Esta es una historia que desde hace un tiempo tenía ganas de publicar, pero no me había sido posible debido a mis circunstancias. Más que nada, decidí escribirla para sacarla de mi cabeza. Espero que les guste.
The loud house y sus personajes son propiedad de Nickelodeon. Esta historia es escrita únicamente con fines de entretenimiento.
Un cuento antes de ir a dormir
(2da parte)
Aun con expresión pensativa, Lincoln se sentó en el borde de la cama.
—Muy bien, Lily. ¿Estás cómoda? — la pequeña, arropada con sábanas y cobijas hasta el cuello, asintió rápidamente al mismo tiempo que sonreía de oreja a oreja, impaciente por escuchar la historia que su hermano estaba a punto de relatarle — Bien, en ese caso, comenzaré.
Entonces el joven peliblanco tomó aire y suspiró al mismo tiempo que cerraba los ojos por un instante. Luego los abrió y empezó a narrar el cuento:
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"Hubo una vez, hace mucho tiempo, un lejano reino perdido entre bosques inmensos y montañas escarpadas. Era un reino próspero, tranquilo y rico en tradiciones e historia. Había verdes colinas que se extendían hasta donde alcanzaba la vista, un caudaloso rio de aguas cristalinas que cruzaba a través de un inmenso valle y cañadas y desfiladeros de notable belleza. Asimismo, había un bello y pintoresco pueblo con caminos bordeados de árboles y hermosos campos de flores y granjas que adornaban el paisaje; y allá, en un elevado risco, mirando hacia el pueblo, reluciente como una joya, se alzaba un enorme y elegante castillo.
Ahí vivían un poderoso rey y su señora reina. Ambos eran admirados por ser gobernantes de carácter amable pero firme cuando era necesario en sus juicios y decisiones; asimismo, se enorgullecían de velar siempre por la seguridad de su reino y de sus súbditos como si de sus propios hijos se tratase.
¡Ah! Por cierto… este es un detalle muy importante para la historia, pues veras… el rey y la reina no solo eran conocidos por ser buenos gobernantes. De hecho, más que nada, eran especialmente conocidos por tener diez hijas. ¡Si! Escuchaste bien. ¡Diez hijas! Diez hermosas princesas, cada una diferente a las demás en cuanto a gustos y personalidad se refiere, pero unidas entre sí, no solo por ser el hecho de ser hermanas, sino también por ser grandes amigas y siempre ayudarse mutuamente.
Todas eran muy bellas, pero además de esto, eran enérgicas, sorprendentemente inteligentes y llenas de extraordinarios talentos, carismas… y sueños por realizar. Tanto sus padres como los habitantes del pueblo las consideraban el tesoro más preciado de todo el reino. Eran muy conocidas y admiradas por todo el mundo; muchos príncipes y reyes de otros países anhelaban casarse con ellas algún día.
Ahora bien, tanto el rey como la reina fueron siempre ser muy cuidadosos a la hora de educar a sus hijas y siempre procuraban darles todo tipo de lujos y comodidades que una princesa necesita, incluyendo, desde luego, su educación; de la misma forma, también se esforzaban por transmitirles estabilidad familiar proporcionándoles amor, ternura y atenciones… cosa que de por si era muy difícil, debido al escasísimo tiempo que ambos tenían debido a sus deberes reales.
Sin embargo, el rey y la reina tenían además un hijo. Un joven príncipe.
Este príncipe era un chico sencillo, soñador, de buen corazón y de buenas intenciones. Quizás un poco… ingenuo y egoísta en ocasiones, impulsivo a la hora de tomar decisiones o hacer planes y… bueno, tampoco se podía decir que fuese un príncipe apuesto y gallardo como la mayoría de los príncipes que uno suele ver en los cuentos de hadas o en las películas, pero… en fin, el punto al que quiero llegar es que era un buen chico, a fin de cuentas.
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Lincoln se detuvo por un momento en su relato.
Su mirada parecía perdida, como si estuviese viendo algo invisible por encima de su pequeña hermana a lo lejos, algo que nadie más que él mismo podía divisar. Lily, por su parte, simplemente se limitó a mirar el rostro serio y melancólico de su hermano con una expresión de extrañeza, sin saber que decir para romper el silencio que empezaba a sentirse demasiado incómodo. La niña pensó entonces que había algo diferente e inusual en la historia que estaba escuchando, más que nada porque había un cierto aire de… seriedad y confidencialidad en el tono de voz de Lincoln. El peliblanco, sin embargo, no tardó mucho en darse cuenta de la mirada de la niña, se aclaró la garganta y siguió narrando…
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"Bueno, como quizás te puedas imaginar… ya desde el principio, este príncipe se hizo notar por un hecho indiscutible que todas las personas a su alrededor no cesaban nunca de recordarle, ya fuese de una manera u otra, y era el hecho de que venía de una familia numerosa donde el único hijo varón… era él.
Esto, desde luego, significaba que toda la responsabilidad que conllevaba ser el único heredero al trono recaía sobre sus hombros con el peso de una enorme pila de ladrillos. Tanto el rey como la reina tenían grandes expectativas sobre el futuro de su único hijo; por ello, desde que el príncipe era solo un niño trataron de inculcarle un gran sentido de la responsabilidad, iniciativa e independencia. Asimismo, decidieron emplear a distintos maestros para que se encargaran de instruir al joven príncipe en todo tipo de materias, tales como ciencias, filosofía, historia, matemáticas, política… en fin, todo lo que un príncipe debe saber.
Tristemente, a pesar de que el príncipe estudiaba mucho y ponía todo su empeño en tratar de complacer a sus padres, nunca pudo obtener su aprobación ni reconocimiento, ya que sin importar lo que hiciera, todos sus logros eran rápidamente opacados por la belleza y el talento de sus hermanas. Por si esto fuera poco, tanto el rey como la reina dedicaban la mayor parte de su tiempo libre a sus hijas, mientras que el joven príncipe a menudo se veía obligado a pasar horas enteras estudiando o realizando todo tipo de tareas en solitario, sin recibir mucha atención de parte de sus padres.
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—Wow — exclamó Lily — Eso de veras es muy triste…
Lincoln sonrió, pero en su sonrisa había un cierto dejo de tristeza. Prefiriendo no hacer ningún tipo de comentario al respecto, el peliblanco siguió con el relato…
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"A pesar de todo esto, el joven príncipe sentía un profundo amor y respeto hacia sus padres y no les guardaba ningún rencor, pues hasta él mismo era capaz de ver cuán especiales eran todas sus hermanas.
Una de ellas, por ejemplo, tenía extraordinarias capacidades de liderazgo, y a pesar de que tenía una personalidad autoritaria y mandona, su preocupación por los demás era sincera y tenía grandes conocimientos sobre política, leyes y derechos. Otra de ellas tenía un gusto exquisito para la moda y el buen vestir, además de que su carácter era dulce y tierno, y siempre le sonreía a todo el mundo. En fin… para no hacerte el cuento demasiado largo, simplemente te diré que otra de las princesas era una prodigio de la música, capaz de tocar toda clase de instrumentos y de cantar con voz de ángel; otra destacaba en las ciencias, siempre estaba leyendo libros de matemáticas, historia, ciencias… en fin, cosas muy complicadas, difíciles de entender para muchos, y era admirada por ser la persona más inteligente de todo el reino; otra de las princesas sobresalía en los deportes, y era considerada una guerrera formidable y valiente; otra era una extraordinaria poetisa…
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—¿Qué es una… potiza? — preguntó Lily de repente.
—Poetisa, Lily. — corrigió Lincoln al mismo tiempo que sonreía — Es una mujer que escribe poemas. Veras, cuando un hombre escribe poemas, se le llama "poeta", ¿cierto? — la niña asintió con la cabeza —Pues bien, cuando una mujer escribe poemas, se le llama "poetisa" …
—Ahh… entonces… Lucy también es una poetisa, ¿verdad?
