa reacción por parte del público. Por un instante miles de ideas comenzaron a brotar en su cabeza. Y fue entonces cuando lo supo. Por fin lo había encontrado.
Sin embargo, antes de que pudiera decir o hacer nada, el director hizo acto de presencia mirándola de cabo a rabo con expresión neutra en su rostro. Algo insegura por lo que iba a decirla, se apresuró a disculparse.
-Lo siento, señor director, por un momento pensé que…
-¿Lo sientes? ¿Por qué lo sientes, querida? ¡Eso ha sido simplemente magnífico! ¡Nunca antes se me había ocurrido nada semejante, has hecho levantarse a la gente! ¡Has triunfado, querida mía!-exclamó el director, extasiado.
-¿Cómo?-inquirió ella, sin entender del todo.
-¡Pues eso mismo, eres la ganadora indiscutible de este pase! ¡Oh, gracias, gracias por tan mágico momento!
-Desde luego ha sido algo complemente inesperado, ni a mí se me hubiera ocurrido-admitió la mujer en ese momento.
-A mí tampoco ¿incorporar movimientos al musical? ¡Es un soplo de aire fresco! Tal vez sea eso lo que se necesitaba después de todo, renovarse de alguna forma…-asintió el hombre, igual de asombrado que los demás.
Para entonces Liza aún no salía de su asombro, pero al parecer había gustado de verdad. Aún sin creérselo del todo regresó al camerino un momento, desvistió a victini y regresó al hall. En cuanto hizo acto de presencia casi toda la poca gente que estaba viendo el espectáculo, al verla, se acercó a ella para darla la enhorabuena.
-¡Es ella!
-¡Ahí está!
-¡Bravo, bravísimo, ha sido supremo!
-¡Victini iba tan mono y arregladito, qué amor! ¡Esperamos volver a verte en otra ocasión!
-¡Eres toda una revolución! ¡La gente tiene que ver esto de nuevo, los musicales aún no han muerto!
Antes de que pudiera agradecer todos los comentarios, se vio inundada por multitud de complementos nuevos para su neceser que la misma gente la daba. La chica agradeció inmensamente los comentarios y los ánimos, saludando a todo el mundo y aceptando sus regalos.
Una vez que la algarabía inicial se calmó, Bel salió a su encuentro.
-¡Liza, has estado divina! ¡Y qué mono iba victini!
-De… ¿de verdad lo crees? Perdona si me ves algo escéptica, pero es que aún no termino de creérmelo…-murmuró la chica, serenándose.
-¡Pues claro, les has encantado, ya lo has visto! ¿No decías que andabas indecisa con lo que hacer? ¡Pues ahí lo tienes, tía, los musicales, es una oportunidad de oro!-la animó Bel.
En cualquier otra circunstancia la había dicho otra cosa, pero ésta vez tenía razón, y ella misma lo había podido sentir tras bastidores. Su mente seguía bullendo con nuevas ideas que iba a tener que apuntar para acordarse de todas, y no sólo eso, sino que también lo había disfrutado, tanto ella como victini.
-Tienes razón, Bel, gracias a ti he descubierto algo que me motive, por fin siento que salir de viaje no ha sido en vano. Eres la mejor, tía.
La rubia esbozó una gran sonrisa, emocionada por sus palabras, y se abrazaron sin más tardar; si eran amigas no era por nada, y eso ellas lo sabían mejor que nadie. Habían compartido muchas cosas juntas, y ahora el vínculo que tenían se había hecho un poco más fuerte. En ese momento llegó el director y se dirigió a ellas con gesto emocionado, a lo que Bel se separó de ella y la comentó.
-¡Te espero fuera!
-¡Vale!
Una vez solos el director comenzó a hablar con ella acerca de los próximos planes y actuaciones.
-Querida, he revisado las grabaciones y ha sido estelar, veo en ti una brillante estrella con gran potencial… ¿participarás en más números?
-Por supuesto, director, puede contar conmigo.
Para entonces ya no tenía dudas de ningún tipo; finalmente sabía lo que quería hacer en su viaje. Las posibilidades eran infinitas.
