Capítulo 35
Aprendiendo a escuchar
Al día siguiente, y tras un frugal desayuno, retomó el entrenamiento junto con sus pokémon para prepararse y ganar la última medalla; lo mejor del casco antiguo de la ciudad era que estaba lleno de parques y zonas verdes, encontrando uno no muy lejos de donde estaba el centro pokémon. Al fondo se podían ver los altos edificios de la zona más moderna alzándose sobre los más antiguos y bajitos de la antigua, viéndose de forma muy marcada esa notable diferencia. Sin embargo Lucho estaba centrado en el entrenamiento, dirigiendo un todos contra todos con especial ahínco.
-¡Lampent, pirotecnia! ¡Swanna, intercéptalo con rayo burbuja!
Un proyectil de fuego salió despedido de la boca de lampent, mientras que swanna lanzó una ristra de burbujas; los dos ataques se encontraron y se bloquearon mutuamente, produciendo una densa nube de humo blanco.
-¡Pájaro osado! ¡Lampent, bloquéalo con tinieblas!
Swanna se lanzó brillando en un aura azulada brillante, al tiempo que lampent extendió un aura oscura hacia delante que hizo daño a swanna y le impidió atacar. Acto seguido el pokémon fuego fantasma juntó sus brazos y formó en ellos una bola de color oscuro que lanzó hacia swanna, el cual, al verla venir, reaccionó aleteando con gran fuerza las alas y creando unas corrientes de aire fortísimas que pararon y disolvieron la bola en el aire.
-¡Vaya, bien hecho! ¿Qué han sido esos ataques?-se preguntó el chico en voz alta.
Antes de que pudiera hacer mano de su pokédex para consultarlo, una voz familiar le comentó.
-Bola sombra y vendaval.
Lucho se dio la vuelta y vio entonces a Iris observándole atentamente, al tiempo que comentaba.
-Pareces más animado… ¿cómo estás?
-Ah, hola, sí, estoy mucho mejor, gracias por preguntar…
-Genial… tus pokémon lucen fuertes, normalmente aprenden ataques nuevos por sí solos cuando crecen lo suficiente. Déjame ver a los demás.
Un tanto curioso por su petición, sacó a sus demás pokémon para que los viera. La chica los estuvo observando atentamente, comentando al respecto particularmente animada.
-¡Oh, que serperior más elegante! ¡Un klang, nunca había visto uno! ¡Oh, pero por favor, que emolga más mona!
Cogió en brazos al pokémon y la acarició, para el regodeo de emolga.
-Oooh, que pelaje tan suave… y eres tan, tan, mona, déjame que te abrace…-murmuraba ella, abrazando a la susodicha.
-Uy, con lo que le gusta que le hagan mimos, ya verás, luego te pedirá más…
-¡Pues que me pida todos los que quiera que yo se los daré! ¿A que sí?-inquirió ella, mirándola.
El pokémon eléctrico volador esbozó una grata sonrisa, dejándose llevar por los mimos de la chica, la cual no tenía visos de ir a parar.
Por su parte Lucho no pudo evitar esbozar una sonrisa, al tiempo que observaba a Iris con cierta curiosidad; parecía mentira que fuera la misma chica que ayer estuvo tan mística y la ayudó tanto en sus momentos más bajos, era como si fuera una persona completamente distinta, lo que la daba un aire muy interesante. Por un instante se quedó ahí, mirándola, aunque en un momento dado la chica le sacó de su ensimismamiento comentando.
-¡Oye, oye! Ahora que lo pienso, puedes hacer evolucionar a tu lampent.
-¿Ah, sí? ¿Quieres entrenar con nosotros?-inquirió él.
-Ah, pero lampent no evoluciona de forma natural, necesita una piedra noche-anunció ella para su sorpresa.
-Oh… pues yo no tengo ninguna-reveló Lucho, algo contrariado.
-¡Pero yo sí! Ven a mi casa y te regalo la mía, las colecciono-indicó ella.
-Ah, pero espera, si la uso te quedarás sin ella…
-No pasa nada, si será por piedras ¡tengo un montón! Venga, vamos.
