Capítulo 29
Sangre fría
Al día siguiente, y tras un frugal desayuno, Lucho quiso aprovechar las últimas horas antes del combate para rematar el entrenamiento, sin embargo sus pensamientos más inmediatos se vieron reconducidos de nuevo a la torre Duodraco y los dragones legendarios. No sabía muy bien por qué, pero había algo extraño, a la par que misterioso y hasta hechizante en esa torre que le hizo volver a ella sin ni siquiera darse cuenta, encontrándose allí con el profesor Encina, el cual parecía estar midiendo y cotejando datos mientras observaba a varios pokémon desde la distancia con sus cámaras.
-Ah, buenos días Lucho… ¿qué te trae por aquí?-inquirió el profesor, sin apartar la vista del objetivo.
-Pues a decir verdad no estoy del todo seguro…
-¿Oh? ¿Cómo así?
-Pues… no sabría decirle con seguridad… de alguna manera, pensando, he vuelto aquí y me veo justo delante de la torre… es una sensación extraña…
Por un instante el chico miró a la susodicha, la cual se alzaba sobre un mar de nubes muy bajas en esa fresca mañana, envolviendo al pantano donde se encontraban en una leve bruma. Al verle tan absorto, Carrasco dejó lo que estaba haciendo y esbozó una sonrisita, al tiempo que comentaba.
-Creo saber qué es lo que te pasa.
-¿De veras?
-Sí, de hecho es bastante normal cuando lo piensas. Desde tiempos inmemoriales el misterio ha envuelto muchos aspectos tanto de la vida misma como del mundo que nos rodea. Es ese mismo misterio, y el deseo de saber más y descubrir lo que hay detrás de él, lo que nos mueve a hacer las cosas. Los científicos e investigadores como yo tratamos de darle una explicación a todo lo que sucede a nuestro alrededor mediante el uso del método científico, reuniendo pruebas y contrastando hechos para así llegar a la verdad, o lo que nosotros creemos que es la verdad en este caso…
-¿La verdad?-inquirió el chico, como si esa palabra tuviera algún tipo de significado.
-La verdad, muchacho, que no la verdad en sí misma. Muchos colegas míos pueden llegar a distintas conclusiones en cuanto a diferentes materias se refiere, dependiendo de sus áreas de investigación, pero ninguna de ellas puede llegar a ser cien por cien exacta. Pero eso siempre intentamos llegar a un acuerdo, para así conseguir la fórmula ideal que resuelva los problemas que el mundo nos plantea.
Lucho se quedó muy callado, dándole la sensación de que ya habían hablado de eso antes, aunque no le sonaba absolutamente de nada aun a pesar de ese déjá vu constante que sentía. En un momento dado, el chico inquirió.
-Entonces ¿cuál diría que es el camino?
Ante esa pregunta, Carrasco sonrió al tiempo que anunciaba.
-El camino, muchacho, está delante de nosotros y debemos dejarlo fluir porque en él reside la verdadera esencia del universo. Esto es lo que Dào Dé Jīng enseña.
Fue en ese momento de pausa cuando el profesor se dirigió a su mesa, cogiendo entonces una edición impresa muy antigua del susodicho y tendiéndoselo; en su portada se podía observar un símbolo circular que le era gratamente familiar, compuesto por dos mitades simétricas cuyos colores eran opuestos y con un punto que representaba el color contrario al que encaraban.
-Ah, el taijitu…-murmuró Lucho, observándolo.
-Eso es, el principio generador de todas las cosas. Dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias que se encuentran en todas las cosas…
-El yin y el yang…
-Ése es el concepto, pero no el cuerpo en sí mismo. Aunque a día de hoy hay gente que pone en tela de jucio la existencia de Lao-Tse, yo creo que si alguien pudo tener la suficiente capacidad de imaginar el mundo como una dualidad total y completa del mismo universo es que algo más debía de haber. Échale un vistazo por ti mismo, puede que te ayude a aclarar ciertas dudas…
El chico miró al libro, no muy seguro de qué pensar al respecto, pero agradeciéndoselo igualmente.
Regresó entonces al centro pokémon, sentándose en uno de los tantos sillones del amplio salón, apartado del resto de entrenadores, y comenzó a leer.
Si por algo destacaba ese texto era porque era largo, pero con capítulos breves, que explicaban de manera somera fundamentos que discutían acerca de la filosofía de la naturaleza y la visión del mundo. Era un texto muy antiguo pero muy valorado, ya que la mayoría de religiones chinas actuales se asentaban en él, y fue concebido en el ocaso de la dinastía Zhou, cuando los miembros de la corte suprema, desencantados tras la caída de los Zhou orientales, se retiraron al campo y a las montañas donde empezaron a cavilar sobre la vida y su existencia. Éste fue el escenario en el que Lao-Tse, el supuesto autor, compuso esta obra.
En un principio Lucho no confiaba que duraría mucho leyéndolo, ya que esos temas nunca le habían interesado, sin embargo se encontró enganchado mucho antes de lo que él mismo se hubiera esperado. De alguna manera había algo en esos capítulos que le llamaban poderosamente la atención, leyendo atentamente sus palabras.
Cuando contemplamos algo y lo vemos bello, algo, en cambio, resulta feo. Cuando contemplamos algo y lo vemos bueno, algo, en cambio, resulta malo. El ser y el no-ser se crean mutuamente. Lo difícil y lo fácil se apoyan mutuamente. Lo largo y lo corto se definen mutuamente. Lo alto y lo bajo se dependen mutuamente. El antes y el después se suceden mutuamente. Por ello, el Maestro actúa sin hacer y enseña sin decir. Las cosas surgen y él deja que partan. El maestro tiene, pero no posee; actúa, mas no espera nada. Cuando su obra termina, la olvida; por eso es imperecedera.
