La historia tomó un giro inesperado. Parece que poco a poco se convierte en una entrega un poco más oscura y un tanto siniestra, comparado a lo que suelo escribir, sólo espero que les guste.

Rebeca . sz: Siempre es un gusto tener un comentario tuyo, me hace sentir respaldada con esta entrega que se ha convertido en algo tan importante para mí.

Marianne E: Un granito de arena! Mujer, eres casi la razón por la que esta historia sigue creciendo jajajaja, estás construyendo una playa con tanto granito de arena. Gracias por eso. La verdad me da mucho alivio que el lemon haya gustado tanto, todavía me da cierto... algo escribir esas escenas, pero ya estoy planeando otras, tal vez no tan intensas, pero sí significativas. Aquí tienes tu siguiente entrega navideña por adelantado (ya estoy pensando en un especial de navidad con los portadores originales jajajaja) ¿Cómo digo esto sin hacer spoilers...? Todavía va a cambiar más tu percepción de Colette. - Huye a toda prisa -

Skayue-chan: No te preocupes, yo entiendo. Ahora sí que he tenido un tiempito holgado con la chamba, pero cuando se acumula, se acumula. Claro que puedes tomar la idea de la fecha, yo no tengo tema con que le guiñen a mis historias o que tomen datos de acá, pero sí me gusta saber para ir a leer. ¿Cómo encuentro tu historia? Cómo se llama. De la boda. Bueno, la idea es que esa boda sea el último capítulo, pero te dejo esto mientras tanto, para compensar el tiempo ¡Gracias por el apoyo!


Juleka estaba pasmada.

Tenía los ojos abiertos en demasía, sus labios se habían separado ligeramente, sus manos yacían sin energía a sus costados y ella miraba fijamente al hombre parado en el muelle. Sentía el barco tambaleándose ligeramente por el movimiento del agua, del río, pero no daba crédito a sus ojos, no podía ser cierto.

—Por favor, July... —Musitó aquel hombre arrastrando un poco la voz.

Seguramente estaría ebrio, tenía la mirada vidriosa, la ropa sucia, olía a alcohol. Pero decir que sus ojos dolidos eran el resultado de entregarse al desenfreno sería quitar crédito al dolor que taladraba el corazón de aquel ser humano, que se estaba humillando frente a Juleka con tal de conseguir un poco de información.

—Por favor, yo sólo...

—Basta. —Pidió Juleka con voz contenida, cerrando las manos en puño y bajando el rostro. Su mirada de pronto se llenó de rabia, todo su cuerpo entró en alerta, la chica estaba despierta ahora, había recuperado el habla. —No sé dónde vive. Se fue del barco y sólo lo vemos en los ensayos.

—No me digas que él... —Musitó el hombre con voz ahogada, retrocediendo un paso en su sitio con expresión de horror.

Juleka respiró profundo, y la siguiente frase que escapó a sus labios lo hizo cargada de rabia, veneno y dolor.

—Él no es como Tú. Luka no nos abandonaría jamás.

—July, lo siento tanto, yo...

—¡Deja de llamarme July! —Exclamó la chica avanzando medio paso y plantándose en su lugar, conteniendo la rabia y las ganas de llorar. —Ya nadie me llama así. No desde que te fuiste.

—July...

—Jule... —Llamó Rose llegando al muelle, percatándose de la postura agresiva de Juleka ante el extraño que la miraba desde tierra. —¿Quieres que llame a la policía?

—No te preocupes, ya se va.

Aquel hombre compuso una mueca de dolor, pero asintió una vez y se dio la vuelta, arrastrando los pies y alejándose del barco.

Rose vio la silueta desaparecer cuando el hombre subió a la calle y giró asustada cuando escuchó el grito ahogado de Juleka. La chica estaba de rodillas en su sitio, sentada en los talones con la espalda encorvada y el rostro vuelto al cielo, con los ojos y los puños apretados, con las mejillas llenas de lágrimas, con una expresión de dolor en el rostro que Rose jamás había visto en ella. Soltó todo cuanto tenía en las manos y subió a cubierta de un salto, abrazando a Juleka y acunándola contra su pecho, meciéndose un poco de atrás adelante, tratando de dar consuelo a la joven.

—¿Qué pasa? —Murmuró Rose conteniendo su propio llanto, confundida, perdida ante la situación que tenía frente a sí.

