Capítulo 48
Este-noreste
Al día siguiente, y tras un buen desayuno, Lucho e Iris se dirigieron hacia el este de Teselia tras avisar tanto a Lirio como a la madre del chico; mientras se dirigían para allá, la chica le estuvo contando un poco acerca de toda la zona en su conjunto.
-El este-noreste de Teselia siempre se ha caracterizado por ser una zona de refugio, durante las Grandes Guerras la gente se desplazaba hacia allí huyendo de los conflictos y la destrucción que atenazaban el resto de localidades.
-Ya veo, supongo que sería por la orografía del terreno…
-Así es, la montaña Reversia hacía de barrera natural y, dado que la mayoría de luchas se concentraban en puntos estratégicos del cantón, éstas no llegaban allí. Es quizás la zona más verde y natural de toda Teselia, aunque tiene algunas localidades interesantes.
-Genial, ya tengo ganas de verlo todo y explorar cada rincón…
Pasaron la salida este de la ciudad y se adentraron en la ruta 11, una ruta semi montañosa que cruzaba una amplia vaguada y atravesada por un caudaloso río, afluente del Yangtsé, que se desdoblaba en dos en cierto punto, formando dos vistosas cascadas que complementaban el paisaje rocoso, con vegetación algo dispersa pero igualmente presente gracias a la presencia del río. La carretera discurría recta sin desviarse, salvando el río y la vaguada con dos puentes de piedra de estilo simple pero moderno. Era una ruta no muy larga pero que se tomaron su tiempo en atravesar, puesto que el paisaje era muy bonito e invitaba a pararse y contemplarlo, además, la presencia de más entrenadores por las cercanías llamó la atención de Lucho, el cual no pudo evitar desafiar a unos cuantos, descubriendo entonces que era gente extranjera que estaba de visita, viendo a un inglés y a un francés tratando de comunicarse entre ellos con escasos resultados.
-Ça va? Où est le parking pour caravanes?
-I don't know, I don't know, please understand!
Dado que ninguno de los dos sabía lo que se decían no pudieron ayudarlos mucho, aunque un poco más adelante llegaron a ver un parking de caravanas situado cerca del río, por lo que supusieron que a lo mejor estaban buscando ése sitio en concreto.
Otro detalle que llamó mucho la atención de Lucho fueron los propios pokémon que por allí vivían, viendo otras especies muy distintas a las que estaba acostumbrado a ver; dado que al poco de volver de pueblo Vidriera la profesora Encina les pidió sus pokédex para que su padre les actualizara la base de datos, pudo identificar con ella a muchos como buizel, gliscor, golduck, seviper o zangoose, todos ellos pokémon de especies endémicas de otras partes del mundo.
-Vaya, cuantos pokémon hay por aquí que no conozco… ¿a qué se debe?-inquirió el chico, curioso al respecto.
-¡Es por la presencia de extranjeros! Ya los viste antes, mucha gente proveniente de otras partes del mundo se trae sus pokémon consigo y, con el tiempo, se han ido introduciendo muchas otras nuevas a este lado de Teselia-explicó Iris.
-Ya veo… aunque ¿no es eso un poco arriesgado? Quiero decir… hay muchas especies que puedan llegar a ser bastante invasoras…
-Sí, es por eso que se decidió que éstas no salieran de esta zona del cantón, para evitar problemas, principalmente.
Estuvieron por allí un rato más buscando pistas e indicios de alguien que estuviera escondido por allí, preguntando incluso en el párking de caravanas por si hubieran visto a alguien sospechoso vestido de monje, pero nadie supo decirles nada. Lucho peinó todos los huecos posibles subido sobre reshiram para ver bien toda la zona desde las alturas, mientras que Iris hacía lo propio por tierra con la ayuda de su deino y su agudo sentido del olfato, pero no vieron a nadie ni encontraron ni una sola pista cerca de allí.
Pasadas las doce del mediodía, y tras asegurarse de que no había nadie escondido por las inmediaciones, continuaron con el viaje hacia el este, paliando el resto de kilómetros hasta llegar a su primera parada en el camino.
Situado en un amplio valle entre montañas y atravesando el tramo más estrecho del río Yangtsé, el puente Villa destacaba por ser el más antiguo de toda Teselia. Construido hace más de doscientos años para salvar esa parte del río, era un puente de piedra de estilo muy clásico, con dos arcos ojivales inferiores y una estrecha torre de acero situada justo en el centro y sujeta mediante tensores que soportaban toda su antigua estructura. Aunque lo que más destacaba de ese puente era que a ambos lados de los extremos del mismo se encontraban las casas de los habitantes, que fueron construidas en su momento allí para evitar que las constantes crecidas del río cada vez que llovía se las llevara por delante. El resultado fue un muy vistoso puente habitado que atraía tanto a turistas como a locales para admirar su estructura y pasar el día allí, puesto que a su alrededor se construyeron muchas pistas de baloncesto y tenis, además, era un lugar muy popular para la realización de actividades.
Estuvieron visitando el lugar, conociendo allí a una banda local de música folk llamada Los tranquilos de puente Villa compuesta por cuatro integrantes: Cantalicio, el vocalista, Ventura, el guitarrista, Gerónimo, el armonicista, y Amadeo, el beatboxer. Su estilo era muy particular, con melodías profundas y muy folclóricas, en ese momento estaban cantando su mayor éxito, entonado en estilo enka y con letra adaptada de lo más particular.
Soy un viejo, de pie en la penumbra, fascinado por las gaviotas. (Bis)
Contemplando el mar azul, lamentándome y derramando unas lágrimas, añorando a las hermosas gaviotas que se alzan sobre el puerto azul.
Tras el término de la performance todo el mundo que les escuchaba aplaudió a rabiar, Lucho e Iris incluidos, ya que había sido muy bonito y, además, era un estilo de música que nunca antes habían escuchado. Estuvieron hablando un rato con Cantalicio, el cual les estuvo explicando un poco el trasfondo de la canción.
-Sé que mi estilo no se refleja de ninguna manera en éste lugar, pero siempre he creído que no puedo cambiar algo así, después de todo vengo de donde vengo, y por eso escogí el enka como una parte intrínseca de mi canto.
-Nunca antes lo había escuchado…-murmuró Iris, curiosa al respecto.
-¿De dónde es usted?-inquirió Lucho, con educación.
-Soy de Japón, concretamente de Shikoku, y mis letras reflejan experiencias personales y vivencias que han marcado gran parte de mi vida. Llevo viviendo en Teselia desde hace ya diez años y me encontré tan a gusto aquí que decidí quedarme, pero trayendo conmigo lo mejor de mi tierra.
-Ya veo… es muy bonito.
-Muchas gracias por escucharme, jóvenes, me llena de alegría y esperanza ver como las nuevas generaciones se aproximan a éste particular estilo de canto.
Al otro lado del puente, y cerca de las pistas de tenis, vieron una gastroneta con mucha gente sentada en mesas de picnic a su alrededor; dado que ya era la hora de comer decidieron pasarse para probar un poco las delicias locales. En ella pudieron degustar unos sándwiches de bayas frescas con distintas salsas dulces y saladas que complementaban a la perfección el resultado en su conjunto, llegando a repetir un par de veces incluso y compartiéndolos con sus pokémon.
-¡Vaya, éstos sándwiches están buenísimos!-exclamó Iris, encantada.
-¡Desde luego, merece la pena haber venido aquí solo por esto!-asintió Lucho, dándole un buen mordisco al suyo.
-¡Me alegro de que os gusten, jóvenes, me encanta la gente que le gusta comer!-agradeció la dueña de la gastroneta, una mujer bajita y algo rechoncha, de pelo rizado y vestida de chef.
Tras comer allí estuvieron haciendo algunas preguntas a los locales por si hubieran visto alguna vez al sabio que estaban buscando, pero dado que nadie supo decirles nada al respecto, no pudieron sacar nada en claro. Estuvieron explorando también un poco por la zona por si hubiera algún lugar apartado donde esconderse, pero tras un registro concienzudo, no vieron a nadie sospechoso por las inmediaciones y decidieron tachar ése lugar de su lista, continuando entonces con su viaje.
Continuando hacia el este atravesando la ruta 12 la orografía seguía cambiando, al tiempo que el terreno continuaba bajando cada vez más y más, atravesando grandes campos llanos salpicados de arboledas y vistosas colinas, componiendo una estampa de lo más bucólica. Se quedaron un rato por allí admirando las vistas, buscando más pistas que le llevaran hasta el último sabio sin encontrar gran cosa, y combatiendo de vez en cuando con algún que otro entrenador con los que se cruzaban por parte de Lucho. Iris, por su parte, prefirió quedarse más al margen observándole luchar con una media sonrisa grabada en su rostro. En cuanto terminó el último enfrentamiento, le comentó en un momento dado.
-Te veo muy motivado…
-Sí, bueno, hasta el momento me está gustando mucho viajar contigo…
-¿Ah, sí?
-Sí, se siente muy distinto a cuando estaba viajando para reunir las medallas y enfrentar la liga. Es una sensación extraña, como si estuviera viviendo de nuevo ese viaje pero desde otra perspectiva…
-Bueno… puede ser porque yo esté aquí...-murmuró ella, divertida.
-Eso siempre es un plus, quieras que no…-asintió el chico, siguiéndola la corriente.
-Qué listo…
-Oye, que conste que empezaste tú…
-Y tú lo continuaste. Eres muy fácil de provocar ¿lo sabías?
-Sí, lo sé, con N me pasaba mucho…
En ese momento Lucho se quedó callado, cosa que enseguida Iris notó, inquiriendo de seguido.
-¿Todavía piensas en todo lo que pasó?
-Constantemente. Cuando entré en su habitación… fue como entrar en otro mundo, uno muy enrarecido y distorsionado. Sentí muchas cosas allí, como si fuera una mezcolanza de sentimientos encontrados. Felicidad y frustración, tranquilidad e ira, valentía y miedo… y esa cajita de música…
Tras esas palabras el chico guardó silencio, mirando hacia otro lado como si le diera reparo continuar; una leve brisa de verano se levantó, azotando la hierba alta cercana y refrescando el ambiente, al tiempo que el sol comenzaba a ponerse en la lontananza. Iris se acercó a él y le cogió de la mano, al tiempo que murmuraba.
