Marianne E: Sabes, escribir la parte de Adrien ayudándole a Luka y luego leerte fue como "tengo que escribir algo más de esa relación" ahora que están los dos del mismo lado para hacer feliz a Marinette... No sé. Algo se me ocurrirá. Del Bugatti, estaba pensando en poner otro vehículo, y luego tipeé en google "vehículos franceses" y fue lo primero que salió. Dije Noir... ok, ni mandado a hacer. Del Lemon, es lo que te digo, Luka es la mezcla perfecta entre romance y picardía, tenía que ser muy fiel a él, o a lo que creo de él. Gracias por el entusiasmo, y no sabes cómo espero tu escrito. QUIERO LEER ESE LEMON (así, con mayúsculas).
skayue-chan: La verdad es que el capítulo anterior fue una especie de reto que nos pusimos, y he leído algunas historias eróticas muy buenas, así que quería que mi incursión en este tema con esta pareja fuese así. Me alivia saber que logré mi cometido al tratar de transmitir la parte más sensible de estos dos. Gracias por leerme!
Rebeca . sz: Fue parte de un reto personal, qué bueno que tenga impacto jajaja, gracias
manu: gracias por la sugerencia, voy a continuar con este proyecto y, si las cosas se acomodan, puede que me arriesgue a escribir algo así, gracias también por tomarte el tiempo de comentar esta historia.
¡Luka! ¡Luka! ¡Luka!
Los gritos se alzaban entre la multitud mientras el guitarrista ejecutaba su solo. Esa noche se estaban presentando en el Chat Lunatique, un bar punk en el que habían tocado sus primeros conciertos formales, el dueño del lugar conocía a los Couffaine desde hacía años, así que les hacía invitaciones constantes para presentarse en eventos importantes.
Aquella noche se trataba de dos horas de música en vivo, había mucha gente, algunas otras bandas que querían presentarse para que los integrantes de Kitty Section los escucharan. Ahora estaban con la última canción que tocaban esa noche, Luka se había esforzado mucho en hacer un solo decente, no sólo por impresionar a la audiencia, sino también para impresionar a Marinette, que lo veía con embeleso desde la mesa.
La distribución del bar era interesante, la barra estaba justo al lado del escenario, una plataforma de unos treinta centímetros de estatura en el que estaban distribuidos los integrantes de la banda y sus instrumentos, al fondo del bar. Todo el lugar estaba lleno de mesas distribuidas de forma equitativa, Marinette estaba sentada en una mesa justo al lado del escenario, al otro lado de la barra, ignorando a la gente que le dedicaba miradas de reojo y de suspicacia al reconocerla como la novia del artista, además de una diseñadora famosa.
El mundo entero había conocido el trabajo de Marinette Dupain-Cheng con Jagged Stone, además de otras colecciones en las que había trabajado para Kitty Section y otros artistas que iban despegando, así que, aunque muchos habían ido ahí para que sus ídolos los conocieran, ahora también querían que Marinette mirase en su decisión.
Terminaron su canción y el dueño del bar subió a despedir a los muchachos, las luces subieron un poco y ellos se enfocaron en desinstalar sus equipos mientras la gente volvía a sus conversaciones con la música de fondo.
Marinette le dio un sorbo a su popote cuando Luka, agachado sobre su bocina, levantaba la vista y le dedicaba una mirada entre los cabellos cían, guiñándole, coqueteando con ella de forma sutil, consiguiendo que se sonrojara.
—Mira nada más... —Murmuró una voz femenina a espaldas del guitarrista.
Marinette había notado que aquella chica se había levantado de la barra, había sentido sus miradas varias veces durante todo el concierto, como si la observase de reojo con tal insistencia que incluso le había causado escalofríos. Había preferido ignorarla y evitar algún problema.
Después de todo, había reconocido la chaqueta con el logo de los reptiles cubriendo suavemente sus hombros. Luka se lo había advertido, aquellos bares tan alejados de sus rumbos de la ciudad estaban plagados de los integrantes de aquella banda.
Marinette notó a Luka tenso. El muchacho se quedó rígido al escuchar la voz de aquella chica, así que la joven diseñadora dudó entre acercarse o permitirle a Luka lidiar con la situación. Su respuesta a aquello fue pedir un shot de tequila y esperar.
—La serpiente Couffaine vuelve a su hogar. —Continuó la chica.
Luka se quedó helado al enderezarse y encarar a la mujer que le hablaba.
—Colette... —Murmuró secamente, a manera de saludo.
Juleka ya estaba sentada al lado de Marinette para ese momento, mirando fijamente a su hermano.
—Esto va a terminar mal. —Gruñó entre dientes la bajista.
—¿Qué pasa? —Quiso saber Marinette al ver la expresión de Rose, también molesta.