—Ese hombre... —Exclamó Juleka aferrándose a la espalda de Rose y sollozando con fuerzas. —Es mi... Ese hombre...

—Jule... —Murmuró Rose apretando con más fuerzas, asustada puesto que jamás había visto así de rota a la chica.

—Él es mi papá. —Murmuró por fin, con un hilo de voz antes de soltarse a llorar.

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La noticia se había vuelto trending en cuanto la entrevista de Marinette salió al aire. Habían alcanzado a las chicas fuera de la boutique donde compraron los vestidos de la mayoría de las madrinas. Marinette había insistido en hacer ella misma los diseños personalizados para sus amigas, pero todas habían estado de acuerdo en que la novia debía concentrarse en terminar los detalles de la boda, los centros de mesa, la comida y los detallitos que le había tocado coordinar a ella, no en hacer más ropa.

Ya suficiente trabajo tenía para la firma como para ponerse a hacer cuatro vestidos más.

Además, Alix y Alya le habían dicho a Marinette que luchar en secreto contra el crimen tampoco dejaba mucho tiempo libre para hacer ropa.

Todas cargaban sus respectivas bolsas, incluso Marinette llevaba un par de cosas que había comprado Alya para tratar de despistar al enemigo. No fue suficiente, puesto que igual las abordaron en cuanto estuvieron en la calle.

¿Es cierto lo que dice Luka Couffaine? ¿Se casan pronto?

Bueno, no diría pronto. —Admitió Marinette sonrojada. —Hay muchas cosas por planear todavía, compras que hacer, reservaciones, bueno. Una boda toma tiempo.

¿Entonces ya están en planes y organización?

He trabajado con varias novias en los últimos dos años, tengo noción de cuánto se tarda en preparar un evento de estos gracias a mi trabajo como diseñadora.

Tu boda de ensueño ¿Para cuántas personas es?

¿La verdad? —Murmuró Marinette sonriendo divertida, cubrió su boca como si contara un secreto y bajó la voz, acercándose a su entrevistadora. —Me casaría en secreto y sólo invitaría a las personas importantes. Si pudiera hacer eso. —Aclaró al final enderezándose y sonriéndole a la cámara. —Luka me propuso matrimonio. —Dijo mostrando la joya y sonriendo para sus amigas. Juleka asentía orgullosa. —Pero no puedo dar una fecha para la boda todavía, tenemos que pensarlo mucho, planearlo bien, organizar presupuestos y esas cosas.

Entonces ¿qué hacían todas juntas en una boutique especializada?

Será mi graduación pronto. —Exclamó Mylène sonriendo. —Y queríamos comprar los vestidos.

Marinette agradeció internamente la intervención de su amiga y asintió para sí misma antes de mirar de nuevo a la periodista.

¿Seremos los primeros en saber la fecha?

¡Dios, no! —Exclamó Marinette divertida. —Los primeros serán mis padres. Tal vez luego lo hagamos público.

No es justo, Marinette. —Exclamó la periodista, divertida. —Tardaron mucho tiempo en revelar su noviazgo. Se van a casar antes de que nos demos cuenta.

Tal vez. —Bromeó la chica encogiéndose de hombros.

Luka suspiró peleando con el nudo de la corbata.

Profirió una maldición cuando sus dedos se enredaron con lo poco que llevaba y terminó quitándose aquel "representante del infierno" de su cuello, lanzándolo a la cama y dedicándole una mirada de reproche a su reflejo en el espejo.

Ok, no sabía atar una pajarita, eso era demasiada tecnología para él. ¿Pero una corbata? ¡Por Dios! No era la primera vez que usaba corbata. Pero estaba nervioso, como nunca lo había estado hasta ese día.

Marinette salió del baño con una toalla atada en torno a su cuerpo y sonrió de medio lado al ver a Luka apuntar su propio reflejo, como si lo amenazara.

—¿Problemas con eso?

—¿Con la corbata? ¿Yo? —Escupió sarcástico mirando a Marinette antes de recuperar el accesorio y volver a intentarlo. —A partir de este momento odio las corbatas también.

—Oh, pero si ellas te adoran. —Exclamó Marinette parándose frente a Luka y tomando el control de la situación. —Te ves muy guapo con corbata.

Luka tenía la vista vuelta al techo y movía la cabeza, como si estuviese buscando algo.

Al cabo de unos minutos, profirió un suspiro y miró a Marinette de reojo. —Tal vez debería aceptar la oferta de Adrien y usar uno de sus trajes esta noche, para acostumbrarme al frac.

