Capítulo 23

Prueba de fuego

No perdió el tiempo y palió todos los kilómetros que quedaban, comiendo algo por el camino sin aminorar la marcha, hasta llegar a la entrada de la cueva Electrorroca. Sin embargo, y para su mala suerte, esa extraña tela electrificada seguía ahí, por lo que había que quitarla de algún modo.

-¡Emolga, destruye la tela con persecución!-ordenó él, sacándolo.

El pokémon eléctrico volador se lanzó y la golpeó repetidamente, tratando de quitarla de en medio; gracias a su tipo primario al menos no se electrocutaba pero, aun a pesar de sus esfuerzos, no conseguía gran cosa.

-Déjalo, emolga, no puedes con ella-murmuró el chico, contrariado.

La aludida miró la tela un tanto frustrada y se subió a su hombro, mientras el chico pensaba en alguna forma de poder pasar; en ese momento, oyó una voz familiar detrás de él inquiriendo.

-¿Me lo dejas a mí?

Se dio la vuelta y vio entonces a Yakón acercándose a él, al tiempo que lo saludaba dándole un toque al ala de su sombrero.

-Ah, hola Yakón.

-Buenas… oí que había problemas para cruzar la cueva y vine a echar un vistazo. Oh, ya veo, esa es la electrotela de galvantula-anunció, al verla.

Curioso al respecto, Lucho consultó su pokédex para saber más de él.

-Galvantula, el pokémon electroaraña; cuando un enemigo lo ataca, expulsa por la boca hilos electrificados para crear una barrera. Pone trampas con esos hilos, de este modo, electrocuta a sus enemigos y los inmoviliza por completo.

-Eso es… no sé qué hará ahí, pero tengo que arreglar el entuerto… ¡adelante, krokorok!

El pokémon salió de su ball y embistió la tela, haciéndola pedazos con triturar; al ser de tipo tierra no le afectó la electricidad, siendo muy sencillo para él deshacerse de ella. En menos de un minuto siquiera, la tela ya no estaba.

-Bien hecho, krokorok, vuelve-murmuró el líder, recogiéndolo.

-Gracias, Yakón-murmuró el chico.

-Ah, ya ves tú, para eso estamos los líderes de gimnasio. Aunque déjame decirte que tienes bastante talento, algo me dice que vas a llegar lejos si te lo propones, chaval.

-Vaya, muchas gracias-agradeció él, un tanto cortado.

-No te quites mérito, de nada sirve lamentarse si no lo intentas primero, eso es algo que he aprendido a lo largo de toda mi carrera profesional, y también se puede extrapolar a los combates, por eso decidí ser también líder de gimnasio. Pero bueno, nos vemos, mucha suerte en tu viaje.

Y, tras esa rápida despedida, se marchó de vuelta a la ciudad.

Una vez sólo Lucho se recolocó la bandolera y, finalmente, entró en la cueva. Nada más traspasar el umbral de la entrada pudo notar como una súbita electricidad estática le recorría todo el cuerpo, poniéndole los pocos pelos que le sobresalían de la gorra en punta. Y es que todo el espacio de la cueva Electrorroca destacaba por estar impregnado de electricidad estática, lo que favorecía la aparición de pokémon eléctricos. Su ambiente siempre estaba cargado y tenía iluminación propia debido a la gran cantidad de electricidad que había; un tono de luz azulada se podía vislumbrar reflejándose en las paredes de la cueva, y multitud de piedras a su alrededor brillaban en una especie de bioluminiscencia, haciendo innecesaria cualquier tipo de iluminación artificial.

Al poco rato de entrar, y mientras caminaba siguiendo el camino, le pareció oír un leve ruido a sus espaldas, como una especie de ligero susurro casi imperceptible. El chico se dio la vuelta, inquiriendo de seguido.

-¿Has oído eso?

Emolga asintió con la cabeza, con un gesto alerta dibujado en su rostro y mirando hacia todas direcciones. El chico notó entonces como algo pasaba zumbando a su lado y, de golpe y porrazo, se encontró con tres personas que le cortaron el paso, mirándole fijamente.

-¿¡Ninjas?!-inquirió en voz alta, con gesto extrañado.

Los tres vestían completamente de negro, con unos trajes ceñidos sin mangas y anchas perneras, además de un pañuelo y una bandana negros con los que se cubrían parte de la cara, dejando a la vista unos ojillos de color oscuro y unas cejas blanquecinas. Tenían además anchas y largas pelambreras blancas que contrastaban ampliamente con su vestimenta. Le miraron fijamente durante unos breves segundos, como evaluándole, hasta que uno de ellos habló.

-Ven.

Sin que se diera cuenta siquiera se acercaron a él y, entre los tres, le cogieron y le llevaron rápidamente por esa parte de la cueva hasta una amplia estancia donde se encontraron con alguien que le era horrorosamente familiar.

-¿¡N?!-soltó Lucho al verle.

-Aquí está, gran N-anunció el primer ninja que habló.

Y, tras esas palabras, desaparecieron de la vista.

-Gracias…-murmuró el chico, dirigiéndose hacia él.

-¿¡Pero bueno, que es eso de coger a la gente por sorpresa y llevarla a rastras?! Además, ¿Qué haces aquí?-inquirió Lucho, desconfiado.

-Esos tres que te han traído son los miembros del Trío Sombrío, cuidadosamente seleccionados por Ghechis. Y, al parecer, fueron ellos los que colocaron esa tela de galvantula en la entrada…-reveló el muchacho, con gesto distraído y mirando hacia otro lado.

-Que manía de cambiar de tema ¡que te estoy hablando!-exclamó Lucho, molesto por su actitud.

Aun así, N siguió a lo suyo, sin dejar de mirar a sus alrededores hasta que finalmente habló.

-La cueva Electrorroca, la electricidad fluye por ella de acuerdo a una fórmula matemática… y además, está ligada a los pokémon. Si no hubiera personas sería mi lugar ideal…

-Oh, sí, tú a lo tuyo sin escuchar siquiera… no pasa nada, señor líder del equipo Plasma, sé mantener las formas incluso yo, tranquilo-murmuró Lucho, cargando de sarcasmo cada sílaba.

Por un momento N le miró detenidamente, como si le estuviera realizando un rápido escaneo y opinando de seguido.

