Rebeca . sz: Perdón, viene otro intermedio. Gracias por leerme
Marianne E: Obviiii, Marinette es una digna portadora de miráculous, no podía ser menos que una dama. Ya estoy esperando ese Lemon, de verdad, pero sin presiones, mira que estar a la expectativa me sirve para inspirarme a escribir otras cosas, así que por una parte está bien... creo. Jajajaja. Y aún en la distancia, estamos para apoyarnos la una a la otra y el cariño se siente. Te dedico este cap para tratar de aligerar la carga del día de ayer y el trabajo arduo de hoy. ¿Spoiler alert? El siguiente cap viene con algo de lime, pero a como va, puede convertirse en lemon. Qué gusto que lo de las canciones funcionara, gracias por apoyar este proyecto (inserta un emoji de corazón aquí... e inserta otros veinte) Nos leemos. ¡Abrazos!
Le había pedido permiso para publicar la foto.
No era la primera vez que publicaban una fotografía juntos, pero desde que habían oficializado su noviazgo habían dejado de aparecer juntos en redes sociales para no llamar la atención. Tampoco era como que evitaran tocarse en público, caminar tomados de las manos y darse besos en los rincones de parís formaba parte de su rutina, afortunadamente hasta ese momento no había sido suficiente para llamar la atención y Luka cada vez estaba más tranquilo con el tema.
Claro que, al publicar aquella foto, no se había dado cuenta de que su cadena se veía con toda claridad, podía apreciarse que la joya ya no colgaba ahí.
Nadie notó aquel hecho, no hasta que una fan de Kitty Section había ido a la panadería y había recibido el cambio de manos de Marinette.
Había sido por accidente, Marinette estaba en la panadería de sus padres, hacía un par de meses que estaba viviendo con Luka, pero aquella cuestión seguía siendo un secreto a voces, así que por las tardes seguía apoyando a sus padres con el negocio local, era común verla en su antiguo hogar, cuestión que desmentía los rumores de su mudanza.
Le llamó la atención el destello azul en la mano de la diseñadora de modas, pero aquel brillo pasó desapercibido, la fan había seleccionado las cosas que se llevaría y había pagado a Marinette con una sonrisa amable. La pelinegra le había regresado el gesto y había entregado algunas monedas con la mano izquierda.
—Qué lindo anillo tienes. —Había murmurado distraída la fan, sin prestarle mayor atención.
Y todo habría salido bien, si Marinette no se hubiese puesto tan nerviosa que las monedas saltaran de su mano y ella tuviese que agacharse a buscarlas debajo del mostrador, tartamudeando una respuesta o, al menos, el intento de una.
—Yo, eh, gracias, el anillo, sí ¡Muchas gracias! Es lindo y... gracias.
Ambas se agacharon en busca de las monedas restantes, la chica le dedicó una mirada larga a Marinette, preguntándose por qué había reaccionado así, considerando que la chica estuviese al borde del colapso nervioso o algo, y entonces reparó en la joya, le prestó atención por primera vez y sonrió de oreja a oreja, guardando la calma, pero atando cabos.
Discretamente tomó una fotografía y salió con una sonrisa radiante, como si se hubiese ganado la lotería. Para ese día, Luka ya había publicado su selfie con Marinette en Instagram y en Face, así que había rumores desperdigados por todos lados, pero nada concreto. Luego de la publicación de esa foto en un foro de fans de la banda, se disparó el caos.
Y nacieron los rumores de la boda.
.
Luka tocaba el piano.
El muchacho había estudiado la carrera en música para complementar su oído musical. Era el único estudiante de diecisiete años que había ingresado a la media superior en música, la envidia de sus compañeros. Siempre había adorado tocar la guitarra y hacerlo le ayudaba a comprender mejor a la gente, a su entorno, a sí mismo. Ciertamente el piano ayudaba muchísimo a trenzar los acordes que carecían de sentido, puesto que escuchar varias notas al mismo tiempo siempre le había ayudado a comprender mejor sus composiciones, pero la verdad era que le había tomado cariño al piano.
