Capítulo 25
Los designios del corazón
Tras unos cuantos días yendo de aquí para allá y haciendo recados para la profesora Encina, Bel decidió tomarse un día para ella aprovechando que la profesora no la había pedido nada más por el momento. Hasta ahora su nuevo cometido como su ayudante había dado al viaje un cariz completamente distinto, y se sentía más motivada que nunca al respecto. Mientras que antes quería salir simplemente por el hecho de hacerlo y no tener que rendir cuentas a su padre, ahora todo parecía cambiar. En ese sentido podía comprender perfectamente a Liza, la cual ahora la iba fenomenal en ciudad Mayólica con el teatro musical. Fue en ese momento cuando decidió ir a hacerla una visita, ya que hacía tiempo que no había vuelto a verla, así que recogió sus cosas y partió hacia allí sin más demora volando con su pokémon volador.
-¡A ciudad Mayólica, mandibuzz!
El pokémon siniestro volador cargó con ella y se dirigieron para allá a no más tardar.
El viaje desde donde estaba no la llevó demasiado tiempo, llegando tras una media hora de vuelo y aterrizando frente al teatro musical; tenía el presentimiento de que estaría allí en ese mismo momento haciendo otra magnífica actuación, y no se equivocó, puesto que nada más entrar en la platea vio a varios pokémon bailando en el escenario y deleitando al público. La chica ocupó un asiento vacío y buscó a su amiga con la mirada, viendo su silueta entre bastidores y dirigiendo a una deerling de lo más mona vestida con un conjunto compuesto por una tiara dorada con un velo blanco que la llegaba hasta la grupa, además de una rosa blanca engastada en un collar en su pecho.
-¡Pero qué monada, por favor!-exclamó ella, encantada por lo que veía.
Todos los pokémon bailaban al son de la música, que sonaba como un vals pero con toques que recordaban a la marcha nupcial de Mendelssohn, aunque deerling conseguía destacar más que los demás siguiendo las indicaciones de su entrenadora; en cuanto los focos se centraron en ella, el pokémon planta normal agitó su cabeza dejando caer varias semillas de drenadoras a su alrededor, germinando de golpe y caminando lentamente entre un pequeño e improvisado campo de hierbas que remataban los complementos usados a la perfección. Todo el mundo, incluyéndola a ella, aplaudió a rabiar en cuanto vieron el resultado final.
-¡Eres lo más, Liza!-exclamó Bel, muy animada.
En cuanto el número finalizó, la chica votó a deerling como su favorita en el panel electrónico que había acoplado a la silla de delante y salió al vestíbulo; una vez allí casi todas las personas felicitaban a su amiga, regalándola más complementos e incluso firmando algunos autógrafos. En cuanto la vio un poco más libre, se acercó a ella.
-¡Liza, tía, has estado divina!
-¡Bel, qué sorpresa, hola!-exclamó ella, abrazándola.
Una vez que terminó la recepción por parte de sus fans salieron afuera y estuvieron dando un paseo mientras se dirigían a una cafetería cercana a la estación Radial e iban hablando entre medias.
-¿Qué tal todo?
-Muy bien, últimamente ando ayudando a la profesora Encina con sus investigaciones… la acompaño y la asisto en todo lo que necesite-explicó Bel, muy animada.
-Ah, sí, es verdad, me alegro de que te vaya tan bien… parece que por fin hemos encontrado nuestro camino-murmuró su amiga, mientras se sentaban en la terraza de la cafetería.
-Sí, aunque… a veces pienso si hay algo más que pueda hacer. No me malinterpretes, ayudar a la profesora está genial, veo cosas nuevas y aprendo mucho por el camino, pero también recuerdo a Camila cuando nos ayudó aquella vez y me pregunto si sería capaz de hacer lo que hace ella…
-¿Ser supermodelo? Eso suena a palabras mayores ¿no crees?
En ese momento llegó un camarero y pidieron dos cafés que les trajeron enseguida.
-Ya, pero no sé, después de todo estamos viajando y experimentando cosas nuevas ¿no? Supongo que no sabes muy bien lo que quieres hacer hasta que lo haces…
-Entiendo tu punto, aunque ser ayudante de la profesora y también supermodelo debe ser de lo más estresante… sí es verdad que Camila también es líder de gimnasio, pero al menos no tiene que moverse demasiado y puede compaginar ambas cosas…-opinó Liza, dando un sorbo a su café.
