Marianne E: ¿Qué te digo que no hayamos hablado ya? Gracias a ti existe este capítulo, así que espero que lo disfrutes de principio a final. Ahora sí ya no voy a retrasar más la construcción de Something about us, la vas a tener muy pronto al alcance de tus manos. Así mismo, creo que seguirás teniendo algunos guiños a tus historias de MLB, (principalmente a La vie en rose, estoy enamorada) ¡De verdad gracias por todo tu entusiasmo y todo tu talento! Amo tus historias y charlar contigo siempre hace que la inspiración fluya, además de que te he tomado mucho cariño. ¡Abrazo!

Rebeca . sz: Perdón por no responder antes. Los capítulos no van en orden, de verdad espero que te esté gustando esta historia.

Kimberly-miau: Muchas gracias por el comentario y por la sugerencia, me pondré a ello a ver qué se me ocurre, creo que tengo algo en mente para complacer lo del conflicto, a ver cómo nos queda.

skayue-chan: Primero lo primero, gracias por cada comentario, de verdad me alientan a seguir. Me encanta saber que mi historia está teniendo impacto. Ahora, lo de los capítulos, parece ser que mientras haya tema para hacerlo, esto seguirá creciendo, así que a seguir buscando la inspiración para escribir. De nuevo gracias por tanto. Nos leemos pronto.


Luka estaba recostado en su cama, mirando al techo con ambas manos metidas bajo su cabeza, repasando una y otra vez las cosas que habían ocurrido ese día. Aunque todo había comenzado la noche anterior, cuando él y Marinette...

¡Dios!

¿Cómo había hecho ella para armarse de valor y confesar su corazón?

Esa mañana habían salido a pasear por la ciudad antes de llevarla a su casa, esa mañana había sido mágica, por decir poco, pero tantas y tantas cosas habían cobrado sentido para él tras haber pasado un rato con ella.

Tenía miedo, tenía que admitir aquello. Estaba aterrorizado ante la posibilidad de que Marinette no fuese tan transparente como él creía, aunque todas esas inseguridades no se tratasen de ella sino de un reflejo de su propio subconsciente. Porque años atrás le había dicho que creía que ella era clara como una nota musical y sincera como una melodía, y aquella frase seguía repitiéndose una y otra vez en su cabeza.

¿Cómo no tener miedo?

Una parte de él se preguntaba si Luka Couffaine sería suficiente para darle a Marinette lo que necesitaba y lo que él creía que ella merecía. Porque sabía que estando en el medio musical tendría que salir a giras y a conciertos, sabía que habría ocasiones que pasarían días, semanas, antes de poder volver a verse; sabía que había mucha gente a la que conocería en ese trayecto y que Marí (su Marí, su musa) también conocería a un montón de gente cada vez que estuvieran lejos el uno del otro.

En algunas entrevistas, cuando le habían preguntado por su vida romántica, él había dicho que prefería no enamorarse de momento y enfocarse en su carrera, pero no había ahondado en sus respuestas.

Claro, ¿quién creería que el famoso Luka, rompecorazones por excelencia, tenía miedo de enamorarse?

Sí, Luka tenía miedo de enamorarse.

Juleka lo martirizaba con el tema, reclamándole por el hecho de que seguía saliendo con otras chicas del medio, alegándole que usarlas de excusa para no comprometerse con nadie (o no comprometerse con alguien en específico), no iba a evitar que terminara enamorado, sino es que ya lo estaba.

Claro, Juleka sabía perfectamente que su hermano mayor estaba perdidamente enamorado de una de sus mejores amigas de la infancia, Juleka sabía que nunca había dejado de pensar en Marinette desde aquel día en el barco de la libertad, Juleka sabía que Marí había tenido un efecto embriagante, analgésico en el muchacho desde el primer encuentro, porque, aunque Luka no dijese nada al respecto, poco a poco le había ido entregando uno a uno, cada pedacito de su corazón a la joven de cabello negro, alegando para sí mismo que sólo se trataba de una muy buena amiga con la que valía la pena platicar largo y tendido por su madurez.

