Capítulo 30

El despertar del sueño

Mientras tanto, tras un par de horas rápidas de vuelo, N y Liza estaban llegando a la torre antes que nadie, alzándose hacia la cima. Las vistas desde las alturas eran impresionante, pudiéndose observar la envergadura del antiguo edificio bastante bien, con una base muy amplia que iba subiendo poco a poco, de manera escalonada a través de su multitud de torres menores, hasta llegar a la zona más alta y más estrecha, con el techo derrumbado.

-Es la torre Duodraco ¿no?-inquirió ella a gritos en ese momento para hacerse oír.

-Sí, y aquí será donde comenzará todo-añadió N.

La chica se quedó un tanto extrañada al oír eso, no muy segura de a qué se refería exactamente, pero lo dejó estar para observar mejor las vistas.

Con la ayuda de los dos pokémon voladores llegaron hasta la cima y, tras dejarles allí, se retiraron. Liza observó con atención la estancia donde se encontraban, con columnas caídas y semi desgastadas que antes sostenían el techo, ahora desaparecido. Aun a pesar de que era la parte más estrecha de la torre el espacio era bastante grande, y parecía ser una especie de lugar donde se realizaban rituales o algo parecido.

-¿Qué hacemos aquí, N?

-Aquí, Liza… este es el lugar donde una vez todo acabó. Y ahora, volverá a empezar-explicó el muchacho, con tono misterioso y muy profundo.

-N, no te entiendo… ¿a qué te refieres exactamente?-inquirió ella, un tanto extrañada al verle tan místico.

N la miró por un momento, perdiéndose en sus ojos, hasta que finalmente la cogió de las manos y la anunció.

-Liza… estoy perdidamente enamorado de ti.

Ante eso ella sonrió, algo turbada por tan sentida declaración llena de amor y cariño.

-Ya lo sé, tonto… yo también ¿sabes?-murmuró ella, abrazándole por la cintura.

-Te amo…

-Y yo a ti…-susurró Liza, besándole en los labios.

N se lo devolvió y continuó hablando.

-No quiero perderte, pero tampoco puedo escapar de mi destino.

-¿Eh?

-Durante todo este tiempo, tanto tú como tu hermano me habéis estado haciendo dudar de mi cometido constantemente. Siempre que veía algo malo, algo horroroso y atroz, vosotros dos me dabais algo bueno a cambio, y yo no sabía siquiera como sentirme. Luego viniste tú y me pusiste patas arriba mi mundo, algo nunca antes visto por mí. Fuiste buena y comprensiva conmigo, me diste tu amor y cariño, me escuchaste, estuviste siempre ahí aun a pesar de todo. Iluminaste mi mundo y le diste color. Pero aun así, y aun a pesar de todo lo bueno que me habéis enseñado, nada cambia. El resto del mundo vive a su ritmo, haciendo daño a todo y a todos en el proceso, incluyendo a los pokémon. Y eso… no puedo con eso. No después de todo lo que he visto y vivido.

-Pero… N…

-Pero, Liza… no puedo huir de mi destino, tengo que aceptarlo. Yo, el nuevo héroe de Teselia, he de liberar a los pokémon-anunció N, mirándola fijamente sin pestañear.

Liza se quedó de piedra ante esa confesión, sin saber muy bien qué decir. Todo eso la estaba viniendo muy de repente, trataba de entender al chico, pero nada de lo que la decía tenía sentido para ella. Por lo que tuvo que decírselo con el máximo tacto posible.

-N… escucha… sé que estás enfadado con el mundo y seguramente tengas tus razones, pero debes pensarlo antes con calma…

-Ya lo he hecho, éste el resultado de toda una noche en vela. Me has demostrado que eres capaz de escuchar y entenderme, y amarme por ello sin esperar nada a cambio, por eso te estoy contando esto ahora. Antes hubiera sido algo impensable para mí, pero ahora… ahora sé lo que debo hacer.

Por alguna razón que no alcanzaba a comprender, Liza comenzó a sentir una incipiente tristeza invadiéndola, al tiempo que comenzaba a temblar; no entendía lo que ocurría, o quizás sí, pero en su subconsciente empezaban a encajar las piezas y sus mayores temores comenzaban a hacerse realidad. Al principio se negaba a reconocerlo, pero nunca antes había visto al chico irradiando tanta seguridad y confianza en sí mismo como en ese momento. Las lágrimas comenzaron a asomarse, al tiempo que lograba musitar.

-N…

El chico al verla así quiso reaccionar, pero en ese momento se oyeron pasos subiendo por las escaleras que allí había, evidenciando que alguien se acercaba.

-¡Escóndete, rápido!-la indicó en susurros.

-N… por favor… no, por favor…

-¡Vamos, ya, tras la columna!

Liza obedeció, sintiendo su cuerpo más pesado a cada segundo que pasaba; se asomó ligeramente temblando como un flan y vio entonces a un soldado del equipo Plasma. N le recibió con los brazos abiertos y ella cerró los ojos con fuerza, al tiempo que las primeras lágrimas empezaban a caer. Para entonces era inútil seguir pensando en lo contrario. Había fracasado. Se sentía una completa inútil por no haber podido ayudarlo a tiempo. Y lo peor de todo o lo mejor, no estaba del todo segura, era que nada de todo eso cambiaba lo que sentía por él.

Abrió los ojos y vio entonces que el soldado llevaba una gran bandeja en sus manos, en la cual había una especie de piedra negra de tamaño medio apoyada en un mullido cojín.

-Aquí está, gran N-anunció el soldado, inclinándose ante él.

Sintió entonces una punzada en el corazón al ver esto, comprobando que era peor de lo que ella misma se esperaba.

-Bien, puedes retirarte, que esté preparado-le indicó N, cogiendo la piedra con suma delicadeza.

El caballero templario se inclinó ante él una vez más y se fue por donde vino; Liza salió de su escondite y le encaró, ya llorando abiertamente.

