Capítulo 16

Emociones

Al día siguiente, y tras desayunar rápidamente, Liza fue a la ruta 5 para cazar a algún pokémon nuevo para los próximos números, como bien la sugirió el director. Esa misma tarde había otro, y pensaba usar a snivy para éste, pero debía ampliar su repertorio de cara a futuros números.

La ruta 5 comenzaba junto a la salida oeste de ciudad Mayólica y recorría varios kilómetros todo recto hasta llegar a uno de los extremos del puente de Fayenza; aunque dado que no tenía intención de irse muy lejos, al poco rato de salir de la ciudad se adentró en la hierba alta junto a una espesa arboleda y comenzó a rebuscar por allí. Vio de todo, desde liepard, la evolución de purrloin, así como otras especies como solosis, gothorita e incluso trubbish, aunque hubo uno en particular que le llamó gratamente la atención, informándose al respecto.

-Minccino, el pokémon chinchilla; es extremadamente limpio, y usa su cola como un plumero para limpiar toda cosa sucia que se encuentre. Se saludan entre sí haciéndose mimos con la cola y se la acicalan con esmero para que esté siempre limpia y arreglada-explicó la pokédex.

-Vaya, así que eres limpio… me gusta, te atraparé ¡Snivy!-exclamó ella, sacándolo.

Aprovechando que el pokémon normal se encontraba ocupado comiéndose una baya que previamente había limpiado, atacó sin mayor demora.

-¡Látigo cepa!

En un principio pensó que no tendría mucho problema, pero minccino demostró una gran rapidez y muy buenos reflejos, esquivando el ataque sin soltar la baya ni una sola vez. Le miró por un momento con gesto inquisitivo, se terminó lo que le quedaba de baya y, acto seguido, se lanzó y con su cola golpeó a snivy hasta cinco veces, dejándolo mareado y un tanto magullado.

-¡Diablos, es muy veloz! ¡No te rindas, snivy, ciclón hojas!

Desde aquel enfrentamiento con el soldado del equipo Plasma había cogido algo más de soltura con los combates, aunque aún seguía estando un tanto verde al respecto. Aun así eso no la paró y trató de hacerle todo el daño posible para debilitarlo, al tiempo que el pokémon planta agitaba su cola y lanzaba el ciclón hojas hacia su objetivo. Minccino lo recibió de lleno, pero soportó con entereza el ataque y, tras eso, contraatacó. Haciendo gala de su velocidad, se puso a la par de snivy y, con la punta de su cola, comenzó a hacerle cosquillas por todo su cuerpo. Snivy no lo vio venir y se vio presa de un sorpresivo ataque de cosquillas, riéndose incontrolablemente y bajando de esta forma su ataque y defensa.

-¡No dejes que te domine, snivy!-exclamó Liza, preocupada.

El pokémon planta, tratando de ignorar los deseos incontrolables de reír, hizo mano de sus lianas y, con ellas, cogió a minccino y lo lanzó lejos de ella, deteniendo así el ataque.

Sin embargo minccino, lejos de amilanarse, sacudió su cola y lanzó una serie de estrellas que fueron directas hacia ella.

-¡Esquívalas, snivy!

El pokémon planta se hizo a un lado rápidamente, sin embargo las estrellas cambiaron su rumbo de igual forma hasta acabar impactando en ella, haciéndola un poco más de daño y poniéndola en serios aprietos.

-¡Oh, no, vuelve snivy!-indicó ella enseguida.

Fue a seguir con purrlon, pero antes de que pudiera sacarlo siquiera, minccino se adelantó, saltó sobre la cabeza de Liza y se alejó de ella, dirigiéndose a la ciudad.

-¡Ah, espera! ¡Purrloin, no le dejes escapar, persecución!

Ésta vez el pokémon siniestro hizo acto de presencia y, moviéndose con gran soltura, se acercó a él y le golpeó en las patas, haciéndole caer en el proceso. Pero minccino respondió de seguido golpeándole varias veces con su cola, dejándolo algo alelado, y aprovechando el momento para huir de nuevo.

-¡Agh, no dejes que se escape, ve tras él!

