Julio 2019
En el momento en que ella salió del departamento, André arrojó la caja de medicamentos contra la pared. Consciente de que Oscar necesitaba apoyo y tiempo, y pese a que sintió un miserable por lo que estaba pensando, deseó durante unos segundos estar lejos de tanto drama. Mientras se pasaba las manos por el cabello, pensó en la tranquilidad sentida horas atrás cuando, tomando un café con Catalina, todo parecía mucho más simple. La joven tenía ese efecto en él: lo calmaba y permitía que él se abriera, tanto, que se atrevió a pedirle una recomendación para ayudar a Oscar a dormir mejor. Con la enfermera las cosas fluían, era como un río tranquilo que simplemente manaba.
Apretándose el puente de la nariz reconoció que llevaba semanas molesto, con la vida, con su novia e incluso consigo mismo. Sus sentimientos siendo cada vez más confusos. Ya no estaba seguro de nada.
Intentando realizar una línea de tiempo en su cabeza, algo que le diera coherencia a todo lo que estaba pasando, encontró el punto de inflexión: el terror provocado por la desaparición de Bernard, lo empujó a buscar un nuevo inicio con Oscar. Uno que creyó auspicioso. Y todo estaba bien, casi tanto como en un principio cuando se miraban y sonreían como dos tontos. Ella volvió a iluminarse cuando lo veía, y él nuevamente deseo estar con ella a cada instante. Hasta el día del atentado…
Apenas cortó la llamada de Oscar, un estruendo le erizó la piel. Sin siquiera tomar su arma corrió hacia la calle. Algo en el pecho lo empujó a obviar cualquier precaución, casi como si su interior le anticipara una desgracia. No notó a Alain siguiéndolo. Al ver las llamas que salían del automóvil de Oscar, la llamó a gritos.
Empujó a cada persona que se cruzó en su camino. Desde otras unidades, más oficiales se hicieron presente. La cabeza comenzó a darle vueltas al ver un cuerpo calcinándose.
-¡Allá están!
Un grito de Alain lo hizo reaccionar. Mientras pedía a gritos una ambulancia, Alain hizo a un lado el cuerpo inconsciente de Fersen. Él la había protegido al caer. Oscar tenía el rostro bañado en sangre, debido a un feo corte que le rasgaba la mejilla. Nunca olvidaría esa imagen.
-¡No la muevas! ¡Cayó de espaldas, debe tener una contusión!- gritó Alain revisando las constantes vitales de Fersen, para, enseguida, llamar a emergencias y notificar los oficiales heridos.
André se esforzó en respirar. Tenía que tranquilizarse.
-Resiste, mi amor… Resiste, por favor, resiste- musitó como un mantra mientras se desplegaba un operativo a su alrededor. Alguien le extendió lo que parecía un pañuelo. Sin pensarlo lo recibió e intentó contener la hemorragia, sintiéndose completamente inútil.
Las sirenas lo sacaron del trance. Determinadas manos lo alejaron de los heridos. En minutos que a él le parecieron eternos, Oscar y Fersen fueron protegidos con collares ortopédicos, antes de ser puestos en las camillas. La ambulancia se fue a toda velocidad. Él se quedó de pie en la calle.
-Hay un cuerpo- le dijo Alain -Debemos averiguar quién es antes de ir al hospital.
-Me largo, quedas a cargo- respondió André, previo a correr hacia su motocicleta.
Condujo sin casco y flanqueando la ambulancia. Aparcó en cualquier lugar y corrió junto a la camilla hasta que le impidieron seguir avanzando. La imagen de los heridos inconscientes y entubados perdiéndose tras las mamparas de urgencia, quedaría en su memoria para siempre.
Cada vez que preguntó en el mesón de emergencias por el estado de los heridos, recibió la misma respuesta: la información sólo sería entregada a la familia directa o a los superiores de los oficiales.
Sentado en la sala de espera lo encontró Catalina. Él se mesaba el cabello con las dos manos.
-André, ¿qué pasa?
Él la vio como si fuera su salvadora.
-Ayúdame- le pidió con la mirada brillante -Françoise sufrió un atentado… No me dicen nada.
Catalina asintió llena de compasión y tomándolo de una mano contestó:
-Quédate aquí, averiguaré lo que pueda.
La joven desapareció de su vista.
Alain llegó antes de que regresara la enfermera. André levantó la vista para recibir el café que su amigo le ofreció, mas al ver el rostro del oficial se puso de pie de un salto.
-¿Qué averiguaron?
-El cuerpo era del director Jarjayes.