—Creo que hoy deberías estar cómodo. —Admitió la chica admirando su nudo. —Y si eso implica que no te pongas corbata, yo lo preferiría.

Luka tomó el rostro de su novia y sonrió negando con la cabeza. —No. El día de nuestra boda voy a vestir como el novio que mereces tener en esa ceremonia, así que quiero empezar a practicar.

—Luka. —Llamó Marinette enternecida poniendo las manos en los hombros de su novio. —El novio que merezco usa jeans rotos y camisetas con estampado de Jagged Stone. No sé de qué hablas.

—Hablo de las portadas de revistas que pondrán nuestra fotografía ante el mundo internacional, hablo de que la industria en la que nos movemos juzga por su imagen, y quiero que el mundo vea que fuiste capaz de hacerme usar un frac ese día, quiero que nuestra foto hable de la gran diseñadora que eres. Al fin, nuestra gente nos conoce, y sabes perfectamente que voy a terminar deshaciéndome de la pajarita.

—Dios, no te merezco. —Exclamó la chica divertida.

—No seas ridícula, Marí. —Respondió Luka con una sonrisa mientras soltaba a Marinette y se dirigía a la puerta. —Vístete y nos vamos en el auto.

—Sí señor. —Exclamó ella haciendo un saludo militar que consiguió que Luka soltara una risa.

Ese día era el ensayo de la boda, y también la ceremonia al civil, así que ambos tenían motivos para estar nerviosos.

No. No estaban nerviosos por la ceremonia. Estaban seguros de aquello. Estaban nerviosos por la reciente reaparición de Louis Couffaine, puesto que no sólo había ido a buscar a Juleka al barco una vez, se había aparecido un par de veces por los bares y lugares que Luka solía frecuentar, preguntando por el guitarrista, dejando recados, dejando noticias.

Una parte de la mente de Luka repetía una y otra vez que todo estaría bien, no tenía de qué preocuparse. Pero en los linderos de su mente estaba latente la posibilidad de que se hubiese filtrado la información y que esa noche no estuviesen a salvo.

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El ensayo de la boda se llevaría a cabo sólo con los novios y la familia, pero sin los padrinos ni los votos oficiales, así que no debía tomar mucho tiempo, a diferencia de la boda al civil, a la que habían invitado a algunos amigos como testigos y a una cena íntima.

Luka tartamudeó un par de veces, consiguiendo que Marinette le tomara una mano y le dedicase sonrisas para tratar de infundirle valor, al final el ensayo terminó según lo planeado y pasaron a una terraza del hotel a celebrar la ceremonia civil. Marinette casi rompe en llanto cuando se percató de que todos los portadores de miraculous los esperaban alrededor de la mesa, a los lados del juez, todos usando vestimenta acorde a los colores de sus respectivos kwamis.

Nino y Alya serían los testigos de Marinette, Luka había pedido a Adrien y Rose que lo acompañaran en ese momento, el juez dio un discurso sencillo sobre el matrimonio en la actualidad llamando a los novios a estar siempre abiertos al diálogo, a ser honestos, a contarse todo y a pasar suficiente tiempo separados para extrañarse al final del día. Marinette tuvo que pasar saliva un par de veces con tal de mantener las lágrimas a raya y agradeció infinitamente cuando Kagami le ofreció un pañuelo bordado para que se secara los bordes de los ojos.

Marinette firmó primero, su mano se deslizó firme sobre el documento oficial creando un trazo estilizado y armónico bajo la mirada anhelante de Luka, puso sus huellas en el papel y luego miró a su novio con una sonrisa radiante mientras le entregaba la pluma.

Luka estaba conteniendo la respiración, la pluma temblaba en su mano y sentía el peso de las miradas de todos. Detuvo la pluma a un centímetro del papel y miró a Juleka.

—Pínchame o algo. —Pidió con voz ahogada.

—No estás soñando, ridículo. —Exclamó la joven quitándose un adorno del cabello y clavándole el alfiler a su hermano en el dorso de la mano derecha, haciéndole dar un grito y sangrar. —Pero no voy a perder una oportunidad de torturarte con tu consentimiento.

—Dolió. —Espetó Luka sacudiendo la mano.

—Creo que era la idea.

—Mejor firma —exclamó Adrien divertido, tomando la mano de Kagami —, antes de que se te ocurra decir que esto es demasiado bueno para ser verdad y pase algo.