Aunque pareciera una obviedad a Lucho le resultó bastante esclarecedor de por sí, ya que debido a esto resultaría sencillo pasarlo por alto, aun a pesar de las inevitables contradicciones presentes. Por ello, siguió leyendo.
Si sobrestimas a los grandes personajes la gente se torna incapaz. Si sobrevaloras las posesiones la gente comienza a robar. El Maestro guía vaciando las mentes de las gentes y llenando sus corazones, debilitando sus ambiciones y fortaleciendo su resolución. Ayuda a la gente a desprenderse de cuanto saben y cuanto desean, creando confusión en aquellos que creen saber. Practica el no-hacer y todo ocupará su propio lugar.
Por increíble que pareciera, ese fragmento sugería la inacción como medio para alcanzar un fin, y aunque a simple vista pareciera algo totalmente imposible de realizar, siendo un sinsentido en sí mismo, encontraba el concepto desconcertantemente plausible. Sin entender del todo por qué, continuó su lectura.
El Tao no toma partido; da nacimiento tanto al bien como al mal. El Maestro no toma partido; da la bienvenida tanto a santos como a pecadores. El Tao es como un fuelle; está vacío y, sin embargo, es infinitamente capaz. Cuanto más lo usas, más produce; cuanto más hablas de él, menos lo comprendes. Mantente en el centro.
Tras todo ese tiempo viajando y encontrándose con el equipo Plasma a cada dos pasos que daba, sabía una cosa o dos acerca de no comprender algo; en otro momento y en otras circunstancias seguiría estando igual o peor leyendo esas frases, sin embargo ésta vez no sentía ningún mareo producto de no comprender algo, sino todo lo contrario. Fascinado al respecto, siguió leyendo.
¿Puedes disuadir tu mente de su vagabundeo y permanecer en la unidad original? ¿Puedes dejar que tu cuerpo se torne flexible como el de un recién nacido? ¿Puedes limpiar tu visión interior hasta ver sólo la luz? ¿Puedes amar a la gente y guiarla sin imponer tu voluntad? ¿Puedes afrontar los asuntos más vitales dejando que los eventos sigan su curso? ¿Puedes distanciarte de tu propia mente para así comprenderlo todo? Dar nacimiento y nutrir, tener sin poseer, actuar sin expectativas, dirigir sin controlar; esta es la suprema virtud.
Nunca había pensado ni en todos los días de su vida que estaría leyendo algo así, y sin embargo allí estaba, mostrándose completamente hipnotizado por lo que leía.
Exprésate completamente; después guarda silencio. Sé como las fuerzas de la naturaleza: cuando sopla el viento, sólo hay viento; cuando llueve, sólo hay lluvia; cuando pasan las nubes, brilla el sol. Si te abres al Tao, eres uno con el Tao y puedes encarnarlo plenamente. Si te abres a la visión, eres uno con la visión y puedes usarla plenamente. Si te abres a la pérdida, eres uno con la pérdida y puedes aceptarla plenamente. Ábrete al Tao, después confía en tus respuestas naturales y todo encajará en su sitio.
Lucho nunca se había considerado una persona mística o religiosa, sin embargo había algo en todas esas palabras que le llamaban muchísimo la atención por alguna razón que no lograba comprender. Por lo que, sin más opciones, continuó.
Un buen viajero no tiene planes fijos ni está empeñado en llegar a parte alguna. Un buen artista permite que su intuición le guíe a donde quiera. Un buen científico se libra de conceptos y mantiene su mente abierta a lo que es. Así, el Maestro es accesible a todos y no rechaza a nadie. Emplea todas las situaciones y no desperdicia nada. A esto se le llama encarnar la luz. ¿Qué es un buen hombre si no maestro de un hombre malo? ¿Qué es un mal hombre sino la tarea de un hombre bueno? Si no comprendes esto, te perderás por inteligente que seas. Este es el gran secreto.
Comprender… eso era algo que cada vez hacía menos, sobre todo en cuant el equipo Plasma se refería, sin embargo sentía que leyendo esas palabras comprendía un poco, aunque fuera casi nada. Además, de cierta manera se pudo ver tanto a si mismo como a su hermana, como a la profesora e incluso a Mirto reflejados en esas líneas, desconcertándole aún más. ¿Acaso era algo que estaba ahí sin más o Lao-Tse era capaz de ver el futuro? Intrigadísimo al respecto, quiso saber más.
Conoce lo masculino, mas permanece en lo femenino: acoge al mundo en tus manos. Si acoges al mundo, el Tao nunca te abandonará y serás como un recién nacido. Conoce lo blanco, mas permanece en lo negro: sé un modelo para el mundo. Si eres un modelo para el mundo, el Tao será fuerte en tu interior y no habrá nada que no puedas hacer. Conoce lo personal, mas permanece en lo impersonal: acepta al mundo tal cual es. Si aceptas al mundo, el Tao cobrará luz en tu interior y retornarás a tu ser primigenio. El mundo es formado a partir del vacío, como los utensilios lo son a través de un tronco. El Maestro conoce los utensilios, mas permanece en el tronco: así puede usar de todo.
El chico, cada vez más y más abstraído, quiso continuar para tratar de entender lo que leía, pero en ese momento notó como alguien le zarandeaba y, tras un leve cabezazo, volvió a la realidad.
-Perdona ¿eres tú Lucho?
Alzó la vista y vio entonces a un hombre que le miraba fijamente, a lo que él respondió algo aturdido.
-Ah, esto… sí, soy yo…
-Me envía Junco, me ha pedido que te diga que ya puedes pasarte por el gimnasio.
-Ah, si, ya, eh… un momento ¿qué hora es?
-Son las cinco de la tarde-reveló entonces el hombre.
-¿¡Cómo?!-masculló el chico, incrédulo.