-Mierda…- dijo André acercándose a un papelero para arrojar el café -Mierda…- se peinó el cabello con los dedos -Mierda, mierda, mierda- repitió antes de dar un puñetazo en una pared.
Una enfermera que pasaba por la sala le llamó la atención, amenazándolo con enviar a seguridad. André asintió en silencio, acusando recibo de la advertencia.
-El objetivo era Oscar, desconozco por qué su padre abrió el auto en lugar de ella- continuó Alain.
-Fue porque estaba hablando conmigo- murmuró André, aún sin entender por completo cómo había pasado todo -¿Ya le avisaron a su familia?
-Bouillé está en eso. Víctor me comentó que Yusúpov fue puesto a cargo de la investigación, por lo menos hasta que se descarte un ataque terrorista.
André vio que Catalina se acercaba; prácticamente corrió hacia ella. Escuchó el parte médico: Oscar estaba en la sala de tomografías, a fin de identificar lesiones óseas y descartar hemorragias internas. Posterior a eso, sería trasladada a pabellón para una cirugía plástica que buscaba detener el profuso sangrado de su rostro, y minimizar las cicatrices que le quedarían. La herida dañó varias capas de tejido.
Fersen también era evaluado en cuanto a lesiones internas, puesto que las heridas externas eran superficiales y aparentemente no necesitaba de cirugías.
-Te avisaré cuando sean trasladados a las habitaciones- dijo Catalina con voz suave y tomándolo de un brazo- faltan horas, quizás sería bueno que descansaras un poco. Es un proceso largo.
André asintió por cortesía y se alejó hacia una silla de la sala de espera. No vio cuando llegó Víctor a acompañarlos, sólo notó su presencia cuando Alain le avisó que irían a la cafetería, y preguntó si quería algo de comer.
En algún momento de la noche, la madre de Oscar llegó al hospital, acompañada por su hija mayor y el mandamás de las fuerzas policiales. André se acercó a dar sus respetos, siempre evitando ponerse en evidencia en cuanto al nivel de relación con la familia Jarjayes. La reciente viuda, haciendo a un lado el dolor que le marcaba cada gesto, pidió al amigo de su fallecido marido, dejara que André y Alain resguardaran la habitación de su hija como protección.
Fue así como logró por fin entrar a la habitación de la mujer que amaba. Catalina, en un intento de apoyarlo desde una amistad absolutamente desinteresada, aunque potenciada por su innata empatía ante el dolor ajeno, pidió trabajar en el área donde Oscar y Fersen estaban internados, para facilitar información a quien no era considerado de la familia. André, conmovido por ese gesto, bajó las barreras con la joven y se entregó a formar un lazo sincero.
Ella le informó a diario los avances, lo acompañó cada vez que pudo en la cafetería del hospital, y lo alentó a tener paciencia. La recuperación de Oscar sería larga, dado que las heridas no sólo eran físicas, y eso último André lo constató cuando ella recuperó la consciencia: en sus ojos casi no había rastro de la persona de la que se enamoró. Ella estaba ausente… Y aún no regresaba.
Se acercó a los medicamentos y los recogió. Al dejar la cajita sobre una mesa, miró su reloj de pulsera: recordó que, en menos de una hora, comenzaba la cena de compromiso de sus amigos. Obviamente, y tras la discusión, ya no había posibilidad de convencer a Oscar de acompañarlo a la celebración.
En la fastuosa mansión de los padres de Víctor, junto con saludar y entregar sus buenos deseos a los novios, justificó la ausencia de Oscar debido a su reciente duelo. Todo siguió el curso natural de una celebración de ese estilo: risas y festejos, bromas para los novios y consejos para la vida en pareja. Lo típico de "cómo sobrevivir al matrimonio". Las familias Girodelle y Soissons estrechando lazos, sentando lo que serían las bases de esta nueva convivencia.
Y él estaba realmente feliz por ellos, pero, al mismo tiempo, la envidia se hizo presente: también deseaba eso. Añoraba que Oscar algún día participara de algo así. Verla reír junto a su familia. Notar la ilusión y esperanza en los ojos azules que una vez lo encandilaron. Pero por más que se esforzó, no pudo verla en esa situación.
Con amargura bebió un whisky antes de la cena y luego algunas copas de vino, aunque siempre cuidando no embriagarse, no era el momento.
When you get older, plainer, saner
When you remember all the danger we came from
Burning like embers, falling, tender
Long before the days of no surrender
Years ago, and well you know
En el club todo fue diferente. Alentado por Alain, los acompañó en la extensión de la celebración. Durante el rato que estuvo, bebió algunas copas antes de decidir marcharse, pues el licor en lugar de provocarle algarabía, lo estaba sumiendo en la amargura. Después de despedirse pasó junto al bar; fue ahí cuando la vio. Bebiendo y riendo. Alzando los brazos y cantando. Borracha, pero también relajada y libre.