-Verdaderamente eres un chico de lo más enérgico y tenaz, aunque también terco y un tanto obstinado… aun así ¿por qué eres tan especial?

-¿Especial? ¿Acaso yo tengo algo de especial? ¿A qué viene eso?-inquirió Lucho, extrañado por sus palabras.

-Ah… ¿te sorprende? Te he elegido-anunció N, con mucha pompa.

-¿Elegirme, para qué, de qué hablas? Háblame claro…-pidió el chico, exasperado.

-Bueno, no es de extrañar que te sorprenda, he hablado largo y tendido con Ghechis sobre vosotros...

-¿Nosotros? Querrás decir sobre mí, aquí sólo estoy yo…

-No, he dicho bien, vosotros, tú y tus pokémon, como esa emolga que llevas en la capucha.

La aludida se dio la vuelta y le miró con curiosidad, al tiempo que Lucho se apresuraba a preguntar, ciertamente intrigado.

-¿Y para qué querría alguien como él saber nada de mí?

-No se encargó él personalmente, claro, envió al Trío Sombrío para obtener más información. Por lo que han podido observar de vosotros Cheren representa el sólido ideal de fortaleza, mientras que Bel, aun así, es consciente de la realidad: no todos pueden hacerse más fuertes. Pero tú… tú no te decantas por ninguno de estos preceptos… estás en equilibrio, neutral… y a mí eso me parece bien.

-Ajá, veo que las clases de filosofía te cundieron bien, pero… ¿a qué viene exactamente todo esto? Quiero decir, aparte de haber estado espiándonos a mí y a mis amigos algo más debes de haber sacado de todo eso ¿no?-inquirió Lucho, con cierta ironía.

-Creía que ya te habías dado cuenta… vamos, sinceramente creo que eres un chico listo, Lucho, estoy seguro de que eres capaz de sacar tus propias conclusiones.

Ante eso el aludido se quedó callado, no muy seguro de qué decir de todo eso. De buenas a primeras parecía que N le estaba tanteando desde un punto de vista mucho más personal, pero no terminaba de comprender del todo por qué lo hacía exactamente. ¿Acaso quería acercarse a él? Y en tal caso ¿para qué querría hacerlo? Después de todo eran rivales al fin y al cabo ¿por qué querría alguien como N saber más de él?

-Bueno, tal y como yo lo veo has averiguado algo que podías haber sabido con simplemente preguntarme, pero al contrario has preferido mandar a tres tíos que dan muy mal rollo a espiarnos impunemente… quieras que no eso no habla muy bien de ti…

-Esos tíos están para servir a Ghechis y a mí, que para algo soy su señor.

-Oh, cierto, me olvidaba de vos, majestad.

Aun a pesar de su actitud cínica, N le ignoró y se paseó un momento por la estancia, lo que le hizo recordar un poco a Ghechis. En un momento dado, N habló.

-Siempre se dice que debes conocer a tu enemigo casi tanto como a tus amigos, pero personalmente prefiero pensar de manera no tan pragmática. Sigo pensando que eres especial y que, al contrario que el resto de la gente, no te mueves por fines egoístas o deseos de gloria ajena, aun a pesar de que apuntas al campeonato. Aun así me gustaría asegurarme y no ser yo el único que vea tu visión. Al fin y al cabo, somos muy distintos tú y yo…

-Oh ¿tú crees?-inquirió Lucho, con sorna.

Por un momento N le miró fijamente con esa mirada tan fría que a veces tenía, para entonces anunciar.

-El equipo Plasma te está esperando para medirse contigo, así Ghechis podrá comprobar qué clase de entrenador eres.

Y, tras esas palabras, se marchó del lugar sin decir nada más, dejándole con la miel en los labios.

-¡Eh, espera! ¿Cómo que me están esperando, qué pretendes? ¡Eh! ¡Eh!-le llamó Lucho, pero N no le hizo caso y desapareció en la siguiente intersección

-¿Será posible? ¿Qué pretenderá con todo esto? Cada vez le entiendo menos…

Continuó por el camino que trazaba la gruta y se encontró con más rocas bioluminiscentes, que emanaban electricidad estática por todos los costados; la sensación al estar cerca de una era bastante curiosa, muy similar a cuando acercabas la mano a la pantalla de un ordenador antiguo o una televisión de tubo. Prefirió no tocarla a riesgo de que le metiera un fuerte calambrazo, aun así emolga se puso encima de ella y absorbió la electricidad. Sus mofletes chisporrotearon y mostró una cara de satisfacción tremenda.

-Estás en tu elemento ¿eh?-inquirió el chico, divertido.

La aludida asintió con energía, abriendo sus patitas y dejándose llevar por la sensación.

-Venga, vamos.

Continuaron la marcha y, un poco más adelante, se encontró con una piedra de menor tamaño que, para su sorpresa, flotaba en el aire cual globo de helio. Lucho se acercó con curiosidad y la tocó, viendo que no transmitía electricidad estática, pero aun así se veía afectada por esta de alguna forma. Se preguntaba cómo era posible tal cosa cuando, en ese momento, una voz que le era familiar murmuró.

-Curioso ¿eh?

Se dio la vuelta y vio entonces a Bel, con los pelos en punta.

-¡Anda, Bel, qué sorpresa!

-¡Hola de nuevo! Eh, Lucho ¿sabes qué? Si empujas esta piedra hacia cualquier lado, las rocas grandes las atraerán-reveló la chica, muy animada.

-¿En serio?-inquirió el chico, un tanto incrédulo.

-¡De veras, no te engaño! ¿Verdad, profe?

-Verdad.

En ese momento llegó entonces la profesora Encina, con su peinado ochentero hecho un desastre.

-Bof, allá va una hora en la pelu… ¡Lucho, cuánto tiempo!

-¡Hola, profesora! ¿Qué hace aquí?

-¡De investigación! Bel me acompaña.

La aludida esbozó una grata sonrisita, al tiempo que la profesora admiraba el lugar, comentando de seguido.

-La cueva Electrorroca, llena de electricidad estática, como siempre. Es uno de los mayores misterios geológicos de toda Teselia, no se sabe con certeza de donde proviene tanta energía… las rocas reaccionan entre sí eléctricamente con cargas opuestas y por eso algunas flotan, como esa de ahí.

-Entiendo…-murmuró Lucho.