—Si. Sin duda lo es. — respondió Lincoln, sin dejar de sonreír.
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"Bueno, creo que ya te puedes hacer una idea de lo increíbles que eran estas princesas, ¿verdad?
Pues bien… debido a todo esto, al príncipe no le parecía extraño en absoluto que casi siempre sus hermanas terminasen acaparando toda la atención de sus progenitores gracias a sus talentos, inteligencia y encantos femeninos; de hecho, con el tiempo, llegó a verlo como algo de lo más natural, ya que, después de todo, él mismo no poseía ningún talento ni ninguna habilidad sobresaliente de la cual sus padres pudiesen enorgullecerse. Esto, sin embargo, no significaba que se sintiese del todo feliz al respecto… ¿entiendes a lo que me refiero?
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Lily asintió lentamente con la cabeza, al darse cuenta de que Lincoln esperaba una respuesta de su parte.
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"Ahora, tal vez te estés preguntando… ¿Cómo era la vida del príncipe al estar siempre rodeado de tantas hermanas dentro del palacio?
(Suspiro)
Bueno… su vida no era nada fácil, eso te lo puedo asegurar.
Para empezar, siempre que todas sus hermanas estaban juntas, era un hecho casi seguro que el palacio terminaba convirtiéndose, literalmente, en una zona de guerra, pues, a pesar de que todas las princesas habían recibido una esmerada educación en etiqueta y buenos modales, siempre que todas se reunían había gritos, ruido en exceso, caos e incluso explosiones que amenazaban con destrozar los tímpanos y la paciencia de cualquiera, haciendo que cosas tan sencillas y comunes, como leer un libro en paz y en silencio o simplemente tener una conversación normal, fuesen completamente imposibles; a menudo había pleitos y discusiones por las causas más tontas o irrelevantes, como por ejemplo, quien se puso un vestido de la otra para una fiesta importante, quien le contó a las demás un secreto intimo que no debía jamás ser revelado, quien robó o rompió el juguete preferido de alguien, quien se comió el ultimo trozo de chocolate o la última galleta o el ultimo pedazo de pastel que quedaba, etc.
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—¿Y el rey y la reina no las regañaban? — preguntó Lily con curiosidad.
Lincoln tuvo que hacer un gran esfuerzo para no poner los ojos en blanco.
—A veces, pero no era algo que ocurriese muy a menudo, ya que siempre estaban muy ocupados. Por otro lado, hacía mucho tiempo que se habían dado por vencidos en tratar de mantener el orden dentro del palacio. Y, claro, el príncipe tuvo que aprender a vivir con ello…
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"…y como si esto no fuese suficiente, cada vez que el príncipe intentaba aislarse en su habitación para tener, por lo menos, un momento de paz y serenidad para sí mismo y así poder relajarse en sus propios pasatiempos… sus hermanas tenían la mala costumbre de siempre aprovechar esos mismos momentos para importunarlo incesantemente pidiéndole favores o ayuda con sus propios problemas y dificultades, cosas a las que el príncipe muy raras veces podía negarse, ya fuese por su fuerte sentido de la amabilidad y el deber… o por las amenazas de sus hermanas.
No conformes con eso, las princesas tendían a entrometerse en los asuntos del príncipe, aun en contra de la propia voluntad de este último, con ello haciendo que sus problemas empeorasen todavía más; un buen ejemplo de esto, sería la vez que el príncipe se hizo un pequeño corte en un dedo por culpa de un papel, y sus hermanas insistieron en cuidar de él… ¡Y vaya que lo hicieron! Primero, lo obligaron a guardar cama el resto del día, luego le pusieron vendajes por todo el cuerpo, al grado de que cualquiera lo hubiese visto fácilmente lo habría podido confundir con una momia egipcia, después le tomaron la temperatura cada diez segundos, le prepararon un plato enorme con caldo de pollo (que después, por cierto, dejaron caer encima de él, provocándole severas quemaduras), le tomaron rayos x e incluso le prepararon medicinas e inyecciones... como si estuviese enfermo de gravedad o a punto de morir.
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—¿Todo eso solo por un pequeño corte de papel? — preguntó Lily, completamente sorprendida por todo lo que estaba escuchando. Por toda respuesta, el peliblanco simplemente se limitó a asentir lentamente con la cabeza — Wow…
—Wow — repitió Lincoln a su vez, con una pequeña sonrisa.
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"En fin… podría pasarme horas enteras hablando de todos los problemas con los que el príncipe tenía que lidiar al tener tantas hermanas… pero creo que ya te he dado una idea general al respecto.
Debido a todo esto, a menudo el príncipe llevaba a cabo planes muy metódicos, pero a la vez muy… muy descabellados para evitar a sus hermanas y así poder hacer las cosas que él quería…
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—¿Qué clase de planes eran esos? — interrumpió Lily.
Lincoln soltó un fuerte suspiro.
—Bueno… digamos simplemente que eran planes muy… muy disparatados. Mira, solo para que puedas entender un poco mejor por qué digo esto, te contaré algunos de estos planes. — hizo una pequeña pausa, como si se estuviese acordando de algo. — Por ejemplo… al príncipe le gustaba mucho nadar en verano, así que, una vez, ordenó construir una enorme y hermosa piscina en los jardines del palacio, solo para él y nadie más. Por un tiempo, intentó mantenerla en secreto de sus hermanas, pero… al final, todas terminaron enterándose y… ¡claro!, se pusieron a nadar en SU piscina sin antes preguntarle, así que tuvo que correrlas a todas.
—¿De veras? ¿El príncipe hizo eso? — preguntó la niña sin poder ocultar su asombro. — ¡Eso es muy egoísta!
—Ujum. Es egoísta, estoy de acuerdo. Al final, sin embargo, el príncipe se arrepintió de lo que había hecho y dejó que sus hermanas nadaran en su piscina… ¡Ah! Pero eso no es nada. En otra ocasión, el príncipe ordenó traer desde muy lejos, unos tapones mágicos para los oídos, para así no tener que… ya sabes, escuchar todo el alboroto que las princesas siempre armaban en el palacio. Lamentablemente, al igual que en el primer caso, las princesas terminaron dándose cuenta de esto, ya que cada vez que entraban a la habitación del príncipe a pedirle un favor, el simplemente terminaba asintiendo a todo lo que le decían de manera inconsciente, sin hacerles mucho caso y… bueno, digamos que eso no les gustó mucho.
—No me extraña. — exclamó la pequeña con una sonrisa divertida — ¿Y… que más hizo el príncipe?
—Ufff… un montón de cosas. Una vez, fingió estar enfermo para no tener que acompañar a sus hermanas a una excursión en el bosque, ya que prefirió estar con sus amigos en el pueblo… lo malo de esto fue que las princesas, al final, prefirieron cancelar la excursión al bosque, fueron al pueblo y el pobre chico tuvo que pasar todo el día ocultándose de ellas; en otra ocasión, tomó prestado el caballo favorito de una de sus hermanas sin permiso, anduvo dando vueltas con él por todas partes y le hizo creer a todos sus amigos que el animal en verdad era suyo. ¡Vaya lio se armó más tarde cuando su hermana se enteró de todo lo que había hecho!; luego, en otra ocasión, intentó hacerles creer a todas las princesas que no podía ir a ningún sitio con ellas, ya que seguramente esto les traería mala suerte y… bueno, aunque no lo creas, todas terminaron creyendo esa historia y dejaron de molestarlo pidiéndole favores o arrastrándolo a cualquier parte que él no quisiera ir; lo malo de todo eso fue que, después de un tiempo, todas empezaron a evitarlo como si tuviese la peste, e incluso sus padres se dejaron convencer por todo ese asunto de la mala suerte y lo obligaron a vivir fuera del castillo por miedo a que algo malo les fuera a pasar.
