Capítulo 32

Sin distracciones

A Liza le pareció que pasó una eternidad desde que emprendieron el vuelo en ese gigante negro que tanto miedo la infundía; no se atrevió a abrir los ojos en ningún momento, asiéndose con fuerza a N por su cintura hundiendo la cara contra su espalda. Al mismo tiempo, pensamientos contradictorios cruzaban por su mente con gran rapidez.

No estaba del todo segura por qué había decidido irse con él, aun a pesar de que seguía dolida por todo lo sucedido seguía amándole y no quería abandonarle por nada del mundo. Pero por otro lado lamentaba profundamente haber dejado atrás a su hermano. La cara de dolor que esbozó en cuanto la vio alejarse de él aún seguía fresca en sus retinas, volviendo a ella constantemente. Sólo podía esperar que estuviera bien.

En cuanto notó que se posaban en el suelo, dio un salto sin ver hacia donde lo hacía y se cayó de culo; abrió los ojos y vio a N aún montado sobre el lomo de zekrom, el cual clavó su mirada sobre ella intensamente. Un escalofrío la recorrió la espalda, notando de nuevo esa fuerte presión echándose sobre ella y se enroscó como un purrloin asustado.

-¡Llévatelo, no quiero verlo!-exclamó la chica en ese momento

-Tranquila, no te hará nada, puedes tocarlo, mira…-murmuró el chico, bajándose de él y acariciándolo.

-¡Me da igual, llévatelo, haz que se vaya!

-Está bien…puedes retirarte, zekrom.

En cuanto el gran pokémon legendario se fue, se quedó más tranquila. Sin embargo los acontecimientos más recientes seguían pesando en su cabeza, quedándose en el suelo y apartando la mirada con gesto triste y dolido.

El chico se acercó a ella y le tendió una mano para ayudarla a levantarla; Liza le miró por un momento, insegura de si aceptar su ayuda. Sin embargo, en cuanto vio la mirada que la estaba echando no pudo evitarlo y la aceptó, levantándola del suelo. Hubo un breve pero incómodo silencio entre los dos en el cual N no supo muy bien qué decir. Ella evitaba mirarle directamente, en un vano intento por evitar que su inocente mirada no la afectara, sin embargo sus sentimientos eran mucho más fuertes que su popia cabeza. Finalmente levantó la mirada, sin poder evitar derramar unas lágrimas de nuevo.

-¿Por qué? ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Acaso no confiabas en mí?

El muchacho tardó un poco en contestar mientras buscaba una buena respuesta, respondiendo al poco rato.

-Porque… porque no quería asustarte ni perderte. Pensé que si te lo contaba todo me rechazarías al tomarme por loco…

-¿En serio? No te hubiera rechazado, al contrario, te hubiera apoyado igualmente, si hubieras sido sincero conmigo desde el principio te podría haber ayudado mejor y más directamente…

-No soy yo quien necesita ayuda, Liza.

Ante eso la chica no supo muy bien qué decir, tratando de limpiarse las lágrimas que corrían por su cara; N se acercó a ella y la pasó el dorso de la mano por su mejilla con cariño y preocupación, Liza no pudo evitar derretirse por dentro ante la bondad del chico, cogiéndole de la mano.

-Te amo… pero he de hacer esto, compréndelo…

-No, N, no tienes por qué hacerlo, si lo haces estarás obligando tanto a la gente como a los pokémon a hacer algo que igual no quieren… ¿acaso no quieres que sean felices?-inquirió ella en ese momento.

-¡Por supuesto!

-¡Pues entonces! Piensa, N, recapacita, todavía estás a tiempo de decidir y evitar todo esto…-le pidió ella en ese momento, tomándole de las mejillas y mirándole a los ojos.

Por un instante N la miró y sonrió, al tiempo que ella hacía lo mismo. No podía evitarlo, sus sentimientos por él eran demasiado grandes. Por un lado comprendía que la pasión de N por los pokémon fuera tan intensa ya que ella misma había visto ese mismo fuego ardiendo en su interior, pero por otro lado la entristecía saber lo que pretendía hacer y que no pudiera hacer nada por hacerle cambiar de opinión. Se veía tan dispuesto y decidido que no sabía qué más decirle para que se lo pensara. Y el hecho de que zekrom estuviera allí también, volando por las inmediaciones, no lo hacía más fácil per se.

Fue entonces en ese momento cuando se dio cuenta de dónde se encontraban, era una inmensa caverna en la que apenas se podía ver casi nada a su alrededor salvo una tenue luz que provenía de algún lado de la misma.

-¿Dónde estamos?-inquirió ella en ese momento.

-¿No me preguntaste una vez que dónde vivía? Bueno, pues este es mi hogar…-anunció él señalando tras ella, de donde provenía ese mismo brillo.

La chica se dio la vuelta y se quedó impactada por lo que vio. Y es que la silueta de un enorme y distintivo palacio se alzaba a pocos metros de donde estaban, estando iluminado por focos externos que señalaban un camino hacia el mismo. Si no fuera porque llegaron a ver ilustraciones del mismo en sus libros de historia del colegio nunca se lo hubiera creído.

-El palacio de Teselia…

-Así es…

-Pe… pero… ¿no se destruyó en la Gran Cuarta Guerra?-inquirió la chica, anonadada.