Con el alcohol martillándole la cabeza y creando en su interior un ser posesivo y cargado de celos, la observó desde otro punto de la barra mientras pedía lo mismo que ella bebía. Haciendo caso omiso a las insinuaciones que recibió, pues a diferencia de Oscar, él sí que era un sujeto cotizado en el club, la siguió con la mirada. La vio bailar y reír, bromear, beber y atiborrarse de analgésicos. Y todo lejos de él, como si su ausencia la liberara.
Smoke them if you got them
Because it's going down
All I ever wanted was you
I'll never get to heaven
Because I don't know how
Aferrado a esa veta de masoquismo que todos tenemos dentro, la vigiló como un lobo a su presa. La mirada se le enturbió y la bragueta se le tensó, pues el cabello rubio meciéndose con la música y el esbelto cuerpo contoneándose, lo sedujeron como a un adolescente. Ella aún tenía el poder de embrujarlo.
Cuando la pista de baile ya no era más que cuerpos sudorosos pegándose unos a otros, pasó por el lado de Alain y Víctor, que no se preocupaban más que de ellos mismos, y tomó de las caderas a quien le hería hasta en las entrañas.
Ella no se sobresaltó, solo lo miró con sus hermosos ojos azules nublados por el alcohol y sonrió antes de besarlo. Se restregaron como adolescentes frente a todos. Cuando le apretó el trasero con ambas manos, ella le suplicó que la llevara a casa o al baño del club. Él, que aún conservaba un poco de cordura, optó por lo primero.
Let's raise a glass or two
To all the things I lost on you
Tell me, are they lost on you?
Just that you could cut me loose
After everything I've lost on you
Is that lost on you?
Is that lost on you?
Baby, is that lost on you?
Is that lost onyou?
Tuvieron suerte de que el chofer del taxi nos los bajara por escandalosos. Entre risas y jadeos, él le quitó las bragas en el asiento de atrás y la acarició llevándola al límite. A trompicones entraron en el departamento de Oscar, luego de que André tuviera que abrir la puerta, pues ella no era capaz de sostener las llaves. Todo era risas, besos y manoseos, hasta que vio el muro del salón.
La furia comenzó a correrle por las venas. Ella seguía con el caso pese a las advertencias y peligro. Entre gritos arrancó las fotografías de la pared. Oscar intentó detenerlo e incluso lo abofeteó. En respuesta la zamarreó gritándole que nunca más le pegara. Discutieron por todo y nada. El alcohol tomando protagonismo en dos almas que pese a amarse, no hacían más que colisionar. Él le gritaba que la amaba pero que ya no podía más, ella le decía que ya no creía poder amar. Él insistió en que lo dejara entrar, que lo dejara ayudarla.
Wishing I could see the machinations
Understand the toil of expectations in your mind
Hold me like you never lost your patience
Tell me that you love me more than hate me all the time
And you're still mine
Cuando Oscar frágil y desesperada, con el maquillaje manchándole el rostro debido a las lágrimas, le dijo que la única ayuda que necesitaba era algo que la alejara de la angustia, y le rogó que dejara de lado el amor dulce que le ofrecía por algo más brutal y carnal, la volteó hacia la pared y bajándose los pantalones, sin preámbulos ni caricias, se sumergió en su interior de un empellón.
Se estrellaron como dos titanes furiosos. Retirándose antes de que ella lograra el orgasmo, la recostó en el piso mientras se desnudaba a toda velocidad. Volvió a ella.
Oscar le tomó una mano para llevarla a su cuello, él se negó. Ambos estaban demasiado borrachos para practicar juegos que, si bien no eran nuevos entre ellos, ahora parecían demasiado violentos. Ella lo arañó en el pecho insistiendo. André gruñó antes de ceder y tomarla del cuello, apretándola con medida fuerza mientras la penetraba con fiereza. Oscar gritó con los ojos bañados en lágrimas cuando alcanzó el clímax. Sin darle tiempo a recuperarse, la volteó y desde atrás la volvió a tomar, apretándole los muslos con sus piernas para que sintiera cada roce fuerte y profundo. Ella, sensible por todo, se aferró a la alfombra mientras André le rasgaba el vestido.