-¿Por qué? ¿Por qué, N, por qué?

-No llores, tranquila…

-¿Por qué haces esto? Yo te podría haber ayudado, era lo que tendría que haber hecho desde el principio, pero ahora sales con esto y yo me siento como si fuera una mierda…

-¿¡Qué?! No, nada de eso, escucha…

-Yo siempre te he apoyado y escuchado, te dije que eras mejor que ellos, pero esto… por qué… por qué…

Se miraron a los ojos por un momento, ella con la cara surcada en lágrimas y N con ese gesto tan seguro y confidente reflejado en sus ojos, que la seguían hechizando después de todo. En cuanto ella logró calmarse por un momento, N alzó la piedra.

-Esto, Liza, es el orbe Oscuro. En él duerme el pokémon legendario zekrom a la espera de un héroe que defienda con tesón los ideales y los sueños. Tócalo.

Algo insegura por lo que la decía, alzó una temblorosa mano y rozó el orbe con la yema de los dedos, notando entonces cómo debajo de la lisa superficie vibraba y zumbaba como si estuviera vivo. Sintió entonces un escalofrío recorriéndola la espalda, como si le hubiera dado un tremendo calambrazo.

-¿Lo sientes?-susurró N en ese momento, con voz suave y dulce.

-Sí…

-Está activo porque puede sentir el poder de mis sueños latiendo en mi interior como una llama que no se apaga. Esto es por lo que he estado luchando durante todo este tiempo. Con su gran poder e infinita sabiduría podré encontrar el camino que llevo años buscando. Con él lograré lo que nadie más pudo. La paz en nuestro tiempo entre humanos y pokémon. Ése es mi sueño.

Liza se quedó callada, sintiendo que no podría rebatirle nada de lo que dijo por mucho que quisiera. Y eso era lo que más la dolía. No por él, sino por ella, que no había sido capaz de ayudarle a salir de todo esto. Se sentía tremendamente culpable. Y aun así le seguía amando. Porque aun a pesar de lo que estaba pasando seguía siendo N, el chico bueno, cariñoso y dulce del que se había enamorado irremediablemente desde el primer minuto que le vio. Le miró por un momento a los ojos y él le devolvió la mirada esbozando una gentil sonrisa, de esas que hacía que se derritiera cada vez que la veía. De alguna manera la chica se calmó y dejó de temblar. Y, en ese momento, N anunció.

-Es la hora. Observa bien.

Se posicionó en el centro de la estancia y cerró los ojos, con el orbe en su pecho; al cabo de unos breves segundos comenzó a recitar en voz alta.

-Yo, N, me proclamo el héroe de Teselia que tanto has estado esperando. Creo en los ideales y los sueños, tengo uno, y necesito tu ayuda para llevarlo a cabo. Por favor, zekrom, otórgame tu infinita sabiduría… y ayúdame a alcanzar mi sueño.

Fue en ese mismo instante cuando el orbe dio un bandazo, al tiempo que N lo soltaba y comenzaba a elevarse en el aire. Todo el lugar se enrareció de repente y el objeto comenzó a absorber la electricidad estática presente del ambiente. Chisporroteó con fulgor, mientras daba vueltas sobre sí mismo cada vez más y más rápido, absorbiendo aire y electricidad; enseguida la temperatura en la estancia aumentó gradualmente aun a pesar de estar al aire libre, elevándose hasta por lo menos los treinta grados centígrados. Poco después se hizo algo más grande y entonces se abrió, dejando ver una criatura enorme, de color negro, echa un ovillo. En ese mismo instante abrió los ojos, unos ojos rojos, penetrantes e intimidantes. De golpe y porrazo se desperezó y se mostró en toda su forma; su gran cola tenía forma de generador, brillaba intensamente con un color azul llena de electricidad y soltando grandes chispas. Sus grandes patas le ayudaron a posarse en el suelo, poseía unas abultadas garras con tres protuberancias en cada una, unas amplias alas que le salían de los hombros y una corta melena con la punta tan brillante como su cola. A Liza le invadió el miedo repentinamente nada más verlo, al tiempo que su sola presencia se echaba sobre ella como una fuerte presión que, de cierta forma, la obligó a hincar las rodillas y quedarse en el suelo, echa un ovillo y muy asustada.

El enorme dragón, de por lo menos tres metros de alto, miraba fijamente a N con una expresión llena de hostilidad, lo que asustó aún más a Liza, la cual exclamó.

-¡N, apártate, te aplastará!

-Tranquila, Liza… ahora lucharé contra él… y me haré su amigo-murmuró él, con voz suave y ranquilizadora, al tiempo que lo admiraba.

Liza sacó su pokédex con manos temblorosas y se informó al respecto.

-Zekrom, el pokémon negro puro; genera electricidad con su cola y, para ocultarse, sobrevuela Teselia envuelto en nubes de rayos. Aparece en los mitos de antaño. Su cola está provista de un enorme generador de electricidad.

Zekrom miró a N una vez más y soltó un grave rugido que hizo retumbar la torre entera. Fue entonces cuando el chico exclamó.

-¡Zoroark!

Al punto, un pokémon desconocido hizo aparición desde las escaleras y se encaró contra zekrom; dado que la chica aún tenía la pokédex en la mano, ésta volvió a informarla al respecto.

-Zoroark, el pokémon disfrazorro; protege siempre a su manada embaucando a sus enemigos. Dentro de ésta están todos muy unidos. Tiene la facultad de confundir a muchos humanos a la vez. Protege su guarida creando un paisaje ilusorio.

Y, tras esas palabras, el pokémon se lanzó al ataque.


Desde el gimnasio se pegaron una buena carrerita hasta la torre, nada más llegar, y junto a la orilla, se encontraron con Carrasco Encina, el cual se encontraba tratando de poner orden en sus cosas que habían sido tiradas al suelo.

