Capítulo 33
Reafirmándose
A la mañana del día siguiente se levantaron temprano para desayunar y prosiguieron el camino sin demora, continuando todo recto hacia el este a través de suaves pendientes que iban poco a poco bajando hacia terrenos no tan abruptos. La humedad típica de la zona seguía presente debido sobre todo al margen izquierdo de la parte alta del río Qiantang, el cual se iba perfilando al fondo conforme más se iban acercando. Y no fue lo único, puesto que también pudieron ver la tosca figura de otro de los puentes de Teselia, el cual se iba haciendo más y más grande conforme se iban acercando.
Hecho completamente de acero y con dos robustos pilares de piedra a ambos lados del río que servían de soporte adicional, el puente Axial destacaba por ser un puente ferroviario en ménsula de varias arcadas y con estructura reticular en celosía. De todos los puentes de Teselia éste era de los más grandes y resistentes de todos, siendo no sólo ferroviario, ya que también poseía una calzada superior enrejada por la que podían pasar tanto peatones como otros vehículos. Justo debajo de ésta pasaban los trenes, haciendo traquetear toda su estructura y produciendo fuertes corrientes de aire cada vez que pasaban. Debido a su gran tamaño y destacable figura, era conocido como el orgullo férreo de Teselia.
Nada más llegar entraron por el acceso oeste a través del pilar de piedra y, en cuanto pusieron un pie en el suelo enrejado, pasó por debajo de ellos un veloz tren de pasajeros, haciendo estremecerse el suelo y extendiendo una fuerte corriente de aire hacia delante que les azotó durante unos breves segundos.
-¡Hala, qué pasada! ¿Notas cómo vibra el suelo? Parece que vayamos a despegar en cualquier momento…-exclamó Liza, asombrada.
-Sí, había oído hablar de la sensación que es cruzar este puente, pero verlo en persona mola mucho más…-asintió Lucho.
Comenzaron a atravesarlo a su propio ritmo, parándose de vez en cuando para admirar las vistas o esperando a que pasara otro tren que les hiciera sentirse como si estuvieran en una plataforma de lanzamiento. Por un instante no hubo nada más y pareció que se transportaron a una época distinta, en la que no había ni equipo Plasma ni pokémon legendarios ni nada que les molestara. Por primera vez desde que salieron de viaje estaban bien entre ellos, y disfrutaron del momento como si fuera el primero.
-¿Sigues enfadado conmigo?-inquirió ella en un momento dado.
Lucho se quedó callado por un momento antes de contestar, sujetando su gorra para que el viento del último tren no se la llevara. Finalmente se pronunció.
-No es enfado lo que siento, sino más bien decepción… sigo sin entender tu visión acerca de N, pero siento que sería hipócrita de mi parte echarte en cara que sientas cosas por él. Después de todo yo no puedo opinar al respecto…
-Oh, vamos, ya encontrarás a alguien con quien compartir buenos momentos… aunque eso me recuerda ¿qué hay de Iris?-inquirió Liza en ese momento.
-¿Iris? ¿Qué tiene que ver Iris con nada?-murmuró el chico, extrañado.
-Ah, no sé, dímelo tú…
El chico miró hacia delante sin muchas ganas de hablar al respecto, ya que después de todo hacía mucho que no la habían vuelto a ver, aunque en cuanto giró la cabeza vio entonces una figura que le era horriblemente familiar en el otro extremo del puente, de pie, expectante, como si les estuviera observando. Un escalofrío recorrió su espalda, mascullando de seguido.
-Un momento, pero si es…
-Él…-musitó Liza, visiblemente asustada.
Nada más decir eso, algo se movió a su lado y tres sombras aparecieron ante ellos; Liza dejó escapar un gritito y se aferró a su hermano, al tiempo que él reaccionaba de seguido interponiéndose entre ella y las sombras.
-¡Ni se os ocurra tocarla!
El Trío Sombrío les miró por un instante hasta que finalmente uno de ellos habló.
-Acercaos.
Sin decir nada más les llevaron ante Ghechis, el cual les observaba atentamente con su usual gesto cándido grabado en su rostro.
-Aquí está, gran Ghechis.