-No fue cosa tuya… no podías saber lo que realmente pasaba.
-Lo sé, pero aun así… me apena no haberme percatado antes, ni siquiera lo pensé. La única que supo verlo fue Liza.
-Oh ¿Cómo está?-inquirió la chica en ese momento.
-No muy bien… que esa es otra, me molesta no poder ayudarla. No guardo rencor a N por todo lo sucedido, pero… podría haberse al menos molestado en despedirse de ella, al menos.
Hubo otro breve silencio sólo roto por los sonidos de la naturaleza que les rodeaba y por algún que otro coche circulando por la carretera cercana, observándole pasar con gesto mohíno. Iris sonrió levemente, al tiempo que murmuraba.
-Eres un buen chico, Lucho… me gusta eso de ti.
-¿Ah, sí?-inquirió él, curioso.
-Claro… eres sensible y cariñoso con los que te rodean…
-Oh… ¿y qué más?
-Eres noble y honesto, después de todo te ganaste el reconocimiento de reshiram…
-Ajá…
-… aunque a veces eres un tanto duro de mollera.
-Sí, sí… espera ¿qué?
Ante eso la chica dejó escapar una risotada, al tiempo que Lucho la miraba con gesto ligeramente molesto, murmurando de seguido.
-Muy lista tú… qué bien se te da comerme la oreja…
-Oh ¿entonces lo admites?
-Quizás un poco… pero que conste que estoy trabajando en eso.
Aun a pesar de todo los dos terminaron riéndose con complicidad, besándose poco después y dejando pasar el tiempo. Dado que ya comenzaba anochecer, apretaron el paso hasta que finalmente llegaron a la siguiente parada.
Para cuando alcanzaron pueblo Ladrillo era ya de noche, entrando en la localidad por una vistosa puerta de piedra de granito y gres grisáceo. Y es que dicho pueblo se encontraba construido en el interior de una alta muralla que también formaba parte del propio pueblo, con muchas casas apiñadas en torno al núcleo urbano y con un paseo superior que rodeaba dicha muralla como las almenas de un castillo. Las casas estaban también construidas de piedra pero con un tono algo más azulado, de tejados planos y estilo mucho más moderno que el de la alta muralla que las rodeaba. Aunque lo que más les llamó la atención nada más llegar es que no había absolutamente nadie por la calle, viéndose el lugar vacío y solitario.
-Qué raro… ¿dónde está todo el mundo?-inquirió Iris en ese momento.
-Me estaba haciendo la misma pregunta…-asintió el chico, igual de extrañado que ella.
Si no fuera porque había luz saliendo de las casas cercanas, hubieran jurado que el pueblo se encontraba abandonado. Estuvieron buscando el centro pokémon, encontrándose entre las sinuosas calles para su sorpresa con un vigilante de seguridad que, nada más verles, se dirigió a ellos directamente.
-Buenas noches, ustedes no son de aquí ¿verdad?
-Ah, no, estamos de paso…
-Oiga ¿dónde está todo el mundo?-inquirió Lucho en ese momento.
-¡Pues metidos en sus casas! En cuanto se pone el sol todos los vecinos se encierran y no salen de ellas durante toda la noche, yo me encargo de vigilar el pueblo cuando anochece, pero está todo muy tranquilo… inquietantemente tranquilo…
-Vaya ¿Y eso por qué?
-Por lo que me explicaron cuando me contrataron hace ya unos años atrás, es una antigua norma del pueblo que a día de hoy aún sigue vigente, el toque de queda establece las nueve como la hora límite para estar en la calle, una vez llega esa hora todo el mundo se mete en su casa y yo empiezo mi jornada laboral…
-¿Y por qué harían eso?-inquirió Lucho, anonadado.
-No tengo mucha idea, la verdad, al parecer tiene que ver con una antigua leyenda, pero no sé mucho más al respecto.
El detalle del toque de queda llamó la atención de Lucho, el cual comentó al respecto.
-Entonces si usted está todas las noches estará al tanto si alguien viene por aquí…
-Así es…
-¿No habrá visto recientemente a una especie de monje o sacerdote vagando por aquí?
-¿Monje o sacerdote? Si lo hubiera visto me acordaría, eso por descontado, así que no, no he visto a nadie así por aquí nunca.
El chico se quedó un tanto contrariado, por lo que lo dejaron estar y le preguntaron dónde podían encontrar el centro pokémon, dándoles indicaciones hacia el centro del pueblo, encontrándolo fácilmente y entrando en él. Dado que ya era de noche cerrada, decidieron pasarla allí cogiendo una habitación y yendo a cenar a la cafetería, yéndose a la cama enseguida para continuar con el viaje a la mañana siguiente. Una luna cuarto creciente se alzaba sobre Teselia, iluminando débilmente las colindancias del pueblo.
Mientras tanto, en ciudad Porcelana, el resto de sabios encarcelados pasaban el tiempo en la misma celda, un tanto inquietos; tras todo un día de interrogatorios interminables, esperaban a una sentencia que no parecía llegar. Aun a pesar de su porte tranquilo algunos comenzaban a impacientarse, aunque había uno en concreto que parecía estar de lo más cómodo aun a pesar de las circunstancias.
-Ah, y aquí estamos todos juntos de nuevo… ¿no es entrañable? Parece que después de todo estamos destinados a permanecer unidos, tal así es la razón de nuestra existencia…
Nadie dijo nada, aunque más de uno rodó los ojos, tratando de ocultar gestos exasperados en sus rostros. Aun a pesar de no recibir contestación alguna, el sabio que habló continuó.
-Sin embargo no estamos todos, aún queda alguien que no ha venido a nuestro encuentro… ¿alguien sabe algo de nuestro querido Giallo? Se le echa de menos por aquí…
De nuevo otro seco silencio fue obtenido como respuesta, aunque en ese momento alguien tomó la palabra, para sorpresa de todos los demás.
-Pensaba que tal vez tú lo sabrías, Menek… después de todo, pareces ser el más interesado al respecto.
-Oh, nada más lejos de la realidad, querido Ruga, mas me llama la atención que seas tú quien saques a colación el asunto… quizás sepas tú algo.
-Yo sólo sé que no sé nada…
-¿Citando a Platón? Apropiado pero no muy eficaz. Quizás, aunque al mismo tiempo quizás no sepa nada, como tú. Después de todo, es cuestión de perspectiva…
Ruga dejó escapar un ligero aspaviento, un tanto molesto por el continuo parloteo insustancial de su colega, el cual parecía estar en su salsa. Los demás permanecieron en silencio, prefiriendo no meterse, cosa que Menek aprovechó para seguir hablando.
-Al final ninguno de los aquí presentes sabemos nada ¿verdad? Después de todo no fuimos mas que simples peones al servicio de un bien mayor…
-¿Lo dices por ti? Todos sabemos quién era Ghechis hasta cierto punto, pero tú pareces estar por encima de todo eso…-le espetó Ruga en ese momento.
-Si lo piensas fríamente así es, mas al final todo lo que hacíamos y pregonábamos era por y para nuestro señor N… ¿dónde está ahora? ¿Dónde ha quedado todo eso?
-¡El señor N es inocente y lo sabes tan bien como yo y todos los demás! ¡Ya basta de tanta palabrería barata, Menek!
Ruga no se dio cuenta de que había alzado la voz hasta que vio a los demás mirándole con cierta sorpresa dibujada en sus rostros, ya que de por sí no era muy común verle tan agitado. El sabio se quedó un tanto azorado, como si le hubiera dado reparo perder la compostura. Por su parte Menek tan solo sonrió, al tiempo que murmuraba.
-Ah ¿notas eso? Fríos son los sentimientos que nacen por primera vez en la mente humana…
Ambos sabios se miraron fijamente, diciéndoselo todo en nada, al tiempo que los demás los observaban sin pena ni gloria. En ese momento oyeron un repiqueteo en los barrotes de su celda, al tiempo que un guardia les espetaba.
-¡Silencio ahí dentro! ¡No saldréis de aquí hasta que aparezca vuestro compañero evadido, eso por descontado!
Eso les hizo callar enseguida, pero no rebajó la tensión casi palpable entre ambos sabios, que se quedaron mirándose por un buen rato para luego ignorarse de nuevo. Afuera, la noche pasaba lentamente.
Debo eliminarte.
¡No importa cuantos vengan ni lo que hagan!
¡No eres más que un ser infeliz!
¡Reshiram!
Un pavoroso rugido desgarró el aire, al tiempo que un olor nauseabundo se echaba sobre él mientras miraba a la muerte a los ojos. Gritó con todas sus fuerzas, presa del más absoluto terror.
-¡Lucho, Lucho, tranquilo, ya está!
El chico se despertó inmediatamente después, reincorporándose de golpe con lágrimas en los ojos y viendo entonces a Iris inclinada sobre él, mirándole con gesto preocupado. Sudaba a mares, con el pijama enredado en su torso y con el corazón latiéndole a mil por hora. No pudo más y se echó sobre ella, dejando escapar todo lo que sentía. La chica le asió entre sus brazos, meciéndole, mientras esperaba a que se calmara. Tardó un buen rato, pero en cuanto estuvo más tranquilo, la chica murmuró.
-Ya está, sólo ha sido una pesadilla…
-Es lo mismo una y otra vez… es horrible…
-Lo sé… tranquilo, no es real…
Permanecieron abrazados un ratito más hasta que finalmente se levantaron de la cama y se pusieron en marcha. Recogieron sus cosas rápidamente y desayunaron en un inusual silencio por parte del muchacho, aunque la chica no quiso presionarle, dándole espacio y esperando a que él fuera el que tomara la iniciativa. Tras eso anularon su reserva en el centro pokémon y continuaron su viaje hacia el este dejando atrás pueblo Ladrillo.