-¡Profesor! ¿¡Se encuentra bien?!-inquirió Bel, adelantándose.

-¡Ah, Bel, eres tú! Estoy bien, tranquila, pero esos energúmenos del equipo Plasma aparecieron de repente, me apartaron de mala manera y han derribado una sección del muro para entrar en la torre. Junco y ese chico, Cheren, han entrado para ir tras ellos-explicó el hombre, algo alterado.

-Vale, pues entro ya, no puedo permitir que N despierte a zekrom-murmuró Lucho en ese momento, mirando hacia la torre.

-¿¡Cómo dices?!-exclamó el profesor, anonadado.

-Ahora no hay tiempo, luego se lo explico todo. Bel, quédate con el profesor-indicó el chico antes de echar a correr de nuevo.

Como bien dijo el profesor, el equipo Plasma había derribado una sección del muro y había usado una plataforma para llegar hasta el hueco; entró por él y se encontró en una sala muy espaciosa, con una parte de la misma hundida y llena de agua. Al fondo del todo vio unas escaleras, se dirigió hacia ellas a no más tardar pero, en cuanto fue a subirlas, notó como la torre entera temblaba por un momento, con un ruido ensordecedor.

-¿Qué ha sido eso? Parece haber algo arriba…-pensó Lucho, extrañado.

Subió las escaleras y se encontró en otra sala algo más grande, llena de cascotes y de columnas rotas y caídas; vio a Cheren en una balconada cercana, junto a una puerta.

-¡Lucho, por aquí, puedes usar las columnas como puentes!-indicó él, antes de pasar por la puerta.

Así lo hizo, subiéndose a una tumbada al otro lado de la estancia y continuando por ellas hasta alcanzar la balconada; en cuanto llegó hasta la puerta, y nada más cruzarla, se encontró con una estrecha sala circular, con unas escaleras de caracol que subían muy abruptamente. Debía de ser una de las torrecillas que conectaba con los pisos superiores.

-Éste sitio es enorme…-masculló el chico en ese momento, mirando a su alrededor.

Y así era, incluso le daba la sensación de que la torre era mucho más grande por dentro que por fuera, ya que todas las salas por las que había ido destacaban por ser amplias y muy luminosas, colándose la luz del día por numerosos ventanucos que permitían ver un poco mejor el interior. Lo cierto era que aun a pesar de su aspecto viejo y desgastado, todas las estancias por las que pasó rezumaban cierto lujo antiguo que no brillaba como debiera ya que el paso del tiempo había repercutido negativamente en toda la torre en su conjunto. Se notaba que las paredes habían estado pintadas, llenas de desconchones y humedades, quedando sólo pequeños retazos muy dispersos que no hacían justicia a lo que debieron ser en su día. El hecho de que todo estuviera tan vacío evidenciaba también un expolio continuo y reiterado en el tiempo, no quedando absolutamente nada, ni de muebles ni de decoración. Era realmente triste verla en un estado tan deplorable, notándose en su interior un ambiente lleno de desesperanza y melancolía.

En cuanto alcanzó la parte más alta de la torrecilla cruzó por un desgastado puente de piedra y entró de nuevo en el cuerpo principal de la torre, llegando hasta otra sala circular, donde Junco y Cheren se encontraban enfrentando a un montón de soldados del equipo Plasma.

-¡Lucho, sigue adelante, nosotros nos encargamos de estos!-exclamó Cheren al verle.

-¡Aprovecha, rápido!-añadió Junco.

Lucho se escabulló enseguida para subir las escaleras, pero más soldados le interceptaron.

-¡Eres tú otra vez!

-¡No permitiremos que te interpongas entre el gran N y su destino!

-¡Vuestro gran N puede decir misa si quiere, pero no voy a permitir que se salga con la suya!-exclamó el chico, haciendo mano de sus poké ball.

El enfrentamiento fue rápido, aun a pesar de su numerosidad apenas se coordinaban entre sí, siendo fácil concentrarse en varios a la vez y ganándolos a todos, abriéndose paso.

A partir del piso superior la torre comenzó a estrecharse, con multitud de pasillos y recovecos en los que se perdió varias veces, teniendo que volver por donde había venido para retomar el camino. La subida fue relativamente rápida pero muy fatigosa, sin embargo llegó a otra sala circular que le detuvo en seco por lo que vio en ella. Y es que en sus altas paredes vio antiguos frescos pintados a mano, no demasiado desgastados, en los que se podían ver escenas varias con multitud de detalles en ellas.

Empezando por el extremo sur donde terminaban las escaleras, se podía ver a un montón de gente pintada de manera muy simple y minimalista rodeando la torre con los brazos levantados hacia el cielo, en señal de adoración; en la cima de la torre el sol brillaba con fuerza, extendiendo su luz hacia todas direcciones. Justo al lado vio otra escena en la que se podían observar la misma gente de antes dentro de la torre y ocupando sus amplios salones, en los cuales parecían estar de fiesta, cantando y bailando dispuestos en corro, lo que le hizo recordar al baile local que vio hace unos cuantos días atrás. La siguiente escena, la cual estaba perfectamente centrada, es la que más le chocó ver, abriendo mucho los ojos y mascullando de seguido.

-No puede ser… el taijitu…

Y es que el taijitu estaba ahí representado, rodeado por la misma multitud que antes cantaba y bailaba en la anterior escena, pero no era un taijitu cualquiera. En él dos dragones, uno blanco de ojos azules y otro negro de ojos rojos, se encontraban agazapados uno frente al otro, girados y enroscándose entre sí. Al verlo, una de las estrofas de la canción reverberó en su memoria.

Giran, giran, enroscándose un poquillo

La última escena consistía en el mismo taijitu pero dentro de la propia torre, ésta vez vacía y sin nadie que la rodeara, con los dos dragones agazapados totalmente solos. Verlos así, sin nadie cerca, le transmitió una sensación de desazón bastante extraña, como si se apenara de verlos tan solitarios aun a pesar de que estaban juntos.