Purrloin se recuperó todo lo deprisa que pudo y echó a correr tras el pokémon normal, siendo seguida de cerca por Liza mientras entraban de nuevo en la ciudad. Lo cazaría costara lo que la costara. Eso por descontado.


Mientras tanto, en un banco cerca de la estación radial, Lucho descansaba un rato tras un entrenamiento de lo más intenso que le llevó toda la mañana. Había estado probando varias estrategias de cara a enfrentar a Camila y sus pokémon eléctricos, y creía que había dado con la tecla apropiada. Habian sido un par de días de no parar, pero los resultados eran bastante prometedores. Mejorar la velocidad había sido un aspecto muy importante, y estaba seguro de que daría resultado.

-Sí, creo que con lo que tengo seré capaz de derrotarla…-pensó el chico, repasando mentalmente los movimientos.

Por otro lado, y aun a pesar de sus intentos por olvidarlo, no podía quitarse de la cabeza todo lo relacionado con N y el equipo Plasma. No había vuelto a hablar con su hermana al respecto, y aunque se alegraba mucho por ella al haber encontrado algo que la motivara, el detalle en sí apenas le dejaba tranquilo como tal, más por ella que por él mismo. ¿Qué podía hacer para protegerla? No quería volver a discutir con ella, y menos aún sobre éste tema en concreto. Las dudas no hacían más que hacerle vacilar y dejarle parado, en una seria encrucijada.

Aun así prefirió no pensar más al respecto y trató de distraerse echando un vistazo a sus medallas; las tres primeras descansaban en su correspondiente lugar en el medallero, haciéndole recordar las correspondientes batallas. El hecho en sí hizo que esbozara una sonrisa orgullosa al recordar sus victorias. Sin duda alguna del todo merecidas.

-Tres medallas ya… aún me quedan cinco.

El resto de huecos lucían vacíos, a la espera de albergar la correspondiente medalla. Estaban algo sucias desde la última vez que las limpió, así que sacó un pañuelo de tela para frotarlas bien y sacarlas todo el brillo posible.

Sin embargo, en cuanto fue a limpiarlas, algo pasó zumbando delante de sus narices y, cuando se quiso dar cuenta, el estuche ya no estaba. Miró a su diestra y vio a minccino con él, mirándole con gesto desdeñoso.

-¡Oye, tú, mis medallas! ¡Devuélvemelas!-exclamó el chico, molesto.

Ante eso el pokémon tan solo esbozó un gesto de indiferencia y, tras eso, cogió el estuche con su boca y salió corriendo de allí.

-¡No, espera!

Se levantó como un resorte y se dispuso a correr tras él, pero en ese momento, llegó Liza junto con purrloin, la cual inquirió al verle tan inquieto.

-¡Anda, Lucho! ¿Y esa cara tan larga?

-¡Un pokémon gris se ha llevado mis medallas!-explicó él, todo apurado.

-¡El minccino que busco! ¡Tras él!

Los dos echaron a correr, y fue entonces cuando comenzó una intensa persecución por toda la ciudad; minccino se encaramó a las cornisas de los edificios subiendo por un canalón y purrloin lo siguió de cerca, al tiempo que Lucho también sacó a sus pokémon para que ayudaran, siendo tranquill el primero al estar en un lugar tan alejado del suelo.

-¡Tranquill, síguelo y recupera las medallas!

El pokémon normal volador se adelantó a minccino para detenerlo, pero éste reaccionó enseguida y atacó con rapidez.

-¡Intercéptalo con aire afilado!

Una serie de corrientes de aire afiladas se encontraron con la ristra de estrellas, chocando entre ellas y deteniendo así el ataque.

-¡No le dejes ir, tajo aéreo!

Acto seguido, formó una vistosa esfera de aire en la punta de su ala derecha y se la lanzó, pero con gran agilidad minccino pudo salvar el ataque. Aprovechando el momento, saltó desde donde estaba hacia un árbol cercano y siguió por las ramas de los árboles.

-¡No escaparás, servine, cógelo!-indicó el chico, sacándolo.