La ruta 13 se extendía hacia el este hasta llegar al mar, a partir de ese punto continuaba hacia el sur bordeando una costa caracterizada sobre todo por sus altibajos y por ser bastante escarpada, con altos y pronunciados acantilados que la recortaban en toda su alargada extensión. También destacaba la presencia de limpias y vírgenes playas en la parte más baja del terreno, así como estrechas calas que se adentraban en el mismo, todo ello dominado por prominentes cerros y acantilados llenos de vegetación. El paisaje allí era muy distinto al del resto del cantón, por lo que aprovecharon para pasear por la playa mojándose los pies y pasando gran parte de la mañana por allí.
También se encontraron con algunos entrenadores a los que Lucho les presentó batalla, enfrentándose a ellos. En uno de esos combates un chico algo más mayor que ellos sacó entonces a un hydreigon. Nada más verlo, Lucho abrió mucho los ojos, dibujando una mueca de terror en su rostro y comenzando a hiperventilar entre medias. Las piernas le flaquearon y cayó al suelo secamente, al tiempo que se echaba hacia atrás y comenzaba a gritar desesperadamente.
-¡No! ¡No, no, otra vez no, por favor, no te acerques, atrás!
Al ver esto el entrenador del hydreigon se extrañó e Iris se alarmó, pidiéndole de seguido.
-¡Recógelo, por favor!
El aludido lo hizo sin muchas renuencias, al tiempo que ella se acercaba a su chico, que para entonces se había hecho una bolita llorosa, y lo envolvía entre sus brazos para tratar de calmarlo. Lucho se aferró a ella y lloró en silencio sin dejar de temblar.
-Lo siento, no va a poder combatir contra ti, entiéndelo…-murmuró ella, dirigiéndose al chico.
-Está bien, no pasa nada… que os vaya bien.
Una vez solos, Iris se enfocó en tranquilizar al muchacho sosteniéndole entre sus brazos con fuerza y dejando pasar el tiempo. Tardó sus buenos minutos en hacerlo, pero finalmente el chico dejó de temblar y, eventualmente, se calmó.
En un momento dado, y ya sintiéndose mucho más tranquilo y relajado, Lucho finalmente habló.
-Lo… lo siento, yo…
-No, Lucho, no es culpa tuya, simplemente ha pasado, eso es todo…
-Creerás que soy un tonto…
-¡Por supuesto que no! Después de lo sucedido lo raro sería que estuvieras perfectamente, créeme… escúchame, es normal tener miedo ¿vale? no eres más débil por eso.
Las palabras de su chica confortaron de cierta forma al muchacho, asintiendo entre medias con la cabeza y murmurando al respecto.
-Perdona por no habértelo contado antes, es sólo que… no estaba preparado.
-No pasa nada, está bien, después de todo sabía que no debía presionarte así sin más, debía salir de ti. Aunque una exposición tan abrupta como esa no ayuda mucho que digamos…
-No… no puedo quitarme de la cabeza ese mismo instante, vuelve a mí cada noche. Cuando sucedió pensaba que iba a morir. Sólo podía ver a esa criatura abalanzándose sobre mí con las fauces abiertas, y…
Por un instante el chico guardó silencio, al tiempo que un escalofrío le detenía en seco y revolviéndose en el proceso, inquieto. Iris se pegó a él, cogiéndole de la mano para que se sintiera mejor. Lucho se la apretó con fuerza, sin poder evitar que sus sentimientos desbordaran una vez más.
-Tenía tanto miedo… pensaba que no volvería a ver a nadie, ni a ti, ni a mi hermana ni a mi madre. No podía ver ni sentir nada salvo mi inminente muerte. Todavía vuelve a mí de vez en cuando… y las pesadillas…
-¿Las tienes siempre?-inquirió Iris, visiblemente preocupada.
-No, no siempre, a veces puedo dormir bien, pero cuando no… me veo transportado de nuevo al mismo instante una y otra vez. Les veo a ellos, especialmente a él, mirándome de esa manera… y esa criatura me persigue, trato de huir pero siempre me encuentra para luego… es una tortura…
Tras eso el chico se quedó callado, aún aferrado a Iris, al tiempo que ella pensaba en todo lo que la había dicho. Por lo que la estaba contando, y a juzgar por todo lo que había visto hasta el momento, todo parecía apuntar a que el chico sufría de cierto grado de trastorno de estrés postraumático. Aun así prefirió no meter el dedo en la llaga, ya que después de todo no la correspondía a ella certificar algo así, por lo que hizo lo que sí que podía hacer en una situación como esa.
-Escucha, Lucho, no es culpa tuya ni nunca lo será. Los dos sabemos quién es aquí el único responsable. Puede que tal vez no entienda del todo cómo te sientes, pero yo siempre voy a estar aquí para ti y hacer que todo sea mejor ¿vale? no lo olvides…
Ante esas palabras, el muchacho no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa, cogiéndola de las manos al tiempo que susurraba sentidamente.
-Gracias…
Ella le devolvió el gesto, inclinándose sobre él hasta que sus labios se encontraron y haciéndole sentirse mucho mejor. Una vez que el chico se calmó se levantaron y se pusieron en movimiento enseguida, continuando con el viaje.
Lo que quedaba de la mañana pasó rápidamente mientras atravesaban el resto de la ruta caminando por alargados bancos de arena y albuferas, con grandes paredes rocosas que las separaban del resto del paisaje. Aprovecharon su estancia para peinar todos los lugares posibles donde alguien pudiera esconderse, buscando al sabio faltante, pero al no encontrar nada siguieron su camino. Alcanzaron la otra punta de la alargada playa subiendo por un risco y continuaron todo recto pasando por varias colinas hasta que finalmente llegaron a la siguiente parada.
Pueblo Arenisca destacaba por ser un enclave turístico de lo más marcado, un pequeño pero pintoresco pueblo costero con la playa más grande y ocupada de toda Teselia; si bien durante el resto del año era una localidad muy tranquila, todos los veranos eran como una gran fiesta, llenándose tanto de propios como de turistas que venían para disfrutar del día, el sol y la playa. Nada más llegar pudieron ver lo llena que estaba desde el paseo marítimo, animándoles a quedarse durante el resto del día.
-¿Estás pensando en lo mismo que yo?-inquirió Iris en ese momento.
-Sí… pero hay un problema.
-¿Cuál?
-No me he traído bañador, no pensaba que nos íbamos a encontrar con una playa tan grande-murmuró Lucho, un poco cortado.
-¡Oh, pero eso no es problema, yo tampoco tengo un bikini a mano, pero nos compramos uno ahora mismo!-le sugirió ella, muy animada.
-Ah, bueno, claro…
-¡Venga, vamos, busquemos una tienda por aquí, seguro que encontramos una!
Dicho y hecho, siguiendo el propio paseo desde el centro pokémon se encontraron con una alargada zona comercial con establecimientos de todo tipo, desde tiendas de ropa, de surf, bares, restaurantes, discotecas, pubes… había de todo y no faltaba de nada. Encontraron una tienda donde vendían bikinis y bañadores, pillándose Lucho un bañador negro con franjas blancas en los costados e Iris un bikini blanco con franjas negras verticales de lo más vistoso.
-¿Qué tal me queda?-inquirió ella, saliendo del probador.
-Ah, eh… bien, muy bien, resalta bastante tu figura…-murmuró el chico, un poco azorado.
-¡Genial, vamos!
Tras comprarse un par de toallas y un par de botes de crema solar para que no les quemara el sol, bajaron a la playa y buscaron un sitio libre donde poder sentarse.
La playa estaba atestada de gente que disfrutaban del sol y de un refrescante baño en esos calurosos últimos días de agosto; varios surfistas aprovechaban las grandes olas, varias personas jugaban al vóley playa cerca de las duchas y un chiringuito cercano servía comida y bebida, acompañado por una movida y alegre música que salía de unos altavoces cercanos.
-¡Qué ambientazo! ¡Vamos al agua!-exclamó Iris, muy animada.
-¡Ah, espera, que no he terminado con la crema!
Estuvieron un buen rato en el agua chapoteando y dejándose llevar por las olas, divirtiéndose juntos y olvidándose de todo durante unas cuantas horas; no había ni sabios que buscar ni incipientes traumas psicológicos, tan solo estaban ellos dos solos disfrutando del sol, de las olas y de su visita al pueblo. En cuanto salieron del agua se secaron en las toallas y luego fueron a comer algo en el chiringuito cercano puesto que el baño les había abierto el apetito. Tras eso, estuvieron bajando la comida jugando un rato al volley playa contra otra pareja que conocieron estando allí, y tras eso estuvieron descansando un buen rato en las toallas tomando el sol y dejando pasar el tiempo. De esta forma la tarde se les pasó en un suspiro, al tiempo que el sol comenzaba a ponerse, tiñendo la playa de un color rojo pardo que se reflejaba en el agua.
En cuanto la playa comenzó a vaciarse fueron a dar una vuelta por el paseo marítimo, junto a varias casas residenciales bastante modernas en primera línea de playa. En el porche de una de éstas, y sentada frente a una mesa de madera, vieron entonces a una mujer de mediana edad bastante atractiva, de pelo rubio largo y unos ojos oscuros que irradiaban una fuerza y confidencia destacables, vestida con una fresca blusa azul claro y unos pantalones negros de felpa. La mujer parecía estar leyendo unos documentos antiguos con gran interés, pero lo que realmente les llamó la atención de ella era el pokémon que la acompañaba. Lucho no supo identificarlo a la primera, aunque Iris al parecer sí, puesto que su cara al verlo se iluminó, al tiempo que exclamaba dirigiéndose a él.
-¡Hala, qué pasada, no me lo creo, es uno de verdad!
La mujer, al oírla y verla venir todo emocionada, dejó los documentos en la mesa y se dirigió a ella con gesto curioso.
-Buenas tardes ¿quieres algo?
-¡Perdone la intromisión, pero ésa es una garchomp! ¿¡Verdad?!-inquirió ella, todo emocionada.
-Así es, es mío… saluda, garchomp-indicó la mujer, con una sonrisa.