-Sí, eso es lo que todo el mundo cree… aunque incluso ahora, estando en el año que estamos, no he podido averiguar cómo acabó aquí abajo-murmuró el chico.

Liza no dijo nada, admirando la prominente figura del mismo alzándose desde las sombras de una honda sima que les separaba del mismo. Sus almenas se alzaban majestuosas y eran iluminadas por los focos, dispuestos de manera concéntrica a lo largo de toda su colosal envergadura.

-¿Te apetece verlo?-la sugirió N en ese momento, mostrándole su mano.

-Está bien…-aceptó ella, cogiéndosela.

Entraron en él por un hueco en la pared cercano y Liza se deslumbró, tanto literal como figuradamente; el interior era enorme, con grandes salas muy espaciosas y llenas de lujo. Los suelos de mármol brillaban ante la iluminación y las paredes refulgían con sus baños de oro, evidenciando un lujo y una sofisticación que no tenían nada que envidiar a los palacios occidentales.

Por suerte no vieron a nadie allí por donde pasaron, dirigiéndose directamente a una habitación que la llamó mucho la atención nada más entrar en ella; era como una especie de sala de juegos muy grande y amplia, tenía juguetes de todo tipo ocupando todos los rincones, vio un tren eléctrico correr por sus vías, así como una pelota de baloncesto al lado de una canasta, una gran rampa para monopatines, un cajón lleno de juguetes varios, una diana, un avión colgado del techo dando vueltas, cuadros con figuras y motivos geométricos… había de todo y no faltaba de nada, el lugar era el sueño de cualquier niño pequeño hecho realidad.

Sin embargo el ambiente, lejos de ser alegre y animado, era extraño y difícil de explicar. Una sensación de soledad y desasosiego invadió al poco rato a Liza, empezando a ver cosas que antes no vio. Había golpes y ralladuras por todas partes, así como algunos desconchones en las paredes, el suelo y el techo que evidenciaban fuertes impactos. Una cama cercana tenía las sábanas revueltas e incluso con antiguas manchas de algo que no supo identificar. La chica quiso decir algo, pero en ese momento N habló.

-Sé lo que estás pensando… en esta habitación pasé la mayor parte de mi vida.

Liza le miró por un momento con gesto inquisitivo, a lo que él continuó.

-No me faltaba de nada, pero aun así a veces me sentía vacío y muy solo. Tenía todo lo que quería o podía tener, e incluso más, pero aun a pesar de la diversión, casi nada me satisfacía. Lo único que me llenaba era la compañía de los pokémon… pokémon que fueron maltratados por gente cruel e indolente-añadió el chico, mirando al suelo.

Sin saber muy bien qué decir a eso Liza estuvo curioseando y en el cajón cercano lleno de juguetes encontró una cajita de música. La dio cuerda y, en cuanto la abrió, comenzó a sonar una corta melodía que sonaba misteriosa pero, al mismo tiempo, algo inquietante e incluso enervante. Miró a N por un momento y vio cómo miraba a la cajita de música, así que la cerró. La música cesó de golpe y el silencio volvió a llenar la estancia.

Liza se acercó a él, pudo ver que el chico estaba algo alterado y con la mirada vidriosa.

-Hey… tranquilo, no pasa nada…

N bajó la mirada y la miró a los ojos, esos ojos azules que daban color al mundo. Y, sin dudarlo en ningún instante, la besó. Por un momento sintió que todo se disipaba, que el palacio desaparecía, para estar sólo con ella; los pokémon heridos volvían a ser felices, los humanos crueles e injustos recapacitaban… y este mundo gris se tornaba en color. Unos colores muy brillantes, tan radiantes que pareciera que se podían tocar. Y él era feliz. Y los pokémon también.

Mantuvieron ese beso durante todo el tiempo posible, recreándose en él y dejándose llevar por la cálida y embriagadora sensación. Entonces, en ese mismo instante, oyeron un súbito carraspeo que les sobresaltó y les hizo reaccionar. Liza dio un bote y N se quedó de piedra. Ghechis estaba en el umbral de la puerta, mirándolos fijamente con un gesto difícil de discernir. En cuanto tuvo su atención, habló con un tono de voz extremadamente serio e incluso algo molesto.

-Ya veo, ahora lo entiendo todo…

-Pu… puedo explicarlo…-murmuró N atropelladamente.

-¿Explicar? No hay nada que explicar, está todo clarísimo…

Antes de que el sabio dijera algo más, el chico se adelantó y anunció.

-La amo.

Hubo un breve pero intenso silencio en el que Ghechis miró al muchacho sin pena ni gloria, llegando a esbozar una sonrisita desdeñosa al tiempo que comentaba.

-Así son las cosas, pues. Creía haberle enseñado lo suficientemente bien como para que se cuidara usted solo, mi señor. Después de todo, el ser humano es manipulador por naturaleza…

N quiso replicar, pero Liza se adelantó espetándole.

-¿¡Qué insinúa?!

-¡No, espera!-musito N, pero ya era tarde.

Ghechis la miró, con gesto inflexible, y alzó su brazo izquierdo, chascando los dedos. Nada más hacerlo, el Trío Sombrío apareció de repente, dirigiéndose directamente a él.

-¿Llamaba, señor?

-Sí… lleven a la señorita a la salida, por favor. Que no sepa por donde ha entrado ni por donde ha salido…-indicó Ghechis, mirándola imperturbable.