-¡Espléndido, algo me dice que aumentaremos la taquilla mañana! ¿Cuántos pokémon tienes, querida?-inquirió el director en ese momento.
-Ah… sólo tres…
-Atrapa a más, te vendrá bien para números venideros. Lo veo, lo tengo, lo sé, eres la artista que ciudad Mayólica necesita para que sus musicales vuelvan a ser relevantes, no me defraudes, por favor.
-No lo haré, se lo prometo.
Se despidió de él y fue al encuentro de Bel; pero nada más salir del teatro se encontró con el padre de la chica, regañando a la susodicha.
-¡Por fin te encuentro! ¡No sólo te vas sin avisar sino que me evades durante todo este tiempo! ¡Pues se acabó, volvemos a casa!
-¡No, papá, por favor! ¡Vale que me fuese sin avisar, pero lo hice porque sabía que no me dejarías ir si te lo hubiera pedido! ¡Por favor, déjame continuar con el viaje!-pidió ella, con desesperación.
Liza quiso mediar, pero por un momento se contuvo; sabía que el padre de su amiga era muy sobreprotector con ella desde que era muy pequeña, siendo un hombre muy recto y serio en ese sentido. Sin embargo no sabía que su amiga tenía intención de desobedecer a su padre, ya que ni siquiera se lo había contado. En ese sentido no podía meterse así sin más, puesto que ni siquiera sabía nada al respecto. Desde el primer día de viaje dio por sentado que la dio permiso, pero esa situación la cogió totalmente desprevenida puesto que ni la había visto venir.
-¡Ni hablar, bastante has tenido ya, se acabó!
-¿¡Por qué?! ¡Este viaje me está enseñando muchas cosas, papá, yno pienso dejarlo sólo porque tú me lo digas!-exclamó ella, comenzando a enfadarse.
-¡No, he dicho, volvemos a casa, vamos!-indicó el hombre, con la cara algo amoratada y cogiéndola del brazo.
-¡No, no! ¡Liza!-llamó Bel a su amiga, al verla.
La aludida quiso decir algo para al menos mediar, pero en ese mismo instante una voz femenina anunció.
-Jovencita, debes continuar con tu viaje.
Todos se quedaron sin habla por un momento, pero el padre de Bel reaccionó enseguida.
-¿¡Quien ha dicho eso?!
Nada más decirlo se presentó de improviso nada más y nada menos que Camila, la cual observaba al padre de Bel con una mirada llena de curiosidad; tanto Bel como Liza se quedaron a cuadros al verla venir, a lo que el padre de Bel inquirió con desconfianza.
-¿¡Quién es usted?!
-Me llamo Camila, soy la líder del gimnasio de la ciudad y modelo profesional. Me pareció oír un ligero escándalo y vine a ver qué ocurría.
-¡Pues mire usted, señorita, que yo estaba teniendo una conversación familiar con mi hija, y…!-exclamó el padre de Bel, pero Camila le cortó con educación.
-… y al parecer no le deja continuar con su viaje, porque la considera muy niña y la quiere con locura.
-¡Eso mismo quería decir yo!-exclamó el padre de Bel, pero se quedó algo chocado al ver que le acabaron la frase.
-Comprendo su preocupación, pero debe dejar que su hija continúe con su viaje. Los viajes enriquecen a las personas y las hacen valorarse a sí mismas, las ayuda a encontrarse durante el camino-opinó Camila.
-¡Pero… si es sólo una chiquilla!-argumentó pobremente el hombre.
-¡Papá, por favor, que tengo dieciséis años!-exclamó Bel, exasperada.
Antes de que el aludido respondiese a eso, Camila intervino comentando.
-Dígame una cosa ¿a qué edad salió usted de viaje por primera vez?
Eso cogió por sorpresa al hombre, que de buenas a primeras no supo muy bien qué decir, pero finalmente murmuró.
-Pues… más o menos a la misma edad… pero esto es distinto, quiero decir… antes no había tanta seguridad como ahora, y viajar entrañaba sus riesgos. Además, hay mucha gente desalmada por el mundo y quiero protegerla…
Bel quiso responder a eso, pero Camila se adelantó comentando.