La aludida saludó con alegría y una gran sonrisa, contrastando ampliamente con su aspecto grande e intimidante. Lleno de curiosidad, Lucho se informó al respecto con su pokédex actualizada.
-Garchomp, el pokémon mach; se dice que, cuando va a velocidad máxima, sus alas crean cuchillas de viento que talan cualquier árbol.
-¡Es un genuino tipo dragón de la prefectura de Sinnoh en Japón! ¡Sólo había visto uno como este en los libros y en la tele, que suerte tengo de ver uno en persona!-exclamó Iris, con alegría desbordada.
-Vaya, sí que te gustan los pokémon dragón… ¿Puedo saber tu nombre?-inquirió la mujer, interesada.
-¡Ah, es cierto, no me he presentado, lo siento! Yo soy Iris, líder del gimnasio de ciudad Caolín junto con Lirio.
-Un momento ¿Lirio? ¿El famoso investigador de dragones?
-Sí, el mismo.
-¡Vaya, qué interesante, no sabía que tuviera una discípula! Yo soy Cintia, la campeona de la prefectura de Sinnoh, en Japón-se presentó la mujer, para sorpresa tanto de ambos adolescentes.
-¡Oh! ¿De veras? ¿Y qué hace alguien tan importante en un lugar como éste?-inquirió Iris, asombrada.
-Pues de vacaciones, y también para investigar las ruinas submarinas de la bahía Arenisca. Estudiar arqueología es uno de mis pasatiempos preferidos-explicó la campeona.
-Ya veo…
-Estoy interesada sobre todo en cómo se relacionan dichas ruinas con las leyendas locales de por aquí, pero por el momento no he encontrado nada interesante o que me lleve a una pista fiable. Si algo me apasiona de ésta profesión es desvelar la verdad oculta subyacente acerca de cómo vivían nuestros antepasados y entender mejor cómo vivimos nosotros ahora. Ojalá hubiera alguna manera de saber información de primera mano…
Ante eso tanto Lucho como Iris se miraron con gestos divertidos, al tiempo que el chico anunció.
-Puede preguntarle usted misma.
Cintia esbozó un gesto extrañado, pero antes de que pudiera decir algo más al respecto, el chico lanzó hacia arriba una honor ball, abriéndose con su ruido característico y haciendo acto de presencia su ocupante. Al verlo los ojos de la campeona se abrieron como platos, incrédula por lo que veía y llegando a musitar entre medias.
-No puede ser… el legendario reshiram…
-Así es… pregúntele, quizás él sepa decirla algo-le animó Lucho al respecto.
-Ayudaré en todo lo que pueda a quien sea que busque con ahínco la verdad… y por lo que he podido escuchar, usted es una recia candidata…-añadió el aludido en su cabeza, dejando aún más anonadada a Cintia si cabía.
Dado que todo eso surgía un poco bastante de improviso para ella, la estuvieron contando de manera bastante resumida todo lo que había ocurrido durante el verano y cómo Lucho llegó a tener en su poder a reshiram. Una vez que estuvo enterada, Cintia comentó al respecto.
-Fascinante… ya veo por qué reshiram está contigo. Me llama muchísimo la atención que entregaras tu posición como campeón tras todo lo sucedido, es muy loable de tu parte teniendo en cuenta las circunstancias. Aunque a decir verdad tengo muchas ganas de comprobar por mí misma qué clase de campeón fuiste durante las pocas horas que ostentaste ese título. Lucho ¿podría combatir contra ti y reshiram?
Esa petición cogió un poco con sorpresa al aludido, sin embargo la idea de luchar contra otra campeona que no era de allí llenó de determinación al chico, el cual exclamó de seguido.
-¡Será un honor!
-¡Estupendo! Usaré a garchomp.
Los dos se dirigieron entonces a la playa, aprovechando que ya estaba casi vacía, y pusieron distancia entre los dos, preparándose mentalmente para el combate. Iris se puso de árbitro y la gente que aún quedaba cerca y la que paseaba por los alrededores, al ver el inminente combate y a los contrincantes, comenzaron a congregarse rápidamente para verlo con gran interés. Algunos comentarios comenzaron a alzarse, oyéndose entre medias.
-¡Mira eso, la campeona de Sinnoh va a combatir contra el paladín de la verdad!
-¡Uauh, es reshiram, vamos a verlo!
-¡Esto va a ser épico!
-¡Eh, chavales, no os perdáis esto!
La campeona de Sinnoh pareció hacer oídos sordos a los comentarios, mirando fijamente tanto a Lucho como a reshiram con los brazos cruzados y una intensa mirada de emoción contenida. Por su parte, el chico exclamó.
-¡Cuando quieras, Cintia!
-¡Muy bien, Lucho, gracias por cederme el primer movimiento! ¡Garchomp, vamos a empezar con cuchillada!
Las cuchillas de sus alas brillaron con intensidad y se lanzó sobre el dragón legendario.
-¡Tú también, reshiram!
Ambos pokémon dragón impactaron sus garras y estuvieron haciendo fuerza el uno contra el otro durante unos breves pero intensos segundos hasta que finalmente se soltaron, sin llegar a hacerse daño. Lucho aprovechó entonces para contraatacar.
-¡Llama fusión!
Reshiram fue el primero en moverse, creando la bola de fuego envuelta en aros concéntricos en su gran boca abierta y lanzándosela directa hacia su oponente.
-¡Esquívalo, garchomp!
El pokémon de Sinnoh dio un lustroso salto en el momento justo y pudo evadir el proyectil, que explotó en el suelo con potencia esparciendo intensas llamas a su alrededor hasta que se disolvieron en el aire.
-Vaya, un poder digno de una leyenda… ¡carga dragón!-exclamó Cintia.
Al punto, garchomp se envolvió en una intensa aura azulada con forma de dragón y se lanzó a golpear a reshiram como un miura.
-¡Contraataca con paranormal!
Antes de que le alcanzara, los ojos azules de reshiram brillaron con intensidad, al tiempo que un aura azulada envolvía a garchomp y le echaba a un lado justo antes de que le fuera a embestir, evitando de forma muy elegante el golpe y dándose la vuelta, encarándole directamente.
-¡Dragoaliento!
-¡Cúbrete, garchomp!
Usando sus cuchillas como escudo, se cubrió la cara y pudo aguantar con entereza el fuerte golpe, disolviéndolo de un solo movimiento como si nada.
-¡Fisura!
Acto seguido, las clavó con inusitada fuerza en el suelo y una grieta en el mismo se extendió en dirección a reshiram con gran rapidez.
-¡Arriba, reshiram!-indicó Lucho.
Éste alzó el vuelo a tiempo y pudo librarse del peligroso ataque, ya que era capaz de poner KO en un solo golpe.
-¡Lanzallamas a discreción!
Desde el aire, y sin dejar de moverse, reshiram contratacó varias veces con una serie de potentes columnas de fuego que rodearon y asediaron a garchomp, el cual apenas se movió.
-¡Bucle arena!
El pokémon dragón tierra creó entonces a su alrededor fuertes corrientes arenosas usando la propia arena de la playa que apagaron enseguida a todos los lanzallamas e incidieron sobre reshiram, haciéndole daño continuo. Lucho aprovechó que estaba ocupado haciendo esto para contraatacar.
-¡Poder pasado!
Desde donde estaba, reshiram reunió a su alrededor muchas rocas de gran tamaño y las lanzó contra su contrincante, que las vio venir enseguida.
-¡Enfréntalas con garra dragón!
Con un lustroso salto, además de una gran rapidez, garchomp se libró de todas las piedras usando sus fuertes garras de dragón, haciéndolas añicos en el proceso hasta que no quedó nada.
-¡Llama fusión!
Otra bola ardiente se precipitó sobre él y ésta vez dio en el blanco, notándolo en sus carnes y haciéndole retroceder.
-¡Ahora, pulso dragón!-exclamó Lucho.
-¡Cógelo!-indicó Cintia.
-¿Cómo?-pensó Lucho, extrañado al oír eso.
Aunque reshiram fue el primero en atacar, lanzando la esfera azulada hacia él, garchomp flexionó sus patas traseras y alzó sus garras delanteras, interceptando de seguido el ataque y deteniéndolo por un instante con ellas, atrapándolo de ésta forma. Lucho se quedó de una pieza al ver esto, y aún más al ver luego que se lo devolvía de un solo golpe aprovechando la inercia, volviéndose su propio ataque en su contra.
-¡Cuidado, reshiram!
El dragón legendario logró esquivarlo por los pelos haciéndose a un lado, pasando entonces al contraataque.
-¡Una vez más, pulso dragón!
-¡Tú también, garchomp!
Los dos pokémon dragón cargaron a la vez sus respectivos ataques y también lo lanzaron a la vez; ambos pulsos dragón se encontraron en el aire y estallaron de una forma bastante bestia, provocando una densa nube de humo y polvo de la arena de la playa que envolvió tanto a garchomp en tierra como a reshiram en el aire.
-¡Ahora!-gritó Cintia en ése momento.
-¡Maldición, no veo! ¡Reshiram, líbrate del humo!-indicó el chico, cubriéndose la cara.
El pokémon legendario batió sus alas con fuerza, logrando disolver el humo y haciendo que la arena se posara rápidamente; pero, en cuanto lo hizo, algo estalló en el cielo y vieron entonces aparecer una serie de meteoritos que cayeron en dirección hacia él.
-¡Eso es cometa draco!-exclamó Iris al verlo, anonadada.
-¡Madre lo que se viene! ¡Páralos con llama fusión!-masculló Lucho, visiblemente impresionado.
Reshiram cargó enseguida la esfera ardiente y la lanzó hacia los meteoritos, pudiendo destruir a unos cuantos en el proceso, pero no a todos. Sin darle tiempo a reaccionar, el resto impactaron repetidamente en el dragón legendario, haciéndole un gran daño en el proceso.
-¡No, reshiram!-exclamó el chico.
Uno tras otro le fueron golpeando sin piedad hasta que cayó al suelo, muy magullado.