Sí, cariño. Porque componer sentado a aquel instrumento requería ahora mayor concentración de la que había requerido hasta ese momento, y la razón era porque ahora no podía evitar recordar la primera noche que había pasado con Marinette, porque tocar el piano implicaba recordar la forma en que Marinette había sido suya por primera vez, recordar la manera en que Marinette se había aferrado a sus hombros, la forma en que había musitado su nombre, como si temiera dar rienda suelta a su garganta, como si no supiera si debía entregarse al frenesí, como si quisiera clavar sus uñas en la piel de Luka y marcarle la espalda, pero al mismo tiempo temiera hacerle daño o asustarle, incluso la manera...
Luka suspiró sacudiendo el rostro. ¿Cómo se iba a concentrar si seguía pensando en la primera vez que se había hecho uno con su alma gemela?
Suspiró trenzando aquel acorde que parecía haber nacido en los linderos de su mente. Sus manos vagaron por las teclas y aquella canción comenzó a cobrar sentido.
Pocas cosas le habían ayudado a poner palabras a lo que le ocurría como componer, así que aquel podría ser un buen comienzo para comenzar a planear sus votos.
La fecha de la boda se acercaba cada vez más.
Tomó su guitarra y se sentó en el suelo con una partitura vacía frente a sí mismo. Una parte de él quería aprovechar la variedad que el piano podía ofrecerle al momento de descubrir una conversación que estaba oculta en su subconsciente, pero la guitarra era el instrumento que lo había ayudado a iniciar su relación con Marinette tantos años atrás, así que Luka prefirió confiar en el regalo que su novia le había hecho en su cumpleaños y comenzó a tocar.
Los acordes eran dulces, armónicos, suaves y cadenciosos, sus dedos paseaban por las cuerdas arrancando sonidos sencillos como suspiros, como si la guitarra de verdad fuese capaz de hablar y expresar aquello que se ocultaba en lo profundo del corazón de Luka, como si actuase a manera de traductor entre el mundo interno y el externo.
La mano de Luka volaba de las cuerdas a la partitura, capturando las notas en el papel, tratando de darle sentido a lo que resonaba en su cabeza, tratando de comprender qué decía esta nueva declaración de amor, como si las cuerdas fuesen a revelar el secreto más profundo en el alma del músico.
Luka no escuchó la voz de Sass llamarlo a media voz. Luka no escuchó la lluvia repiqueteando contra la ventana. Luka no escuchó las advertencias del Kwami, que pronto se convirtieron en una voz relativamente potente y un tirón de cabello (al contrario, hizo un aspaviento para librarse del kwami).
Lo que sí escuchó Luka fue la voz de Marinette llamarle desde la puerta.
—¿Canción nueva?
—¡No! —Espetó el muchacho dejando la guitarra a un lado y revolviendo las partituras, poniéndolas todas juntas para dejarlas sobre el banquito del piano y enderezarse en un salto.
Sass se golpeó la frente y rodó los ojos pensando un "Te dije que estaba llegando" antes de dedicarle una mirada ceñuda a su protegido.
—Por favor dime que no es la canción para Colette. Es muy buena.
—Ya quisiera esa reptiliana que esta canción fuese para ella. —Espetó Luka, despectivo, mientras ponía las hojas en orden sobre el piano.
—¿Entonces es para mí?
—No. Sí. No... En cierto modo lo es... —Espetó huraño el músico. Marinette sonrió de oreja a oreja al ver así a su novio y avanzó hasta su lado.
Luka le dedicó una mirada de confusión a la chica cuando ella pasó una mano por debajo de su brazo y volteó las hojas para poner las partituras bocabajo, librándose de la vista. El muchacho suspiró removiendo algunos cabellos sueltos en el rostro de su novia justo cuando ella se paró en las puntas para besar la nariz de Luka, haciéndole sonreír.
—Tienes la prueba del smoking con Adrien en media hora, y yo debo ir con Alya, Mylène, Rose y Juleka para elegir los vestidos de las madrinas.
—¿Es hoy? —Exclamó Luka escandalizado, mirando su reloj.
—Sip. —Soltó Marinette con voz cantarina, incapaz de contener la emoción.
Luka compuso una mueca y bajó la mirada, con las mejillas ligeramente sonrosadas.
—Perdóname, amor. No quería olvidarlo, pero con todo lo que ha pasado esta semana...
Marinette sonrió enternecida antes de poner una mano en el brazo de su novio y murmurar: —Es mucha información que retener. A cualquiera se le pasan estas cosas.
