Capítulo 34

Mayor convicción

Lucho continuó hacia el este pensando en todo lo que había pasado hasta el momento; esos últimos días no parecían haber sido reales, sin embargo ahora llevaba consigo un objeto que, de cierta manera, le resultaba cada vez más y más pesado. Podía notar como esa responsabilidad, ese deber, caía sobre él como una cargante losa casi imposible de sostener. ¿Y todo por qué? Porque según esa gente el mundo era injusto. No tenía sentido. Aun así seguía adelante. Era lo único que podía hacer dadas las circunstancias. Por lo que, sin pensarlo mucho más palió el resto de metros que quedaban y, casi cercana a la hora de comer, llegó finalmente a ciudad Caolín.

De todas las ciudades de Teselia ésta destacaba especialmente por su prominente y muy marcado desarrollo durante los últimos años, a la vez que respetaba tanto su origen como sus tradiciones y costumbres que la vieron nacer y crecer, dando como resultado una urbe con dos caras muy diferenciadas.

Nada más entrar en la ciudad un estilo muy moderno y vanguardista tanto en los edificios como en las calles le dio la bienvenida, con altos y destacables edificios de hasta veinte pisos de altura, hechos de acero y metacrilato, y unas carreteras limpiamente asfaltadas. Era como si estuviera paseando por una ciudad muy futurista bastante prominente, lo que llamaba poderosamente la atención. En toda esa zona era donde se concentraban la gran mayoría de oficinas de grandes firmas, así como zonas comerciales más modernas y de marcas más internacionales, viendo de todo en ese sentido. Incluso paseando por las calles de por allí vio a un chico joven gótico y con peinado a lo emo tocando con un keytar una movida melodía de lo más pegadiza mientras que era observado por varios viandantes. Lucho se detuvo por un momento para escucharle él también, ya que nunca antes había visto un instrumento como ese. Su música resonaba por toda la calle gracias a un altavoz portátil conectado a un amplificador. En cuanto terminó su actuación la gente aplaudió e incluso algunos llegaron a darle algo de propina, a lo que Lucho se sumó también.

-Gracias, colega…-murmuró el chico, aceptando el dinero.

-Curioso instrumento, nunca había visto uno así…

-Es un keytar, la combinación entre una guitarra y un teclado electrónico… ¿puedes notar cómo reverberan las notas en tu corazón y mente? eso es porque éste pequeño combina lo mejor de dos mundos… pasado y presente ¿captas mi rollo?-inquirió el chico, con voz monótona.

-Sí, creo que sí…

-La música es efímera cuando la escuchas, pero al final se queda grabada en tu memoria y resurge en los momentos menos esperados. Al final todo se convierte en uno y permanece inmutable.

Esas palabras resonaron en la cabeza de Lucho, como si ya las hubiera escuchado antes, al tiempo que inquirió, curioso.

-Vaya ¿tú también has leído el Dào Dé Jīng?

-¿Qué? No capto tu onda, colega, pero si te ha molado me suelo pasar todos los días por aquí a la misma hora, por si alguna vez te apetece venir a escucharme de nuevo…

-Ah… claro, me lo anotaré…

Tras hablar un rato más con él y preguntarle acerca de dónde podía encontrar el centro pokémon, continuó su paseo siguiendo sus indicaciones hasta llegar al casco antiguo, entrando entonces en otro mundo.

Y es que de las limpias y brillantes calles de la zona más moderna de la ciudad se pasaba a unas más tradicionales y de aspecto mucho más clásico, con aceras y calzadas empedradas, edificios más pequeños y apiñados los unos sobre los otros en un trazado mucho más orgánico, construidos mayoritariamente de piedra y granito, con muchas zonas verdes y un ambiente mucho más tranquilo y relajado. El contraste entre ambas zonas era bastante marcado, siendo ese mismo una seña de identidad en ese lado de la localidad. Y es que ciudad Caolín era contemporánea, a la par que tradicional, donde se funden pasado y futuro.

Paseando por allí contemplando la vegetación plantada tanto entre las casas como en jardineras de piedra y pequeños parques, llegó a la plaza mayor de la zona antigua, con una vistosa fuente en el centro. Junto a esta había una gran multitud congregada, acercándose un momento para ver, aunque en ese momento una voz familiar le detuvo en seco.

-¡Ah, Lucho, por fin, aquí estás!

Se giró y vio entonces a Mirto, el cual le saludó al tiempo que se acercaba a él con gesto serio.

-Perdón por el posible retraso, he venido lo más rápidamente posible…

-No te preocupes, aunque al parecer ser nos han adelantado…

Nada más decir eso se acercaron al gentío, comprobando para su desgracia que se trataba de otro de los mítines del equipo Plasma, escenario y estandartes incluidos. Lucho ahogó como pudo un suspiro, al tiempo que Ghechis hablaba de la forma más grandilocuente posible mientras se dirigía a la multitud.

-Llevan aquí toda la mañana. Se han explayado muy a gusto, eso desde luego…

-Maldita sea…-masculló Lucho, hastiado.

-Aunque ésta vez N ha venido… con zekrom-anunció el campeón para su sorpresa.

-¿¡Qué?!

-Sí, ha estado aquí hace poco para que la gente los viera, se han ido hace unos pocos minutos.

-¿En serio? pues yo no he visto nada por el cielo viniendo para acá…

Mirto quiso decir algo, pero en ese momento un Ghechis de lo más prosaico le detuvo al tiempo que exclamaba.

-¡Así es! ¡Debemos aunar fuerzas para apoyar a nuestro señor N y al legendario pokémon dragón! Como ya hemos explicado, nuestra meta es la creación de un nuevo mundo cimentado en los ideales, y para ello es necesario recrear la leyenda del héroe de Teselia.

Al contrario que otras veces, se le oía mucho más intenso y pasional, lo que contrastaba ampliamente con la faceta tranquila con la que el chico siempre le había visto.

-¡Puede que muchos estén pensando que a lo mejor es excesivo, pero consideramos nuestros esfuerzos demasiado importantes como para dejarlo pasar! ¡Debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para que todo lo malo cambie, dando paso a algo nuevo y totalmente renovado! ¡Puede que tan sólo sea un pequeño cambio, un mero parpadeo! Pero ¿qué es el mundo sino un simple momento en constante cambio?

A Lucho le dieron ganas de vomitar, rodando los ojos, sin embargo la gente le escuchaba atentamente, murmurando entre ellos de vez en cuando con gestos particularmente serios. Ghechis por su parte hizo una breve pausa al tiempo que se paseaba por el escenario, lo que provocó que Lucho dibujara una mueca de exasperación en su rostro. Odiaba cuando hacía eso, le daba un aire de autosuficiencia insufrible.

-Los pokémon son criaturas que, a diferencia de los humanos, ocultan un potencial desconocido. Todavía podemos aprender muchísimo de ellos, sin embargo aún hay gente en este mundo que no respeta para nada su simple existencia. Puede que no sea el caso de todos los aquí presentes, no lo pongo en duda, pero ¿justifica eso todo el mal que han sufrido a lo largo de los siglos? Si me lo preguntan a mí, creo fervientemente que no. Se merecen mucho más que eso. Por ello es imperativo que todos ustedes piensen si realmente merece la pena que estén con nosotros y demos el ejemplo necesario para que todo eso cambie…

Ésta vez una ola de murmullos se extendió por el público, al tiempo que la gente parecía mucho más dispuesta a seguir el discurso, cosa que, por un momento, preocupó a Lucho.

-¡En el equipo Plasma anhelamos la llegada de un nuevo mundo! ¡Un mundo justo y equitativo para tanto humanos como pokémon! ¡Un mundo donde no se luche por el mero hecho de hacerlo por simple y vana competición! ¡Un mundo donde todos seamos felices! Y si para ello la humanidad debe separarse de tan magníficas criaturas, que así sea. Tanto yo como el resto de nuestros seguidores y hasta el mismísimo señor N estamos dispuestos a hacer ese sacrificio con tal de que los pokémon sean libres. El pokémon legendario nos ha dado su beneplácito. Si eso no es suficiente, si eso no basta como para legitimar nuestra lucha, entonces deberemos retirarnos sin mayores contemplaciones. Al final son ustedes quienes tienen la última palabra.