—Ella es Colette.
—¿Esa Colette? —Espetó Marinette pasmada.
Colette Faure era una muchacha alta y estilizada, su complexión era idéntica a la de Marinette, pero ella portaba siempre el estilo punk. Colette llevaba el cabello negro largo hasta la media espalda, recogido en dos coletas altas sobre la cabeza y con el flequillo cubriendo sus ojos. Vestía un corsette de cuero negro, falda tableada, mallas de red y botas altas, además de guantes sin dedos que le llegaban a los codos. El maquillaje lo llevaba en tonos violetas, acordes a su cabello, teñido de la mitad en delante, la boca la llevaba pintada de negro y tenía un piercing en el labio. Sonreía ladina con una mano en la cadera mientras le dedicaba una mirada lasciva a Luka, como si tratara de seducirlo con la mirada.
—Pues voy a presentarme entonces. —Murmuró Marinette antes de beberse de una su shot de tequila y tomar Whisky de Luka, avanzando unos pasos hacia ellos.
Marinette esa noche estaba despampanante. Luka le había teñido el cabello de rosa, al menos en las puntas, lo llevaba recogido en dos moños a los lados de su cabeza, como cuando usaba el miraculous del ratón, así que su peinado era un remolino de dos colores, realzando así su reciente cambio de look. El maquillaje iba en los mismos tonos, dramatizando los ojos y la boca de un color rosa brillante. Llevaba una camiseta negra ceñida de manga larga con los hombros descubiertos, un chaleco de mezclilla (de Luka, por cierto) decorado con estoperoles de color rosa y morado, mini falda negra tableada, llevaba calcetas altas y botines de tacón. Provocativa y elegante como sólo ella podía lograr.
—No esperaba verte aquí tan pronto. —Admitió Colette avanzando otro paso, como si planeara cerrar el espacio entre ella y Luka.
—No planeaba volver. —Admitió el muchacho secamente, retrocediendo con cuidado de hacerlo lento para que Colette no se sintiera rechazada de golpe. Había demasiados reptiles en el club esa noche, no quería arriesgarse a pasar un trago amargo.
—Y aquí estás. —Añadió Colette con coquetería.
Luka tragó saliva conectando con la mirada de su ex.
¡Dios! Juleka tenía razón. Colette era una versión punk de Marinette. No sólo de nombre, incluso se parecían físicamente, sus ojos eran del mismo tono exacto de azul intenso. La única diferencia radicaba en el hecho de que los ojos de Colette eran fríos y calculadores, casi crueles cuando miraban a cualquiera. Luka sólo los había visto brillar en dos ocasiones, cuando lo había conquistado y cuando estaba a punto de cometer un acto de crueldad.
Es cierto. A él lo habían llamado Elegido de las calles por su talento para el sadismo y la crueldad, pero no era el único reptil que tenía un apodo con tanto peso. Colette era llamada Azrael cuando se trataba de hacer las iniciaciones a los aspirantes nuevos.
Todos en los reptiles sabían que ella sería despiadada al momento de torturar y martirizar a los incautos que querían ingresar a aquella banda de mala muerte. Porque si Les Reptiles habían iniciado como una banda callejera y buscapleitos, se habían ido transformando hasta convertirse en potencia criminal en los barrios bajos de París, atemorizando a cualquiera que los conociera de verdad.
No, Luka no tenía ninguna prisa por enfurecer a los reptiles de esa zona.
—Perdón. —Dijo Marinette, socarrona, poniendo el vaso de whisky entre Luka y Colette. —Pensé que tendrías sed.
Luka apresó a Marinette por los hombros y la jalo hacía si tan bruscamente que ella tuvo que usar su mano disponible para frenar su movimiento. La mano izquierda de Marinette aterrizó abierta sobre el pecho de Luka y ella sonrió levantando la mirada cuando el guitarrista le buscó los ojos.
—Tengo hambre. —Admitió lascivo el muchacho, serenándose. —Pero eso lo arreglamos más tarde.
—¿Qué hace ella… —espetó Colette hablando entre dientes, arrastrando las palabras y tratando de contener su furia a raya, pero sin disimular su enfado —usando MI anillo, Luka?
—¿Perdón? —Comentó el muchacho, confundido.
—Perdón. —Espetó Marinette secamente, guardando la compostura. —Pero este anillo me pertenece desde que tengo quince años.
—De todas las mujeres a las que podías haber elegido, Luka. —Exclamó Colette empujando a Luka por los hombros, consiguiendo que el muchacho diera dos pasos de espalda y soltara a Marinette. —De todas, ¿tenías que elegir a la costurera más barata de París? ¡Esa joya me pertenecía a mí! —Gritó haciendo aspavientos con las manos.
