Rebeca . sz: Gracias por seguir la historia. Perdón por el intermedio que viene a continuación.

Marianne E:Te entrego Tatuajes, cortito pero con sentimiento. Tengo una especie de fijación con ver a Luka tocando jajajjaja así que verás más de eso en más capítulos de esta historia. Por una parte me hace muy feliz saber que Colette tuvo ese impacto en ti jajajaj quería construir un personaje que fuera odiable por los lectores, así que me da paz saber que voy por buen camino. Bueno, lo dicho, alguien tenía que poner en su lugar a esa pe*ra jajajaja. Gracias por el comentario y a seguir fangirleando juntas. Te dejo el intermedio y a trabajar en el siguiente Lemon jajaja. !Abrazos!


El evento se celebraba en la azotea de Le Grand París, una tarde cálida. Le darían a Alya un reconocimiento por su trabajo como periodista, además de premiar a algunos fotógrafos importantes de la industria y de los noticieros. El sol comenzaba a caer al horizonte cuando todos los invitados ya habían llegado, Marinette charlaba alegremente con Nino cuando Alya llegó a saludarla.

—Hacía mucho tiempo que no te veía. —Exclamó la morena apretando a Marinette en sus brazos, pegando sus mejillas.

—Han sido días ocupados. —Admitió la pelinegra mientras se separaba ligeramente.

El cabello de Alya se enredó en los pendientes de su amiga y ambas volvieron a acercarse, soltando una risa nerviosa.

Luka observaba la escena a unos metros, divertido ante la torpeza de ambas chicas, admirando la sonrisa dulce de Marinette.

Luka suspiró paseando su mirada por toda la imagen de su chica, un vestido plateado de tirantes ceñido a la cintura, la falda un poco por debajo de la rodilla, tacones bajos, el cabello recogido en un moño alto y maquillaje sencillo. Al cuello llevaba una cadena de oro blanco con un dije colgando al centro, regalo de cumpleaños de Adrien.

Lucía preciosa. Pero la parte favorita de Luka sobre el outfit de su novia era su más reciente adquisición.

—¿Te tatuaste? —Exclamó Alya deteniendo el movimiento de sus manos al notar unas finas líneas negras, azules y verdes, llenas de motas rojas y negras. —¿Es de verdad?

Alya por fin logró desenredar su cabello y tomó las mejillas de su amiga para obligarla a girar el rostro. Detrás de la oreja, cerca del nacimiento del cabello, la chica tenía una serpiente tatuada formando dos espirales. Si la veías de lejos podría parecer una L en cursiva, pero cuando prestabas atención podías darte cuenta de que se trataba de una serpiente enroscada sobre sí misma dos veces. A su alrededor había algunas catarinas y flores en técnica de acuarela, dándole al tatuaje un aire femenino y delicado.

—Yo. Es que yo... sí, eh... —Tartamudeó Marinette nerviosa.

—Una serpiente. —Comentó Alya divertida, sonriendo con picardía y tratando de acorralar a su amiga. —¿Tiene algo que ver aquel muchacho gallardo y condenadamente sexy que camina hacia nosotras? ¿O es una casualidad? O espera... ¿Eres fan de Viperion?

—¡Viperion! Yo, Alya, eh, yo...

—Señoritas. —Murmuró Luka con voz ronca y los ojos entrecerrados, componiendo una sonrisa ladina para Alya, consiguiendo que la chica se sonrojara y se encogiera en su sitio.

A pesar de conocerlo de toda la vida, Luka tenía un aura sombría y amenazante, pero al mismo tiempo su mirada era seductora, confiada, hipnótica. Un depredador hecho y derecho, una serpiente hechizando a su presa justo antes de darle la mordida letal.

—Hola Luka. —Dijo Alya tratando de proyectar su voz fuerte, segura, pero consiguiendo dudar al final de su saludo. —Me da gusto que vinieras. —Añadió recuperando su poder. —Marí dijo que tal vez no podrías acompañarnos.

—Afortunadamente movieron la firma del contrato nuevo para otro día y pude acompañar a esta hermosa jovencita. —Murmuró tomando la mano de Marinette y haciéndola girar sobre sí misma antes de atraerla hacia sus brazos. Marinette puso la mano libre sobre el pecho de Luka y dejando un pie hacia atrás, una pose de baile. Por un segundo, le dedicó una mirada intensa a su novia antes de mirar a Alya y comentar, sonriente. —Es por el zodiaco chino.

—¿Cómo?

—La serpiente. —Continuó el muchacho abrazando a Marinette por el costado. —Es por el zodiaco chino. Es su animal por fecha de nacimiento.

—Eso... —Murmuró la chica sonriéndole a Luka con embeleso, agradecida por su intervención.

—Sin embargo... —Añadió el muchacho mirando a Mari y apartando un mechón de su rostro. —¿Viperion?

Marinette se encogió de hombros componiendo una expresión apenada y media sonrisa de satisfacción.

—Era una idea. —Dijo Alya divertida.

Luka carraspeó paseándose una mano por el cabello y girando el rostro ligeramente, fingiendo hastío.