-¡Vamos, reshiram, levántate, puedes hacerlo!-le instó Lucho.
El pokémon legendario hizo un gran esfuerzo y trató de ponerse en pie, pero al final su propio peso lo venció y se dejó caer, exhausto.
-¡Reshiram!
-¡Reshiram está fuera de combate, el ganador es garchomp! ¡La victoria es para la campeona Cintia!-anunció Iris, un tanto sorprendida por el resultado final.
Incluso toda la gente que se había congregado para ver el combate se quedó visiblemente decepcionada, ya que al parecer se esperaban ver ganar al héroe de Teselia; aun así aplaudieron con ganas, ya que había sido un gran combate, y enseguida se disolvieron, volviendo a sus cosas. Por su parte, Lucho se acercó a reshiram.
-Impresionante como siempre, aunque nos han vencido… pero bueno, era algo que sabríamos que pasaría ¿no? Después de todo, no somos invencibles.
-Así es, vencer o ser vencidos no es más que un paso más en la búsqueda de la verdad… me alegra ver que tomas en consideración esto-asintió el dragón, mirándole con gesto orgulloso.
-Sí… descansa, reshiram-murmuro el chico, devolviéndole a su ball.
Luego se acercó a Cintia, la cual se dirigió a él.
-Lucho, has demostrado tener un vínculo muy grande con reshiram, ahora veo qué fue lo que te llevó a convertirte en campeón aunque sólo fuera por unas horas…
-Gracias, Cintia, también se nota que tú eres toda una campeona, menuda fuerza-asintió él, dándola la mano.
-Bueno, yo llevo bastante tiempo defendiendo mi título y tengo mucha experiencia, aunque si lo piensas fríamente lo tuyo es todo un logro, no todo el mundo puede convertirse así sin más en campeón. Cierto es que lo que ocurrió condiciona ciertas cosas, pero que hubieras podido mantener el título y defenderlo con todas tus fuerzas hasta el mismo final es realmente reseñable.
-Ah, tampoco es para tanto, después de todo no era mi intención llegar a serlo, simplemente surgió y luego se lo devolví a su anterior propietario, eso es todo…
-Eres muy humilde al respecto, no todo el mundo actuaría como lo has hecho tú, eso por descontado. He visto a mucha gente trabajar muy duro por llegar hasta donde estoy yo, y si bien siempre he defendido mi título como cualquier otro campeón haría, la forma de abordar la carga y la responsabilidad que conlleva siempre es distinta con cada persona. No conozco personalmente a Mirto, pero conocerte a ti me ha ayudado a comprender un poco mejor a la persona que te precedió. Es ciertamente interesante…
-Gracias por tus palabras, Cintia.
-Si no te importa, me gustaría hacerle algunas preguntas a reshiram…
-Adelante.
La campeona de Sinnoh le estuvo preguntando acerca de las ruinas submarinas que se encontraban sumergidas a no muchos metros de profundidad en la bahía; las había estado estudiando desde principios de verano y aunque se había sumergido más de una vez para investigarlas de cerca, incluso entrando en ellas, algo en su interior se activaba cada vez que lo hacía y, eventualmente, la acababa echando debido a fuertes corrientes de agua que aparecían de improviso. Esto escamaba a la arqueóloga, comentándoselo a reshiram, pero para su sorpresa no supo darle una respuesta muy concreta.
-A decir verdad desconozco el motivo de la existencia de las ruinas de las que me hablas, ya que después de todo mi vida no es tan larga en el tiempo como puede parecer. El hecho que estén bajo el agua da a entender que son mucho más antiguas que incluso yo mismo...
Ese detalle dio que pensar a Cintia, la cual se quedó pensativa, como si no lo hubiera tenido en cuenta antes y murmurando de seguido.
-Ciertamente es una posibilidad que apenas consideré en su momento, es una lástima, pensaba que tal vez tú me pudieras ayudar a arrojar un poco de luz en todo este asunto…
-Siento no poder darte las respuestas que buscas.
-Oh, no te apures, esto no hace más que animarme a continuar. Gracias de todas formas.
Pasaron el resto del día con Cintia por insistencia suya, quedándose a cenar con ella y hablando de todo un poco, incluso la propia mujer les mostró sus dotes con el piano tocando una pieza compuesta por ella de gran intensidad y tempo frenético que dejó impresionados a Lucho y a Iris.
-¡Vaya, Cintia, tocas fenomenal!
-Muchas gracias, Iris, la música es otra de las tantas pasiones que tengo. A lo mejor creeis que no tengo apenas tiempo para hacer de campeona, pero logro compaginarlo todo bastante bien.
-¿Sueles venir mucho por aquí?-inquirió el chico en ese momento.
-La casa no es mía, es de una amiga mía que forma parte del Alto Mando de aquí, a lo mejor la conocéis, se llama Catleya…
-Ah, sí, desde luego.
-Me deja quedarme aquí siempre que lo necesito, así que siempre me paso cuando tengo la ocasión. Los veranos siempre está muy animado el pueblo, pero durante el resto del año se está muy tranquilo. Cuando necesito desconectar, vengo aquí.
-¿Sueles ver a mucha gente?
-Durante los veranos sí… ¿por qué lo preguntas?-inquirió ella, aguda.
Lucho la estuvo explicando la razón por la que se encontraban viajando por el este de Teselia, preguntándola si había visto a alguien sospechoso últimamente por el pueblo. Para su desgracia, la mujer anunció.
-Me temo que no he visto a nadie tal y como me lo describes… aunque estaré atenta de ahora en adelante por si veo a alguien sospechoso.
-Gracias, Cintia.
Tras la cena y un poco más de charla, ambos se despidieron de ella y se fueron al centro pokémon para dormir allí y continuar al día siguiente con su viaje. Aún tenían mucho que recorrer.
Mientras tanto, en pueblo Vidriera, el palacio de Teselia seguía rodeando el Gran Estadio, el cual aún se encontraba precintado y sin poderse usar de ninguna forma. Y es que la presencia del palacio condicionaba completamente al mismo, ya que se trataba de una antigua edificación patrimonial que se creía perdida, lo cual complicaba todo exponencialmente, tanto para el pueblo como para la Asociación Pokémon. En el interior de un edificio cercano, en una de las salas de reuniones, los ejecutivos de la misma discutían con Mirto el asunto en cuestión.
-No se trata de los costes patrimoniales, que también, sino que la presencia del estadio amenaza de cierta manera tanto la integridad del palacio como la del propio estadio. Dicho de forma simple, uno de los dos se tiene que ir, y el palacio no es una opción-murmuró uno de los ejecutivos.
-El ministerio de cultura y turismo ya nos ha puesto las cosas muy claras, el palacio no se puede mover y nos tememos que tengamos que asumir nosotros los costes para mover el estadio de sitio. El alcalde del pueblo ya nos ha dicho que no puede destinar ni la cuarta parte del presupuesto municipal puesto que se quedarían sin nada…-añadió otro, visiblemente nervioso.
-Entonces, nos preguntábamos si tal vez usted y los miembros del Alto Mando pudieran ayudarnos a atajar toda esta cuestión…
El ceño de Mirto se frunció, al tiempo que esbozaba una zalamera sonrisita; con gesto neutro, el campeón murmuró.
-Entiendo. Después de todo estamos hablando de una parte de nuestro pasado, un vestigio de la antigua Teselia que ha vuelto a la vida, una reliquia viva… ¿de cuánto estamos hablando?
-Pues aún no tenemos una cifra fija, pero… se estima una inversión de, por lo menos, tres millones de yuans.
Mirto, lejos de amilanarse, esbozó una graciosa sonrisita, al tiempo que exclamaba.
-¡Ja, ja, ja! Menudo dilema tenemos ¿eh?
-¿Se ríe?
-Creo que éste asunto no es para tomárselo a broma, campeón, la asociación no tiene tanto dinero como para acometer semejante intervención en un año, y en tal caso supondría tener que prescindir de la conferencia en, al menos, dos años, por lo que nuestra principal fuente de ingresos se vería seriamente perjudicada debido a ello-reveló otro de los ejecutivos, muy intranquilo.
-Hemos contemplado la posibilidad de pedir un préstamo al Banco Popular, pero los intereses son muy elevados y supondría tener que recortar gastos por todos lados-añadió otro, con la frente perlada de sudor.
-Sabemos que es muy atrevido por nuestra parte, pero no se lo pediríamos si la situación no fuera tan crítica…
Ante eso el campeón asintió con la cabeza, mirando al palacio desde el amplio ventanal de la sala donde se encontraban y murmurando de seguido.
-Bueno, tal vez podamos ayudarlos… pero con una condición.
-¿De qué se trata?
Mirto se dio la vuelta, mirándoles con gesto queda, pero afable, al tiempo que añadía.
-De mi retirada definitiva.
Al día siguiente, y tras desayunar y despedirse de Cintia, Lucho e Iris continuaron su viaje adentrándose en la siguiente ruta.
En su viaje hacia el sur por la ruta 14 dejaron atrás la costa, adentrándose por frondosos valles con abundante vegetación y alguna que otra elevación, aunque no tan prominente como en la ruta previa. Más riachuelos confluían desde las zonas más altas en un solo punto, conformando varias cascadas que caían con fuerza extendiendo una densa niebla por el lugar, cosa que les sorprendió ver nada más llegar. La humedad y el frescor de la mañana parecía reunir la niebla en un solo punto, amenazándoles con perderse si no tenían cuidado. Por suerte no duró mucho, y en cuanto avanzaron lo suficiente y el sol comenzó a calentar, la niebla se disipó, pudiendo contemplar mejor el paisaje.
Aun a pesar de que dejaron la costa atrás todavía se podía notar la humedad del mar en las cercanías, refrescando el ambiente y siendo hasta agradable, puesto que el calor seguía apretando al ser aún verano.
En un momento dado decidieron hacer un alto en el camino para descansar, levantando un improvisado campamento y sacando a sus pokémon para relajarse con ellos. Lucho aprovechó para entrenar un poco, recordando su última batalla contra Cintia y dirigiéndose a Iris para comentarla algo en particular.
