Capítulo 31
Investigaciones sobre el terreno
Cheren y Mirto se adelantaron sacando a sus pokémon y volando hacia ciudad Mayólica; Lucho les siguió al poco rato, aunque se tuvo que detener por un momento, sintiéndose un poco mal. Tras el shock esa sensación de presión en el pecho seguía estando ahí, molestándole constantemente. Al principio la estuvo ignorando, centrándose en su nuevo cometido, pero llegó un punto en el que el malestar era tan agudo que no tuvo más remedio que detenerse, tratando de que se le pasara. El corazón se le aceleró y comenzó a respirar entrecortadamente, poniéndose muy nervioso. Se llevó una mano al pecho, sintiéndose tremendamente acalorado y quitándose la sudadera un momento. Trató de no dejarse llevar por la sensación, luchando contra la respiración entrecortada para que volviera a normalizarse.
-Tranquilo… tranquilo… voy a rescatar a mi hermana… voy a hacerlo…-pensó el chico, tratando de poner en orden sus pensamientos más inmediatos.
Tardó unos buenos minutos en calmarse, lográndolo eventualmente, aunque esa sensación de angustia en el pecho siguió ahí, haciéndole compañía. Sacó a swanna y voló con él hacia el sur a no más tardar.
El viaje duró a lo sumo una hora y media, llegando a ciudad Mayólica con la noche cerniéndose sobre Teselia; no se detuvo en ningún momento, echando a correr hacia la zona desierto donde estaba el castillo.
Durante todo el camino no dejaba de pensar en todo lo sucedido hasta el momento, aún incrédulo al respecto. Que su hermana y N estuvieran saliendo era algo que no se esperaba ni en todos los días de su vida, y el simple hecho de saberlo le molestaba más de lo que él mismo era capaz de soportar. Siempre había tenido ese miedo, el saber que la hubiera podido influir de alguna manera, sin embargo esto era algo completamente distinto. Las palabras de su hermana aún resonaban en su cabeza altas y claras.
Le quiero.
Lucho cerró los ojos, negando con la cabeza. No podía entenderlo. No ahora, después de todo lo que había hecho. Y encima había preferido irse con N antes que con él. No tenía ningún sentido, al menos para él. Definitivamente tenía que haber algo más. Y lo descubriría costase lo que costase, recuperándola en el proceso.
Finalmente llegó a la entrada de las mazmorras del castillo después de atravesar varios kilómetros de dunas y arena azotándole constantemente, allí le estaba esperando Cheren.
-¡Por fin, creía que no llegabas! ¡Mirto se ha adelantado, démonos prisa!-indicó su amigo.
Se adentraron sin más demora en las mazmorras del antiguo castillo, bajando las escaleras; nada más llegar al piso inferior, se encontraron con un sabio que no habían visto antes.
-¿Quién eres tú?-inquirió Cheren, con desconfianza.
-Soy Ryoku, uno de los Siete Sabios del equipo Plasma. Ghechis me ha encargado comprobar cuanto antes el alcance real de la fuerza de Lucho. ¡Demuéstrame si puedes vencer al grandioso equipo Plasma!-exclamó el sabio.
-¡Con mucho gusto!-exclamó el aludido, encendido.
Al igual que la última vez en la cueva Electrorroca, se encontraron con un gran número de caballeros templarios a los cuales Lucho se enfrentó con toda su fuerza, sacando a todos sus pokémon y luchando juntos sin vacilar. Cheren le iba apoyando de vez en cuando, pero por lo general el chico hacía todo el trabajo, dejando escapar todo lo que sentía. Ni siquiera se molestó en tratar de hablar con los soldados, simplemente los fue derrotando uno a uno mientras iban avanzando,
La única manera de bajar los pisos subterráneos del castillo era metiéndose de cabeza en una zona de arenas movedizas que te tragaban si hacías movimientos bruscos en ellas; aunque pareciera peligroso, en realidad daban directamente a un hueco en la roca que bajaba al siguiente piso. Siguiendo el rastro de soldados no fue muy difícil saber por dónde colarse, tan solo debían de ir con cuidado de no pisar donde no debían por si algunos accesos estaban tapados. Finalmente, tras colarse por la última arena movediza, cayeron en una estancia mucho más amplia y en la que la arena lo había ido cubriendo poco a poco con el paso del tiempo. Al otro lado vieron a Mirto conversando con el mismísimo Ghechis, reuniéndose con el campeón rápidamente.