—¿Lo obligaron a vivir fuera solo porque creían que traía mala suerte? — preguntó Lily confundida — ¿No es eso algo… um…? — la niña tardó unos segundos antes de decidirse por una palabra — ¿Tonto?
Lincoln sonrió. Una vez más, su sonrisa tenía ese extraño dejo de tristeza que la niña no podía evitar notar de vez en cuando.
—Estoy de acuerdo contigo, Lily. Es algo muy tonto, pero… bueno… a veces, las personas pueden llegar a ser muy… supersticiosas, y se dejan llevar por esas ideas tontas. — viendo que Lily ponía cara de confusión, el chico decidió explicar más a fondo — "Supersticioso" quiere decir que creen en cosas bastante raras como… como que romper un espejo te da siete años de mala suerte, que los gatos negros son brujas disfrazadas o que ponerte los calzoncillos al revés en año nuevo te traerá el amor… o algo así.
—Todo eso también es tonto. — opinó la niña.
—Claro… es tonto para ti y para mí, pero hay mucha gente que en verdad cree en esas cosas. Mira a Lynn, por ejemplo. Siempre está haciendo cosas que, según ella, le traen buena suerte cuando su equipo favorito va a jugar o cuando ella va a jugar un partido (ya sabes cómo son sus "rituales") … y es prácticamente imposible convencerla de que nada de eso tiene verdadera importancia. Y es que, cuando la gente está convencida de que una cosa es cierta, es muy difícil hacerles ver que en realidad es algo bastante tonto… o incluso ridículo.
—Supongo… que eso es cierto. Pero dime, ¿qué pasó con el príncipe? ¿No lo dejaron volver al castillo?
Antes de contestar esa pregunta, el peliblanco volvió a sonreír de manera melancólica.
—Bueno… le tomó algo de tiempo, pero… al final, fue capaz de convencer a sus padres y a sus hermanas de que no era un amuleto andante de mala suerte. Aunque no fue nada fácil. — al decir esto, meneó ligeramente la cabeza — Una vez que el príncipe volvió al palacio, con todas sus hermanas, se prometió a sí mismo no volver a hacer algo tan estúpido de nuevo.
—¡Lincoln! ¡No debes de decir la palabra con "e"! ¡Es una mala palabra!
—¡Oh! Lo siento, Lily. Por favor, no le vayas a decir a mama, ¿de acuerdo? — una vez que la niña accedió a no decir nada, el chico se aclaró la garganta — En fin, creo que ya tienes una buena idea de la clase de planes que el príncipe de esta historia solía hacer. Muchas veces, esos planes terminaban mal, y eso era debido principalmente a su inmadurez y a su egoísmo. Desde luego, sus hermanas siempre terminaban enfadándose con él, pero al final, el príncipe siempre se las arreglaba para sobreponerse a los problemas, las compensaba por sus errores y ellas lo perdonaban. Ahora, ¿te parece bien si continúo narrándote el cuento?
La niña asintió con la cabeza enérgicamente.
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"En fin… así era la vida del príncipe al lado de sus hermanas.
Sin embargo, a pesar de todas las cosas que te acabo de contar, no todo era tan malo. Para empezar, gracias a sus hermanas, el príncipe llegó a vivir grandes aventuras y momentos divertidos que marcaron su vida de manera positiva. De hecho, hay un detalle que es importante recalcar, y es que, gracias a las princesas, era muy raro que pasara un solo día en el castillo sin que algo interesante o inusual ocurriese; siempre se les podía ver a todas jugando, bailando, cantando, discutiendo, peleando, o incluso riendo juntas… en fin, en pocas palabras, el palacio siempre estaba lleno de vida gracias a ellas, por lo que el príncipe nunca llegó a sentirse aburrido en su propio hogar.
Por otro lado, siempre que el príncipe se metía en problemas con sus padres, o estos lo reñían por no cumplir con sus altas expectativas, eran sus hermanas quienes lo defendían a capa y espada, llegando incluso a mantener las múltiples travesuras del príncipe (incluyendo sus frecuentes escapadas del palacio hasta altas horas de la noche) en secreto para evitar cualquier clase de regaño o castigo que pudiese venir como consecuencia de esto. Por esto y muchas otras cosas, el príncipe siempre se sintió en confianza entre sus hermanas para ser él mismo.
Vivir con tantas chicas, ciertamente era algo tedioso, incluso agotador en muchas ocasiones, pero jamás lo hubiese cambiado por nada en el mundo, ya que, a pesar de todas las travesuras caóticas, las locuras, los pleitos, y las ocasionales… bromas pesadas y payasadas de sus hermanas, el príncipe las amaba a todas profundamente. Asimismo, estaba completamente seguro que, sin importar todos los errores que pudiese llegar a cometer debido a sus planes, siempre… siempre contaría con el apoyo y cariño incondicional de todas sus hermanas.
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—Debe ser agradable tener hermanas así. — comentó Lily con voz dulce.
—Estoy seguro de que sí. — replicó Lincoln sonriendo. La niña pudo percatarse de que esta vez la sonrisa de su hermano era más… real. Más sincera, tal vez.
El peliblanco prosiguió entonces con su relato.
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"Ahora bien, como es de suponer, al pasar tanto tiempo conviviendo con chicas, el pobre príncipe tuvo que aprender a tolerar a todas y a cada una de las personalidades de sus hermanas, lo cual, en sí mismo era un trabajo que requería de toda su paciencia, ya que todas eran tan disparatadas y diferentes una de la otra. A menudo, el príncipe se veía obligado a hacer el papel de mediador entre sus hermanas, siempre tratando de conciliar peleas, ayudándoles en todo cuanto le era posible, escuchando sus pensamientos, deseos y preocupaciones… tratando siempre de ser un buen hermano…
(Suspiro)
No era una tarea fácil, pero gracias a todo eso, el príncipe podía decir, sin temor a equivocarse, que conocía muy bien a todas y a cada una de sus hermanas.
Además, como consecuencia de vivir siempre bajo una atmosfera femenina, el príncipe terminó desarrollando una personalidad amable, generosa y compasiva; asimismo, desarrolló ciertas habilidades que las personas típicamente asocian con las chicas, tales como cocinar, coser y tener conocimientos de moda y belleza. Debido a esto, muchas personas lo criticaban o se burlaban de él.
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—¿Se reían de él? — preguntó Lily con compasión.
—Ya lo creo. Pero eso no era nada nuevo para el príncipe…
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"Prácticamente, no había día en que no fuese comparado de una forma u otra con sus hermanas, así como tampoco había día en que no escuchara a sus padres, a los sirvientes… o incluso a los habitantes del pueblo, hablar con mucho orgullo de todas las proezas de sus hermanas, ya fuese en los deportes, en la ciencia, en la música, en la poesía, en el arte, en la política… en fin, en muchas cosas.
Desde luego, el mismo había intentado hacer las mismas actividades que todas sus hermanas realizaban, pero… su corazón y su empeño no estaban puestos en esas cosas, e inevitablemente, sus esfuerzos siempre terminaban dando muy pobres resultados.
Antes de que el mismo se diera cuenta, el rumor de su falta de talento y habilidad empezó a extenderse por todo el castillo, más tarde, por todo el pueblo y, por último, por todo el reino.
Todos empezaron a llamarlo… "el príncipe aburrido".
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—¡Eso es muy triste! — exclamó Lily con voz compasiva, tras unos segundos de silencio — Debe ser muy feo que te llamen de esa forma...
—Oh, sí. Claro que lo era. — dijo Lincoln al mismo tiempo que asentía con la cabeza. — El corazón del príncipe se llenaba de tristeza cada vez que alguien lo llamaba de esa forma. Algunas veces incluso llegó a sentir resentimiento hacia sus padres y sus hermanas.