-Eh… sí, bueno, el tiempo pasa, la tierra gira sobre su eje levemente inclinado y alrededor del sol…
-¡No, si eso ya lo sé, lo que quiero decir es…! ¿¡Cómo, en qué momento…?!-musitó Lucho, sin salir de su asombro y descubriendo que tenía un hambre espantoso.
-¿Estás bien, chaval?-inquirió el hombre, extrañado por su actitud.
-Eh… sí, sí, es que me he quedado hasta tarde leyendo… dígale que ahora mismo voy, en cinco minutos llego.
-De acuerdo.
Tras eso el chico cerró el libro y fue volando hacia la cafetería, que a esa hora sólo servía cafés, meriendas y poco más. Se las apañó como pudo, comiendo un buen montón de bollos, galletas y pastitas con algo de leche chocolateada en tiempo record, para luego subir un momento a su habitación a dejar el libro, y echar a correr en dirección al gimnasio.
En cuanto llegó entró apresuradamente y, en el propio campo de batalla, se encontró con Junco esperándole; todo estaba preparado, hasta el árbitro se encontraba en su sitio, dispuesto para arbitrar el encuentro.
-Ah, Lucho, aquí estás… ya me dijeron que tardarías un poco…
-Sí, bueno, siento el retraso, es que me quedé hasta tarde leyendo y se me pasó la hora…-murmuró el aludido, algo avergonzado.
-Vaya, debía de ser muy interesante… ¿puedo preguntar qué libro era?-inquirió Junco, interesado.
-Ah, pues… Dào Dé Jīng.
-Vaya ¿en serio? un texto de lo más interesante, nunca pensé que alguien tan joven como tú se interesaría por los textos clásicos antiguos…
-Pues ya ve, me lo dejaron, me atrapó y no me soltó…
-Sí, el Dào Dé Jīng suele tener ese efecto… bueno ¿empezamos?
-Ah, por supuesto.
Los dos se dispusieron a ambos lados del campo y el líder sacó a su primer pokémon.
-¡Adelante, vanillish!
Intrigado por lo que veía, ya que era la primera vez que lo hacía, se informó al respecto.
-Vanillish, el pokémon nieve helada; vive en las cumbres heladas. Migró hacia el sur durante el último periodo glacial, en torno al Pleistoceno o el Cuaternario. Genera multitud de partículas de hielo para ocultarse de sus enemigos.
Lucho, tras pensarlo un poco, sacó a klink.
-Los aspirantes empiezan primero-indicó Junco en ese momento.
-Muy bien ¡Carga!-exclamó el chico.
-¡Granizo y armadura ácida!-indicó el líder.
Klink hizo girar sus dos cuerpos mientras chisporroteaba, aumentando su defensa especial, al tiempo que vanillish incrementaba sus defensas diluyendo su cuerpo y una granizada hacía acto de presencia en todo el campo. Los granizos cayeron sobre ambos pokémon, el cuerpo helado de vanillish se aclimató sin problemas mientras que en klink rebotaba en su cuerpo metálico, haciéndole un poco de daño en el proceso.
-¡Rayo carga!
-¡Disparo espejo!
Los dos pokémon atacaron a la vez, encontrándose los dos ataques en el centro del campo y estallando en consecuencia.
-¡Rueda doble!
-¡Vaho gélido!
Vanillish fue mucho más rápido y atacó primero, extendiendo un viento helador hacia delante que, si bien no le hizo gran cosa, logró empujar a klink hacia atrás antes de que pudiera lanzar sus engranajes; éstos se dirigieron directamente hacia el pokémon hielo y lo atraparon, haciéndole daño repetidamente, pero apenas lo sintió debido al incremento de sus defensas. Además, el poco daño recibido fue sanado rápidamente por el granizo que caía sobre el campo. Lucho, al ver esto, frunció el ceño un tanto contrariado. No iba a ser tan sencillo.
-¡Rayo hielo!
Con una velocidad impresionante lanzó el rayo hielo y le dio de pleno, sin lograr hacerle mucho daño pero llegando a congelar a klink en el proceso.
-¡Oh, no, klink!-exclamó Lucho, preocupado.
-¡Disparo espejo!-exclamó Junco, en posición de ataque.
Atrapado en un bloque de hielo, klink recibió el golpe, aunque éste resquebrajó el hielo, lo que Lucho aprovechó a su favor.
-¡Rómpelo con cambiomarcha!
Dentro del pedrusco de hielo, y haciendo un esfuerzo considerable, klink cambió su sentido de rotación y eso hizo que el hielo se rompiera, liberándose de esta manera. Nada más salir del hielo, klink se movió mucho más rápido que antes, alcanzando a vanillish y rodeándolo, sorprendiendo a Junco.
-¡Rayo carga!
-¡Impresionar!
Klink fue el primero en atacar, golpeándole y haciéndole algo de daño, pero vanillish esperó a tener una oportunidad y se adelantó, golpeándole fugazmente, y haciendo que se quedara impactado y no atacara.
-¡Vaho gélido!
-¡Foco resplandor!
Ésta vez klink fue más rápido y lanzó un potente rayo de color plateado, impactando con gran fuerza en vanillish y haciéndole un daño considerable. El granizo remendó un poco la situación, pero no lo suficiente como para mantenerse del todo estable.
-¡Rueda doble!-exclamó Lucho.
Klink rodó con fuerza, lanzando los engranajes que aprisionaron a vanillish, golpeándole repetidamente; el pokémon hielo se zarandeó en un intento desesperado por quitarse de encima al pokémon acero, el granizo siguió curándole un poco, pero Lucho aprovechó entonces la cercanía para rematarlo.
-¡Ahora, disparo espejo!