-Eso es cierto, y en ese sentido comprendo perfectamente su preocupación. En el mundo hay gente para todo, y no todos pensamos igual. Debido a esto, es inevitable que haya roces…
-¡Exactamente, eso es precisamente lo que me preocupa!-exclamó el padre de Bel en ese momento.
-… sin embargo, poner a todo el mundo en el mismo saco sería un tremendo error. Que haya gente buena o mala en el mundo no significa que todo sea malo, siempre hay matices, como en una escala de grises. Cada uno vemos el mundo desde un prisma, a nuestra manera de ver y hacer las cosas, pero eso no lo hace distinto, sino todo lo contrario. Por mi parte se refiere veo la belleza en todas las cosas, desde los vestidos que me pruebo hasta los pokémon que entreno. Podría decirse que ése es mi ideal.
-Eso está muy bien, señorita, pero no entiendo qué tiene que ver todo eso con mi hija…-murmuró el hombre, un poco confuso.
Ante eso Camila le miró de arriba abajo, comentando de seguido.
-El mundo no sólo se limita a lo que vemos u oímos. El viaje te hace crecer y madurar, te pone en contacto con personas con ideas distintas y, sobre todo, te permite conocer a innumerables especies de pokémon con los que puedes trabar una hermosa amistad. En ese sentido, no estamos solos en este mundo. Y su hija tampoco.
Ésta vez el padre de Bel se quedó callado, sin saber muy bien qué responder a todo eso. Fue en ese mismo instante cuando Liza aprovechó para pronunciarse al respecto.
-No sé si lo sabrá, pero si me lo permite, me gustaría romper una lanza a favor de Bel. Cuando comencé mi viaje me sentía perdida, no sabía qué sacar de todo esto, y no ha sido hasta ahora cuando he descubierto algo que realmente me motive a seguir viajando. Bel me ha ayudado no sólo a encontrar una razón por la que seguir adelante, sino que también me ha apoyado a lo largo de todos estos años desde que nos conocemos. Es mi mejor amiga, y por eso yo también creo que debería dejarla viajar, señor.
Los argumentos de Liza dejaron un poco más confuso al hombre si cabía, y Bel fue la siguiente en hablar.
-Papá, por favor, escúchame. Sé que te preocupas y quieres lo mejor para mí, no creas que lo olvido. Pero lo que Camila y Liza dicen es cierto, nunca me he sentido sola, ya que también tengo a mis pokémon conmigo. Quiero saber más de ellos y, al mismo tiempo, quiero ser más fuerte, por ellos y por ti. Porque quiero que te sientas orgulloso de mí.
Las palabras de su hija parecieron remover algo en el hombre, el cual se quedó pensativo con un gesto difícil de discernir grabado en su rostro. Tras unos segundos de cavilo, habló.
-Yo también salí de viaje, hace mucho tiempo, como tú. Pero a decir verdad, nunca llegué a completarlo. Aun a pesar de que me esforcé lo indecible, fui incapaz de avanzar en mi viaje. Las primeras medallas fueron más o menos sencillas, pero las siguientes se me hicieron muy cuesta arriba. Entre eso y que muchos de mis antiguos compañeros se metían conmigo por ello, no logré reunir las fuerzas suficientes para seguir adelante. Volví a casa con una sensación de impotencia y fracaso que no he logrado superar a día de hoy. Por eso… es por eso por lo que quise evitar… que te pasara lo mismo que a mí… porque me negaba a que mi querida hijita, que es lo que más quiero en este mundo, tuviera que pasar por lo mismo que pasé yo. Lo siento, Bel… lo siento tanto…
Y, tras eso, abrazó a su hija con lágrimas en los ojos para sorpresa tanto de la propia Bel como de las demás. Por su parte Liza no se esperaba para nada semejante giro, ya que no se esperaba a ver a un hombre como el padre de Bel en semejante estado.