—Um… ¿Qué quiere decir… "resentimiento"? — preguntó Lily con curiosidad.
—Es cuando… te sientes enojado con alguien porque piensas que tiene la culpa de algo malo que te haya pasado a ti.
—¡Oh! — exclamó Lily — Entonces… ¿el príncipe estaba enojado con sus papas y con sus hermanas?
—A veces. No todo el tiempo. — contestó el peliblanco con voz queda — El príncipe amaba mucho a sus hermanas, pero… a veces, no podía evitar pensar para sí mismo: "Si no tuviese hermanas, mis padres me harían más caso". Otras veces pensaba: "Si no tuviese hermanas, no tendría que soportar que todo el mundo me estuviese comparando con ellas todo el tiempo". Y otras veces pensaba: "¿Por qué no fui hijo único?"
El rostro de la pequeña se llenó de tristeza al escuchar eso último.
—Eso es… horrible.
Lincoln asintió.
—Lo sé. En el fondo, el príncipe se sentía culpable, pues era plenamente consciente de que no estaba bien pensar de esa manera. Desde luego, el solo saber eso no evitaba que esos pensamientos negativos le llegaran a la mente de vez en cuando.
Ambos, el peliblanco y la pequeña, permanecieron en silencio un momento.
—¿Y entonces que pasó? — preguntó finalmente Lily.
El chico sonrió levemente antes de seguir con su relato.
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"Pues bien… con el fin de evitar tener esa clase de pensamientos, el príncipe adquirió la costumbre de leer en sus ratos libres. En particular, disfrutaba de leer cuentos e historias fantásticas que relataban las hazañas de héroes poderosos y extraordinarios; debido a esto, no paso mucho tiempo antes de que estas historias pasaran a convertirse en una válvula de escape para sus sueños y ambiciones más profundos.
El príncipe, siendo un joven soñador y de grandes ideas, a menudo fantaseaba, viéndose a sí mismo siendo un héroe, poseedor de fuerza colosal y valor inigualable, capaz de realizar grandes hazañas y de ganarse la admiración y el respeto de todas las personas a su alrededor. Sin embargo, más que otra cosa, el príncipe anhelaba conseguir el reconocimiento de sus padres. Tristemente, la realidad era que estaba muy lejos de ser la clase de príncipe que ellos esperaban que fuese algún día… y era muy poco probable que eso cambiara pronto.
Viendo que nada de lo que hacía le traía buenos resultados, el príncipe terminó resignándose a vivir su vida de la misma forma que siempre lo había hecho: apoyando a sus hermanas, tratando de ser un mediador entre ellas y ser el mejor hermano posible.
De esa forma, los años fueron pasando… y el joven príncipe creció rodeado del cariño de sus hermanas y del incesante caos que siempre reinaba en el castillo cuando todas estaban juntas. Hasta que…
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—Lincoln. — dijo Lily de repente, interrumpiendo el cuento de manera inesperada.
—¿Mmm? ¿Qué pasa, Lily?
—Este cuento que me estas contando… es muy bonito y todo, pero quiero saber una cosa… ¿Cuándo vas a empezar a contar las partes de acción, intriga, romance… y todo lo demás que te pedí?
—¡Ah, ha, ha! — dijo Lincoln al mismo tiempo que agitaba el dedo índice frente a la niña — No seas impaciente, pequeña. Este cuento apenas está empezando. Ya verás que pronto vienen las partes de acción, intriga y todo lo demás que tanto te gusta. Ahora, ¿me dejas continuar?
Lily asintió con la cabeza. Lincoln siguió contando la historia…
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"En fin, como te estaba diciendo… un día, sucedió algo que cambio para siempre la vida del joven príncipe.
Ese día empezó como cualquier otro. Amaneció, y el sol se alzó por encima de las montañas en un cielo completamente despejado, de hecho, no había probabilidades de lluvia y se esperaba que el clima fuese muy cálido y agradable… en pocas palabras, era un perfecto día de primavera; como muchas veces suele suceder, no había un solo detalle discordante (eso quiere decir "extraño", Lily) en ese día que sugiriera la serie de eventos desafortunados que más tarde tendrían lugar en la vida del príncipe, quien simplemente se limitó a hacer todas sus actividades habituales para un día normal: desayunó en el palacio, fue a la escuela, charló con sus amigos entre clases… en fin, hizo todas las cosas que siempre hacia. Sin embargo, ese día en particular el príncipe había decidido hacer algo distinto a su usual rutina, y en vez de ir al palacio después de la escuela, prefirió visitar la casa de su mejor amigo para cenar, ya que sentía la necesidad de estar lejos de sus hermanas, al menos por unas horas.
(Considerando todo lo que he dicho sobre las hermanas del príncipe, creo que esto no es de extrañar, ¿verdad?)
Pues bien… la visita se prolongó más de lo esperado. Ambos chicos disfrutaron de una abundante y exquisita comida, charlaron animadamente y después se pusieron a jugar y a reír de lo lindo, por lo que no es de extrañar que las horas pasaran volando. El príncipe incluso se sorprendió mucho al darse cuenta de que habían transcurrido casi cinco horas desde su llegada, por lo que decidió despedirse de su amigo y regresar al castillo, ya que sus padres le habían prohibido terminantemente quedarse fuera hasta muy tarde.
Los padres de su mejor amigo ofrecieron preparar un carruaje con caballos para que lo llevase hasta su casa, pero el príncipe rechazó amablemente su ofrecimiento, diciendo que prefería caminar hasta el palacio, ya que, al fin y al cabo, no estaba muy lejos de ahí, además de que tenía muchas ganas de caminar y… despejar su mente.
Así pues, el príncipe se puso a caminar por las calles del pueblo de manera despreocupada, con las manos en los bolsillos. Era ya muy tarde, el sol ya había empezado a ocultarse y casi no se veía un alma en los alrededores. Viendo que todo estaba en paz y en calma, el príncipe se puso a deambular a paso lento durante varios minutos, hundido en sus propios pensamientos y fantasías, sin más compañía que el eco de sus propios pasos sobre el camino pavimentado… hasta que finalmente decidió detenerse en una esquina y apoyarse contra un farol, ya que, de manera imprevista, sintió grandes deseos de quedarse quieto, aunque solo fuese por un par de minutos, y admirar la puesta de sol en silencio.
Ahora bien… aquí llegamos a un punto de inflexión en esta historia; con esto quiero decir que es aquí, en este punto, donde todo cambio, no solo para el príncipe sino también para todas las demás personas a su alrededor. Y mira como son las cosas, Lily… (suspiro) Fue precisamente esa decisión de quedarse ahí parado un par de minutos lo que terminó sellando el destino de este joven príncipe, ya que, de haber seguido su camino hasta el palacio, sin detenerse en ningún momento, seguramente nada de lo que te estoy contando ahora hubiese sucedido y su vida probablemente hubiese seguido igual, sin ningún tipo de percance o cambio.
Pero… ¡Claro! Eso no fue lo que pasó en realidad. De haber sucedido de esa forma, no habría ninguna historia que contar…
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—¿Y qué fue lo que en verdad pasó? — preguntó Lily, llena de curiosidad.
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"Pues veras… después de que el sol terminó de ocultarse tras las altas montañas, el príncipe decidió seguir su camino, y entonces… vislumbró a lo lejos a tres jóvenes vestidos con capas negras y capuchas, cosa que, en un principio, le extrañó mucho, ya que esto no era algo muy común entre los habitantes del pueblo, menos aún en días de clima caluroso.