A partir de ahí el fresco perdía forma y color, demasiado desgastado por el paso del tiempo, y al otro lado de la sala vio una puerta cerrada al lado de las escaleras que subían. Intrigado al respecto, ya que nadie parecía haber intentado abrirla lo más mínimo, se acercó y trató de pasar por ella, comprobando que se encontraba cerrada. Aun así eso no lo desanimó, buscando una manera de abrirla para pasar al otro lado. Probó primero con embestirla varias veces, confiando en que a lo mejor el cerrojo se desencajaría debido a lo viejo que era, pero no resultó. Optó entonces por sacar a servine, indicándole de seguido.

-¡Hoja aguda, tratemos de hacer palanca!

La cola del pokémon brilló con fuerza y la introdujo entre el resquicio y la propia puerta, tratando de desencajarla. Las primeras veces no funcionó, pero luego Lucho decidió echarle una mano, sujetando la puerta al tiempo que servine hacía fuerza. Costó un poco, pero finalmente lograron abrirla hacia fuera.

-¡Genial, vuelve servine!-indicó el chico, devolviéndolo a su poké ball.

Entró en la habitación y se encontró con una desagradable sorpresa; y es que en lo que parecía ser un antiguo estudio vio los restos de una persona que debió morir hace muchísimo tiempo, puesto que sólo quedaban sus huesos. Se encontraba sentado en una silla, con la mano izquierda sobre su regazo y la derecha sobre un arcón de madera muy antiguo. Intrigado y algo asqueado, se acercó al esqueleto muy lentamente para apartar su mano y así poder abrir el arcón.

-Ugh… perdón, lo siento, mis disculpas…

En cuanto pudo apartar la huesuda mano abrió el arcón, encontrándose entonces con documentos muy antiguos escritos en un papel con muchos años pero bastante bien conservado gracias al arcón en el que habían estado guardados. Los estuvo ojeando, comprobando que era un chino muy antiguo que apenas sabía leer, pero encontró uno en concreto que parecía ser algo más moderno puesto que entendió lo que en él estaba escrito, leyéndolo rápidamente.

Mi familia lleva guardando esta torre durante generaciones aun a pesar de su deterioro progresivo y posterior olvido por parte de los locales de por aquí, pero continuaré con la misión que me ha sido encomendada. Vinimos de muy lejos como para dejar que todo termine aquí, aun a pesar de que sé muy bien que ellos son eternos, como el mismo camino que todos recorremos. No puedo dejar de contemplarlos, su sola visión lo ocupa todo y da sentido a mi vida y a mi misión. Me miran y me hablan al hacerlo, contándome sus vivencias y transmitiéndome su infinita sabiduría. Están aquí por una razón, como yo, pero sé muy bien que volverán a por ellos cuando se les agoten las razones que les separan de seguirse matando entre ellos. Pobres insensatos, ni siquieran se molestan en comprender lo que significan en realidad. Tan solo se justifican diciendo que es la voluntad de su pueblo, pero en ningún momento les han preguntado a ellos acerca de su voluntad. Es ridículo. Llegará un día en el que se hartarán de todo esto y acabarán con todo, pero dudo mucho que yo siga vivo para entonces. Se acerca el día del plebiscito y algo me dice que no volveré a verlos nunca más, al menos en esta vida. Sólo espero que todos estos años de esfuerzo y dedicación a la causa me sean recompensados en la otra vida. Después de todo, ése es el camino. Esto es el Tao. Es eterno. Como ellos.

La cara de Lucho era un poema. No había entendido absolutamente nada de lo que había leído, pero una cosa era segura. Las enseñanzas del Tao iban más allá del Dào Dé Jīng, y tenían mucho que ver con los dragones legendarios. El misterio se complicaba por momentos.

En ese momento la torre volvió a retumbar junto a ese atronador sonido, reactivándole de nuevo.

-¡Maldición, no tengo tiempo para esto!

Dejó todo lo que había cogido en el arcón, cerrándolo, y retomó la subida todo lo rápido que pudo.

El ascenso por otra torrecilla que conectaba con el cuerpo principal a través de un corto túnel fue algo más rápido, llegando a otra sala, quizás la más amplia y diáfana de todas puesto que ocupaba varias alturas juntas, subiendo por ella a través de unas estrechas y bastante desgastadas escaleras de caracol adosadas a la pared, de manera muy similar a la de la torre de los cielos.

-¿¡A cuento de qué vienen tantas salas tan espaciosas?!-se preguntó Lucho, pegándose a la pared y tratando de no mirar hacia abajo.

Estando cerca de llegar al penúltimo piso, un último estruendo tuvo lugar y tras eso, se sobrevino la calma más absoluta, obligándole a ir un poco más rápido. En cuanto llegó al penúltimo piso, se encontró a uno de los sabios, desconocido para él, con otro grupito de soldados más precediendo unas últimas escaleras.

-¡Por fin el gran N ha sido reconocido como héroe! ¡Regocijaos todos, el comienzo de una nueva era está muy próximo!-exclamó el sabio en ese momento.

Todos los soldados se mostraron especialmente emocionados, dejando escapar autenticas lágrimas de alegría y abrazándose entre ellos. En ese momento Lucho se adelantó e inquirió.

-¿Y en qué consistiría esa nueva era según usted?

Tanto el sabio como el resto de soldados se dieron la vuelta, mostrándose anonadados por su presencia allí. En ese momento el sabio se recompuso y se dirigió directamente a él.

-¡Inaudito! ¿Cómo has podido llegar tan lejos? ¡Este no es lugar para gente común como tú, estás profanando un lugar sagrado!

-¿Ah, si? Tiene gracia porque no he sido yo precisamente quien ha derribado el muro ahí abajo ¿quién está profanando aquí entonces? No me queda del todo claro…

Ante esa pullita los soldados se revolvieron, molestos, aunque en ese momento el sabio les detuvo, replicándole de seguido.