Qué equivocado que estaba. Se había ido enamorando sin querer, sin poder evitarlo. ¿Pero cómo esperaba evitarlo si se la pasaba negando lo evidente?

Porque durante mucho tiempo se había dicho a sí mismo que lo que sentía por Marinette era atracción, se había vendido la historia de que la mente de la chica le parecía interesante, se había convencido a sí mismo que sólo admiraba a la joven diseñadora por su madurez y por su perspicacia, por la forma tan aguda que tenía para enfrentar la vida y encontrar soluciones, se había convencido de todo aquello en lugar de dejar de pelar consigo mismo y darse cuenta de que suspiraba pensando en ella cuando creía que no le miraban.

Luka no quería enamorarse ni tampoco quería que Marinette se enamorara de él, porque sabía que los próximos meses estaría yendo y viniendo por toda su ciudad, presentándose en bares, restaurantes, auditorios y toda clase de eventos.

No, de nuevo aquello era una excusa barata.

Además, Marinette había dejado claro el punto: Deja que yo decida si quiero que me rompan el corazón, no hay nada que puedas hacer para dañarme.

Luka suspiró pensando en su hermana.

No mientas. —Comentó Juleka lanzándole un trapo para que limpiara la mesa y poder sentarse a comer. —Tú tienes miedo de comprometerte.

¿Perdón? —Espetó el muchacho levantando la vista hacia su hermana.

Luka comía en el barco más seguido de lo que había pretendido una vez que se independizara, pero con todos los ensayos pendientes y siendo aquel el único lugar para conectar el sonido y no molestar a nadie, seguía pasando sus tardes enteras en la proa del Liberty.

Digo que tú tienes miedo de comprometerte con Marinette. —Repitió Juleka encogiéndose de hombros mientras ponía los platos, evadiendo la mirada de su hermano. —Por eso no admites que ya estás enamorado de ella.

Jule, estás loca. —Espetó Luka llevando el trapo al fregadero y rodando los ojos.

No, Luka, no lo estoy. Tú le tienes miedo al compromiso, por eso no tienes nada serio.

Juleka. —Exclamó Luka con expresión de hastío, haciéndole muecas a su hermana mientras acercaba la cacerola con la comida. —No seas ridícula. —Complementó con aires despectivos. —He tenido varias relaciones estables en este tiempo, no puedes decir nada.

No. —Soltó Juleka extendiendo aquella palabra con el mismo tono que su hermano mayor mientras lo encaraba, parándose en jarras. —Tuviste una sola relación estable y muchas pantallas en los últimos años. Todo lo que pasó después de Colette no cuenta como relación estable.

Juleka. —Gruñó Luka con voz gélida, como si quisiera zanjar el tema sólo con su voz.

Pero Luka ya no causaba miedo en su hermana.

Porque ella te rompió el corazón. —Continuó la chica, plantándole cara por primera vez en años a su hermano, sabiendo que ahora era inofensivo para ella. —Porque Colette jugó contigo al final y te dejó sin nada a lo qué aferrarte y, después de eso, tú decidiste jugar en solitario; nunca me dijiste qué pasó con Colette, pero no tengo que saberlo para comprender que te hizo tanto daño que preferiste aislar tu corazón en un témpano de hielo y mantenerte en relaciones carnales con chicas que no te aportaban nada más allá de lo físico.

Tú no sabes nada. —Ladró el muchacho, haciendo un aspaviento con la mano para afianzar su punto, esperando amedrentar a Juleka con eso, pero no consiguiendo nada.

Admítelo Luka, estas asustado, pero ambos sabemos que cada relación que has tenido después de ella no ha sido otra cosa más que una pantalla para que la gente deje de meterse contigo. Pero eres figura pública, igual que Marinette.

Juleka. —Advirtió el muchacho alzando cada vez más la voz, sintiendo que sus mejillas enrojecían por la rabia y que el calor le inundaba el cuerpo.