-Bueno, ya estamos todos… sin duda alguna habréis venido a colaborar en la invocación de reshiram, el otro pokémon dragón. Sin embargo, el orbe Claro que buscáis no está aquí, ya he registrado yo todo y no he encontrado nada-comentó Ghechis en ese momento.
-Sí que está interesado en su noble causa-le espetó Lucho en ese momento.
Aun a pesar de la pullita, Ghechis esbozó una somera sonrisita y comenzó a pasearse de nuevo antes de empezar a hablar.
-Por supuesto, después de todo, y aun a pesar de nuestros esfuerzos por llegar a la gente cruel e indolente, nada ha dado resultado. El mundo se encuentra abocado al más absoluto fracaso y parece que nada puede hacerse al respecto. Pero eso no es lo que hacemos en el equipo Plasma. Después de todo, si existimos, es por los pokémon que deseamos proteger por encima de todas las cosas. Sólo así, podrán evitar ser oprimidos por aquellas personas que no desean más que su sufrimiento o una gloria ajena que no les pertenece.
-Sí, ya, el mismo cuento de siempre, sin embargo sigo sin entender por qué tengo que ser yo quien lo haga, no quiero seguirle el juego a N-murmuró el chico en ese momento.
-¿Es realmente así? ¿Debemos considerar, entonces, que no te crees merecedor de la elección de nuestro señor? En tal caso no te importará que sigamos con nuestras actividades en pos de un mundo más justo para todos ¿no? Después de todo, los pokémon merecen ser libres de las manos de aquellos que los oprimen…
Ante eso el chico no dijo nada, sin estar dispuesto a entrar en el juego del sabio, sin embargo Mirto tomó la palabra.
-¿Liberarlos, dices? ¿Acaso te lo han pedido los pokémon que tienen amigos entrenadores? Me parece estupendo que, según vosotros, veléis y protejáis a los pokémon, después de todo se siguen cometiendo muchas injusticias y tropelías hacia ellos no sólo aquí, sino en todo el mundo. Pero me da la sensación de que hay mucho más detrás, invocar a un pokémon legendario sólo para reafirmar vuestra opinión… me parece demasiado pretencioso.
Ante eso Ghechis conservó en todo momento su gesto sereno e imperturbable, llegando a esbozar una somera sonrisita al tiempo que comentaba.
-Le debo de dar las gracias por alabar nuestra labor, después de todo es lo que más y mejor nos define… pero me hace gracia que sea precisamente usted, el campeón, el que nos sermonee de esta manera. No es de dominio público ni mucho menos, pero sé de muy buena tinta que no está pasando por su mejor momento. Sus días de gloria pasaron hace tiempo, e incluso usted lo sabe. Después de todo debe ser realmente duro perder tan de repente a alguien que tanto aprecia…
Ésta vez fue el turno de Mirto en reaccionar a eso, bajando la cabeza, como si ya supiera a qué se refería. Tanto Lucho como Cheren se quedaron un tanto extrañados.
-¿De qué está hablando?-inquirió Cheren.
-Oh, pues de la tragedia que le asoló hace ya varios años atrás. Tras una larga y dura enfermedad su primer pokémon sucumbió a su padecimiento, dejando atrás un reguero de tristeza e infelicidad. No es que no sienta su pérdida, ni mucho menos, pero después de tamaña desgracia delegó en un simple entrenador de segunda para que comandara el Alto Mando, y se dedicó a viajar por toda Asia, dejando desatendidas sus obligaciones como campeón. Comprendo que debía guardar luto por su compañero, pero más de cinco años de asueto es un tiempo muy largo ¿no cree?
Tanto Lucho como Cheren se quedaron muy sorprendidos ante esa repentina revelación, sin esperársela para nada. Miraron a Mirto, el cual tenía una mirada ciertamente melancólica, respondiendo al poco rato.
-Eso sucedió hace mucho tiempo atrás. No entiendo a santo de qué viene todo esto…
-Oh, no, yo lo digo más por el hecho de que alguien como usted, tan recto como es, nos eche en cara así sin más nuestra labor como si fuera algo banal. Después de todo aquí somos todos adultos y responsables… bueno, unos más que otros.
Tanto Lucho como Cheren quisieron decir algo al respecto, molestos por esa afirmación, sin embargo Ghechis se adelantó comentando rápidamente.