-¡Vanos intentos por hacernos sentir culpables! ¡Nuestra presencia aquí responde a una tarea mucho más noble y pura que cualquier otra cosa!

-¿De veras? Suena prometedor ¿en qué consiste esa tarea exactamente?

-¡En la creación de un mundo nuevo cimentado en los ideales de nuestro señor N, en el cual los pokémon sean realmente libres! ¡Alguien tan insignificante como tú jamás podrá comprender lo que significa de verdad!

Ante eso Lucho dibujó un gesto cansado en su rostro, al tiempo que exclamaba.

-¡Basta de tonterías! ¡No voy a dejar que sigáis con esto!

-¡En tal caso no permitiremos que nadie más interfiera! ¡Atención, por N, paradle los pies!

-¡Sí, señor Giallo!-exclamaron los soldados, sacando a todos sus pokémon a la vez y cortándole el paso.

-¡Quién no está con nosotros está contra nosotros! ¡Dadle una buena lección!-exclamó Giallo.

Por su parte Lucho sacó también a todos sus pokémon y luchó a la vez con todos ellos.

-¡Emolga, bola voltio! ¡Klink, foco resplandor! ¡Simipour, escaldar! ¡Lampent, infierno! ¡Swanna, pájaro osado! ¡Servine, hoja aguda!

Todos atacaron a la vez, formando un compendio de ataques tremendo; casi todos los pokémon de los soldados cayeron en cuanto rrecibieron la combinación de ataques, pero un garbodor y un krokorok quedaron en pie.

-¡Garbodor, lanzamugre!

-¡Krokorok, tajo umbrío!

-¡Servine, hoja aguda! ¡Klink, cambiomarcha y luego foco resplandor!

Antes de que se movieran, servine latigó su cola y le asestó un golpe directo krokorok en la cabeza, cayendo KO de un solo golpe. Por su parte, klink aumentó su velocidad, esquivando fácilmente la ofensiva y lanzando un fuerte rayo plateado, cayendo garbodor rápidamente.

-¡Lo hicimos!-exclamó Lucho, pletórico.

Tanto los soldados como el sabio se quedaron a cuadros tras ver semejante despliegue de fuerza mientras que los pokémon del chico festejaban la victoria. Tanto klink como servine dejaron escapar sendos gritos, especialmente encendidos. Y acto seguido, los dos comenzaron a brillar con fuerza al mismo tiempo.

Los dos cuerpos de klink se hicieron más grandes, al tiempo que un tercer componente surgía de improviso y se encajaba en la parte posterior del segundo cuerpo, sin dejar de girar en ningún momento.

Por su parte, el cuerpo de servine comenzó a crecer de manera exponencial, alargándose mucho y estilizándose; la cola se estrechó al tiempo que tres ramitas crecían junto a ella. Su cabeza se hizo más grande y pronunciada, agudizándose sus facciones, al tiempo que dos protuberancias crecían en la parte posterior de la cabeza y otras dos hacían lo mismo a la altura del pecho.

En cuanto el brillo cesó ambos pokémon se mostraron con un nuevo aspecto, Lucho sacó la pokédex y se informó con el que más cerca tenía.

-Serperior, el pokémon realeza; detiene los movimientos del rival con una sola mirada. Expande la energía solar dentro de su cuerpo y luego yergue su cabeza para intimidar al rival. Sólo lucha con todo su potencial ante enemigos muy fuertes.

Tras eso, la movió hacia un lado de serperior.

-Klang, el pokémon engranaje; muestra sus sentimientos cambiando la dirección de su giro. Cuanto más se enfade, más rápido girará. Hace girar sus engranajes menores frenéticamente para lanzarlos en sus ataques, es peligroso si no regresan.

Tanto los soldados como los sabios estaban anonadados tras presenciar una evolución doble al mismo tiempo, aunque Giallo se repuso enseguida y le espetó.

-¡Te crees superior a los demás sólo porque manejas a tus pokémon a tu antojo, pero la verdad es mucho más contundente que eso!

-¡Ja! ¿La verdad? ¡No me hagas reír! ¡Si realmente fuerais conscientes de lo que decís hasta vosotros os daríais cuenta de vuestras constantes contradicciones! ¡Dices que manejo a mis pokémon a mi antojo! ¿A ti te parece que haga eso después de ver lo que has visto? ¡Se han hecho fuertes junto a mí y por eso han evolucionado! ¡Decid lo que queráis, seguid parloteando como cotorras, pero nada de lo que digáis hará que vuestra supuesta verdad sea legítima!

Tras eso recogió a sus pokémon sin decir nada más, echando una última mirada al sabio y los soldados que tampoco volvieron a hablar, y subió al último piso. Fue allí donde se encontró con el peor de sus temores.

N estaba de pie, muy quieto, mirando a un zekrom que se erguía en el centro de la estancia; el pokémon legendario le miró fijamente, con esos profundos ojos rojos tan intimidantes y, por un instante, Lucho se sintió pequeño. Soltó entonces un leve gruñido y N se dio la vuelta, mirándole atentamente mientras se dirigía a él.

-¿Qué te parece, Lucho? Tienes ante ti al héroe que ha de guiar al mundo… ¡y luchando junto a él, la hermosa silueta de un pokémon!

-¿Qué… qué has hecho?-musitó el chico, incrédulo por lo que veía.

N le dio la espalda y anunció.

-¡Ahora zekrom y yo nos dirigiremos a la liga pokémon y venceremos al campeón! Y con ello, pondremos fin a los combates que tanto daño causan a los pokémon. Un mundo sólo para ellos será por fin una realidad.

Tras esas palabras, zekrom se elevó por los aires y se perdió entre las nubes grises; N se dio la vuelta y le volvió a hablar.