Por su parte la rubia no pudo evitar emocionarse junto a él, abrazándole aún más fuerte y murmurando entre medias.
-No… no tenía ni idea… papá, lo siento, yo…
-No, no, quien lo siente soy yo, cariño, reflejé en ti mi fracaso durante todo este tiempo. Lo siento. La líder tiene razón, debes continuar con tu viaje. Y yo no he sido más que un tonto inmaduro…
Antes de que el hombre siguiera, Bel se apresuró a comentar.
-¡No! ¡Papá, tú no fuiste ningún tonto! Entiendo que quisieras protegerme y evitar que cometiera errores, pero no por ello eres un mal padre. Yo te quiero, papá…
Eso puso la puntilla y ambos dejaron escapar todo lo que sentían, diciéndoselo todo en nada. Tanto Camila como Liza guardaron silencio, al tiempo que esbozaban una satisfecha sonrisita.
Una vez que estuvo todo mejor entre padre e hija, éste la permitió continuar el viaje sin mayores contratiempos, despidiéndose de ella.
-Completa tu viaje tranquila, quiero que me lo cuentes todo cuando vuelvas.
-Gracias, papá…
Finalmente el hombre se marchó y, una vez solas, Camila tomó la palabra.
-Siento haberme metido donde no me llamaban, pero sentí que tenía que intervenir…
-No pasa nada… después de todo me ha ayudado a reconciliarme con mi padre, muchas gracias, Camila-murmuró Bel, dirigiéndose a ella.
-Es lo menos que podía hacer. Comprendo perfectamente su preocupación, pero privarte de semejante experiencia te hubiera hecho perder mucho en ese sentido.
-Pues sí… gracias también a ti, Liza, por tus palabras…
-Oh, ya ves tú, yo tampoco podía quedarme de brazos cruzados… aunque no tenía ni idea de que habías salido sin su permiso-comentó ella.
-Sí, bueno, no quise deciros nada por si por lo que sea mi padre se acababa enterando… pero bueno, al menos todo ha salido bien.
-Sois unas chicas de lo más encantadoras… ¿alguna de vosotras piensa retarme? Me encantaría comprobar de primera mano vuestro potencial…-comentó en ese momento la líder de gimnasio, mirándolas con interés.
-No estoy viajando por las medallas, pero quizás lo intente…-murmuró Bel, pensativa.
-Yo tampoco, pero mi hermano sí que es entrenador y se está preparando para retarte, así que cualquier día de estos se pasará por tu gimnasio-comentó Liza por su parte.
-Estupendo entonces, aunque esta semana lo tengo algo difícil, estoy ocupada con varios pases, dudo que pueda hacer un hueco. Que se pase este fin de semana, seguramente podré recibirle.
-De acuerdo, se lo comentaré.
Se despidieron de ella y regresaron al centro pokémon para comer y hacer planes para los siguientes días; ahora las dos iban a estar ocupadas, y el viaje tomaría un nuevo rumbo para ambas. Se sentía como volver a empezar de nuevo. Y eso las hacía muy felices.
Esa misma tarde, en las profundidades de Teselia, N seguía recordando su último encuentro con Lucho. De alguna manera se esperaba una reacción así por su parte, pero por otro lado lamentaba que el chico no hubiera sido capaz de escucharle. Lo cual era contradictorio, puesto que lo que vio en aquella última batalla era algo completamente diferente incluso a lo que vio y escuchó durante la vez anterior que combatieron. ¿Acaso era posible algo así? Sin embargo, una súbita voz le sacó de sus más atribulados pensamientos, obligándole a concentrarse.
-¿Y bien, hay algún rastro sobre su paradero?
-Sí, estoy sobre la pista correcta… pero del otro no hay ni rastro-asintió el chico.
-Bien, esas son estupendas noticias, ahora estamos un poco más cerca de lograr que el mundo cambie…
Ante eso N asintió someramente, mirando hacia otro lado con gesto neutro. Sin embargo, sabía que eso no le detendría, confirmándolo como tal en cuanto se dirigió a él de nuevo.
