Capítulo 21

Entrenamiento especializado

Durante toda la siguiente semana, Lucho realizó un entrenamiento intensivo para retar a Yakón; si era cierto eso de que de tal palo, tal astilla, sus pokémon seguro que tenían tanta mala leche como él o incluso más. Y a saber cómo se desenvolverían en la batalla, por lo que debía de estar bien preparado para lo que le echara. Para ello eligió entrenar en la ruta 6, situada al noroeste de ciudad Fayenza, la cual se caracterizaba por ser parcialmente llana y con retazos montañosos que empezaban a elevar la orografía del terreno poco a poco. Poseía un largo río, afluente del Qiantang, que serpeaba por toda la ruta y marcaba la diferencia entre la parte más baja del valle y el comienzo de las elevaciones, extendiéndose durante gran parte de su longitud. Su presencia hacía que hubiera una vegetación muy frondosa y bastante prominente, con un amplio bosque de coníferas que lo cubría todo como un verde manto.

Al otro lado de la extensa ruta estaba la entrada a la cueva Electrorroca, una cueva que separaba la ruta 6 de la siguiente ciudad; pero no pudo entrar a echar un vistazo, puesto que había una extraña telaraña cubriendo toda la entrada que, al tocarla, le pegó un calambrazo tremendo, por lo que tuvo que dejarlo estar.

En cuanto al entrenamiento en si se enfocó principalmente en ducklett, ya que tenía mucho trabajo por delante; y no se equivocó, puesto que de buenas a primeras no se llevó especialmente bien ni con simipour ni con servine, haciéndoles trastadas en todo momento e interrumpiendo constantemente el ritmo de los combates.

-¡Ducklett, estate a la batalla y deja de molestar! ¿Quieres?-le regañaba Lucho de vez en cuando.

Sin embargo lo único que hacía con eso era envalentonarlo un poco más, sacando de sus casillas a los demás pokémon y cansando un poco más al chico, cuya paciencia estaba siendo puesta muy a prueba.

-¡Vale, empecemos de nuevo! ¡Golpe aéreo, servine esquívalo!

Para su sorpresa el pokémon volador agua le obedeció, abalanzándose sobre servine rasgando el aire, el cual preparó sus lianas para saltar y así esquivarlo; sin embargo, ducklett se desvió en el último momento, fallando el golpe a propósito y quedando ese intento de esquive en nada, riéndose abiertamente.

-¡Maldita sea, ducklett, no tiene ninguna gracia!

Aun así el aludido siguió riéndose, revoloteando por encima de sus cabezas; tanto servine como simipour le miraron con mala cara, casi tan molestos como Lucho o incluso más.

-Agh ¿qué voy a hacer contigo? Vale, veamos…

Optó entonces por otro tipo de acercamiento, obligándolo a bajar usando a servine y sus lianas y hablando con él abiertamente al respecto.

-A ver, ducklett, sé que no hemos empezado con buen pie, pero estoy seguro de que podremos llegar a un entendimiento. Entiendo que seas un revoltoso y que te guste la juerga, pero hay momentos en los que debes saber cuando aparcar todo eso y centrarte en el entrenamiento. ¿No quieres ser más fuerte? Juntos podemos conseguirlo ¿qué me dices?

Ante eso el pokémon volador agua le miró fijamente con un gesto difícil de discernir, girando la cabeza repetidamente a ambos lados, como si fuera un reloj.

-¿Eso es un sí o un no?-inquirió el chico, sin saber muy bien qué pensar al respecto.

Como respuesta ducklett siguió moviendo rítmicamente la cabeza, sin hacerle mucho caso.

-Está bien, lo tomaré como un sí, pero debes tomártelo en serio y seguir mis indicaciones ¿vale?

Una vez más el pokémon siguió a lo suyo, pero Lucho confió en que le había escuchado y retomó el entrenamiento rápidamente.

-Vale, veamos cómo reaccionas ante ataques frontales… ¡simipour, corte!

El pokémon de agua se adelantó de improviso, con sus garras listas para asestar un limpio corte; por un momento ducklett no reaccionó, pero en ese momento azotó sus alas soltando multitud de plumas que se quedaron pegadas a simipour, atenuando de esta forma su ataque y encajando mejor el golpe.