Kagami le dio un manazo a Adrien en el brazo y le miró con el ceño fruncido. —Malas vibras aquí no. —Espetó la oriental consiguiendo que Adrien se encogiera en su sitio con una sonrisa apenada y expresión de disculpa.

Luka soltó una risita y miró el documento. —Juro que llevo diez años soñando este momento.

Y su mano se deslizó sobre el papel con la misma seguridad con la que Marinette había firmado antes. Los portadores aplaudieron con fuerzas, Anarka le alcanzó un pañuelo a Tom para que se secara las lágrimas, Sabine sonrió palmeando con ternura el brazo de su esposo y Luka tomó a Marinette en brazos antes de colgarla hacia atrás en una pose de baile, mirarla directo a los ojos con anhelo y con orgullo antes de besarla, tratando de contener las ganas que tenía de comérsela en ese beso.

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Los amigos y familiares de los novios habían sido invitados a una cena posterior a la celebración y ensayo, ahora charlaban alegremente, hablando de lo emocionados que estaban todos con que se acercara la fecha de la boda a la iglesia, charlando sobre los preparativos que aún quedaban pendiente y coordinando algunas cosas, haciendo planes para el día siguiente.

Adrien se puso de pie en su sitio y golpeó su copa ligeramente, llamando la atención de todos los presentes.

—Perdón por la interrupción. —Comentó con una amplia sonrisa, digna del gato de Cheshire. —Me eligieron como padrino y quería aprovechar para un primer discurso, para no avergonzar a Luka y a Marí enfrente de todo el mundo el día oficial y limitarme a hacerlo aquí.

Algunas risas se levantaron entre los presentes, cuestión que ensanchó la sonrisa de Adrien.

—Bueno. Ahora que tengo su atención, quisiera dedicar unas palabras...

Escucharon un ruido al fondo, cerca de la entrada de la terraza, alguien discutía en la distancia, se escuchó como un forcejeo. Y aunque Adrien y Marinette intercambiaron una mirada cómplice y un asentimiento de cabeza, pronto una voz se alzó sobre la discusión, consiguiendo que Juleka se pusiera pálida de golpe y apretase la mano de Marinette por tener algo a lo que aferrarse.

—Papá... —Murmuró la chica, consiguiendo que Marinette le mirara, sorprendida.

Luka se levantó en su sitio, furioso por aquello, pero la mano de Marinette lo frenó.

—Déjame manejarlo. —Pidió con voz autoritaria antes de dirigirse a la entrada.

Adrien se dirigió hasta Luka para detenerlo, junto con Nino y Kagami. Al menos tratarían de ganar algunos minutos para Marinette.

La joven bajó las escaleras y se encontró con dos elementos del equipo de seguridad del hotel tratando de detener a un hombre.

Marinette se quedó helada y detuvo su descenso al ver las facciones de aquel individuo; a pesar del cabello canoso y las arrugas en el rostro, podía ver muchos de los rasgos de Luka en aquella expresión de dolor. Pudo, sin problema, quitarle algunos años de encima a ese sujeto, pudo imaginar cómo sería su rostro cuando era joven, puesto que el parecido que tenía con su hijo era impresionante.

—¿Qué pasa? —Dijo Marinette armándose de valor y consiguiendo que los tres levantaran la mirada.

—Señorita Dupain-Cheng... —Llamó el jefe de seguridad avanzando unos escalones hacia ella. —Este hombre quiere entrar a la terraza. Dice ser familiar de su prometido.

Juleka alcanzó a Marinette y le tomó una mano, observando a detalle el rostro de su padre.

—Te ves tan hermosa... —Murmuró aquel hombre con los ojos llorosos al ver a su hija. —Eres idéntica a tu madre cuando era joven.

—¿Qué quieres aquí? ¿Ahora sí vienes sobrio? —Espetó Juleka fría, consiguiendo que Marinette se estremeciera. —¿Cómo diste con la fecha del ensayo?

—Todavía guardo el contacto con la gente adecuada. —Dijo Louis con aires sombríos, desviando un poco la mirada, claramente avergonzado por confesar aquello a su hija. —Y lamento que tengas esa impresión de mí, pero ese día no me habría arriesgado a aparecer sin un poquito de valor líquido.

Marinette bajó los escalones faltantes y encaró a Louis, tratando de pelear la batalla en nombre de los hermanos Couffaine, tratando de hacer aquello menos doloroso para todos, tratando de comprender aquella parte de la historia que no se tocaba a menos que no hubiese otra opción.