-Mi señor… le noto algo distinto y desorientado últimamente, como si… dudara de su cometido.
N contuvo como pudo un respingo, a sabiendas de que no serviría de nada. Por su parte, el sabio siguió insistiendo.
-Mi señor, sabe perfectamente que tan sólo soy su humilde siervo, pero también sabe que me preocupo por usted y su integridad… después de todo, el equipo Plasma no sería lo que es de no ser por usted. Y yo tan solo guío a los demás sabios y el resto de reclutas en nuestro noble cometido.
Ante eso N le dirigió la mirada, posándola en sus ojos rojos que tanta fuerza irradiaban. Así era Ghechis, su mayor consejero y confidente, así como el líder de los Siete Sabios. El hombre que le había llevado hasta allí. Le conocía demasiado bien como para ocultarle nada. Por lo que finalmente murmuró.
-Tú me dijiste que no podía escapar de mi destino.
-Y así es, usted es el héroe que espera Teselia-afirmó Ghechis.
Ante eso N suspiró, como si no estuviera muy convencido al respecto, a lo que el sabio insistió.
-¿Qué ocurre, mi señor? Si hay algo que pueda hacer por usted sólo tiene que pedírmelo…
Finalmente, y tras un momento de cavilo, N habló.
-¿Te acuerdas de tu discurso en pueblo Terracota? Entre el gentío vi a un chico con un snivy… éste… decía cosas muy extrañas, todo lo que me dijo trastocó mi mundo. Luché varias veces contra él para comprobar y medir su fuerza y valía, y es fuerte, es como si… pero no, no tiene sentido, y aun así… no sé qué pensar…
Ante esa nueva información Ghechis estuvo pensando durante unos breves pero intensos segundos, para luego inquirir.
-¿No será por un casual un chico de pelo castaño y gorra roja y negra?
-¡Sí! ¿Le conoces?-inquirió N extrañado.
-No como tal, pero le vi en ciudad Porcelana… y dices que es muy fuerte…
N tan solo asintió con la cabeza, bajando la mirada con gesto inquieto. Por su parte Ghechis tomó la palabra.
-Siempre habrá voces discordantes en este mundo gris e imperfecto. No sé qué habrá visto u oído, mi señor, pero no debe dejar que nada ni nadie le haga dudar de su destino. Usted, y sólo usted, es quien cambiará el mundo, en aras de un futuro perfecto tanto para humanos como para pokémon, especialmente para tan hermosas criaturas. Están sufriendo, mi señor, aunque a simple vista no lo parezca. Después de todo, lo esencial es invisible a los ojos.
Ante eso N no dijo nada, asimilando las palabras de su consejero, al tiempo que éste continuaba hablando.
-Aun así, no debemos bajar la guardia. Después de todo, hemos luchado muy duro para llegar a la gente cruel e indolente, pero aun a pesar de nuestros esfuerzos, no parecen dispuestos a escuchar. Pero esto no se trata de ellos, sino de los pokémon. No podemos permitir que sigan sufriendo a manos de esa gente. Es por eso que, con la debida discreción, investigaremos el entorno de ese muchacho. Para asegurarnos de que no sea una amenaza para nuestros planes.
El muchacho no dijo nada, asintiendo al respecto y perdiéndose en sus propios pensamientos.
Tras eso, y tras un somero saludo, Ghechis se retiró de la estancia. Por su parte N se levantó y se acercó a una ostentosa chimenea, observando cómo las llamas crepitaban y chascaban, consumiendo la leña. En ese momento, una voz femenina habló.
-Y hay algo más… ¿no es así, mi señor?
N permaneció de pie junto al fuego, al tiempo que una mujer con el pelo rosado y ataviada en un fino vestido del mismo color se acercó a él hasta quedarse a su lado.
-No sé a qué te refieres…-murmuró el chico, con gesto mustio.
-Quizás pueda ocultárselo a su más leal sabio, pero a mí no… dígame ¿Qué más te inquieta? ¿Hay alguien más a parte de ese chico?
Ante eso N no dijo nada, al tiempo que seguía observando las llamas ondear frente a él en una hipnótica danza.