—Retráctate. —Exigió Luka entre dientes, enderezándose en toda su estatura y plantándole cara a su ex.
—Oblígame. —Respondió la chica en el mismo tono, componiendo una sonrisa sádica al ver que había logrado herir a la serpiente.
—Luka. —Llamó Marinette dulcificando su voz.
Aquello fue como un tranquilizante, toda la furia de Luka se disolvió y él soltó el aire en un suspiro pacifico, buscando la mirada de Marinette, quien sonreía ladina.
Colette habló con voz fría pero letal, inyectando veneno en cada palabra.
—No puedo creer que lograrán domesticarte.
—Entre perras nos olemos, Luka. —Remató Marinette ignorando a la chica, ofreciendo el vaso a su novio y acercándose un par de pasos. —Así que si la señorita me considera una costurera barata, por algo será.
—¿Qué crees que insinúas? —Ladró Colette sintiendo que la rabia bullía en su interior.
Marinette la encaró girando lentamente, consiguiendo que Luka retrocediera en su sitio, el muchacho jamás había visto aquella aura oscura y peligrosa en torno a su novia a pesar de mantener la voz pacífica.
—Dímelo tú. —Desafió Marinette con una mano en la cintura.
—Habla, ratoncito. —Ordenó la cantante, colérica.
Marinette suspiró para mantener la calma y sonrió de medio lado.
—Tú me llamaste costurera barata, y tal vez tengas razón respecto a la modista más respetada de la firma Agreste, diseñadora personal de Jagged Stone y vestuarista exclusiva de Kitty Section.
—Pero ese puesto lo compraste con la cama. —Espetó Colette sonriendo con autosuficiencia, creyendo que por fin le había ganado una. —¿O no, little tiny scared mouse?
—Como se vive, se juzga. —Remató Marinette con una sonrisa de medio lado, cruzándose de brazos y cambiando el peso de su cuerpo al otro pie. —Yo prefiero dejar que mi talento hable.
—Ya ponle un bozal. —Espetó Colette mirando a Luka, quien tenía expresión divertida en el rostro.
Colette era buena con los golpes, no con las palabras, así que Luka solía hacerlas de mediador cuando la chica se metía en líos de sarcasmos e ironías. Era fascinante ver a Marinette en una faceta más… despiadada. No estaba siendo precisamente cruel, pero tampoco estaba midiendo sus palabras.
—En gustos se rompen géneros. —Escupió Colette haciendo berrinche.
—¿Qué? —Musitó Luka sin aire. Pero ninguna de las dos lo notó.
Porque Luka le había dicho aquella frase cuando habían terminado su relación, pero ella no lo había comprendido en ese entonces.
—Tienes razón, y aún así juzgas mi trabajo. Mi talento.
—Porque no entiendo que vio el Elegido en ti. Habiendo tanto talento por aquí.
—¿Por qué no pruebas tu punto, Colette? —Espetó Juleka llegando al lado de Marinette y abrazándola por los hombros a la par que Rose se acercaba a Luka por el otro lado, como si los respaldaran en aquello. —¿O te da miedo descubrir que Mari no sólo te haya ganado el corazón de Luka, sino que ademas es mejor cantante que tú? Oh, espera. —Pidió Juleka con sarcasmo. —¡Cierto! El corazón de mi hermano nunca estuvo a tu alcance, perdona cielo. Olvidaba ese detalle.
—Marinette Dupain-Cheng no canta mejor que yo. —Espetó Colette barriendo a Juleka con la mirada.
Juleka se había arriesgado a confrontar a la ex de Luka sólo porque sabía que era intocable. Ningún reptil se metía con la familia de otros miembros de la banda, activos o no. Así que, si Colette quería cobrar venganza, había suficientes reptiles en aquel bar como para impedirlo, después de todo, Jule solo estaba defendiendo a su familia.
Al ver que no la amedrentaba, Colette sonrió de medio lado y añadió:
—Y te apuesto lo que quieras a que ella no es capaz de complacer a tu hermano como yo.
Aquel sonido se alzó claramente por encima de la música, duró una fracción de segundo, pero escapó por completo al control de Luka y fue suficiente para desatar la rabia de Colette, puesto que, al igual que Marinette y Juleka, aquel sonido se escuchó claramente en el ambiente, como si su único motivo de existir fuese quebrantar la quietud del momento.
El sonido del que hablo fue una risita despectiva que el guitarrista no pudo evitar soltar ante el comentario de Colette.
Sí, era buena amante y tenía muy buen cuerpo, pero no era Marinette. Podría ser la mejor amante del mundo y no significar nada puesto que a Marinette le entregaba el alma en cada encuentro.