El silencio posterior tras esa última proposición fue tan denso que hasta se podía cortar con un cuchillo. La mayoría de personas que para entonces escuchaban atentamente lucían un gesto de decisión en sus rostros, algunos incluso asentían levemente con la cabeza, cosa que alarmó al chico. Antes de que alguien dijera nada más, Ghechis añadió.

-Y con este último apunte, yo, Ghechis, termino mi alegato. Damas y caballeros, muchísimas gracias por haberme honrado con su atención, buenas tardes.

Como la última vez en pueblo Terracota recogieron toda la parafernalia rápidamente y se marcharon de allí en procesión, con los caballeros templarios sosteniendo sus estandartes con el logo del equipo Plasma y Ghechis situado justo en el centro. En cuanto se fueron, la gente comenzó a hablar. Y lo que dijeron hizo que a Lucho se le helara la sangre.

-Tienen razón… no ganamos nada con todo esto. Debemos hacer lo correcto.

-Si para que sean felices deben estar libres entonces sólo queda una cosa por hacer.

-Si el legendario zekrom está de su lado es porque algo bueno debe haber…

Antes de lo esperado comenzaron a haber varios destellos azulados, al tiempo que un buen montón de pokémon comenzaban a ser liberados. Horrorizado ante lo que veía, Lucho se apresuró a exclamar.

-¡No, no le escuchen, sólo quieren embaucarles, nada de eso es cierto, es todo mentira!

-¿Y cómo estás tan seguro de eso? ¿Acaso porque lo digas tú es verdad?-inquirió un hombre de mediana edad, mirándole con gesto ceñudo.

-¿¡Y lo que dicen ellos lo es?! ¡Saben que no es cierto, no dejen que los manipulen!

-¿Y cómo sabes que no es cierto? ¡Podríamos haber estado equivocados sin ni siquiera darnos cuenta! ¡Ese hombre podría tener razón!-exclamó entonces un anciano, para su sorpresa.

-¿¡Cómo?! Con todos mis respetos, señor mío, pero en ese caso yo también puedo tener razón-murmuró Lucho, contundente.

-¿Y ellos no? Ambas opciones son válidas-se justificó una señora mayor.

Ante eso Lucho se quedó entonces sin argumentos, al tiempo que más gente se unía a la liberación. Los pokémon recién liberados se encontraron entonces en una situación totalmente inesperada para ellos. Muchos se quedaron por allí, remoloneando con gestos confusos grabados en sus rostros, mientras que otros se negaban a separarse de sus antiguos dueños, los cuales se mostraron fríos y esquivos con ellos.

-Adiós, whimsicott, perdona por haberte hecho tanto daño-se excusó una chica joven a un whimsicott que la miraba con lágrimas en los ojos.

Ante eso Lucho no pudo quedarse callado, acercándose a ella y tratando de hacerla entrar en razón.

-¡Pero mira su cara, mírala, no quiere separarse de ti! ¿¡En serio quieres esto?!

-Si esto es lo que hay que hacer, sí, ya he tomado mi decisión… adiós-murmuró ella, también llorosa.

-¡Pero mírate! ¿¡Acaso quieres estar así durante el resto de tu vida?! ¡¿Remordiéndote por la culpa?!-inquirió Lucho, sintiéndose impotente.

En vez de contestar la chica optó por darse la vuelta y marcharse, dejando a Lucho aún más consternado si cabía. Los pokémon comenzaban a amontonarse en la plaza, viéndose a especies muy variadas que nunca antes vio como liepard, boldore, drilbur, basculin, crustle, entre muchos otros. Todos ellos seguían allí, ciertamente impactados y sin saber muy bien qué decir o hacer al respecto, viendo como sus dueños les liberaban sin que ellos pudieran siquiera opinar al respecto. Vio también a un sawk, un pokémon de tipo lucha, que se resistía a dejar a su entrenador, un musculoso karateka.

-No, sawk, que entonces es peor… lo hago por ti, sawk-murmuró éste en un momento dado, con los ojos vidriosos.

Aun así el susodicho se aferraba a su kimono con gesto desesperado, cosa que desgarró a Lucho al verlo, volviendo a intervenir en un vano intento por evitar toda esa situación.

-¿¡Pero es que no lo ves?! ¡No quiere separarse de ti, te necesita!

-Nunca me ha necesitado, ahora lo veo… yo me hacía fuerte, pero él ya era fuerte. No hacía más que aprovecharme de él…

-¿¡Cómo estás tan seguro de eso?!

-¿¡Y tú cómo estás tan seguro de lo contrario?!

Ante eso el chico no supo muy bien qué decir, particularmente ofuscado, cosa que no hizo más que validar la opinión del karateka, el cual añadió.

-Adiós…

Y, tras esas palabras, se marchó de allí dejando a sawk atrás, el cual le miró irse con lágrimas en los ojos. El simple hecho de ver esto dolió especialmente a Lucho, notando como algo en su interior se revolvía, como si estuviera a punto de vomitar.

-No… no… por favor… no lo hagáis…

Sin embargo todas sus súplicas cayeron en saco roto, sumiéndole aún más en la desesperación. El último en liberar a sus pokémon fue un entrenador como él, lo que le dolió aún más si cabía; vio como sacaba su estuche de medallas, casi lleno como el suyo. Eso le hizo reaccionar, intentándolo una vez más.

-¡Sólo te falta una medalla! ¿¡Acaso vas a dejarlo porque te lo digan?!

-Es lo mejor para ellos… ya no las necesito-murmuró el muchacho, tirándolas a la basura.

-¡No! ¡Esas medallas las conseguiste gracias al esfuerzo tuyo y de tus pokémon! ¡Aún siguen aquí, mírales, mírales!-gritó Lucho, obligándole a darse la vuelta.

Su equipo, compuesto por un swoobat, un krokodile, un scrafty, un garbodor, un reuniclus y un sawsbuck, le observaba con gestos llorosos y sin apenas comprenderlo. Aun así el chico se hizo el duro y comentó.

-Adiós, chicos, sed felices…

-¡¿Cómo quieres que lo sean si los abandonas?!

-¡Cállate, no tengo por qué hacerte caso, déjame en paz!-exclamó el chico, zafándose de él y echando a correr.

Lucho miró a todos los pokémon que ocupaban la plaza, sin ni siquiera saber qué hacer a partir de ese momento; algunos seguían en shock, sin entender lo que pasaba, mientras que otros parecían estar procesando aún lo ocurrido, Los demás comenzaron a marcharse, algunos con lágrimas en los ojos. El chico se sentía más impotente que nunca, sintiéndose en parte responsable. ¿Cómo había podido pasar algo así? Parecía algo impensable, sin embargo allí estaban, mirándole sin pena ni gloria, siendo un completo extraño para ellos. Finalmente se fueron de la ciudad, internándose de nuevo en la vida salvaje; los que podían volar alzaron el vuelo, mientras que el resto corrió por las calles hasta perderse en la distancia.

La plaza se quedó entonces vacía, casi tanto como su corazón. Aún incrédulo por lo que había ocurrido se dio la vuelta y vio entonces a Mirto de pie tras él, impertérrito, con los brazos cruzados y un gesto ensombrecido cruzando su rostro. Por alguna razón que no alcanzó a comprender un súbito enfado se adueñó de Lucho, espetándole de seguido.

-¿¡Por qué no has hecho nada?! ¿¡Acaso te parece bien lo que ha ocurrido?!

-No me correspondía a mí interferir en sus decisiones, muchacho. Y no, no me parece nada bien, me ha parecido horrible-murmuró el campeón seriamente, con tono severo.