-¡Oh, eso es danza pluma! ¡Bien hecho, ducklett!-exclamó Lucho, satisfecho.

Sin embargo, en ese momento el aludido le miró esbozando una traviesa sonrisita, comenzando a lanzar plumas hacia todas las direcciones y embadurnando con ellas tanto al propio Lucho como a servine.

-¡Agh, no, ducklett, para!-exclamó el chico, tratando de quitárselas.

Servine, cada vez más cansado de él, trató de detenerlo atacándole directamente con atizar, pero apenas sintió el golpe. Ducklett se rio con tonito chotero, enfadando aún más a servine, el cual empezó a perder las formas y volviéndolo a atacar con mucha más hostilidad.

-¡No, servine, espera!

Sin embargo el pokémon planta no escuchó y se abalanzó sobre ducklett, comenzando una pelea mucho más seria y con intenciones de hacerse daño de verdad. El pokémon volador quiso irse volando, pero servine le aprisionó las alas con látigo cepa y empezó a zarandearle contra el suelo con mucha rabia. Ducklett trató de zafarse de él lanzando un rayo hielo y acertando de pleno, sintiéndolo en sus carnes y obligándole a soltarle.

-¡Ya basta, los dos!-exclamó Lucho, logrando quitarse las plumas.

Simipour trató de mediar en el conflicto y separarlos, pero servine le apartó de mala manera y se abalanzó sobre ducklett al tiempo que un aura verdosa le envolvía por completo.

-Espera, eso es…-pensó Lucho.

Antes de que pudiera adivinar lo que pasaba, la potencia de los ataques de servine se disparó y su cola brilló con gran intensidad, tornándose mucho más grande y adquiriendo un filo mucho más agudo y cortante. En cuanto tuvo a tiro a ducklett fue a atacarle sin mayor dilación, Lucho trató de interponerse, pero servine se convitió en una mancha verdosa en el aire que ni siquiera vio venir, y ducklett tampoco. El golpe fue directo y muy potente, dejando al pokémon volador completamente KO.

-¡Servine!

Ese grito hizo reaccionar al pokémon, el cual miró al chico, viendo entonces la mirada que le estaba echando y deteniéndose en seco. Nunca había visto antes a Lucho tan enfadado como en ese momento, sabiendo entonces que se había metido en problemas.

Sin decir nada, el chico recogió a ducklett y miró severamente a servine, el cual bajó la mirada avergonzado. Simipor no dijo nada, tan solo observó la situación con un gesto preocupado dibujado en su rostro.

-Mírame-murmuró el muchacho, muy seriamente.

El pokémon planta obedeció con algo de aprensión, al tiempo que su entrenador comenzaba a hablar.

-Entiendo que quisieras poner orden, pero esa no es la manera, y mucho menos dejándote llevar por sus provocaciones. Por ésta vez lo dejaré pasar, pero no quiero volver a ver peleas así entre vosotros ¿entendido?

Ante eso servine no puedo hacer nada más que asentir con la cabeza, con gesto arrepentido. Lucho suspiró, acariciando la cabeza a su primer pokémon, al tiempo que pensamientos varios cruzaban por su mente. Estaba claro que la cosa iba a ser mucho más complicada de lo que él mismo pensó en su momento, prefiriendo dejarlo estar por hoy, ya que de por sí los ánimos entre los tres iban a estar mucho más caldeados que de costumbre. Por lo que detuvo el entrenamiento y siguió explorando un poco la zona.

En esa misma ruta estaba situado el Centro de Estudios Estacionales, donde investigaban las condiciones climatológicas y cómo estas influían en determinadas especies de pokémon autóctonos de por allí. Uno de los científicos a cargo del proyecto le estuvo explicando un poco al respecto.

-Necesitamos un deerling para probar nuestras teorías acerca de su cambio de forma estacional.

-Deerling-repitió él, sacando su pokédex.

-Deerling, el pokémon estacional; el color y el aroma de su pelaje varían según la vegetación de su entorno y los cambios de estación, lo que anuncia del cambio de ésta. Si lo amenazan se esconde entre el follaje.