So smoke them if you've got them
Because it's going down
All I ever wanted was you
Let's take a drink of ever
This can turn around
Al terminar, él cayó a su lado jadeando. Oscar balbuceó un gracias, acurrucándose contra el amplio pecho. Sobre el piso la ropa arrancada y los zapatos desperdigados en todas direcciones. André, aún sintiendo la sangre rugirle en los oídos, escuchó que ella murmuró algo relacionado con que el sentimiento de pérdida superaba a cualquier otro, aunque un buen orgasmo aplacaba momentáneamente el dolor. Antes de poder responderle, Oscar agarró el vestido roto para limpiarse, se puso de pie y fue a la cocina.
Regresó bebiendo a morro una nueva botella de whisky. Cuando se la ofreció André dudó, mas al verla desnuda en medio de la sala, despeinada y bebiendo como si no hubiera mañana, decidió seguirla. Se sentía tan perdido como ella.
Luego de varios tragos, y tras darle una larga calada a un cigarrillo, le preguntó lo que no dejaba de molestarlo:
-¿Por qué no me dijiste que irías al club?
-Porque quería evitar hablar- contestó ella quitándole el cigarrillo de los labios. Dio una calada mientras se le sentaba en el regazo. Seguían en la sala y tirados en la alfombra, André apoyando la espalda en el bajo del sofá.
Let's raise a glass or two
To all the things I lost on you
Tell me, are they lost on you?
Just that you could cut me loose
After everything I've lost on you
Is that lost on you?
Is that lost on you?
Baby, is that lost on you?
Is that lost on you?
-¿Sólo querías una noche de excesos?- preguntó irónico y aguantando de mejor manera todo el alcohol consumido.
-Lo que quiero es no pensar, no hablar, no analizar- Oscar se movió incitándolo -Pero a ti te interesa escuchar una versión que te complazca, no la verdad- sonrió también con ironía -Lo que quiero es esto, nada más -dijo expulsarle el humo del cigarro entre los labios, para luego besarlo.
Él se levantó del suelo y, tomando la botella de whisky con una mano y con la otra a Oscar, fue a la habitación.
En algún momento de la noche despertó cuando ella le mordió un glúteo. Cansado y aún adormilado, se dejó hacer lo que ella quiso. Con los dientes apretados admitió que entre sus manos se perdía. Ella lo llevaba al límite en todo, era una tempestad que lo sacudía sin tregua. Retorciéndose en la cama, enterrando la cabeza en la almohada y llenando la habitación con roncos jadeos, recibió lo que creyó él mejor sexo oral de su vida. Apenas terminó, ella lo montó cuando su miembro aún estaba semi erecto y lo besó. El sentir su propia esencia mezclada con el sabor de ella, sumado al regusto del whisky y tabaco, lo encendió nuevamente.
Volteándola para quedar sobre ella empezó todo de nuevo. Aunque esta vez, y con la botella de licor vacía sobre uno de los veladores, se esforzó en no dejar de mirarla a los ojos, como si con ello pudiera retenerla.
Let's raise a glass or two
To all the things I've lost on you
Tell me, are they lost on you?
Just that you cold cut me loose
After everything I've lost on you
Is that lost on you?
Is that lost on you?
Así siguieron el resto de la noche; perdidos en el ardor y sumidos en el olor a sexo, fluidos, cigarros y alcohol. Ni siquiera notaron cuando se durmieron. Al despertar con el ruido del teléfono, y pese a la brutal resaca, André advirtió que ella no recordaba con quién se fue a la cama, pero decidió ignorar su reacción de sorpresa al verlo. Se fue al baño evitando discutir, y dándose cuenta de que, aunque intentara engañarse a sí mismo y dijera en voz alta que no era así, ella tenía razón: ya únicamente follaban.
Sin embargo, al escucharla vomitar fue en su ayuda. Verla de rodillas, apenas vestida con una bata y siendo incapaz de levantarse lo llenó de compasión. ¿Cómo podría siquiera intentar razonar con alguien en esas condiciones? Confiando en que el tiempo los ayudaría a superar todo, la atendió y asistió como si ella dependiera totalmente de él, sosteniéndola cuando por fin lloró contra su pecho; mas cuando Oscar contestó la insistente llamada y le ocultó quién estaba al otro lado de la línea, supo que ya no habría vuelta atrás. Ella nuevamente lo hacía a un lado sin remordimientos.
Oscar salió del departamento, sin mirarlo y evitando hablar. André, que no quiso insistir después de que ella evadiera todo lo relacionado con la misteriosa llamada, reunió las pocas pertenencias que tenía ahí y las puso en un bolso.