Entonces te da miedo comprometerte con ella porque mucha gente te quiere y mucha gente la quiere, y tú te la pasas de gira en gira, conociendo a tus fans y a gente que se muere por ser tu amiga en el medio con tal de conseguir un favor; y ella se la pasa conociendo a personas nuevas cada mes al trabajar para la firma Agreste, y corres el peligro de que ella conozca a alguien que sea más interesante, más seguro, más guapo y más merecedor de ella que tú, te da miedo abrirte a la posibilidad de que ella se va a encontrar a una persona que se mueva en el mismo medio que ella y harán el click perfecto. —Luka se quedó helado ante aquello. —Sigues esperando a que ella vuelva con Adrien porque parecen hechos el uno para el otro, pero no te has dado cuenta de que mi mejor amiga de la infancia está dispuesta a enamorarse perdidamente de ti y sólo mirar en su dirección. No entiendes que hay gente en este mundo que es leal y que es capaz de entregarse a su pareja como tú lo haces. No. El gran Luka Couffaine no tiene miedo de enamorarse.

Basta. —Exigió el aludido avanzando medio paso hacia su hermana, dolido ante las palabras que Juleka le había dedicado, furioso ante la verdad que le estaban escupiendo a la cara, herido de darse cuenta de que la menor de los Couffaine tenía razón respecto a él.

No señor. El gran Luka Couffaine es un cobarde. —Escupió Juleka antes de darse la vuelta y dejar al muchacho solo en la cocina.

Luka estaba furioso, tenía los puños apretados y tenía ganas de matar a alguien, de golpear la pared hasta sangrarse los nudillos, de descargar sus sentimientos de forma física.

Alzó el puño y suspiró bajando la mano lentamente, dejando ir toda la rabia en ese instante.

Juleka tenía razón.

La noche anterior, Marinette le había tomado desprevenido.

Recordaba la voz de Marinette murmurando débilmente un "y guardaste el secreto" mientras se arrodillaba frente a él y le abrazaba. Recordaba perfectamente sentir el calor de su musa contra su cuerpo. Recordaba su respuesta, recordaba la voz de Marinette murmurando con voz trémula y aterciopelada un "Mi dulce Luka" justo antes de robarle un beso.

Porque cada beso que compartían se había sentido como el primero, y al mismo tiempo parecía ser algo que ya tuviesen bien ensayado desde hacía tanto tiempo, como si hubiesen pasado milenios para poder consumarlo y, al mismo tiempo, compartieran aquel ósculo día tras día. Porque conocían a la perfección la boca del otro, y al mismo tiempo, la estaban descubriendo.

Luka se había hecho adicto a los brazos de Marinette, por algún motivo que no alcanzaba a comprender era como si encontrara un lugar para descansar en ese espacio.

El muchacho no tenía idea de que Marinette se sentía de aquella forma. Porque cada vez que Luka le abrazaba, cada vez que el muchacho la sostenía contra su pecho y, sin soltarla, comenzaba a hacer preguntas sobre su día, sobre su vida, sobre sus inquietudes y proyectos, ella se sentía de nuevo como si estuviese en casa. Al principio no había sido una cuestión romántica, al principio para Marinette se había tratado de hacer una conexión bastante profunda con aquel muchacho, establecer un vínculo en el que ambos sabían que pertenecían. Hasta que alguien le hizo notar a la chica que abrazaba a Luka con las manos abiertas.

Podrá parecer una tontería, pero para Marinette, abrazar a alguien con las manos abiertas implicaba no tener miedo de ser honesta con esa persona, de confiar al grado de poder entregar su vida y saber que estaría a salvo con la persona a la que abrazaba. Y, aun así, ella solía abrazar a todo el mundo (excepto a su familia, a Alya y a Juleka) con las manos hechas puños.

Marinette sabía perfectamente que Luka era protector con su gente, ella no sabía si era una cuestión romántica viniendo de él, no estaba segura de que él disfrutase de aquellos abrazos de la misma forma en que hacía ella, porque la pelinegra se habría podido perder entre los brazos del artista sin pensarlo dos veces, ella podría haber permanecido en aquel lugar sin importar quién les mirara, porque había confiado en Luka y, lentamente, se había enamorado del muchacho que le había dedicado una canción, años atrás.

Luka dio un salto en su lugar al escuchar su teléfono. Una video-llamada entrante.

Marinette.

Luka suspiró para calmarse y se sentó en su cama, colocándose los cascos para responder.