-Pero no he venido por eso, vengo por un pokémon de aspecto de engranaje llamado klink que vive aquí-reveló la profesora.

Curioso al respecto, Lucho sacó su pokédex y se informó.

-Klink, el pokémon engranaje; la configuración de sus dos cuerpos es predeterminada. Si no se corresponde con su homólogo, se separa. Genera la energía vital que necesita haciendo girar sus dos cuerpos.

-Así es, no puede dejar de girar… su composición y origen es un misterio, por eso estoy aquí, para hacer investigaciones sobre el terreno-explicó la mujer.

-¡Y yo la asisto!-añadió Bel.

-Qué curioso… ¿cuándo fue descubierto? Asumo que será reciente…-murmuró Lucho, mirando la entrada con interés.

-Esto te va a gustar… se sabe de su existencia desde hace más de cien años-reveló la profesora, para su sorpresa.

-¿¡Qué?! No puede ser, pero si es la viva imagen de un engranaje…

-Así es, y estamos hablando de una especie que no ha cambiado de forma en mucho tiempo, se especula incluso que es anterior a la edad del metal.

-¿Cómo es posible?

-Ah, buena pregunta, por cuestiones como esas es por lo que decidí dedicarme a la investigación, siguiendo los pasos de mi padre. Hay más investigadores como yo que se dedican a estudiar a los pokémon en muchos y variados campos, desde su morfología, biología, características físicas y coercitivas, pero yo preferí tocar una rama que apenas se ha explorado. ¿Qué hace que los pokémon sean pokémon, de dónde proviene su fuerza, cuál es el origen de las especies que pueblan el planeta? Esas son las preguntas que aspiro a responder-explicó la profesora con cierta pasión que no se le escapó.

-Ya veo… supongo que le vendrá bien tener un sujeto de investigación…

-Sí, me sería de gran ayuda… si encuentras y capturas a uno me vendría muy bien a la larga, me evitaría tener que estar desplazando aquí cada vez.

-De acuerdo, a ver qué puedo encontrar.

Mientras las dos se quedaban por allí y la profesora tomaba notas, Lucho se adelantó; fue limpiando el camino para poder pasar desplazando las rocas flotantes, que como bien dijo la profesora eran atraídas por las rocas más grandes como si de un gran imán se tratara. Además, no sabía cuándo aparecería el equipo Plasma, por lo que debía de estar preparado.

Durante su camino por esa parte de la cueva, le pareció oír todo el rato una especie de ruido constante que le seguía a todas partes. Se dio la vuelta un par de veces, pero no había nada, aparentemente; sin embargo, en cuanto se dio la vuelta en la siguiente intersección se topó de frente con un klink.

-¡Ah, así que eras tú!

El pokémon le miró atentamente sin dejar de girar en ningún momento, haciendo ese sonido tan característico que antes oía; estuvo rodeando a emolga todo el rato, cosa que a Lucho llamó la atención, inquiriendo de seguido.

-¿Quieres luchar contra ella?

Como contestación el pokémon giró más deprisa, por lo que no perdieron más tiempo y se enfrentaron, la batalla dio comienzo en cuanto emolga se lanzó.

-¡Muy bien, onda voltio!-indicó Lucho.

Emolga cargó energía y la soltó de sopetón a la vez que klink hacía lo mismo, soltándola en un rayo bien dirigido; los dos corrientazos se encontraron en el aire y explotaron, formando una densa nube de humo. Fue de ahí donde surgieron dos engranajes lanzados por klink que golpearon repetidamente a emolga un par de veces.

-¡Záfate de ellos con persecución!

Los golpeó rápidamente con la cola y las extremidades, librándose de ellos rápidamente.

-¡Ahora, bola voltio!

Acto seguido, formó una bola eléctrica en la punta de su cola y la lanzó con fuerza hacia klink, el cual ni la vio venir, cayendo al suelo KO.

-¡Ahora!-exclamó el chico, lanzándole una acopio ball.

Ésta le cogió sin problemas, dio varios toques y finalmente saltó el seguro.

-Bien, la profesora estará contenta-pensó el chico, recogiéndola y poniéndola en su cinto junto con las demás.

Tras esa captura siguió adelante hasta llegar a un puente de madera que salvaba una honda sima por la que se podía ver los distintos niveles en los que estaba dividida la cueva. Estando cerca de llegar al otro lado, el Trío Sombrío reapareció y le rodeó.

-Ven-le indicó uno de ellos.

Le cogieron entre los tres, mientras el chico exclamaba.

-¿¡Queréis dejar de aparecer así en plan fantasma?! ¡Y soltadme, sé caminar yo solo!

Llegaron al otro lado del puente y, el que habló antes, retomó la palabra.

-Bajando por ahí te encontrarás con miembros del equipo Plasma, esperándote para medir tu fuerza.

-¿Y para eso me cogéis entre tres y me lleváis en plan sillita de la reina?

Los ninjas le ignoraron y desaparecieron una vez más sin dejar rastro; Lucho siguió el camino que trazaba la cueva y bajó hacia el nivel inferior a través de un túnel. Cerca de allí, tras pasillos y grandes estancias llenas de rocas con electricidad estática, se encontró con un numeroso grupo de caballeros templarios que, al verle, exclamaron.

-¡Ahí está!

-¡Prepárate, has de enfrentarte a todos!

Al menos cuatro soldados se adelantaron, mientras que el resto retrocedían; entre todos sacaron a varios pokémon como sandile, watchog y liepard. Por su parte, Lucho sacó a servine, simipour, klink, además de a emolga, que saltó de su hombro al tiempo que soltaba una fuerte onda voltio que dejó bastante tocados a los demás salvo a sandile, que no le afectó.

-¡Bucle arena!

-¡Servine, ciclón hojas, simipour, escaldar y klink, rueda doble!-indicó el chico.

El ciclón hojas disolvió el bucle arena y golpeó a sandile, mientras que el escaldar hizo el resto; klink lanzó engranajes que dañaron a varios watchog, pero un liepard saltó en su ayuda.

-¡Buena baza!

-¡Carga y luego rayo carga! ¡Emolga, bola voltio!-ordenó con rapidez Lucho.