Y, tras eso, se colocaron a sus espaldas; Liza agarró a su hermano del brazo, viéndose intimidada por su sola presencia y recordando la última vez que le vio. Por su parte Lucho trató de verse lo más estoico posible, sin dejar entrever su incipiente nerviosismo que no sabía muy bien de dónde provenía.
-Muchas gracias… ¡bravo, Lucho, parece que ya has obtenido el orbe Claro!
-Así es…
-¿Puedo verlo?
-No.
-Ah, pero entonces ¿cómo puedo saber que no me mientes?-inquirió el sabio con parsimonia.
-¿Y entonces para qué me felicitas al respecto?
Ante eso Ghechis esbozó un gesto divertido y algo obvio, opinando rápidamente.
-Eres un chico listo, no cabe duda. La inteligencia es una virtud que personalmente valoro mucho, y veo que mi señor tenía razón sobre ti. Eres un recio candidato a ser portador del orbe claro. Pero como bien sabrás, a veces es prudente enseñar tus cartas… sólo así sabremos si realmente estás llamado a ser un héroe.
Por su parte el muchacho le devolvió una seria mirada, tratando de no creerse demasiado lo que le decía y, tras unos segundos, lo sacó un poco de su bandolera para que lo viera, volviéndolo a guardar enseguida.
-Bien… ante todo, quiero felicitarte por el magnífico trabajo que has realizado.
-No considero que haya hecho gran cosa, pero bueno…-murmuró Lucho, sin muchas ganas de hablar con él.
Tras eso el sabio del equipo Plasma comenzó a pasearse de nuevo mientras volvía a hablar.
-La idea de nuestro gran señor N es que los dos poseedores de los pokémon legendarios se enfrenten, luchando por sus convicciones. De este modo, podremos descubrir quién es el verdadero héroe…
Tras una breve pausa dio otra vuelta y prosiguió.
-Sin embargo, esa lucha es innecesaria, N recibió desde su infancia la educación adecuada para ser el héroe. Por eso mismo, el pokémon legendario ha reconocido su fuerza ¡es una persona de corazón puro!
-Eso me han dicho, sí…
Liza se revolvió detrás de él, preocupada por N y sin atreverse a hablar. Por su parte Ghechis continuó.
-Después de todo este tiempo tratando de que la gente ignorante e indolente nos escuche nada ha dado resultado. Es algo que en el fondo nos esperábamos, por lo que ya estábamos preparados para ello. Puede que después de todo los pokémon y los humanos no estemos hechos para estar juntos. Es por eso por lo que nuestra labor es más necesaria que nunca. Con la ayuda y la sabiduría del pokémon legendario al servicio de nuestro señor, éste nos guiará a una nueva era en la que los pokémon sean libres de todo mal, separándolos total y absolutamente. El equipo Plasma será el adalid de ese cambio que ya es inminente…
-Y según tú ¿cómo haréis todo eso? Porque claro, decís que queréis un cambio para bien, pero no sois más que un simple grupo de activistas ¿cómo pretendéis hacerlo exactamente? ¿Elevando vuestras quejas al partido? Dudo mucho que os tengan en consideración siquiera…-comentó Lucho, muy seguro de sus palabras.
Sin embargo Ghechis, lejos de amilanarse, pronunció un poco más su sonrisa y continuó con su perorata.
-Me alegra mucho que me hagas esa pregunta, puesto que precisamente ése será el próximo paso a seguir. No suelo ser tan abierto en cuanto a nuestra forma de proceder se refiere, pero dado que has demostrado ser digno de la atención de nuestro señor no veo por qué no compartir esa información contigo. Verás, resulta que tengo contactos dentro de las instancias del partido y estoy seguro de que atenderán todas y cada una de nuestras peticiones con sumo gusto.
-Ya, claro ¿pretendes que me crea eso?-inquirió Lucho, con desdén.
-Que me creas o no nos es indiferente, al contrario de que lo que pueda parecer no hemos llegado hasta aquí sin ninguna preparación previa, eso te lo puedo asegurar. El partido escuchará todo lo que tengamos que decir ante el Comité Central y abogaremos que lo que conseguiremos aquí se repita en todo el país. Quien sabe, puede que incluso otros miembros de la comunidad internacional les sigan… todo empieza con pequeños gestos, que luego poco a poco van creciendo como una marea. Así es el cambio después de todo.