-¡Para poder detenernos, tú también deberás mostrar cualidades heroicas! Sí, gánate el respeto de reshiram, el antagonista de zekrom, y enfréntate a nosotros… ¡intenta detenernos!

-¡¿Qué?! ¿¡A cuento de qué viene todo esto?!

N le miró fijamente, ignorando su diatriba, y finalmente murmuró.

-Según mis cálculos… según el futuro que yo preveo, tu destino es hallar a reshiram. ¡Tu equipo pokémon cree en ti! La fórmula para cambiar el mundo… ¿serás tú la incógnita sin resolver, la x de la ecuación que todavía no está despejada? ¡Si quieres proteger a los lazos entre humanos y pokémon, busca a reshiram! Seguro que te está esperando en forma latente en el orbe Claro…

-¿¡Cómo?! ¿¡Quieres meterme a mí en todo este follón sólo para probar que tienes razón?! ¡Cuanta demagogia barata!

-Piensa lo que quieras, pero por mucho que me insultes y me desacredites eso no quita lo que ahora soy. Ya te dije en su día que superaría al mismísimo campeón y estoy dispuesto a ello con toda la fuerza de mi ser. Con la ayuda de zekrom el mundo ideal que tanto ansío será por fin una realidad y mi voz será escuchada.

-¿¡Y para que te escuchen tienes que llegar a esto?!

-Llegaré hasta donde haga falta.

Los dos se miraron fijamente por un momento, sin decir nada más, con sendos gestos hostiles grabados en sus rostros. En un momento dado, Lucho le espetó.

-No pienso seguirte el juego.

-En tal caso los pokémon serán liberados. ¿Realmente quieres eso? ¿Separarte de tu querido equipo pokémon que tantas victorias te ha dado?

Ésta vez Lucho se quedó callado, sin saber muy bien qué responder a eso y dándose cuenta de que no tenía nada con lo que rebatirle ya que, en el fondo, sabía que era verdad.

Por su parte N sonrió y, entonces, anunció.

-Liza, mi amor, nos vamos.

Los ojos de Lucho se abrieron de par en par, incrédulo por lo que acababa de oír. Miró a su diestra y entonces vio a su hermana saliendo de tras una columna, mirándole con gesto asustado y llegando a musitar.

-Lucho…

-Li… Liza… qué… qué es todo…

-Ella es la mujer de mi vida, y nada ni nadie me la quitará-anunció N sin remilgos.

Lo que antes creía que era un error producto de las circunstancias se hizo tangible de repente, incapaz de procesarlo como tal. Abrió y cerró la boca varias veces, incapaz de articular palabra alguna, hasta que finalmente logró decir algo.

-No… no, no es cierto… no puede ser verdad…

En ese momento la chica se adelantó y, mirándole con pesar, le anunció.

-Lo… lo siento, Lucho, pero… es cierto. Estamos saliendo.

La cara del chico no expresó ningún tipo de sentimiento.

-Qué…

-Le quiero.

-Liza… ¡es el líder del equipo Plasma!-estalló en ese momento su hermano.

La palabra plasma hizo eco por toda la vacía estancia; ante eso Liza bajó la cabeza, cerrando los ojos con gesto dolido. En ese momento N intervino dirigiéndose directamente a ella y tendiéndola su mano.

-Liza, tenemos que irnos. Venga, vámonos.

Esta vez el chico reaccionó, exclamando de seguido.

-¡No, no vayas con él, te engañará como ha hecho hasta ahora, por favor, ven conmigo, por favor!

En menos de un minuto siquiera la chica se encontró entre los dos mientras que ambos trataban de convencerla de ir con el otro. Liza recapituló mentalmente toda esa situación, que empezaba a hacerse muy cuesta arriba para ella. Delante de ella estaba su hermano, su querido aunque a veces demasiado protector hermano, al que quería un montón aun a pesar de sus diferencias; a su espalda estaba su novio, al que amaba con toda su alma aunque fuera el líder del equipo Plasma y aunque hubiera despertado a zekrom para separar a humanos y pokémon. Y ella debía de elegir. Irse con su hermano o con el amor de su vida. La decisión más difícil de toda su vida se encontraba ante ella y ni siquiera sabía cómo resolverla.

-¡Liza, por favor, ven conmigo, aléjate de él!-mascullaba su hermano, cada vez más y más nervioso.

-Liza, venga, hemos de irnos, ya no tenemos que hacer nada más aquí…-murmuraba N inusitadamente tranquilo y sin apenas alzar la voz.

La chica cerró los ojos con fuerza, en un intento desesperado de despertar de esa horrible pesadilla, pero por desgracia era real. Y, finalmente, decidió. Miró a su hermano con gesto desconsolado al tiempo que susurraba.

-Lo siento…

Y, tras esas palabras, se fue con N. El gesto de Lucho se contrajo, al tiempo que notaba como algo en su pecho se rasgaba, haciéndole un daño atroz. Quiso gritar, pero no pudo, no le salían las palabras de la boca. Quiso ir tras ella y detenerla, pero las piernas no le respondieron. Se quedó ahí, quieto, observando como su hermana se iba con N, el cual la cogió en volandas como una princesa.

Entonces, de golpe y porrazo, zekrom reapareció de entre las nubes volando al raso y los dos montaron en su lomo de un salto. Tras eso, el pokémon legendario alzó el vuelo y vio impotente cómo se llevaban a su hermana y se perdían entre las grises nubes. El gesto de Lucho siguió estático, sintiendo entonces como las piernas le cedían y cayendo de rodillas en el suelo.

Por su cabeza pasaban miles de pensamientos muy confusos e inconexos, pero el que más se repetía era el mismo una y otra vez. Había fracasado. Tanto como hermano como hijo. Había permitido que N se acercara a ella y ni siquiera la había protegido como era debido, ya que ni siquiera había estado ahí. Y no sólo eso, sino que también se había salido con la suya invocando a zekrom. Se sentía un completo inútil. ¿Qué le diría a su madre? Y además ¿volvería a ver a su hermana? Todo eran dudas e incertidumbre y él se sentía más perdido que nunca.