-Por cierto, me gustaría que reshiram aprenda ese movimiento que Cintia usó como remate final… ¿cómo dijiste que se llamaba?
-Ah, sí ¿Cometa draco?
-Ése, es apabullador-admitió él, aún sorprendido por los resultados.
-Hombre, no es el movimiento más potente de tipo dragón por nada. Pues yo podría enseñárselo…-anunció ella para su sorpresa.
-¿En serio?-inquirió él, emocionado, pero Iris le cortó.
-… pero requeriría bastante tiempo y que reshiram y tú estéis lo suficientemente compenetrados como para poder dominarlo como es debido.
-¡Lo estamos, por supuesto!-exclamó el chico, algo indignado por sus insinuaciones.
-¿Estás seguro de eso?-inquirió ella, ceñuda.
-¡Por supuesto que sí! ¡Después de todo lo que hemos pasado juntos algo debe haber tenido que valer, vamos, digo yo!
Aunque no las tenía todas consigo, Iris aceptó el reto y se acercó al pokémon moviéndose de una manera muy particular, mirándole fijamente a los ojos en todo momento.
-¿Qué haces?-inquirió él, pero ella le chistó para que se callara.
Una vez que estuvo frente a él, y sin apartar la mirada en ningún momento de sus ojos como si se los estuviera leyendo, hizo una especie de corta y muy breve reverencia; Lucho la miró extrañado, preguntándose que a qué venía ese extraño comportamiento.
Pero para su sorpresa, reshiram agachó su cabeza respondiendo al gesto e Iris le susurró algo al oído; por un instante pudo volver a ver ese lado tan místico y profundo de la chica, por lo que simplemente la dejó hacer mientras la observaba atentamente sin apartar la vista de ella en ningún instante, volviéndose así el centro de atención para el chico.
Por su parte Iris le acarició el cuello, siguiendo con sus imperceptibles susurros; tras un minuto más en esa pose, los dos se separaron y ella habló.
-Ven un momento.
Lucho obedeció y se puso a su lado, al tiempo que ella comenzaba a hablar.
-Como bien podrás obviar, reshiram tiene un enorme potencial…
-Hombre, no es legendario por nada-murmuró el chico con tonito remolón y sonriendo al pokémon, el cual le devolvió la sonrisa.
-… por lo que no tendrás problemas a la hora de concentrar su poder de dragón. Pero…
-Siempre hay un pero ¿por qué siempre hay un pero?-inquirió el chico, algo contrariado.
Por un instante los dos se quedaron callados, mirándose mutuamente, hasta que finalmente la chica anunció.
-Ahora lo verás. Vamos a intentarlo, has de alentarle tú, debe concentrar toda su energía de dragón en un solo punto para luego soltarla.
-Muy bien… ¿preparado?-inquirió Lucho, dirigiéndose al dragón legendario.
-Claro-asintió reshiram.
-Vale, pues vamos allá. Concentra todo lo que puedas en un solo punto.
El dragón obedeció enseguida, al tiempo que su gran panza comenzaba a brillar en un color anaranjado claro.
-Bien, que siga así, lo está haciendo bien-murmuró Iris.
A los pocos segundos el brillo se acentuó hasta alcanzar un color más intenso; fue entonces cuando éste pasó a la zona de la garganta, comenzando a ocupar la boca, la cual la abrió mucho.
-Vale, ahora termina de concentrarla y suéltala con fuerza-indicó la chica.
-¡Ya lo tienes, reshiram, adelante!
El dragón reunió toda la energía en su boca, formando una semiesfera de color naranja intenso y, acto seguido, la lanzó hacia arriba, dándola impulso con un rápido movimiento del cuello. Una esfera de energía anaranjada intensa rasgó el aire hasta llegar a un punto donde quedó suspendida ahí por una milésima de segundo. Pero para desgracia tanto de pokémon como de entrenador, excepto para Iris, la esfera hizo un extraño efecto, como si fuera un globo desinflándose, hasta que se evaporó en el aire.
-¡Ah, no ha funcionado!-exclamó el chico, un tanto contrariado.
-¿Lo ves? Se necesita mucho tiempo y mucha práctica para poder dominar por completo este ataque, está claro que tú y reshiram tenéis un vínculo fuerte y muy especial, ya que habéis podido llegar hasta casi la parte final, pero no es suficiente como para desplegar toda la fuerza y potencial que un movimiento como éste requiere. Ya habeis visto que la técnica en sí no tiene mucho misterio, pero con insistencia y tenacidad podréis ir mejorándolo hasta que os salga perfecto-explicó Iris con todo detalle.
-Entiendo… supongo que por eso no estaba a la altura de Cintia después de todo-murmuró el chico, pensativo.
-Bueno, ella lleva mucho más tiempo siendo campeona, por lo que si lo piensas es normal que fuera mucho más fuerte. Pero que pudieras plantarla cara y dar un buen combate de por si es todo un logro, no lo veas como algo negativo.
-Ya veo…
Esa cuestión en concreto pareció motivar especialmente al chico, el cual se animó de repente y se puso a entrenar como un cosaco junto con todos sus demás pokémon para fortalecer tanto la fuerza como el aguante de reshiram, en una especie de todos contra uno de lo más intenso. Iris le estuvo observando con una media sonrisa grabada en su rostro, mientras dejaban pasar el tiempo.
Así a lo tonto, y casi sin darse cuenta, pasaron casi todo el día en esa ruta hasta que cayó la noche, para entonces tanto Lucho como sus pokémon estaban rendidos, recogiéndolos y dejándose caer junto a Iris frente a la hoguera.
-Descansa un poco ¿no?-inquirió ella, observándole.
-Tranquila, hemos cubierto el cupo para mañana y pasado como mínimo… bof, estoy agotado…-masculló el chico, visiblemente cansado.
-Ya te veo, ya… ven, recuéstate un poco.
Lucho apoyó la cabeza en su regazo, dejando escapar un gran suspiro y relajándose en el proceso. El chico dio unas cuantas cabezadas en varios intentos por no dormirse inmediatamente, cosa que extrañó en parte a Iris.
-¿Qué pasa? Duérmete ya, te vendrá bien descansar…
-Ah, no, bueno, aún no hemos cenado, no suelo irme a la cama sin comer un poco antes…
-Es igual, no pasa nada si no cenas por una vez.
Aun así el chico insistió, por lo que sacaron algo para cenar calentándolo en el fuego y comiéndoselo sumidos en un inusitado silencio; en todo momento Iris pudo ver que Lucho hacía esfuerzos considerables por no caer dormido, cosa que escamó a la muchacha cada vez más y más. En un momento dado le obligó a recostarse de nuevo en su regazo, revolviéndole el pelo mientras le miraba atentamente, cosa que el chico enseguida notó.
-¿Qué?
-Eso mismo me pregunto yo…
-¿Por qué lo dices?
-No lo sé, dímelo tú…
La seriedad con lo que lo dijo y la mirada preocupada que le echó bastaron para ablandar al muchacho, el cual finalmente claudicó al tiempo que murmuraba.
-Agh, vale, está bien… supongo que… me da un poco de miedo dormirme… por si vuelven las pesadillas.
Ante eso ella tan solo le miró con cierto cariño que a él no se le escapó, al tiempo que murmuraba.
-Lo entiendo… pero si le coges miedo a dormirte lo único que harás es limitarte y claudicar ante ese miedo que a veces te atenaza. Tienes que hacerle frente, sólo así podrás avanzar…
-Ya, pero… no es tan fácil ¿sabes? Nunca pensé que llegaría estar así, y sin embargo… no puedo evitar sentirme un poco inútil ahora que todo parece haber cambiado tan abruptamente.
-Tú no eres débil, Lucho, no después de todo lo que has hecho. Pero que seas capaz de darte cuenta de ello ya es un gran paso. Quizás pueda ayudarte…
-¿Más de lo que ya lo has hecho? Te voy a salir a deber a éste paso…-murmuró él, divertido y medio dormido.
-Serás bobo…
Los dos se rieron brevemente, al tiempo que el chico se relajaba un poco más, aunque aún algo tenso; en ese momento Iris pasó una mano por su frente, al tiempo que le sugirió.
-Cierra los ojos…
-Eh… ¿qué vas a…?
-Confía en mí.
Ante eso Lucho no pudo hacer otra cosa más que obedecer, al tiempo que ella continuó hablando.
-Ahora relaja el cuerpo… suelta brazos y piernas, extiéndelos un poco… déjalos caer, como si la gravedad tirara de ellos…
El chico siguió sus indicaciones, al tiempo que adoptaba una postura similar a la de decúbito supino, aunque algo más relajada y suelta, con los brazos y piernas ligeramente extendidos y las palmas de las manos hacia arriba. Iris continuó hablando.
-Eso es… ésta es la postura de shavasana en la que conectas con tu yo interior. Ahora no va a haber nada más salvo tu respiración y pensamientos que vienen y van, pero tan sólo déjalos ir, con desapego. Sigue en todo momento mis indicaciones y mi voz…
Hubo un breve silencio en el cual el chico dejó escapar un leve gemidito, respirando cada vez más y más lento, comenzando a relajarse poco a poco. Iris rebajó el tono de su voz, al tiempo que continuaba hablando, cada vez más y más suave, llegando casi al susurro.
-Bien… ahora vamos a hacer un viaje, despliega una gran pantalla mental ante ti. Esto es chidakasha, el espacio de tu consciencia. Visualiza los siguientes paisajes que te voy a indicar: un mar embravecido; una tormenta gestándose a lo lejos; un extenso campo de hierba mecido por un fuerte viento; unas lejanas montañas con nieve en su cumbre; un denso bosque en penumbra; un rapidash galopando en una playa; un braviary volando al raso junto al agua; un río serpeando entre las rocas; una gran ciudad brillando en la noche; un lago de aguas cristalinas en calma.