-¿¡Entonces por qué?!

-¡Porque no soy yo quien decide por los demás, Lucho!

La rápida y contundente respuesta del hombre acalló de golpe al chico, al tiempo que su severa mirada le hacía ver su error. Avergonzado al extremo, se apresuró a disculparse.

-Lo… lo siento, Mirto, yo…

Antes de que pudiera seguir el campeón negó con la cabeza, dejando escapar un suspiro, al tiempo que le volvía a hablar con un tono algo más calmado.

-¿Lo entiendes ahora? Ésta es la carga de un campeón, pero no podía hacer nada puesto que intervenir hubiera legitimado de cierta forma su discurso. Aunque odie admitirlo, Ghechis ha ganado esta vez. Comprendo tu frustración, muchacho, pero no harás nada haciéndote responsable de las decisiones de los demás.

Lucho se quedó callado, pensando en ello, al tiempo que notaba el orbe claro en su bandolera más pesado que nunca, recolocándosela. Quiso decir algo, pero en ese momento una voz que le era familiar murmuró.

-Te entiendo perfectamente.

Lucho se dio la vuelta y vio a Iris, la chica que vio aquella vez en ciudad Porcelana hace ya un par de meses atrás. Su gesto era tan mustio como el suyo e iba acompañada de un hombre bastante alto, de aspecto cincuentón. De pelo canoso, muy bien peinado, con las cejas también canosas y una barba decolorada por la edad, meticulosamente cortada y con forma de mandíbula de dragón, sus ojos eran de un tono amarillo claro. Vestía con una camisa blanca, muy pulcra, con una corta corbata de color verde. Se sostenía unos pantalones de color gris oscuro mediante unos tirantes morados con unos broches dorados en los hombros y en el cinto del pantalón. Calzaba unos zapatos morados, que conjuntaban con unos guantes a juego.

-¿Por qué lo han hecho, abuelo?-inquirió ella en ese momento, dirigiéndose a él.

-Sus razones tendrían, Iris…

-Pero… ¿acaso no vieron sus caras?

El hombre, abuelo de Iris al parecer, no supo muy bien qué decirla, al menos al principio. Tras unos segundos de cavilo, la recordó.

-Según nuestra propia historia, el cantón de Teselia se creó gracias a la colaboración entre pokémon y humanos, si no quisieran saber nada de nosotros se hubieran marchado ellos mismos sin más hace tiempo. Sin embargo conviene recordar que, aunque los capturemos con poké balls, éstas no pueden atar sus sentimientos.

Ante eso Iris asintió, comprendiendo su planteamiento, al tiempo que Lucho y Mirto se acercaban a ellos. Acto seguido, el campeón tomó la palabra.

-¡Cuánto tiempo sin verte, Lirio!

-¡Hombre, Mirto, igualmente! ¿Qué tal, cómo estás?

-Bueno, me he visto en mejores momentos, eso desde luego…

Mientras que los adultos hablaban por un lado los adolescentes lo hicieron por otro, siendo Iris la primera en hacerlo.

-¡Anda, tú eres aquel chico tan gracioso, amigo de Bel, que estaba en ciudad Porcelana!

-Ah, sí… ¿qué tal?

-Bueno, lo que acaba de pasar me ha dejado un poco triste… por eso decía que te entendía, no te sientas mal por ello.

Ante eso el chico no supo muy bien qué decir al respecto, aunque en ese momento la conversación de los adultos tomó más peso, escuchándoles con atención.

-¿Qué haces aquí, Mirto? Tenía entendido que seguías viajando por el este…-murmuró Lirio en ese momento.

-Iré al grano, necesitamos que nos contéis todo lo que sepáis acerca del legendario pokémon dragón-explicó el campeón, cortante.

-¿Reshiram o zekrom? Es por lo que acaba de pasar ¿verdad?-inquirió Iris, aguda.

Entre los dos les explicaron todo lo sucedido hasta el momento y la situación actual. Una vez que estuvieron enterados, opinaron al respecto.

-Ya veo… ese Ghechis no es trigo limpio, lo supe nada más verle. Y que ese chico, N, haya invocado a zekrom…-murmuró Lirio, con el semblante preocupado.

-Sí, pero eso no es todo, ha mandado a Lucho a buscar al otro pokémon dragón-añadió Mirto.

-Conseguimos el orbe por pura chiripa, pero ahora no sé muy bien cómo hacer para despertarlo…-comentó Lucho, preocupado.

Lirio se quedó callado, cavilando al respecto, hasta que finalmente murmuró.

-Mph, no sabría muy bien qué deciros… como no tenga intención de reunir a ambos dragones y obligarlos a luchar para probar sus convicciones…

-¿¡Qué?! ¡Pero abuelo, si eso llegara a pasar...!-exclamó Iris, preocupada.

-Sí, nos enfrentaríamos a una crisis importante… han pasado muchísimo tiempo desde las Grandes Guerras, volver a todo eso sería un tremendo error.

Lucho se quedó intrigado al respecto, queriendo saber más, aunque en ese momento Mirto anunció con gesto decidido.

-En ese caso volveré a la Liga a comandar al Alto Mando, y derrotaré a N si me reta como bien asegura él. Le enseñaré que pokémon y humanos están bien como están conviviendo juntos y en armonía. Espero verte participar, Lucho.

-Claro, allí estaré-aseguró el chico.

El campeón asintió y, tras unas últimas palabras, se despidió y se dirigió a la salida norte de la ciudad, en dirección al pueblo donde reside la liga pokémon. Tanto Lucho como Iris y Lirio le vieron marcharse, siendo la chica la primera en hablar una vez solos.

-¿Crees que estará bien, abuelo? Ha puesto una cara que no sé yo…

-No te preocupes, después de todo es el entrenador más fuerte de toda Teselia.

Tras eso se dirigió al chico con gesto escrutador, inquiriendo de seguido.

-Te llamabas Lucho ¿no?

-Ah, sí… encantado.

-Igualmente, me llamo Lirio, soy el mentor de Iris y el alcalde de la ciudad, así como líder de gimnasio.

-Vaya, suena a que debe estar ocupado casi siempre…

-Por lo general así es, pero dada la gravedad de la situación que nos atañe puedo hacer una excepción en mis obligaciones ¿Qué hora es, Iris?

-Las tres menos cuarto, abuelo-reveló ella, mirando su videoemisor.

-Tu abuela ya tendrá lista la comida… Lucho, vente con nosotros, comeremos y luego te contaremos la leyenda de los pokémon legendarios-anunció, invitándole.

-¿Eh? Oh, no hace falta, gracias, son muy amables pero ya comeré en el centro pokémon…-se excusó el chico, pero aun así Lirio insistió, a lo que él hizo lo mismo.

-No quiero ser una molestia…

-¡No lo eres! ¡Vente, vente, venga, la abuela cocina muy bien, te va a encantar!-le animó Iris en ese momento, cogiéndole del brazo.

Finalmente acabó accediendo ante la insistencia y le llevaron a su casa, situada en la zona más céntrica de la parte antigua de la ciudad. La casa era de piedra, como la gran mayoría de viviendas, y se encontraba en un callejón sin salida, rodeada de más casas contiguas y con su fachada recubierta de vegetación.

Entraron en ella, siendo recibidos por una señora de la misma edad que Lirio, más rechoncha y bajita, con cara redondeada y pelo rizado muy prominente. Al ver a Lucho comentó.

-Anda ¿Tenemos visita? ¿Y por qué no me habéis avisado? Tendré que hacer un poco más de chop suey…

-No se moleste, señora, no pasa nada…-murmuró Lucho rápidamente.

-Pero qué chico más considerado… no te preocupes, te voy a preparar un buen plato de arroz frito para acompañar al kung pao que he hecho, ¡te va a encantar!