El pokémon planta se encaramó por las ramas usando sus lianas para moverse más deprisa y le siguió de cerca; tanto tranquill como purrloin lo siguieron desde el suelo por si se le ocurría bajar, servine aprovechó el momento más indicado y latigó sus lianas para cogerlo, pero minccino las repelió con plumerazo. Servine hizo una maniobra evasiva y consiguió sorprenderle, adelantándose a él; pero entonces, minccino respondió de nuevo con cosquillas y luego le rechazó con doblebofetón.

-¡Agh, tranquill, quítaselo de encima!-masculló Lucho, contrariado.

El pokémon volador se echó sobre él, pero en ese momento, que pasaban por el paseo al lado de la fuente-estanque que lo decoraba, minccino aprovechó y saltó sobre unas rocas cercanas que sobresalían, alejándose así de ellos.

-¡Simipour, no dejes que escape!-exclamó Lucho, sacándole a él ésta vez.

El pokémon agua se zambulló y nadó hasta ponerse a su altura; luego dio un salto sobre otra piedra y fue a atacarle con pistola agua, pero minccino fue más rápido y saltó sobre su cabeza. Acto seguido, le hizo cosquillas para debilitarle y, tras eso, le tiró al agua con plumerazo; aprovechando el impulso se encaramó a la barandilla del estanque y continuó por la acera.

-¡Diablos, es muy ágil el condenado!-masculló el chico, en parte ciertamente impresionado al respecto.

-¡Sí, por eso me fijé en él, quiero capturarlo para que me ayude con las funciones del teatro musical!-explicó su hermana en ese momento.

-Entiendo… ¡vamos, no podemos dejar que se largue!

Y así, bajo la atenta y divertida mirada de propios y extraños que les veían correr persiguiendo al pokémon, continuaron la persecución pasando por distintos lugares hasta acorralarlo en un callejón sin salida, no muy lejos del centro pokémon.

-¡Sí, ya es nuestro, no tiene a dónde ir!-exclamó Lucho, convencido.

Sin embargo, minccino se dio la vuelta y guiñó un ojo, al tiempo que una ristra de corazoncitos rodearon a todos los pokémon, envolviéndoles durante unos breves segundos. Por un momento pareció que no había tenido efecto, pero mayor fue sorpresa cuando vio que todos sus pokémon se habían quedado alelados perdidos y sin atacar, mirando a minccino como si fuera la cosa más bella del mundo.

-¿Qué ha pasado?-inquirió Liza, extrañada.

Dado que aún tenía la pokédex consigo, ésta anunció.

-Atracción, movimiento de tipo normal que enamora al sexo contrario.

-Oh, vaya, eso significa que todos tus pokémon son machos, Lucho… y purrloin también, vaya drama-observó su hermana.

-Agh, maldita sea… volved-indicó el chico, particularmente molesto.

Y es que esa era la única manera de que el efecto de atracción se pasase, sin embargo, cuando vio vía libre, minccino saltó sobre la cabeza de Lucho y volvió a huir.

-¡Maldición, estoy harto de esto!-masculló Lucho, cansado de la situación.

-¡Espera, no está todo perdido! ¡Victini!-exclamó Liza, sacándolo.

El pokémon singular salió de su ball, esbozando una sonrisita.

-¡Síguelo, victini, que no huya!-indicó ella.

Los tres siguieron corriendo tras él hasta llegar a otro callejón, aunque ésta vez hicieron otro acercamiento y se detuvieron en la esquina para ver mejor a su objetivo. Fue entonces cuando vieron que el pokémon normal había abierto el medallero y se encontraba limpiando las medallas con su cola.

-Anda…-murmuró el chico.

-Claro, por eso se las llevó… ¿es que no las limpias, acaso?-inquirió su hermana en voz baja.

-¡Iba a hacerlo cuando esa pequeña molestia me las quitó!

-Lo que sea, ésta es la nuestra…

-Sí, pero vamos a aprovechar la situación a nuestro favor, toma esta turno ball, funciona mejor cuanto más se alarga el combate…-comentó él, dándole una.

-Vale…

-Está distraída limpiando las medallas, lánzasela.

Liza la agrandó apretando el botón y la lanzó, no obstante el tiro le salió desviado y no le dio por muy poco; minccino se puso en alerta de nuevo, cogió el estuche y volvió a huir.

-¡Oh, no!-musitó la chica.