—Hola. —Murmuró el muchacho, sonriendo al ver que Marinette se mordía la uña del pulgar y miraba distraídamente sobre su hombro.

La chica ahogó un grito y retrocedió cayendo al suelo. Sí, no había perdido ni un gramo de torpeza en los últimos diez años, al contrario.

Luka soltó una risa nerviosa al verla levantarse con una sonrisa.

—Perdón. —Murmuró el músico mientras Marinette acomodaba su teléfono en la base y le sonreía de vuelta.

—No, perdóname tú a mí. —Musito ella mirando a su costado de nuevo, como si escuchase atentamente algo. —Estoy algo nerviosa.

—¿Es Tikki? —Murmuró Luka al percatarse de que Sass dormía plácidamente en la mesita de noche, sobre un almohadón. —Si tu guardiana te está hablando...

—No, mi kwami está comiendo, ella... no, no es ella. Yo... —Marinette suspiró nerviosa. —Respecto a esta mañana...

No necesitaba más explicación.

Esa mañana, Luka le había dicho a Marinette que estaba asustado de haberle pedido oficialmente que iniciaran una relación, le había confesado que enamorarse de ella le había causado terror y que todavía dudaba que aquello fuese una buena idea, ser novios sabiendo que sus respectivas carreras implicaban conocer a un montón de gente todos los días: Luka en sus giras y ella en la firma. Sobre todo, porque había tanta gente queriendo estudiar Modas de la mano de Marinette.

Luka tenía miedo de no llenar el espacio que había dejado Adrien Agreste en el corazón de Marinette, sobre todo porque el muchacho tenía una muy buena relación con su...

Suspiró. Aún en su fuero interno, llamarle novia a Marinette costaba trabajo. Se preguntaba si aquello era real, si ella de verdad...

—Pensé que había una mejor manera de probar mi punto. —Murmuró la pelinegra llamando la atención de Luka, interrumpiendo sus pensamientos y sacándolo de las cavilaciones que no tenían otro propósito más que volverle loco. —Al tratar de explicar la parte de mi corazón que te pertenece...

El muchacho vio a su novia moverse hacia un costado y acomodar el teléfono sobre el teclado eléctrico de su habitación, aquello debía ser la razón por la que ella había estado constantemente volviendo la mirada.

Movido por la curiosidad, Luka acomodó su teléfono en la base arrancándose los audífonos y tomó su guitarra, preguntándose qué haría ahora la joven Dupain-Cheng, que no paraba de sorprenderlo.

—No sé si te gusten los musicales... —Admitió ella sonriendo de medio lado. —Pero...

—Amo la música. —Interrumpió ensanchando su sonrisa, afinando la guitarra sin despegar la mirada de la pantalla, deleitándose en cada detalle del rostro sonrojado de su musa.

—Sí, pero también eres medio huraño. —Se burló la chica con una sonrisa socarrona.

—Soy una persona de gustos exclusivos. —Defendió en ese tono medio fanfarrón con el que solía iniciar una discusión con la pelinegra.

Una vez había admitido que le gustaba discutir con ella, escucharla dar argumentos elaborados, ver cómo se le enrojecían las mejillas cuando la contradecía con tonterías, todo sólo porque la conversación se tornara más interesante, más intensa.

—Y eres bueno para excluir y juzgar algunas cosas antes de darles una oportunidad.

—¡Hey! —Defendió Luka fingiendo estar ofendido. —Le di una oportunidad a Story of my life cuando me pediste escucharla. ¿Ya lo olvidaste?

—Tienes razón. —Concedió la chica, ensanchando su sonrisa y dulcificando su mirada. —Mi punto es que quería que supieras que yo... bueno, tú una vez dijiste que la música es simple y que las palabras son complicadas. Así que quería que supieras esto. —Suspiró. —Dios, de verdad quiero que te guste, sólo espero no hacer el ridículo.

—Marí, me estás compartiendo tu música, no hay forma en que hagas el ridículo con esto. —Prometió el muchacho adoptando la misma expresión que su novia. —Eres adorable. —Dijo al final, cuando ella se sonrojó y bajó ligeramente el rostro.