—¿Qué hace aquí? —Murmuró Marinette con voz dulce mientras los guardias de seguridad retrocedían un paso, pero permanecían alertas a cualquier movimiento o cambio repentino.

—Es la boda de mi primer hijo. Cualquier padre querría... —Dijo con la voz quebrada, dedicándole una mirada de indignación a Marinette un instante antes de reconocer su rostro. Recompuso su expresión, mostrando sorpresa en sus facciones. —Eres hermosa. —Dijo sin aliento mientras le tomaba una mano a Marinette. —Tú eres su prometida...

—Ella es mi esposa. —Exclamó Luka desde el tope de las escaleras, su voz salió potente como un trueno, consiguiendo que todos menos Juleka y Marinette se encogieran en su lugar, atemorizados ante la amenaza inminente. Al final, entre dientes, mientras comenzaba a bajar lentamente, Luka siseó: —Suéltala.

Louis reaccionó de inmediato, como si la piel de Marinette le quemara al tacto, bajó un escalón para alejarse de la chica y levantó la vista hacia sus hijos. Juleka le había tomado la mano a Luka para hacerlo frenar a su lado, pero él continuó su camino, arrastrando consigo a su hermana hasta llegar frente a su padre.

—¿Qué quieres? —Espetó Luka levantando el rostro en un gesto petulante.

—Vengo a pedirte perdón. —Admitió aquel hombre con la voz quebradiza mientras los recuerdos se amontonaron contra Luka.

—En quince años... —Musitó el guitarrista entre dientes, apretando en puño la mano libre mientras inclinaba un poco el cuerpo, amenazando a Louis Couffaine. —En quince años no hiciste por aparecer en nuestras vidas, y ahora me vienes con que quieres pedir perdón... No me hagas reír, Couffaine, no te queda.

—Luka, escúchame. —Suplicó aquel hombre. —Tienes razón, han pasado quince años y yo no hice por buscarlos o responder cuando eras tú quien me buscaba, pero he cambiado, y ahora me enteré de que pronto te casarás y quisiera estar en ese momento tan importante que...

—Pero yo no quiero verte ahí. —Espetó Luka soltando a su hermana y sintiendo que la rabia se apoderaba de él.

Juleka miró a Marinette, quien le hizo una seña para que se acercara. Marí siempre había sido un refugio para sus amigos, así que Juleka se colocó un poco detrás de ella, tomándole los hombros, temerosa, dolida.

Luka era más alto que su padre, al menos le sacaba veinte centímetros de estatura, estar a un escalón de distancia sólo conseguía que la diferencia fuera más abrumadora todavía. Louis era atlético, pero ni de lejos se comparaba con su hijo, seguramente para estas alturas de la vida ya le doblaba la fuerza también. Y la rabia. La rabia que se había aglomerado contra su pecho, que se había acumulado con el paso de los años, que se había fortalecido con cada golpe que había dado y recibido al estar en las calles mientras se convertía en el Elegido.

—Ve con Rose. —Murmuró Marinette percatándose de que todos los portadores de miraculous estaban en el tope de la escalera.

—Pero tú...

—Ve. —Pidió amablemente, despejando el rostro de su amiga y acariciándole una mejilla. —Yo voy a estar bien. Tu hermano me necesita, y a ti te necesita a salvo.

Juleka asintió conteniendo la respiración y corrió escaleras arriba hasta donde estaba la rubia.

—Luka... —Llamó Marinette acercándose un paso a su novio.

—No me vayas a pedir que me calme. —Ordenó el muchacho sosteniendo la postura.

Todos los portadores retrocedieron por la impresión, Marinette era el calmante natural que Luka necesitaba, su sola voz, su sola presencia era suficiente para que él bajara la guardia y la paz volviera a reinar.

—No lo haré. —Prometió la chica con voz dulce, consiguiendo que Luka suspirara y cediera un poco sin darse cuenta. —Sólo quiero entender.

—Tú querías saber y yo no quería decirte. —Murmuró Luka con amargura. —Pero aquí estamos. Y mis demonios vuelven a perseguirme. Él es la razón por la que yo me uní a los Reptiles...