-¡Tras ella, rápido!-masculló Lucho.

La chica se lanzó a la carrera hasta alcanzar la ball, al tiempo que victini se adelantaba rápidamente y ella exclamaba.

-¡Ahora, victini, atrápalo!

Al punto, los ojos del pokémon centellearon intensamente y un aura brillante envolvió a minccino, dejándolo clavado e incapaz de moverse.

-¡Ahora!-exclamó Liza, lanzando de nuevo la turno ball.

Ésta vez no hubo ningún problema y la ball lo golpeó en la espalda, al tiempo que se abría y metía al pokémon en su interior; el medallero cayó al suelo junto con la ball, la cual dio varios toques durante unos breves pero intensos segundos, hasta que finalmente saltó el seguro.

Tanto Lucho como Liza dejaron escapar un suspiro de puro alivio, al tiempo que recogían ambos objetos.

-Bof, menos mal, por un instante pensaba que me quedaba sin medallas…-murmuró el chico, más desahogado.

-Eso te pasa por no tener las cosas limpias…-le reprendió ella en ese momento, guardándose la ball en su cinto.

-¿Perdona? ¿Quién atrajo a esa bola de pelos hasta donde estaba yo?

-¿En serio vamos a pelear por esta tontería?

-Pues…

Ambos hermanos se miraron por un momento con sendos gestos ceñudos, hasta que finalmente el chico fue el primero en hablar.

-No, perdona, es sólo que… me puso nervioso, eso es todo.

-Entiendo, perdóname tú a mí, es sólo que…

Hubo otro breve silencio en el que Lucho parecía rehuir de cierta forma su mirada, cosa que ella se apresuró a comentar.

-Oye, Lucho ¿seguro que estás bien? Desde aquella noche te noto un tanto esquivo conmigo, como si algo te molestara…

Ante eso el chico alzó la vista y murmurando rápidamente.

-Sí, por supuesto ¿qué te hace pensar eso?

Liza abrió la boca para hablar, sin embargo se encontró con que no sabía muy bien qué decir exactamente. Sabía que algo había pasado ese día, sin embargo no sabía bien cómo sacarlo a colación sin que se viera muy evidente o demasiado metiche por su parte. Después de todo no habían vuelto a discutir desde aquella vez en ciudad Porcelana, y prefería que siguiera así, por lo que optó por dejarlo estar, al menos de momento.

-No es nada realmente, tranquilo… esta tarde tengo una nueva representación ¿vendrás a verme?-inquirió ella, cambiando de tema.

-Ah, claro, así te veo en acción, tengo ganas de ver esos espectáculos…

-Genial, en ese caso iré a preparar las cosas antes de la función, te veo luego ¿vale?

-Vale.

Ambos se despidieron con la mano y Lucho la observó marcharse, dejando escapar un gesto preocupado por ella; no sabía qué hacer para protegerla. Y eso mismo le hacía dudar.


-¿Sabemos algo de ciudad Fayenza?

-Lo hemos estado investigando y tenemos razones para creer que se transporta algo más que mercancías en sus barcos, señor.

-Bien, estupendo, quizás sea éste el golpe de efecto que buscamos… prepara a tus hombres entonces, quiero que seas tú quien supervise la operación, no me falles.

-No lo haré, señor, tiene mi palabra…

-Bien, muy bien… puedes retirarte.


Para esa misma tarde, todo estaba ya preparado; como bien predijo el director, había mucha más gente que ayer y tanto los participantes como el público eran mucho más jóvenes que el otro día. Las gradas estaban mucho más ocupadas en comparación con la última vez, pudiendo distinguir a su hermano y a Bel entre la multitud.

-Caramba, cuanta gente…-murmuró Liza, sin poder evitar sentirse algo nerviosa al respecto.

-¡No te apures, querida, lo harás muy bien, ya lo verás!-la animó el director.

Liza se apartó del telón y se retiró a un camerino para vestir a snivy; tras mucho pensarlo, y teniendo en cuenta la temática del próximo musical, paseo por el parque, la vistió con un sombrero blanco de ala ancha, un pequeño vestido de volantes y de encaje blanco, un parasol en una pata y una rosa en la otra.