-Así es, su morfología es única de todas las especies autóctonas de Teselia, por lo que nos podría venir muy bien uno para un trabajo de observación. Lo iría a buscar yo mismo, pero suelen ser muy escurridizos, además, estamos ocupados con la investigación ¿podrías hacernos el favor? Te recompensaré debidamente, por supuesto-murmuró el científico.

-Claro, sin problemas-aceptó el chico.

Salió del centro y sacó a servine para que le ayudara a localizar uno rápidamente.

-Vale, buscamos a un deerling así que estate atento-le indicó el chico.

El pokémon planta asintió, levantando la cabeza y comenzando a otear por los alrededores.

Aunque pensó que a lo mejor tardaría un poco en encontrar alguno, para su sorpresa, y no muy lejos de allí, se encontró con una pequeña manada de deerling pastando tranquilamente. Tanto él como servine se agacharon para que no les vieran y huyeran antes de tiempo, observándolos atentemente. Todos poseían un pelaje de color verde prado tanto en sus grupas como su cola y la parte superior de la cabeza, incluyendo las orejas; sus patas eran todas de color blanco, con unas pequeñas pezuñas negras, y sus adornos florales tanto en la cabeza como en parte de su grupa tenían un tono amarillo claro.

-Vale, los tenemos localizados, vamos a inmovilizarlos con drenadoras ¿de acuerdo? Así lo tendremos más fácil a la hora de enfrentarnos a ellos sin que escapen-susurró Lucho a su pokémon.

Servine asintió y esperó a su orden, que llegó enseguida; de un solo movimiento de su cola, lanzó una serie de semillas que germinaron rápidamente, atrapando a unos cuantos sin que ni siquiera se dieran cuenta. El resto, al ver el peligro, se marcharon rápidamente.

-¡Ésta es la nuestra, ve a por el que más cerca esté!

Moviéndose como una gacela, el pokémon planta se deslizó por el suelo rodeando al primero que tuvo a tiro, aprovechando entonces para atacar.

-¡Atizar!

Embistió al derling con todo su cuerpo, aunque descubrió para su sorpresa que era más duro de lo que aparentaba, aguantando el golpe sin muchos problemas; por su parte, el pokémon atrapado trató de zafarse de las ramas que lo aprisionaban zarandeándose y soltando coces sin mucho éxito.

-¡Ciclón hojas!

Acto seguido, un gran torrente de hojas arremetió contra él repetidamente, sin hacerle mucho daño; sin embargo las hojas cortaron algunas de las ramas, lo que aprovechó deerling para librarse de ellas y atacar directamente a servine con sus pezuñas, asestándole un par de coces que notó en sus carnes.

-¡No te achantes, desarrollo!

Al punto, un aura brillante envolvió a servine mientras aumentaba sus ataques, preparándose para golpear más fuerte. Deerling aprovechó para cargar contra él con todo su peso, pero el impacto fue tan fuerte que salió regolpeado, lo que aprovechó Lucho para contraatacar.

-¡Ahora, hoja aguda!

Aun a pesar de ser del mismo tipo, el golpe fue potente y consiguió hacerle el suficiente daño como para hacerle tambalear hacia atrás; deerling cayó sobre sus ancas un tanto mareado, aprovechando entonces la ocasión para atraparlo.

-¡Ahora!-exclamó Lucho, lanzando una nivel ball.

Sin que deerling se resistiera, la ball golpeó al pokémon y lo cogió sin problemas, cayendo al suelo. Dio varios toques hasta que al final, saltó el seguro.

-¡Bien, lo tenemos!

Cogió la ball y regresó al centro, sacándolo para que lo vieran los científicos.

-¡Oh, es un deerling en su forma verano! Vamos a hacer una pequeña observación…

Entre todos los científicos estuvieron tomando notas de todo tipo, así como fotos, grabaciones y realizando varias pruebas con el pokémon, midiéndole la temperatura, comprobando sus constantes vitales, y muchas otras cosas que Lucho apenas entendía. Una vez que terminaron, se lo devolvieron.