-Nat…-comenzó a decir la mujer, pero N la detuvo en seco.
-No.
Ese no fue tan rotundo que retumbó por todo el lugar, imponiendo así un breve pero intenso silencio. Una vez que las cosas se calmaron, la mujer sonrió e insistió.
-¿Y bien? ¿De quién se trata?
N guardó silencio, como si le diera reparo admitirlo como tal, pero finalmente se rindió ante su insistencia y comenzó a explayarse al respecto.
-Es una chica que conocí al mismo tiempo que el muchacho al que le comenté a Ghechis. De hecho, es su hermana. Sin embargo no sé cómo explicar al respecto lo que siento exactamente puesto que ni yo lo sé. Ella… es diferente, no se parece en nada al resto de personas que he conocido hasta el momento. Mientras que muchas veces mis palabras han caído en saco roto o en la más absoluta indiferencia, ella me ha escuchado en todo momento, llegando incluso a compartir mis sentimientos en multitud de ocasiones. Nunca antes había visto a una persona tan compasiva y buena, sin embargo eso no tiene sentido ¿no? Después de todo, se supone que no hay más que ruina y desolación en el mundo… sin embargo, ella me ha demostrado todo lo contrario… y yo… yo… no sé qué pensar… me siento tan impotente, tan confuso… no sé qué es esto que siento…
Tras eso el muchacho dejó escapar un súbito suspiro, notando cómo la ansiedad volvía de nuevo a su corazón, o al menos eso fue lo primero que se le pasó por la cabeza. Después de todo era esa misma sensación de ahogo que le oprimía el pecho, acompañada de un súbito incremento de las palpitaciones e incluso un ligero aumento de la temperatura en sus mejillas. Por momentos se sentía enfermo pero no sabía por qué, lo que le provocaba una gran frustración.
Por su parte la mujer se mostró totalmente atónita, llegando incluso a esbozar una inconsciente pero sincera y amplia sonrisa, murmurando de seguido.
-Vaya, N… ni en todos los días de mi vida pensé que te vería así…
-¿Así de qué? ¿A qué te refieres?-inquirió N, confuso.
-Creo saber qué es lo que te pasa-anunció ella, mirándole con gran cariño.
-¿De veras? ¿Y qué es? Por favor, dímelo, esta angustia me está matando…
Aunque la carita que le estaba poniendo era absolutamente adorable, denotaba cierta ansiedad y frustración que en parte la preocupaba, por lo que la mujer no esperó más y le reveló directamente.
-Es amor, N.
Ante esa sorpresiva revelación el chico abrió mucho los ojos, como si no hubiera entendido del todo lo que le acababa de decir.
-¿Qué? ¿Esto que siento es amor?
Recordaba las clases de filosofía al respecto. Como concepto se le antojó como un sentimiento complejo y extraño, difícil de delimitar y comprender. Aun a pesar de sus intentos por sacar en claro sus propias conclusiones, leyendo multitud de libros al respecto, nunca obtuvo una respuesta satisfactoria y lo dejó de lado, enfocándose en otras materias más fáciles de entender.
Sin embargo, esa revelación le provocó muchos sentimientos encontrados, contestando de seguido.
-No puede ser… apenas la conozco, pero aun así… siento que es la única persona que me comprende y me escucha… pero eso no puede justificar algo así ¿no? Es ridículo…
-N, te conozco bien y sé que tu mente está tratando de darle un sentido, pero como ya sabrás, el amor es un sentimiento que no se comprende hasta que somos tocados por él. Créeme cuando te digo esto, porque si algo sé es que el amor no se puede explicar con términos absolutos.
-Entonces ¿cómo tienes la absoluta certeza de que esto que siento es amor?-inquirió él, ceñudo.
-Porque tú mismo me lo estás diciendo. Me lo dicen tus ojos, que brillan como las estrellas, me lo dice tu voz crepitante como el fuego, y me lo dicen tus gestos y tu forma de actuar. ¿Qué te dice tu corazón? ¿Qué sientes?