-¡Estás monísima, snivy!-exclamó ella, poniéndole delante del espejo.

El pokémon esbozó una grata sonrisa, contenta por su aspecto.

-Estás hecha toda una señorita…-le alagó su entrenadora, ajustándole el vestidito.

Aunque el tema como tal no la desagradaba, notaba que había una falta de originalidad en el programa, ya que tan solo había al menos cuatro temáticas fijas que se repartían a lo largo de toda la semana, con alguna que otra más distinta pero muy ocasional. Algunas incluso ya estaban muy vistas por lo que supo poco después por comentarios de antiguos participantes, por lo que debía de pensar en nuevos temas, decoración y música incluidas. Tenía intención de cambiar unas cuantas cosas y muchas ideas en mente. Pero de momento ése número debía hacerse, por lo que se concentró para ello.

Antes de que el telón se alzase, los pokémon se posicionaron al igual que sus entrenadores tras bastidores. En pocos segundos el telón comenzó a subir y la música a sonar; a partir de ahí, Liza dirigió a snivy, el cual bailaba con mucha elegancia y parsimonia. En cuanto los focos se centraron en ella, la chica le dio la primera indicación que ensayaron y el pokémon empezó a soltar hojas mientras caminaba y a la vez movía el parasol con un estilo muy similar al de Charles Chaplin. Gente del público se rio con ganas y otros aplaudieron a rabiar, llamando gratamente la atención. Pero la cosa no quedó ahí, puesto que, en cuanto recibió la señal, snivy dio una vuelta sobre sí misma y tiró la rosa hacia el público, el cual aplaudió con más ganas aún. Liza esbozó una grata sonrisa, satisfecha del resultado, al tiempo que snivy sonreía de igual forma que el público, compartiendo un mismo sentimiento. Por un instante miró hacia las gradas y vio tanto a su hermano como a Bel aplaudiendo con ganas. Sin embargo la pareció ver a una figura familiar de pelo verde y largo junto a los accesos superiores. El corazón de Liza dio un vuelco, pensando en una sola persona, sin embargo no pudo ver nada más puesto que la música cesó y el telón bajó, terminando así el número.

-¡Snivy, has estado fabulosa!-exclamó ella, abrazándola.

El pokémon planta la devolvió el gesto muy contenta y las dos regresaron al camerino, donde la estuvo desvistiendo. Al poco rato, vino el director a verla.

-Querida… lo has vuelto a hacer…

-¿Cómo?

-¡Vengo de revisar las votaciones, el público ha hablado, has ganado, tu talento es innegable!

Ante esa noticia Liza se quedó atónita, sin apenas creérselo. ¿En serio había vuelto a ganar? Salió por un momento al hall y una vez allí se vio envuelta en otra marea de gente incesante que se quedó para darla la enhorabuena y hacerla más regalos.

-¡Ahí está!

-¡Bravo, bravísimo!

-¡Qué elegancia la de snivy!

-¡Un autógrafo, por favor!

Sintiéndose un tanto desbordada al principio, puso un poco de orden y enseguida la dieron espacio, al tiempo que la gente iba pasando ordenadamente. Los saludos iban y venían, así como los regalos, que fueron engrosando un poco más su neceser, e incluso firmó algún que otro autógrafo, lo que más la sorprendió de todo.

En cuanto el resto de gente se marchó, vio a su hermano cerca y se dirigió a él directamente.

-¡Lucho! ¿Qué te ha parecido?

-¡Has estado fantástica! De buenas a primeras no es algo que yo haría, ya que después de todo me gusta combatir, pero teniendo en cuenta lo que he visto, sin duda alguna es lo que más y mejor se adapta a ti. Siempre has tenido una vena muy artística…-murmuró el chico, realmente impresionado.

-¡Es lo mismo que la dije yo! Siempre has sido toda una artista, por lo que el teatro musical es toda una oportunidad para ti-añadió Bel en ese momento, poniéndose a su lado.

-Gracias, Bel… y gracias a ti también, Lucho, sé que a lo mejor no es lo que te esperarías de mí, pero me alegro de que te haya gustado…-murmuró la chica, algo insegura.

