Skayue-Chan, Rebeca . Sz, Marianne E, gracias por el apoyo a esta historia. Por favor no me odien.
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Luka sostenía la mano de Marinette con devoción, la sostenía delicadamente entre las suyas, temiendo lastimarla, temiendo hacerle más daño. Estaba sentado al lado de la cama de hospital, escuchando atentamente el monitor cardiaco, siguiendo el ritmo de las palpitaciones de su musa, componiendo una canción con base en los latidos de su corazón.
Marinette yacía inconsciente, con una expresión de paz absoluta en el rostro, con la boca ligeramente entreabierta, acomodada en la cama de hospital como si fuese una princesa esperando un beso de amor verdadero para despertar… pero los besos de Luka no habían servido para despertarle, ni siquiera para hacer que su pulso se alterara. Justo ahora, Marinette se encontraba lejos, muy lejos de ellos, en un lugar en el que no podían alcanzarla ni los besos ni los versos de Luka.
El muchacho suspiró recriminándose a sí mismo por haber tardado tanto en decidir. Recordaba la tarde en que Adrien le había pedido apoyo.
Viperion miraba la ciudad desde el tejado. El atardecer lanzaba luces doradas, naranjas y violetas sobre toda la ciudad, consiguiendo que los tejados rojizos adquirieran tonalidades ígneas. El rostro del héroe componía ahora una expresión relativamente serena pero sus cejas se inclinaban hacia abajo en un gesto de desagrado. Había escuchado la propuesta de su compañero de batallas y ahora se preguntaba si sería buena idea seguir adelante con el plan.
—¿Por qué no puedo decirle nada a Ladybug? —Espetó hosco Viperion mirando a Chat Noir de reojo mientras el felino se acercaba a él. —¿Por qué no decirle a mi esposa que pretendemos ir por una red de crimen que se esconde entre los reptiles?
—Para no ponerla en peligro. —Explicó Chat con una mirada triste. —Si la involucramos en esto, ella puede salir lastimada de más formas de las que podemos protegerla. Tú sabes cómo es este mundo de cruel con las cosas bellas que todavía existen.
—No puedo mentirle. —Advirtió el héroe mirando de frente a su amigo. —Y no es que no quiera hacerlo, el problema es que ella es capaz de escrutar mi alma y hacerme hablar.
—Lo sé. Sé a lo que me enfrento al pedirte apoyo en esto. Pero no puedo hacerlo solo.
—Si es así, ¿no sería mejor decirle? Ella es brillante, podría apoyarnos y...
—Si mis sospechas son ciertas ¿La vas a arriesgar a caer en manos de Andreé? —Interrumpió Chat levantando la voz, sintiendo que la desesperación se apoderaba de él por un momento.
Un rayo surcó el cielo y el trueno se extendió por varios segundos, reafirmando el punto de Adrien.
—Déjame pensarlo. —Pidió Viperion desesperado, sintiendo que se le cerraba el mundo.
—No demores. Se nos acaba el tiempo.
Luka suspiró besando los nudillos de Marinette, preguntándose cómo había sido tan terco como para sentirse superior a las circunstancias. No era a prueba de balas y tenía que entender eso. No era invencible, aunque permaneciera invicto.
Luka suspiró mirando el gesto de la joven, mirándole con adoración, suplicándole en su fuero interno que volviera a él.
La puerta se abrió pero Luka no despegó la mirada de su musa, ya se había acostumbrado a escuchar enfermeras y doctores entrando y saliendo del lugar, haciendo chequeos de rutina, ajustando los monitores, tomando nota de los avances de la chica y volviendo a salir.
—Ve a comer algo. —Murmuró Adrien quitándose el abrigo y colgándolo en el respaldo de la silla antes de recuperar el ramo de lilis que había conseguido para la habitación de Marinette. —Y date una ducha. Necesitas espabilar.
—Quiero estar aquí. —Dijo Luka sin despegar la mirada de su Marinette.
—Lo sé. —Admitió Adrien poniendo una mano en el hombro de Luka y dándole un leve apretón en señal de apoyo. —Pero creo que mereces un descanso, una hora o dos no van a cambiar nada, aún si despierta, me aseguraré de llamarte.
—¿Sería muy egoísta si me quedo? —Murmuró Luka estirándose en su lugar, depositando la mano de Marinette en la cama con dulzura.
El hombro derecho del guitarrista tronó de manera estruendosa, consiguiendo que ambos muchachos abrieran los ojos por la impresión. Adrien soltó una risita floja que pronto contagió a Luka, ninguno de los dos se percató de que el corazón de Marinette pareció saltarse un latido cuando ambos muchachos soltaron abiertamente sus carcajadas, liberando la tensión del momento.
—¿De verdad es la pinta que quieres tener cuando ella despierte? —Soltó Adrien vaciando las flores secas en la basura y poniendo el arreglo nuevo al lado de la cama, con agua limpia, ordenando las ramitas por tamaño.
—No, ella no tiene la culpa de mi depresión.