Emolga fue más rápida que liepard y una bola voltio lo detuvo en seco, haciéndole daño en el proceso; por último, un rayo carga potenciado de klink empujó hacia atrás a liepard, cayendo KO. Pero aún quedaban los watchog, que se lanzaron para mordisquear a emolga.

-¡Simipour, escaldar! ¡Servine, hoja aguda y klink, rayo carga de nuevo!

Simipour defendió a emolga, repeliendo a los watchog con un chorro de agua hirviendo, saliendo algunos quemados; servine les alejó con un rápido tajo con su cola y klink los remató con un rayo carga aún más potente que el anterior. Los soldados se quedaron a cuadros al verse derrotados tan fácilmente.

-¡Diablos, qué coordinación!

-¡Madre mía, ha podido con todos!

-¡Retirada!

Los cuatro soldados, todos hombres, recogieron a sus pokémon rápidamente y ahuecaron el ala enseguida; por su parte, y sin recogerles siquiera, siguió avanzando por ese angosto y largo pasillo, con todos sus pokémon a su lado.

-Vamos a enfrentarnos a esos payasos del equipo Plasma para que vean como nos las gastamos-murmuró Lucho.

Todos los pokémon lanzaron gritos de lo más animados, aunque en ese momento se dio cuenta de que no había sacado a ducklett, que seguía en su veloz ball. En su momento optó por no hacerlo debido sobre todo al ambiente, ya que su combinación de tipos le dejaba en una muy fuerte desventaja ante ataques eléctricos. Sin embargo ningún soldado del equipo Plasma había sacado ni un solo pokémon de ese tipo, por lo que supuso que no habría ningún problema en ese sentido. No las tenía todas consigo, pero debía trabajar con él si quería mejorar su actitud, por lo que lo sacó a no más tardar.

Una vez fuera, y al ver dónde estaba y el ambiente que lo rodeaba, ducklett comenzó a sudar frío y con intenciones de protestar, pero Lucho se adelantó.

-Espera, ducklett, tiempo muerto. No tiene por qué pasarte nada ¿de acuerdo? Si no tocas las paredes o las rocas no te llevarás ningún corrientazo, ya sé que no estás cómodo, pero he pensado que tal vez un ambiente más hostil te ayude a motivarte mejor…

Ante eso el pokémon esbozó un gesto molesto, queriendo contestar al respecto, pero el chico se mostró firme en ese sentido.

-No me repliques, señorito, la última vez me dejaste tirado cuando más te necesitaba, me parece estupendo que te guste la juerga y la farándula, pero como ya te dije antes no te vas a librar tan fácilmente de mí. Así que sé obediente y vamos a entrenar todos juntos ¿de acuerdo?

Ducklett hizo una mueca, visiblemente fastidiado, pero no tuvo más remedio que ceder ante la miradita que el chico le estaba echando, uniéndose a los demás sin muchas ganas.

Enseguida reaparecieron más soldados, presentando batalla; vio tanto a hombres como a mujeres de edades comprendidas entre los veinte a los cuarenta años más o menos, todos ellos pregonando la misma cantinela una y otra vez.

-¿Por qué el gran N iba a pensar que eres alguien especial? ¡No eres más que un déspota que utiliza a sus pokémon con fines egoístas!

-¿Es que no sabéis decir otra cosa? ¡Fue N quien me metió aquí, yo no he pedido nada de esto!-exclamó Lucho, molesto.

-¡No te atrevas a tachar de falso al gran N! ¡Él es mucho más noble y bueno que tú o cualquier otro entrenador!

-Oh, por supuesto, a dónde va a parar, supongo que me puedo ahorrar los comentarios si no vais a escucharme…

-¡Es la gente como tú la que no escucha! ¡Sin embargo aquí estamos, probándote porque el gran N cree que vales algo! ¡Y al final los pokémon son los que se manchan las manos en una lucha sinsentido!

-¿Entonces para qué lucháis? ¡Si no queréis hacer daño a los pokémon no combatáis y punto, sin embargo me estáis obligando a luchar contra vosotros sólo porque a N le apetece! ¡No tiene sentido!

-¡Mira, ahí coincidimos!

Aun a pesar de sus intentos por hablar con ellos los soldados siguieron en sus trece y continuaron desafiándole por órdenes del gran N, del cual nunca más se supo, al menos hasta el momento. Todos sus pokémon se emplearon a fondo batiéndolos a todos, incluso ducklett se mostró más comunicativo y dispuesto a pelear, obedeciendo sus órdenes la gran mayoría del tiempo, aunque a veces tendía ir más a su aire, cosa que al final le acababa acarreando algún que otro problema.

-¡Liepard, tajo umbrío!-indicó una mujer cuarentona.

-¡Esquívalo y danza pluma!

Sin embargo el pokémon volador agua optó por atacar de frente con pistola agua, pero liepard cortó el chorro de agua con suma facilidad y le golpeó de lleno, empujándole hacia atrás. Ducklett se golpeó entonces contra una pared cercana para luego caer sobre una roca bioluminiscente, llevándose entonces un fuerte calambrazo que le dejó hecho un guiñapo.

-¡Ducklett, no, maldita sea!-masculló el chico, contrariado.

-¡Pobre criatura, encima le increpas, eres despreciable!-exclamó la mujer en ese momento.

-¿Perdona? ¿Quién me atacó antes? ¡Tu liepard empujó a ducklett contra esa roca!-le espetó Lucho, cansado de esa conversación.

-¿Te crees que hago esto por gusto como tú? ¡Nos ordenaron venir aquí y medirnos contigo, en este momento preferiría estar en casa con mi liepard en mi regazo y mimándolo, pero no, aquí estoy haciendo daño a un pobre pokémon oprimido por ti!

-¿¡Es que nunca os cansáis de contradeciros constantemente?!

-¡Di lo que quieras pero eso no quita lo que es! ¡Algún día te arrepentirás de lo que haces!

-¡Agh, me cansé! ¡Simipour, golpe roca!

El pokémon agua se adelantó y, con el puño derecho brillando, le asestó un fuerte golpe en la cabeza a liepard que le dejó KO rápidamente.

-¡No, liepard! ¡Malditos entrenadores pokémon, no hacéis más que hacer daño a todos con vuestros absurdos combates!

-¡Lo que es absurdo es esta conversación, estoy harto de vosotros!-masculló Lucho, realmente cansado.