Antes de que N o la chica pudieran reaccionar, el Trío Sombrío rodeó a Liza en un pestañeo. N se interpuso rápidamente.

-¡No, no la toquéis, es una orden!

-¡N!-exclamó ella, asustada.

Uno de los ninjas la cogió de los brazos, inmovilizándola, mientras que los otros dos se encararon con el muchacho, el cual les increpó.

-¿¡Osáis desobedecerme a mí, a vuestro señor?!

Los hombres guardaron silencio para luego abalanzarse sobre él. Pero para sorpresa de Liza, N los interceptó y comenzó una lucha encarnizada al más puro estilo ninja. El chico encajaba muy bien los golpes y se movía con gran soltura, demostrando una técnica bastante depurada; sin embargo, y aun a pesar de sus esfuerzos, entre los dos integrantes del Trío Sombrío lograron inmovilizarle sin demasiado esfuerzo, al tiempo que le comentaron fríamente.

-Siempre has demostrado gran habilidad usando nuestras técnicas…

-… pero nunca podrás contra los que las crearon.

Uno de ellos le asestó entonces una seca patada en el pecho y N cayó de espaldas, respirando entrecortadamente. Tras eso los dos ninjas se reunieron con el restante para llevársela.

-¡No, N! ¡Soltadme, animales, dejadme ir con él!-exclamó Liza tratando de zafarse, pero la tenían muy bien sujeta.

Entre los tres se la llevaron de la habitación, mientras ella llamaba a su chico continuamente.

-Liza…-masculló N, levantándose y yendo tras ella.

Pero cuando trato de cruzar el umbral, Ghechis le detuvo de golpe interponiendo su brazo entre él y el marco de la puerta. Se miraron fijamente a los ojos por un momento y el sabio murmuró.

- Guárdese de la perfidia de las mujeres, mi señor, no le hará ningún bien. Le distrae de su destino, es cruel y maquilla sus palabras, tan solo quiere jugar con usted.

-¡No! ¡No, no es así, ella jamás haría eso, la amo y ella me ama a mí, lo sé!-exclamó N, muy alterado.

-Ah, eso es lo que usted cree, mi señor, pero créame cuando le digo esto, puesto que yo también lo he sufrido como no lo puede ni imaginar. Nada bueno puede traer una mujer que le engatusa con su belleza y palabras melosas.

-¡Eso no lo sabes, la conozco y ella no es así, te lo puedo asegurar!

Ante eso Ghechis esbozó un gesto solemne, suspirando de seguido al tiempo que murmuraba.

-Así son las cosas, pues. Si tanto la importa supongo que ya no querrá seguir con el plan que acordamos…

-¿Qué? Por supuesto que no, mi decisión es final y se hará tal y como lo hemos estipulado.

-¿Entonces por qué poner en riesgo todo por lo que hemos luchado por una simple mujer? Creía que le importaban los pokémon, mi señor…

Ante eso N se quedó callado por un momento, sin saber muy bien cómo responder a eso. Por un lado quería seguir con el plan, pero por otro no quería separarse de ella.

-No tiene por qué cambiar nada… cuando yo reine ella estará conmigo y lo hará a mi lado…

-¿Y a qué precio? ¿El de todos los pokémon que esperan una liberación que puede que no llegue sólo porque a usted no le importa lo suficiente?

-¡Yo no he dicho eso!-masculló N, cada vez más y más ofuscado.

-Oh, pero mírese, señor, nunca antes le había visto tan encaprichado como en este momento… claramente esa chica no le ha hecho ningún bien, es realmente terrible…

-¿¡Qué?! No, nada de eso, yo… yo sólo…

-¡Así son las cosas, pues! Temo por usted pero, sobre todo, temo por que toda nuestra labor se vea comprometida. Será mejor que no salga de aquí en lo que resta de tiempo. Para ello, el Trío Sombrío velará por usted en todo momento y le proporcionará todo lo que necesite y le sea menester…

Por un instante N quiso claudicar, pero en ese momento Liza regresó a su memoria y su corazón dio un vuelco, respondiendo de seguido.

-No… ¡No, no sin ella!-exclamó N, con la mirada clavada en él.

-Tranquilo, mi señor, todo esto es por su bien…

Antes de que N o Ghechis pudieran decir nada más, la mujer del pelo rosa y ojos claros hizo acto de presencia y trató de mediar en toda esa situación.

-Mi señor…

Sin embargo bastó una corta e intensa mirada de Ghechis para detenerla, a lo que ella tan sólo pudo obedecer sin apenas rechistar.

Antes de que el muchacho se adelantara, Ghechis empujó a N suavemente al interior de la habitación.

-Le aconsejo que lo medite, mi señor.

Y, tras esas palabras, cerró la puerta con llave.

-¡No! ¡No, no, no!-chilló N, aporreando la puerta y tratando de abrirla.

Al ver que no podía el chico se apoyó en ella y se dejó caer al suelo mientras contemplaba la habitación que tantos recuerdos le hacía rememorar. Todo lo sucedido hasta el momento comenzaba a ser demasiado para él, dejando entonces escapar lo que sentía y llorando amargamente. Aun a pesar de todo, sólo podía alcanzar un sueño. Y eso era quizás lo que más le dolía. Porque Liza, su mayor y mejor sueño, ni siquiera estaba ahí con él.

En el pasillo, Ghechis miraba impertérrito a la mujer de pelo rosado, que apenas le sostenía la mirada. El sabio dejó escapar un leve suspiro, al tiempo que decía.