-Ya, hay veces que pienso que los líderes de gimnasio aquí se toman demasiadas molestias, sin embargo no parece importarles en absoluto tener más de un trabajo…
-Tengo entendido que en otros países como Japón sólo se dedican exclusivamente a eso… aunque no sabría decirte con seguridad, eso sí. Estás de lo más soñadora últimamente…-observó en ese momento Liza, divertida.
-Sí, bueno, ya sabes que yo siempre soy más de poner los pies en la tierra, pero hay veces que no puedo evitar preguntarme cosas al respecto… pero suficiente de hablar de mí ¿qué hay de ti?-inquirió en ese momento Bel, mirándola atentamente.
-Oh, pues no hay mucho más de lo que ya has visto realmente, me va muy bien en el teatro musical y el director está muy contento conmigo, así que…
-¿Segura?-insistió la rubia, sin quitarla la vista de encima.
-Sí, claro ¿qué más quieres que haya?
Por un momento las dos se cruzaron la mirada, al tiempo que Bel esbozaba una zalamera sonrisita. El simple hecho en sí hizo que Liza reaccionara sin ni siquiera darse cuenta al respecto, poniéndose súbitamente nerviosa.
-Oh, vamos, tía, que nos conocemos… no hemos vuelto a hablar de cierta persona…
-Ehm, esto… ¿de quién quieres hablar exactamente?-inquirió la chica, mirando hacia otro lado dándole otro sorbo al café.
-Ah, no sé, dímelo tú…
Liza no despegó los labios de la taza para evitar tener que hablar, sin embargo para entonces Bel la miraba de tal manera que no podía evitar cambiar de tema o dar un rodeo sin ser demasiado evidente. Se dio cuenta entonces de que ya casi se había terminado el café, por lo que dejó la taza en su platillo, exclamando de seguido.
-¡Agh, está bien, está bien, tú ganas!
-Je, je, ya sabía yo… cuenta por esa boquita…-murmuró Bel, divertida.
En líneas generales la estuvo detallando todo lo sucedido entre N y ella desde que se declararon hasta ese momento, dejando del todo muerta a Bel, que no tardó nada en opinar al respecto.
-¡Aaaah, qué fuerte, ya sabía yo que entre tú y él había algo! con tanto encuentro furtivo al final pasa lo que pasa…
-Sí, sí, para ti la perra gorda ¿contenta?-inquirió Liza, levemente turbada.
-Contentísima, mira, me encanta cuando tengo razón… aunque pullas aparte me alegro mucho por ti, hacéis una pareja muy mona-añadió Bel, guiñándola un ojo.
-Gracias, Bel…
-Sí, aunque ahora que lo pienso… ¿está todo bien entre vosotros?
-¿Eh? Sí, claro que sí ¿a qué viene esa pregunta?-inquirió Liza, extrañada.
-Es que justamente el otro día llegamos a encontrar a tu hermano hablando con él en la cueva Electrorroca, fuimos a compilar datos y conseguir muestras, y una vez que terminamos los vimos cerca de la salida… parecían haber estado discutiendo acaloradamente, incluso llegaron a combatir, porque me pareció oír a tu hermano dándo órdenes de combate…
Esta vez fue el turno de Liza de esbozar una inquisitiva mirada, sin entender del todo a qué venía todo eso.
-¿Por qué lo dices?
-A ver, que conste que no lo digo por cuestionar nada, después de todo eres tú quién está con él, pero el caso es que cuando llegamos el chico se puso muy a la defensiva, incluso se llegó a encarar con la profesora…
-¿Qué?
-Sí, la espetó el haber creado la pokédex, incluso dijo que no toleraría la existencia de un mundo donde se hiciera daño a los pokémon… no soy quien para juzgar, pero me pareció muy radical…
Liza se quedó anonadada al escuchar eso. De buenas a primeras no parecía como algo que el N que ella conocía diría así sin más. Cierto era que siempre ponía por delante a los pokémon antes que a las personas, pero ¿llegar a decir algo semejante? Se le hacía difícil de creer.
-A ver, sí es verdad que él es muy apasionado y está muy concienciado acerca del trato a los pokémon, pero de ahí a decir eso…
-Si te soy sincera me recordó mucho a las consignas del equipo Plasma… ¿segura que no tiene nada con ellos?-inquirió Bel en ese momento.
Eso pareció tocar la fibra sensible en Liza, la cual se revolvió en su asiento, al tiempo que se apresuraba a comentar.