-Y ahora ¿un campeón como usted quiere proteger un mundo donde humanos y pokémon convivan? El gran N le demostrará que es más fuerte que cualquier campeón y los vínculos que éste tenga con su equipo pokémon. Y entonces, como hiciera el héroe que construyó Teselia, se alzará sobre todos aquellos que osen maltratar a los pokémon y, de ésta forma, el mundo cambiará. El pokémon legendario no es más que un arca para otro tiempo. Un puente, un símbolo del gran cambio que está por venir.
Las palabras de Ghechis, de alguna forma, hicieron mella en ellos y no supieron qué responder al respecto. Realmente era un hombre con gran capacidad de oratoria, sin embargo a Lucho le seguía sin convencer todos sus argumentos. Y a Mirto tampoco puesto que, acto seguido, le encaró.
-¿Ah, sí? ¡Pues a mí no me vencerá! ¡Por todos los entrenadores que quieren a sus pokémon y todos los pokémon que creen en sus entrenadores! ¡Es muy cínico de su parte querer poner en un mismo saco a todo el mundo por igual!
Ante eso Ghechis esbozó otra leve sonrisita, murmurando de seguido.
-Nuestro señor no alberga el mínimo interés en usted, le considera un rival al que vencerá sin ningún esfuerzo…
-¡Ah! ¿Y te has quedado aquí sólo para decirme eso? ¡Otro que quiere dejarme en ridículo! ¿Será posible?-farfulló Mirto, molesto.
-Oh, no por favor, tan solo estoy siendo considerado… no quería herir más de lo necesario a todo un campeón-se excusó Ghechis con tono de obviedad.
-Ah, pues muchas gracias…
Tras eso el sabio dejó escapar un leve suspiro, murmurando de seguido.
-Puedo comprender que, de cierta forma, nuestros intereses difieran en su forma, pero al final todos queremos lo mismo. Consideramos que nuestra labor está por encima de cualquier otra cosa, y debemos hacerla valer en todo momento.
-¿Ah, sí? ¿Aunque sea pisoteando la de los demás?-inquirió en ese momento Lucho, muy molesto.
Ante eso Ghechis le miró de cabo a rabo, provocando otro escalofrío en la espalda del muchacho, al tiempo que le decía.
-Puedo ver por qué nuestro señor está tan interesado en ti. Pero dado que ya has expresado que no deseas formar parte de esto, en ese caso podremos continuar con nuestras actividades sin ningún inconveniente. Es una pena, puesto que nuestro señor estaba deseando ver cuan fuertes son tus convicciones…
El ceño de Lucho se arrugó, viendo que no le quedaba otra alternativa. Quisiera o no, le tendría que seguir el juego a N. por lo que, sin mayores pretensiones, anunció.
-Si realmente N quiere hacer todo esto estoy dispuesto a complacerle… pero con una condición.
Eso pareció llamar la atención de Ghechis, el cual le observó atentamente mientras la escuchaba. El chico le miró fijamente, con gesto encendido y añadiendo de seguido.
-Que me devuelva lo que me ha quitado.
El sabio le miró de cabo a rabo, no muy seguro de qué pensar de semejante petición, sin embargo lo dejó estar rápidamente, murmurando de respecto.
-Muy bien, yo mismo se lo haré saber. Hasta más ver, pues…
Y, tras esas palabras, se marchó por una puerta cercana en lo alto de la sala subiendo por la arena acumulada. Una vez solos, Cheren tomó la palabra.
-¿Podemos fiarnos de él?
-No sabría qué decirte, ya había oído hablar de él antes, pero es la primera vez que le veo en persona. Es muy correcto en sus formas aunque me cueste admitirlo, y en parte puedo comprender su supuesta preocupación para con los pokémon. Pero meter a zekrom en todo esto… es muy extraño-murmuró el campeón.
-Sí… siento lo de tu pokémon, Mirto-comentó Lucho en ese momento.
-Ah, sí, yo también, no tenía ni idea…-añadió su amigo.
-Gracias, chicos, pero como ya dije antes, pasó hace mucho tiempo y no soy de los que miran atrás constantemente. Aun así me sigue escamando mucho todo este asunto…
-¿Por alguna razón en concreto?-inquirió Cheren, curioso al respecto.
-Sobre todo lo de que N quiera enfrentarse a mí, técnicamente hablando sólo me pueden enfrentar los miembros del Alto Mando exclusivamente por el puesto de campeón, así como ganadores de las distintas conferencias habiendo derrotado previamente al Alto Mando. Y si pretende hacer eso, no sé cómo lo hará…
-¿Acaso pretende competir él también? Me extraña porque siempre está en plan: los combates hieren a los pokémon, lo veo un tanto contradictorio… aunque no sería la primera vez que se contradice, eso sí-pensó Lucho en voz alta.