-Muchas gracias, chico, nos ha ayudado mucho a comprender cómo afecta el tiempo a su fisionomía, puede que intentemos crear un bioma artificial en el cual simular factores estacionales distintos para así estudiar más de cerca las diferencias sin tener que esperar a los cambios de estación durante todo el año.

-Guay, me alegro haber sido de ayuda.

-Como agradecimiento por tu colaboración aquí tienes una piedra hoja, con ella podrás hacer evolucionar a varias especies de pokémon-explicó el científico, otorgándole una.

-Vaya, muchas gracias.

Aunque no entraba en sus planes capturar a un pokémon de esas características le estuvo echando un vistazo con su pokédex y descubrió que sabía hacer una serie de ataques que le podrían venir realmente bien para el combate de gimnasio contra Yakón, por lo que decidió mantenerlo de momento en el equipo.

-Bien, eres una recia candidata para enfrentarte a él, así que nos centraremos en mejorar tu fuerza de cara al combate de gimnasio-murmuró el chico, guardándose la pokédex.

Deerling sonrió, contenta de ser útil, al tiempo que el resto del equipo la daba la bienvenida. Ducklett apenas la hizo caso, estando más a su aire que otra cosa.

A lo largo de toda la semana estuvieron puliendo sobre todo los puntos débiles y, para su sorpresa, ducklett estuvo bastante formalito dadas las circunstancias, aunque Lucho estaba más volcado en trabajar con deerling que en él, por lo que en ese sentido apenas dio mucha guerra.

Para el día anterior al combate estuvieron realizando un último entrenamiento intensivo durante toda la mañana, para luego estar de relax durante el resto del día; salvo ducklett estaban todos bastante motivados y del todo listos para enfrentarse a cualquier cosa, dejando a Lucho del todo satisfecho.

-¡Muy bien, suficiente por hoy, estamos listos para mañana! Nos hemos ganado un buen descanso, vamos a comer.

Los pokémon agradecieron el gesto y acamparon todos juntos junto al río; para ellos había preparado comida para todos, mientras que para él se había hecho unos cuantos sándwiches. Fue a comer uno cuando, de repente, algo pasó zumbando justo a su lado sin que apenas se diera cuenta. Para entonces, el sándwich había desaparecido.

-¿Eh? Mph, ducklett…-murmuró Lucho, con tonito.

El aludido alzó la mirada y le miró extrañado, se encontraba comiendo su comida y no parecía haberse movido de donde estaba, sin embargo el chico no terminó de fiarse del todo.

-Mi sándwich, dámelo.

Como respuesta el pokémon volador agua giró la cabeza con gesto confuso, sin embargo Lucho siguió en sus trece.

-No te hagas el remolón que nos conocemos…

Aun así ducklett negó con la cabeza, con una inusitada seguridad; deerling salió al paso rápidamente y le defendió, ya que le tenía justo enfrente y no le había visto moverse en ningún momento.

-¿Y si no has sido tú, quien ha sido entonces?-inquirió Lucho, extrañado.

Fue entonces cuando una sombra se deslizó por detrás de Lucho sin que se enterase, pero deerling lo vio a tiempo y, sin dudar, se lanzó con una doble patada y golpeó a algo. Su entrenador se dio la vuelta y vio entonces de qué se trataba,

-¡Ah, un emolga!

El pokémon volador eléctrico se encontraba en el suelo algo magullado por el golpe que le asestó deerling, sin embargo no se amilanó y se levantó enseguida. Por su parte deerling le enfrentó, rascando el suelo con una pata en actitud retadora. Como respuesta emolga atacó con una rápida onda voltio que apenas le hizo gran cosa.

-¡Deerling, finta!-indicó Lucho.

Se acercó a él rápidamente para no fallar y le asestó un golpe con fuerza, arrastrándole hacia atrás.

-¡Derribo!

Acto seguido se lanzó con todo su cuerpo para embestirle, pero de golpe y porrazo aparecieron muchos emolgas, confundiendo a deerling y deteniéndose en seco, insegura de a quien atacar.

-Eso es doble equipo… ¡prueba a darles con energibola!

Formó entonces una bola de energía verdosa en su boca y la lanzó, desvaneciéndose todas las copias hasta dar con el original que lo logró esquivar a tiempo, contraatacando de seguido planeando rápidamente hacia ella y embistiéndola, notando ese golpe en sus carnes.