Antes de que pudiera siquiera opinar ella le cogió del brazo y se dirigieron a su casa a no más tardar. Una vez allí se encontró con su abuela, a la cual saludó.
-Buenos días, Lucho.
-Buenos días… ¿Y Lirio?-preguntó él al no verle por allí.
-Trabajando en el ayuntamiento… ¿has venido de visita?
-¡Viene conmigo, abuela!-exclamó Iris en ese momento.
-Ah, muy bien-murmuró la aludida, esbozando una divertida sonrisita.
Lucho siguió a Iris y, en su habitación, vio una larga repisa repleta de piedras evolutivas en sus correspondientes vitrinitas con descripción y todo. Las tenía todas: piedra agua, piedra fuego, piedra hoja, piedra lunar, piedra trueno, piedra solar, piedra alba, piedra día y piedra noche. Ésta en concreto era de un color morado oscuro opaco de lo más llamativo. Tenía hasta una piedra eterna, que impide la evolución.
-Es mi piedra favorita porque conjunta con mi pelo-comentó ella en ese momento con una risita, cogiendo la susodicha y enseñándosela.
-Ah, sí… ¿estás segura de que no te importa?-inquirió él, no muy convencido de aceptarla.
-¡Claro que no, después de todo quiero ayudarte! ¡Toda tuya!
Y, sin nada más que decir, le puso la piedra en su mano; ante esa situación Lucho no tuvo más remedio que aceptar.
-Pues muchas gracias, no tenías por qué…
-Le das demasiadas vueltas… venga, úsala.
Sin mayor dilación, el chico sacó a lampent, la cual miró a la piedra como si hubiera algo en ella que le llamara gratamente la atención.
-Toma lampent, esto es para ti.
El pokémon fantasma fuego dejó escapar un profundo sonido y la cogió con sus bracitos curvados, mirándola atentamente; al segundo siguiente la energía que emanaba de la piedra hizo contacto con lampent y ésta comenzó a brillar en un aura azulada.
Sus dos bracitos se alargaron bastante, al tiempo que de sus extremos crecían y se desdoblaban en varias extensiones. Su cabeza se abultó y redondeó un poco más, al tiempo que su tamaño también aumentaba exponencialmente. En cuanto el brillo cesó se mostró con una forma muy diferente que, curiosamente, se veía muy similar a una lámpara de araña. El chico se apresuró a informarse.
-Chandelure, el pokémon señuelo; sus llamas absorben el alma del enemigo y las abrasa, quedando sólo el cuerpo inerte. Mece las llamas de sus brazos para hipnotizar a sus enemigos.
-Vaya…-murmuró Lucho, impresionado.
-¡Qué aura más imponente! A veces dan algo de yuyu, pero los pokémon fantasma son muy interesantes-opinó Iris, observándola atentamente.
El recién evolucionado pokémon dejó escapar un profundo sonido, meciéndose lentamente en el aire con la vista fija en la nada.
-De nuevo muchas gracias, Iris, eres muy amable…
-Ah, no ha sido nada… me alegro de que estés mejor.
Por un momento los dos se miraron, esbozando sendas sonrisas y dejando pasar el tiempo; en un momento dado, la chica inquirió.
-¿Sigue en pie lo de entrenar juntos?
-¡Claro, vamos!
De alguna manera esa pregunta animó bastante a Lucho, dirigiéndose a un sitio amplio para comenzar con el entrenamiento.
-¡Y una vez más, la estrella del teatro musical se alza con la victoria! ¡Qué talento, denla un aplauso bien merecido damas y caballeros!
Los aplausos tronaron por toda la platea junto con los silbidos y gritos de júbilo. Lo que algo siempre era motivo de orgullo y la empujaba a seguir, ahora se tornaba como algo típico y esperado, como si no hubiera otra opción. Liza suspiró y, tras retirarse de bastidores, se ausentó momentáneamente y regresó al vestíbulo, donde ya la estaban esperando. La chica se apresuró a ponerse la careta de persona amigable y sincera y estuvo atendiendo a sus fans, aunque sin muchas ganas de estar ahí. En cuanto terminó, y una vez sola, se dio el lujo de soltar otro suspiro, dejando entrever un gesto melancólico.
