Capítulo 37
De camino al campeonato
Durante los siguientes días tras el combate de gimnasio comenzó a ver a muchos de sus compañeros de clase por la ciudad; uno de ellos le comentó que la profesora Encina llegaría a la ciudad ese mismo miércoles para reunir a todos los entrenadores a su cargo y partir a la conferencia al día siguiente. Asimismo vendrían los padres con ellos, así que vería a su madre muy pronto. Decidió avisar a su hermana también llamándola directamente al videoemisor.
-Hola Liza ¿te pillo en buen momento?
-Ah, hola Lucho, sí, estaba preparando unas cosas de cara al último pase de mañana, cerramos ya la temporada.
-Guay, te llamaba para comentarte que este miércoles va a venir la profesora y nos va a llevar a todos a pueblo Vidriera al día siguiente por lo de la conferencia, seguramente mamá vendrá también…
-¿Ah, sí? pues en ese caso allí estaré, hace tiempo que no la vemos…
-Genial, supongo que vendrá pronto por lo que vente a mediodía o así…
-¡Vale, allí estaré, te dejo que me llaman!
La espera se le hizo un poco larga aun a pesar de que quedaban pocos días, aprovechando entonces para prepararse para la conferencia terminando de pulir estrategias y enseñando algunos movimientos más a sus pokémon usando MTs que fue recolectando a lo largo de todo el viaje. Para que simipour pudiera tener más capacidad ofensiva le enseñó ventisca y garra umbría, dándole más variedad, ya que de por sí los pokémon que evolucionan a través de piedras dejan de aprender movimientos de forma natural. De la misma manera enseñó energibola a chandelure para que pudiera defenderse de manera efectiva ante pokémon de agua, paliando de cierta forma esa debilidad. Además el entrenamiento extra también dio sus frutos, ya que serperior pudo perfeccionar la técnica de estrujón que llegó a exhibir en el combate de gimnasio, aprendiendo por el camino lluevehojas, un potente ataque planta; emolga aprendió a hacer pantalla luz, un ataque de estado que la protegía de ataques especiales, y klinklang eco metálico, un potente ataque de sonido que bajaba la defensa especial del que lo recibía.
-Bien, bien, estamos listos para enfrentarnos a lo que nos echen-aseguró Lucho, contento con el resultado.
Todo el equipo dejó escapar un grito de satisfacción, particularmente animados.
Finalmente ese mismo miércoles llegó la profesora poco después de desayunar y estuvo reuniendo a todos los que pudo encontrar en el centro pokémon. Lucho la saludó nada más verla.
-Hola Lucho ¿qué tal todo?-inquirió la mujer al verle.
-Bien… ¿ha podido averiguar algo usted?
-Nada, lo siento… tratamos de averiguar los componentes del orbe claro usando las muestras que mi padre recogió, para ver si lográbamos descubrir alguna forma alternativa de despertarlo, pero los análisis no arrojaron ningún resultado al respecto. ¿Y tú? ¿Has podido saber algo más?-preguntó ella, interesada.
-Nada, sigo sin saber cómo invocarle…
Ante esa situación, y al verle un tanto inquieto al respecto, la mujer trató de animarle.
-Bueno, puede que hayamos pasado algo por alto, después de todo el método científico no es infalible. Mi padre me estuvo explicando un poco el trasfondo histórico y mitológico detrás de los pokémon legendarios, puede que hayamos enfocado mal todo este asunto.
-¿A qué se refiere?-inquirió el chico, intrigado.
-Piensalo así, si realmente esos pokémon nacieron de un solo cuerpo es posible que dejaran algo más detrás. Puede que sea algo tarde ahora, pero tal vez, si encontramos esos restos, podríamos averiguar algo más…
Ante eso Lucho se quedó callado, sin saber muy bien qué pensar al respecto; si bien tenía sentido lo que la mujer decía, ya que coincidía con la historia que Lirio e Iris le contaron, como bien decía ella era ya muy tarde como para seguir investigando al respecto. La liga pokémon estaba a la vuelta de la esquina. Sólo restaba esperar a que sucediera lo mejor.
