Capítulo 50
Un nuevo sueño
Al día siguiente Lucho se levantó temprano sin despertar a nadie, desayunó un café con dos magdalenas y, a lomos de reshiram, se dirigió al lugar que le facilitó Cheerful ayer por la tarde.
-Ése es el último sabio y me quiero quitar de en medio todo este asunto-comentó Lucho en un momento dado.
-Suenas ligeramente molesto ¿es por lo sucedido recientemente?-inquirió reshiram en ese momento.
-¿Sueno molesto? Bueno, a ver, me sigue pareciendo chocante teniendo en cuenta los precedentes, pero…
-Ya sabes que sólo comento lo que veo o lo que percibo, no tienes por qué tomarlo en consideración si no quieres, eso es todo.
-Lo sé, lo sé, es sólo que me ha llamado la atención, supongo que no sabes muy bien cómo te sientes al respecto de algo en concreto hasta que te lo señalan, pero… no sé, supongo que sigo con dudas.
-Eso es algo normal y en parte hasta bueno, porque evidencia que hasta tú sabes que algo no está del todo bien. En ese sentido siempre es bueno fiarte de tu instinto, pero al mismo tiempo no puedes basar completamente tus acciones en hipótesis antes que en hechos porque, eventualmente, éstos caerán por su propio peso ante la misma realidad. Por eso siempre se debe obrar con cautela.
Las palabras del pokémon legendario hicieron pensar una vez más al chico, perdiéndose en ese mismo instante; y es que desde que reshiram entró en su vida se encontraba a sí mismo pensando mucho más que de costumbre y cuestionándose cada vez más y más todo lo que veía u oía. Era como si una nueva perspectiva se abriera ante él en toda su extensión, como si algo en su mente se hubiera abierto por primera vez, haciéndole tomar mucha más conciencia de todo lo que le rodeaba. Era extraño, a la par que curioso, y cada vez que hablaba con él aprendía algo nuevo en el proceso. Sin duda era algo fascinante, y le hacía sentir un poco más sabio que antes.
Finalmente llegaron a la ruta 14 sobrevolando las partes más elevadas y encontrando rápidamente a quien estaban buscando junto al borde de una vistosa cascada. Aterrizaron justo al lado al tiempo que el sabio faltante, Giallo, les miraba atentamente.
-Hombre, pero si es el portento que vino a la torre Duodraco… dime ¿has conseguido establecer empatía con los sentimientos de reshiram?-inquirió nada más verle.
-Por supuesto, no sólo es mi mejor pokémon, sino que es un gran conversador, me ha enseñado mucho durante el poco tiempo que estamos juntos-asintió el chico.
-Agradezco tus palabras, Lucho, aunque he de decir que tú también has puesto mucho de tu parte al escucharme. No todos los paladines de la verdad a quienes he guiado lo hicieron, sobre todo los últimos antes de que terminaran las Grandes Guerras-apuntó reshiram en ese momento.
-Vaya, gracias…
El sabio, que les estuvo observando en todo momento, asintió con la cabeza fehacientemente al tiempo que murmuraba.
-Fascinante, por lo que veo realmente habéis conectado a un nivel muy profundo y bastante personal. Eso dice mucho de ti…
-Bueno, tampoco es para tanto, de hecho si estoy aquí y ahora fue gracias a reshiram…
-Oh, no deberías dar por sentado eso así sin más…
-¿Qué quiere decir?
Ante eso Giallo alzó la vista mirando a la inmensidad del cielo, comentando al poco rato.
-Dicen que, para conocerse a uno mismo, no hay que escrutar el firmamento ni buscar en los confines de la tierra, sino simplemente dirigir la mirada a quienes tienes junto a ti. Tú has logrado comprender a ese pokémon del mismo modo que el gran N.
-Bueno, no sé yo si esa comparación es del todo justa… quiero decir, no hay nadie como N, ni siquiera yo podría compararme con él incluso cuando antes pensaba lo contrario-argumentó el chico, sintiéndose un tanto incómodo en ese sentido.