Colette ahogo un grito y se lanzó hacia el frente, tratando de alcanzar a Marinette, Luka la sostuvo al vuelo mientras Juleka y Rose le cerraban el paso, ocultando a su amiga tras ellas.
—¡Suéltame, serpiente! —Gritó Colette forcejeando contra el agarre de Luka.
Ella podía ser sanguinaria, pero nunca superaría en fuerza bruta al guitarrista.
—¡Para ya, Colette! —Exclamó un hombre acercándose a ellos con expresión furiosa. —¿Qué es ese escándalo?
—¡No voy a dejar que una costurera barata venga a humillarme a mis dominios! —Gritó la chica soltándose de Luka y retrocediendo unos pasos.
—Yo no tengo ningún problema con largarme de aquí. —Espetó Marinette tratando de pasar a través de Rose y Juleka, pero ambas chicas la detuvieron, más por tenerla a salvo que porque temieran que Marinette tomara represalias.
—No tiene por qué ser así. —Exclamó el recién llegado, Luka se dio cuenta al fin que se trataba del dueño del bar, Lucien. —Nadie se tiene que ir.
—Está claro que no soy bienvenida aquí. —Escupió Marinette despectiva, sin embargo, moduló su voz y le sonrió al propietario, con una disculpa en la mirada. —No quiero causar más problemas. Lamentó el percance.
Ahí estaba. Toda la diferencia entre Marinette y Colette radicaba en que los ojos de la primera eran un par de zafiros centelleantes cargados de bondad, de ternura, de amor. A pesar de estar ardiendo en rabia, Marinette todavía tenía una mirada amable para los que no estaban involucrados, su esencia seguía siendo la misma a pesar de todo.
—No quisiera que las cosas se muevan así. —Admitió Lucien con expresión compungida.
—Descuida, si mi talento y mi posición sean un tema para que me quede, no, gracias; prefiero irme.
—Corre, ratoncito. —Espetó Colette.
—Escucha una cosa, Colette. —Exclamó Marinette, cansada de la actitud de la muchacha. Había sido amable y tratado de mantener la calma, pero ya estaba harta, ahora Colette la iba a escuchar. —Tal vez soy un ratoncito, pero, primero: no estoy asustada, y menos de ti. Segundo, no se cuánto más talento tengo que tener para que Luka me haya preferido en la cama, en la moda y en la música.
—¿En la música? —Bufó burlesca.
—¿Tienes acaso alguna canción compuesta para tu tono de voz por el talentoso músico Luka Couffaine? —Marinette enarcó una ceja y se encogió de hombros en un gesto despectivo. —No ¿verdad? Tampoco eres tú quien tiene grabados tres duetos con él que saldrán en el próximo disco. —Espetó Marinette cruzándose de brazos y barriendo a Colette con la mirada, probando su punto en aquel argumento. Ya no le importaba desatar una guerra contra la reptil, sólo quería ponerla en su lugar. —Así que deja de estar jactándote de ser talentosa y superior a mí, no se trata de cuál de las dos es mejor. Se trata de Luka eligiéndome porque yo le puedo dar una paz que tú jamás serás capaz de ofrecerle, en la cama, en la moda, y en la música.
Nunca Marinette se arrepintió tanto de ser imprudente como en ese momento. No porque no creyera que Colette lo mereciera (en el instituto se la pasaba poniendo a Chloe en su lugar, sabía cómo tratar a las harpías de su calaña), sino porque sabía que nadie merecía la humillación pública.
El silencio que siguió a aquello se sintió pesado en todo el bar. La música sonaba de fondo, pero incluso parecía que habían bajado el sonido de las bocinas. Ninguno de los implicados en la discusión se había percatado de que la razón por la que Lucien había llegado a intervenir era porque toda la atención de los presénteles estaba fija en ellos.
Era común que la gente, pasada de copas, terminara trenzándose en alguna pelea por malos entendidos, dimes y diretes. Pero las serpientes querían ver sangre inocente correr, así que ver a Colette agarrarse a palabras con alguien sólo podía terminar en tragedia, jamás se esperaron que Marinette sería más astuta y que terminaría ganando aquella batalla antes de que su contrincante tuviera oportunidad de defenderse.
Colette tenía la boca abierta.
Marinette había pasado mucho tiempo perfeccionando el pensar respuestas avispadas rápido, mitad por haber lidiado con Chloe en el instituto, mitad por todos los juegos de palabras que Chat Noir le dedicaba en la batalla, juegos que, por cierto, también habían evolucionado con el paso del tiempo.
Colette había aprendido a pelear a puño limpio, así que ahora no sabía con qué defenderse.
Lo de la música le había dolido en serio.
—Quiero escucharte cantar. —Espetó Colette dolida, arrastrando las palabras.
Continuará...