-¡Eso, no me escuches, total! ¿Para qué hacerlo? Y luego la mala soy yo…

Tras eso la mujer recogió a su pokémon y salió de allí rápidamente, dejándolo sólo. Deseando que fuera la última, se acercó a ducklett y lo cogió en brazos, al tiempo que le espetaba.

-¡Te dije que fueras obediente! ¡Si lo hubieras sido no te hubieras llevado ese corrientazo!

Ésta vez el pokémon le miró con un gesto más antipático e incluso detestable, cosa que a Lucho no se le pasó; quiso decir algo, pero se encontró con que no tenía nada que decirle. Por lo que, sin mediar palabra, lo recogió y no lo volvió a sacar. Los demás le miraron un tanto preocupados, a lo que él exclamó con deje exasperado.

-¿Qué queréis que haga? ¡Si no me escucha es su maldito problema!

Por un instante notó como la rabia y la impotencia se apoderaba de él, dándole ganas de llorar, pero se contuvo. No era el mejor momento para esto.

Por suerte para él no volvió a ver a más soldados, alcanzando el otro extremo del largo túnel y llegando a otro acceso que subía al nivel superior. Lo agradeció inmensamente, puesto que tanta lucha y discusiones insustanciales que no llevaban a nada lo dejaron exhausto, además que en el piso inferior el ambiente era más cargado y le hacía sentirse incluso más aplomado. Estuvo tratando un poco a sus pokémon con superpociones, puesto que al igual que él estaban cansados; todos se dejaron hacer sin problemas, pero cuando llegó el turno de ducklett éste ni siquiera le miró. Le aplicó el ungüento sin decirle nada y le devolvió a su ball más serio que nunca. Una vez que terminó con el tratamiento se adelantó todo lo que pudo hasta estar cerca de la salida.

Aunque no lo parecía, se había tirado en esa cueva casi toda la tarde, siendo cerca de las siete, y estaba deseando salir de allí y no saber nada más ni del equipo Plasma ni de ninguna otra aparentemente organización sin ánimo de lucro. Sin embargo, y muy cerca de la salida, se reencontró con N, el cual murmuró.

-Has podido con todos…

-Paso de hablar contigo, estoy cansado.

Quiso coger y marcharse, pero al pasar a su lado N le detuvo de improviso cogiéndole del brazo; por un momento Lucho le miró como si no hubiera visto bien, espetándole de seguido.

-¿Qué haces?

-Tú no estás cansado, lo que estás es enfadado… y creo saber por qué.

-Déjame en paz-masculló Lucho, soltándose de su agarre.

De nuevo quiso retomar la marcha, sin embargo en ese momento N murmuró.

-Sabes que es verdad.

El chico se detuvo en seco, mirando hacia el suelo con gesto alterado. En un momento dado, Lucho musitó.

-No tienes ni idea… ni siquiera estabas ahí, tú sólo me echaste a la turba.

-¿Y crees que realmente necesitaba estar ahí?

Los dos se miraron fijamente, N con gesto tranquilo y Lucho tratando de no estallar ahí mismo, sin embargo no pudo evitar dejar que sus sentimientos se desbordaran.

-¿¡Qué coño quieres de mí?! ¿¡Eh?! ¡Lo que tengas que decirme dímelo y punto, pero no hagas perder el puto tiempo!

Ante eso N miró al suelo, esbozando una somera sonrisita, al tiempo que empezó a pasearse por el lugar antes de hablar, lo que exasperó a Lucho.

-Un mundo con mucha variedad de puntos de vista y formas de pensar está condenado al fracaso… y eso es algo que no puedo permitir. No hacemos más que discutir y pelear insustancialmente sin llegar a ninguna parte. Es inaceptable.

-¿Cómo? Todos tenemos opiniones, ¿acaso quieres coartar la libertad de expresión que la gente posee?-inquirió Lucho, incrédulo por lo que oía.

-Si eso hará que gente cruel y déspota deje de hacer daño a los pokémon, que así sea-anunció el chico, con una seriedad que asustaba.

-No puedes hablar en serio.

Ante eso el chico se quedó callado, mirándole fijamente y diciéndoselo todo en nada. Lucho se quedó atónito, a lo que N aprovechó para continuar hablando.

-Humanos y pokémon son completamente distintos, como la noche y el día… sólo estando separados los unos de los otros podremos vivir en plenitud. Sí, ese es mi sueño… ¿Y tú, Lucho, tienes sueños?

-Que si tengo… vamos a ver ¿¡qué mierda tiene que ver eso con lo que estabas hablando?!-gritó Lucho, perdiendo la paciencia.

-Respóndeme a la pregunta, por favor-pidió el chico, con mucha calma.

Antes de responder Lucho inhaló y exhaló despacio, tratando de serenarse.

-Sí, sí que tengo sueños, todos los tenemos ¿contento?

-Yo también tengo sueños… por lo tanto… ¡deberías entenderme! Pero no, intento que lo veas y aun así sigues cerrándote en banda…-murmuró N, extrañamente dolido debido a esto.

Fue en ese mismo instante cuando algo saltó en la cabeza de Lucho, comenzando entonces a gritar y explayarse a gusto, incapaz de mantenerse tranquilo.

-¿Que me cierro en banda? ¿¡Que me cierro en banda?! ¿¡Y tú y tus acólitos qué, tampoco os cerráis en banda?! ¡Mira, tío, lo he intentado pero no puedo ni contigo ni con todo esto, me tenéis harto, joder, harto! ¡No soy ningún monstruo, ni esclavizo ni hago daño a mis pokémon, si lo quieres ver, bien, y si no, también! ¡Ya está bien, maldita sea, ya está bien de antagonizarme cada vez que me ves, ya está bien de toda esta mierda! ¡Ya está bien!

Tras esa perorata Lucho se quedó mucho más tranquilo y despejado tras descargar sus más recientes frustraciones, sin embargo N le miró con cierto gesto comprensivo, como si supiera cómo se sentía. Fue entonces cuando el chico soltó un silbidito, al tiempo que la tierra temblaba por un momento y saliendo de ésta un boldore.

-No… no, no, no…-musitó Lucho, demasiado cansado como para eso.

-¿Qué pasa? Pensaba que te gustaba luchar…-murmuró N, mirándole con gesto adulón.