Ante eso tanto Lucho como Liza se quedaron de una pieza, incapaz de creerse lo que ese hombre les estaba contando y opinando al respecto.
-¿En serio? ¿Así sin más? ¿Os plantais delante del Comité Central en Pekín, soltáis vuestro discurso populista y ya está? Permíteme que dude de todo eso…-murmuró Lucho, incrédulo.
-Además ¿en qué beneficiaría al Comité que los pokémon sean libres, según vosotros?-añadió Liza, sin comprenderlo.
-Oh, pero no seremos nosotros los que nos hagamos oír realmente… serán los entrenadores que, viendo su error, abogarán por el cambio que nosotros haremos posible a través del pokémon legendario. Serán los mismos pokémon los que, al verse libres, lucharán por la libertad que tanto les ha costado conseguir. Y así, el mundo cambiará. El advenimiento de ese nuevo mundo está muy cerca.
Aun a pesar de lo ridículo que sonaba, Ghechis parecía estar muy seguro tanto de sus palabras como de la viabilidad del plan, mirándoles con gesto templado. Lucho, cada vez más y más harto por la actitud casi paternalista del hombre, exclamó.
-¡Oh, ya basta con la demamogia barata! ¡No cuela, nada de lo que dices tiene sentido para mí! ¿En serio te piensas que vas a cambiar algo que según tú está mal sólo porque, en teoría, conseguiréis que en el partido os escuchen con todo este rollo de la lucha y los pokémon legendarios? ¡Es simplemente ridículo!
-Si para ti es algo ridículo, estupendo, pero nuestro señor te demostrará que toda nuestra labor está ahí por algo. Un mundo cimentado en los ideales de la separación es la única manera en la que los pokémon y humanos puedan vivir en plena igualdad…
-¡Si eso es lo que quiere entonces le demostraré que se equivoca! ¡Y tú no eres más que un simple iluso!-masculló Lucho, cada vez más y más alterado.
Sin embargo Ghechis no dio muestras de molestarse por sus palabras, conservando en todo momento su afable y hasta condescendiente sonrisa, murmurando insistentemente.
-Sigues poniéndote en evidencia, Lucho… todo esto es real.
-¿¡Qué mierda es real?! ¿¡Real porque se trata de ti?!-gritó Lucho, harto.
La palabra real hizo eco por todo el puente, para luego ser sustituida por un abrupto silencio que se echó sobre ellos de golpe. Lucho respiraba entrecortadamente, muy alterado, al tiempo que Ghechis le miraba impertérrito, el cual parecía estar regodeándose en su ira. Finalmente se dirigió a él con contundencia.
-Lamento decepcionarte, pero sé que no podrás convertirte en héroe aunque lleves el orbe y seas reconocido por el pokémon legendario. Espero que algún día sientas la urgencia de liberar a tu querido equipo pokémon. Y no seremos nosotros los que te instemos a ello, sino las mismas circunstancias.
Y, tras esas palabras, se fue junto con el Trío Sombrío.
Por su parte Lucho temblaba de pura rabia a e impotencia. Todo parecía alcanzar tales niveles de ridiculez que ni él podía soportarlo, y sin embargo ahí estaba, dispuesto a luchar contra N en cuanto las cosas se torcieran. No tenía sentido, pero debía de contentarle a él y al iluminado de Ghechis, el cual realmente parecía esperar conseguir algo de todo esto. Era desquiciante.
-¿¡A ti te parece esto normal?!-masculló Lucho, dirigiéndose a su hermana.
-¡Pues claro que no, es ridículo, sin embargo tienen a N dispuesto a todo con tal de cumplir con los deseos de ese tarado! ¿¡Acaso crees que me gusta todo esto?!-exclamó Liza, dolida.
Ante eso el chico no supo qué más decir, tratando de no pensarlo mucho más, pero la realidad en forma de un orbe claro guardado en su bandolera pesaba cada vez más. Recolocándosela rápidamente, comentó de seguido.