Metió las sábanas en la máquina de lavado, para luego botar el vestido roto y sucio. Se quitó el reloj que ella le obsequió y lo puso sobre la cómoda. Recogió del piso las fotografías e informes destruidos la noche anterior y los dejó sobre la mesa. Cerró la puerta pensando que quizás estaba siendo egoísta pese a amarla, pero también tenía límites y ya no quería seguir así.
-o-
Oscar entró al bar que Yusúpov le indicó. La penumbra del lugar le ayudó a soportar mejor el dolor de cabeza que amenazaba con volverla loca. En la barra pidió una botella de agua, sacó un par de pastillas de su bolsillo y las tragó. Buscó a Leonid con la mirada.
-No me gusta esperar- fue lo primero que dijo el hombre cuando ella llegó a su lado -Pero viendo tu deplorable estado, lo pasaré por alto- se burló.
La rubia arrugó el gesto en respuesta, mientras se quitaba las gafas de sol. Se sentó frente a él.
-Dicen que el Bloody Mery ayuda con la resaca…
-Ve al punto- lo cortó -¿Estás seguro de que Bernard está muerto? ¿Cómo es posible que no nos hayamos enterado por la vía oficial? Hay una orden de búsqueda en su nombre.
Leonid puso un sobre en la mesa.
-Este es el expediente. Fue encontrado en un callejón con un balazo en la cabeza, figura como indocumentado. Pero a esta hora, es posible que Girodelle ya sepa quién es.
Oscar pensó en que aún tenía tiempo, pues Víctor y Alain no volvían al trabajo hasta el día siguiente. También pensó en André, en cómo no la perdonaría si se enteraba que decidió ocultarle la muerte de Bernard. Pero ya era tarde, las cartas estaban tiradas y no había vuelta atrás.
-¿En qué diablos te estás metiendo?
La voz de Leonid la hizo salir de sus pensamientos.
-Necesito respuestas.
El hombre asintió antes de agregar:
-Bouillé sabe que estuviste metiendo la nariz- sonrió de lado -Una rubia con una herida en la mejilla, que cojea y hace demasiadas preguntas, no es precisamente alguien que pase desapercibido- se carcajeó -Te convertiste en un cliché- bebió un sorbo del vaso que estaba sobre la mesa.
Oscar sintió que se le revolvía el estómago al sentir el aroma del vodka.
-Perder mi carrera, ya no importa demasiado- contestó serena, aunque muy pálida y sudorosa. Se sentía realmente indispuesta. Era la peor resaca de su vida.
-Veo que la intachable teniente Jarjayes, busca venganza en lugar de justicia- murmuró Leonid. Antes de que ella cogiera el sobre que seguía en la mesa, en un rápido movimiento la tomó de la muñeca -Si sigues hasta el final, te ayudaré, pero no perderé mi carrera. Ese riesgo lo corres sola.
-No necesito de tu protección- forcejeó para que la soltara.
-Papá ya no está para cuidarte.
-Vete a la mierda- le dijo poniéndose de pie y tomando el sobre.
-Ahí estoy, desde hace años- contestó Leonid con la mirada fría como el hielo, encogiéndose de hombros y balanceándose en la silla -Y pronto me acompañarás.
Oscar lo miró sin saber qué decir.
-En el sobre está mi dirección- agregó Leonid como si nada -Después de que Bouillé te amoneste, pasa por mi casa, te daré lo necesario para que logres tu cometido. Memoriza lo que te entrego y destrúyelo, no hables con nadie de esto, ni siquiera con el trío de cachorros que te siguen a todos lados. Hay un topo dentro.
El celular de la rubia sonó.
-Contesta- la alentó Leonid -Debe ser la secretaria del gran jefe, citándote a reunión para ponerte en cintura- sonrió de lado.
Oscar dio media vuelta y salió del bar. Él tenía razón, fue citada con orden perentoria en el cuartel general, pese a ser fin de semana y a estar con permiso médico.
-o-
Víctor fue el primero en despertar, sintiendo que la cabeza se le partiría ante cualquier movimiento brusco, permaneció quieto y con la vista fija en el cielo del dormitorio. Sonrió al escuchar el nasal ronquido de Alain a su diestra.
I've been looking for answers
I've been looking for change
I've been looking for dancers
In the middle of the rain
"Es real, viviré mañanas así por el resto de mi vida" pensó ampliando su sonrisa. Colocándose de lado observó a Alain: dormía como si nada en el mundo le preocupara. Sintiendo una gran ternura, admitió que eso era lo que más le gustaba de él: la simpleza con que veía las cosas en la vida, aunque también lo enamoraba el corazón que le ponía a todo, su lealtad inquebrantable, la pasión que lo movía y su velada inocencia, esa candidez que escondía con un retorcido sentido del humor y supuesto mal carácter.