-Eso ha sido acróbata… ¡atrás, deerling!-indicó Lucho.

Los demás excepto ducklett, que no se mostró muy interesado, se adelantaron para cubrirla, sin embargo en ese momento emolga guiñó un ojo de manera cuca y una ristra de corazoncitos envolvieron a todos por igual. En cuanto estos pasaron, tanto servine como simipour se quedaron alelados perdidos, mirándola como una musa, siendo deerling la única que no se vio afectada.

-¡Oh, vaya, atracción, entonces eres hembra! ¡No importa, deerling es inmune a tus encantos! ¡Drenadoras, ahora!

Al punto, la aludida soltó una serie de semillas de su cabeza que germinaron de golpe, atrapando a emolga entre las ramas y succionando su energía.

-¡Eso es, doble patada!

Deerling se acercó a ella y la golpeó con las patas delanteras y luego con las traseras, lanzándola por los aires.

-¡Y remata con energibola!

Se dio la vuelta mientras cargaba el ataque y lo lanzó, dando a emolga de lleno; no le hizo gran cosa, pero el impacto la devolvió al suelo y las drenadoras hicieron el resto.

-¡Ésta es la mía!-exclamó Lucho, lanzando una turno ball.

La ball golpeó a emolga en la frente, cayendo de espaldas y del todo mareada; luego ésta le cogió sin problemas, dio varios botes y saltó el seguro.

-Muy bien…-murmuró el chico, satsfecho, mientras deerling se la daba.

En su momento le gustó la estrategia de Camila con sus emolgas, por lo que quiso hacer algo parecido, pero dándole su toque personal. Poco a poco el equipo comenzaba a tomar forma y eso le animó bastante, puesto que le daba mayores posibilidades de cara al inminente combate de gimnasio.

Esa misma noche se fue a la cama pronto, puesto que tenía hora para el combate mañana por la mañana y debía estar preparado.


-¡Ya tenemos los resultados del último espectáculo, la ganadora del pase nocturno es Liza!

Un aplauso atronador inundó las gradas del teatro musical, haciendo temblar de emoción a la aludida y festejándolo con su pokémon.

-¡Genial, tranquill, hemos ganado!

El pokémon volador se posó en su brazo y le hizo arrumacos en el pelo con su pico, igual de contento que ella. Aunque en un principio no veía los musicales tan emocionantes como un combate al final sí que les acabó cogiendo el gusto, complementándose con Liza a la perfección y ayudándola mucho en ese sentido.

Regresó al camerino a recoger sus cosas, encontrándose con el director antes de salir al recibidor.

-¡Liza, querida, eres una auténtica estrella! ¡Estamos aumentando el aforo cada vez más, gracias a ti los musicales están recuperando la relevancia que tenían antaño y, personalmente, no puedo estar más agradecido contigo! ¡Gracias, gracias, mil gracias!

-Oh, tampoco es para tanto, señor director…

-¡No seas tan modesta, querida, disfruta de tu merecido éxito! ¡Tenemos que celebrarlo, esta misma noche tengo una gala con varias personalidades del mundo del espectáculo! ¿Quieres venir?-le sugirió el director en ese momento.

-Oh, muchas gracias por invitarme, señor director, pero me temo que no voy a poder, he quedado esta misma noche yo también…

-Oh, no te preocupes, en otra ocasión entonces.

Una vez en el hall recibió a su incipiente club de fans para saludarles, estrecharles la mano o bien recibir algún que otro regalo en forma de más complementos para su neceser. Estuvo por allí un rato y, tras despedirse de ellos, se dirigió hacia el norte hacia su cita con N.

Desde que empezaron a salir todo se había transformado y parecía algo así como un sueño hecho realidad; ahora que eran pareja sus encuentros eran mucho más íntimos y disfrutables, conociéndose mucho más a fondo y disfrutando aún más de la compañía del otro y viceversa. De alguna manera N se había vuelto mucho más atento y cariñoso que antes, notándose sobre todo a la hora de hablar con ella. Cuando antes se cortaba mucho más y había más silencio cuando el tema de conversación se acababa, ahora había pequeñas caricias y algún que otro beso furtivo. En el fondo el chico seguía siendo tan inocente y bueno como siempre, pero ahora esa sensación se había intensificado mucho más. Y eso era algo que le encantaba a Liza.