Sintiéndose picado por la curiosidad, el príncipe siguió a esos tres jóvenes con la mirada. Su mente, siempre tan despierta y llena de imaginación, no tardó mucho en crear un montón de posibles escenarios sobre ese extraño grupo de chicos y sus motivos para estar caminando por las calles a esa hora. Tal vez fuesen ladrones, o quizás espías encubiertos trabajando para otro reino, o quizás robots haciéndose pasar por humanos para conquistar el mundo, o quizás vampiros buscando nuevas víctimas para saciar su sed de sangre… o tal vez fuesen ninjas, o quizás asesinos seriales haciéndose pasar por ninjas… o ninjas que en verdad eran asesinos seriales…
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—O tal vez solo eran tres personas normales caminando en la calle — opinó Lily, no sin antes reírse un poco — ¿En serio todo eso pensó el príncipe? — preguntó divertida.
—Ujum. Aunque no lo creas. Este príncipe tenía una GRAN imaginación…
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"… pero, independientemente de todas las cosas que él hubiese podido concebir en su alocada mente, una cosa sí que era segura: aquellos jóvenes definitivamente eran personas de cuidado. Esto era fácil de saber por la forma que tenían de caminar y ese aire de… "pandilla" … que había entre ellos, lo que daba para pensar que probablemente estaban a punto de hacer algo malo. El solo pensar en eso hizo que el príncipe se estremeciera y sintiera deseos de salir corriendo, temeroso de que, en cualquier momento, alguno de esos sujetos pudiese voltear la cabeza y verlo. Afortunadamente, los tres estaban lo suficientemente lejos para no notar su presencia.
Ahora bien, cualquiera que fuese por lo menos un poco prudente hubiese simplemente pasado de largo al ver a esos jóvenes tan extraños caminando por la calle… y el príncipe no era la excepción. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de darse la media vuelta para irse de ahí lo más rápido posible, se percató de un pequeño detalle que lo sorprendió mucho, y era que, aquel grupo de gente extraña no consistía solamente de tres jóvenes como el mismo había pensado en un principio, sino que había un cuarto chico entre ellos, el cual sobresalía por ser de menor estatura y por vestir de manera más… normal, comparado con sus acompañantes. El príncipe no tuvo ningún problema en reconocerlo: se trataba de uno de sus compañeros de clase.
Este chico en particular era conocido por ser hijo único de un duque (un duque es algo así como un hombre muy rico, Lily). Además de ser uno de los estudiantes más populares en la escuela, era guapo, tenía muchos amigos y muchos lo consideraba una persona recta y honrada… aunque el príncipe lo conocía bien, y sabía que en realidad era engreído, tacaño y desagradable… en otras palabras, todo ese asunto del "estudiante modelo", "persona recta" y demás, era solo un acto para caerle bien a las personas mayores.
Y ahí estaba ese chico, caminando por las calles, en compañía de unos tipos que, a todas luces, no parecían tener buenas intenciones; por si esto fuese poco, el príncipe pudo darse cuenta de que iba caminando dando un traspié tras otro, y en un determinado momento, uno de los matones de negro le dio un fuerte empujón en la espalda, obligándolo a caminar más deprisa. En otras palabras, era más que obvio que lo estaban obligando a ir con ellos a algún sitio.
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—Wow… — dijo Lily en voz baja —Y entonces… ¿Qué hizo el príncipe?
Lincoln soltó un breve suspiro antes de contestar la pregunta de su hermanita.
—Hizo algo de lo cual más tarde se arrepentiría por mucho, mucho tiempo. Los empezó a seguir.
Lily soltó un pequeño respingo al escuchar eso.
—¿Qué? ¡No! ¿Por qué hizo eso? ¡Eso es muy peligroso! ¿Qué no sabía que está mal irse con personas extrañas? ¿No hubiese sido mejor llamar a un adulto… o a la policía?
Lincoln sonrió brevemente, maravillado ante la respuesta de su hermanita.
—Eres una chica muy inteligente, Lily. Desde luego, lo más prudente hubiese sido llamar a la policía o a otro adulto, pero… bueno… digamos que este príncipe no era tan inteligente como tú. En esos momentos, sentía mucha curiosidad por saber que era lo que estaba haciendo ese chico con esos tipos tan extraños y… bueno, si bien es cierto que por un momento consideró seriamente la opción de simplemente irse y olvidarse de todo ese asunto… la situación era demasiado tentadora para él. El príncipe era de esa clase de chicos que se sienten atraídos por las aventuras… por las cosas que se salen de lo ordinario… ¿entiendes lo que quiero decir?
—Creo que sí.
—Bien. En fin, como te estaba diciendo…
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"… el príncipe empezó a seguirlos con mucho cuidado, procurando siempre mantener una distancia prudente para no ser descubierto. Era tanta la emoción que sentía en esos momentos, sintiéndose, por fin, el protagonista de su propia gran aventura, que sentía su corazón latir de manera apresurada y tuvo que hacer un gran esfuerzo para mantener la calma. Incluso llegó a temer, en su ingenuidad, que los jóvenes vestidos de negro podrían llegar escuchar los latidos de su corazón o el sonido de su propia respiración. Afortunadamente, nada de eso ocurrió, ya que simplemente eran sus nervios, jugándole una mala pasada; los cuatro chicos siguieron adelante en su camino, sin mirar atrás ni una sola vez.
En un determinado momento, el compañero de clases del príncipe trató de huir, pero esos tres tipos, que definitivamente eran unos matones, lo sujetaron firmemente de ambos brazos y, con rudeza, lo obligaron a seguir caminando.
Sintiéndose aún más intrigado debido a esto, el príncipe continuó siguiéndolos.
Caminaron y caminaron… hasta que, por fin, después de lo que al príncipe le pareció una eternidad, los tres tipos vestidos de negro condujeron al compañero del príncipe por un oscuro y estrecho callejón que, al parecer, no tenía salida.
Sin pensar demasiado en el peligro que esto podía representar, o las consecuencias que todo esto podría traer en el futuro, el príncipe decidió ignorar su primer instinto, que fue el de huir de inmediato, y en vez de eso permaneció escondido detrás de una esquina, viendo a los cuatro jóvenes entrar hasta perderse entre las sombras; después, él mismo se armó de valor y empezó a adentrarse lentamente en el callejón, caminando de puntitas y tratando de ser lo más sigiloso posible.
A medida que iba avanzando, el callejón se volvía cada vez más oscuro, y el príncipe tuvo que abrirse camino a tientas, mientras percibía un desagradable olor a decrepitud y aguzaba el oído para captar cualquier sonido de pasos o de voces que pudiesen venir de enfrente.
Después de un rato, el príncipe pudo ver de inme diato dónde se hallaban los matones vestidos de negro y su compañero: al final del callejón había un enorme muro de concreto y en este había una puerta metálica ligeramente entreabierta, y una luz titilante brillaba a través del resquicio, proyectando sobre el negro suelo una tenue línea dorada.
El príncipe se fue acercando lentamente, con el corazón todavía latiendo fuerte en su pecho como un martillo. Cuando se hallaba a un metro de la puerta, se dio cuenta de que esta dejaba entrever la habitación que había al otro lado, por lo que decidió quedarse inmóvil y escu char con toda su atención, porque desde el interior de la habitación lle gaba la voz de su compañero de clases, la cual sonaba acobardada y llena de angustia… incluso parecía estar llorando.
Lo que vio entonces lo sorprendió y perturbó al mismo tiempo.
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—¿Qué fue lo que vio? — preguntó Lily, completamente enganchada por la historia.
—Pues mira, esto fue lo que el príncipe vio…
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"Los tres tipos de negro tenían al compañero de clases del príncipe acorralado contra la pared. El rostro del pobre chico estaba bañado en lágrimas… y a pesar de que el príncipe desconocía por completo el contexto de la conversación, o lo que estaba sucediendo… era obvio que aquel chico estaba suplicando perdón o piedad, pero los otros tipos permanecían imperturbables, mirándolo con severidad sin decir una sola palabra.