-Por lo que pude ver durante el poco tiempo que combatimos, N es una persona de férreos ideales que, si bien pueden inspirar a hacer grandes hazañas, no le dejaban ver el plano general de la realidad en su conjunto. Pero esos ideales no le hacen menos que tú o los demás, de hecho os equiparaban por igual-comentó reshiram al respecto.
-Eso es. De acuerdo a la leyenda de la creación de Teselia, la colaboración entre humanos y pokémon cambió el mundo; encierra una sencilla idea, aunque contiene un poderoso mensaje: si un héroe puede cambiar el mundo, cualquiera puede ser un héroe. Si todos cambiamos algo de nosotros, el mundo cambiará-explicó Giallo en ese momento.
Al oír esto el dragón esbozó una grata sonrisa, cosa que sorprendió de cierta forma a Lucho, al tiempo que reshiram comentaba.
-Ya veo que no todos los sabios del equipo Plasma estaban tan alienados como yo pensaba…
-Me halagas con tus palabras, gran dragón que persigue la verdad, pero hasta alguien como yo tiene sus vicios y sus virtudes. Si bien era capaz de diferenciar el bien del mal, eso no bastó para que Ghechis hiciera un largo viaje hasta mi Milán natal y me convenciera de que su lucha era justa y sincera.
-¿Milán? ¿Tan lejos viajó?-inquirió Lucho, anonadado.
-Oh, sí, invirtió mucho tiempo en crear un grupo cohesionado y variado. Pero al final, la verdad prevaleció sobre todo lo demás, para nuestra buena fortuna.
-La verdad toma forma cuando los sentimientos y la realidad se encuentran y coinciden entre sí como un todo bien ordenado y flexible. Al final lo que cuenta son nuestras acciones y, sobre todo, nuestras palabras que demuestren que hay verdad en todas y cada una de las cosas que dan forma a la vida y la existencia.
-Ése es el camino-añadió Lucho.
Ante eso reshiram sonrió con confidencia, diciéndoselo todo en nada, al tiempo que Giallo les observaba atentamente sin decir nada más y particularmente interesado por lo que veía.
Tras un rato más de charla, el chico llamó a Handsome para facilitar su posición y estuvieron esperando. Tras unos cuantos minutos, un helicóptero de la Interpol hizo acto de presencia y aterrizó justo al lado de ellos, bajando de él ambos agentes y siendo Handsome el primero en dirigirse a él.
-¡Pero qué considerado, Lucho, te diste el lujo de esperar para que mejorara de mi resfriado! ¡Gracias, muchacho!-agradeció el agente, gritando para hacerse oír por encima del ruido de las aspas del helicóptero.
-¡Ah… no ha sido nada!
-¡Ya están todos! ¡Sin tu ayuda hubiera sido más complicado encontrarlos, en nombre de la Interpol, muchas gracias por todo!-exclamó Handsome, dándole la mano.
-¡No hace falta que me las de, simplemente hice lo que debía!
Cheerful esposó a Giallo y lo subió al helicóptero; tras eso, se acercó a ellos y anunció.
-¡Aun no está cien por cien confirmado, Lucho, pero al parecer han visto a N!
-¿¡Qué?! ¿¡Dónde?!-inquirió el chico, repentinamente emocionado por la noticia.
-¡La información nos llega con cuentagotas, pero según algunas fuentes han visto por Siberia a un chico de pelo verde a lomos de un gran dragón negro, según un medio ruso habría ayudado a unos locales a escapar de un gran lago helado en el que se habían quedado atrapados!-explicó Cheerful.
Ese detalle sorprendió gratamente a Lucho, que no se esperaba para nada recibir noticias de N tan pronto. Algo en su cabeza saltó, pensando en una posibilidad, sin embargo en ese momento Handsome cortó sus pensamientos anunciando.
-¡Ahora que tenemos a todos los sabios se celebrará el pertinente juicio para esclarecer un poco más los hechos, así como todo el asunto de los líderes de gimnasio de ciudad Gres! ¡Nos quedaremos un tiempo más por aquí, pero a efectos prácticos ya hemos terminado! ¡Una vez más, muchas gracias por todo!