Lirio se ausentó para ir a ayudar a su mujer, al tiempo que Iris y él esperaron en la sala de estar; el interior era acogedor y la decoración destacaba bastante, en la pared había un gran mosaico donde estaban representados los dos pokémon dragones legendarios. Uno de ellos de color negro y ojos rojos lo conocía ya bien, pero le llamó la atención uno blanco con ojos azules que lo miraba a la derecha de la composición.

-Reshiram…-murmuró él, observándolo.

-Así es, el pokémon blanco puro, el pokémon veraz, el pokémon de la realidad y la verdad…-asintió Iris, observándolo junto a él.

-Vaya, parece que sabes un montón acerca de él…

-Sí, bueno, el abuelo es el experto pero me enseñó todo lo que sabe. Su familia conoce la versión buena y exacta de la leyenda original y ha sido transmitida entre sus miembros siempre de generación en generación, siendo yo la más reciente de todos…

-Ya veo…

Por un momento se quedaron callados observando el mosaico, sintiéndose un poco incómodos. No podía evitar pensar que estaba un poco de prestado ahí, aunque fue precisamente ella quien le insistió que les acompañara. En un momento dado Iris murmuró.

-¿Aún piensas en lo que ha pasado en la plaza?

Al principio Lucho no supo muy bien qué contestar, murmurando al poco rato.

-No me lo puedo quitar de la cabeza… pienso en todos esos pokémon que han perdido a sus entrenadores y se me revuelve el estómago. Podría haberlo evitado, pero… no fui capaz. Me sentí tan impotente en ese momento… ahora no sé si seré capaz de invocar a reshiram ni aunque lo intente.

Iris se quedó callada, cambiando por un instante su semblante y adquiriendo un gesto mucho más templado de lo usual, cosa que llamó la atención de Lucho, ya que no era algo que se esperaría de ella de buenas a primeras. En un momento dado, la chica murmuró.

-Cuando tratamos de luchar contracorriente con todas nuestras fuerzas eventualmente nos acabamos cansando y ahogando. Entiendo tu pesar, pero no dejes que esos pensamientos te hagan zozobrar. Después de todo si tienes el orbe claro no es por simple casualidad. Reshiram ha visto algo en ti que ha llamado su atención, por eso tienes ahora el orbe contigo. Sólo por eso ya deberías sentirte muy afortunado.

Ante eso el chico no supo muy bien qué decir, no se esperaba una reflexión tan profunda de alguien como ella. Fue entonces cuando se dio cuenta de que realmente apenas conocía a Iris, puesto que sólo la vio un día y se fue muy rápidamente antes de que pudieran seguir hablando. Aunque sus pensamientos fueron interrumpidos en ese momento, cuando llegó su abuela para preguntarle.

-Lucho ¿te gustan los rollitos de primavera?

-Ah, sí…

-Vale, voy a preparar unos cuantos de entrante.

Tras ese breve paréntesis los dos volvieron a quedarse solos, al tiempo que el chico tomaba en consideración las palabras de Iris. En un momento dado, inquirió.

-Ya, pero… cuando ves una injusticia… cuando hay algo que no te gusta ¿no intentarías evitarlo a toda costa?

Frente a eso Iris se quedó callada, pensando con cuidado su respuesta hasta que finalmente habló.

-A veces sólo vemos lo que tenemos delante y no nos detenemos a pensar en las consecuencias de nuestros actos. Pero lo que importa, lo que cuenta, es el momento en sí y no tanto el pasado. Vivir el presente y aprender de lo vivido es el camino.

Eso hizo reaccionar de cierta manera al chico, recordando entonces ciertas enseñanzas e inquiriendo de seguido.

-¿Tú también has leído el Dào Dé Jīng?

Ante eso la chica esbozó una sonrisita, al tiempo que comentaba.

-Algo he leído, sí, aunque los textos que más y mejor conozco son los Upaniṣad y el Amṛtasiddhi, en el cual estoy especializada.

Lucho se quedó extrañado ya que nunca había oído hablar de esos textos, ni siquiera sonaban chinos. Quiso preguntarla al respecto, pero en ese momento les llamaron para ir a comer y se lo guardó para después.

Durante la comida Lucho se sorprendió de la gran mano que tenía la abuela de Iris con la cocina, probando un poco de todo; el arroz frito era un clásico en prácticamente toda Asia, pero lo disfrutó igualmente, así como los rollitos de primavera, acompañados siempre de una buena salsa de soja para untar. El chop suey también destacó especialmente, salteado con salsa agridulce y brotes de bambú, y el plato principal, Kung Pao, hizo las delicias de todos los presentes. Finalmente remataron la comida con unos panqueques chinos con salsa de moras.

-He de decir que estaba todo buenísimo, muchas gracias por invitarme-murmuró Lucho en cuanto terminaron de comer.

-Oh, ya ves tú, muchas gracias por tus amables palabras, Lucho-le quitó hierro al asunto la abuela.

Tras la comida tanto él como Lirio e Iris se retiraron a una sala contigua muy espaciosa y se sentaron en el suelo. Lirio sacó un mullido cojín que puso en el centro de los tres, indicando de seguido.

-El orbe, por favor.

Lucho lo sacó de su bandolera y lo colocó en el cojín; Lirio le miró fijamente, inspeccionando atentamente su lisa superficie, e Iris se quedó impresionada.

-Vaya… ¿es realmente el orbe Claro?-inquirió ella en ese momento.

-Sí, reaccionó ligeramente cuando lo toqué por primera vez… se encendió por un instante y, tras eso, no hizo nada más-asintió Lucho.

Tanto Iris como Lirio se inclinaron sobre él, la chica posó su mano en su parte superior y pudo notar entonces ese leve calor que desprendía desde entonces.

-Sí, sin duda es el orbe Claro-mumuró Lirio, fehacientemente.

-Increíble… nunca pensé que llegaría a verlo con mis propios ojos-hizo lo propio Iris, asombrada.

-Bien… en este orbe Claro está reshiram sumido en un largo letargo, a la espera de un héroe-explicó Lirio en ese momento, dirigiéndose al chico.

-Sí, eso tengo entendido…

-Reshiram fue, junto a zekrom, hace miles de años un solo pokémon.

-Efectivamente, la leyenda sitúa esa circunstancia en la dinastía Zhou, concretamente en los albores de la misma. Durante este tiempo Teselia tan solo era grandes extensiones, llenas de bosques y color. Había asentamientos humanos muy dispersos los unos de los otros, divididos en estados independientes de facto, la mayoría de ellos gobernados por gong, una suerte de duques, o hou, marqueses, nominalmente leales a los Zhou. Diferentes personas de todos esos poblados aseguraban haber visto una criatura enorme, con aspecto de dragón, vagando por todos los bosques-prosiguió Iris, mostrándole un mapa de la vieja Teselia en torno a esa época.

-A principios del período de Primavera y Otoño, esto es entre el 770 y el 481 a.C. en el calendario románico, vivían dos jóvenes hermanos gemelos en uno de los poblados, que se hicieron amigos de un poderoso pokémon dragón que encontraron en un bosque muy alejado de su hogar. Se dieron cuenta de que era la gran criatura con aspecto de dragón de la que hace más de trescientos años se hablaba. Tanto tiempo había pasado desde que los antiguos aldeanos aseguraban haberla visto, que ya se tomaba por una leyenda. Los dos entablaron una gran amistad con dicho pokémon, iban a verle muy de cuando en cuando y le llevaban comida y regalos, en calidad de ofrendas-continuó Lirio, señalando el lugar exacto de dicha aldea, donde hoy en día está pueblo Vidirera, donde reside la liga pokémon.

-La situación entre los estados siempre había sido neutra durante esos años, rindiendo cuentas a los Zhou y su wang, el rey, pero pronto empezaron a haber pequeños conflictos que hicieron nacer rivalidades entre los distintos estados. Al principio no eran gran cosa, pero poco a poco comenzaron a escalar, afectando a todos por igual-tomó el relevo Iris, señalando varios puntos donde estaban esos estados, entre ellos donde están actualmente ciudad Porcelana, ciudad Mayólica, ciudad Teja y hasta donde ahora mismo se encontraban.