-Sí, pero no así, no ahora, maldita sea…

-Una pena, pensaba que serías capaz de enfrentarme una vez superada la prueba…

-¿Enfrentarme a ti para qué? ¿Para que luego me digas que está mal y me taches de malvado o algo peor?

-Ahora lo entiendes ¿verdad? No somos tan distintos, Lucho, vemos lo mismo pero desde otra perspectiva, pero eso no significa que seamos opuestos…

-¿Qué quieres decir? Espera…

Por un instante se quedó callado, pensando en todo lo que le había dicho y dándose cuenta entonces de lo que pretendía. Le había estado tratando de captar y no se había dado ni cuenta. Le habían estado cansando deliberadamente para así tratar de llegar hasta él. Y, al darse cuenta, se sintió asqueado, renovando así sus fuerzas y opinando al respecto.

-Qué estrategia más ruin… si lo que querías era que me uniera a vosotros lo llevas muy claro.

-No realmente, sólo quería que entendieras un poco mejor mi visión…-murmuró N, con genuina sinceridad.

-¡Ya, claro, aprovechándote de que no estaba en forma! ¡No cuela, tío! ¡Servine!-exclamó entonces Lucho, sacándolo.

El pokémon planta salió a combatir, rodeando a boldore rápidamente mientras esperaba a una orden.

-¡Drenadoras!

Al punto servine lanzó las semillas, pero N rascó el suelo con una zapatilla, y boldore atacó entonces con un rápido bofetón lodo que las detuvo y además cegó un poco a servine, el cual trató de quitarse el barro de encima sacudiéndose rápidamente.

-¡De frente, hoja aguda!

El pokémon planta se abalanzó con su cola en alto, pero N apretó los puños y boldore se hizo una bola, al tiempo que aumentaba mucho su defensa. Gracias a esto el golpe posterior no fue tan duro, encajándolo mucho mejor.

-¡Ciclón hojas!

Boldore respondió de nuevo con otro bofetón lodo que se mezcló con el ciclón, salpicando barro y hojas hacia todas las direcciones y deshaciéndolo en el proceso; N aprovechó entonces para contraatacar, dándole una patada a una piedra cercana. Boldore atacó entonces con anti aéreo, asestándole un golpe directo a servine que lo notó en sus carnes.

-¡Acércate a él y megaagotar!

Haciendo uso de su velocidad, el pokémon planta se deslizó hasta su altura y, lanzando de su cuello dos lianas brillantes, agarró a boldore con ellas y succionó su energía, recuperándose en parte y dejándole en las últimas. N contraatacó con otro anti aéreo, pero ésta vez servine lo vio venir y lo esquivó a tiempo, sacudiendo su cola y rematando la jugada con una rápida hoja aguda que lo dejó KO.

-Retírate, boldore, esto no ha terminado-indicó N en ese momento.

El pokémon se ocultó de nuevo bajo tierra, al tiempo que chico soltaba otro silbidito con un tono distinto y algo muy pequeño caía del techo hasta la espalda de servine.

-¿¡Qué es eso?!-inquirió Lucho, sin llegar a verlo del todo.

Ante eso N esbozó una sonrisita sagaz, al tiempo que hizo un gesto con los dientes; al punto, servine se retorció de improviso presa de un intenso dolor, como si algo le hubiera picado, afectándole sobremanera.

-¡Agh, diablos! ¿Qué le está atacando? ¡Resiste, servine, trata de zafarte!-exclamó Lucho, contrariado.

Sin embargo su oponente parecía ser tan pequeño y estaba tan aferrado a él que no pudo hacer nada por evitar ser dañado, cayendo KO muy rápidamente. El otro pokémon saltó de su espalda, revelando ser un pequeñísimo joltik que apenas ocupaba la palma de una mano. Lucho recogió a servine, sacando en su lugar a simipour.

-¡Trata de alcanzarlo, corte!

Sin embargo joltik era tan pequeño que le era inusitadamente sencillo esquivar todos los intentos de golpe, saltando muy alto y moviéndose muy rápidamente. N hizo un gesto con la mano y joltik atacó extendiendo una tela de araña electrificada que fue directa hacia él.

-¡Excava!

Antes de que le alcanzara el pokémon agua se ocultó bajo tierra, esquivando a tiempo el ataque; joltik estuvo atento mirando hacia todos los lados, tratando de ver por dónde saldría, pero de golpe y porrazo simipour reapareció justo debajo de él, llevándoselo por delante. El golpe fue tan fuerte y el pokémon tan pequeño que no pudo soportarlo, cayendo KO de seguido.

-Atrás, joltik-indicó N.

El pequeño pokémon se retiró, al tiempo que N llamó a otro, haciendo acto de presencia un klink similar al suyo.

-¡Golpe roca!

Simipour se adelantó con sus puños en alto, pero klink lo esquivó a tiempo para luego atraparle con ambos extremos de su cuerpo, apretándole con fuerza.

-¡Agh, trata de soltarte, simipour, escaldar!

Sin embargo klink atacó antes encendiendo sus engranajes y soltando una rápida descarga que dejó muy tocado al pokémon agua, recibiendo además daño por las ataduras. Simipour trató de contraatacar de nuevo con golpe roca, pero klink se movió deprisa y se hizo a un lado, teniéndolo a tiro de nuevo. Ésta vez un rayo carga puso la puntilla, derrotándolo así rápidamente.

Lucho lo recogió enseguida, sacando ésta vez a su klink y enfrentándose mutuamente.

-¡Rayo carga!

Ambos pokémon atacaron al mismo tiempo con el mismo ataque, bloqueándose mutuamente y potenciando sus respectivos ataques especiales. N no cejó en ese sentido y continuó atacando, por lo que Lucho hizo lo mismo. Incluso los dos klink intentaron embestirse el uno contra el otro en un intento por demostrar su superioridad, pero sus distintas cargas les repelían, siendo imposible hacer contacto directo.

-¡No hay manera, rayo carga!-exclamó Lucho, contrariado.

El klink de N hizo lo mismo, aunque ésta vez los dos pensaron a la vez, moviéndose a la par que atacaban en direcciones completamente opuestas; como resultado, ambos rayos carga describieron una parábola en el aire que hicieron que el uno impactara sobre el otro y viceversa. El golpe fue tan fuerte debido al incremento de ambos ataques especiales que los dos se acabaron debilitando al mismo tiempo, cosa que sorprendió tanto a Lucho como N, el cual murmuró.