—¿Debería ponerme celoso de Viperion? —Musitó con desdén, convenciendo a Alya y, casi, aMarinette. —Digo, es un héroe.

—Créeme Luka, no podría mirar a Viperion estando tú cerca.

—Es… —Luka hizo un mohín antes de mirar a Marinette con una sonrisa seductora —el único héroe del que podría llegar a sentir celos.

Marinette tragó saliva en seco, sintiéndose acorralada por la intensa mirada azul que le dedicaba el guitarrista. No pudo evitar sentirse intimidada y encogerse en su sitio, conocía esa mirada, era una amenaza latente de "te voy a comer" que ya tenia muy bien estudiada.

Alta, sin saber interpretar aquellas miradas, alzó la voz sonriendo, tratando de salvar a su amiga.

—¿Hace cuánto que te tatuaste?

No tanto, en realidad no había pasado tanto tiempo desde que se había hecho el tatuaje.

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Marinette había visto el cuerpo de Luka llenarse de tinta poco a poco, tenía un brazo tatuado en su totalidad, estaban sus alas de angel, un tatuaje en el lado del cuello y otro en la nuca, todos y cada uno de ellos tenían un significado profundo y espiritual, cada uno con su respectiva historia.

Luka le había advertido a Marinette que pronto se tatuaría otra vez, no había decidido si lo haríaen el pecho, a la altura del corazón o al del lado izquierdo del cuello, bajo su oreja.

—¿Del lado izquierdo?

—Sí. —Respondió el muchacho sonriendo ampliamente mientras abrazaba a su novia por la espalda y depositaba un beso suave en su mejilla. —Diez flores rosas.

—¿Flores? —Repitió la chica, confundida por la elección del muchacho.

—Diez. —Repitió dando unos pasos hasta pararse frente a su musa y tomándole las manos. —Una por cada año que no estuvimos juntos desde que te conocí, en representación de que mi amor por ti floreció cada vez más. Diez rosas del lado izquierdo de mi cuerpo, en el cuello, cerca de mi oído ya que eres la única voz que suena por encima de la tormenta, la canción que escucho desde hace años. A la izquierda, porque es el lugar que te corresponde a ti, lo más cerca posible de mi corazón.

Marinette sintió sus ojos llenarse de lágrimas, sonrió ampliamente tomando el rostro de Luka entre sus manos y asintió armándose de valor.

—Entonces es momento de que yo elija el mío también.

Luka abrió los ojos, sorprendido ante la confesión de la joven diseñadora.

—Mari, yo ya tengo muchísimos, el primer tatuaje es algo muy serio e importante, la tinta se queda en tu cuerpo y no…

—Lo sé, lo he estado pensando desde que nos mudamos juntos. —Plantó un beso tímido en la boca del muchacho antes de asentir y añadir. —De verdad quiero hacerlo.

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Al cabo de unos días, Luka lucía en su cuerpo la marca de tinta que había prometido a su novia, una línea negra que subía por la base de su cuello hasta situarse tras su oreja, diez flores situadas en diferentes sitios alrededor de aquella rama, diez flores de sakura adornando su piel de forma discreta, pero resaltando entre tanto negro.

Ambos estaban en el estudio de Marinette, la chica trabajando en su restirador, Luka sentado al piano con montones de partituras distribuidas a su alrededor, tocando aquel instrumento y componiendo una nueva canción para la banda. La joven hacía minutos que observaba a su novio, que se había sentado de lado en el banco para poder tomar su guitarra y seguir componiendo. Algunas notas no cuadraban en la melodía del músico, y aunque componer en el piano simplificaba muchísimo el trabajo, Luka confiaba más en su oído lírico cuando trabajaba con la guitarra que Marinette le había obsequiado en su cumpleaños.

La imagen era bastante sugerente. Luka sentado con el pantalón del pijama, sin camiseta, permitiendo que el tatuaje resaltara en su piel. Las manos de Luka haciendo las pisadas y los rasgueos correspondientes, el muchacho con el ceño fruncido mientras permitía que su cuerpo bailara al ritmo de la pieza que surgía poco a poco, naciendo en los dedos de Luka y perfeccionándose en su boca, con un tarareo tan sutil y bajo que Marinette había tenido que parar sus manos para poder prestar atención.

Tenía la vista fija en él, pero eso no evitaba que Marinette garabateara por los márgenes de su libreta con aires distraídos. A pesar de ser domingo, ambos amantes se habían levantado temprano, pero habían decidido permanecer en la casa un rato, cada uno metido en su mundo. Lachica se había enfrascado en un dibujo sencillo... bueno, pretendía ser un dibujo sencillo, pero llegó un punto en el que se le fueron los detalles y el boceto se terminó convirtiendo en un diseño completo.

Luka levató la vista en su dirección y ella soltó una risita nerviosa antes de volver la vista a su libreta y permitirle al muchacho componer sin sentirse escrutado.