El lugar donde habían quedado era el parque Nexo, un enorme y muy frondoso parque público situado justo en el centro de la península central de Teselia que abarcaba casi cuatrocientas hectáreas y que era visitado por mucha gente al año, hogar además de muchos pokémon ya que también poseía un gran bosque que lo rodeaba, siendo en ese sentido el mayor pulmón verde de toda Teselia. En la plaza central, situado en una espaciosa fuente y rodeado de chorros de agua de colores, se encontraba el Nexárbol, una escultura con forma de árbol en espiral que subía hacia arriba y simbolizaba tanto a la unión como a la diversidad que tanto caracterizaba al cantón de Teselia.

Se quedó por allí cerca esperando, aunque en un momento dado llegó a oír una voz familiar llamándola.

-¡Pssst, aquí, Liza!

Alzó entonces la vista y vio a N subido a la escultura, sentado cerca del punto más alto de ésta.

-¿Qué haces ahí arriba?-inquirió ella, extrañada por encontrarle justo ahí.

-Las vistas son impresionantes, sube.

-¿Pero cómo quieres que lo haga?

Al punto N soltó un silbidito y el mismo sigilyph de la última vez reapareció, subiéndola con psíquico hasta donde estaba él.

-Gracias, sigilyph-agradeció ella, sentándose al lado de su chico.

El pokémon emitió un profundo sonido y se alejó de ellos, dejándolos tranquilos enseguida.

-Vaya, visto así viene bien tenerlos fuera de las poké ball-tuvo que admitir Liza en ese momento.

-¿Lo ves? No quiero que sufran estando dentro de esas bolas, por eso lo hago… y ya ves que felices son-asintió N.

Liza asintió con la cabeza, comprendiendole un poco mejor en ese sentido e inquiriendo de seguido.

-¿Qué tal todo?

-Bien… y por lo que sé, tú también-murmuró él, con expresión misterioso

-¿Por qué lo dices?

-Por lo que sé estás teniendo un éxito fuera de lo común con los musicales… el otro día te vi actuar, eres brillante, haces que los pokémon brillen con luz propia y no te impones sobre ellos, sino todo lo contrario. Es realmente encomiable, puesto que no les haces luchar como los entrenadores pokémon, por lo que no se hacen daño entre sí, y tampoco los degradas por dinero o fama, sino por hacer felices a los demás.

-Vaya, gracias…

Era en esos momentos cuando menos comprendía al chico, no obstante siempre hacía todo lo posible por entenderlo y escuchar su postura. Aunque todavía no lo conocía todo sobre él, hasta el momento había podido ir averiguando y comprobando que no lo había pasado bien en el pasado, por lo que en ese sentido sabía que debía apoyarlo todo lo posible para que, poco a poco, se fuera soltando y abriéndose a los demás.

-Gracias por apoyarme en esto… ya sabes que es importante para mi-murmuró ella, cogiéndole de un brazo y apoyándose sobre él.

-Claro.

-Y, bueno… por mi parte se refiere yo también te voy a apoyar.

-¿En serio?-inquirió él, sorprendido.

-Por supuesto, es lo suyo ¿no? Nos apoyamos mutuamente, eso es lo que hacen las parejas.

Ella le cogió de la mano y él la imitó sin dudar, aunque el chico se mostró un tanto ofuscado por alguna razón en particular. Sin embargo prefirió no decir nada al respecto, mirando al cielo con mirada escrutadora.

Por su parte Liza se acomodó a su lado, aunque al hacerlo notó que algo presionaba contra su cadera, viendo que se trataba de ese cubo tan extraño que llevaba siempre atado al cinto. Lo estuvo observando atentamente, viendo que era parecido al cubo de rubik, pero al contrario que éste no tenía los colores característicos y eran todos de color dorado. Y eso no era todo puesto que el cubo en si estaba dividido en otros más pequeños, con un hueco libre en el centro de cada cara. Llevada por la curiosidad, la chica le preguntó al respecto.