—No quiero que pienses que no me interesa la boda. —Admitió el muchacho posando una mano en el costado de Marinette y haciendo presión, un gesto que se le había hecho costumbre cuando la abrazaba o la atraía hacia sí para besarla. —De verdad me olvidé por completo de las fechas y...
—¿Puedo confesar algo? —Murmuró Marinette sonriendo de medio lado, tomando el rostro de Luka con ambas manos y acercándose un poco más mientras las manos de su novio encontraban el lindero de piel entre su camiseta y pantalón. —Yo tampoco recordaba que hoy eran las pruebas hasta que Alya me marcó para preguntarme si estaba lista. Supongo que no olvidamos la fecha de la boda sólo porque es un día importante para ambos...
Luka suspiró sonriendo.
Elegir la fecha de la boda había sido un tema interesante. Ambos muchachos habían hablado muchísimo del tema, debatiendo entre si sería apropiado celebrarla algún fin de semana para que sus familiares y amigos pudieran asistir, o ponerla entre semana, para evitar las miradas de los curiosos y las filtraciones con la prensa.
Sass y Tikki constantemente les decían que no debían preocuparse por el día de la semana, sino por hacer de aquella una ocasión significativa.
Luka y Marinette habían terminado hablando al unísono.
—El aniversario del festival de música...
Marinette se había sonrojado hasta las orejas mientras le dedicaba una mirada fija a Luka, él por su parte sonreía de medio lado, seductor y divertido.
—¿El de hace diez años? —Inquirió socarrón avanzando hasta ella y recargando las manos en la barra, cerrándose sobre su rostro.
—Sí. —Musitó a media voz, cual ratón asustado retrocediendo ante el ataque inminente de una serpiente, hipnotizada por los ojos de Luka.
—¿Por qué?
—Porque... —Luka tomó un mechón de cabello de Marinette y lo acercó a su nariz, aspirando profundo con los ojos cerrados. —Porque ese día nos conocimos... Y...
—¿Y? —Incitó a continuar, abriendo los ojos, sorprendido de que hubiese más.
—Y porque ese día me sentí completa por primera vez.
—¿Completa? —Murmuró Luka confundido.
—Sí... —Respondió la chica en un hilo de voz, incapaz de hablar más fuerte. —Estaba decepcionada porque Adrien no podría venir, y constantemente estaba persiguiendo la imagen de un imposible. Tu música me... me hizo recordar que no necesitaba a Adrien y... bueno... hizo mella en mí, esa canción que me dedicaste.
—Sabes que nos van a acosar en cuanto nos vean ¿Verdad? —Inquirió Luka divertido mientras ponía sus manos en las caderas de la chica para atraerla a su cuerpo.
—Lo sé. —Murmuró ella en respuesta, colgando sus brazos en torno al cuello de Luka y sonriendo con coquetería. —Creo que esta vez estoy preparada para afrontarlos yo sola.
.
Luka gruñía cada pocos minutos, tenía una expresión mordaz en el rostro a la que el sastre parecía haberse acostumbrado por fin, dado que se movía con libertad en torno al guitarrista, haciendo comentarios amables y observaciones casuales respecto al físico del muchacho, alegando y prometiendo que lo haría lucir como un adonis resaltando cada punto fuerte en su constitución corporal.
Adrien soltó una risita discreta al ver en el reflejo del espejo, el mohín que hizo Luka cuando le pincharon con un alfiler, por accidente, claro está. El rubio no podía comprender por qué su colega estaba tan molesto. Sabía de primera mano que detestaba usar trajes, no le gustaba para nada; esa era la razón principal por la que Adrien sentía curiosidad.
Era la boda de ellos, de Luka y Marinette, y sabía perfectamente cuánto amor le tenía Marí al guitarrista, ella podría haberle dicho que no usara traje y elegir una temática sencilla para aquella celebración. Entonces ¿Por qué Luka había decidido llevar la formalidad a tal extremo?
Adrien le había recomendado a aquel sastre, era el diseñador más prestigiado de la firma Agreste en lo que se refería a trajes de vestir para hombre, no había en París otro modista que se le equiparara; Luka había agradecido aquel gesto a su amigo componiendo una canción para él y Kagami, un vals para sus padrinos de anillos. Sí, Luka y Marinette habían decidido que querían que ambos los apadrinaran en ese gesto dulce y sutil, puesto que habían estado los cuatro juntos cuando habían nacido sus respectivos romances, aunque no lo supieran en ese momento.