-Si te soy sincero no tengo ni idea, pero lo más importante ahora mismo es decidir qué vamos hacer para encontrar el orbe Claro-comentó Mirto en ese momento.
-Sí, bueno, creo que primero deberíamos salir de aquí, Mirto-sugirió Cheren.
-Sí, tienes razón, el aire está muy cargado, empieza a costarme respirar.
Yendo por un acceso inferior que les llevó a unas largas escaleras que subían, finalmente salieron de nuevo al exterior a través de una antigua torre, un poco más al noroeste de la entrada de las mazmorras. A Cheren se le veía muy alterado.
-Me dejan sin palabras ¡esto es imperdonable!-exclamó, para hacerse oír por encima de la tormenta de arena.
-Lo que yo me preguntó es qué se propone N…-argumentó Mirto.
-Je, no eres el único…-murmuró Lucho, algo contrariado por no haber descubierto nada acerca de su hermana.
-¿Acaso pretende salir indemne de una batalla entre dos dragones para así demostrar que tiene razón?-supuso el campeón, pensativo.
Lucho quiso decir algo al respecto, aunque en se oportuno momento su videoemisor comenzó a sonar y él cogió la llamada; en la pantalla, apareció entonces la profesora Encina.
-¿Profesora?
-¡Lucho! ¡Lucho! ¡Lucho! ¿¡Estás ahí, me oyes?!-gritaba la profesora.
-¡Sí, sí, la oigo profesora, tranquila!
-Ah, vale, ya hay línea… por fin, es que estaba llamándote hace varios minutos y no me cogías. Pero bueno, escucha, mi padre me ha puesto al corriente de todo hace un par de horas, vente ahora mismo al museo de ciudad Esmalte, es urgente así que no pierdas tiempo ¿vale?
Y, tras esas rápidas y escuetas palabras, colgó rápidamente.
-Lo he oído todo desde aquí, esa era la hija de Carrasco Encina ¿verdad? Parece que es algo serio, tiene pinta de haber descubierto algo… voy a adelantarme, estaré esperando en el museo-anunció Mirto en ese momento.
Sin decir nada más sacó a su pokémon más poderoso, y se montó en él para dirigirse hacia allí.
-Guau, un volcarona…-murmuró Cheren, alucinado.
Por su parte Lucho se informó rápidamente.
-Volcarona, el pokémon sol; antaño, las cenizas volcánicas cubrieron los cielos, pero entonces, sus llamaradas sirvieron de sol. Cuando combate, despide escamas ardientes de sus seis alas y genera un mar ígneo a su alrededor.
Tras despedirse de ellos, el campeón emprendió el vuelo hacia el sureste, dejándoles atrás rápidamente. Por su parte, Cheren anunció en ese momento.
-Yo me voy a quedar por aquí a buscar el orbe, no me fío de Ghechis… tu ve al museo mientras tanto.
-Vale, nos vemos-se despidió él, chocando los puños.
Tras eso Lucho sacó a swanna y, de nuevo, emprendieron el vuelo hacia el sureste; ésta vez no tardó tanto en llegar, en una hora justa se plantó allí, ya de noche cerrada y aterrizando junto al centro pokémon.
-¡Vuelve, swanna!
Tras recoger a su pokémon fue corriendo hasta el museo, donde le esperaba casi todo el mundo, incluida Bel.
-Bueno, ya estamos todos, la cosa es muy seria-tomó la palabra la profesora, al lado de su padre.
En ese momento salió Aloe de su despacho, la cual al ver a todos inquirió.
-¡Anda, hola! ¿Qué es todo esto, una reunión semanal?
Sin mayores contemplaciones le estuvieron explicando rápidamente toda la situación, a lo que la mujer se mostró bastante impresionada y preocupada a partes iguales.
-Vaya, menudo panorama… ¿encontrasteis algo por allí?
-Pues ahora que lo comentas, sí, en una de las salas más cercanas a la cima de la torre Duodraco encontré unos elementos que databan de la misma época que una de tus muestras que tienes expuesta en la sección de geología, Aloe-anunció Carrasco en ese momento, observando unas muestras metidas en una placa de Petri en las que se podían observar restos de un color blanquecino y enseñándoselas.
La conservadora los estuvo observando por un momento, particularmente interesada, opinando al respecto rápidamente.
-No es calcáreo… un momento.