-Qué inesperada fórmula…

Lucho no dijo nada, dudando por un instante a quien sacar, pero un nuevo silbidito llamó la atención del chico, viendo entonces a un pokémon que nunca antes había visto, por lo que se informó al respecto.

-Ferroseed, el pokémon fruto espina; lanza numerosas púas al detectar peligro, estampándolas en las paredes de las cuevas. En cuanto tiene la ocasión, echa a rodar y se escapa. Absorbe los minerales que contienen las rocas para alimentarse.

Al ver el aparato el gesto de N se torció, inquiriendo de seguido.

-¿Acaso crees que esa cosa puede servir para conocer mejor a los pokémon? ¿O un combate?

-¡Desde luego que sí, se hizo precisamente para eso! ¡Y sí, combatiendo aprendes más sobre ellos!-exclamó Lucho.

Ante eso el muchacho no dijo nada, sin embargo advirtió que la mano de su rival dudaba entre una ball u otra, inquiriendo de seguido.

-¿Qué pasa, acaso no estás seguro de continuar? ¿O es que no eres capaz de enfrentar la verdad?

Ésta vez el rostro de Lucho se contrajo, al tiempo que su rabia se hacía tangible con suma facilidad; sin pensarlo siquiera, cogió la veloz ball de ducklett y lo sacó. Nada más salir el pokémon volador agua miró de reojo a su entrenador con una mueca de rencor. Al verlo, N entrecerró los ojos con gesto dolido, como si le afectara directamente.

-Ya veo, entonces es así… qué decepción…

-¿¡Cómo que qué decepción?! ¿¡Qué quieres decir con eso?!-inquirió Lucho, súbitamente molesto.

-Hasta ahora te tenía como un chico que no perdía el respeto a sus pokémon aun a pesar de hacerlos combatir, pero esto… es realmente decepcionante…

Ante eso Lucho quiso decir algo, probarle lo contrario, pero supo que no podría hacerlo por mucho que quisiera; por primera vez desde que se conocieron, N tenía razón. Y eso le molestaba como nunca pensó que lo haría en toda su vida. Miró a ducklett, el cual apartó la mirada sin intención alguna de escucharle. Cerrando los ojos con fuerza, lo recogió sin decir nada más, al tiempo que N murmuraba con gesto afligido.

-Una pena…

-No te he pedido tu piedad… ¿acaso me vas a decir ahora que eres mejor que yo?-le espetó Lucho, sumamente molesto.

-¡Yo reboso amor hacia mis amigos por los cuatro costados, y te lo demostraré!-exclamó N en ese momento.

Lucho indicó a emolga, que seguía en su capucha, salir a combatir en el lugar de ducklett, lo cual hizo aunque un poco incómoda al respecto. A una señal de N, ferroseed lanzó una serie de proyectiles de su cuerpo que fueron directos hacia ella.

-¡Esquívalo y atracción!

Emolga esquivó todos los misiles planeando rápidamente, para luego guiñar un ojo y extender una ristra de corazoncitos que envolvieron a ferroseed, dejándole completamente impedido y a su merced. N pareció reaccionar de forma extraña a esa situación, como si no supiera muy bien lo que hacer o pensar, lo que aprovechó Lucho a su favor.

-¡Acróbata!

El pokémon eléctrico volador se abalanzó rápidamente sobre él, asestándole una serie de golpes que le hicieron daño progresivamente; ferroseed, lejos de contraatacar, miraba a emolga como si fuera una musa, por lo que Lucho le puso la puntilla rápidamente.

-¡Bola voltio!

La bola eléctrica rasgó el aire hasta embestir a ferroseed, tirándolo al suelo y sin que éste se volviera a levantar. N se arrodilló frente a él y lo cogió en brazos, mirándolo con pesar y musitando de seguido.

-Amigos heridos, eso son los combates pokémon…

Ante eso Lucho cerró los ojos dejando escapar un ligero bufido, sin ganas de volver a tener esa conversación. Sin embargo en ese momento N masculló.

-¿Por qué?... ¿¡Por qué?! ¡Me tomo esto en serio, todo lo que hago es por una razón, pero aún así…! ¿¡Por qué no puedo ganarte?! ¡¿Por qué contigo el mundo adquiere color, por qué?!

Para entonces el gesto del muchacho se había contraído mucho y sus ojos comenzaban a anegarse, lo que extrañó sobremanera a Lucho, incapaz de comprender semejante reacción por su parte.

Sin embargo, en ese momento, una voz familiar le llamó no muy lejos de allí.

-¡Lucho!

Se dio la vuelta y vio entonces tanto a Bel como a la profesora, que venían del otro lado de la cueva.

-¡Aquí estás! Vaya oído, Bel pudo oírte desde el otro lado… oh, hola ¿es amigo tuyo?-inquirió entonces la profesora al ver a N.

El aludido se levantó aún con ferroseed en brazos, mirando de cabo a rabo a la mujer y hablando de seguido.

-Usted es la profesora Encina ¿verdad? He oído hablar de usted, pretende entender la relación entre humanos y pokémon basándose, como no, en las reglas arbitrarias de los humanos. Y por supuesto, de ese horrible artefacto llamado pokédex ¿en qué estaba pensando?

Lucho quiso decir algo, pero Encina se adelantó conservando en todo momento la educación.

-Vaya, sí que me tienes manía ¿no? Por un lado he de reconocer que tu opinión personal es totalmente válida, pero por otro, la mía también lo es. Yo soy científica y me dedico a estudiar el origen de los pokémon, mientras que otras personas son mejores en sus áreas de trabajo e interés. Con esto en mente ¿No crees que cada uno debería reflexionar por sí mismo si quiere estar con los pokémon?

-¡Ja! ¿¡Y qué conseguiríamos con eso?! ¿¡Dar carta blanca a cualquier desaprensivo para hacer sufrir a los pokémon?! ¡No pienso tolerar la existencia de semejante mundo!-gritó N, súbitamente enfadado.

Tras esas duras palabras, y con su pokémon en brazos, se fue de la cueva.

-¡Eh! ¿¡Pero qué te has creído?! ¡Vuelve aquí!-exclamó Lucho, pero para entonces N ya se había ido.