-Esto es lo mejor para él mismo y para todos… después de todo, nada merece más la pena ¿no crees?

Ésta vez la mujer levantó la vista, arrepintiéndose casi inmediatamente después. Un escalofrío la recorrió la espalda, al tiempo que murmuraba.

-Sí, señor…

-Muy bien… debe de estar preparado cuando llegue el momento. Que no se te olvide.

-No, señor…

Tras ese breve intercambio de palabras Ghechis se fue de allí y ella se acercó a la puerta. N seguía llorando amargamente al otro lado, pudiendo sentir una angustia infinita atenazándole como ninguna otra cosa antes lo hizo en él. La mujer posó una mano en la madera labrada, lamentando no poder estar ahí para él cuando más la necesitaba. Dejó escapar unas lágrimas antes de irse.


Lejos del palacio, y ya fuera de la cueva subterránea, el Trío Sombrío llevaba a rastras a una Liza maniatada, con los ojos tapados además de amordazada; llegaron a un claro cercano a unos acantilados y, una vez allí, la desataron.

-¿Qué habéis hecho con N?-inquirió ella, dándose la vuelta y encarándoles directamente.

-No vuelvas a acercarte a nuestro señor nunca más o te las verás con nosotros, prevenida estás.

Y, tras esas palabras, desaparecieron de golpe sin volver a ser vistos. Por su parte Liza se quedó allí, sintiéndose más perdida que nunca y sin poder evitar llorar por N. Nunca antes le había visto tan frágil y vulnerable en el mismo instante en el que se dio cuenta de que Ghechis estaba allí. Incluso ella, que normalmente no se dejaba intimidar así sin más, no podía evitar que un escalofrío la recorriera la espalda al recordar la fría y estéril mirada que ese hombre le echó desde el primer instante que la vio allí. No sabía qué podía estar pasando y ni siquiera sabía dónde estaba. Lo único que veía a su alrededor era un abrupto desfiladero y ella subida a una de sus paredes, sin nada ni nadie a la vista salvo una vistosa luna cuarto menguante que brillaba débilmente en el cielo. Sin poder hacer nada más salvo lamentarse al respecto, la chica comenzó a caminar hacia ninguna parte dejando escapar lágrimas por el chico al que amaba.


Ya eran casi las dos de la madrugada y dado que no había probado bocado en todas esas horas, hizo un alto para cenar y pasar la noche por las inmediaciones. Lucho había paliado muchos kilómetros hacia el este y ya casi no hacía tanto fresco como en las zonas montañosas colindantes a ciudad Teja. Sacó a todos sus pokémon y estuvo comiendo con ellos bajo un gran árbol. Mientras lo hacían, sacó el orbe Claro de la bandolera y todos lo miraron con curiosidad.

-Chicos, de ahí, en algún momento, saldrá el pokémon legendario reshiram-anunció el chico a sus pokémon.

Todos se mostraron impresionados y expectantes al respecto y, en ese justo momento, el orbe fue el centro de atención por unos segundos. Los pokémon parecían estar de lo más animados, aunque por parte del chico no podía evitar que aún le asaltasen las dudas. ¿En realidad se merecía que reshiram le hubiese elegido a él? Aun a pesar de todo lo sucedido él no se creía ninguna especie de héroe elegido por el destino ni nada por el estilo, ya que después de todo nunca había sido de creer en ese tipo de cosas. Si en algo creía era en el esfuerzo y la constancia, algo que su padre siempre le había inculcado, puesto que ese mismo esfuerzo y constancia fue lo que le llevó hasta Teselia y le permitió conocer a su madre en el proceso. Ese mismo esfuerzo y constancia le había llevado hasta ahí, con siete medallas en su haber y sólo faltándole una para llegar al campeonato. Si aspiraba a algo era precisamente a eso, no a supuestos sueños de grandeza, al contrario que N.

-Agh, maldita sea…-pensó el chico en ese momento, molesto al respecto.

En un intento por distraerse y evitar pensar en todo ese asunto, sacó entonces el Dào Dé Jīng y siguió leyéndolo, tratando de volver a engancharse como la última vez.

Cuando el Maestro gobierna, la gente apenas percibe su existencia. Inferior gobernante es aquel que es amado. Inferior más aún el que es temido. El peor, el despreciado. Si no confías en la gente, la gente pierde su confianza. El Maestro no habla; actúa. Cuando su tarea concluye, la gente dice: «Asombroso: ¡lo hicimos nosotros solos!»

Aun a pesar de sus intentos por olvidar las últimas horas ese capítulo en concreto no le ayudó mucho a conseguirlo, sin embargo continuó esperando leer algo que le reconfortara, al menos un poquito.

Deja de pensar, y finalizarán tus problemas. ¿Qué diferencia hay entre sí y no? ¿Qué diferencia entre éxito y fracaso? ¿Debes valorar lo que otros valoran, evitar lo que otros evitan? ¡Qué ridículo! Los demás se agitan como si se hallaran ante un gran desfile. Sólo yo me despreocupo, sólo yo permanezco inexpresivo como un niño antes de descubrir la risa. Otros tienen lo que necesitan; sólo yo no poseo nada. Sólo yo vago sin rumbo como alguien sin hogar. Soy como un idiota, mi mente está vacía. Otros brillan; sólo yo soy oscuro. Otros son agudos; sólo yo soy lerdo. Otros tienen ideas claras; sólo yo ignoro. Voy a la deriva como una ola en el mar; viajo sin propósito, como el viento. Soy distinto de los demás. Bebo de los pechos de la Gran Madre.