-Vale, a ver, tiempo muerto, no quiero discutir por todo esto, pero… lo que este hombre plantea no tiene ni pies ni cabeza ¿¡Qué pretenden exactamente separando a humanos y pokémon?! Cuanto más lo pienso menos sentido tiene…
-Lucho, ambos sabemos muy bien que todo lo que han estado pregonando no tiene una base muy sólida, pero el problema es que ellos mismos se lo creen… y N también. Vete a saber qué le dijeron en su momento, pero si lo que dice ese tío es cierto…
Liza se quedó callada, sin querer pensarlo mucho más al respecto puesto que el simple hecho de hacerlo la dolía mucho más de lo que ella misma se esperaba. Por su parte el chico suspiró, recolocándose la bandolera al tiempo que murmuraba.
-Mira, no sé si N es o no consciente de todo esto, pero yo a las pruebas me remito. Igualmente me va a tocar pringar en cuanto llegue el momento.
Frente a eso la chica no dijo nada, asintiendo con la cabeza y dejándolo estar. Aunque entendía la rabia de su hermano no podía evitar pensar en N y sus circunstancias. Quería estar con él, saber si se encontraba bien, tranquilizarle y tratar de convencerle de no hacer nada de lo que pretendía. Pero no sabía dónde estaba el palacio de Teselia, puesto que no vio por dónde entraba cuando N la llevó ni por dónde salió cuando el Trío Sombrío la echó. Estaba solo ahora. Y pensar en eso la llenaba de tristeza.
Tras ese agrio encuentro retomaron la marcha y terminaron de cruzar el puente. En cuanto salieron de él se adentraron de lleno en la ruta 9, una ruta no muy extensa que les separaba de la siguiente ciudad por unos cuantos kilómetros. Era una zona eminentemente llana y salpicada de aroledas y vegetación, aunque lo más característico en ella era el centro comercial R9, llamado así por donde se encontraba.
Aprovecharon que pasaban por allí para visitarlo y hacer unas cuantas compras; Lucho se compró algunas cosillas más para el viaje como objetos curativos, comida para pokémon, para él y un par de MTs para enseñar movimientos nuevos a sus pokémon y aprovechar así un poco más sus capacidades ofensivas. Para emolga compró la de rayo y se la enseñó, aumentando así su repertorio de ataques especiales, y para simipour hizo lo propio con ventisca, volviéndolo un poco más polivalente ofensivamente hablando.
Por otro lado Liza estuvo mirando la sección de artículos de moda en busca de ideas nuevas e inspiración para sus musicales cuando, en ese mismo instante, la llamaron al videoemisor y atendiéndolo rápidamente.
-¿Diga?
-¡Liza, por fin querida, estaba muy preocupado! ¡El otro día hubo un número por la tarde y no pude contactar contigo, la gente quedó muy decepcionada, esperaban verte!-exclamó el director del teatro al otro lado de la línea.
Al oír eso Liza dibujó una mueca de horror en su cara al tiempo que se llevaba la mano libre a la cabeza. Con todo lo que había pasado recientemente se la había olvidado por completo que tenía actuación, seguramente el director no pudo contactar con ella puesto que donde estuvo anoche no había cobertura. Antes de que pudiera decir algo al respecto, el director comentó.
-Menos mal que pude convencerles de que andabas pachucha, les prometí a todos que para el de esta noche estarías presente ¿Está todo bien?
-Ah, sí, sí, lo siento muchísimo, señor director, pero es que… me surgió algo importante y tuve que atender unos asuntos urgentes con mi hermano, siento no haberle avisado con tiempo-se excusó ella rápida y sentidamente.
-Oh, entiendo… ¿podrás asistir para esta noche?
-¡Sí, por supuesto, estoy ultimando unas cosas con él, ahora mismo voy para allá!-afirmó ella con rotundidad.
-Ah, estupendo, me quedo más tranquilo… te veré entonces esta noche, querida.
-Sí, allí estaré, adiós.
Liza colgó y dejó escapar un suspiro, aunque en cuanto levantó la cabeza vio a su hermano mirándola con interés. Algo inquieta al respecto se apresuró a comentar.