-¡Nada, lo dicho, ha sido un placer ayudar!
-¡Nos vemos!
Tras las pertinentes despedidas ambos agentes regresaron al helicóptero y éste se alzó en el cielo, alejándose rumbo al oeste y perdiéndose en la distancia hasta desaparecer.
Por su parte, Lucho se quedó allí un buen rato, pensando sobre todo en lo que le habían revelado. Antes de que pudiera pensarlo como tal siquiera, reshiram inquirió.
-¿Quieres ir a buscarlo?
Lucho abrió la boca para contestar, sin embargo no lo hizo inmediatamente, abriéndola y cerrándola repetidamente hasta que, finalmente, habló.
-Por un lado quiero ir allí y traerlo aunque sea a rastras para que se disculpe con mi hermana, pero por otro pienso en lo que ha hecho y algo me detiene. Sé que no debería meterme así sin más, pero…
Antes de que pudiera decir nada más, reshiram se adelantó, comentando de seguido.
-Sabes que es lo correcto. Ahora mismo N está en pleno proceso de aprendizaje, y buena prueba de ello es lo que nos acaban de contar. Además, recuerda que está con zekrom, y él es el más apropiado para responder sus preguntas. Si quieres mi opinión, deberíamos dejar que prosiga su viaje. Después de todo, es lo mejor para él.
-Sí, lo sé. Aunque no estoy seguro de si decírselo a Liza…
-Todo a su debido tiempo, después de todo ella también necesita realizar su propio aprendizaje.
-Sí… volvamos pues.
El chico se subió a lomos del dragón y regresaron de vuelta a casa con la gran sensación del deber cumplido.
Durante los siguientes días todo pareció normalizarse, o al menos esa era la sensación que le dio. Liza volvió a recuperar su dicharachera personalidad y sonreía un poco más, salía con Bel de compras, hablaba con él sin tapujos, incluso si le sacaba el asunto de N no se sentía dolida ni nada parecido; sin embargo él pudo notar que aún conservaba algo de ese dolor en alguna parte de su interior, algo que comprendió perfectamente y no se lo echaba en cara ni mucho menos. Por lo que siempre intentaba que estuviera cómoda, para tratar de aliviar ese dolor de cualquier forma posible.
-Lucho, sabes que ya estoy mejor, no tienes por qué estar tan encima de mí-le comentó ella misma una noche que estaban viendo la tele juntos.
-Lo sé, pero… no quiero que vuelvas a sufrir, eso es todo. Después de todo soy tu hermano ¿no?
Ante eso la chica le miró con gesto agradecido, murmurando de seguido.
-Bueno, no creo que haya nada que quieras ahora mismo, así que…
-¡¿Perdona?!
-¡Era broma, tonto!
Los dos se rieron confidentemente, dejando pasar el tiempo y disfrutando del momento, al tiempo que su madre se levantaba con gesto cansado y anunciaba.
-Bueno, niños, me voy a la cama, no os quedéis hasta muy tarde.
-No, tranquila, en cuanto termine la peli nos subiremos también.
La película que estaban viendo era El día de mañana, y en ese momento se sucedía la escena en la que los protagonistas se encontraban bajo el ojo del huracán, escapando de la glaciación; todo se congelaba a su paso, una bandera de EEUU ondeaba lentamente hasta que el halo de frío la congelaba en el proceso, quedándose en una pose perfecta. El efecto del frío con el ruido tan característico, como si fueran los chasquidos de grandes chapas deslizándose sobre una gran superficie metalizada, ponía los pelos de punta.
-Los efectos son buenos-comentó Lucho en ese momento.
-Sí, no están mal…
Tras un cuarto de hora más la película acabó y Liza se levantó al tiempo que anunciaba.
-Bueno, pues me voy a la cama.
-Vale, yo me quedo un ratito más, a ver si hay algo interesante-murmuró Lucho, haciendo zapping.
-Buenas noches.