-N, nunca te lo he preguntado, pero ¿Qué es este cubo que llevas siempre aquí?

Al ver que lo estaba mirando, N lo desabrochó del cinto y lo alzó hacia la luna, mirándolo atentamente.

-Es una esponja de Menger-anunció, admirándolo en silencio.

-¿Y qué es eso?-preguntó Liza.

La cara de N se iluminó, como si le hubiese gustado oír esa pregunta, pasando a contestarla enseguida.

-En las matemáticas, la esponja de Menger es un conjunto fractal descrito por primera vez en 1926 por Karl Menger, mientras exploraba el concepto de dimensión topológica. Se trata de una generación bidimensional del conjunto de Cantor y tiene propiedad de curva universal.

Por un momento hubo un abrupto silencio entre los dos, N miró a Liza y vio que tenía dibujado el desconcierto en la cara.

-¿Y cómo se come eso?-inquirió, extrañadísima.

N se rio ante su perplejidad casi sin poder evitarlo, a lo que ella respondió rápidamente.

-¡No te rías y explícamelo! de forma fácil, por favor…

-Vale, vale, veamos… técnicamente es un espacio que se representa por una serie de cubos divididos en más cubos…

-¿Como el cubo de rubik?-inquirió ella en ese momento.

-Sí, pero no es lo mismo. Al contrario que el cubo de rubik, la esponja de Menger se puede dividir en muchos más cubos. Ésta esponja que tengo yo sólo está a nivel uno y posee en total veintisiete cubos. Pero una esponja de Menger puede llegar a tener hasta más de doscientos, algo que para el cubo de rubik es insostenible ya que rompería por completo su estructura y sería imposible de resolver. Lo que explica y deja clarísimo, es que la esponja de Menger tiene volumen nulo y superficie infinita.

-¿De veras? ¿Cómo es posible?-inquirió ella, asombrada.

N acercó la esponja de Menger un poco más hacia ellos, mientras continuó con su explicación.

-Para poder comprender esto es necesario echar mano de la imaginación y verlo desde un punto de vista más tridimensional. Imagínate que estamos en un sitio cerrado y pudiéramos manipular el espacio a nuestro antojo ¿lo tienes?

-Sí, creo que sí…

-Vale, entonces, si tú añadieras más cubos en los mismos lugares en los que ya hay cubos el espacio se duplicaría y la esponja se haría más grande cada vez…

Guiada por sus explicaciones, fue desmontando el cubo en su cabeza y volviéndolo a montar, haciéndose más grande, justo como él dijo que pasaría, y mostrando más caras con más huecos libres en ellas, habiendo un total de nueve con el más grande justo en el centro de cada cara.

-¿Lo ves?

-Sí, lo veo… vaya…

-Bien, ahora hay más de sesenta cubos, por lo menos, y más de veinte huecos. Ahora, repite el mismo proceso varias veces.

Llevada por la curiosidad continuó deshaciendo y montando el cubo, comenzando a adquirir un volumen muy superior y aumentando el número tanto de cubos como de huecos. La boca de Liza se entreabrió en un gesto fascinado, a lo que el chico muurmuró.

-Veo que ha captado tu atención… ¿qué volumen ha adquirido?

-Pues… no sabría decirte con exactitud, pero… es enorme, quiero decir… tiene al menos más de veinte huecos, creo… creo que ha sobrepasado los doscientos cubos…

-Bien, para ahí, ahora imagínate que nos vamos a adentrar en él hasta alcanzar su interior y volver al principio, pero no deshagas el cubo ¿de acuerdo?

-Vale…

-Ahora… vamos allá.

Como si fuera en una nave espacial, ésta comenzó a acercarse al inmenso cubo conformado de más cubos y multitud de huecos, colándose por uno y comenzando a navegar por su interior; Liza trató de llegar a su mismo centro, pero entonces descubrió impactada que el interior nunca acababa, puesto que no había volumen alguno y su superficie era infinita. Los ojos de la chica se abrieron de par en par, a lo que él esbozó una sagaz sonrisita.

-Ah, pero… no llego nunca… ¡oh, pues claro!

-¿Lo entiendes ahora?