—Oye Luka... —Llamó Adrien cuando el sastre les dejó solos para ir a buscar su cinta métrica y hacer algunos ajustes a la ropa.
El músico suspiró aflojando los hombros, sintiendo que la espalda baja le dolía por toda la tensión que sentía en ese momento.
—¿Cómo soportas esta ropa tan a menudo? —Espetó el muchacho bajándose de la tarima y sentándose al lado de Adrien, con cuidado de no volver a pincharse.
Adrien soltó una carcajada antes de mirar a Luka.
—No lo hago. Me choca ir de vestir.
Luka reparó por primera vez en la vestimenta de Adrien, pantalón de mezclilla, camiseta blanca, camisa negra de manga larga abierta sobre el pecho. Plagg y Sass salieron de la mochila de Luka y sonrieron para sus portadores.
—Ess la primera vezss que la catarina elige a la sserpiente y ssuss portadoress no pelean entre ssi.
—Es verdad. —Comentó Plagg divertido. —La última vez que la serpiente le ganó al gato, nuestros portadores terminaron hundiendo el Titanic.
—¿Qué? —Espetaron Luka y Adrien, pasmados, con los ojos abiertos de par en par.
Sass y Plagg se soltaron riendo a carcajadas, dejando a sus portadores con la duda de si aquel hecho era verídico o estaban bromeando con ellos.
Al final, Adrien terminó subiéndose también al banquito para probarse el traje que usaría el día de la boda, Luka estaba sentado a sus anchas en el sillón, con ambos brazos recargados en el respaldo observando al modelo hacer movimientos sutiles, adecuándose a las peticiones del sastre, demasiado familiarizado con aquel protocolo.
—Eres como un pez en el agua. —Comentó Luka divertido.
—No creas que soy fan. —Remató Adrien alzando el cuello mientras le medían con la cinta.
Adrien tenía un porte gallardo, sin duda alguna era un digno representante de la firma Agreste, y de nuevo, todas las inseguridades de Luka se aglomeraron contra los linderos de su mente, amenazando con aparecer, con apoderarse de su cordura. Era difícil creer que de verdad Marinette hubiese terminado su relación con Adrien dado que, al estar lado a lado, lucían como la pareja perfecta, incluso los súper héroes.
Pero Luka había logrado una sincronía con Marinette al usar los trajes que podría haber provocado la envidia de Chat Noir en otro momento de su historia.
—Mari te ama. —Murmuró Adrien mirando a Luka por el reflejo.
El guitarrista tenía la boca apoyada en su puño y miraba por la ventana con expresión dolida. Adrien podía adivinar por aquel gesto que su amigo tenía el corazón encogido, podía adivinar que Luka se sentía confundido y compungido en aquel momento.
—Cualquier otro podría creer que soy yo quien está dudando de la boda, por mi expresión. —Dijo Luka sin cambiar su postura.
—No soy cualquier otro. —Atajó Adrien sonriendo de medio lado.
—Sé que me ama. Me pregunto si es suficiente. Me pregunto si soy suficiente.
—Marinette nunca se conformó con menos de lo que merecía.
Luka soltó un bufido por lo bajo y su expresión se tornó sombría, sus ojos se vaciaron, convirtiéndose en dos témpanos de hielo que consiguieron que Sass y Plagg se retorcieran en la mochila, pegándose al fondo lo más posible. Adrien ni siquiera se inmutó. Conocía aquella frialdad lo suficiente como para comprender que Luka era inofensivo en ese momento.
—Y seguramente ella se merece un matrimonio con alguien que tiene antecedentes penales.
—Nunca te probaron nada. —Murmuró Adrien divertido.
—No quiere decir que no haya pecado.
—Todos lo hemos hecho.
El silencio apoderó del momento, consiguiendo que ambos se encogieran en sus sitios. Por unos instantes, lo único que escucharon fue el revoloteo del sastre en torno a Adrien, el ruido de la tela, sus pasos sigilosos por todo el lugar, yendo y viniendo con alfileres... un alfiler golpeando el suelo, el silencio fue tal que Adrien y Luka supieron, sólo por el sonido, dónde había quedado aquel alfiler. Incluso las respiraciones de Plagg y Sass podrían haberse escuchado, de no ser por la música que sonaba en el lobby de la boutique.