La chica se metió en su cuarto, se puso el pijama, se lavó los dientes y tras eso se tiró sobre la cama, con gesto cansado; hundió la cara en la almohada y no respiró por unos pocos segundos. Pensó en todo lo que se preocupaba su hermano por ella, pensó en Bel, en su madre, en todos los que la querían, incluso en N. Y, de alguna manera, se sintió mucho mejor consigo misma. Se dio la vuelta y soltó un hondo suspiro, la luz de la luna se colaba entre las rendijas de su persiana, lo que la ayudó a verlo; y es que una vistosa nube de vapor salía de su boca. Fue al segundo siguiente cuando se dio cuenta, al tiempo que un frío intenso se extendía por todo su cuerpo, provocándola un súbito escalofrío.
-Ah, pero qué frío, si estamos a finales de agosto…-pensó ella, extrañada.
Se echó la manta encima para tratar de combatirlo pero apenas la daba calor, de hecho el frío iba aumentando gradualmente a cada segundo que pasaba; se levantó y miró por la ventana, afuera había una densa niebla que dificultaba la visión.
-Esto es muy raro-masculló en voz alta.
Trató de calentarse frotándose las manos y los pies, sin embargo eso no paraba el incremento de frío; se reincorporó por un momento y miró su termómetro digital, marcaba diez grados y bajando.
-No puede ser-susurró, soltando un corto halo de vapor al hacerlo.
Cada vez más y más asustada salió al pasillo, toda la casa estaba envuelta en una densa penumbra y un silencio sepulcral, no se oía absolutamente nada salvo su cada vez más agitada respiración y los fuertes latidos de su corazón.
-¿Mamá, Lucho? ¿No notáis el frío?-inquirió ella en voz lo suficientemente alta como para que la oyeran.
Trató de entrar en la habitación de su madre, pero se encontró con que la puerta no se abría por mucho que lo intentaba.
-¡Mamá, abre! ¡Mamá! ¿¡Estás ahí?! ¡Mamá!
Al ver que ni la puerta cedía ni su madre contestaba lo intentó con la de la habitación de su hermano, con los mismos resultados.
-¡Lucho! ¡Lucho, abre, por favor! ¡Lucho!-gritaba ella, aporreando la puerta.
Fue en ese mismo instante cuando notó que en los goznes de la puerta estaban recubiertos de hielo, siendo precisamente eso lo que la atrancaba; consultó de nuevo su termómetro, tres grados centígrados y bajando.
-No puede ser, no es posible… no está pasando-musitó ella, viendo con sus propios ojos como el mercurio iba bajando imparable hasta alcanzar los cero grados centígrados.
Con un miedo atroz apoderándose de ella con cada segundo que pasaba bajó las escaleras rápidamente, una densa bruma ocupaba todo el salón y la cocina; trató de abrir la puerta principal, consiguiéndolo y saliendo a la calle. Todo pueblo Arcilla se veía desierto, no había nadie por la calle, no se oía absolutamente nada y el ambiente era cada vez más y más oscuro. El cielo estaba encapotado, la luz de la luna apenas se podía entrever entre los gruesos jirones de nubes, y las luces de las farolas comenzaban a apagarse poco a poco ante la niebla reinante, que se intensificaba por momentos y difuminando las calles poco a poco. Menos cinco grados centígrados.
-¡¿Hola?! ¿¡Hay alguien?! ¡Vecinos! ¡Por favor! ¡Hace mucho frío!-chillaba ella, muerta de miedo y castañeando los dientes.
El frío comenzaba a ser tan intenso que hasta dolía, notando cómo empezaba a quemarla la piel. Menos quince grados centígrados.
Trató de correr en un intento desesperado por huir, pero apenas podía ir al trote debido al frío, sus músculos y articulaciones apenas la respondían, cada vez más y más entumecidas. Corriendo como pudo llegó hasta el paseo del sur, apoyándose en el mirador que encaraba hacia el mar de China, el cual empezaba a congelarse bajo una fina e interminable capa de hielo. Echó un vistazo una vez más su termómetro, menos veinticinco grados centígrados.
-Socorro…-musitó ella, notando como su cuerpo comenzaba a congelarse paulatinamente.