-Querida ¿está todo bien? Desde que has vuelto pareces estar como ausente ¿hay algo que te preocupe?
Liza se dio la vuelta y vio al director mirándola con interés y algo de preocupación, a lo que ella se apresuró a comentar.
-Oh, no es nada, señor director, simplemente estoy cansada, eso es todo…
-¿Segura? No quiero pecar de entrometido ni mucho menos, pero si hay algo que pueda hacer por ti sólo tienes que pedírmelo…
Ante eso la chica se quedó callada por un instante, como si se lo estuviera pensando, sin embargo enseguida volvió a hablar.
-No se preocupe, de verdad… después de todo, no creo que me pueda ayudar…
Y, tras esas palabras, se marchó del teatro musical dejando al director con la miel en los labios. Después de todo, realmente no podía hacer nada por ella. Lo que más deseaba en esos momentos era estar con la persona que más quería. Pero ni ella sabía dónde estaba. Tampoco sabía cómo se encontraba, eso era quizás lo que más la dolía. Nunca llegó a pensar que estaría así, tan abatida y desanimada. Antes de que ocurriera todo lo que había sucedido los días eran tan apacibles y felices, sabiendo que él estaba ahí de alguna u otra forma, totalmente ajena a la realidad. Sin embargo, ahora que sabía la verdad el dolor y la culpa había reemplazado todo eso. Se sentía tan tonta al haber pensado que tal vez N no tuviera nada que ver con el equipo Plasma. Y, aun así, seguía queriéndole. No concebía una vida sin él. Quería volver a verle, estrecharle entre sus brazos, consolarle, besarle.
-Oh, N… espero que estés bien-pensó ella, sumida en una profunda tristeza.
Desde donde estaba podía ver la noria del parque de atracciones rodando lentamente con la luna por corona sobre ella. Apretó el paso para volver cuanto antes al centro pokémon, tragándose sus sentimientos.
Durante los siguientes días el entrenamiento se sucedió tranquilamente mientras Lucho se iba preparando para el combate de gimnasio; aun a pesar de que iba a ser su oponente en dicho combate, Iris se ofreció de manera desinteresada a ayudarle, yendo con un axew que demostró una buena técnica para su sorpresa, enfrentándose mano a mano con el recientemente evolucionado chandelure.
-¡Fuego fatuo!
-¡Esquívalo, axew!
Aun a pesar de que chandelure fue el primero en atacar, el pequeño pokémon dragón demostró tener buenos reflejos al esquivar todas las llamas moradas, evitando así caer quemado.
-¡No le dejes escapar, rayo confuso!
Sin cejar en ningún instante, los ojos del pokémon fantasma fuego resplandecieron en un brillo amoratado que, ésta vez, hicieron contacto directo con los de axew, cayendo así confuso.
-¡Lo tenemos, tinieblas!
Aprovechando que estaba su merced, chandelure lanzó dos rayos oscuros de sus ojos que impactaron sobre su oponente, haciéndole cierto daño y empujándolo hacia atrás. Sin embargo, lejos de amilanarse, Iris indicó.
-¡No te rindas, axew, buena baza!
Luchando contra la confusión y sobreponiéndose a las heridas, el pokémon dragón se abalanzó sobre su oponente y le asestó un abrupto y fuerte golpe con sus colmillos, notándolo en sus carnes.
-¡Diablos, pirotecnia!-exclamó Lucho.
-¡Detenlo con furia dragón!
Ambos ataques colisionaron al mismo tiempo, extendiendo una nube de polvo a su alrededor que les ocultó de la vista por unos instantes.
-¡Disípalo con bola sombra!
Chandelure formó una rápida bola negruzca que lanzó a no más tardar hacia delante, sacudiendo el polvo y revelando entonces que axew no estaba.
-¿Qué? ¿Dónde está?-inquirió Lucho, en guardia.
-¡Ahora, golpe bis!
En un visto y no visto, el pequeño pokémon dragón reapareció de improviso por detrás de él con sus colmillos brillando y asestándole un par de golpes que le hicieron un poco más de daño.