Tras eso la chica enmudeció, al tiempo que observaba a su chico atentamente. Se había dormido profundamente sin ni siquiera darse cuenta. Iris sonrió, alcanzando entonces una manta y arropándole con ella para que no cogiera frío, puesto que entre que refrescaba ligeramente de noche y la relajación del yoga nidra bajaba la temperatura corporal, mejor prevenir que luego curar. Finalmente le besó suavemente en la frente, al tiempo que susurraba.
-Dulces sueños, mi campeón.
Tras eso se recostó a su lado, al tiempo que una luna cuarto creciente decoraba la inmensidad del firmamento, con multitud de estrellas acompañándola y el suave rumor de las cascadas sonando en la lejanía.
-¿Cómo van las pesquisas de la operación Plasma? Necesitamos resultados, no podemos postergarlo mucho más…
-Estamos en ello, señor subsecretario, hemos podido recapturar a la mayoría de sabios evadidos, pero todavía no hemos hecho progresos en cuanto a Ghechis o el Trío Sombrío se refiere…
-Pues dense prisa, si hemos podido interferir en todo este asunto es porque el partido nos lo permitió al no saber muy bien cómo gestionarlo, pero ahora nos están presionando para poder permanecer en el territorio, si no les damos algo nuestra presencia en China se verá seriamente perjudicada.
-Hacemos lo que podemos, señor…
-¿No tienen nada, ni una sola pista?
-Bueno… personalmente tengo motivos para creer que tal vez los líderes de gimnasio de ciudad Gres tal vez tengan algo que ver, pero…
-¿Es concluyente?
-Aún no…
-Pues tire por ahí, tire de lo que sea, agote todas las vías posibles, denme algo para dentro de cuarenta y ocho horas o puede que nos aparten del caso indefinidamente.
-Está bien, señor, así será.
-Bien, infórmeme en cuanto tengan algo.
Tras eso la llamada se cortó y Handsome dejó escapar un breve suspiro; estaba acostumbrado a trabajar bajo presión, ya que después de todo disfrazarse e infiltrarse era su especialidad. Sin embargo nunca antes había oído al subsecretario de la sección Trotamundos tan apurado como en esos momentos. Si insistía tanto era por algo. Por lo que, sin más posibilidades, regresó a la sala de control, donde su compañero seguía trabajando en el caso mirando las cintas de seguridad.
-Llevas casi una semana con eso, déjalo ya, si hubiera algo ahí ya lo habrías encontrado-murmuró el agente, un tanto hastiado al respecto.
-No, debe haber algo que se me haya escapado…-insistió Cheerful, con el ceño fruncido y particularmente ofuscado.
-Pierdes el tiempo… además, me ha llamado el subsecretario…
-¿Ah, sí? ¿Qué te ha dicho?
-Nos ha metido prisa, básicamente, quieren resultados ya. Sólo tenemos algo de lo que tirar.
Ante eso Cheerful dejó escapar un suspiro, inquiriendo de seguido.
-¿Cuánto tiempo tenemos?
-Cuarenta y ocho horas.
-Mierda…
-Sé que no te gusta, pero es la única pista que tenemos. Voy a ir a hablar con ellos, tú verás si quieres venirte o no…
Ante eso el agente se quedó en silencio por un instante, pensándoselo bien, hasta que finalmente murmuró.
-No las tengo todas conmigo con esa teoría tuya, pero… está bien, iré contigo. Pero dame unas doce horas más, por lo menos, quiero asegurarme de que no hay nada aquí.
-Como quieras.
A la mañana siguiente, y tras una noche de sueño reparador por parte de Lucho, recogieron sus cosas y continuaron su marcha por la ruta 14. Estuvieron buscando indicios sobre posibles escondites donde pudiera estar oculto el último sabio, preguntando incluso a otros entrenadores que pasaban por allí por si hubieran visto algo o a alguien sospechoso, pero nadie les supo decir nada y siguieron su camino.
Ese mismo día llegaron a la hora de comer a dos lugares muy diferentes pero, al mismo tiempo, complementarios; de todas las localidades de Teselia, ninguna se parecía a ciudad Negra, cuyo aspecto contrastaba ampliamente con el bosque Blanco que lo rodeaba. La estructura era algo parecida a la de ciudad Caolín, puesto que el bosque Blanco, con altos y frondosos nogales de troncos blancos y muy gruesos, envolvían a una ciudad mucho más modesta en comparación, de aspecto algo más suburbano y no tan moderna. No se detuvieron mucho tiempo puesto que llevaban prisa, aunque pudieron ver algunas localizaciones destacadas como el mercado de la ciudad, el rascacielos Negro, el edificio más alto de la localidad, o el cavernogal Blanco, un antiquísimo nogal tan alto y grueso que formaba una gran concavidad en su abultado tronco, donde se disputaban combates pokémon y se realizaban encuentros de todo tipo. Comieron en el centro pokémon y continuaron el viaje, ésta vez hacia el oeste.
La ruta 15 resultó ser mucho más corta de lo esperado, puesto que tan solo la separaban unos cuantos kilómetros a través de un paisaje algo más escarpado, con una gran hondonada atravesando un estrecho valle. Dado que había una carretera que atravesaba dicha hondonada con dos puentes entre medias, tan solo tuvieron que atravesarla durante todos los metros que la ocupaban. Desde las alturas estuvieron oteando el fondo de la hondonada en busca de algo o alguien sospechoso, Lucho aprovechó para mandar a swanna para que reconociera todo el lugar desde el aire, volviendo al poco rato sin haber visto nada. Al no encontrar nada ni a nadie continuaron la marcha, llegando al otro lado rápidamente y alcanzando el último puente de Teselia.
El puente Progreso es el puente más moderno de todo el cantón y estaba diseñado de forma que se pudieran mitigar posibles golpes en caso de accidente; varios arcos medios y ovalados constituían toda la bóveda superior del puente y además, un par de gruesas columnas lo sujetaban desde el agua del río Yangtsé. Comenzaron a cruzarlo mientras observaban las vistas, hacia el sur en la lejanía se podía entrever el alto skyline de ciudad Porcelana recortándose en la distancia, así como las constantes nubes de arena que envolvían normalmente el desierto de la ruta 4.
-En cuanto atravesemos éste puente habremos terminado de viajar por el éste-anunció Iris en un momento dado, mientras paseaban.
-¿En serio? se me ha hecho realmente corto, aunque…
-¿Aunque?
El chico se quedó callado por un momento, comentando al poco rato.
-No hemos encontrado al sabio que falta… me sabe mal por Handsome y su compañero, supongo que esperarán resultados…
-No te preocupes, puede que no se encuentre en el este después de todo.
-Ya, pero en ese caso ¿dónde está? No se me ocurren más lugares donde mirar…
La chica quiso decir algo al respecto, pero en ese mismo instante percibieron que algo a su alrededor había cambiado abruptamente.
-¿Notas eso?-inquirió ella, extrañada.
-Sí… espera…-murmuró el chico repentinamente en guardia, al tiempo que una terriblemente familiar sensación le embargaba.
Antes de que pudieran decir o hacer nada más, de golpe y porrazo tres sombras les rodearon de improviso hasta cortarles el paso. Lucho reaccionó de seguido, muy airado, al tiempo que Iris se ponía en guardia también.
-¡Vosotros!
Los componentes del Trío Sombrío les miraron fijamente, al tiempo que uno de ellos se dirigía a él.
-Ah, eres tú…
-¡Pues claro que soy yo! ¡Voy a llamar ahora mismo a la Interpol!-anunció él queriendo hacer mano de su videoemisor, descubriendo entonces para su sorpresa que ya no lo tenía.
-¿Buscabas esto?-inquirió otro de ellos, jugueteando con él.
-Pero, pero… ¿Cuándo, cómo…? ¡Devuélvemelo ahora mismo!
-Todavía no…
Lucho quiso responderle, muy enfadado, pero el tercero se adelantó y habló.
-El gran Ghechis está desaparecido, tras haber sido rescatado del hospital partió a algún sitio sin escolta.
-Desde que el gran Ghechis nos salvó la vida, le juramos fidelidad. Nos pidió que no le buscáramos bajo ningún concepto, y le somos leales incluso en estas circunstancias-reveló otro, para su sorpresa.
-Entonces no sabéis donde está…
-Para nada.
-Ya ¿Y cómo sé que me decís la verdad?-inquirió el chico, sin fiarse de ellos ni por un instante.
-No lo sabes, no puedes saberlo, de ti depende si creernos o no…
-Entonces no tengo por qué creeros, no después de todo lo que ha pasado-les espetó Lucho, muy rabioso.
-Si eso es lo que quieres creer, adelante, no te detendremos.
Lucho guardó silencio, sosteniéndoles la mirada por unos eternos y tensos segundos; en un momento como ése sus dudas volvían a aflorar, y por un instante creyó ver a Zeo, Maíz y Millo bajo esos abultados ropajes. Quiso decir algo al respecto para asegurarse, sin embargo en ese momento uno de ellos comentó.
-El gran Ghechis no descansará hasta que sus más profundos deseos sean saciados. Y nosotros, como fieles siervos suyos que somos, hemos de hacerlos valer y ayudarle en todo lo que sea menester.
-Ya, y supongo que tampoco sabréis qué deseos son esos…
-No necesitamos saberlo, con servirle y volcar nuestras vidas en él es suficiente para nosotros.
-¿En serio?
-Sí, si no hubiera sido por él no estaríamos hablando con vosotros ahora mismo. Nuestra fidelidad para con él es algo que no podríais entender por mucho que os lo explicáramos-insistió otro ninja, muy seriamente.
Lucho quiso decir algo, un tanto confuso al respecto, aunque en ese momento Iris tomó la palabra comentando.
-Si realmente es así eso significaría que Ghechis posee algún tipo de afecto, cosa que se me hace muy difícil de creer dadas las circunstancias. Que vuestra vida gire única y exclusivamente en torno a una persona así dice mucho de vosotros, sobre todo teniendo en cuenta que muy seguramente él sólo os vea como simples y meras herramientas. ¿Realmente queréis eso?
Ante eso, los tres ninjas tan solo esbozaron una leve sonrisita, al tiempo que el primero tomaba la palabra de nuevo.