En ese momento reaparecieron tanto Cheren como Junco, los cuales se acercaron a él.

-¡Lucho! ¿Qué ha pasado? ¿Te encuentras bien?

Sin embargo el chico no respondió de buenas a primeras, aún en shock. Junco se agachó junto a él, cogiéndolo de los hombros y sacudiéndole levemente.

-¿Qué le pasa?-inquirió Cheren, preocupado.

-Está en shock, lo que haya pasado le ha golpeado especialmente duro. Ayúdame a levantarlo.

Entre los dos pusieron en pie al muchacho, el cual se dejó hacer por ellos sin decir nada. Comenzaron entonces a bajar la torre, llevándole sus buenos minutos ya que debían cargar con él constantemente.

Finalmente salieron de la torre y se reunieron con el profesor Encina y Bel en la orilla del pantano; al ver a Lucho en ese estado, el profesor reaccionó enseguida.

-Está en shock, siéntalo…

-Sí.

Lo sentaron en una silla, donde el chico permaneció mirando a la nada con expresión vacía.

-¿Qué hacemos, profesor?-inquirió Bel en ese momento, muy preocupada por su amigo.

-De momento llamar a un médico, no parece estar hiperventilando ni reaccionando negativamente, pero lo que haya pasado le ha impactado muchísimo.

Haciendo mano de su videomisor Bel llamó a una ambulancia y vino una del centro médico de ciudad Teja, tratándole rápidamente. El médico le estuvo observando detenidamente tomándole la tensión, mirándole las pupilas, auscultándole y haciéndole un electro, saliendo todo normal.

-Físicamente está bien, por suerte, pero el estado de mutismo en el que se encuentra me hace pensar que el golpe ha sido más psicológico que físico. Debería verle un especialista, él podría valorar mejor su estado. ¿Vive aquí?

-No, es entrenador, está de viaje, es de pueblo Arcilla-murmuró el profesor.

-Ya… ¿hay manera de contactar con su familia?

-Espere…

Bel le quitó un momento su videoemisor, accediendo a su agenda y llamando a la madre del chico, la cual se sorprendió de ver a Bel en vez de a su hijo.

-¿Bel? Vaya, qué sorpresa ¿dónde está Lucho?

-Pues verá…

La estuvo explicando lo ocurrido, al tiempo que la mujer comenzaba a preocuparse; una vez que estuvo enterada inquirió.

-¿Está mi hijo ahí? Ponme con él, por favor…

La chica acercó el aparato hasta él, al ver a su hijo la mujer se dirigió directamente a él.

-Lucho, cariño, soy mamá, estoy aquí, mírame ¿qué ha pasado?

Al oír su voz ésta vez el chico reaccionó, musitando de seguido nada más verla.

-Mamá…

-Sí, soy yo, tranquilo, cielo, todo va a salir bien ¿qué ha pasado? Háblame, por favor…

Fue entonces cuando el rostro de Lucho se quebró, al tiempo que comenzaba a llorar como un niño, sorprendiendo a todos por igual. Al principio no fue capaz de emitir ninguna frase con sentido, al tiempo que su madre trataba de calmarle lo mejor que podía desde la distancia. Tanto Cheren como Bel no se separaron de él, ayudándole a que se sintiera mejor, aunque sólo fuera un poquito.

Finalmente el chico logró calmarse, comenzando a poner en orden sus pensamientos al mismo tiempo que su madre lo volvía a intentar.

-Eso es, cariño, con tranquilidad… a ver ¿qué ha pasado?

Por un instante el chico se quedó callado, pensando en una forma de empezar a explicarse; al poco rato dibujó un gesto lleno de determinación en su rostro, murmurando de seguido.

-He cometido un terrible error, mamá… pero no te preocupes, lo arreglaré cueste lo que cueste.

-¿Por qué, qué has hecho mal?

-Todo. No he sido un buen hermano ni un buen hijo… lo siento. Pero no te preocupes, iré a donde sea necesario con tal de recuperar lo que me han quitado.

-¿Por qué, qué te han quitado? Espera… ¿Dónde está Liza?

Ésta vez el chico apartó la mirada, incapaz de sostenérsela, al tiempo que su madre comenzaba a preocuparse aún más.

-Lucho… ¿qué le ha pasado a tu hermana?

-Es culpa mía, mamá… lo siento. Pero no te preocupes, iré a recuperarla…

-¿¡Cómo que recuperarla?! ¿¡Se la han llevado?! ¡Lucho, por lo que más quieras, háblame, no me dejes así!-exclamó la mujer, angustiada.

-Es todo muy largo y complicado de explicar… pero no te preocupes, mamá, confía en mí, no te fallaré, ésta vez no. Voy a arreglar esto. Por favor, déjamelo a mí.

La contundencia y la decisión en sus ojos calmaron de alguna forma a la mujer, la cual murmuró de seguido.

-Está bien… pero quiero que me llames cada hora y me pongas al corriente de todo ¿de acuerdo?

-De acuerdo. Gracias mamá…

-Lucho… por favor, no hagas nada estúpido.

-No lo haré, ésta vez no.

Y, tras eso, cortó la llamada, esbozando un gesto sumamente serio en su rostro y poniéndose de pie.

-Profesor, necesito toda la ayuda que pueda proporcionarme.

-Claro, pero antes vas a tener que explicarnos lo que ha pasado…

Sin más demora, y totalmente recuperado del shock, el chico puso al corriente de todo lo sucedido a todo el mundo. Una vez que estuvieron todos enterados, reaccionaron de distintas maneras.

-No me lo puedo creer… invocar al pokémon legendario en nuestros días…-musitó el profesor, sin salir de su asombro.