-El poblado de los hermanos gemelos fue el único que evitó todos esos conflictos, pero estos sabían que si esa delicada situación prevalecía, acabaría destruyéndolos a todos. Así que decidieron intervenir y, con la ayuda del pokémon dragón único, restablecieron la paz y crearon un mundo nuevo, esto es, hicieron que todos los estados se unificaran en uno solo, donde humanos y pokémon convivían en paz y armonía. Y, de ésta forma, Teselia nació.

Tras esas explicaciones Lirio le mostró una antigua escena dibujada donde se veía al pokémon dragón único, junto con los dos hermanos gemelos, instaurando la paz sobre una tierra representada en llamas y destrucción, simbolizando a los conflictos que había.

-Vaya… ¿y los Zhou? ¿No intervinieron en el conflicto?-inquirió Lucho en ese momento.

-No como tal, puesto que consideraban que la disputa era interna y no interfería en sus intereses de control del territorio. Por aquel entonces gobernaban los Zhou occidentales en un solo estado fuerte y centralizado que iba más allá de los pueblos estado de la recién nacida Teselia, que comenzó a configurarse aparte del resto del territorio-explicó Lirio.

-Ya veo, de ahí a los posteriores excepciones a la hora de la administración y gestión de los estados-asumió Lucho rápidamente.

-Exactamente. Durante el resto del período Teselia fue conocida por ser una región donde la paz y armonía convivían, y donde todos sin excepción eran felices. En honor a Teselia, a los hermanos gemelos que la hicieron posible y al pokémon dragón único que les ayudó, se decidió levantar un gran palacio que demostrara el enorme agradecimiento por haber fundado ésta nueva tierra…-añadió Iris, manteniendo el misterio.

-El palacio de Teselia-murmuraron los tres a coro.

Y es que todo teseliano que se preciara no podía no conocer el mayor símbolo de la historia más antigua de su tierra, al menos antes de que se perdiera.

-Ese palacio fue calificado como uno de los más bellos del mundo oriental antiguo, muchos dogmáticos y arquitectos iban a visitarlo para admirar su majestuosidad-recalcó Lirio en ese momento.

-Pero entonces, sucedió…-murmuró Iris, cambiando la voz.

-Tras el período de Primavera y Otoño las tensiones en la corte suprema escalaron, y los Zhou occidentales comenzaron a tambalearse debido a la presión de varios de algunos de sus miembros, que habían sido influenciados por los quǎnróng, un pueblo nómada étnico con sus propios intereses en mente. Atacaron a la corte en Haojing, y las noticias se expandieron por todo el territorio hasta llegar a Teselia. Para entonces los dos hermanos gemelos crecieron, dejaron de ser unos adolescentes como tú y mi hija para crecer y madurar. Por ende, en cada uno caló hondo sendas y opuestas ideas. El hermano menor, consciente de que la caída de los Zhou occidentales desestabilizaría por completo al reino, decidió enfrentar la realidad de la situación, mientras que el hermano mayor fue influenciado por los ideales de los nuevos e incipientes Zhou orientales, que prometieron que Teselia no saldría perjudicada si se atenían a sus normas. La semilla del conflicto había sido plantada. Y fue así como entonces se inició una lucha para decidir cuál de los dos tenía razón. Aquel pokémon dragón único que les acompañaba siempre, como no sabía quién tenía razón, se dividió en dos y cada uno se puso del lado de uno de los gemelos-explicó Lirio, para asombro de Lucho.

-El pokémon dragón blanco sería el guía que lucharía por que la realidad de la situación prevaleciera y lo que su héroe creía que era verdad; su nombre era reshiram. Y su homólogo, el pokémon dragón negro, traería un nuevo mundo, basado en los ideales de los Zhou orientales. Su nombre era zekrom-continuó Iris, con todo detalle.

-Pese de haber surgido de un solo cuerpo, la lucha entre ambos fue feroz, únicamente se conseguían debilitar el uno al otro sin que hubiera un ganador claro. Y ninguno de los dos gemelos pudo imponer su voluntad, pues ninguno poseía la razón absoluta. Y la lucha cesó. Mientras tanto, la corte suprema ya había sido asimilada por los nuevos Zhou orientales, que marcarían los años venideros a lo largo de todo el período de los Reinos Combatientes.

-Durante este período, marcado por las constantes guerras, los descendientes de los hermanos gemelos prolongaron el conflicto a lo largo de toda la dinastía. Los Zhou orientales provocaron un colapso acelerado de la autoridad real, marcando así cinco siglos de constantes enfrentamientos. Aquí en Teselia son llamadas las Grandes Guerras. A lo largo de todas estas contiendas en las que ambos bandos se enfrentaban cuando tenían la ocasión, reshiram y zekrom eran usados como estandartes de sus ideas, así como de artillería pesada cuando la balanza se torcía hacia un lado o hacia otro. Si el bando blanco ganaba terreno, el bando negro sacaba a zekrom para que enfrentara a reshiram, y así sucesivamente-explicó Iris con todo detalle.

-Pero si ninguno de ellos lograba debilitarse del todo entonces no ganaría nadie…-obvió Lucho, recordando lo que le contaron sobre el primer enfrentamiento.

-Evidentemente, ambos dragones legendarios eran usados sólo cuando las circunstancias lo requerían y para provocar un punto muerto en el enfrentamiento. Siempre que salían a luchar al final la batalla acababa en empate técnico, obligando a ambos bandos a retirarse. Cada vez que esto pasaba se detenía la lucha y, durante los períodos de paz, los dragones eran puestos a buen recaudo en el único lugar donde podían permanecer sin hacerse daño entre sí-comentó Lirio en ese momento.

Ante esa nueva información algo saltó en la cabeza de Lucho, mascullando de seguido.

-La torre Duodraco…

-Exacto, ya estaba ahí antes incluso de que la Dinastía Zhou se estableciera en el territorio, por lo que era el lugar perfecto para ellos debido sobre todo a sus amplias estancias. Había, además, un centinela que la guardaba y cuidaba de ellos que nunca se supo muy bien de dónde provenía, pero sostenía que fue su clan los que construyeron esa torre…

Una vez más la cabeza de Lucho volvió a saltar, recordando entonces lo que vio en la misma torre subiendo cerca de aquel fresco, adquiriendo entonces todo un poco más de sentido.

Antes de que pudieran continuar relatando, en ese momento entró la abuela de Iris.

-Hola… siento la interrupción, pero os traigo té y pastas…-anunció, poniendo una bandeja al lado.

-Oh, gracias querida, empezaba a necesitarlo…-murmuró Lirio, tomando una taza.

Mientras comían y bebían, abuelo y nieta continuaron.

-Como ya te hemos dicho, los enfrentamientos continuaron a lo largo de todo el período de los Reinos Combatientes, con breves periodos de paz entre medias que duraban relativamente poco tiempo. Los Zhou orientales se caracterizaban sobre todo por un gobierno caótico y descentralizado, al contrario que los occidentales, y se tomaron numerosas malas decisiones que no hacían más que provocar conflictos en la corte suprema puesto que no lograban controlar a sus vasallos. La autoridad moral del rey se diluyó hasta quedar en nada, y eso provocó que no hubiera reyes estables a lo largo de todo el período. Traiciones y conspiraciones se daban constantemente, y eso trajo consigo mucha desconfianza y desidia.

-Aquí en Teselia todo eso se tradujo en más enfrentamientos entre ambos bandos, trasladándose a distintos lugares a lo largo de los años. Durante la Gran Cuarta Guerra el bando negro logró cercar al blanco donde ahora está pueblo Vidriera, sitiando el palacio de Teselia. Debido a esto, en el bando blanco se vieron obligados a hacer mano de su respectivo dragón. Y, una vez más, reshiram y zekrom se enfrentaron-explicó Iris, con algo de pesar en su voz.