-Oh, venga ya, lo dices como si no esperara otra cosa de ti. Ya te lo dije, simplemente tenías que encontrar algo que te motivara, y claramente el musical es lo que habías estado buscando.

Las palabras de su hermano llegaron a emocionarla ligeramente, a lo que Liza le abrazó, del todo feliz. Bel comentó acto seguido.

-¡Esto hay que celebrarlo con una buena cena! ¿Qué os parece?

-¡Vale! hay muchos restaurantes para elegir por aquí, podemos ir a reservar una mesa en alguno…-sugirió el chico en ese momento.

-Me parece bien, id yendo vosotros, el director querrá hablar conmigo para los próximos días, y me gustaría comentarle un par de cosas también.

Tanto Lucho como Bel se marcharon y, una vez sola, el director se dirigió a ella.

-Liza, querida, otro éxito… algo me dice que vas a llegar muy lejos si sigues así…

-Muchas gracias, señor director. Aunque me gustaría comentarle mis próximos proyectos y algunas ideas que he tenido de cara a mejorar la oferta del teatro.

Le estuvo explicando en lo que había estado pensado acerca de nuevos números musicales, así como su coreografía, la música o los escenarios, dejando al director pasmado en ese sentido y de lo más emocionado al respecto. Una vez que estuvo informado, el hombre dio su opinión.

-¡Liza, querida, me encanta lo que me estás contando! Realmente necesitamos renovarnos de cara tanto a la próxima temporada como en años venideros, así que por mi parte se refiere tienes todo mi apoyo y, por supuesto, te ayudaré en todo lo que necesites.

-¿De verdad? ¡Muchas gracias por la oportunidad, señor!-exclamó ella, emocionada.

-No, querida, muchas gracias a ti por devolverle al teatro musical su antiguo esplendor. ¡Tiembla, Pokéwood, volvemos a las andadas!

Liza no pudo evitar reírse ante la emoción del hombre, aunque en ese momento comentó.

-Ah, por cierto, acerca de la música que me has comentado, tenemos una sala de prácticas en el edificio anexo, con piano incluido, puedes usarla cuando quieras y practicar allí con instrumentos variados.

-¿De veras? Genial, en ese caso iré a probarla y echar un vistazo.

Dado que aún era pronto y no sabía si Lucho y Bel habían reservado en algún sitio, fue a visitar esa sala.

Siguiendo las indicaciones del director, accedió al edificio anexo desde la parte posterior del teatro; la sala de prácticas estaba en el segundo piso, en él había un piano de cola negro y lo estuvo probando, sonando bastante bien, notando que había sido afinado recientemente. Aprovechó entonces para sacar a minccino y practicar un poco con él y su canto.

-Muy bien, minccino, para el próximo número en el que quiero que tú participes voy a intentar que el técnico de sonido incluya esta pieza en la música, así que practicaremos con esta melodía-le explicó en ese momento.

El pokémon asintió muy animado, poniéndose cómodo para escucharla.

En cuanto estuvo lista y con la partitura puesta en el atril, Liza comenzó a tocar. Al punto, una suave melodía se extendió por toda la sala. Se trataba de una antigua pieza compuesta por ella misma tiempo atrás y que había estado afinando desde entonces, buscando las notas más adecuadas y la mejor composición posible. Compuesta en clave de sol, con un compás cuatro por cuatro, un tempo afettuoso y una armadura tonal en la mayor, era una melodía simple pero muy pegadiza, con un ritmo suave y relajante que evocaba el pasado y jugaba con las emociones. Estaba especialmente orgullosa de cómo la había ido quedando, y aunque el piano era un instrumento complejo de dominar, la iba bastante bien desde que empezó a tomar clases hará cosa de dos años atrás.

En cuanto llegó al final de la pieza se detuvo por un minuto, aunque en ese momento una súbita voz surgió de improviso pidiendo.

-¡No, no pares, continúa!

Liza dio un vistoso bote en el banco, dándose la vuelta y mascullando de seguido.

-¿¡N?! ¡Qué susto me has dado!

Y es que el muchacho de pelo verde y ojos grisáceos se encontraba en el umbral de la puerta observándola atentamente, parecía haber estado escuchando, aunque se apresuró a disculparse enseguida.