-Y eso no es todo, encima ese tipo te manda buscar al otro y luego se va volando, que poca vergüenza…-masculló Cheren, particularmente molesto.

-Y Liza… ¿en serio se fue con él?-inquirió Bel en ese momento.

-Sí… me dijo que estaban saliendo y prefirió irse con él…

Ante eso la chica rubia no dijo nada, insegura de si hablar o no al respecto, aunque en ese momento Junco murmuró.

-Como ya te dije antes, el amor nos lleva a hacer cosas impensables. Si realmente se quieren en ese caso no tienes por qué temer por la integridad de tu hermana, al menos de momento.

Ante eso Lucho tan solo asintió con la cabeza, sin decir nada más. Todos se quedaron en silencio ante la abrumadora situación, aunque en ese momento Bel lo rompió preguntado.

-Entonces… ¿hay otro pokémon legendario?

-Pues sí, así es-murmuró una voz a sus espaldas.

Todo el mundo se dio la vuelta y vieron a Mirto acercándose a ellos rápidamente.

-¡Hombre, Mirto, cuánto tiempo sin verte!-le saludó el profesor nada más verle.

-Campeón, nos honra con su presencia-murmuró Junco, con respeto.

-Hola a todos. Pero bueno, saltémonos los prolegómenos, ese relámpago cegador que he visto al pasar por aquí hace escasos minutos era obra de un pokémon lo suficientemente poderoso como para chamuscar un área del tamaño de Sinkiang. Y además, el chico que lo acompaña dice querer liberar a los pokémon de la gente, ambas opciones me parecen terribles y terminarían cambiando el mundo, lo convertirían en un lugar donde no pudiéramos convivir con los pokémon, estaríamos separados de ellos…

-Pues sí, y además, ese N no se conforma con haber invocado a zekrom, ahora también quiere despertar a reshiram-añadió el profesor, preocupado al respecto.

-Je, previsible, la leyenda cuenta que zekrom desató sus rayos y, con la ayuda del otro pokémon, redujo a cenizas la antigua Teselia en un instante. N lo sabe, y aun así ¿pretende invocar a ambos? Es una locura…-masculló Mirto, realmente preocupado.

-Decía que ahora la gente le escucharía y podría hacer realidad su sueño… si no fuera porque he visto a zekrom con mis propios ojos diría que ese chaval no está en sus cabales-murmuró Lucho en ese momento.

-No, al contrario, sabe perfectamente lo que está haciendo, y eso es quizás lo que más me preocupa. Zekrom es el pokémon legendario que ayudó en su día a crear el cantón de Teselia y sólo responde ante personas que él considera dignas. He estudiado durante mucho tiempo las leyendas locales y sé una cosa o dos de ambos pokémon legendarios.

-Pero ¿por qué zekrom?-inquirió Cheren en ese momento.

-Fácil, porque ese pokémon es el que encarna la esencia de los ideales y los sueños. Tiempo atrás ayudó a personas que consideraba dignas a perseguir sus sueños, otorgándoles gran sabiduría y librando batallas en su nombre.

-Ya veo, por eso ahora se interesa también en reshiram, su homólogo…-observó en ese momento el profesor, pensativo.

-Exacto. No es por seguirle la corriente a N, pero eso que dice de buscar al otro dragón… no sería mala idea encontrarlo, si consiguiese invocar a los dos entonces sí que estaríamos perdidos-añadió Mirto en ese momento.

-En ese caso sí que tendremos que seguirle el juego después de todo…-murmuró Lucho, molesto al respecto.

-Eso me temo, pero tranquilos, después de haber recorrido Teselia durante muchos años creo saber dónde podemos empezar a buscar. ¡Iremos al castillo Ancestral! Lucho, Cheren, en marcha-indicó el campeón a los dos chicos.

-Bien, os dejo el asunto a vosotros, yo me iré a investigar la torre por si descubro algo interesante en ella que nos pueda ayudar-comentó el profesor.

-Le acompaño, profesor-anunció Junco en ese momento.

-Yo también, necesitará ayuda-añadió Bel.

Tras eso los tres se adentraron en la torre, dejándolos allí solos. La ambulancia hacía rato que se había marchado, y aunque Lucho ya estaba mejor aún podía sentir una gran angustia que se había instalado en su pecho.

Por su parte Cheren miró al suelo, con gesto decidido, y anunció.

-Ahora me doy cuenta, Mirto… quiero ser más fuerte para ayudar a los pokémon o a quien haga falta en momentos como este. Además, son los pokémon los que me dan fuerzas. ¡Vamos, no perdamos más tiempo!

Mirto esbozó una grata sonrisa y le indicó por señas que le siguiera, Cheren lo hizo sin vacilar. Lucho, por su parte, y tras echar una última mirada a la torre Duodraco, recordando lo que vio allí, echó a andar tras ellos.


¡BAM! XD pues bueno, ya hemos entrado en materia, y tengo un par de capítulos más que quiero subir ya que considero que todo forma un conjunto muy importante para la trama, así que esperad por lo menos dos más. Pero bueno, vamos con el capítulo.

He escrito el despertar de zekrom desde el punto de vista de N ya que en el juego sólo lo vemos cuando ya está de lado del chico, y además con público y todo. En el original Liza tenía una reacción mucho más airada, pero la he cambiado por una un poco más acorde a lo que sucede y teniendo en cuenta anteriores capítulos y conversaciones. En cuanto al ascenso de la torre he añadido un par de cosas nuevas que no estaban en el original de acuerdo a los añadidos más recientes, veremos más al respecto más adelante así que no os preocupéis. Finalmente la reacción de Lucho ante la última revelación también está cambiada, puesto que el chico era mucho más airado y contundente, incluso más que Liza al principio, pero he optado por algo mucho más realista, con una consecuencia igual de realista. Además, no será lo único, y hasta ahí puedo leer.

Y nada más de momento, esperad el siguiente más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!