-¡Agh, no dejes que te domine, infierno!-exclamó Lucho, encendido.
Echándolo todo a una sola carta, chandelure giró sobre sí mismo con rapidez al tiempo que extendía un mar de llamas azules a su alrededor que envolvieron a axew como en una cascada; aunque resistente a ataques de tipo fuego, el pokémon dragón comenzó a notar el calor, a lo que Iris exclamó.
-¡No te rindas, axew, vamos, puedes con esto!
El aludido, echo una bolita, se desesperezó de golpe dejando escapar un gran aullido al tiempo que comenzaba a brillar con intensidad en un aura azulada que sorprendió a ambos por igual.
El pequeño cuerpo de axew comenzó a crecer, doblando su tamaño, al tiempo que tanto sus patas delanteras como las traseras se abultaban y la cola crecía, así como la protuberancia en su cabeza y sus dos colmillos, haciéndose más largos y estilizados. En cuanto el brillo cesó se mostró con una forma muy distinta, dejando muy satisfecha a Iris, la cual aprovechó entonces para contraatacar.
-¡Ahora, fraxure, buena baza!
Aun a pesar de su nueva envergadura, el recién evolucionado pokémon se movió rápidamente y asestó un fuerte golpe en la cabeza a chandelure sin que éste tuviera tiempo de reaccionar siquiera. El pokémon fantasma fuego se tambaleó y cayó al suelo, completamente KO.
-¡Sí, eso es, genial fraxure!-exclamó ella, encantada.
Por su parte, y realmente impresionado al respecto, Lucho se informó rápidamente.
-Fraxure, el pokémon boca hacha; al terminar un combate, se tiene que afilar los colmillos con pedernal, pues los rotos no le vuelven a crecer. Puede hacer añicos rocas inmensas con ellos. Las luchas territoriales de los fraxure son encarnizadas.
-Vaya, he de admitir que no me lo esperaba para nada…-murmuró el chico, guardándose la pokédex.
-¡Ha sido un buen combate! Realmente tenéis madera, aunque vas a necesitar algo más para derrotarnos a mí y a mi abuelo…
-Sí, ya lo veo… eres muy tenaz…
-Por eso Lirio se fijó en mí y decidió tutelarme… quiere que siga sus pasos, muy probablemente para que ocupe su lugar como líder cuando él se retire…-explicó ella, mientras se tomaban un descanso.
-No suenas muy convencida al respecto…-observó el chico, sentándose a su lado.
-Bueno, no es que no me llame ni mucho menos, pero personalmente aspiro a más… después de todo, si algo me ha enseñado el hatha yoga, es que la realización plena se alcanza desde todos los aspectos, ya sean físicos, personales y hasta espirituales. Cuando se es uno con el todo, cuando dejas de enfocarte en lo terrenal y echas un vistazo a tu interior, desembarazándote de lo físico, alcanzas un nuevo estado más allá de lo material-explicó la chica, cambiando su semblante a uno más serio y profundo.
-Ya… no sé mucho de eso, a decir verdad…-admitió el chico, algo perdido.
-El yoga es una manera de ver la vida y vivirla, un estado de la consciencia que convive con lo físico y lo espiritual. Según el hinduismo, en los albores de la humanidad la gente, al ver el sufrimiento que padecían a diario, se acercó a los dioses pidiéndoles una solución al respecto, y éstos respondieron enseñándoles la disciplina que ahora conocemos como yoga, en todas sus formas y tipos. No era una panacea, sin embargo el solo hecho de practicarlo les acercaba a ellos y los hacía sentirse un poco más felices y plenos. Y así, la disciplina yógica nació y creció, desarrollándose por el camino.
-Interesante… me recuerda de alguna manera a las enseñanzas del Dào Dé Jīng…
-Sí, al final todo está conectado. Todas las culturas y creencias del mundo al final hacen hincapié en lo mismo: en buscar la felicidad y dar un sentido a la existencia, así como explicar el fin último de la vida. Somos energía en constante cambio encerrados en un cuerpo físico que evoluciona con el tiempo. Como los pokémon.