—¿Has matado a alguien? —Inquirió Luka, relajando los hombros.
—¿Lo has hecho tú? —Remató Adrien con una mirada fría a través del espejo.
Luka levantó el rostro, encontrándose con las esmeraldas de Adrien. El sastre se había congelado en su sitio ante aquellas preguntas.
Luka soltó una risa por lo bajo, rompiendo con la tensión del momento.
—Estuve a punto de. —Confesó sonriendo de medio lado. —Pero Marinette me detuvo.
—Esa historia no me la ha contado. —Espetó Adrien, ofendido.
—La muy valiente. —Espetó Luka despectivo, molesto con la falta de instinto de supervivencia de su prometida. —Salvó a una chica en un callejón. Dos reptiles la iban a asaltar, llegué justo a tiempo para ver que le hacían un corte con una navaja en el brazo.
—Conozco esa cicatriz. —Admitió Adrien, agradecido de ver que el sastre parecía haber retomado sus actividades, comprendiendo que nadie en esa habitación había matado. O al menos convenciéndose de aquello.
—Te juro que quería matarlo a golpes. —Soltó Luka volviendo la vista a la ventana y cubriendo su boca con el puño. —Conocía al imbécil que se atrevió a herir a mi ángel...
—Esa parte sí la sé. —Admitió Adrien, divertido. —Eres leyenda en las calles.
—Leyenda... —Luka compuso una expresión sádica, una sonrisa macabra que combinaba a la perfección con su mirada gélida. —No. Leyenda no. —Murmuró sentándose a sus anchas, como un rey reclamando su trono, un monarca absoluto saboreando el poder por primera vez. —Soy el Elegido de las calles. Y los reptiles tienen que entender eso. No voy a permitir que extiendan su reinado del terror a mis dominios, no ahora que se metieron con mi prometida.
—Si no estuviera de tu lado, justo ahora estaría aterrorizado. —Admitió Adrien luego de tragar saliva. —¡Hey! —Sugirió divertido, sabiendo que se estaba arriesgando demasiado con aquello. —¿Por qué no infiltramos a Marinette y desmantelamos la organización desde dentro? Sé que una ex tuya quiere reclutarla y...
Incluso el sastre se encogió en su lugar ante la mirada asesina que Luka le dedicó al rubio.
Su voz sonó como una víbora de cascabel preparándose para atacar, abriéndose paso lentamente palabra a palabra hasta mostrar una gota de veneno en los colmillos.
—Di otra palabra y le quito el "casi" a mi respuesta.
—Luka. —Llamó Adrien guardando la calma. —No puedes ir por la vida amenazando a cada persona que te juegue una mala broma.
—Rétame. —Respondió el muchacho haciendo pucheros y cruzándose de brazos.
Adrien soltó una risa diáfana y sonrió mirando la sonrisa de medio lado que Luka compuso.
.
Ambos muchachos habían frenado en seco al ver que algunos periodistas los esperaban afuera de la boutique para hacerles algunas preguntas a los muchachos. Haber visto a Marinette en una tienda de vestidos junto a sus mejores amigas de la infancia había despertado la curiosidad de los paparazzis habituales, sobre todo porque todas menos ella se probaban vestidos, habían decidido tender una trampa a Luka e interrogarle ahí mismo.
Adrien aprovechó que la atención estaba centrada en su amigo para enviar un mensaje a Marinette y advertirle que pronto se haría viral la noticia.
Luka y Marinette ya habían hablado del tema, después de que se desataran las teorías en las redes sociales habían decidido que, la siguiente vez que le preguntaran a cualquiera de los dos, ya no tenía caso seguirlo ocultando.
Aunque las preguntas fueron de rutina, durante largos minutos, Luka consideró que realmente no fuesen a preguntar al respecto.
No tenía tanta suerte.
—Su novia, la señorita Dupain-Cheng fue vista en una boutique de vestidos de novia junto con sus amigas y su hermana.
Luka bufó divertido. —Pensé que estarían en una boutique especializada. —Admitió mirando a Adrien de reojo, el rubio se encogió de hombros con la misma actitud que el guitarrista.