El metalizado cuerpo de klink refulgió con fuerza, lanzando hacia todas las direcciones proyectiles de metal que incidieron sobre vanillish, el cual no pudo más y se dejó caer, KO.
-¡Vanillish está fuera de combate, el ganador es klink!-indicó el árbitro, levantando la banderilla a su favor.
El líder recogió rápidamente a su pokémon, comentando al respecto.
-No está mal… luchas bien, tienes buena técnica y se nota que te lo tomas en serio.
-Vaya, gracias…-murmuró el chico.
-Oh, no me las des aún… ¡vamos, cryogonal!
De nuevo ante un pokémon desconocido, se informó al respecto.
-Cryogonal, el pokémon cristal; nació entre nubes de nieve. Se convierte en vapor y desaparece cuando sube su temperatura corporal. Cuando ésta baja, vuelve a hacerse de hielo. Atrapa a sus presas con una cadena hecha de hielo cristalizado.
Aprovechando que aún tenía la ventaja de tipo a su favor, decidió permanecer con klink, el cual seguía girando esperando a una orden.
-¡Rueda doble!
-¡Reflejo!
Antes de que los engranajes le alcanzaran, el pokémon hielo levantó ante él una súbita barrera que los detuvo en seco, quedando ese intento de ataque en nada.
-¡Cambiomarcha!
Una vez más, el giro de klink se concretó, haciéndolo mucho más rápido y comenzando a rodear a cryogonal sin perderle de vista; por su parte tanto Junco como su pokémon no hicieron nada, esperando la oportunidad para atacar o defenderse.
-¡Ahora, foco resplandor!
-¡Allí, átalo!
Klink se detuvo por un momento para preparar el ataque, pero fue entonces cuando cryogonal se movió lanzando sus cadenas de hielo y atándole con ellas, colándose entre sus engranajes e impidiéndole girar correctamente. Esto detuvo por completo al pokémon acero, el cual fue incapaz de atacar.
-¡Oh, no! ¡Suéltate, klink!
-¡No le dejes, zarandéalo!
Cryogonal comenzó entonces a moverse como una peonza, arrastrando a klink por el suelo y haciéndole daño repetidamente, al tiempo que el granizo imperante seguía cayendo e incidiendo en él poco a poco. Eventualmente le acabó soltando, pero el pokémon acero se tambaleó muy mareado y sin terminar de ubicarse del todo, lo que aprovechó Junco a su favor.
-¡Vaho gélido!
Una vez más, el pokémon lanzó de su boca un aire gélido que incidió sobre klink, llegando a asestarle un golpe crítico y cayendo súbitamente derrotado.
-¡Klink está fuera de combate, cryogonal es el ganador!-anunció el árbitro rápidamente.
Lucho lo recogió sin esperarse ese final, aunque en ese momento el líder aprovechó para comentar.
-Tienes agallas, pero a veces no son suficientes para superar los obstáculos del camino… ¿cuál es el tuyo? ¿Qué te impulsa a seguir?
-Mi camino… desde siempre ha sido enfrentar los gimnasios y ganar el campeonato…
-¿Pero?-inquirió entonces Junco, levantando una ceja.
Ante eso el chico no supo muy bien qué decir y contestando como tal.
-No lo sé…
El líder esbozó entonces una comprensiva sonrisita, murmurando de seguido.
-No te apures, no saberlo también es parte del camino. Lo es todo junto con el Tao, estoy seguro de que ahora lo sabes bien.
Ese comentario dio que pensar al chico, sacando entonces a litwick y atacando sin más demora.
-¡Fuego fatuo!
-¡Giro rápido!
Litwick fue la primera en atacar, lanzando hacia delante las llamas violáceas, pero acto seguido cryogonal comenzó a girar sobre sí mismo cual peonza, aumentando de esa forma su velocidad, y gracias a ese movimiento pudo esquivar el fuego fatuo sin problemas, sin necesidad de golpearla siquiera.
-¡Pirotecnia!
-¡Pantalla luz!
Cryogonal se protegió a tiempo y el proyectil de fuego rebotó en la pantalla luz, quedando ese intento de alcanzarle en nada.
-¡Rayo aurora!
Un potente rayo multicolor helado se dirigió contra litwick, empujándola hacia atrás, aunque no hizo gran cosa.
-¡Tinieblas!
-¡Pantalla luz y giro rápido!
Entonces, y usando la pantalla luz como un escudo, avanzó sin problemas hacia él hasta quedar a su par, pero sin golpearle en ningún momento.
-¡Vaho gélido!
Ésta vez el golpe fue mucho más contundente, debido sobre todo a la cercanía, pero Lucho trató de usar esto a su favor.
-¡Rayo confuso!
-¡Giro rápido!
Una vez más, cryogonal giró sobre sí mismo a una velocidad de vértigo, lo que le permitió evitar mirar la luz morada, sin acercarse a él en ningún momento. Para entonces el chico comprendía qué es lo que quería hacer Junco, ya que después de todo no le haría ningún daño al ser de tipo fantasma, pero sí podía aprovechar la rapidez del ataque para evadir y confundir a su objetivo mientras le hacía daño poco a poco.
-Diablos, no hay manera de acercarse, es una buena estrategia ¿cómo puedo golpearlo?-pensó el chico, contrariado.
-¡Rayo aurora!
De nuevo el rayo multicolor impactó en litwick, sin hacer gran cosa, pero sumando un poco más de daño en el proceso.
-Maldición, está jugando al desgaste, pero si no reacciono acabará por inclinar la balanza a su favor. Pero si no se está quieto… ¿qué puedo hacer?
Con gesto cansado pero todavía en forma, litwick tomó la iniciativa y, sin que su entrenador la dijera nada, atacó con pirotecnia.
-¡Pantalla luz!