Ahora que estaba "terminado", la joven analizaba a detalle cada línea de su diseño, esperando encontrar algo que corregir. Ni siquiera se dio cuenta que tenía el borde de la libreta llena de garabatos. Sonrió reconociendo la serpiente en una esquina.

La chica inclinó la libreta llamando la atención de Luka, el muchacho vio el dibujo y sonrió para su novia, intercambiando una sonrisa cómplice.

—¿Ese es? —Inquirió el muchacho enderezándose y besando la sien de Marinette, quien amplió una sonrisa antes de asentir y murmurar.

—Este es.

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La música sonaba fuerte en las bocinas, el lugar tenía algunas personas dentro, el sonido de la máquina se escuchaba hasta la puerta, Marinette estaba nerviosa. Pero Luka la tomó de la cintura y la pegó a su cuerpo, sonriéndole de medio lado para tratar de infundirle algo de valor y asentir.

—¡Luka, vieja serpiente! —Exclamó el tatuador, levantando la mirada de su trabajo y dirigiéndole una amplia sonrisa al guitarrista antes de hacer un gesto de la mano para saludar.

—¿Qué hay, Remi?

—Nada nuevo. Te presento a Isabel. —La chica a la que habían estado tatuando se levantó y saludó de mano a Luka, cuidando no mover mucho su antebrazo, adormecido por las agujas. —Es mi nueva asistente, pero nunca se había hecho un tatuaje y ya era momento de que probara. — La chica sonrió débilmente, pálida y mareada por la impresión. —Ya casi termino con ella, en seguida estoy contigo. ¿Qué sigue?

—Una serpiente. —Dijo divertido el peliazul dedicándole una mirada a su novia.

—Pensé que habías jurado que jamás te tatuarías una. —Comentó Remi volviendo su atención aIsabel y frunciendo el entrecejo.

—No es para mí.

Remi levantó el rostro y le dedicó una mirada pesada a su viejo amigo. Luka tenía los ojos fijos en Marinette y sonreía tímidamente.

—Es mi novia quien se tatúa hoy. Así que tienes que ser amable.

—Ya sé. O hablarás pestes de mí. ¿Primer tatuaje, muñeca?

—Pero no el último. —Murmuró en respuesta la chica, sonriendo confiada ante la mirada intensa de su novio.

—Vamos un diseño a la vez.

—Ayúdame a hacer el digital. —Espetó Remi divertido, volviendo toda su atención al brazo deIsabel. —Ya sabes cómo se usan las computadoras.

—Eso lo hará aún más especial. —Admitió la chica sonriendo de oreja a oreja mientras Luka se sentaba a la computadora.

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Bueno, si bien era cierto que Marinette sabía que tomaría su tiempo para que terminasen con Isabel, no se imaginó que estaría recostada en el sillón del tatuador tan rápido. Luka le había dicho que él solía ponerse música cuando sabía que el tatuaje iba a tardar en quedar listo. La sesión de Marinette estaba estimada en más o menos una hora.

La chica tragó saliba una última vez y asintió, anunciando que estaba preparada. Y justo antes de que Remi iniciara su trabajo, Luka se inclinó sobre la chica y sonrió ofreciéndole un auricular.

Ella aceptó, confundida y sonrió ampliamente al reconocer algunas piezas que Luka solía interpretar en el piano. Se sorprendió muchísimo cuando escuchó su propia voz en las grabaciones, haciendo comentarios sobre la música, diciendo qué piezas la ayudaban a estar tranquilas.

—Pensé que sería de ayuda tener un pedacito de casa cerca.

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—Hace unos quince días, más o menos. —Dijo Marinette cuando Luka se dirigió a saludar a Adrien y la dejó sola con Alya de nuevo. —Ya está sano, el primer día se veía muy extraño, con la piel hinchada y eso.

—Me imagino. —Admitió Alya divertida. —Chica, lo tienes mal. —Añadió mirando a Luka y a Adrien en la distancia.

—¿Crees?

—Nunca lo había visto celoso por nada.

—Seguro estaba bromeando. —Murmuró Marinette siguiendo la dirección de la mirada de Alya, observando a detalle la forma casual en la que Adrien y Luka parecían estar bromeando, intercambiando miradas entre las pestañas y sonrisas ladinas. Viejos amigos poniéndose al corriente después de una temporada.

—No lo sé. —Dudó Alya.

Al final compuso una sonrisa y abrazó a su amiga por la cintura, dirigiéndose ambas a la barra.

—¿Lista para decir tus votos de amor?

—¡Alya! —Gritó Marinette soltándose y retrocediendo un paso, nerviosa por lo que su amiga acababa de decir. Bajó la voz para continuar. —Sigue siendo un secreto.

—Lo sé. Pero cada vez nos queda menos tiempo para planear las cosas importantes, así que más vale que nos preocupemos por lo que viene.

Marinette suspiró componiendo una sonrisa radiante.

—Tengo una vaga idea.

—¡Quiero escucharlo todo! —Gritó Alya tomando la mano de Marinette y reclamando una copa burbujeante con la otra, brindando con su amiga y sonriendo ampliamente. —Hagamos que todo en ese día sea perfecto.