Marinette suspiró ante la mirada de culpa y el gesto de dolor que Louis profirió al escuchar aquellas palabras. Delataba que lo sabía, Louis sabía perfectamente cuánto daño le había hecho a su hijo, sabía perfectamente la clase de monstruo en la que Luka se había convertido tras su partida, así que bajó la mirada aceptando la realidad, había cometido un error imperdonable.

—Sé que te he hecho daño, hijo. Pero...

—Deja de llamarme hijo. —Ordenó Luka irguiéndose en toda su estatura.

Marinette sólo había visto tanta frialdad en Luka una vez, en un callejón oscuro con una tormenta mientras Luka le daba la golpiza de su vida a un tal Erik.

La joven le dedico una mirada a su enamorado y, por primera vez, sintió miedo.

Tragó saliva discretamente, tratando de mantener a raya sus emociones.

Y no, no fue la mirada glaciar que Luka le dedicaba a su padre, no era el hecho de que sus ojos estuviesen oscurecidos como un océano profundo y congelado, no era que Luka alzaba la barbilla en un gesto soberbio, déspota, cruel... No era el hecho de que Luka tenía todo el cuerpo puesto en alerta, preparado para atestar el primer golpe, sus puños cerrados, su aura peligrosa.

Marinette tuvo miedo por primera vez de no ser suficiente para ayudar a Luka a frenar antes de hacer algo de lo que se arrepintiera después.

—Merezco tu odio. —Dijo Louis con un nudo en la garganta. —Merezco tu desprecio y tu indiferencia, me lo busqué con los años.

—Te busqué. —Espetó Luka comenzando a temblar por la rabia que lo abrasaba desde el centro de su pecho, consumiendo cada gramo de cordura. —Durante casi tres años te busqué, te hice llamadas, envié mensajes, mandé a preguntar por ti, fui a las direcciones que registraste como tu casa. Durante casi tres años no paré con tal de dar contigo, de saber por qué. Y luego me uní a Les Reptiles justo antes de cumplir quince, esperando encontrar algo con lo que sacar el odio que sentía. Durante tres años no recibí otra cosa más que negativas, excusas, desvíos de llamadas, y ahora ¿vienes y te apareces el día de mi boda para pedir perdón? Yo creía que yo era cínico. —Espetó Luka bajando hasta el escalón de su padre y encarándolo, clavando su índice en el pecho de Louis y empujando un poco, conteniendo su fuerza todavía. —Pero tú has superado todas mis expectativas y alcances. Eres el cinismo encarnado.

—No es lo que crees... —Murmuró Louis destrozado, a punto de llorar.

—¿A no? Entonces ilústrame. —Retó cruzándose de brazos e irguiéndose de nuevo.

—¿No puede una persona cambiar? —Exclamó Louis abriéndose de brazos y derramando un par de gruesas lágrimas.

Aquella frase golpeó a Luka de lleno. ¿Cambiar? Claro, él había cambiado muchísimo. Pero una cosa era Luka Couffaine, con el amor y apoyo de Juleka y Anarka, con el compañerismo de sus amigos, con el consejo sabio de su kwami. Louis Couffaine era una cosa distinta...

¿Verdad?

¡¿Verdad?!

Y entonces todo cayó en su lugar. La mueca de Luka mezcla de rabia y terror al escuchar aquella pregunta fue más que suficiente para que Marinette comprendiera todo.

—Vete de aquí… —Siseó Luka furioso, apretando los puños y bajando el rostro.

Louis no se movió de su lugar, como si realmente esperara que su hijo cambiara de opinión.

—¡Lárgate! —Gritó con todas sus fuerzas, lanzando el cuerpo hacia adelante, consiguiendo que incluso Marinette se encogiera en su lugar.

Louis retrocedió aterrorizado y luego asintió una vez. Paseó la mirada por los presentes en busca de los ojos de Juleka, la joven tenía una expresión indescifrable para aquel extraño.

No tenía caso seguir…

Los pasos de aquel hombre abatido resonaron en medio del silencio sepulcral en el que se sumieron las escaleras. ¿Dónde había quedado toda la alegria que habían vivido hasta minutos atrás? Nadie supo responder a aquello.

Adrien suspiró, atrayendo la atención de todos menos Luka. El rubio asintió para Marinette y ella entendió el mensaje en el instante, ella tomó la mano de Luka y tiró de él para alejarlo de aquel sitio, ella conduciría y se llevaría al guitarrista a casa, a descansar, a despejarse del trago amargo que habían pasado en un día importante. Mientras tanto, Adrien se haría cargo de los invitados.