Una vez más, y gracias a la barrera, pirotecnia falló. El gesto del pokémon fantasma fuego se torció, cada vez más cansada, al tiempo que volvía a intentar quemarlo con fuego fatuo.
-¡Giro rápido!
De nuevo cryogonal se convirtió en una peonza y pudo salvar el fuego fatuo que le lanzó. Litwick dejó escapar un agudo gritito, cada vez más y más ofuscada.
-¡Tranquila, litwick, así no iremos a ninguna parte!-exclamó Lucho en ese momento.
Sin embargo ésta no escuchaba, ofuscada por tratar de alcanzarle con algún ataque y perdiendo la coordinación con Lucho por un instante, cosa que entonces aprovechó Junco a su favor.
-¡Vaho gélido!
Ésa vez el golpe fue especialmente crítico, lo que hizo trastabillar a litwick.
-¡Se está cansando! ¡Vuelve litwick!-indicó él, pero para su eterna sorpresa, el pokémon rechazó la ball.
-¿Eh? ¿Me desobedeces?-inquirió Lucho, alucinando, ya que nunca antes había tenido problemas con ella en ese sentido.
Junco entrecerró los ojos, observando la situación sin decir nada. Por su parte litwick miró a su entrenador con gesto decidido y molesto, como echándole en cara que no confiara en ella después de todo. Lucho comprendió entonces su decisión, aun así no pudo evitar preocuparse.
-Pero… ¡estás cansada, puedes salir malherida! ¿Seguro que quieres seguir?-inquirió el chico en ese momento.
Al oír eso el líder esbozó una sonrisita, al tiempo que murmuraba.
-Ya veo… así que éste es tu camino…
En ese momento el pokémon fantasma fuego asintió, mirando fijamente a cryogonal; entonces, para sorpresa de todos, un aura azulada intensa comenzó a rodearla por completo.
Su cuerpo se abultó, al tiempo que sus brazitos comenzaban a crecer de forma muy pronunciada y curiosa, curvándose en consonancia. La parte de arriba de su cabeza comenzó a tomar una forma de lo más curiosa, al tiempo que la parte posterior de su pequeño cuerpecito se abombaba y acababa en una estrecha protuberancia. Los ojos se volvieron algo más grandes y su llama también.
Tras unos segundos aí, en cuanto el brillo cesó se mostró con una forma muy diferente, bastante similar a la de un quinqué; acto seguido, empezó a girar sobre sí mismo y soltó una columna de fuego potentísima que fue directo hacia cryogonal.
-¡Giro rápido, vamos!-exclamó Junco, alarmado.
Cryogonal giró sobre sí mismo y comenzó a hacer frente a la columna de fuego, la cual despedía un calor sofocante; aun a pesar de esto el pokémon hielo no cejó y siguió girando para evitar un golpe directo, pero el calor que desprendía era tal que empezó a fundirse enseguida y perdió fuerza. El granizo que caía incluso se derritió, deteniéndose en seco.
-¡No, trata de continuar, pantalla luz!-musitó Junco.
Pero antes de que pudiera hacer nada, la columna de fuego le alcanzó y learrastró con una fuerza demoledora; en cuanto las llamas se disiparon cryogonal ya no estaba, quedando tan solo una nube de vapor flotando débilmente en el aire. Por un instante Lucho se preocupó, pero en cuanto la temperatura volvió a bajar el vapor se solidificó de nuevo y cryogonal reapareció, cayendo al suelo completamente KO.
-¡Cryogonal está fuera de combate, el ganador es lampent!-indicó el árbitro, levantando la banderilla a su favor.
Al oír ese nuevo nombre Lucho se informó rápidamente.
-Lampent, el pokémon farolillo; lo temen por ser considerado de mal agüero. Vaga en busca de almas de individuos que han pasado a mejor vida que luego absorbe cuando éstas se separan del cuerpo.
-Caramba, qué mal rollo, lampent…-murmuró el chico, algo inquieto al respecto.
Como contestación la aludida se rio con esa vocecilla aguda tan característica, aunque en ese momento el chico inquirió.
-Aunque ¿cual ha sido ese ataque de antes?
-Infierno, un ataque de tipo fuego muy potente… que tu pokémon haya evolucionado en pleno combate demuestra que el vínculo existente entre los dos es uno muy fuerte-comentó Junco en ese momento, recogiendo a su pokémon.
-Muchas gracias… se podría decir que ése es nuestro camino-asintió el chico, mirando a su recién evolucionado pokémon.
Ante eso el líder de gimnasio esbozó una sonrisita, aunque enseguida se repuso.
-Gran despliegue de fuerza, pero aún no ha acabado ¡beartic!
De nuevo ante un pokémon desconocido, se informó al respecto.
-Beartic, el pokémon glaciación; congela su aliento y crea colmillos y garras de hielo para combatir. Vive en el gélido círculo polar ártico y se le da bien nadar, por lo que busca presas en torno a los mares de esas latitudes.
-Bien, sigamos pues ¡infierno!
-¡Esquívalo!
Aun a pesar del enorme aspecto del pokémon hielo, se hizo a un lado en cuanto la columna de fuego se acercó a él, fallando así el ataque.
-¡Granizo!
Una vez más, comenzó a granizar con intensidad en todo el campo, beartic no tuvo ningún problema mientras que lampent fue recibiendo daño poco a poco aun a pesar de su llama interna.
-¡Pirotecnia!
-¡Contoneo!
Antes de que lampent atacara, beartic se adelantó e hizo un extraño amago hacia su oponente, al tiempo que éste se molestaba y su ataque aumentaba en consonancia, pero cayendo presa de una fuerte confusión.
-¡Agh, aguanta lampent, fuego fatuo!-exclamó Lucho, contrariado.
Sin embargo la confusión era tan fuerte que no pudo ni siquiera moverse, lo que Junco aprovechó para atacar.