Ese comentario en concreto fue lo que más le dio que pensar a Lucho. Nunca antes se lo había planteado así, desde siempre había querido hacer lo mismo que hacen todos los chicos y chicas de su edad: salir de viaje, reunir las medallas y enfrentar la liga pokémon. Sin embargo ahora todo eso parecía cambiar con cada palabra que escuchaba a Iris, quien parecía adquirir una dimensión nueva cada vez que hablaba con ella y la conocía un poco más. Nunca antes había conocido a una persona como ella, tan diversa y profunda tanto en ideas como en personalidad. Era vivaz y dicharachera, pero también profunda y muy reflexiva. Fuerte tanto de músculo como de cerebro, diestra en los combates y compasiva con los demás, estando dispuesta a ayudarle en sus momentos más difíciles. Realmente era una chica única. Y eso era, sin duda, lo que más le gustaba de ella.
En un momento dado la chica le dirigió la mirada, al tiempo que inquiría.
-¿Ocurre algo?
-¿Eh? ¿Qué?-inquirió el chico, algo descolocado.
-No, te pregunto porque como te me has quedado mirando…
El simple hecho de hacérselo notar hizo reaccionar al muchacho de una forma que no se esperaba para nada que lo hiciera, notando cómo sus mejillas se encendían ligeramente y mascullando de seguido.
-Ah, no, no es nada, quiero decir… sólo… pensaba en todo lo que me has dicho y, bueno…
Al verle tan ofuscado y rojo la chica no pudo evitar reírse tontamente por lo bajo, ya que se veía particularmente mono. En un momento dado se levantó y anunció.
-Bueno, yo me voy a ir yendo ya, me estarán esperando en casa…
Lucho se quedó parado por un instante, sin saber muy bien qué decirla; por alguna razón que no alcanzó a comprender en ese momento, el chico se adelantó y exclamó.
-¡Iris, espera!
La chica se dio la vuelta y le miró por un instante con un gesto que al chico se le antojó particularmente mono, a lo que Lucho, tras pensarlo un poco, finalmente murmuró.
-Me preguntaba si… bueno, sólo si tú puedes o quieres… querrías venir conmigo… a comer por ahí y pasar el día juntos…
No entendía por qué le costaba tanto formar una frase con sentido, sin embargo ahí estaba, tratando de hacerse entender de la mejor forma posible. La chica esbozó entonces una gran sonrisa, al tiempo que contestaba.
-Me encantaría.
-Ah… genial…-murmuró el chico, algo más aliviado.
Y así, los dos pasaron el resto del día juntos, yendo a comer a la parte moderna de la ciudad en un restaurante italiano y luego dando una vuelta por el casco antiguo, al tiempo que ella le hacía un tour por todas las localizaciones destacadas.
Paseando por una de las sinuosas calles empedradas, no muy lejos del centro pokémon, vieron entonces a una mujer de mediana edad tocando con un erhu una hermosa melodía que se extendía por los alrededores. Mucha gente se había parado para escucharla, y ellos también lo hicieron, al tiempo que Iris le explicaba al respecto.
-¿Te gusta? Esa melodía es típica de ciudad Caolín y nos recuerda a todos los vestigios de nuestro pasado, lo que fuimos y lo que ahora somos. La gente de aquí puso sus esperanzas en ella con el fin de poder mirar al pasado de forma que se pudiera aprender de él y enmendar los errores, para que nuestros antepasados puedan estar orgullosos de nosotros.
En ese momento fue cuando Lucho vio como un brillo en los ojos la delataba cierta emoción al escucharla; aunque fuera originaria de India estaba claro que se consideraba teseliana hasta la médula. De alguna forma comprendió sus anhelos e, impulsado por ellos, el chico le mostró la mano para ofrecerle un baile al son de la música, a lo que ella aceptó encantada. Ésta vez más gente se reunió para observarles y la mujer tocó con más fuerza al verles bailar. La melodía invitaba a bailarla con lentitud, como un suave vals; Lucho la cogió de la cintura y ella le asió de su mano izquierda. Y así, en esa pose, estuvieron bailando.