-Tranquilo, Lucho, tampoco pretendía convencerlo de la noche a la mañana, pero le dará que pensar…-le calmó la profesora.

-No sabría muy bien qué decirla, pero bueno… por cierto, tengo a klink-comentó el chico en ese momento.

-¡Ah, eso es estupendo! Por nuestra parte se refiere hemos compilado un montón de datos, déjame verlo un momento…

El chico lo sacó y la profesora tomó una pequeña muestra del acero de su cuerpo, guardándola en un pequeño tubo de ensayo.

-¡Estupendo, una muestra activa de un klink! Voy a intentar datar su composición mediante la prueba del carbono 14, tal vez me ayude a desentrañar el misterio de su origen-reveló la mujer, muy emocionada.

-Me alegro de haberla ayudado, profesora… ¿se quedará entonces con él?-inquirió en ese momento el chico.

Por un momento la profesora miró al pokémon y luego al entrenador, pensándolo por un momento y comentando al poco rato.

-No, mejor quédatelo tú de momento, estoy segura que a tu lado crecerá y se convertirá en algo mucho mejor, quizás te lo pida más adelante, eso sí, pero por ahora que esté contigo.

-Está bien.

-Comprendo perfectamente que a ese chico no le convenza el método científico, después de todo no podemos gustar a todo el mundo. Pero si algo he aprendido tras años de investigación es que si queremos estrechar los lazos entre nosotros y los pokémon debemos conocerlos mejor.

Lucho asintió, comprendiendo su planteamiento, aunque prefirió no hacer más comentarios acerca de N. Tanto la profesora como Bel regresaron al interior de la cueva para seguir investigando un poco más, por su parte se despidió de ellas y salió de la gruta.

Nada más hacerlo pudo ver que la tarde ya había caído sobre el oeste de Teselia, pintando las cimas de las montañas más cercanas de un color rojo pardo intenso; desde donde estaba pudo ver ciudad Loza situada en un extenso valle enclavado entre montañas. Las vistas eran magníficas y apenas quedaban unos pocos metros para llegar, pero dado que se encontraba aún algo cansado decidió hacer un alto. Por inercia sacó a todos sus demás pokémon para tratarlos un poco y darles de comer tras el combate con N, pero hubo uno que no quiso saber nada de él.

-Ducklett, no estoy para bromas ahora, cómete tu comida-murmuró el chico secamente.

Sin embargo, esa vez no fue como las demás, puesto que el pokémon le enfrentó con cara de pocos amigos, como si le quisiera decir algo. Lucho, que aún tenía muy reciente todo lo sucedido en el interior de la cueva, no pudo más y le espetó.

-¡Ya está bien! ¿¡Eh?! ¡Ya está bien, he hecho todo lo posible por que nos lleváramos bien pero tú nunca has puesto de tu parte, haciendo lo que te daba la gana en vez de seguir mis órdenes! ¡Pon tú un poco de tu parte para variar!

Por su parte ducklett empezó a graznar y chillar, aleteando con mucha fuerza y gesto furioso. De alguna manera Lucho pareció saber qué era lo que le estaba diciendo, gritando de seguido.

-¡No es culpa mía! ¡Desde que te capturé no has hecho más que darme problemas, he hecho todo lo posible por hacer que esto funcione pero tú jamás has hecho nada por demostrarme lo contrario! ¡Estoy cansado, ducklett, muy cansado de todo esto!

Como respuesta, el aludido graznó y chilló aún más fuerte, haciendo un amago de ir a atacarle, pero los demás pokémon le detuvieron rápidamente antes de que hiciera una tontería. El gesto de Lucho se contrajo, soltando entonces.

-¡Si tan harto estás entonces lárgate, me harás un favor!

El silencio posterior fue tan denso que se podía cortar con un cuchillo, Lucho le miró fijamente, esperando una respuesta por su parte que nunca llegó. En su lugar, el pokémon volador agua se zafó de los demás y azó el vuelo hacia el norte sin mirar atrás. El chico le dejó hacer sin más, sin pensar siquiera. Era tal el hartazgo que sentía que no podía ni quería hacer nada más al respecto.

Los demás pokémon le miraron con gestos afligidos y preocupados, sin embargo no se atrevieron a decir nada. Lucho recogió sus cosas rápidamente, devolviéndoles a todos a sus respectivas ball. Por un momento cogió la veloz ball de ducklett y la miró fijamente, con intenciones de abrirla por la fuerza o pisotearla, sin embargo el simple hecho de pensar en ello hizo clic en su cabeza. Y es que, por un instante, se dio cuenta de lo que implicaría hacer eso, al tiempo que el equipo Plasma volvía a su cabeza.

-No… ducklett… ¡ducklett!

Sin embargo el pokémon ya no estaba ahí, se había ido. Asió la veloz ball con fuerza en su mano, al tiempo que no pudo más y dejó escapar todo lo que sentía por fin. Se había estado conteniendo demasiado y ahora no pudo hacer otra cosa más que soltarlo. Se arrepintió al instante de todo lo que dijo antes, pero ya era tarde. No había nada más que hacer.

¿Es que acaso no eres capaz de enfrentar la verdad?

Las palabras de N regresaron a su cabeza de forma ineludible, sin poder evitar pensar que en el fondo tenía razón.

Y así, sintiéndose más miserable que nunca, el chico continuó su camino guardando la veloz ball en su bandolera.


¡Y retomamos por fin Pokémon! Qué ganas tenía de continuar, ahora que ya he terminado con Sombras de Mordor estoy un poco más liberado, pero como ya sabréis Pokémon continuará cuando me haya retirado, ya que me servirá para parar de vez en cuando de mis escritos originales, ya que el ir cambiando me ha demostrado ser un método bastante eficaz. Pero bueno, hablemos del capítulo.

Esta vez he querido centrarme sobre todo en el conflicto con ducklett, que ha llegado a su punto más álgido, siendo el encuentro con N y el equipo Plasma determinante en ese sentido. Me ha servido también para seguir trabajando la relación entre N y Lucho, que comienza a tensarse por momentos. He aprovechado para sacar el lado más temperamental del chico, un lado que todos tenemos en mayor o menor medida. Seguiremos viendo cómo afecta esto a la trama, los siguientes capítulos serán importantes en ese aspecto.

Y nada más de momento, esperad el siguiente más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!