-Perdona, no era mi intención asustarte…

-Lo sé, lo sé, pero aun así no entres sin avisar…-murmuró ella, aún con el susto en el cuerpo.

-De nuevo lo siento, es que… te escuché tocar y por un momento me quedé absorto.

Ese comentario hizo subir los colores a la chica, no muy segura de si lo decía por ella o por la música, aunque recordó en ese momento que le había llegado a ver antes, comentando de seguido.

-Un momento… ¿estabas en la representación de antes? Por un instante me pareció verte…

-Así es… no sabía que estabas aquí y me sorprendió verte en el escenario-admitió el chico, mientras se acercaba a ella.

-¿Y qué te pareció?-inquirió Liza, ansiosa por saber su opinión.

Por un momento el muchacho se quedó callado, sin saber muy bien qué responder al respecto; sin embargo, al poco rato reveló.

-He de admitir que al principio la idea de utilizar a los pokémon en una especie de espectáculo no me convencía mucho, pero… después de verte actuar junto a snivy, y escucharla además, cambió mi percepción acerca de los mismos. Puede que no esté tan mal después de todo…

-Vaya, gracias, significa mucho para mí…

-¿De veras?-inquirió él, sorprendido al respecto.

-Sí, después de todo por fin he podido darle un sentido al viaje que empecé hace ya casi un mes atrás. Cuando salí de pueblo Arcilla ni siquiera sabía lo que hacer ni cómo enfocarlo, pero ahora… siento que por fin tengo algo por lo que seguir adelante, algo en lo que destacar y usar mi talento para animar y ayudar a sentirse mejor a los demás.

-Entiendo… has encontrado un propósito…-resumió él rápidamente.

-Así es.

Se quedaron callados por un momento, dejando pasar el tiempo, aunque en ese momento N dirigió su vista hacia el piano y comentó.

-Me estaba gustando mucho lo que estabas tocando…

-Ah, sí, es una pieza compuesta por mí hace ya un tiempo, me gustaría usarla en el siguiente espectáculo. Se titula Un corazón inquebrantable-explicó la chica, muy animada.

-Un corazón inquebrantable…-repitió el chico, pensativo.

-Así es. También la suelo llamar Emoción, ya que una vez Bel la escuchó y me dijo que era muy emotiva… pero el título oficial, por así decirlo, es Un corazón inquebrantable.

N miró al teclado, con expresión un tanto inquieta, aunque en ese momento pidió con algo de recelo.

-¿Podrías… podrías tocarla otra vez?

Ante eso la chica esbozó una grata sonrisa, asintiendo de seguido.

-Por supuesto.

Y, sin más dilación, comenzó a sonar de nuevo. N se sentó a su lado, cerró los ojos y se dejó llevar por las sensaciones mientras escuchaba.

Minccino se acercó a él y se acurrucó en su regazo, dejándose acariciar por él sin ningún problema. Al ver esto, Liza dejó escapar una gran sonrisa y contempló la hermosa estampa junto a ella. Realmente era alguien único, su forma de ver el mundo y los pokémon era muy distinta a la de cualquier otra persona, y estar junto a él en esos momentos era todo lo que podía pedir en la vida. Nunca antes había conocido a un alma tan pura y bondadosa, su sola presencia la calmaba y, al mismo tiempo, la alteraba a partes iguales. Hasta ahora nunca lo había pensado seriamente, incluso recordar las veces que Bel llegó a meterse con ella al respecto fueron ciertamente desencadenantes, pero en un momento como ése, tan especial e íntimo, no había razón para seguir evadiéndolo o excusarse a sí misma. Se había enamorado de N desde el primer momento que lo vio. Esa era la verdad. Y, a esas alturas, sería una tontería negárselo incluso a sí misma.

Por su parte N siguió escuchando, llevándose por las notas y las sensaciones que en él despertaban. Nunca pensó que llegaría a sentirse así en ningún momento de su vida, y sin embargo allí estaba, sentado junto a la chica que había hecho tambalear todo su mundo, la chica que había sido capaz de escucharle y compartir sus más íntimos sentimientos, la chica con la que más se encontraba a gusto aun a pesar de sus diferencias. Las palabras de la mujer aún seguía resonando en su cabeza, imparables, ávidas de una respuesta. ¿Cómo podía estar seguro? ¿Cómo podría notar esa ligera diferencia? Y, en ese mismo instante, la música se detuvo. N abrió los ojos y miró a Liza, la cual le sonrió dulcemente. Y entonces, presa de una emoción que nunca antes había sentido, la habló.