De repente, uno de ellos sujetó al chico de los hombros, y con extraordinaria rapidez, le dio un fuerte golpe en el vientre con la rodilla y luego lo empujó al suelo con fiereza…
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Lily soltó un respingo.
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"Retorciéndose de dolor en el suelo, el chico siguió sollozando para luego empezar a hablar con mucha rapidez, rogándole una y otra vez a sus torturadores que lo perdonaran. Era algo patético de ver, pero a la vez aterrador.
Desde el otro lado de la puerta, el príncipe apenas podía creer lo que estaba viendo. Siempre había visto a su compañero de clases como alguien… vanidoso y arrogante. Como la clase de chico que a uno indefectiblemente le cae mal, simplemente por tratarse de alguien que siempre actúa de manera… bueno… tonta. Con esto, quiero decir que ese chico era de esa clase de personas que siempre creen estar por encima de las reglas y de los demás, solo por el hecho de tener mucho dinero y muchas cosas bonitas… de esos que siempre se ponen a decir cosas desagradables a espaldas de los demás… ¿entiendes a lo que me refiero?
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—Sí, claro que lo entiendo. — dijo Lily con el ceño ligeramente fruncido — O sea que ese chico era alguien muy malo…
—Bueno, — dijo Lincoln con voz tranquila — yo no diría que este chico era una mala persona por naturaleza, Lily. Simplemente, era alguien acostumbrado a que sus caprichos siempre se cumplieran y a quien le encantaba ser el centro de atención de su grupo de amigos. Cuando una persona crece con ese estilo de vida, sin que nadie lo corrija o le diga que está haciendo algo malo y que tiene que mejorar... — el peliblanco chasqueó la lengua al mismo tiempo que negaba con la cabeza —Bueno, es muy difícil que alguien así termine siendo una buena persona. Obviamente, al príncipe no le caía bien este muchacho… de hecho, en más de una ocasión, llegó a pensar que era necesario enseñarle una lección (con esto quiero decir que había que darle una buena paliza), pero… nunca, ni en sus más descabelladas fantasías, imaginó que llegaría a verlo siendo golpeado de una manera tan brutal como en esos momentos. Nunca en su vida imaginó que lo vería llorar y suplicar de la forma en que lo estaba viendo… y a pesar de que el príncipe nunca había sentido aprecio ni simpatía por su compañero de escuela, aquel castigo le pareció demasiado. Ni siquiera se le podía llamar castigo, aquello tenía que ser abuso (1). Era imposible no sentir compasión y lastima hacia el pobre chico…
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"…pero lo peor de todo, por lejos, era que los matones no se daban por satisfechos, pues aun cuando su víctima estaba tirada en el suelo, completamente indefensa y sollozando, uno de ellos aprovechó para propinarle un fuerte puntapié, una vez más, en el vientre. El chico soltó un fuerte alarido de dolor… pero su suplicio no terminó ahí, ya que el más fuerte de los tres matones lo agarró del cuello de su camisa, obligándolo a levantarse, para luego empujarlo hacia la pared como si fuese un simple muñeco de trapo.
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—¿Y que hizo el príncipe? — preguntó Lily con los ojos muy abiertos.
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"Hizo lo único que podía hacer en ese momento: quedarse quieto y observar todo lo que estaba sucediendo… al mismo tiempo que rezaba con todas sus fuerzas para que los matones no lo descubriesen.
En más de una ocasión, se sintió tentado a intervenir para tratar de ayudar a su compañero, pero al final, su propio instinto de supervivencia se lo impidió, porque, después de todo… ¿Qué podía hacer él? No sabía pelear, no tenía armas, estaba solo… todo eso sin mencionar el hecho de que esos tres tipos estaban dándole una golpiza a un muchacho muy rico sin el menor remordimiento, como si hacer ese tipo de cosas fuese de lo más normal para ellos. Si por algún motivo llegaban a enterarse de que el príncipe los estaba observando, quien sabe de qué serian capaz con tal de mantener todo el asunto en el más hermético secreto.
Ahora, si crees que todo lo que te he contado hasta ahora es horrible… prepárate, porque lo que viene es aún peor.
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—¿Peor? — preguntó Lily alarmada.
Lincoln simplemente asintió con la cabeza.
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"Veras… en un determinado momento, uno de los matones sujetó al muchacho de los cabellos, obligándolo a ponerse de rodillas. El pobre chico apenas si podía balbucear alguna que otra palabra entre sus lágrimas y el inaguantable dolor que seguramente estaba sintiendo en esos momentos.
Entonces, uno de los tipos de negro sacó de su bolsillo una vara de madera. Musitando unas cuantas palabras ininteligibles, apuntó hacia el muchacho y… de repente, los lloriqueos y gemidos del chico dejaron de oírse. Sorprendido por esto, el muchacho se llevó ambas manos al cuello… y empezó a gesticular con desesperación, al mismo tiempo que su boca permanecía completamente abierta. Fue entonces que el príncipe comprendió lo que acababa de suceder. Su compañero de clases se había quedado mudo.
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—¡Oh, no! — exclamó Lily.
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"Pero ahí no terminó el suplicio de este muchacho, ya que, al poco rato, los tres sujetos de negro sacaron respectivamente cada uno una vara de madera y, esta vez musitando los tres juntos unas extrañas palabras, hicieron que de las tres varas brotaran gruesos y poderosos relámpagos que impactaron directamente contra el cuerpo del chico, quien volvió a caer al suelo, donde empezó a rodar y a retorcerse, con la boca completamente abierta y los ojos cerrados. No profirió ningún sonido, pero era evidente que, de haber podido hacerlo, habría gritado con todas sus fuerzas.
Fue entonces que el príncipe lo entendió todo.
Aquellos tipos debían ser hechiceros de alto rango, y a juzgar por sus vestimentas y el modo en que estaban torturando a su compañero de clases… estaba más que claro que debían ser practicantes de magia oscura… que es la magia que solo usan los magos más malvados.
(Suspiro)
En solo unos minutos, la mente del príncipe pasó de estar en estado de shock, a ser toda una maraña de preguntas sin respuestas. ¿Quiénes eran esos tipos? ¿Qué buscaban o que querían? ¿Pertenecerían a alguna especie de organización, orden o sociedad secreta? Y lo más importante… ¿Qué hacia ese chico con ellos? O mejor aún… ¿Qué había hecho él para merecer tan tremendo castigo?
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En este punto de la historia, Lincoln decidió hacer una pequeña pausa para crear suspenso. Vio con satisfacción como los ojos de su hermanita estaban fijos en él, con fascinación.
—¿Y luego que pasó? ¿Qué hizo el príncipe? — exigió saber Lily ansiosamente.
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"Pues bien… el tormento de ese pobre muchacho estaba durando toda una eternidad, o al menos eso le pareció al príncipe. Quizás… solo pasaron unos cuantos minutos, o quizás fue una hora… era difícil saberlo, pues el tiempo parecía haberse detenido, pero cualquiera que haya sido el caso, en ese punto el príncipe se sentía completamente… paralizado… sin saber qué hacer.
En cierto momento, se dio cuenta de que sus manos estaban temblando. Había seguido a estos muchachos, esperando encontrar una gran aventura de la cual presumir más tarde, o por lo menos algo que satisficiese su insaciable curiosidad… pero ahora se daba cuenta de que lo que estaba frente a sus ojos iba más allá de sus más alocadas fantasías. Su vida era tan pacífica y tan agradable, siempre rodeado de sus hermanas, a quienes él amaba mucho… siempre había sabido que en el mundo había gente malvada, pero apenas ahora se daba cuenta de lo que esta clase de personas eran capaces de hacer a los demás.
Ya no había lugar para la duda. El príncipe ya estaba plenamente convencido de que lo que estaba viendo estaba muy lejos de ser simplemente una travesura de adolescentes o un caso de abuso… esto era un crimen en toda la extensión de la palabra. Y ya sabes lo que pasa con las personas que cometen crímenes, ¿verdad?