-¡Salmuera!
Para la mala sorpresa de Lucho, el pokémon hielo soltó hacia arriba un buen montón de agua salada que cayó sobre lampent con tanta fuerza que le arrastró sin que pudiera hacer nada al respecto, cayendo al suelo completamente KO.
-¡Lampent está fuera de combate, beartic es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la otra banderilla.
Lucho la recogió rápidamente, al tiempo que Junco comentaba.
-Lo que no te mata te hace más fuerte y en ese sentido he fortalecido a beartic para que sea capaz de enfrentar a su principal debilidad.
-Sí, es buena táctica, eso desde luego…
Lucho lo pensó detenidamente antes de hacer nada y, finalmente, sacó a simipour.
-¡Golpe roca!
-¡Contoneo!
Una vez más beartic provocó a simipour y sus ojos adquirieron un color morado, cayendo fuertemente confuso.
-¡Oh, no, vamos, reacciona! ¡Surf!-exclamó Lucho.
Se lo había enseñado recientemente gracias a la MO que le regaló Mirto, sin embargo se encontraba tan confuso que dio vueltas sobre sí mismo hasta acabar cayéndose al suelo en el proceso.
-¡Cuchillada!
-¡Esquívalo!-indicó el chico, muy apurado, pero simipour estaba tan confuso que se agachó por hacer algo.
Beartic entonces se abalanzó sobre él y le vapuleó a base de cuchillazos, uno tras otro con una fuerza demoledora.
-¡Has estado fantástica, tienes un gran talento, espero volver a verte!
-¡Toma, usa esto en alguno de tus próximos números, me haría mucha ilusión ver que lo has usado!
-¡Un autógrafo!
-¡Liza, hazte una foto conmigo, por favor!
La aludida no daba abasto últimamente al final de los pases, ya que cada vez más gente la esperaba para darle la enhorabuena; así a lo tonto se estaba granjeando su propio club de fans, y ella no podía estar más contenta al respecto. El teatro musical la proporcionaba una manera de expresarse única y muy original, y cada vez más gente venía a ver sus actuaciones, haciendo lleno prácticamente todos los días. El director estaba pletórico debido a esto, y todo el dinero ganado lo estaba comenzando a invertir para mejorar tanto el propio teatro como las actuaciones, comprando decorados e instrumentos nuevos para la música. Realmente la estaba yendo muy bien, y ella no podía pedir nada más para ser feliz. Bueno, tal vez una cosa…
-¡Hasta mañana, muchas gracias por vuestro apoyo!
Una vez sola, la chica se relajó mientras que sus pensamientos regresaban por quien más suspiraba. Aunque la última vez notó que N se marchaba más tranquilo, no podía evitar pensar si sus palabras podrían haberle ayudado realmente. No deseaba otra cosa mas que estar con él y que fuera feliz, especialmente eso. Aunque aún no sabía todos los detalles, Liza no era tonta y supo comprender que algo le debió de ocurrir en el pasado para comportarse de forma tan rígida en ocasiones.
En eso estaba pensando cuando, de golpe y porrazo, un pokémon que la era familiar se interpuso de improviso entre ella y el camino, deteniéndola en seco.
-¡Ah! ¿Qué…? Oh, sigilyph, eres tú…
Recordaba muy bien al pokémon de las últimas veces que quedó con N, y él también, puesto que se dirigió a ella directamente sin vacilar. Aunque para su sorpresa el pokémon psíquico volador revoloteó a su alrededor, incitándola a que le siguiera.
-¿Quieres que vaya contigo? ¿Está N cerca?-inquirió ella, comprendiendole rápidamente.
Sigilyph asintió con vehemencia y ella le siguió esbozando una sonrisita. No podía evitarlo, la encantaba estar con él y pasar tiempo los dos juntos. No pedía nada más para ser feliz.
Siguió al pokémon hasta llegar al parque Nexo, concretamente a la escultura central del Nexárbol; allí vio a N, el cual se dio la vuelta nada más verla llegar.
-¡N, qué sorpresa!-exclamó ella, abrazándole.
-Liza… me alegro de verte.
Sin decir nada más los dos se encontraron en un suave y cairñoso beso, tras el cual ella fue la primera en preguntar.
-¿Qué haces aquí? ¿Te apetece ir a hacer algo?
-De hecho sí. Estuve pensando largo y tendido en lo del otro día. Y… me gustaría que vieras algo.
Por un momento la chica pudo observar una determinación y seguridad en sus ojos que nunca antes había visto, lo cual la gustó mucho ver en él. Le daba un aspecto mucho más serio y formal, y no tan inseguro como había estado viendo últimamente.
-Está bien… ¿a dónde vamos?-preguntó ella, curiosa.
-Ahora lo verás…-murmuró N, conservando el misterio.
En ese momento el chico soltó un silbidito y, al punto, apareció otro pokémon volador que ella no supo identificar.
-Vaya ¿Qué es eso?-inquirió, sacando su pokédex.
-Archeops, el pokémon protopájaro; son muy inteligentes y colaboran entre ellos para cazar a sus presas. Toman carrerilla antes de emprender el vuelo y puede alcanzar a un coche cuando acelera.
Ante eso N no dijo nada, conteniendo un breve suspiro; el chico se asió a archeops mientras que sigilyph llevó a Liza, alzando el vuelo rumbo al noroeste y dejando atrás el parque Nexo.
-¡Reacciona, simipour, golpe roca!
-¡Sigue con cuchillada!
Beartic continuó con su ofensiva, sin embargo uno de los cuchillazos hizo que la confusión se le pasase de golpe.
-¡Chuzos!-exclamó Junco.
Beartic lanzó un rugido, al tiempo que una serie de carámbanos comenzaron a caer desde el cielo junto con el granizo y se precipitaron sobre simipour.