-Puede ser… aun así no se preocupe, profesora, gracias igualmente por sus esfuerzos.
-No ha sido nada, muchacho… vale, a ver si viene más gente, nos iremos mañana por la mañana.
-Vale.
Un par de horas después, en torno a mediodía, su hermana hizo acto de aparición y, al verla, la abrazó muy fuertemente.
-¿Qué tal con los musicales?-preguntó él.
-Genial, hemos cerrado la temporada de verano con el aforo repleto, y para la de invierno ya hay planes varios, así que estupendamente.
-Genial, porque yo también he triunfado-anunció él, enseñándole el estuche de las medallas completo.
-¡Qué guay, sabía que lo conseguirías! ¿Y qué hay de lo de reshiram?-inquirió ella en ese momento, cambiando el semblante.
Ante eso el chico dejó escapar un suspiro, al tiempo que comentaba.
-Nada… Lirio e Iris me contaron algunas cosas al respecto, sobre todo de la historia antigua de Teselia y los dos dragones legendarios, pero sigo igual…
-Entiendo…
Los dos se quedaron callados por un momento, cada uno pensando en una cosa diametralmente opuesta; por un instante Lucho miró a su hermana, buscando las palabras adecuadas, pero en ese momento la chica comentó.
-Yo… sé perfectamente que llegado el momento tendréis que enfrentaros, pero… no puedo evitarlo. Le echo de menos, estoy tan preocupada por él… le quiero…
Por un momento el chico se quedó callado llegando a asentir con la cabeza en silencio, cosa que sorprendió a Liza, ya que no se esperaba para nada esa reacción por su parte. Fue entonces cuando Lucho habló.
-Bueno, a decir verdad… ahora puedo entender un poco mejor cómo te sientes. Aun así… todo este asunto me sigue sin convencer. No sé qué esperar de todo esto, de él y su supuestamente sincero sueño. Además, tiene un dragón legendario en su poder y yo aún no sé ni cómo hacer para despertar al mío. Estos últimos días se han sentido como si no fueran reales, aun así… aquí sigo. Porque sé que es lo que debo hacer. Porque nada merece más la pena para mí.
Tras eso el chico se quedó callado, recolocándose la bandolera y notando el peso del orbe claro en ella. Por su parte Liza esbozó una sonrisa, al tiempo que abrazaba de nuevo a su hermano en un intento por hacerle sentir mejor, murmurando de seguido.
-Gracias…
-¿Por qué?-inquirió él, extrañado.
-Por comprender mis sentimientos.
-Ah, ya…
Fue entonces en ese momento cuando su hermana dibujó una mueca juguetona en su rostro, al tiempo que comentaba.
-Curioso cambio, a todo esto… ¿por qué será? ¿Hay algo que quieras contarme?
-Ah, eh, esto… no, bueno, no tiene mayor importancia…-balbuceó el chico, algo cortado.
-¿No? Pues yo creo que sí… ¿no tendrá nada que ver con cierta morena de ojos castaños?-inquirió ella, cada vez más divertida al respecto.
Por un instante Lucho se quedó mudo, a lo que ella incidió un poco más con gesto zalamero. Finalmente el chico no tuvo más remedio que claudicar.
-¡Agh, está bien, está bien, sí, estamos saliendo! ¿Contenta?
-Mucho… ¿lo ves? Ahora ya sabes qué es lo que se siente…
-Sí, sí… aunque eso sí, no le digas a mamá nada de todo esto-comentó él en ese momento.
-¿Por qué no? Si ella ya sabe que yo estoy saliendo con alguien debería saber que tú también, piénsalo, le darías una alegría…
-¿Con todo este asunto de por medio? Dila que estás saliendo con el rey del equipo Plasma al cual me voy a tener que enfrentar, a ver qué te dice… ¿Y si se la cruzan los cables y no me deja participar? ¡Tengo que hacer esto, Liza!
Ante ese argumento, la chica no tuvo más remedio que aceptarlo aunque algo a regañadientes, quedándose con las ganas de chinchar un poco a su hermano.