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—Sí, los meten en la cárcel. — respondió Lily con voz seria.
—Exacto.
Una vez dicho esto, el peliblanco prosiguió con el relato.
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"El príncipe empezó a sentir un miedo muy profundo. Aquellos tipos eran de cuidado, ya que no solo eran más grandes y más fuertes que él, sino que además sabían usar magia. Era solo cuestión de tiempo antes de que notaran su presencia, (asumiendo, desde luego, que no lo hubiesen hecho ya, y solo estuviesen fingiendo no darse cuenta) y en caso de que esto sucediese, era muy poco probable que le dejasen ir así sin más. Tomando en cuenta que estaba solo y desarmado, lo único que podía hacer bajo esas circunstancias era irse de ahí lo más pronto posible antes de que fuese demasiado tarde.
En el fondo, se sentía muy culpable por irse de esa manera, sin poder ofrecer ningún tipo de ayuda a su compañero de clases, pero… permanecer en ese sitio ya no era una opción segura, además de que no podía hacer absolutamente nada por él.
Así pues… procurando no hacer ningún ruido, el príncipe empezó a caminar de espaldas lentamente, con mucho cuidado para no tropezar. En un determinado momento, le pareció que la mirada de aquel pobre chico que estaba siendo torturado se cruzaba brevemente con la suya, como si le estuviese recriminando por su cobardía y su falta de compasión … pero prefirió ignorar ese sentimiento, convenciéndose a sí mismo, una vez más, de que lo mejor que podía hacer en esa situación, era huir. Así que se dio media vuelta y salió del callejón.
Una vez que estuvo afuera, pudo por fin pudo dejar escapar un suspiro de alivio y empezó a caminar en dirección al palacio. Apenas había caminado unos cuantos metros cuando, de repente… alguien lo sujetó fuertemente del hombro, obligándolo a darse la vuelta.
—¿Vas a algún lado, niño? — preguntó un enorme tipo vestido con capa negra y escalofriante mirada.
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—¡Oh, no! — exclamó Lily — ¿Y después… que paso? ¿Qué paso? ¿Qué paso? ¿Qué paso?
Lincoln sonrío divertido al ver a su hermanita tan emocionada y ansiosa por saber lo que ocurriría después.
—Tranquila, ahora mismo te lo diré…
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"Sintiéndose acorralado, el príncipe tragó saliva, y se concentró con todas sus fuerzas mentales para poder decir algo ingenioso que lo pudiese sacar de aquel lio. Respiró profundamente y dijo:
—Eh… yo solo… veía... quiero decir… estaba… um… solo quería…
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Al oír esto, Lily se golpeó la frente con la palma de la mano.
—¡Ay, no! ¡Que tonto! ¡¿Por qué dijo eso?! ¡¿Por qué?!
Lincoln se encogió de hombros.
—¿Qué te puedo decir? El pobre estaba nervioso. En fin, entonces el tipo dijo…
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"—¿Solo querías… que? — preguntó con voz seria, a la vez que se cruzaba de brazos, lo cual denotaba que esperaba una respuesta inmediata.
El príncipe no tuvo mucho para pensar en que decir, así que simplemente dijo todo lo primero que se le vino a la mente.
—N-n… eh… quiero decir… ¡Sí! Estaba buscando un… un… ¡un baño!
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—¿Un baño? — preguntó Lily con extrañeza.
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"—¿Un baño? — preguntó el tipo con extrañeza.
—¡Si! — respondió el príncipe, todavía sintiéndose muy nervioso. — Es solo que… soy nuevo en este lugar y… no conozco bien este pueblo… y… um… creo que me perdí y-y… la verdad es que tengo muchas ganas de ir al baño, pero no sé dónde pueda haber uno… je, je…
El príncipe sonrió levemente, esperando con todas sus fuerzas que el tipo le creyese la mentira y lo dejara ir, pero este seguía mirándolo con desconfianza y con los brazos cruzados. Pasaron unos cuantos segundos, el príncipe estaba empezando a sudar y a sentirse demasiado ansioso, pero tenía miedo de hacer cualquier movimiento o gesto que pudiese parecer sospechoso. Mientras tanto, el otro tipo seguía mirándolo con el ceño fruncido.
—Entonces… — empezó el príncipe, tanteando el terreno — ¿Sabe dónde hay un baño? En serio tengo muchas ganas de ir…
El sujeto permaneció en silencio un par de segundos, hasta que finalmente dijo:
—Aquí no hay ningún baño, chico. Vete a algún otro lado y no te metas donde no te llaman.
Haciendo un gran esfuerzo por no soltar un suspiro de alivio, el príncipe dijo:
—Ah, si… c-claro. Disculpe las molestias… ¡Buenas noches! — y se fue.
El tipo no respondió. A medida que el príncipe se iba alejando, pudo sentir que la mirada de aquel joven hombre todavía seguía puesta en él.
Apenas el príncipe dobló en una esquina, y estuvo completamente seguro de que nadie más lo veía, empezó a correr con todas sus fuerzas, y no se detuvo hasta llegar al palacio.
Al llegar, sus padres lo regañaron muy severamente por haberse quedado afuera hasta muy tarde y lo castigaron prohibiéndole las salidas del palacio durante unas semanas; al príncipe, sin embargo, esto no le molestó en absoluto, ya que tenía muchas cosas en que pensar y no sentía deseos de volver a caminar en las calles hasta tan tarde.
Subió las escaleras del palacio hasta llegar a su habitación y se encerró en esta.
¿Qué se suponía que debía hacer ahora, después de todo lo que había visto?
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—Ahora, déjame preguntarte una cosa, Lily. — dijo Lincoln con voz serena — ¿Qué crees que debió haber hecho el príncipe?
Lily lo pensó un par de segundos antes de responder.
—Supongo que… debió contarle todo a sus papás. O, tal vez, a la policía…
Lincoln asintió, complacido con la respuesta de la niña.
—Bien alegra que digas eso, porque veras…
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"… como ya he mencionado antes, este príncipe no era muy inteligente que digamos. Si bien es cierto que consideró seriamente la posibilidad de ir con sus padres, el rey y la reina, a contarles todo lo que había visto y oído, al final, terminó rechazando esa idea por considerarla demasiado… infantil. Después de todo, ya no era un niño pequeño, había crecido, y si bien no se le podía considerar mayor de edad, era lo suficientemente inteligente y precavido como para no meterse en problemas… al menos eso era lo que él creía.
Además, no se sentía lo suficientemente cómodo como para confiarle a sus padres todo lo que había visto. En el pasado, hablar de sus problemas con sus padres no había dado buenos resultados, ya que, siendo personas muy ocupadas y teniendo que dividir su atención entre otras diez hijas, todo lo que él les decía tendía a ser olvidado rápidamente, en comparación a todo lo que sus hermanas pudiesen necesitar.
Por cierto… también pensó en contarle todo a sus hermanas, más específicamente a las mayores, pero al final decidió no hacerlo, pues pensó que podía ser peligroso para ellas.
Era difícil saber lo que aquellos tipos serían capaces de hacer si llegasen a enterarse que alguien los había visto torturando al hijo de un duque.
Sintiéndose frustrado por no saber qué hacer, el príncipe se recostó en su cama y, con el fin de distraerse un poco, se puso a hojear uno de sus libros preferidos de héroes.
Fue entonces que una idea se le vino a la mente.
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—¿Qué clase de idea? — preguntó Lily.
Lincoln soltó un largo suspiro antes de responder.