-Liza, yo… no sé muy bien cómo decirte todo esto… a decir verdad, nunca antes había llegado a abrirme tanto con alguien, y tal vez pienses que soy un tío raro, pero… tú… yo…

Por un instante no supo qué más decir, sintiendo cómo la garganta se le atoraba e incapaz de expresar con claridad sus sentimientos. Una súbita e inesperada ansiedad comenzó a apoderarse de él, cosa de lo que ella enseguida se percató y, como respuesta, tan solo pudo hacer una cosa. El abrazo resultante fue suave y cálido, calmando a N casi al instante, y deteniendo casi por completo su corazón. Fue en ese mismo instante cuando N lo entendió, aunque Liza comentó acto seguido.

-Ya está, tranquilo, no pasa nada. Lo que tengas que decirme dímelo y ya está. No voy a irme a ningún lado. Siempre te voy a escuchar.

Esas palabras hicieron que su corazón volviera a latir con fuerza, presa de una sensación de apremio atroz; ambos se miraron a los ojos, abrió la boca para hablar, pero se encontró sin palabras. Y es que, de alguna forma, lo supieron casi al instante, sin decir nada siquiera. Si no fuera porque él mismo lo sintió directamente, nunca lo hubiera creído. Las palabras de la mujer cobraron entonces sentido. Y, sin darse cuenta siquiera, los dos se inclinaron como si fueran atraídos entre sí por una fuerza invisible hasta que sus labios hicieron contacto.

El sentimiento que en esos momentos cruzó por su mente no se parecía en nada a todos los que había experimentado en toda su vida. Su corazón se desbocó hasta límites insospechados, dándole la sensación de que le estaba a punto de dar algo, sin embargo, nada más lejos de la realidad. Los labios de Liza presionaban suavemente contra los suyos en un gesto que nunca antes había experimentado, y las sensaciones resultantes cruzaban su cuerpo en una rapidísima sucesión que le dejaron completamente patidifuso. Aun a pesar del caos imperante en su mente, y aunque no lo pareciera, por fin supo con certeza lo que sentía. Amor. Jamás lo hubiera imaginado. Y, sin embargo, allí estaban.

Tras unos breves segundos que se sintieron como una eternidad, los dos se separaron y, entonces, N vio como las lágrimas resbalaban por las mejillas de Liza, cosa que alarmó enseguida al chico.

-Ah… lo… lo siento, yo no pretendía…

-No, tonto… lloro de felicidad…-murmuró ella rápidamente, dejando escapar una risita.

Él también se rió sin saber muy bien por qué, pero en ese momento ella le cogió de las manos y le miró de nuevo a los ojos, diciéndoselo de nuevo sin necesidad de abrir la boca siquiera. Una vez más, los dos se encontraron y se quedaron ahí solos, haciéndose compañía.

Una luna cuarto creciente se dibujaba en lo alto del firmamento con un cielo estrellado por corona.


¡Y seguimos con Pokémon! ¡Aaaaaah, pero qué monos, por favor, me encantan, OTP, OTP! XDDD y sí, a decir verdad esta pareja es una de mis favoritas de todo Pokémon junto con Bruno y Aura, es por eso por lo que me quiero esmerar mucho a la hora de desarrollar su relación, la cual ha llegado a un punto de inflexión importante. A partir de aquí sus interacciones serán ligeramente distintas, pero igualmente interesantes, y aunque pueda parecer que a lo mejor es un tanto pronto para que empiecen a salir, no os preocupéis, puesto que esto mismo se acondicionará a la trama y marcará a la misma en capítulos venideros.

Por otro lado sigo desarrollando la nueva especialización de Liza, con un segmento más a lo slice of life y muy a la línea de algunos capítulos del anime, persecución y travesuras incluidas. Para el próximo capítulo veremos el combate de gimnasio, así que esperadlo más pronto que tarde.

Y nada más de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!