Aunque en parte comprendió lo que ese capítulo quería transmitir veía un tanto excesivo equipararse a un idiota o un lerdo sólo por alcanzar la sabiduría. De alguna manera se esperaba más en ese sentido, sintiéndose un poco decepcionado al respecto, aun así continuó leyendo.

¿Quieres mejorar el mundo? No creo que pueda hacerse. El mundo es sagrado. No puede mejorarse. Si lo manoseas, lo arruinas. Si lo tratas como un objeto, lo pierdes. Hay un tiempo para estar delante y un tiempo para estar detrás. Un tiempo para estar en movimiento y un tiempo para estar en descanso. Un tiempo para estar vigoroso y un tiempo para estar exhausto. Un tiempo para estar a salvo y un tiempo para estar en peligro. El Maestro ve las cosas tal cual son sin intentar controlarlas. Deja que sigan su propio curso y reside en el centro del círculo.

De alguna manera sentía que el librito intentaba decirle algo, pero esa vez no estaba siendo como la anterior. Aun a pesar de sus esfuerzos por empaparse y dejar que las palabras resonaran en su mente había algo más que no le dejaba concentrarse.

Quien permanece en el Tao al gobernar a los hombres no intenta forzar un resultado ni derrotar al enemigo por la fuerza de las armas. Para cada fuerza hay una contrafuerza. La violencia, aunque bienintencionada, siempre recae sobre uno mismo. El Maestro hace su tarea y después se detiene. Comprende que siempre el universo escapa a todo control y que intentar dominar los eventos es ir a contracorriente del Tao. Puesto que cree en sí mismo, no intenta convencer a nadie. Puesto que está contento consigo, no necesita la aprobación de otros. Puesto que se acepta a sí mismo, el mundo entero lo acepta.

De nuevo estaba esa inacción, ese dejar fluir los acontecimientos que tanto le encandiló la primera vez, aunque esta vez sentía que no calaba tanto como antes. Sin darse cuenta siquiera, y presa de un gran cansancio, el chico cayó dormido con el libro en su regazo aún abierto. El fuego crepitaba en la hoguera, reflejando su luz sobre el orbe claro.


-Se ha dormido…

-Sí, pobre, debe estar agotado, dejadle, necesita descansar.

-Ha pasado por mucho recientemente después de todo.

Los pokémon rodearon al muchacho, al tiempo que serperior estiraba su alargado cuerpo para alcanzar el orbe y así protegerlo.

-Resulta difícil creer que aquí está una de las leyendas del cantón… ¿realmente habremos sido elegidos por él?

-Yo creo que sí, no debo haber sido la única que lo oyó en su momento…

-¿A qué te refieres, lampent?

-¿No lo oísteis? Una suave voz surgió de él en cuanto Lucho lo tocó…

-¿Ah, sí? pues yo no oí nada…

-Me pasa lo mismo que emolga, yo tampoco oí nada…

-Klang no oyó nada tampoco, klang estar muy seguro al respecto.

El único que no dijo nada fue swanna, el cual miraba atentamente tanto al orbe como a su entrenador, el cual comenzaba a abrir la boca y dejar escapar un hilillo de baba. En un momento dado, el pokémon volador agua comentó.

-Pues a mi no me extraña nada a decir verdad…

-¿Qué quieres decir, swanna?-inquirió serperior, ceñudo.

-Pensadlo por un momento, vale que puede que no sea el más indicado, pero por ejemplo, tanto tú como simipour sabéis mejor que nadie cómo es el chico porque sois los que más tiempo habéis pasado con él. ¿Realmente pensáis que no fuera él y, por extensión, nosotros los elegidos? Yo lo veo muy claro…

Ante eso los aludidos se quedaron callados, pensando en lo que swanna les había comentado. De alguna manera supieron a qué se refería exactamente, después de todo sabían cómo era el chico y la historia que había tenido con el propio swanna, el cual esbozó una sonrisita.

-Ah, qué demonios… se lo merece después de todo-murmuró simipour.

-Sí, es un buen muchacho…

-Klang es más fuerte gracias a él, klang le está muy agradecido.

Hubo un breve silencio en el cual miraron al orbe con gestos llenos de incertidumbre, aunque en ese momento swanna desplegó sus alas al tiempo que se desperezaba, comentando de seguido.

-Bueno, me voy a dar una vuelta a estirar las alas.

-Vale, que te sea leve.

El pokémon volador agua echó a volar hacia el norte, con intención de no alejarse demasiado; la noche era cerrada y la luna cuarto menguante apenas iluminaba más allá de su pico, por lo que decidió darse un rápido paseo y volver cuanto antes.

Recorrió rápidamente un desfiladero cercano dejándose llevar por las corrientes de aire, pero en una de sus terrazas naturales llegó a ver a una persona, sorprendiéndole gratamente. Se acercó un poco para observarla mejor, viendo que se trataba de una chica que trataba de descender a la parte más baja del desfiladero sin apenas poder ver casi nada. En un momento dado la chica pisó mal, llegando a caerse y mascullando de seguido con tono lloroso.