-De nuevo, jamás podríais entenderlo. Si el gran Ghechis nos aprecia o no, nos es indiferente, lo único que importa para nosotros es que seguimos vivos gracias a él. Nuestro código nos impide separarnos de la persona que nos dio de nuevo la vida.
-Qué triste…-murmuró Lucho, con desdén.
-Piensa lo que quieras, nos es completamente indiferente. Nada más importa salvo los deseos del gran Ghechis. Por eso estamos aquí, para que no se os olvide.
-¿Eso es una amenaza?-inquirió el chico, muy serio al respecto.
-Si así lo quieres ver, adelante, pero recordadlo bien: nada se interpondrá en los planes de Ghechis ni sus pretensiones serán desbaratadas. Nosotros nos encargaremos de ello.
-No si yo puedo evitarlo…
Aun a pesar de eso, el último ninja se enderezó y anunció.
-Ya no nos volveremos a ver más, hasta siempre.
Y tras esas palabras volvieron a desaparecer, dejando el videoemisor de Lucho en el suelo; el chico lo recogió y se lo puso de nuevo en la muñeca para hacer una rápida llamada a Handsome. Debía de alertarle cuanto antes.
-No hay nadie. Extraño.
-Quizás estén fuera, podemos esperar un poco…
-No, no espero más, ya han pasado veinticuatro horas, no podemos esperar más.
-Está bien, está bien, como quieras…
El ceño de Handsome se frunció un poco más, observando la puerta del restaurante y gimnasio de ciudad Gres cerrada junto a él. Se les acababa el tiempo y las opciones, era ahora o nunca. Fue en ese mismo instante cuando su teléfono comenzó a sonar, viendo entonces de quién se trataba y cogiéndolo rápidamente.
-¡Lucho! ¿Alguna novedad, has encontrado al sabio restante?
-¡No, pero me acabo de topar ahora mismo con el Trío Sombrío en el puente Progreso!
-¿¡Qué?!
-¡Sí, al parecer estaban por aquí, me han dicho que no saben dónde está Ghechis, no he podido llamarte antes porque me quitaron el videoemisor!
-Espera, espera ¿dices que ha sido ahora mismo?
-¡Sí, hace escasos segundos, se han vuelto a esfumar como siempre hacen, no sé a dónde se han ido!
Por un instante el agente de la Interpol miró al gimasio cerrado y luego a su compañero, el cual le miró con gesto inseguro. Aun así, Handsome murmuró.
-Puede que tenga una idea de a dónde pueden haber ido…
-Vale, espero que podáis pillarlos. Acerca del sabio que falta, no he podido encontrarlo aún…
-No te preocupes, cuando puedas, te dejo que estoy siguiendo una pista.
En cuanto el agente de la gabardina colgó, murmuró con gran seguridad.
-No hay coartada…
-Aparentemente.
-¿Aparentemente? ¿En serio, Cheerful? ¿Qué más necesitas?
-Sigo pensando que te estás precipitando con todo este asunto, que no estén aquí no significa que estén en el puente Progreso, y si fuera así les tomaría un buen rato en volver por muy ninjas que sean…
-Está bien, esperemos pues ¿cuánto pueden tardar en volver desde el puente Progreso?
-Pues no sé, en coche así a ojo un par de horas, a lo mejor algo más… al menos si no usan un pokémon, que en ese caso puede que una hora como mucho, no más.
-Muy bien, probemos entonces tu teoría, a ver cuánto tardan.
Ante eso Cheerful rodó los ojos, prefiriendo no decir nada más al respecto y sentándose en un banco cercano.
La espera se hizo un tanto larga, pero tras una hora justa los tres líderes de gimnasio hicieron acto de presencia. Al verlos, Millo se dirigió a ellos directamente.
-Oh, pero si son los agentes de la Interpol… ¿podemos ayudarlos?
-Necesitamos hacerles un par de preguntas-anunció Handsome, cortante.
-¿Otra vez?-inquirió Zeo, un tanto extrañado.
-Zeo, no seas así… pasen, por favor.
Los cinco entraron en el restaurante y Cheerful se sentó con ellos en una de las mesas, al tiempo que Handsome se quedaba de pie no muy lejos de allí.
-Mi compañero ha insistido en tomaros declaración una vez más para asegurar posibles cabos sueltos…-murmuró el agente rubio, un tanto indeciso.
-Pero ¿qué más podemos decirles? Ya se lo dijimos todo…-insistió Zeo, un tanto mosca.
-Bueno, a veces detalles tontos pueden escaparse y volverse vitales para la investigación…no os robaremos mucho tiempo.
Ante eso los tres líderes de gimnasio volvieron a repetir la misma historia que contaron en su momento una vez más; por su parte, Cheerful seguía sin estar convencido de nada de todo esto, mostrándose no muy receptivo en ese aspecto, ya que después de todo se conocía de pe a pa toda su declaración y, por mucho que se afanaba en encontrar algo que les relacionara con el Trío Sombrío, no había nada que le diera un mínimo indicio. Aun así allí estaban, todo porque Handsome estaba convencido. Alzó la vista por un momento para mirar al aludido, descubriendo entonces que ya no estaba allí.
-¿Dónde se ha metido?-inquirió el agente para sus adentros, tratando de esconder su desconcierto.
Sin embargo Millo notó enseguida el cambio de actitud del agente, inquiriendo de seguido.
-¿Ocurre algo?
-Eso mismo me gustaría saber a mí.
Antes de que alguien pudiera decir nada más, tres pelucas blancas junto con holgados trajes blancos y negros aterrizaron de improviso en la mesa, sobresaltando tanto a los líderes de gimnasio como al propio Cheerful, el cual exclamó.
-¡Handsome! ¿Dónde estabas?
-¡Buscando tus pruebas, ahí las tienes, las he encontrado en el armario de su habitación! ¿Qué tenéis que decir acerca de esto?-inquirió el aludido, muy serio.
-¡No es nuestro!-exclamaron los tres, tan sorprendidos o más que el propio Cheerful, el cual aún estaba procesando lo que veía.
-¿Dónde estábais hace una hora?-inquirió Handsome, ignorando su alegato.
-¡Descansando del turno de mañana! ¿A qué viene todo esto?-inquirió Millo, ofuscado.
-Ya, claro ¿hay alguien que pueda corroborar eso?
Antes de que los trillizos pudieran responder, Cheerful reaccionó de seguido exclamando.
-¡Espera un momento, Handsome, éstas no son formas de hacer las cosas!
-¡La situación es crítica, Cheerful, no estamos para perder el tiempo! ¿¡Y bien?!-masculló el agente, cruzándose de brazos.
Hubo un breve momento en el cual los tres líderes no supieron muy bien qué decir, sobrepasados por todo lo que estaba ocurriendo en tan poco tiempo; Millo, en un intento por reencauzar la situación, exclamó.
-¡Por favor, tienen que creernos, eso no es nuestro, no sé qué pretenden, pero no tenemos nada más que decirles!
Ante eso Handsome resopló y, sin pensárselo mucho más, anunció.
-Muy bien, están los tres detenidos cautelarmente hasta que todo esto se aclare, las manos a la espalda.
-¿¡Qué?!
-Ya me han oído, no me hagan repetírselo.
-¡Handsome, ya basta, lo estás sacando de quicio, no estás pensando racionalmente!-insistió Cheerful.
-¡Tengo razones más que suficientes para no creer lo que nos cuentan, Cheerful, las pruebas están ahí, ya veremos en qué queda todo esto, pero de momento nos los llevamos!
-¡Es ridículo, ni siquiera has seguido el protocolo!
-¡No seré yo quien decida eso, en todo caso enfrentaré las consecuencias si se demuestra lo contrario, pero de momento se vienen con nosotros! ¡Y no me repliques más que por algo soy tu superior! ¡Recoge eso!
Ante esa contundencia el chico no supo qué más decir, al tiempo que Handsome terminaba de esposar a unos aún desconcertados trillizos. Cheerful miró a las supuestas pruebas con cierto recelo, mascullando de seguido.
-Maldita sea…
Sin otra opción recogió las pruebas previamente enguantado y las metió en una bolsa hermética mientras volvía al coche, donde los líderes de gimnasio permanecían esposados, a la vista de todo el mundo. Precintaron el gimnasio y se dirigieron de vuelta a ciudad Porcelana, dejando tras de si a un grupo numeroso de personas que lo habían visto todo.
¡Dios, por fin termino con éste capítulo! Me ha llevado mucho más tiempo terminarlo de lo que pensé, entre que a veces no tenía tiempo, hubo un momento en el que no sabía muy bien cómo continuar y me fui unos días de vacaciones, me ha sido complicado sacarlo. Menos mal que no trabajo con tiempos y fechas, que si no... pero bueno, mejor tarde que nunca, aquí está. Hablemos un poco de él.
Aquí está de manera sintetizada el viaje por el este de Teselia, tocando algunos palos (que no todos como habréis visto, algunos me los he dejado para la secuela) y poniendo sobre todo el foco en Lucho y sus sentimientos, mostrando que Liza no es la única en pasarlo mal en ese sentido. Y es que después de todo lo que ha pasado lo raro sería que no tuviera ningún tipo de secuela, por lo que he querido ser consecuente en ése aspecto, siendo además Iris un soporte importante para él en ese sentido, lo que me ha permitido seguir cimentando su relación apropiadamente. El encuentro con Cintia está bastante íntegro también, así como su combate, con un final muy acorde a las circunstancias. Y sí, tiene el aspecto que tenía cuando salió en el anime, me gusta mucho esa blusa color azul cielo que llevaba, y va acorde a la temporada veraniega en la que se ubican los acontecimientos, así que mejor que mejor. Lo que sí es nuevo son los intermedios entre sucesos, y el final también, cosa que me viene bien para la secuela.
Y nada más de momento, queda muy poquito para terminar, así que le daré un último empujón, aprovecharé los últimos días de Semana Santa para darle caña, así que esperad los siguientes más pronto que tarde. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