Más tarde, y poco antes de la hora de comer, llegaron los padres y se encontraron con el resto de sus compañeros.
-¡Mamá!-exclamaron los dos hermanos, corriendo hacia ella.
-¡Hijos míos!
Antes de que pudiera decir nada más, la mujer se vio envuelta en un fuerte abrazo doble por parte de sus hijos, cosa que por un lado disfrutó, aunque al poco rato tuvo que pararlo para poder respirar.
-Ay, ay, ya, tranquilos, que me ahogáis… ¿Qué tal todo?
Entre los dos la estuvieron explicando qué tal había sido el viaje, así como enseñándola sus pokémon y sus logros; ella escuchó a sus hijos con atención, esbozando una sincera sonrisa. En un momento dado, la mujer habló sentidamente.
-Ay, miraos, habéis crecido un montón… aun a pesar de los disgustos aquí estáis, y yo no podría estar más orgullosa…
-Oh, vamos, mamá, tampoco es para tanto…-murmuró el chico, un tanto cortado.
-¿Cómo que no? Mírate, Liza, cariño, estás hecha toda una mujercita con novio y todo… y Lucho, a ver cuando me presentas a esa chica…
Ambos se quedaron a cuadros y tremendamente cortados, especialmente Lucho, el cual masculló con un incipiente rubor en sus mejillas.
-¿¡Eh?! ¿¡Qué chica, de qué hablas?!
-Oh, vamos, cariño, te conozco perfectamente y sé que estás saliendo con alguien…
-¿¡Qué?! No, yo no…
-Lucho, no mientas a tu madre…-murmuró la aludida, esbozando una leve sonrisita.
El chico abrió y cerró la boca con gesto confuso, al tiempo que su hermana trataba de escabullirse, pero en ese momento su madre la comentó.
-Por cierto, cariño, tú también tienes que presentarme a ese chico tan misterioso…
-Ah, eh… sí, bueno, el caso es que no está aquí, vaya…
-Oh, es una pena… ¿y qué hay de ti, cielo?-inquirió la mujer, mirando fijamente a su hijo con gesto inusitadamente alegre.
-Pero… pero… yo… cómo has…-musitó el chico, incrédulo.
Como contestación la mujer tan solo pronunció un poco más su sonrisa, haciendo que ambos sintieran un escalofrío; se miraron por un momento, sintiéndose acorralados, sin embargo vieron allí cerca a Cheren y Bel, por lo que aprovecharon para zafarse.
-Ah… ¡anda, mira quiénes están ahí, Cheren y Bel, tenemos que ir a saludarlos!-exclamó Lucho en ese momento.
-¡Ay, sí, vamos, vamos, tengo que ponerme al día con Bel!-asintió Liza, echando a correr junto a él.
-Oh, bueno, está bien…-murmuró su madre.
La mujer les observó marcharse, al tiempo que murmuraba para sí misma.
-No pasa nada… ya me enteraré.
Una vez que lograron escapar de su madre, cada uno fue a saludar a su respectivo mejor amigo; Lucho y Cheren estuvieron hablando principalmente de la competición, aunque en un momento dado el tema de reshiram y el equipo Plasma surgió.
-¿Y qué hay de lo del pokémon legendario? ¿Lograste dar con algo?
-Sí, bueno, tengo el orbe claro ahora, pero no he podido averiguar nada sobre cómo despertarle. No sé muy bien qué hacer en ese aspecto…
Ante eso Cheren se quedó callado, subiéndose con el dedo índice y el del medio sus gafas y murmurando de seguido.
-Puedo comprender tu frustración, pero te recuerdo que en todos estos meses no he logrado derrotarte por mucho que lo he intentado. ¿Crees realmente necesitar un pokémon legendario en el caso de tener que enfrentarte a él?
Esa pregunta cogió con la guardia baja a Lucho, el cual no supo muy bien qué contestar, al menos al principio.