La mujer se ausentó por un instante, regresando al poco rato con un objeto que le resultaba familiar. Al verlo, Lucho exclamó.
-¡Ah! ¿No es esa piedra que llevabas investigando desde principios de verano?
-Así es, como ya te dije tiempo atrás la encontramos hace unos meses en una expedición cercana al castillo Ancestral. No creímos que tuviera ningún tipo de interés o relevancia arqueológica, y desde entonces no he podido sacar nada en claro sobre ella, pero al ver las muestras de Carrasco algo en mi mente saltó y supe que, de alguna manera, estaban relacionadas…
Por un instante la mirada de Lucho se volvió a perder en su superficie, como si hubiera algo en ella que le llamara poderosamente su atención. Los acontecimientos más recientes aún reverberaban en su memoria, y su deseo por encontrar a su hermana y revelar la verdad de todo ese asunto le quemaba especialmente.
Fue entonces en ese momento cuando, de golpe y porrazo, la piedra pareció reaccionar de alguna manera y su superficie se encendió ligeramente, como un pedazo de carbón medio apagado. Todo el mundo lo miró con la sorpresa grabada en sus rostros, al tiempo que Aloe lo apartaba instintivamente de manera tan abrupta que se la resbaló de los dedos. Lucho reaccionó como una gacela, lanzándose hacia delante y atrapándola rápidamente. La roca volvió a apagarse, para entonces volver a su aspecto blanquecino de siempre en el regazo del chico, el cual la notaba aún caliente desde su interior, emitiendo un leve murmullo.
-Vale, creo que hemos encontrado lo que estábamos buscando-anunció Mirto, con contundencia.
-Desde luego, es toda una sorpresa, pero es ni más ni menos que el orbe claro… quién lo diría-asintió el profesor, observándolo atentamente.
Por su parte Lucho contemplaba el orbe en sus manos, el cual seguía desprendiendo un agradable calor junto con ese leve y casi imperceptible rumor; ahí dentro, latente, estaba reshiram. Le costaba creerlo.
-Bueno, Lucho, a la vista de las circunstancias tuyo es entonces-anunció la restauradora.
El chico chico quiso decir algo al respecto, pero en ese momento Mirto se adelantó rápidamente.
-¡Espera! Ten presente que si te lo llevas y a mí me ocurriera algo, tú tendrás que luchar contra N ¿estás seguro de todo esto?
Por un instante Lucho se quedó callado, sopesando sus palabras. No era como si realmente tuviera algún tipo de alternativa, sin embargo no podía evitar pensar si realmente estaba preparado. Nunca llegó a pensar que acabaría envuelto en semejante dilema cuando salió de casa a principios de verano, pero ahora todo parecía concretarse. Era como si un nuevo viaje se abriera ante él como un foso insondable al que asomarse le producía algo de temor. Pero no podía echarse atrás, no después de todo lo sucedido. Por lo que, sin pensárselo más, murmuró.
-Sí... lo estoy.
Ante eso el campeón asintió con la cabeza, mientras que los demás le miraban atentamente, como si no estuvieran del todo seguros al respecto.
-Muy bien, ya has tomado entonces tu decisión, puedes llevártelo.
-Sí, aunque… ¿qué es lo que debo hacer para despertarlo?-inquirió en ese momento Lucho.
Fue en ese momento cuando todo el mundo se quedó con cara de circunstancia, no muy seguros de cómo responder a esa pregunta. Carrasco Encina fue el primero en romper el hielo dirigiéndose al campeón.
-¿Alguna idea, Mirto?
-Buf, me pillas, de todo lo que he estudiado durante todo esto tiempo no se cuenta nada al respecto… aunque ahora que lo pienso sí que puede haber alguien que sepa algo más.
-¿De quién se trata?-inquirió el chico, ávido de una respuesta.
-Lucho, tienes que ir a ciudad Caolín, en el gimnasio sus líderes usan pokémon de tipo dragón y conocen de primera mano la leyenda de reshiram y zekrom-reveló Mirto, para su sorpresa.
-¿Líderes? ¿Cómo Zeo, Maíz y Millo?-inquirió él, interesado al respecto.
-Sí, algo parecido. De momento voy a adelantarme, nos vemos allí, pásate en cuanto puedas.
Salió del museo acompañado de los demás y le observaron irse a lomos de su volcarona. Por su parte Lucho dejó escapar un leve suspiro, mirando al orbe descansar entre sus manos con gesto algo perdido. Por su parte el profesor se dirigió a él al verle tan preocupado.