—La idea, en general, era esta: ¿Por qué no podía él, "el príncipe aburrido", hacer una investigación más profunda sobre este extraño grupo de hechiceros de magia negra, para luego revelar sus crueles actos ante el público? Después de todo, seguramente tenía que haber mucha más información sobre ellos, y si eran capaces de hacerle cosas tan atroces al hijo de un duque, quien sabe cuántos otros muchachos estuviesen siendo atormentados de la misma manera por ellos. Haciendo uso de toda su inteligencia y de sus habilidades, el príncipe estaba seguro de que sería capaz de descubrir quiénes eran y cuáles eran sus planes… después, dejaría que la policía se encargara de ellos.
Lily parpadeó un par de veces, sorprendida por lo que acababa de oír.
—Wow… eso sí que es muy valiente.
Lincoln la miró con seriedad.
—No, no lo es. Más bien es algo bastante tonto e ingenuo. Lily, si alguna vez llegas a ver algo parecido a lo que este príncipe vio, tienes que contárselo a Mamá o a Papá, o alguna de las chicas… o a mí. Lo que el príncipe hizo no estuvo bien, fue imprudente y peligroso. Nunca trates de hacer algo como lo que él hizo.
—Sí, si… lo prometo, lo prometo. — respondió la niña un poco impaciente, pero después, recordó algo — Espera… ¿el príncipe sabía que lo que estaba haciendo era algo peligroso?
—Bueno… sí. — respondió el peliblanco con cierta cautela.
—Entonces… si ya lo sabía, ¿por qué decidió hacerlo?
El peliblanco sonrió forzadamente. A veces, Lily podía ser muy perceptiva a pesar de ser tan joven.
—¡Vaya! Esa sí que es una buena pregunta, Lily… ¿Por qué el príncipe decidió hacer lo que hizo? Bueno, veras… el príncipe de este cuento no era alguien inteligente, eso ya lo he dicho varias veces, pero eso sí, era valiente… o por lo menos, quería ser valiente, porque… veras, el… Mmm… ¿Cómo te lo explico? —Lincoln permaneció en silencio un momento, pensando en cómo explicarle a su hermanita lo que trataba de decir — Quizás… su orgullo tuvo algo que ver en todo esto…
—¿Su orgullo?
—Si. Veras… en el fondo, él quería investigar a ese grupo de magos y desenmascararlos porque… — suspiró — porque quería que aquello fuese su victoria personal, ¿me entiendes? Él quería que este fuese su triunfo...no de su padre, de sus hermanas, o de nadie más. Estaba tan acostumbrado a que siempre lo llamaran "el príncipe aburrido", a que sus logros, que no eran muchos, fuesen prácticamente ignorados mientras que los de sus hermanas eran elogiados y aplaudidos por todo el mundo… estaba tan acostumbrado a todo eso, que la sola idea de hacer algo… "heroico" por una vez en su vida, era algo… muy tentador para él. El solo pensar en ganar algo de reconocimiento para sí mismo era una idea que lo emocionaba mucho. Incluso llegó a imaginarse a sí mismo siendo aclamado por todo el reino como uno de los héroes de sus historias… imaginó a su madre abrazándolo, a sus hermanas felicitándolo, a su padre dándole una palmada en el hombro y diciendo: "Hijo, estoy orgulloso de ti" …
Lincoln suspiró con algo de cansancio.
—En fin, más o menos eso era lo que pensaba el príncipe en esos momentos. ¿Recuerdas cómo le gustaba leer historias de sup… quiero decir, de héroes, y como se imaginaba a sí mismo siendo uno? Bueno, pues pensó que esta era una buena oportunidad para demostrar que era valiente, que podía ser un héroe verdadero y que… tal vez, de esa forma, sus padres lo verían de una forma más… especial. — de nuevo suspiró — Una idea bastante tonta, en realidad.
Lily miró a su hermano en silencio por un momento.
—Yo no creo que sea una idea tonta.
—¿Cómo dices? —preguntó Lincoln sorprendido.
—Digo que… no creo que esa sea una idea tonta. Es… triste. Pero no tonta.
Lincoln casi sonrió.
—Pero cuéntame… ¿Qué pasó después? ¿Qué hizo el príncipe?
—Mmm… bueno… empezó a preparar todo un plan elaborado para investigar a ese grupo de magos criminales. Sin embargo, nunca imaginó que lo que estaba haciendo le traería grandes problemas en el futuro…
Continuara…
(1) Aquí estoy usando la palabra "abuso" en vez de "bullying", ya que prefiero usar palabras en español.
Hacía tiempo que quería terminar de escribir la segunda parte de esta historia, y ahora… POR FIN pude hacerlo.
La razón de mi tardanza es que quería escribir los primeros dos capítulos de la historia "Confesiones de un viejo amigo", con la perspectiva de Clyde. Si ya han leído eso historia, entonces se darán cuenta de que aquí es donde ambas historias, "confesiones" y "un cuento antes de ir a dormir", van a tener un punto de conexión.
Ahora bien, no creo que sea necesario que lean "confesiones" para entender esta historia, pero si les interesa entender un poco más los detalles o el trasfondo de todo, así como también los pensamientos personales de Clyde… entonces, si les sugiero que lo lean (si quieren y si tienen tiempo, claro).
En fin… respecto al capítulo… (SPOILER ALERT) … en caso de que no lo hayan notado, la historia que Lincoln le está relatando a Lily es la suya propia, con tintes de fantasía y de cuento infantil (Wow…Impactante, lo sé, XD).
Tal y como Lincoln prometió, en este cuento habrá partes de acción, intriga, ciencia ficción, romance… y un poco de terror. En este capítulo, hubo intriga, y a medida que vaya avanzando la historia, se volverá más oscura… pero no se preocupen, habrá un final… "feliz" entre comillas.
Me pareció que sería una buena idea escribir partes donde Lily interrumpiera la narración de Lincoln, haciendo preguntas, exclamaciones… más que nada porque eso es lo que los niños siempre hacen cuando tratas de contarles un cuento. ¿Les gusta? Si no, siéntanse libres de escribir comentarios, sugerencias, amenazas… lo que sea.
Ahora que… ¡por fin! ... ya he escrito los primeros capítulos de "confesiones" y este capítulo de "un cuento antes de dormir", por fin podre enfocarme en "volver al pasado", más específicamente en el arco de Lucy, en el que llevo trabajando desde hace tiempo.
Ahora pasemos a las personas que me han dejado comentarios, a quienes mando saludos y agradecimientos…
Copet: Muchas gracias. Espero no decepcionar con este capítulo. Créeme, nunca los olvidé.
El caballero de las antorchas: Muchas gracias por tu análisis tan extenso, ja, ja… 1) Me gustó mucho la comparación que hiciste acerca de Lily, como el cuadro de una bella ciudad que en la actualidad está en ruinas, créeme, yo no lo podría haber explicado mejor. 2) Respecto a Lincoln, es cierto que su situación, al menos en el momento en el que transcurre "un cuento antes de dormir", no es la ideal. Todo parece estar bien en la superficie, pero hay problemas ocultos. Respecto a su cambio y su partida de la casa, esto espero explicarlo un poco mejor en el siguiente capítulo. En ciertos puntos, pareces un profeta, pero prefiero no hacer comentarios porque podrías adivinar lo que se viene y, aquí entre nosotros, me gusta el suspenso. 3) Tu comentario respecto a Lori es muy acertado… ¡muy bien!
En fin, muchas gracias por tu review y tus porras. Espero no decepcionar en el futuro.
Jonás Nagera: Muchas gracias por tu comentario. Me alegra saber que mi historia tiene un efecto muy placentero en ti.
Hisworld39: Muy buenas observaciones acerca de Lincoln y de su cambio. El comentario que hiciste acerca de Lori también fue muy acertado. Muchas gracias, en el futuro habrá más momentos entre Lincoln y Lily.
Bueno eso será todo por ahora. Una vez más, gracias por las lecturas, y hasta la próxima. ¡Bye!