Aquello sólo consiguió que ella se sonrojara aún más.

Pero el mundo les pertenecía a los valientes, así que Marinette tomó aire y asintió para sí misma.

—No te burles. Por favor.

—Sería incapaz. —Afirmó Luka con intensidad, sintiendo que el miedo remitía poco a poco.

Sí, había admitido para sí mismo estar asustado de enamorarse. Una parte de él temía que Marinette le rompiera el corazón, otra parte de él temía no ser suficiente, su corazón le recordaba que había ido de una relación en otra, de cama en cama sin involucrarse realmente con ninguna de sus novias después de lo que había ocurrido con Colette. Pero, primero: Marinette no era Colette...

Y segundo, con Marinette no había habido opción de nada más, porque la conexión, la química se había sentido desde el primer momento.

Porque, tras besarla por primera vez, Luka había comprendido que si seguía por ese camino no habría marcha atrás; desde el primer beso el joven guitarrista supo que, si seguía adelante, se enamoraría perdidamente de Marinette.

Lo sabía... y, aun así, continuó.

—Luka... —Llamó Marinette en voz baja. Y como si hubiese leído sus pensamientos, añadió: —Yo no quiero que haya sólo química entre nosotros. Porque la química se basa en acción y reacción, yo lo que quiero contigo es alquimia. ¡Dios! Ya estoy hablando de más. —Se reprendió a sí misma volviendo la vista a las teclas y suspirando para calmarse.

La chica coloco las manos en posición y respiró profundo, rogando por no equivocarse al tocar los arpegios y acordes. Y olvidándose del resto, comenzó a cantar, dejando a Luka pasmado por la selección musical.

El guitarrista se le unió con un rasgueo sencillo justo cuando ella cantó el primer verso.

I don't need you to sell me on reasons to want youI don't need you to search for the proof that I shouldYou don't have to convince meYou don't have to be scared you're not enough'Cause what we've got going is good

Por un momento, Marinette sintió que estaba de vuelta en el Sena, caminando de la mano de Luka, preguntándose ambos si sería buena idea volver a casa o seguir caminando, preguntándose si podrían bajar la guardia ahora que era oficial su noviazgo o si debían seguir cuidándose del resto del mundo, preguntándose si debían seguir ocultando que estaban juntos, que se habían enamorado el uno del otro sin querer, que habían tratado de evitarlo, pero que habían terminado enredados en una historia de amor que parecía ser más poderosa que la fuerza de voluntad de ambos.

I don't need more reminders of all that's been brokenI don't need you to fix what I'd rather forgetClear the slate and start overTry to quiet the noises in your headWe can't compete with all that

Porque ella también estaba asustada, pero había descubierto que, estando en los brazos de Luka, se sentía segura. Porque a pesar de que el futuro era incierto, ella estaba dispuesta a jugarse el todo por el todo. Y sabía perfectamente que Luka podía no ser honesto, ella sabía que Luka podría salir huyendo en cualquier momento, desdecirse, seguir con el rumbo que sus vidas habían tenido hasta antes de admitir que estaban enamorados el uno del otro. Y si pasaba algo así, ella sabría seguir adelante, sabría recoger los pedacitos de su corazón para volver a armarlo, podría volver a confiar y a enamorarse...

Pero ¿existía de verdad la vida después del amor? Porque Marinette ya había estado perdidamente enamorada una vez, había creído que pasaría el resto de su vida al lado de su alma gemela y se había equivocado al creer que de verdad él...

¿Y si se había equivocado desde el principio?

¿Y si siempre había sido Luka?

So what if it's us?What if it's usAnd only usAnd what came before won't count anymore or matter?Can we try that?

What if it's youAnd what if it's meAnd what if that's all that we need it to beAnd the rest of the world falls away?What do you say?

Marinette sentía que se le cerraba la garganta, de pronto la canción pareció demasiado larga, se sintió perdida con una confesión que no llevaba a ningún lado, creyendo que Luka se iría de su vida antes de que ella terminar su canto. Estaba tan segura de ese hecho que se quedó sin aliento cuando escuchó la voz de Luka a través del teléfono, se quedó pasmada cuando vio al muchacho haciendo los rasgueos de la guitarra y cantando la parte que seguía de la canción, como una respuesta a su confesión.