-¡Agh, maldita sea! Joder, qué mal todo… Lucho, ojalá estuvieras aquí conmigo…

Al oír el nombre de su entrenador swanna se alarmó, pensando en una posibilidad, y regresó rápidamente al campamento, donde estaban todos los demás junto al chico, medio dormidos. Sin embargo se dirigió directamente a él, zarandeándole y golpeándole con el pico en un intento por despertarle.

-¡Lucho, despierta, despierta, rápido!


El chico se encontraba sumido en un placentero sueño cuando, de repente, notó como algo o alguien comenzaba a picotearle por todas partes, despertándose de improviso y musitando de seguido.

-¡Ah! ¿¡Qué, qué?! ¡Swanna! ¿¡Pero qué demonios te pasa?!

Por su parte el pokémon volador agua emitió una serie de insistentes graznidos, señalando con sus alas y su cuello hacia el lugar donde había visto a esa humana. Extrañado por el comportamiento de su pokémon, Lucho murmuró.

-Espera… ¿quieres que vaya contigo, has visto algo?

Swanna asintió con la cabeza con fuerza, a lo que el chico accedió un tanto intrigado por su insistencia.

Siguió a su pokémon por la parte alta de un desfiladero cercano hasta llegar a un punto del mismo en el que swanna le señaló hacia abajo; desde allí vio entonces, para su infinita sorpresa, a su hermana tratando de llegar a la parte más baja del mismo.

-Liza… ¡Liza!-exclamó, al verla.

Ante ese súbito grito la aludida miró hacia arriba y, al verle, su cara se iluminó.

-¡Lucho! ¿¡Eres tú de verdad?!

-¡Sí, soy yo! ¿¡Estás bien?!

-¡Sí, ayúdame, no sé por dónde salir de aquí!

-¡Swanna, ve a recogerla!-indico él.

El pokémon obedeció y la trajo rápidamente desde donde estaba; nada más aterrizar, la chica abrazó a su hermano con todas sus fuerzas al tiempo que se deshacía en lágrimas.

-¡Lo siento! ¡Lo siento, lo siento, lo siento!

-Tranquila, no pasa nada, ya estás conmigo…-murmuró él, abrazándola con igual de fuerza e incluso un poco más.

Se dirigieron de vuelta al campamento, donde se pusieron cómodos mientras ella sacaba a sus pokémon y se ponían al corriente mutuamente de todo lo que había pasado hasta el momento. Lucho fue el primero, contándoselo todo con pelos y señales y enseñándola el orbe, que descansaba al lado de la hoguera.

-Todavía recuerdo cuando toqué el orbe oscuro… zumbaba y vibraba como si estuviera vivo antes de que esa cosa gigante despertara…-murmuró ella, algo dolida al respecto.

-Yo al tocarlo sentí un agradable calor emanando de él antes de que se apagara…

-¿Puedo tocarlo?

-Claro.

La chica hizo lo mismo que la última vez, posando sus dedos sobre la lisa superficie y pudiendo notar como ese calorcillo se extendía sobre la palma de su mano, al tiempo que ese murmullo casi imperceptible llenaba el vacío y el silencio de la noche.

-Vaya…

-¿Qué hizo N para despertar a zekrom?-inquirió Lucho en ese momento.

-Ah… simplemente se llevó el orbe al pecho y se dirigió directamente a él diciendo que tenía un sueño y necesitaba su ayuda para que se hiciera realidad…

Ante esa nueva información, el chico tomó el orbe entre sus manos, llevándoselo al pecho mientras se ponía en pie. Inspiró y expiró con fuerza antes de exclamar.

-¡Reshiram, te necesito aquí conmigo para detener todo esto! ¡Por favor, aparece!

Tras eso alzó el orbe sobre su cabeza, esperando lo inesperado, sin embargo nada pasó para su infinita decepción.

-¿Eh? ¿Por qué no ha funcionado?

-Pues… no sabría decirte, aunque N fue mucho más fiero y apasionado al hacerlo…-murmuró Liza, insegura al respecto.

Al oír eso el chico se quedó un tanto cortado, recordando entonces la última revelación y comentando de seguido mientras se volvía a sentar, dejando el orbe en su sitio.

-Oye, sobre eso…

Por un momento Liza se quedó callada, como si de alguna manera supiera lo que su hermano le iba a decir.

-¿Es verdad todo eso? Quiero decir…

-Sí, Lucho, es cierto. Estamos saliendo y le quiero como no te puedes ni imaginar…

La confirmación le sintió casi tan mal o incluso más que la propia revelación, mascullando de seguido.

-¿En serio? Joder, Liza, te dije que no te acercaras a él…

-¡No es por lo que estás pensando! Lucho, de verdad, yo le quiero por lo que es, un chico bueno y cariñoso…

-¿Estás de guasa?-inquirió él, incrédulo por lo que oía.

-¡No, por supuesto que no, jamás bromearía con esto, y mucho menos después de todo lo que ha pasado! Tienes que creerme, de verdad, N es una persona sensible, inteligente y muy inocente, pero está convencido de todas esas ideas… traté de persuadirle para que se lo pensara mejor, pero no hubo manera. Ese sabio, Ghechis, nos pilló y trató de separarnos lo antes posible, nunca vi a N tan alterado como en ese momento. En serio, Lucho, él sólo quiere ser feliz…

-¡Ja! ¿¡Feliz a costa de los demás?! ¿¡Pero no te das cuenta de que no es justo?!-exclamó el chico, molesto.