En un momento como ese a ambos les dio la sensación de que el tiempo pasaba más despacio, como si lo hiciera a propósito. Sin embargo eso no era ninguna molestia para ellos, recreándose en ese mismo instante mientras se miraban fijamente. Sus corazones latían al compás, como si se hubieran sincronizado, y no había nada más salvo ellos. Sin darse cuenta siquiera, y dejándose llevar por las emociones, se acercaron con lentitud e inseguridad hasta que sus labios se encontraron.
Todo el mundo soltó un oooh en plan serie sitcom al verles besándose, pero eso no les inmutó, puesto que todos los sonidos se apagaron y el mundo se desvaneció; se encontraron los dos solos, sintiendo el placer del primer beso. Tras unos segundos que les parecieron horas se separaron y se miraron, con las mejillas encendidas. No hizo falta decir nada, ya se habían dicho todo con un simple gesto. Y eso era más que suficiente.
Lucho acompañó a Iris de vuelta a su casa guardando un inusitado pero sentido silencio, sólo roto por sus pasos en el suelo empedrado. Una vez allí, la chica habló antes de entrar.
-Me lo he pasado muy bien hoy…
-Yo también…
Hubo otro breve silencio entre los dos, como si no estuvieran del todo seguros de si decir o hacer algo más. Todo estaba muy claro, sin embargo Lucho sentía que faltaba algo más.
-Iris, yo…
Antes de que pudiera decir nada más la chica le acalló enseguida poniendo un dedo en sus labios, al tiempo que susurraba.
-No… no digas nada. Deja que pase. Después de todo, es el camino…
Ese comentario en concreto movió especialmente al chico, el cual notó cómo su corazón daba un vuelco. Sin ni siquiera pensárselo se inclinó sobre ella y la besó por segunda vez, dejándose llevar por la maravillosa sensación. La chica le cogió de las manos y le devolvió el beso, igual de emocionada que él e incluso más.
En cuanto se separaron los dos se miraron a los ojos, recreándose en ellos, hasta que finalmente la chica habló.
-Espero verte mañana en el gimnasio…
-No te preocupes, ahí estaré.
-Genial… buenas noches, Lucho.
-Buenas noches, Iris…
Tras esa despedida los dos se separaron y Lucho regresó al centro pokémon esbozando una gran sonrisa. Por lo que así se sentía… no se lo hubiera esperado para nada. Esa misma noche durmió mejor que nunca.
¡Continuamos con Pokémon! Ay, el amor... XD ¿no son monos? hablemos de estos dos un poco.
Desde un primer momento quería mostrar las diferencias entre la relación de N y Liza, más intensa y pasional, y la de Iris y Lucho, no tan incisiva en ese sentido sino más bien en la forma de mostrar y entender esos sentimientos. Hasta ahora no habíamos conocido a Iris propiamente hablando, y ha sido ahora, con éste capítulo y el anterior, cuando hemos podido ver más y mejor cómo es ella, sus aspiraciones y sus motivaciones. Y ha sido precisamente eso lo que más ha atraído a Lucho, esa combinación de naturalezas tan curiosa y aparentemente distintas las unas de las otras. No ha sido como con Gerania, que era más una atracción física que otra cosa, aquí ha habido un componente mucho más profundo y ha sido precisamente eso lo que he querido enfatizar. Ésta Iris es profunda, inteligente, pero también cariñosa, divertida y algo infantil, sin perder la seriedad cuando es necesaria. Espero que os haya gustado ese contraste tan marcado, y obviamente la cosa no se quedará aquí, puesto que no ha hecho más que empezar. Puede que no se sienta tan trabajada como la relación entre N y Liza, ya que después de todo acaba de empezar, pero procuraré que no se queden atrás en ese aspecto.
Por otro lado la transición protagonizada por Liza entre medias, que además no estaba en el original, me ayuda a diferenciar ambas relaciones y a guardar en todo momento esa dualidad que hay en todas las cosas, tal y como lo enseña el taoísmo. De nuevo, espero que ahora veáis por qué preferí quedarme en China.
Y nada más de momento, para el siguiente capítulo se vendrá el combate de gimnasio, así que esperadlo más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