-¡Excava!
El pokémon agua se ocultó bajo tierra a tiempo y se libró de ser golpeado los chuzos, pero no paró al líder.
-¡Cuchillada hacia el suelo!
Beartic hundió sus garras en el suelo con toda su fuerza, haciendo éste que temblase ligeramente y obligando a simipour a salir. En cuanto lo tuvo a tiro, atacó.
-¡Tumba rocas!
Para sorpresa del chico, el pokémon hielo lanzó una serie de rocas que rodearon por completo a simipour, encerrándole en su interior y bajándole la velocidad. El granizo seguía cayendo, haciéndole un poco más de daño.
-¡Sal de ahí, simipour, escaldar!
-¡Chuzos!
Una vez más, y aprovechando que su rival ya no era tan veloz, una serie de chuzos cayeron sobre simipour sin que éste tuviera donde ir, haciéndole un daño considerable.
-¡Maldita sea! ¡Surf!-exclamó Lucho, contrariado.
Al punto el pokémon reunió un buen montón de agua, remontando una gran ola y precipitándose sobre beartic, el cual le vio venir sin apenas inmutarse.
-¡Vaho gélido!
De su boca soltó entonces un vaho helador que comenzó a congelar el agua del surf, atrapando a simipour en una densa capa de hielo.
-¡Oh, mierda!-masculló el chico, viendo entonces el fallo.
-¡Te has distraído! ¡Salmuera!
El chorro de agua salada fue directo hacia simipour, el cual no pudo hacer nada por evitarlo al estar encerrado en el hielo. El golpe resultante fue particularmente fuerte aun a pesar de no ser tan eficaz, cayendo al suelo junto con los restos del hielo roto, KO.
-¡Simipour está fuera de combate, beartic es el ganador!
Lucho lo recogió sin poder evitar chascar la lengua con disgusto, a lo que Junco comentó al respecto.
-¡Te has precipitado, ibas bien pero quisiste correr y éste es el resultado!
Ante eso el chico se quedó callado, sabiendo que tenía razón; y lo que era aún peor, se le agotaban las opciones. Tanto servine como emolga estarían en seria desventaja por sus tipos, mientras que si bien swanna podría soportar mejor los golpes de sus ataques de hielo, lo tendría complicado si volvía a usar tumba rocas. La única opción que vio viable fue tratar de ser más rápido que él. Y, con esto en mente, no lo pensó más y sacó a emolga.
Al ver a su nuevo oponente, Junco alzó las cejas con gesto curioso.
-Curiosa elección… si la has hecho debe ser por algo.
-¡Así es! ¡Onda voltio!
-¡Enfréntalo con cuchillada!
La descarga eléctrica fue directa hacia beartic, el cual blandió sus zarpas de hielo y la enfrentó con ellas, logrando desviarla con suma facilidad, al tiempo que Junco contraatacaba.
-¡Chuzos!
-¡Doble equipo!
Por suerte emolga fue la primera en moverse, desdoblándose rápidamente y confundiendo a beartic, el cual atacó de todas maneras; el granizo se condensó y cayó a plomo con forma de chuzos, pero las copias de emolga se movieron al mismo tiempo mientras trataban de evadirlos todos. Algunos alcanzaron a algunas copias, haciéndolas desaparecer, pero la original mantuvo las distancias en todo momento y logró esquivarlos todos mientras planeaba, teniendo a su oponente a tiro desde las alturas.
-¡Acróbata!
Desde donde se encontraba, el pokémon volador eléctrico se abalanzó directamente sobre beartic, el cual la esperó pacientemente preparando sus garras. En cuanto la tuvo lo suficientemente cerca, las blandió hacia delante, pero emolga lo vio venir y, con una rápida filigrana, esquivó el golpe y se coló entre sus patas, teniéndolo a tiro desde atrás.
-¡Ahora, atracción!
Fue entonces cuando emolga guiño un ojo con gesto coqueto, al tiempo que una ristra de corazoncitos se lanzaba sobre un indefenso beartic, el cual se dio la vuelta demasiado tarde. En cuanto el efecto pasó, el gran pokémon hielo miraba a emolga como si fuera una musa, deleitándose con su sola presencia.
-¡Agh, no! ¡Reacciona, beartic!-masculló Junco, contrariado.
-¡Es tuyo, bola voltio!
Aun a pesar de los llamados de su entrenador el pokémon hielo se quedó absorto, recibiendo de lleno el ataque eléctrico y cayendo al suelo, de donde apenas se movió, mirando fijamente a emolga y soñando con ella.
-¡No, vamos, espabila, no dejes que te derrote así!
-¡No tiene nada que hacer, vamos, emolga, remátalo!
Un par de bolas voltio más dio por sentenciado el encuentro, cayendo KO esbozando una bobalicona sonrisa en el proceso.
-¡Beartic no puede continuar, emolga es la ganadora! ¡La victoria es para el aspirante Lucho de pueblo Arcilla!-dictaminó el árbitro, levantando el banderín a su favor.
-¡Sí, eso es, lo conseguimos emolga!-exclamó el chico, encantado.
La aludida se dio la vuelta y de un corto vuelo se echó a sus brazos, festejándolo con su entrenador; Junco miró al chico por un momento, asintiendo con la cabeza, y se ausentó durante unos minutos, regresando enseguida con una bandejita.
-Lucho, como reconocimiento de tu victoria, te hago entrega de la medalla candelizo.
-¡Nuestra séptima medalla, ya sólo nos queda una!-exclamó Lucho, enseñándosela a su pokémon.
-Tú y tus pokémon poseéis un corazón muy fuerte, has demostrado gran tenacidad y valor. El amor es una fuerza imparable que a veces nos empuja a hacer cosas impensables. Es algo a tener en cuenta-murmuró Junco, de lo más reflexivo.