-Lucho, no te olvides de que a tu lado tienes a tus pokémon… y nosotros también te apoyamos, así que no estás sólo en esto.
-Sí, es verdad, gracias, Carrasco.
El profesor le sonrió y su hija le comentó de seguido.
-Nosotros volvemos al laboratorio a investigar si hay alguna forma de despertar a reshiram. Mucha suerte, Lucho.
La mujer le puso una mano en el hombro en un gesto de ánimo, aunque sin poder ocultar una evidente preocupación por el muchacho. El chico no pudo hacer otra cosa que agradecérselo asintiendo con la cabeza, sin decir nada más.
Y, tras ese gesto, los dos profesores se fueron, quedándose sólo él y Bel, la cual le pidió a la profesora que se adelantase. Dado que aun tenía el orbe en sus manos se lo guardó en la bandolera junto con el resto de sus cosas. Nada más hacerlo, pudo notar cómo ésta le tiró un poco más del hombro, recolocándosela rápidamente.
-Bueno, pues me voy a ir yendo ya…
Por su parte Bel le miró con un gesto un tanto difícil de discernir, como si no supiera muy bien qué decirle al respecto. Finalmente, y tras reunir el valor suficiente, la chica le habló.
-Lucho, lo siento muchísimo…
-¿Por qué? No es culpa tuya, quiero decir, fue N el artífice de todo…
-No, es por tu hermana, yo… yo lo sabía. Sabía que ella y N estaban saliendo.
Eso cogió por sorpresa al chico, inquiriendo de seguido.
-¿En serio?
-Sí… pero no lo supe hasta poco después de la última vez que nos vimos en la cueva Electrorroca. Fui a ver a Liza a ciudad Mayólica, y hablando de todo un poco al final el asunto surgió y me lo contó. Claro está que por aquel entonces ni tú ni yo ni nadie, ni siquiera ella, sabíamos lo que iba a hacer, pero…
-Es igual, Bel, después de todo fue ella quien decidió irse con él. No voy a echártelo en cara ni mucho menos, no te preocupes.
-Ya, pero aun así me siento un poco mal. Yo también estoy preocupada por ella, Lucho, es mi mejor amiga… si algo la pasara, yo…
Antes de que la chica continuara, Lucho la detuvo contundentemente.
-Bel, en serio, da igual, no te preocupes más, yo mismo traeré de vuelta a mi hermana, te lo prometo.
Las palabras del chico terminaron de convencer a la rubia, la cual asintió con la cabeza y, tras despedirse de él, se fue hacia el este de camino a pueblo Arcilla.
Por su parte Lucho sacó a swanna y, gracias a él, regresó a ciudad Teja. Con tanto trajín había echado prácticamente toda la tarde y las primeras horas de la noche yendo de aquí para allá, siendo ya la una y media de la madrugada. Por un momento pensó en pasar la noche en ciudad Teja y luego continuar por la mañana, pero al final desistió de ese plan y decidió continuar, ya que después de todo debía de llegar lo antes posible a ciudad Caolín. Recogió sus cosas, entre ellas el Dào Dé Jīng que le dio el profesor, devolvió la llave de la habitación y se dirigió raudo hacia el este.
Mientras dejaba atrás la ciudad y se adentraba en los extensos humedales de la ruta 8 sus pensamientos regresaban con su hermana. Sólo podía esperar a que N cumpliera con su palabra y se la devolviera. Por la cuenta que le traía.
¡Más Pokémon! Queda uno más antes de que de por finalizado esta tanda de capítulos, pero antes, hablemos un poco de éste.
Para ésta nueva versión he puesto énfasis sobre todo en los sentimientos de Lucho, el cual está empezando a experimentar los primeros efectos de la ansiedad que le ha producido los acontecimientos previos. Esto es algo que reiterará más allá del fin del conflicto principal, ya veréis por qué, pero puedo comentar que he decidido hacerlo así por razones argumentales y también un poco personales, sobre todo basándome en mi experiencia personal con la misma ansiedad. Podría decirse que he puesto un poquito de mí en él en ese sentido.
Por otro lado, la conversación con Ghechis también está cambiada puesto que, de nuevo, se basaba demasiado en el guion original y no daba tanto juego, por lo que decidí cambiarlo. Hasta ahora he estado cambiando todas sus intervenciones puesto que siento que deben de ser lo suficientemente buenas para darle más énfasis tanto a su presencia como al propio mensaje que intenta vender. Y porque es Ghechis, por supuesto.
Y nada más de momento, esperad el siguiente más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