-Eh… bueno, sí ¿no? Quiero decir… vale que hemos tenido nuestros menos, pero tú también estás aquí…
-No me refiero a eso y lo sabes. Lo que pasó entre nosotros no importa, en todo caso fue culpa mía por comportarme como un capullo inmaduro. Lo que quiero decir es que no necesitas un pokémon legendario para vencer a ese charlatán.
-Ya, vale, lo entiendo, es posible, pero… él tiene a zekrom…-insistió Lucho.
-Y tú tienes a tus pokémon.
Ante eso el chico dejó escapar un respingo, murmurando al respecto.
-Me das demasiado crédito…
-¿¡Estás de broma?! ¿¡Acaso insinúas que mis derrotas no sirvieron de nada?!-exclamó entonces Cheren, algo molesto.
Fue en ese mismo instante cuando Lucho comprendió un poco mejor el planteamiento de su amigo, esbozando entonces una sonrisita al tiempo que murmuraba.
-Agh, perdona, tienes razón, pero es que… supongo que me da miedo verme solo ante él…
-Pero no estás realmente solo.
Por un momento los dos se miraron, diciéndoselo todo en nada y esbozando sendas sonrisas confidentes. Realmente lo pensaba demasiado.
Por otro lado, Bel y Liza hablaban de sus propias cosas.
-¿Cómo estás, Liza?
-¿Quieres la respuesta genérica o la sincera?
-La sincera, claro.
Por primera vez desde que todo comenzó, la chica se permitió el lujo de soltar todo lo que se había estado guardando, al tiempo que su amiga la abrazaba y la confortaba lo mejor posible mientras ella se explayaba a gusto.
-Le echo tanto de menos… me quema no saber cómo está ni si recordará mis palabras antes de que nos separaran. Lucho no termina de creérselo, pero él es bueno, Bel, es el chico más bueno, sincero y genuino que he conocido nunca. Y yo… yo estoy aquí… tranquila, a salvo… pero él no. Está en manos de esa gente que vete tú a saber lo que le habrán estado diciendo durante toda su vida. Eso sí que me duele. No haber podido ayudarle, no haber sabido ver más allá de sus palabras… es culpa mía…
-No, no es culpa tuya, no podías saberlo…
-¡Mi hermano supo verlo casi al instante! pero yo no porque me enamoré de él…
-Lo dices como si te arrepintieras de ello.
Ese comentario hizo reaccionar a la chica, la cual se apresuró a contestar.
-¡No! No… no, jamás, él… es lo mejor que me ha pasado… pero aun así…
-Entonces deja de culparte de ese modo, Liza, no ganarás nada haciéndolo. ¿Que podrías haberte dado cuenta antes? Es posible, sí, pero aun así eso no cambiaría lo que sientes por él, y eso puedo verlo. Si conseguiste llegar hasta su corazón es por algo.
Las palabras de su amiga calmaron de cierta manera a la chica, aun así había algo que aún la preocupaba.
-Lo entiendo, pero aun así… no pude hacerle cambiar de opinión.
-Eso no importa, tú lo intentaste y eso es lo que cuenta. Ahora sólo queda esperar a que suceda lo mejor…
-Lo sé… gracias, Bel, necesitaba soltarlo…
-Oh, para eso estamos.
Ambas amigas se sonrieron, sintiéndose un poco mejor y dejando pasar el tiempo.
El resto del día pasó rápidamente, para entonces todos los entrenadores al cargo de la profesora Encina ya estaban sobre aviso y ésta ya había preparado el viaje para mañana fletando un autobús. Reunió a todos en el salón del centro pokémon para hablar con ellos y ultimar los detalles.
-Muy bien, chicos y chicas, espero que estéis todos preparados para el viaje de mañana, saldremos de aquí a las diez y media, así que será desayunar y marcharnos ¿entendido?
-¡Sí, profesora!-exclamaron todos a coro.
-¡Así me gusta, ése es el espíritu!
Tras eso algunos se fueron a cenar y otros a prepararse para mañana, aunque Lucho no se quería ir sin despedirse antes de Iris, por lo que se encaminó hacia su casa antes de que anocheciera.