-¡Pues claro que sí, es hasta estúpido, pero no pude hacer nada, no tuve la oportunidad! ¿Sabes acaso lo que me dolió separarme de él?

-¿¡Más que a mí de ti?!

Eso cogió con la guardia baja a Liza, la cual bajó la cabeza con gesto trémulo, sin saber muy bien qué decir al respecto. Lucho aprovechó para continuar.

-¿Tú sabes cómo me sentí cuando decidiste irte con él dejándome tirado? Me quedé en shock y no reaccioné hasta que llamaron a mamá… fue terrible… nunca me había sentido así en toda mi vida…

Ante eso Liza no dijo nada, cerrando los ojos con fuerza y buscando las palabras adecuadas para decir, pero enseguida se encontró con que no tenía nada. Por su parte Lucho continuó una vez más.

-Pensaba que no te importaba, y ahora me vienes con que N es buena persona… ya no sé qué creer…

-Tú no has visto lo que he visto yo-le espetó Liza en ese momento.

Ambos hermanos se miraron fijamente por un instante, diciéndoselo todo en nada, aunque en ese momento un pitido insistente les sacó de su conversación. Lucho vio entonces que se trataba de su videoemisor, mirándolo por un instante y anunciando de seguido.

-Es mamá.

Ese anuncio hizo reaccionar a la muchacha, aparcando por un momento esa discusión y preparándose mentalmente para hablar con ella. En cuanto Lucho descolgó se dirigió directamente a ella.

-¡Mamá! Lo siento, se me pasó por completo llamarte…

-Ya, ya me imaginaba que no lo harías, después de todo te conozco bien… dime que has encontrado a tu hermana.

-Pues sí, aquí está…

-¡Hola mamá, tranquila, estoy bien!-exclamó la aludida, asomándose tras de su hermano.

-¡Gracias al cielo! ¡Estaba preocupadísima! ¡Vais a decirdme lo que ha pasado ahora mismo, y no quiero evasivas! ¿Me he expresado con claridad?-inquirió la mujer, seriamente.

Por un momento ambos hermanos se miraron fijamente, no muy seguros de qué decir al respecto. Una opción era contarla la verdad de todo lo ocurrido, pero por otro lado temían que la mujer se lo tomara muy a la tremenda y no les dejara continuar con el viaje. A Lucho sólo le quedaba una medalla para entrar en la competición y la temporada del teatro musical en ciudad Mayólica estaba en su máximo apogeo. Y conociendo a su madre, la posibilidad de que se la cruzaran los cables era una muy real.

Antes de que el chico llegara a decir nada, Liza se adelantó y le quitó el videomisor de su muñeca, dirigiéndose a él de manera casi ininteligible.

-Déjame esto a mí.

Tras eso la chica se apartó para hablar con ella y Lucho se sentó frente a la hoguera para avivarla un poco mientras esperaba.

Una vez que estuvo lo suficientemente lejos, la chica comenzó a hablar con ella.

-A ver, mamá, realmente todo esto es cosa mía, déjame que te explique…

-¿Otra vez, Liza? Al menos dime que no habéis vuelto a discutir de nuevo…

-No, no como tal, pero…

-¿Pero?-inquirió ella, con tonito.

Ante eso la chica dejó escapar un suspiro, admitiendo de seguido.

-Vale, sólo un poquito, pero la cuestión es que no ha pasado a mayores…

-Ay, por favor, no haceis más que darme disgustos… ¿qué ha pasado?

Liza se detuvo por un momento, pensando rápidamente, para finalmente anunciar.

-Estoy saliendo con un chico.

Eso pareció calmar de alguna manera a la mujer, la cual tras un momento de cavilo murmuró.

-Ah… pues habérmelo dicho, no me dijiste nada la última vez que hablé contigo…

-Ya, bueno, no estaba segura de si decírtelo aún o no…

-Oh, vamos, cariño, sabes que puedes contarme estas cosas… aunque si es sólo por eso no entiendo por qué Lucho estaba tan nervioso antes ¿acaso no le dijiste nada a él tampoco?

-Eh… no, esa es la cosa, se enteró un poco mal y pronto y… bueno, ya sabes como es, que todo se lo toma a la tremenda…

-Pero eso es porque te quiere, ya deberías saberlo, es normal que intente protegerte…

-Ya, vale, pero ¿eso quiere decir que yo haría lo mismo si me enterara que él estuviera saliendo con una chica? No ¿verdad?-obvió Liza en ese momento.

-No, claro… ay, éste chico, sois tal para cual…

-¿Perdón? ¿Qué pasa, no tengo derecho a enamorarme?-inquirió la chica, molesta por ese comentario.

-Claro que sí, cariño, lo que quiero decir es que en cuanto a recibir y digerir noticias los dos sois igual de tremendos… él reaccionó de más y debiste habérselo dicho tú misma en vez de preocuparle de esa manera.

-Si se preocupa es porque quiere… mi chico me dijo de irme por ahí con él y Lucho se enteró por otra persona y, bueno, pasó lo que pasó…-resumió ella rápidamente.

-Ya, ya, vale, pues me quedo más tranquila, por cómo lo puso él con esa cara tan seria pensé por un instante que te habían secuestrado o algo así…

Liza se quedó callada ante eso, tratando de verse lo más convincente posible para no alarmarla de más, aunque en ese momento su madre comentó.