Las palabras de la mujer le dieron qué pensar, comenzando a mirarlo desde otra perspectiva. Lo que alguna vez había sido ansiedad, ahora se transformaba en otra cosa. ¿Acaso eso era lo que estaba buscando?
-Yo… no estoy seguro, me siento como si no pudiera explicarlo con palabras… y mi corazón…
En ese momento ella posó su mano derecha en su pecho y pudo notar las palpitaciones del muchacho aceleradas. Ante eso tan solo esbozó una dulce sonrisa, al tiempo que decía.
-¿Lo ves? ¿Lo notas? Aunque tal vez no lo creas, esto de aquí, N, es amor. Y no sabes cuánto me alegra verte así. No rechaces este sentimiento, puesto que es algo maravilloso que nos mueve a hacer cosas inimaginables.
-¿Cómo mi destino?-inquirió N en ese momento.
Ella le miró atentamente, como si de alguna forma se esperara esa pregunta, aprovechándola a su favor para explicarse un poco mejor.
-Piénsalo de ésta manera. Los pokémon te dieron una razón para cambiar el mundo, y eso es bueno. En ése sentido el sentimiento es mutuo, puesto que compartís el mismo destino. Tú amas a los pokémon y ellos te aman a ti porque eres capaz de llegarles al corazón. De una forma parecida, aunque no similar, las personas también llegan las unas a las otras, pero la diferencia radica en cómo se siente el amor. Ahí está la clave para entenderlo.
Ante eso N se quedó pensativo, tratando de desentrañar el misterio, pero se le antojó más complejo de lo que a primera vista aparentaba. En un momento dado, el chico murmuró.
-Pero aunque sepa diferenciarlo ¿cómo puedo tener la suficiente certeza? ¿Cómo sabré que es exactamente eso?
-Eso no puedes saberlo hasta que tú mismo conectes con ella y su corazón.
-Ya veo… creo que lo comprendo, pero… eso significa que…
-El significado que le des depende enteramente de ti. Pero antes debes hablar con ella… ábrela tu corazón… muéstrala qué hay en él… y llegará el momento en que lo sabrás.
El muchacho se quedó en silencio, entendiéndolo todo un poco mejor. Sin embargo hubo algo que le refrenó casi al instante, comentando de seguido.
-Pero… ¿estará de acuerdo con…?
-Eso no importa ahora, debes desentrañar tú mismo este misterio. Después de todo, no hay nadie más versado en esto que yo. Y si alguien te pregunta, dile que vas a mi discreción.
-Gracias… por todo…
-Oh, N…
La mujer no dijo nada más y le abrazó con gran cariño y ternura, calmando así sus más atribulados pensamientos. Tras eso el chico dibujó un gesto lleno de determinación en su rostro y, tras despedirse de ella, se marchó de allí a no más tardar. Una vez sola, la mujer sustituyó su gesto cariñoso por otro más serio e incluso preocupado. Quizás se arriesgaba demasiado. Pero sabía que debía intentarlo. Después de todo, nada merecía más la pena que su felicidad.
¡Y continuamos con Pokémon! Con un capítulo además que por fin define a Liza como personaje, que por otro lado ya iba siendo hora. Puede que algunos os lo vierais venir, ya que después de todo en ésta generación se introdujeron los musicales, y aunque es una mecánica que la gente no hizo mucho caso en su momento, quería aprovecharla, ya que después de todo forma parte de la misma. Me da además una razón para seguir desarrollando a Liza, así que mejor que mejor.
También he aprovechado el famoso evento del padre de Bel, dándole algo más de fondo, ya que el hombre llega, Camila también, hablan un poco y ale, todo arreglado. Espero que ahora se vea mucho mejor, personalmente me ha gustado como me ha quedado.
Y, finalmente, acabamos con un encuentro que he arreglado un poco, levantando en parte un poco el misterio, pero adecuándolo un poco mejor a las circunstancias. Y sí, es muy posible que estos dos den el paso en breve, aunque he de trabajarlo bien, así que ya veré cómo lo haré.
Y nada más de momento, esperad el siguiente más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