Le acarició el cabello despeinado con una mano. Alain abrió los ojos y sonrió. En ellos todo era simple y tranquilo. Mirándose en silencio ambos pensaron en lo mismo, en cómo la reciente desgracia de Oscar, los guió a tomar decisiones postergadas por años.
Might seem a mile away
It might seem insane
You could be a smile away
Could you feel my pain?
Días atrás, cuando Víctor recibió el aviso de una explosión frente al cuartel de Oscar, comenzó a temblar y las náuseas lo asaltaron debido al terror. Rápidamente pinchó las cámaras del perímetro sin siquiera esperar autorización, mientras marcaba enajenado el teléfono de Alain. Sintió que perdía años de vida, con cada llamada que terminaba en el buzón de voz.
How do I reach you
What's underneath you
Keeping you safe and sound
Found what I'm chasing, heart's racing
When you're around it feels like
Cuando por fin lo vio en las imágenes de las cámaras ayudando a los heridos, soltó el aire que retenía en el pecho y una lágrima quedó atrapada en sus largas pestañas. No pudo hablar con él hasta horas después, puesto que María Bárbara lo citó de inmediato a una reunión de emergencia. Un atentado contra oficiales era algo que nadie tomaba a la ligera.
Al intentar construir una línea de tiempo con las imágenes de las cámaras, pudieron determinar que el cuerpo calcinado pertenecía al director Jarjayes. Sin embargo, no fue posible dar con quién puso el explosivo. Nadie parecía haberse acercado al automóvil. En medio de la reunión, la comisario von Ahrensmeyer pidió salir unos minutos; al regresar, comenzó a organizar el operativo de inteligencia con un aplomo envidiable pese a su mirada enrojecida. Citó al capitán Yusúpov para entregarle el caso y se comunicó con el general Bouillé, llamó a la fiscalía y utilizó todas sus influencias, para que levantaran rápidamente el cuerpo de su mentor.
Apenas fue autorizado para dejar su turno, Víctor prácticamente corrió al hospital. Cuando vio a Alain en la sala de espera, y pese que ya habían logrado hablar por teléfono, corrió en su dirección deteniéndose a menos de un palmo.
Angels over me
I've never seen them before
But I feel angels over me
I hear them sing, "I love you more
I love you more, I love you more
I love you more, I love you more"
-A la mierda- murmuró antes de tomarlo del rostro y besarlo frente a todos, incluyendo los efectivos policiales que estaban en el lugar tomando el caso del atentando.
Alain respondió el beso con el mismo ímpetu, antes de murmurar:
-Tu nueva jefa está aquí.
María Bárbara acompañaba la camilla que portaba el cuerpo del padre de Oscar, y que ingresaba en esos momentos al centro asistencial, cumpliendo el protocolo del acceso por emergencias.
-Me importa un carajo- fue la respuesta de Víctor antes de volver a besarlo.
Así fue como ambos oficiales hicieron pública su relación. Pero a nadie le extrañó, pues la muerte presiona teclas armando melodías disímiles para todos.
Got the keys to the kingdom
And it feels like a cage
Had to look for the wisdom
Right there on the page
And are you kings and queens
And in-betweens, we're okay
Staying higher than the mezzanine
We're okay
Esa madrugada, luego de que André consiguiera entrar a la habitación de Oscar y les comentara que no estaba en riesgo vital, ambos fueron al departamento de Alain.
Al llegar el alba, con esa luz blanquecina y fría colándose entre las cortinas, Alain cerró los ojos sintiéndose agotado por el día. La rápida ducha que se dio le relajó los músculos, haciendo que se sumiera en ese sopor propio del cansancio. Sin embargo, abrió los párpados al sentir que Víctor se sentaba sobre él.
-Estoy que me caigo de sueño- murmuró -Aunque si insistes…- sonrió de lado y mirando fijo los felinos ojos que siempre conseguían seducirlo.
Víctor sonrió y aplastándolo con su cuerpo lo besó. Ambos torsos rozándose y las manos entrelazadas. Cuando Alain intentó deslizarle el pantalón del pijama por las caderas, notó que su dedo anular tenía algo: alzó la diestra y se quedó sin palabras al ver la alianza.
How do I reach you?
What's underneath you?
Keeping you safe and sound
If you see me, do they see me?
When you're around it feels like
Angels over me
I've never seen them before
But I feel angels over me
I hear them sing, "I love you more
I love you more, I love you more"
-Cásate conmigo, no esperemos más- fueron las palabras que Víctor dijo muy cerca de su rostro.