Sus piernas cedieron y se dejó caer al suelo, apoyando la espalda en la barandilla de madera y observando el pueblo; en ese momento pudo oír un ruido familiar, un ruido que ella conocía muy bien, como de planchas de acero rozándose entre sí. Miró hacia las calles y pudo ver como todo comenzaba a congelarse, capas y capas de un hielo muy grueso iban cubriendo prácticamente todo: las casas, la hierba, los árboles, los coches, las farolas, los cristales… todo era encerrado en un mar de hielo frente a sus ojos.
-No… no… agh… Lucho… mamá… N…-musitaba ella, apenas podía hablar.
La pasarela de madera se congeló a su alrededor, ella también estaba a punto de ser devorada por el hielo; su termómetro marcaba menos cincuenta grados centígrados antes de congelarse. Sus manos entonces comenzaron a congelarse, notando cómo los brazos y las piernas dejaban de responderla hasta llegar a su cintura. Fue en ese mismo instante cuando pudo escuchar un grave y profundo gruñido, como el de un pokémon muy grande y fiero; miró entre la niebla, nada se veía, todo era blanco. Y entonces los vio. Unos ojos finos como rendijas, envueltos en un inquietante brillo amarillo, se reflejaban en un terrible rostro amorfo que surgía de entre la niebla, acentuándose entre el blanco imperante. Los ojos la miraron fijamente mientras ella notaba como moría congelada, abriendo una bocaza llena de afilados colmillos. Y, en ese momento, consiguió gritar con todas sus fuerzas.
-¡Liza! ¡Liza, Liza, tranquila, estoy aquí, estoy aquí!-oyó decir a su hermano entonces.
La chica abrió los ojos de golpe y se encontró de nuevo en su habitación, empapada en sudor y con las mantas hechas jirones; su hermano estaba su lado, mirándola con cara de preocupación. La luz del pasillo se encontraba encendida y, en ese momento, apareció su madre.
-¿¡Qué ha pasado, cariño, una pesadilla?!-inquirió ella, igual de preocupada y envuelta en una bata.
-No… no… ha sido horrible, mamá…-musitó ella, echándose a llorar y abrazando a su madre.
-Ya está, ya pasó, ya estás con mamá…
Lucho se ausentó un momento y luego volvió con un vaso de agua, Liza se lo bebió muy despacio mientras trataba de recomponerse, aún presa de una gran angustia que la aprisionaba el pecho y temblando ligeramente.
-¿Una pesadilla, cielo? Hacía un tiempo desde que dejaste de tenerlas-le recordó su madre.
-Ya… lo sé, pero… es que parecía tan real… notaba cómo me congelaba, cómo me moría…-musitó ella, aun temblando un poco.
-¿Congelarte? ¿Por qué?
Ella les explicó toda la pesadilla en sí y su madre la reprendió.
-¡No deberíais quedaros hasta tan tarde viendo la tele, aunque estéis de vacaciones! ¡Luego pasa lo que pasa!
-Curioso… antes estuvimos viendo el Día de mañana, en una escena se podía ver como el ojo del huracán iba congelando toda Nueva York a su paso. Aunque los efectos estaban bien tampoco era tan dramática-recordó entonces Lucho.
-Ahí tienes tu glaciación, cariño, debe de haber sido una reminiscencia de la película-supuso su madre.
-No, no, había algo más, una especie de criatura enorme, un pokémon con unos ojos como rendijas y de color amarillo… me miraban fijamente mientras me moría congelada-musitó ella, aún con el susto en el cuerpo.
-Bueno, ya está, solo ha sido un mal sueño, no es real-insistió su madre.
Tras estar juntos un rato más mientras esperaban a que Liza se calmara, regresaron todos a sus habitaciones. Por su parte, la chica se quedó un rato más despierta, insegura y con miedo de volver a dormirse por si ese espantoso sueño se volvía a repetir. Las palabras de su madre se repitieron en su cabeza.
Sólo ha sido un mal sueño, no es real.
Ella entrecerró los ojos y pensó.
-Eso espero…
Y, sin darse cuenta siquiera, se volvió a dormir.
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