-Lo siento, Lucho, pensaba acompañarte a ciudad Caolín, pero me ha surgido esto…
-Ah, no te preocupes, de hecho me preguntaba si no tenías nada del palo, y como ya he visto no me equivocaba…
Ante eso Liza no supo muy bien cómo tomárselo, mordiéndose el labio inferior y apresurándose a comentar.
-Oye, escucha, sé que todo lo que ha pasado no ha sido de tu agrado, entiendo que ahora tengas una responsabilidad ineludible, pero…
Antes de que su hermana pudiera decir nada más, el chico se adelantó negando con la cabeza y opinando al respecto.
-Mira, no quiero irme pensando en que hemos vuelto a discutir, y mucho menos por todo este asunto. Puedo llegar a entender que N y tú tengáis algo especial, pero al final todo se reduce a una sola cosa. No sé qué es lo que pretende, pero llegará el momento en el que me tenga que enfrentar a él. Sólo espero que eso no nos separe.
Ambos hermanos se miraron por un momento sin decirse nada hasta que finalmente se fundieron en un fuerte abrazo que mantuvieron durante unos buenos segundos. Al final todo se reducía al mínimo común denominador. Y, por suerte, ambos lo sabían.
Salieron del centro comercial y estuvieron hablando un rato más antes de despedirse.
-Bueno, míralo así, tú ganarás tu última medalla en breve y la conferencia empezará dentro de una semana, nos volveremos a ver enseguida.
-Ondia, es verdad, cómo pasa el tiempo…-murmuró Lucho, anonadado.
Con todo lo que había sucedido hasta el momento se olvidó por completo de la competición, siendo un buen aliciente para continuar aun a pesar de su separación. Le hubiera gustado pasar algo más de tiempo con su hermana, pero el deber llamaba a ambos.
-Ya ves… parece que fue ayer cuando salimos de viaje-murmuró Liza, con cierta morriña.
-Y mira qué lejos hemos llegado… ah, por cierto, saca a tranquill, le enseñaré vuelo para que te lleve de vuelta a Mayólica-indicó Lucho en ese momento.
La chica lo sacó y el pokémon, al ver a Lucho, le saludó con alegría.
-¡Hola, tranquill, me alegro de volver a verte!
El pokémon normal volador le dio unos cariñosos picotazos en el pelo a modo de saludo, al tiempo que el chico sacaba su máquina de MTs y MOs y la usaba para enseñarle el movimiento, estando listo para alzar el vuelo.
-Bueno, pues… ya nos veremos.
-Sí, mucha suerte con tu último combate de gimnasio.
Lucho la sonrió y, para sorpresa de la chica, le dio un cariñoso beso en la mejilla, cosa muy atípica en él. Liza no pudo hacer otra cosa que devolverle el gesto y se dieron un último abrazo.
Tras eso la chica se agarró a las patas de tranquill en cuanto éste alzó el vuelo, llevándola hacia el sur y perdiéndose en la distancia conforme se iban alejando. Lucho les observó alejarse hasta que finalmente los perdió por completo.
Una vez solo se recolocó la bandolera y continuó hacia el este; aún le quedaban unos pocos kilómetros hasta ciudad Caolín. Y debía de llegar cuanto antes.
¡Y retomamos por fin Pokémon, con las vistas puestas en la recta final! Muy seguramente eche el resto hasta el final de la liga, que no de la historia, pero hablemos del nuevo capítulo.
No pasa nada super relevante, siendo un capítulo más de transición que otra cosa, pero he aprovechado el momento para seguir construyendo a los dos hermanos, dándome el nuevo encuentro con Ghechis pie a ello. Que por cierto, hablando del susodicho, una vez más he vuelto a retocar su discurso porque la ocasión lo ameritaba, siguiendo sobre todo el hilo que he ido marcando con él desde su primera aparición. No podía ser de otra forma.
Ahora, para el siguiente capítulo vamos a entrar en materia de la gorda, así que preparaos para un capítulo más largo y denso de digerir, puesto que se van a contar muchas cosas, muy a la línea del capítulo de la segunda generación cuando llegan a ciudad Iris, ya os imaginaréis por qué.
Y nada más de momento, puede que el siguiente tarde un poco por obvias razones, pero esperadlo más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