El silencio llenó la habitación. Ambos separados apenas por centímetros y con las respiraciones agitadas. Alain peinó con los dedos los castaños bucles de Víctor, que desordenados le enmarcaban el rostro y sonrió antes de contestar:
-Claro que sí- Alain comenzó a reír -Diablos, ¡claro que sí!
Con un rápido movimiento lo volteó en la cama para quedar encima.
-Pensé que iba a tener que pedírtelo yo- bromeó irguiéndose sobre las rodillas -¿Dónde está el tuyo?- miró a su alrededor.
-En el cajón de mi mesa de noche.
Alain fue por la cajita como si de un dulce se tratara. Tomando la alianza dijo:
-Ahora, es mi turno- dijo antes de meterse la argolla en la boca.
Víctor jadeó ronco, cuando Alain le chupó el dedo anular hasta ponerle el anillo.
It's only a case of denial
That messes with my inner child
But you bring out the best in me
And fill me with ecstasy
Like I haven't seen in a while
Recordar ese momento parecía algo lejano. Los días transcurrieron de manera vertiginosa, pues junto con acostumbrarse a nuevas labores profesionales, Víctor en la RAID y Alain aun siendo parte de la BRI, pero en el equipo de asalto. Era como si la vida hubiera dado un golpe de timón de esos que desestabilizan. Oscar estaba de baja médica por tiempo indefinido y André asignado a una unidad de investigación. El afiatado equipo que formaron ya no existía.
Pero, pese a todo, Víctor y Alain seguían sumergidos en la nube de felicidad propia de quienes por fin realizan sueños postergados. Ambas familias festejaron a su estilo el próximo matrimonio. Su fiesta de compromiso fue perfecta, estuvieron rodeados de parientes y amigos que se alegraban sinceramente por ellos. Todo parecía por fin en calma pese a la sucesión de desgracias.
When you're around it feels like
Angels over me
I've never seen them before
But I feel angels over me
I hear them sing, "I love you more
I love you more, I love you more"
(When you're around it feels like)
-¿Tienes resaca?- preguntó Alain con la voz rasposa y haciendo que Víctor rompiera el hilo de sus cavilaciones.
-Temo que, si me muevo, vomitaré las tripas o se me partirá la cabeza- murmuró Girodelle.
-Creo que bebiste demasiado…
-Todos lo hicimos- dijo Víctor sonriendo -Hasta tu hermana estaba borracha.
-Es una Soissons- contestó Alain con orgullo -¡Y Oscar!- exclamó entre risas -Si que se fue bien puesta. Apenas caminaba.
-André no lo hacía mucho mejor…- Víctor calló al oír su celular sonar debido a una notificación de correo -¿Qué hora es?
-No sé… mediodía supongo- contestó Alain antes de levantarse de la cama.
Girodelle sonrió cuando su ahora prometido, se paró frente a él tal como Dios lo echó al mundo, incitándolo a bañarse juntos. Mas su semblante cambió bruscamente al leer el email que su teléfono anunció.
-Dúchate rápido- dijo nervioso -Tenemos que ir al departamento de Oscar.
Alain lo miró sin entender.
-Encontraron el cuerpo de Bernard- explicó -Dejé una alerta plantada, acaban de identificarlo gracias a las pruebas tomadas cuando Rosalie desapareció.
Días antes…
Jeanne despertó con un sabor amargo en la boca. Tomándose unos segundos, se incorporó en el duro camastro del Apart Hotel donde se refugió con Bernard. El dolor en todo el cuerpo, le recordó la sensación de ser golpeada hasta el cansancio, efecto que conocía demasiado bien, pues en su paso por la cárcel, más de una paliza recibió debido a su altanería. Pero esta vez era diferente, nadie la golpeó, era el dolor que sentía en el pecho el que se apropió de su cuerpo.
Se quedó sentada en el borde de la cama, mirando sus pies descalzos y sucios por caminar sobre la asquerosa moqueta. Al lado, dos botellas de vodka vacías le recordaron el porqué del sabor amargo que le inundaba la boca. El estómago le rugió, llevaba más de 24 horas sin comer.
Un par de lágrimas le surcaron el rostro, se las secó con brusquedad, ya no quería seguir llorando, pero era como si su cuerpo actuara sin que importaran sus intenciones. Cerró los párpados y frunció en entrecejo, tenía que serenarse antes de planear cualquier movimiento. Nicolás no era el imbécil que ella siempre pensó y se dio cuenta de la peor forma. No había espacio para más errores.