-Sí, supongo…-murmuró el chico, sin poder opinar al respecto.
-No tengas prisa, ya llegará el momento… después de todo, es parte del camino.
-Sí… éste es mi camino, lo he sabido desde siempre-asintió el chico, mirando sus medallas.
Ante eso Junco sonrió y le acompañó a la salida mientras seguían hablando un poco más.
-¿Ya sabes a dónde vas a ir ahora?
-No, aún no lo he decidido…
-En ese caso ve a ciudad Caolín, allí está el último gimnasio a superar. No me cabe ninguna duda de que serás capaz de conseguirlo, espero verte en la conferencia.
-Allí estaré, por descontado.
Finalmente se despidió de él y salió a la calle, donde vio tanto a Cheren como a Bel esperándole.
-¡Hombre, hola!
-Hola, Lucho.
-Me alegro de veros… ¿Qué tal estás?-inquirió él en ese momento, al ver a su amigo.
Cheren dejó escapar un leve suspiro antes de contestar, mucho más tranquilo.
-Mejor, mejor… quería disculparme por haberte gritado aquel día, estaba muy frustrado.
-No pasa nada, lo importante es que sigamos siendo amigos.
-Claro, sería una tontería dejar de hablarnos sólo por esto. Además, me han ayudado a verlo con otros ojos.
-¿Ah, sí?
-Sí, de hecho se lo comentaba antes a Bel… desde que empezamos el viaje saliendo del pueblo me siento muy distinto-anunció Cheren, con mucha seguridad.
-¿En qué sentido?
-En el sentido más estricto de la palabra. Intento reflexionar sobre lo que quiero y debo hacer, y no creas que Mirto no me da que pensar. Trato de encontrar una respuesta, pero aun así… dudo si soy yo el que se ha hecho fuerte o si son mis pokémon los que se han hecho fuertes…
-Parece que Mirto al final ha calado en ti…
Ante eso el chico se rio tontamente, aunque en ese momento Bel sonrió y comentó cogiéndole del brazo.
-Si es que Cheren en el fondo es un sensiblón…
Lucho se rio, divertido, al tiempo que Cheren enrojeció un poco ante ese gesto. Quiso decir algo, aunque en ese momento Junco salió del gimnasio de improviso, mirando hacia todos los lados como si buscara algo.
-¿Quién está ahí?-exclamó entonces, sobresaltándolos.
-¿Eh?
-¡Sé que estáis ahí, dejad de esconderos!
En ese mismo instante notaron una leve corriente de aire, al tiempo que tres ninjas vestidos de negro que a Lucho le eran horrorosamente familiares se materializaron justo enfrente de ellos.
-¡Vosotros otra vez!-exclamó Lucho al verles.
Bel se asustó y se pegó a Cheren, al tiempo que Junco adoptaba una pose en alerta observándoles detenidamente. En ese momento uno de ellos habló.
-Je… no esperaba menos del líder de gimnasio de ciudad Teja, ha percibido la presencia del Trío Sombrío…
Antes de que alguien pudiera decir algo más, otro se adelantó.
-Nuestra intención era transmitírselo únicamente a Lucho, pero bueno. Ghechis te envía un mensaje: ve a la torre Duodraco…
-… allí te estará esperando el gran N. Eso es todo.
-¿La torre Duodraco? ¿¡Qué significa todo esto?!-inquirió Junco, sin fiarse de ellos.
Ante eso el trío Sombrío no dijo nada más y volvieron a desaparecer, como si nunca hubieran existido.
-¡Eh, esperad, eh!-exclamó Junco, muy enfadado.
-Ni lo intentes, siempre van a su bola…-murmuró Lucho, con gesto plano.
-¡Maldita sea, nadie me ignora de esa forma!-exclamó Junco, indignado, y yendo hacia la torre Duodraco.
-¡Espere, yo también voy!-exclamó Cheren, siguiéndole.
-¡Y yo! ¡Oh, no, profesor!-hizo lo propio Bel, preocupada.
Lucho no dijo nada pero fue tras ellos presa de una incipiente preocupación. No podían perder más tiempo. Tenía un terrible presentimiento. Sólo esperaba que no se hiciera realidad.
¡Y continuamos con Pokémon, empezando además con el punto de inflexión! estoy ciertamente emocionado y veo cada vez más plausible quedarme todo el tiempo posible con esta tanda, pero antes un poco de contexto.
Espero que no se os hayan atragantado mucho los capítulos transcritos del Dao de Jing, pero eran necesarios para comprender la razón por la que esta Teselia está donde está, además de muchas otras cosas que espero que hayáis podido leer entre líneas. Y sí, lo que habéis leído define perfectamente en qué consiste el Tao, que traducido viene a significar camino. No sólo es la dualidad de todas las cosas, sino el principio y el fin de todo lo visto y creado, existe por sí mismo y no hay que tratar de alcanzarlo, sino dejar que venga a ti y buscar en ti mismo la manera de alcanzarlo. Quizás lo que más me ha gustado es el hecho de que deja hacer al universo, comprendiendo que todo pasa por una razón y no hay que intervenir para nada en los acontecimientos. Así visto desde fuera puede parecer una concepción muy vacua y nihilista de la existencia, pero esa concepción, esa esencia, tiene su encarnación en dos grandes dragones de sabiduría y poder infinitos. Y que conste que esto sólo es un primer contacto, aún no lo hemos visto todo.
En cuanto al combate de gimnasio está más o menos íntegro a como lo concebí, pero le he añadido algo más de sustancia. Realmente me he podido dar cuenta (gracias thewillyrex) que en su momento no puse mucho el foco en los combates, centrándome más en la historia y los personajes, pero gracias a esta revisión he podido corregir eso.
Y nada más de momento, esperad el siguiente más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