-Se masca la tragedia…-murmuró Lucho, con miedo.

-No vas mal desencaminado. En esta lucha encarnizada, en la cual ninguno de los dos lograba sobrepasarse como de costumbre, ambos se precipitaron sobre el palacio de Teselia y hubo una gran explosión que formó una nube de polvo gigantesca, cubriendo todo el poblado, que fue reducido a cenizas. En cuanto el polvo se posó, ambos bandos vieron con espanto que el palacio de Teselia no estaba, había sido destruido, no quedó nada-reveló Lirio para su sorpresa.

-¿Nada?

-Absolutamente nada.

Hubo un breve silencio durante el cual aprovecharon para dar un sorbo al te y probar las pastas. Tras esa pequeña pausa, Lirio retomó el relato.

-Tal pérdida hizo concienciarse a los dos bandos y acordaron un alto al fuego, durante el cual se aprovechó para reconstruir y sanar heridas. Mientras tanto, la corte suprema de los Zhou orientales estaba en sus peores momentos. El rey Nan hacía todo lo posible por mantener su poder, pero se rodeaba de gente incompetente, incluso sus consejeros conspiraban en su contra. En un intento desesperado por controlar la situación, puso el foco en Teselia…

-¿Qué? ¿Pero no se supone que los Zhou occidentales acordaron no intervenir en Teselia?-recordó Lucho en ese momento.

-Los occidentales sí, pero los orientales ya habían demostrado ser un auténtico desastre. Enterados de los conflictos aquí y sabiendo que ambos bandos tenían en su poder dos pokémon dragón de gran poder, intentaron hacerse con ellos. Por primera vez en la historia, ambos bandos aparcaron sus diferencias para luchar en contra de los Zhou orientales. La Gran Quinta Guerra estaba a punto de empezar…-explicó Iris, inquieta.

-… pero nadie sabía que sería la última. Aun a pesar de su unión, ambos pokémon dragón desplegaron todo su poder, hartos de ser usados por los humanos en guerras sinsentido. Arrasaron toda Teselia en un instante, con llamas y relámpagos, y luego desaparecieron. Los Zhou orientales fueron expulsados de Teselia.

-Al volver a la corte suprema resultó que les estaban esperando. El estado de Qin, que fue creado durante el tiempo de los Zhou occidentales, decidió coger el tauros por los cuernos y derrocó a los Zhou orientales, instaurando así una nueva era: la dinastía Qin. En Teselia, ambos bandos decidieron disolverse, enmendando sus errores y aprendiendo a respetarse mutuamente, por lo que no volvieron a arrasarse entre ellos. Entre humanos y pokémon, y en cooperación y armonía, reconstruyeron Teselia de sus cenizas. La dinastía Qin decidió darle un tratamiento extraprotocolario a Teselia en reconocimiento de su ayuda en la caída de los Zhou orientales, mientras ésta comenzaba a dar los primeros pasos hacia la China imperial. Y, a partir de ahí, el resto se hizo historia-finalizó Iris rápidamente.

Tras ese último apunte se volvió a hacer el silencio, al tiempo que la luz de la sala se reflejaba sobre la superficie del orbe Claro. Por su parte, Lucho aún estaba procesando los retazos de la increíble historia que le habían contado, aunque una duda seguía persistiendo en él.

-Ahora entiendo algunas cosas, sobre todo en cuanto a las circunstancias históricas se refieren, pero… esto no me explica cómo invocar a reshiram…

Ante eso Lirio le miró un tanto incómodo, comentando de seguido.

-A decir verdad, y aunque conocemos muchos detalles tanto históricos como técnicos de la leyenda de reshiram y zekrom, no sabemos muy bien cómo hacer para invocar a reshiram…

Eso cogió por sorpresa a Lucho, el cual no supo muy bien qué decir a continuación, sin embargo en ese momento Iris comentó.

-No sé si funcionará… pero tal vez una pequeña sesión de meditación mántrica podría ayudar.

-¿Meditación mántrica?-repitió Lucho, extrañado.

-Iris es una experta en meditación y una gran practicante de hatha yoga que incluye la práctica de asanas, pranayama y meditación-explicó Lirio en ese momento.

-Sí, por eso te comenté que estoy ampliamente versada en el Amṛtasiddhi, los textos que explican la técnica de esta rama del yoga. Ya te digo, no sé si funcionará, pero lo podemos intentar si estás dispuesto a ello.

El chico se quedó un tanto sorprendido, ya que no se esperaba para nada que una chica como ella supiera algo así; por un momento tuvo sus dudas, pensando en una posibilidad, pero dado que no parecía haber otra opción finalmente accedió.

-Está bien… aunque a decir verdad no he hecho yoga en mi vida…

-No te preocupes, ahora te introduciré algunos conceptos básicos, vamos a prepararnos.

Iris se ausentó por un momento, trayendo consigo varias esterillas, cojines de meditación, velas, incienso, una estatua de Shiva y un reproductor de CD. Extendieron tres esterillas en el suelo frente al cojín donde descansaba el orbe, al tiempo que la chica encendía las velas, un palillo de incienso y colocaba la estatua en la pared contigua, al tiempo que explicaba.

-Normalmente los mantras se recitan sin música, pero ésta vez voy a optar por algo más sencillo que nos ayude a entrar un poco más y mejor en la meditación. A ti que eres nuevo en esto, Lucho, también te vendrá bien para seguir el hilo sin muchos problemas. Yo entonaré el mantra y vosotros acompasaréis con los om junto con el coro. Lo que vais a escuchar es una composición occidental de los mantras clásicos del hinduismo tradicional.

Puso el disco en el reproductor y lo dejó listo para darle al play. Tras eso enseñó a Lucho la postura básica de meditación de las piernas cruzadas, descalzándose para ello; colocó el pie derecho sobre el muslo izquierdo, al tiempo que recogía el pie izquierdo sobre el derecho. Como las rodillas no le llegaban hasta el suelo se apoyó en el cojín, adquiriendo así la postura rápidamente.

-¡Eso es, la has clavado! Vale, ahora, si quieres, puedes acompañar la postura con una mudra, recoge el pulgar y el índice y deja el resto de dedos posados sobre las rodillas.

Siguiendo sus indicaciones estuvo listo rápidamente, aunque sin saber muy bien qué estaba haciendo exactamente. Lirio también estaba listo, por lo que la chica se sentó en su esterilla, adquiriendo rápidamente la postura, y le dio al play.

Al punto una música que a bote pronto le sonó extraña, ya que no parecía estar tocada con instrumentos chinos, comenzó a sonar por toda la sala, al tiempo que el olor del incienso comenzaba a inundar todos los rincones. Lucho cerró los ojos con algo de recelo, y fue entonces cuando Iris comenzó a cantar.

Purnamadah purnamidam

Purnaat purna-mudacyate

Purnasya purna-maadaaya purnamevaa-vashisyate

Om

Aunque no entendió nada de lo que oía el ambiente pareció cambiar de golpe, al tiempo que el mantra om parecía reverberar por todos los rincones de la estancia cada vez que lo entonaban. Al principio Lucho no supo muy bien qué pensar de todo eso, sin embargo se dejó llevar, dejando que Iris llevara la voz cantante en todo momento.

Mientras tanto, el orbe claro permanecía inalterado en su cojín, al tiempo que la luz de las velas se reflejaban en su superficie y los hilillos del humo del incienso daban vueltas a su alrededor, todo ello acompañado de la música. Inquieto al respecto, Lucho no pudo evitar abrir un poco los ojos para ver si había algún tipo de reacción en él, sin embargo se llevó un chasco al ver que nada parecía cambiar. Por un instante miró hacia donde estaba Iris y la vio con los ojos cerrados, entonando de nuevo el mantra. Nunca hubiera pensado que fuera una chica tan mística, siendo toda una sorpresa en sí misma. Su primera impresión cuando la conoció en ciudad Porcelana fue la de una chica más, un tanto infantil y simple, pero ahora parecía adquirir un cariz completamente distinto, cosa que le llamó gratamente la atención. Ni siquiera se dio cuenta de que se había quedado mirándola fijamente durante un buen rato, y no fue hasta que ella abrió los ojos sorpresivamente cuando se percató de ello. Sin poder ocultar un incipiente sonrojo debido a que le había pillado distraído, volvió a cerrar los ojos y trató de concentrarse de nuevo entonando el om cuando le tocaba.