Nada más llegar la vio junto a la puerta regando unas cuantas flores y canturreando algo en hindi, llegando a escucharla entre medias.
-Om mata Kali, Kali durga maa…
Lucho no pudo evitar esbozar una sonrisa al verla cantar así, era como si viera una de sus tantas facetas saliendo a la luz. Por un instante se la quedó mirando absorto, sin decir nada, siendo ella entonces la que lo descubrió ahí, mirándola.
-¡Ah, Lucho! ¿Cuánto tiempo llevas ahí?
-No sé, me gusta mirarte…
-Ah, ya ves tú…
-Bueno, si quieres me voy…
-Vale, como quieras.
Iris se dio la vuelta por un momento, volviendo con sus flores y dejando un tanto cortado al chico, que no se esperaba para nada esa respuesta por su parte. Sin embargo los dos terminaron riéndose tontamente, al tiempo que el chico comentaba.
-Eres muy lista tú…
-Y tú muy inocentón… ¿no te ibas a ir?
-Na, me lo he pensado mejor.
-Bueno, no puedo decir que me moleste…
-¿Ah, no?
-No…
Sin darse cuenta siquiera los dos se fueron acercando el uno al otro hasta que finalmente acortaron distancias y se besaron leve pero intensamente. En cuanto se separaron, el chico inquirió.
-¿Qué cantabas?
-Un mantra en hindi, ya te enseñaré… ¿estás preparado para mañana?
-Sí, de hecho venía por eso, dado que nos iremos mañana por la mañana quise venir a despedirme…
-Oh, qué mono… igualmente nos veremos allí, así que…
-Ya, pero tú estarás en el palco de honor y yo en el campo-murmuró él.
-¿Y eso qué tiene que ver?
-Fácil, que no te tendré cerca.
-Ah, qué tonto eres…
Ambos se rieron de nuevo, mirándose a los ojos por un instante; en un momento dado Lucho no pudo evitar contener su preocupación, cosa que ella enseguida notó, recordándoselo al respecto.
-Hey… tranquilo, ya te dije que yo estoy segura de que te ganarás su respeto… y de alguna manera, despertará y luchará a tu lado, ya lo verás.
-Eso espero…
-Claro que sí, después de todo…
-… éste es el camino-terminó él rápidamente.
Ante eso Iris sonrió y, por un instante, le besó fugazmente.
-Ánimo.
-Gracias…-murmuró él, cogiéndola de las manos.
Los dos permanecieron en esa pose por unos segundos más hasta que finalmente el chico la soltó y se fue de allí despidiéndose de ella.
Por su parte, Iris le observó marcharse hasta que lo perdió de la vista, calle abajo. Tras eso entró en casa, cerrando la puerta tras de sí.
No oía nada. No sentía nada. Y aun así, vivía. Su mente era un hervidero de pensamientos contradictorios y sentimientos encontrados. Debía hacerlo. Se esperaban que lo hiciera. Quería hacerlo. Sin embargo, no estaba con él. No concebía un mundo en el que ella no estuviera. Pero cada vez que miraba a su alrededor, los recuerdos le atormentaban. El dolor, el sufrimiento, la tristeza infinita… no era nada en comparación. Y esa música incesante se repetía en su cabeza una y otra vez, taladrándole la mente. Quería que parara. Quería que fueran libres. Quería que estuviera con él.
-Es la hora mi señor. Todo está dispuesto. La gente nos ha abierto su corazón. Ésta vez nos escucharán. El mundo está a punto de cambiar.
Ante eso él tan solo asintió con la cabeza, mirando a la nada. Después de todo, no podía luchar contra el destino.
¡Más Pokémon! Ésta vez con un pequeño capítulo de transición previo a la liga que me ha ayudado a seguir construyendo un poco más a los personajes. En su día lo concebí junto al viaje por la ruta 10, pero al final decidí separarlo y me ha venido bien, porque me ha ayudado en ese sentido. A partir del siguiente capítulo comenzará lo bueno, así que esperadlo lo más pronto posible.
Y nada más de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