-Pero oye, ya que ha salido todo este tema… cuéntame, cuéntame ¿quién es, cómo se llama, es alguien que yo conozca? Tienes que presentármelo, le tengo que dar el visto bueno…

Ante eso la chica enrojeció de golpe hasta extremos insospechados, tratando de no entrar en su juego murmurando de seguido.

-Eh… sí, ya si eso en otro momento, es muy tarde y estamos cansados…

-Vale, vale, está bien, pero que sepas que no te vas a librar de mí tan fácilmente… ay, mi niña, que ya se ha hecho mayor…

-Mamá, por favor…-masculló ella, avergonzada.

-Vale, venga, descansad mucho y no discutáis más, os quiero.

-Adiós…

Finalmente colgó la llamada y la chica dejó escapar un suspiro aliviado, volviendo con su hermano y devolviéndole su videomisor.

-Hala, ya está, arreglado.

-Bien… así que todo me lo tomo a la tremenda ¿por qué será?-murmuró el chico en ese momento con tonito, volviéndoselo a poner.

-Lucho, dejémoslo ahí, por favor te lo pido, no me apetece volver a discutir.

-Está bien, después de todo me gustaría trabajar mi tremendismo, no debe ser bueno para la salud…

Los ojos de Liza rodaron por un instante, quedándose los dos callados por un momento y dejando pasar el tiempo. Dado que ella tampoco había comido nada desde hacía tiempo cogió una lata de alubias y la estuvo apurando en silencio mientras que Lucho contemplaba el orbe claro entre sus manos. En un momento dado, el chico murmuró.

-¿Sabes? Nunca pensé que llegaría a estar así… quiero decir, aquí dentro está un dragón legendario que espera a ser invocado por mí, pero… me pregunto si realmente voy a poder hacerlo dadas las circunstancias. Siento que todo esto me supera y no sé muy bien qué pensar…

Su hermana le miró por un momento, mientras masticaba, mientras que él seguía mirando la lisa superficie del orbe, notando su calor interno aun a pesar de todo. Finalmente, y tras un momento de reflexión, la chica habló.

-Yo… entiendo perfectamente que te preocupes por mí, no pienses que no lo aprecio. Después de todo eres mi hermano y yo te quiero como tal porque eres mi familia. Pero debes entender que también quiero a N no porque sea del equipo Plasma, cosa que me duele muchísimo porque de alguna manera lo sospechaba pero, o bien no quería verlo, o pensaba que podría ayudarle a salir de ahí. Sin embargo ahora ha pasado todo esto, y siento que le he fallado en ese sentido. Porque N no es sólo un chico que quiera liberar a los pokémon porque sí. Él tiene un pasado del que apenas sé casi nada, aunque sí sé que lo pasó realmente mal. El N al que amo es un chico dulce, cariñoso y muy buena persona que daría su propia vida por los pokémon. Y te puedo asegurar que esa es la verdad. Lo sé mejor que nadie.

Ante esas palabras el chico se quedó callado, mirándola con gesto atento, al tiempo que el orbe en sus manos se calentaba un poquito más. Lucho miró hacia el susodicho, al tiempo que volvía a hablar.

-Yo… supongo que no puedo entender del todo como te sientes… pero debes entender que ahora soy yo quien carga con esto, y si N hace algo, lo que sea, voy a tener que salir a la palestra y enfrentarme a él. Lo entiendes ¿verdad?

Liza tan solo asintió con la cabeza, sin poder evitar dejar escapar un ligero aspaviento lleno de tristeza.

-Ojalá hubieras podido conocer al N que yo conocí… te hubiera caído bien.

Tras eso no volvieron a hablar, pero ambos se juntaron el uno contra el otro, al tiempo que el chico apoyaba su cabeza en el hombro de su hermana, la cual le imitó, observando juntos el firmamento en compañía de sus pokémon.

El orbe brilló débilmente ante la luz de la delgada luna, conservando en todo momento su calor.


¡Y uno más de Pokémon! Éste va a ser el último capítulo de esta tanda, pero antes, hablemos un poco de él.

Ésta vez he querido poner en foco en la parejita tras el momento clave anterior para ver parte de las consecuencias del mismo, poniendo especial énfasis en los sentimientos de Liza, la cual es la primera en visitar el palacio. Si bien esto puede parecer un poco precipitado o anti climático, lo he hecho de tal manera que no interrumpa para nada el futuro encuentro, siendo más un punto de vista distinto que otra cosa. Ghechis se sigue robando él solito el foco cada vez que aparece y las conversaciones están bastante cambiadas a como las concebí originalmente, siguiendo más la línea que he ido estableciendo con él desde el principio de la historia.

Por otro lado la posterior reunión entre los dos hermanos también posee algunos cambios estructurales, y he aprovechado para meter por fin una conversación entre los pokémon de Lucho, que ya iba siendo hora de tener una de estas. Habrán más a partir de aquí, así que no os preocupéis al respecto.

Y nada más, como ya bien he dicho voy a dejar ya esta tanda por aquí, siento que todo lo que necesitaba contar ya está contado, y para la siguiente tanda seguramente cubra la última medalla y todo el desenlace final, que no el final de la propia historia, ojo. Pero bueno, no adelanto más acontecimientos, me voy a poner con otra cosa, a ver si retomo Supergirl que lleva mucho tiempo parada.

Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!