-¡Sí, parece complicado de entender pero no lo es, simplemente no llego al centro porque no existe al no haber volumen, por lo que navego infinitamente a ninguna parte!

-Eso es…

-¡Es increíble, N!

-Fascinante ¿verdad? Por eso me gusta tanto, por esa dinámica de dimensión topológica que posee, y la propia esponja es el límite de éste proceso tras un número infinito de iteraciones. Nos habla de cómo el espacio se puede dividir en un número indeterminado de niveles y explica de cierta forma cómo funciona el universo desde un punto de vista matemático. Es hasta hechizante…-murmuró el chico con gran pasión.

Por un momento los dos se quedaron callados observando la esponja, que brillaba con fuerza bajo la luz de la luna; por alguna razón que no alcanzó a comprender del todo el corazón de Liza se aceleró, mirando por un momento a N, el cual seguía navegando por el interior del cubo completamente absorto. La sola visión de sus ojos brillando en ese fulgor apasionado que siempre los caracterizaba encendió sus mejillas y, sin previo aviso, le cogió de la cara y le besó con inusitado fervor. El chico se vio sorprendido por su entusiasmo y se dejó hacer por ella, que incidió un poco más en el beso con una incipiente pasión que solo ella parecía sentir. Antes de que la cosa fuera a más Liza decidió cortar por lo sano, separándose de él y respirando entrecortadamente.

-¿Estás bien?-inquirió él, extrañado por su comportamiento.

-Ah… sí, sí, perdona, es que…

Por un momento la chica se quedó callada, con el rostro aún algo encendido y tratando de serenarse un poco. En cuanto estuvo algo más tranquila, murmuró.

-No ha sido nada, tranquilo…

-¿Segura? Parecía como si estuvieras enferma ¿segura que estás bien?-inquirió él, preocupado.

Ante eso Liza no pudo evitar esbozar una cariñosa sonrisita, al tiempo que se derretía por dentro. Era demasiado adorable para su propio bien. Pero hasta ella sabía que no era momento ni lugar, así que lo dejó estar y rápidamente cambió de tema.

-No te preocupes. Ah, por cierto, mañana por la tarde tengo otro número, ¿quieres pasarte a verme?

-Mañana por la tarde… no voy a poder, tengo cosas que atender… lo siento-murmuró el chico.

-No pasa nada ¿Y por la noche?

-Sí, por la noche sin problema.

Por un instante Liza le miró a los ojos, perdiéndose en ellos; estar con él era lo mejor que podía pedir. Ni miles de números en el musical compensarían lo que sentía estando a su lado. Y, dejándose llevar por sus sentimientos, le susurró.

-Te quiero.

Ante eso el chico la sonrió y la respondió como mejor sabía: con un suave beso. Tras eso la miró a los ojos, esos ojos azules que eran los que daban color al mundo gris en el que vivía. Esos ojos azules que le hacían olvidar todo su cometido. Esos ojos azules que le hacían tan feliz.


¡Y seguimos con Pokémon! Si alguien temía por las pocas capturas de Lucho que no tema, que en éste capítulo está todo bien cubierto XD y esperaos que no está el equipo del todo definido y habrá algún que otro cambio más, pero bueno, no voy a adelantar acontecimientos, lo veréis en breve. El conflicto con ducklett no ha hecho más que empezar, se alargará unos cuantos capítulos y será importante para seguir desarrollando a Lucho, así que esperad más cosas en ese sentido.

Por otro lado seguimos con más momentos entre los dos enamorados que tanto me gustan, ésta vez lo he contado desde el punto de vista de Liza y resaltando algunos detalles de diseño que nunca nos han explicado, como el de la esponja de Menger, el cual he usado sobre todo para poner el foco en uno de los puntos fuertes de la personalidad de N: las matemáticas. No lo parece, pero son el leitmotiv principal de N, y veremos más cosas en ese sentido en futuros capítulos. Es gracioso porque personalmente no me gustan nada, pero me gustaría ser lo más fiel posible a la personalidad del chico, así que adelante con ello.

Y eso es todo de momento, para el siguiente capítulo vendrá el combate de gimnasio así que esperadlo para dentro de poco. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!