—¿Entonces es cierto? ¿Se van a casar?
—Bueno, creo que el fin del noviazgo es conocer a la otra persona para decidir hacer vida juntos a futuro. —Comentó Luka saliéndose por la tangente, observando de reojo que Sass asentía con los brazos cruzados desde la mochila. —Pero sí. Lo pueden comprobar ustedes mismos, la señorita Marinette lleva un anillo de compromiso. —Dijo al final sacando la cadena de su camiseta y guiñándole a la cámara, consiguiendo que la reportera se sonrojara hasta las orejas.
—¿Hace cuánto se comprometieron y cuándo planeaban hacer oficial su compromiso?
—No estoy seguro de hace cuánto pasó. —Mintió Luka mirando hacia el cielo y llevándose una mano a la barbilla. Adrien volteó los ojos, divertido ante el cinismo de su amigo. —Supongo que unos meses.
—Pero unos meses es más o menos lo que tienen saliendo.
—¿De verdad? —Musitó Luka, haciéndose el loco.
Adrien tuvo que respirar profundo para no soltar una carcajada que delatara a su amigo, tenía demasiado bien ensayado ese personaje, de verdad no le encontraba fallas. Pero suponía que, después de años de ser Viperion, Luka había aprendido un par de mentiras para librarse de las miradas curiosas, así como él lo había hecho al convertirse en Chat.
—Qué rápido corre el tiempo. —Respondió Luka con una sonrisa diáfana. —Nos vamos a casar, todavía no tenemos fecha oficial, pero esperamos hacerlo pronto.
—Quién diría que el galán Luka Couffaine creía en el matrimonio. —Bromeó la periodista.
—Siempre he creído en el amor eterno. Que no le funcione a todo el mundo no quiere decir que no exista.
—¿Lo dices por tus padres?
Luka respiró profundo. Nunca hablaba de ellos y la periodista sabía que se había ganado un pase directo al infierno por aquello.
—Si mis padres no se hubieran conocido, yo no habría conocido a Marinette, así que pienso que ellos fueron un conducto a largo plazo para que una historia de amor verdadero surgiera. —Dijo con una sonrisa tranquila.
Adrien tenía la boca abierta. Todos los presentes.
Cada vez que le habían preguntado a Luka respecto a su padre siempre desembocaba en el guitarrista teniendo algún gesto violento contra alguien, entrevistador o camarógrafos, aquella era la primera vez que el muchacho reaccionaba de forma amable.
—Dices que no hay fecha para la boda. Entonces ¿para qué quieres un traje hecho a la medida?
—¿Qué no puede darse uno sus gustitos? —Repuso divertido el guitarrista, pensando para sus adentros que, de su gusto, él JAMAS compraría un traje.
—¿Estás diciendo que no es para la boda?
—No estoy diciendo que lo sea.
Por un momento, la periodista compuso expresión de confusión y miró fijamente a Luka, tratando de entender su respuesta, desistió sonriendo de oreja a oreja y encarando la cámara.
—Ya lo escucharon. Luka Couffaine, guitarrista, compositor y voz secundaria de Kitty Section está comprometido con la diseñadora internacional Marinette Dupain-Cheng. Esperemos que pronto nos revelen más detalles y nos inviten a su boda.
Aunque Luka y Adrien ya caminaban unos pasos lejos, Luka compuso expresión de desprecio e hizo por girar el rostro, pero Adrien le pasó el brazo por los hombros justo a tiempo para evitar que el gesto de su amigo apareciera en televisión nacional y se dirigieron juntos al auto del rubio.
Luka sonrió al ver un whats sin abrir de Marinette.
"Vi tu entrevista en vivo, la mía será transmitida más tarde"
—Así que las noticias vuelan. —Murmuró Luka, divertido ante la situación.
—Vamos. —Dijo Adrien poniéndose el cinturón y sonriéndole a su amigo. —Todavía nos falta catar la selección de vinos que tienen para nosotros, para que elijas los que quieren para el brindis y para la cena.
—Muchas cosas por hacer. —Se quejó Luka cruzándose de brazos.
—Sí. Pero a mí me sirve de práctica para cuando me anime a pedírselo a Kagami.
Luka le sonrió de medio lado, asintiendo. —Y ahí estaré para respaldarte y buscar tu traje hecho a la medida.