Respiró profundo y se puso de pie. Entró al baño y permaneció bajo el chorro de la ducha, hasta que sintió que la cabeza se le despejaba. Mientras el agua tibia le desentumecía los hombros y cuello, la imagen del dulce rostro de Rosalie le llenó la mente. Volvió a llorar, la culpa apenas la dejaba respirar, pues pese a que siempre se esforzó en proteger a su hermana menor, finalmente había sido la responsable de su muerte.
Tomando grandes bocanadas de aire se juró a sí misma matar a Nicolás. Si años atrás no tuvo reparos en mandar a golpear al mocoso que maltrató a su hermana en secundaria, ahora nada la detendría. Y daba lo mismo que Rosalie nunca se enterara de cuanto la cuidaba, su premio era protegerla.
Vestida de negro impoluto y con el lacio cabello estilando el agua, salió de la habitación. El pusilánime de Bernard tendría que ayudarla, pues a sus ojos, él era tan responsable como ella de lo ocurrido, al no cuidar a su dulce hermana. Masculló un insulto al ver al periodista tirado en un sofá, inconsciente debido al alcohol.
En un intento por despertarlo pateó con fuerza las botellas que estaban a los pies de Bernard, este no se inmutó. Tomó una que aún tenía líquido en su interior, y agarrando la cabeza del periodista se la vació en el rostro. Bernard boqueó en busca de aire.
-Tienes cinco minutos para estar decente- le dijo con la mirada cargada de odio -Debemos encontrar a Nicolás antes que deje el país. Esa rata está buscando cómo huir, tiene órdenes de permanecer bajo radar y lo que hizo, lo pondrá en la mira de quienes están por sobre él. Si se queda en Francia, le pondrán precio a su cabeza.
Bernard se puso de pie como un autómata y, tomando el bolso que contenía las pocas pertenencias que sacó de su casa días atrás, entró a la habitación que estaba usando Jeanne. Al mirarse en el espejo del baño no se reconoció: las ojeras aumentaban lo anguloso y gris que se veía su rostro, la tupida barba sucia y opaca. Durante unos segundos se preguntó si no era mejor salir de ahí y buscar a André. Decirle dónde estaba Jeanne y quien asesinó a Rosalie. Intentar retomar su vida e incluso, escribir un libro con todo lo ocurrido. Un best seller que relatara lo descubierto, incluyendo el trágico final de la mujer que amaba. Sí, podría ser un buen plan. Pero no, algo en su interior lo empujó en la dirección opuesta.
Tomando la decisión de vengar a Rosalie aun a costa de su propia vida, abrió el grifo de la ducha y se desvistió. Con el agua fría cayendo sobre la cabeza, dejó al inescrupuloso periodista atrás, sin pensar en que estaba sellando su destino en esos momentos.
Continuará…
Ufffff comenzaré declarando mi obsesión por Laura Pergolizzi o LP, y este capítulo si bien lo tenía pensado desde hace mucho rato, escucharla sin descanso me ayudó a destrabarlos, pues retrata en su música las más variadas caras del amor… Y eso me encanta! El primer tema es el intenso "Lost on you", si no lo han oído, háganlo… No se arrepentirán. El segundo tema, es "Angels" y es perfecto para el momento de la historia de nuestra dupla rica-masculina-apapachable.
Luego, ¡gracias a ustedes! Gracias por seguir esta historia pese a lo que tardo en actualizar y a que es bastante "atípica", pero bueno, ya saben, me carga lo esperable… Y me gusta que esto ya esté tomando ribetes de una historia independiente que perfectamente se podría leer lejos del fandom. Mil gracias también a mis betas queridas Krim y Cilenita, porque no es solo revisión de "horrores" sino que es una conversación entretenidísima de mis ideas locas. Son lo máximo.
Ya están por acabarse mis vacaciones y lamento no haber avanzado como quería, pero fueron meses difíciles, uno de mis perrihijos se puso alitas y eso me rompió el corazón, así que con mucha humildad le dedico este capítulo a mi Kona adorado, el gigante bonachón que era mi máximo partner, pues pasaba horas y horas echadito a mi lado mientras yo estaba escribiendo. Tuve la fortuna de tenerlo 10 años conmigo, pero ahora, esas cuatro patitas me faltan como si fueran el aire… Luego, me agarré él virus que nos ha dado lata durante ya dos años… Y en fin, a todos nos pasan cosas malas y se las comento porque no soy la excepción.
No me extiendo más y les mando un abrazo. Queda poquito, muy poquito de esta historia, y espero me acompañen con reviews, porque ya saben, por cada comentario, un gatito ronronea y mi corazón sonríe.