La sesión se prolongó durante unos buenos minutos que parecieron horas, pero en cuanto la música cesó y entonaron el último om, todos abrieron los ojos para sólo ver el orbe completamente estoico en su cojín, sin cambio alguno.

-No parece haber funcionado…-murmuró Lirio en ese momento.

-No… lo siento, Lucho, pensé que tal vez estimularlo provocaría algún tipo de reacción en él…-se disculpó ella.

-No te preocupes, al menos se ha intentado.

Tras el intento fallido de despertarlo, Lucho recogió el orbe y lo volvió a meter en su bandolera; nada más hacerlo, ésta le hizo dar un bandazo en el hombro, como si el orbe pesara un quintal.

-No te apures, Lucho, seguiremos investigando una forma de despertar a reshiram. Mientras tanto puedes ir preparándote para el combate de gimnasio-le sugirió Lirio en ese momento.

-Ah, sí, tendré que entrenar un poco… gracias por todo-murmuró el chico, un tanto distraído.

-No ha sido nada, para eso estamos.

Finalmente se despidió de ellos con el semblante serio y se dirigió al centro pokémon.

Sin embargo demasiados pensamientos cruzaban por su mente en esos momentos. Toda la historia tanto de Teselia como de los dos dragones legendarios, así como el intento fallido de despertar a reshiram y todo lo demás no le dejaban pensar con claridad. No sabía muy bien lo que hacer, se sentía perdido y, por un instante, la posibilidad de que reshiram no apareciese del orbe y él se quedaría sin nada se instaló por primera vez en su cabeza. Si eso sucediera N le ganaría de la forma más humillante posible y conseguiría su propósito; y esos estúpidos caballeros templarios le obligarían tanto a él como a los demás a liberar a sus pokémon, sin que pudiese hacer nada al respecto. Lo que antes creía que sería algo altamente improbable, de repente se volvía plausible con suma facilidad, sobre todo después de ver lo sucedido esa misma mañana en la plaza de la ciudad. Fue entonces en ese mismo instante cuando algo en su cabeza saltó. Y, al segundo siguiente, lo notó.

Como un depredador saltando sobre su presa, comenzó a notar cómo su corazón se aceleraba por momentos, al tiempo que su respiración comenzaba a entrecortarse. Un miedo repentino le invadió, al tiempo que sus piernas comenzaban a temblar, amenazándole con hacerle caer en medio de la calle. Los brazos se le entumecieron y las manos comenzaron a hormiguearle con gran fuerza, como si algo se hubiera apoderado de ellas. Se detuvo por un momento apoyándose en una pared, llevándose una mano al pecho y agarrándoselo con fuerza. Se sentía desfallecer, como si algo horrible estuviera a punto de sucederle y no pudiera hacer nada por evitarlo. Y, como si fuera una consecuencia directa, comenzó a llorar presa de una gran angustia que parecía aprisionarle por completo hasta hacerle desaparecer. El orbe en su bandolera se sentía más pesado que nunca.

Por un instante creyó fehacientemente que estaba a punto de morir pero, antes de que nada más sucediera, una voz conocida le hizo regresar a la realidad por unos ínfimos segundos.

-¡Lucho, tranquilo, mírame, no pasa nada, ya está, respira, respira!

El chico miró hacia delante y vio entonces a Iris mirándole con un gesto de preocupación grabado en su rostro; el simple hecho de oírselo decir le ayudó a reaccionar de alguna manera, tratando de reencauzar su respiración al tiempo que ella le cogía de las manos y le indicaba.

-¡Lucho, mírame, vamos a respirar! ¿De acuerdo? ¡Vamos a hacerlo juntos! ¿Vale? Empecemos inspirando lenta y pausadamente por la nariz… así…

Tratando de ignorar lo que sentía, el chico siguió las indicaciones de Iris lo mejor que pudo y comenzó a tomar aire por la nariz todo lo lentamente que le era posible.

-Eso es… y ahora espiramos también por la nariz, notando cómo el aire sale por las fosas nasales… eso es, así…

Algo a trompicones, sobre todo al principio, los primeros intentos fueron algo malos, pero poco a poco comenzó a coger el mismo ritmo que el de Iris, la cual inspiraba y espiraba lenta y pausadamente.

-Cuando espires mete un poco el abdomen hacia dentro, así vaciarás por completo tus pulmones antes de volver a inspirar… así…

La chica posó una mano sobre el mismo y lo empujó levemente para ayudarle; nada más hacerlo el chico pudo notar cómo comenzaba a relajarse, al tiempo que esa sensación de peligro inminente iba disminuyendo poco a poco conforme iba pasando el tiempo y las respiraciones.

-Eso es… justo así… tranquilo… ya está, ya lo tienes…

Las suaves y tranquilizadoras palabras de la chica hicieron mella en él, al tiempo que sus ojos avellanas hacían contacto con los suyos, perdiéndose por un instante en ellos. Antes de lo esperado la calma más absoluta se instaló en él y todo cesó. Lucho dejó escapar un leve jadeo, al tiempo que Iris inquirió.

-¿Mejor?

-Sí… mucho mejor… gracias, Iris…

-No ha sido nada… me alegro de que estés bien...

-¿Cómo has sabido que…?

-Intuición. Te fuiste muy serio y preocupado y por un momento temí que tal vez la ansiedad pudiera contigo… no me equivoqué.

Al oír esa palabra algo saltó en su cabeza, cobrando entonces un poco más de sentido.

-Ansiedad… ¿era eso?

-Sí… no te preocupes, es normal, después de todo has estado sometido a mucha presión últimamente…

-Pero… ¿pero cómo sabes...?

-¿Tú qué crees?-inquirió ella, divertida.

Por un instante el chico se quedó callado, murmurando al poco rato.

-¿Intuición?

Ante eso los dos se rieron juntos, relajando por completo el ambiente y haciendo sentir a Lucho mucho mejor. Realmente esa chica era toda una caja de sorpresas.

-¿Quieres hablar?-inquirió ella en un momento dado.

-Sí… supongo que sigo con dudas. Yo… aún no sé si voy a ser capaz de hacer todo esto. Tanto tú como tu abuelo me habéis explicado muchas cosas que desconocía y ahora entiendo todo un poco mejor, y te estoy muy agradecido por haberme ayudado, pero… sigo sin verme a mí mismo como un héroe.

Iris asintió con la cabeza, comprendiendo en parte las palabras del muchacho.

-Te entiendo… si me lo preguntas a mí yo tampoco me vería en ese papel. Después de todo tan solo soy una chica que trata de ser más fuerte con la ayuda de todo lo que sé…

-¿Acaso no lo eres ya?-inquirió Lucho, extrañado.

-No me refiero a eso. Supongo que ya lo habrás notado, pero no soy precisamente de aquí aun a pesar de que conozco de primera mano la historia del cantón…

Ante eso el chico se quedó callado, sin saber muy bien qué decir al respecto. Ciertamente tanto su aspecto como sus conocimientos y acciones no la hacían ver teseliana ni mucho menos, en su momento lo pensó, sin embargo prefirió quedarse callado por evitar pecar de impertinente. Aun así la propia chica le animó al respecto.

-No pasa nada, no me voy a molestar…

-No, a ver, simplemente… no pretendo ser grosero…

-Oh, vamos, no seas tonto…-rió ella, cosa que en parte sorprendió al muchacho.