I never thought there'd be someone like you who would want meSo I give you ten thousand reasons to not let me goBut if you really see meIf you like me for me and nothing elseWell, that's all that I've wanted for longer that you could possibly know

Por un momento, ambos se sintieron de vuelta al Sena, de vuelta a la media tarde, al momento en que habían decidido ponerse a bailar un vals sin música, dando vueltas demasiado cerca de la orilla, demasiado dueños de sí mismos, ajenos a las miradas curiosas, ajenos a los suspiros que despertaban en la gente que los veía pasar, ajenos al hecho de que estaban perdidos el uno en el otro y que ya no habría marcha atrás.

Porque, sin querer, habían estado bailando al ritmo de esa canción, perdidos en el mundo, pero encontrando su lugar entre los brazos del otro.

So it can be usIt can be usAnd only usAnd what came before won't count anymore or matterWe can try that

Sus voces se enlazaron en el coro. Marinette trató de contener las ganas de llorar, Luka ensanchó su sonrisa, sintiendo que el miedo se desvanecía dejándole la misma certeza que él siempre había tenido en su alma, que estando al lado de Marinette todo iría bien.

It's not so impossibleNobody else but the two of us here'Cause you're saying it's possible

We can just watch the whole world disappear'Til you're the only oneI still know how to seeIt's just you and meIt'll be us, It'll be usAnd only usAnd what came before won't count anymore

El miedo parecía haber desaparecido. Luka admiraba muchísimo la postura de Marinette ante la vida, porque a pesar de que la chica era sumamente curiosa y siempre parecía querer saber todo cuanto ocurría, también mostraba ser lo suficientemente madura como para soltar, fluir, divertirse y bailar con la vida.

Luka había comprendido que Marinette iría con todo por esa relación, que ella apostaría todo a su nombre y se lanzaría al vacío si él estaba dispuesto a saltar. Luka comprendió en aquellas notas que su musa estaba igual o peor de asustada que él, y, aun así, se estaba lanzando al vacío.

We can try thatYou and meThat's all that we need it to beAnd the rest of the world falls awayAnd the rest of the world falls away

The world falls awayThe world falls awayAnd it's only us

—Ay Marí... —Murmuró Luka sonriendo, dedicándole una mirada entre pestañas a su novia mientras dejaba la guitarra a un lado y recuperaba su teléfono para mirarla más de cerca. —Lo que daría por besarte justo ahora.

—¿Y por qué habríamos de esperar? —Sugirió la chica con una sonrisa boba, enamorada, mientras recuperaba su teléfono.

Ambos colgaron la llamada al mismo tiempo, Luka saltó hacia su terraza llevándose a Sass entre las manos, llamando la transformación antes de saltar al siguiente tejado y comenzar a saltar de techo en techo en dirección a la casa de su novia.

Distinguió un punto rojo con negro dirigirse hacia él. La canción todavía resonaba en su cabeza cuando se encontró de frente con su heroína, no le dio tiempo de decir nada, la tomó entre sus brazos y la levantó al vuelo, sosteniéndola por las piernas para que ella se trenzara en su cintura, robándole un beso casto y desesperado al mismo tiempo.

Ambos pudieron escuchar a sus kwamis cantándoles al oído la canción que habían compartido minutos atrás, como si se escucharan el uno al otro.

Los trajes se disolvieron, Tikki y Sass continuaron cantando a dueto para sus protegidos.

Luka acomodó a Marinette en el tejado con cuidad y luego la abrazó por la cintura, ella pasó sus brazos alrededor del cuello de su héroe y sonrió mirándole a los ojos.

—Yo no tengo miedo, Luka. —Murmuró la chica cuando el muchacho comenzó a guiarla en pasos de baile por todo el espacio. —No tengo miedo de ti.

—Pues entonces descubramos el alcance de esta historia. —Murmuró Luka antes de volver a tomar posesión de la boca de su novia, sabiendo que el futuro era incierto, pero también confiando en que ambos sabrían qué hacer con lo que ocurriera a continuación.

And it's only us...