-No, no, ya te digo a ti que no… conozco bien a N y, si bien al principio sí que parecía estar muy de acuerdo con su idelogía, su manera de actuar y pensar es diametralmente opuesta, y te lo digo con conocimiento de causa, sé de lo que hablo. N jamás les haría daño a los pokémon por simple interés o iría por ahí contando patrañas a la gente. Simplemente no lo haría.
No se dio cuenta de que había estado elevando el tono de voz ni que su expresión había cambiado abruptamente hasta que dirigió la mirada a su amiga, la cual la observaba con cierto deje sorprendido, como si no se esperara para nada esa contestación por su parte. Liza dejó escapar un leve respingo, al tiempo que se apresuraba a comentar.
-Agh, perdona, Bel, es sólo que… tú no le conoces como yo, N es un alma buena y noble que daría su vida por los pokémon si se le presentara la ocasión. Además es inteligente y muy resuelto, no un fanático sin cerebro que repite consignas sin ton ni son.
-Vaya, realmente le quieres…
-Pues claro que le quiero… es bueno, sensible y cariñoso tanto conmigo como con los pokémon ¿cómo no voy a quererlo?
Un silencio un tanto incómodo se asentó entre ellas cuando terminó de hablar, al tiempo que las mejillas de Liza enrojecían ligeramente; quiso dar otro sorbo a su café, pero se encontró con que ya lo había terminado. Por su parte Bel comentó.
-Lo siento, no pretendía echarte nada a la cara, es sólo que…
-No pasa nada, es igual…
-… sólo quiero que estés bien. Me parece estupendo que estés saliendo con él, y si me dices que realmente N es buena persona te creeré porque eres mi amiga. Pero es también por eso por lo que te lo digo, porque eres mi amiga.
Las palabras de la chica rubia dieron qué pensar a Liza, la cual no pudo evitar esbozar una sonrisa ante la honestidad de su amiga. Sin embargo, en los rincones más recónditos de su cabeza la seguía molestando que Bel pusiera en duda a N.
-Gracias por tus palabras, Bel… tú también eres mi amiga, que lo sepas.
-Oh, ven aquí…
Las dos se dieron un sentido abrazo, al tiempo que Liza aprovechaba entonces para darle la vuelta a la tortilla.
-Por cierto ¿sabes algo de Cheren?
-¿Eh? Ah, pues no, la verdad es que no… ¿por qué lo preguntas?-inquirió la rubia, un tanto azorada de repente.
-Bueno, dado que ya hemos hablado de mí ahora tendremos que hablar de ti ¿no?
-Eh, bueno, sí, pero… ¿Por qué Cheren? Quiero decir… podría ser cualquier otro…
-¿Oh? ¿Acaso hay otro?
-No… quiero decir, sí, bueno, no realmente, pero podría haberlo ¿no? Sin embargo no lo hay, vaya… si lo hubiera te lo diría, pero como no es el caso, pues…
-Ya, ya…
Liza lo dejó estar y siguieron hablando de otras cosas, sin embargo no podía dejar de pensar en lo que Bel la dijo al respecto de N. No podía ser cierto, debía de haber algún tipo de explicación. Y debía de averiguarla cuanto antes.
En ese momento N dejó escapar un súbito estornudo, deteniendo en seco el debate que en esos momentos estaba teniendo lugar entre él y su interlocutor.
-¿Se encuentra bien, mi señor?
-Sí, no te preocupes, sólo ha sido un estornudo, nada más…
-¿No se estará resfriando? Acérquese a la chimenea, no es bueno que enferme en estos momentos…
-No te preocupes, Ruga, estoy bien.
-De acuerdo… como iba diciendo, el conocimiento en sí mismo encierra un concepto difícil de aprehender pero muy potente. Sólo cuando comprendemos al otro y sabemos con certeza sus sentimientos podremos llegar a un entendimiento mutuo, esto es de suma importancia. Sin embargo, cuando erramos en nuestros propósitos y dejamos que sentimientos como la rabia o el odio se apoderen de nosotros, nos pueden llegar a cegar hasta límites insospechados. Por eso un buen rey debe saber discernir en todo momento estos conceptos para poder reinar justa y equitativamente…
Por lo general N disfrutaba de las lecciones de los sabios, especialmente con Ruga. Desde que era pequeño siempre había sentido que su carácter afable y cordial era más afín a él que el resto de sabios, siendo en ese sentido alguien cercano.