-Está bien… sí, lo he pensado, evidentemente…

-¿Entonces? ¿De dónde crees que soy?-inquirió ella, divertida.

En un momento como ese la Iris más profunda y mística se iba para dar paso a la misma Iris que conoció aquella vez en el muelle principal de ciudad Porcelana. El contraste era tan notorio y curioso que le llamaba muchísimo la atención, por lo que echó las cartas al vuelo rápidamente.

-Pues… ¿de más al oeste, quizás? ¿Nepal, India?

Al oír la segunda opción la chica sonrió y exclamó.

-¡Bingo! ¡Cincuenta puntos!

-¡Ah! ¿En serio?-inquirió el chico, asombrado.

-¡Sí, de una pequeña aldea al norte no muy lejos de Nueva Delhi! Es un lugar muy arraigado a sus costumbres y con una conexión especial y muy profunda con la naturaleza y los pokémon de tipo dragón. Lirio, en uno de sus viajes para conocer los secretos de los dragones, me conoció y vio un gran potencial en mí…

-Ah, entonces…

-Sí, no es realmente mi abuelo, pero le llamo así de forma cariñosa, tanto a él como a su mujer, puesto que han cuidado de mí muy bien desde entonces. Cuando me vine aquí a vivir me enseñó todo lo que sabía tanto de los pokémon de tipo dragón como de las leyendas del cantón, me empapé de ello y yo me sentí muy bienvenida y cómoda desde el primer momento. Aprendí el idioma, conviví con la gente de por aquí y ellos me aceptaron tal y como soy. Y le estoy muy agradecida por ello-reveló la chica con todo detalle.

-Vaya… supongo que lo del yoga viene de tu aldea natal…-asumió Lucho rápidamente.

-Así es, todo lo que sé de hatha yoga lo aprendí de pequeña estando allí, leyendo los Upaniṣad y el Amṛtasiddhi, además de practicando mucho. Podría decirse que es lo que me ata a mi India natal estando aquí. Pero a decir verdad me siento tan teseliana como india en ese sentido. Al final da igual donde hayas nacido y dónde estén tus raíces, puesto que las llevas contigo allá donde vayas.

Lucho la miró sin poder ocultar su asombro al respecto. Nunca se hubiera esperado ni en todos los días de su vida llegar a conocer a una chica como ella, tan simple y, al mismo tiempo, tan mística y profunda. Al ver que la miraba tan atentamente Iris esbozó una sonrisita, al tiempo que inquiría.

-No te lo esperabas ¿eh?

-No, para nada, o sea… vaya… eres increíble, Iris…

-Ah, calla, tampoco es para tanto, vas a hacer que me sonroje…

Una vez más los dos se rieron tontamente, mientras dejaban pasar el tiempo. Sin darse cuenta siquiera ahora estaba del todo tranquilo y calmado, aunque las dudas seguían ahí en su cabeza, haciéndole compañía.

-Supongo que lo pienso demasiado… gracias, Iris, me has ayudado mucho…

-No dejes que las circunstancias te arrastren, enfréntalas, habla con ellas. De hecho… sí, podría ser un buen ejercicio también…-murmuró Iris, pensando en voz alta.

-¿Eh? ¿A qué te refieres?-inquirió él, extrañado.

-¡A reshiram! Tienes el orbe contigo, habla con él, exponle tus dudas, estoy segura de que alguna forma te escuchará…

-Ah… ¿Como las embarazadas a los fetos?-inquirió en ese momento el chico.

Al oír eso la chica dejó escapar una risotada, al tiempo que exclamaba.

-¡Pues sí! Curioso símil, ni lo había pensado… hazlo, seguro que te ayudará a poner en orden tus pensamientos.

-Está bien… muchas gracias, Iris, de verdad…

-Ah, tonto, déjalo ya… estoy segura de que lo conseguirás.

-Eso espero…

Finalmente, y tras hablar un rato más con ella, se despidieron y se dirigió al centro pokémon sintiéndose mucho mejor consigo mismo. Las cosas parecían pintar mejor que antes, y todo gracias a Iris. Incluso el resto de la tarde se había pasado volando en su compañía, por lo que se dirigió directamente al centro pokémon puesto que el sol comenzaba a declinar al oeste.

Esa misma noche, en la habitación del centro pokémon y antes de dormirse, recordó entonces las palabras de Iris. Así a bote pronto le parecía un poco absurdo, pero no perdía nada por intentarlo. Lo sacó de la bandolera y lo sostuvo en el aire, dándole vueltas mientras lo miraba atentamente.

-¿Estás ahí, me oyes? Puf, vaya pregunta más estúpida, si ni siquiera me puedes responder. Bueno, Iris me recomendó hacer esto, así que… no sé qué decir. Yo… tengo miedo; miedo de que no sea digno de tu confianza y no pueda invocarte. Si ni siquiera sé cómo hacerlo…

Se quedó en silencio por unos segundos, pensando en qué decir a continuación. El orbe no parecía reaccionar de ninguna manera, aunque conservaba en todo momento ese calorcillo tan agradable extendiéndose sobre su pecho, donde lo tenía apoyado

-Aunque a decir verdad me sorprendió comprobar que me hayas elegido, aparentemente. Me considero una persona muy normalita y, la verdad, no quiero ser ningún héroe. Sólo quiero evitar el desastre por parte del equipo Plasma. No sé si será realmente relevante, pero sí es cierto que no me gusta mentir, en ese sentido soy muy honesto y siempre digo las cosas tal y como son según mi criterio. Considero que cuando una cosa está muy clara, no puedes refutarla. Si algo es cierto y se demuestra de forma fehaciente, entonces no hay vuelta de hoja, lo tomas o lo dejas. Tal vez suene un poco extremo, pero… así pienso yo.

La tibieza del orbe en su pecho comenzó a relajarlo de cierta manera, notando cómo el cansancio le vencía y se le cerraban los párpados, por lo que decidió dejarlo ahí por hoy.

-Bueno, pues… hasta mañana…

Y, tras esas palabras, se durmió con el orbe en brazos.


¡Y aquí está el plato fuerte de esta generacón! Al contrario que la segunda generación llega mucho más tarde, pero en el momento apropiado para entender un poco mejor todo lo que ha ido sucediendo hasta el momento.

En su día llegué a escribir algo mucho más extenso que abarcaba un periodo de tiempo mucho más amplio y detallado, con fechas y todo, en la historia de China en su conjunto, pero durante la revisión, y teniendo en cuenta todos los detalles previos nuevos que había ido introduciendo, decidí apegarme únicamente a la dinastía Zhou, que de por así abarca un periodo bastante amplio de tiempo, cinco siglos ni más ni menos, aunque todos a.C. eso sí. Pero bueno, digamos que es una adaptación relativamente libre de los acontecimientos, espero que ahora comprendáis mucho mejor por qué decidí quedarme en China con esta historia en concreto.

Por otro lado le he dado una vuelta de tuerca a Iris que estoy seguro de que nadie se esperaba. Y es que, como ya habré dicho en alguna ocasión, lo que más caracteriza a Teselia es la diversidad, por lo que decidí darle un origen distinto a la chica mezclándolo con elementos canónicos de por medio. En cuanto a la presencia del yoga y el ataque de ansiedad de Lucho, digamos que es una parte de mis experiencias con la ansiedad depositadas en la historia, para darle más interés y frescura tanto a los personajes como a la propia trama. Podría decirse que he puesto un poco de mí en Lucho. Y espero también que veáis con buenos ojos el comienzo de algo entre Lucho e Iris, seguiré trabajando al respecto en el siguiente capítulo, de nada XD Ah, por cierto, si queréis escuchar lo que Iris ha cantado poned en YouTube purnamadah de Shantala y deleitaos un poco.

Y eso es todo de momento, esperad el siguiente capítulo más pronto que tarde porque estoy con la inspiración a tope (puta señora). Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!