Sin embargo en esos momentos se encontraba demasiado metido en sus propios pensamientos como para centrarse en la lección. Miró a las llamas crepitar cerca de donde estaba sentado, llegando a esbozar un gesto trémulo en su rostro. El sabio se dio cuenta enseguida de esto, comentando de seguido.
-¿Está todo bien, señor? Le noto algo más distante que de costumbre…
-Perdona, Ruga, es sólo que… a veces no puedo evitar preguntarme si realmente es esto lo que quiero. Desde siempre los pokémon han estado conmigo y no pasa ni un solo día sin que piense en ellos y su futuro, pero en ocasiones no puedo evitar pensar en mí y en mi futuro como rey. Puede que quizás suene egoísta, pero…
N se detuvo, sin saber muy bien qué más decir. Había veces que ni él estaba del todo seguro de cómo explicar lo que sentía últimamente. Aun a pesar de los menos, aun a pesar de las decepciones, su mente seguía volviendo al mismo instante una y otra vez. Y eso a veces le volvía completamente loco por momentos.
-No es egoísta pensar en uno mismo, señor. Después de todo, si algo caracteriza tanto a humanos como a pokémon es su marcado y agudizado sentido de la supervivencia. Un pokémon corre para ponerse a salvo del peligro, así como busca comida para alimentarse cuando tiene hambre y no morir de inanición. Las personas somos completamente iguales en ese sentido, siempre buscamos seguir viviendo.
-Ya, pero aun así somos muy distintos… si fueramos realmente iguales no se cometerían tantas barbaridades. Los pokémon también luchan entre sí, a veces por la supremacía, otras veces como método de supervivencia como tú bien dices, y aun así no se pierden el respeto. No sucede lo mismo con los humanos.
-Por desgracia así es, y es por eso por lo que luchamos, señor. Sin embargo algo me dice que todo esto es por algo más ¿no es así?
N se quedó callado por un momento. Aunque apreciaba a Ruga como maestro y sabio, no era tan cercano a él como con otras personas allí, aun así optó por hacer otro tipo de acercamiento con él.
-Supón que alguien a quien en parte admiras te ha decepcionado de tal manera que no sabes si volver a confiar en ese alguien… ¿qué harías?
Ante eso Ruga se quedó callado por un momento, mesándose la barba con gesto pensativo hasta que finalmente se pronunció.
-Tal y como usted lo pone, y si tan en alta estima se encuentra esa persona para mí según su supuesto, trataría de darle una segunda oportunidad. Las personas somos débiles y falibles en muchas y variadas situaciones, pero eso no implica que exista siempre una imperfección. Muchas veces no sabemos qué hacer en momentos complicados y nos ofuscamos tratando de encontrar una respuesta. Si esa persona sigue su camino tal y como él mismo profesa, en ese caso siempre habrá una razón para creer en ella, independientemente de su razón o lógica.
N se quedó callado con los ojos cerrados, dejando que la opinión del sabio penetrara en su mente y reflexionando al respecto. Realmente no había razón para no seguir su consejo, después de todo siempre le había asesorado con la mejor intención, y había aprendido no sólo de él, sino de todos ellos lo necesario para ser un buen rey. Rememorando entonces el primer planteamiento de la clase, tomó rápidamente una decisión.
-Gracias por tus consejos, Ruga, ahora sé lo que debo hacer. Me has ayudado mucho.
-Para eso estoy, señor, recuerde que siempre voy a estar ahí para usted.
N esbozó una cariñosa sonrisa y, tras eso, se marchó de allí. Por su parte Ruga dejó escapar un breve suspiro, mirando al fuego de la chimenea con expresión afligida.
¡Y más Pokémon! Hay que aprovechar mientras la inspiración siga ahí, que si no se ve en el momento menos pensado y te deja tirado. Ahora hablemos del capítulo.
Éste en concreto me ha salido algo más cortito que los demás en comparación, ya que es más de transición que otra cosa, pero siempre está bien poner el foco en otros personajes mientras que los acontecimientos de anteriores capítulos van haciendo efecto, por así decirlo. En ese sentido he preferido poner ésta vez el foco en Bel, que hasta ahora no había tenido un capítulo centrado en ella, aprovechando también a Liza, que tampoco quiero perderla de vista. Seguramente habrá algún que otro capítulo más con esta tónica y con otros personajes, así que en ese sentido no es un capítulo de relleno.
Para el siguiente tendremos el combate de gimnasio, con el cual ya estoy trabajando, así que esperadlo más pronto que tarde. Y nada más de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