—Tienes dos días aquí, ve, vuelve a ser humano y luego regresa. O es más. —Dijo sacando su teléfono y mandándole un mensaje a Kagami mientras Luka se ponía su abrigo para salir. —Juleka me dijo que tenían un ensayo programado el día de hoy.
—Olvidado, no me voy a ausentar tanto. —Espetó Luka arreglando sus solapas antes de proceder a ponerse el gorro.
—Olvida el hospital por tres horas. —Pidió Adrien con expresión melancólica. —¿O te gustaría que Marinette se enclaustrara en tu habitación si las cosas fueran al revés?
Luka compuso una expresión mordaz, pero Adrien sonrió altanero adjudicándose aquella victoria. Plagg, Sass y Tikki salieron de sus respectivos escondites y sonrieron para Luka. Fue Tikki la primera en hablar.
—Créeme, si pasas un minuto más en esta habitación, te voy a delatar con mi protegida en cuanto despierte. Ve a descansar y a comer algo.
—Deberiass hacsser casso, Luka. —Pidió amable Sass mientras se sentaba en el hombro de su protegido. —No ess ssaludable que permanezsscass máss tiempo del necsessario aquí.
—Me da miedo no estar cuando ella despierte. —Admitió Luka acercándose hasta Marinette, paseando sus dedos por la frente de la chica, despejando su rostro de los cabellos sueltos.
Tikki sonrió sentándose en el vientre de su protegida y asintió. —Tal vez es porque soy una romántica, pero estoy segura de que estarás justo en el momento en que ella abra los ojos, o si no, al menos serás la primera persona a la que ella vea.
—Gracias, Tikki. —Murmuró Luka antes de encarar a Adrien y tenderle una mano. —Tres horas.
—Tárdate más si puedes. —Pidió Adrien divertido. —Alya viene por la tarde, así que Marí estará bien acompañada todo el tiempo. Créeme… —Pidió Adrien sacando un libro de su mochila y sentándose en el sillón del rincón. —Despertará más rápido si le damos espacio para sanar, eso lo sé de primera mano.
Luka soltó un suspiro profundo y asintió antes de dirigirse al estacionamiento del hospital.
Adrien no había vuelto a tocar el tema de infiltrarse en los reptiles, y Luka agradecía mucho aquel gesto, pero en el fondo de su mente, el guitarrista sabía perfectamente que todavía debía tomar una decisión.
El trayecto en la motocicleta hasta su departamento fue silencioso en el sentido en que su mente estuvo callada, pero apenas atravesó las puertas de su hogar, los recuerdos volvieron a golpearlo.
Habían caído de la motocicleta. Una muchacha escueta había cruzado corriendo la calle sin mirar y había conseguido que Luka derrapara. No le importaba caer, le importaba el hecho de que Marinette iba con él.
Y en cuanto su hombro chocó contra el asfalto, Luka comprendió que habían caído en una trampa.
Un hombre saltó sobre ellos, obligándolos a retroceder hasta el callejón, la chica de antes tomó a Marinette como rehén, Luka la vio sonreír de medio lado y el asintió comprendiendo que estaba permitiendo que la secuestraran. Marinette estaría bien, pero primero quería alejarse suficiente para darle ocasión a Luka de defenderse a sus anchas.
—Penssar en ello no ayudará de nada. —Advirtió Sass cuando Luka salió de la ducha, tallándose el cabello con una toalla para eliminar el exceso de agua.
—Lo sé. —Admitió Luka a media voz. —Pero hay algo que no termina de cuadrar en mi cabeza. El ataque fue organizado, pero no es el estilo de la banda.
—Algo me dicsse que vamos a ssalir. —Murmuró Sass acongojado.
—Sí. —Murmuró Luka terminando de vestirse, buscando la chaqueta que le había quitado a Erik semanas atrás. —Estoy pensando en buscar a Colette para preguntar al respecto.
—¿Ess buena idea que la bussquess a ella? —Quiso saber el Kwami observando con curiosidad a su protegido, debatiendo entre frenarlo o apoyarle con aquella locura.
Luka detuvo sus manos, sosteniendo la chaqueta con el estampado de los reptiles en sus manos. Bajó los hombros y suspiró antes de murmurar: —Marinette estaría de acuerdo.
—Tú la conocess. —Dijo Sass acercándose a su protegido a la par que el muchacho se ponía la chaqueta de cuero negro y se dirigía a la puerta. —Pero ten cuidado.
—Más que nunca. Lo prometo.
Habían escuchado a la chica soltar un grito, un gemido ahogado. Marinette debía haberla neutralizado.
Luka sonrió de medio lado, orgulloso de su reina oscura, orgulloso de saber que su chica podía defenderse ella sola. Pero la sonrisa se borró de su rostro cuando vio al hombre sacar una pistola de la chaqueta.
Un trueno retumbó haciendo eco en el callejón, cimbrando la tierra, a ellos, los ojos de Luka se iluminaron en un tono celeste que sólo pudo compararse con el rayo, con las nubes; también el cañón de la pistola brilló en la oscuridad.
—¿Qué ess lo que no te cuadra? —Murmuró Sass desde el bolsillo pero proyectando su voz en su oído, por dentro del casco de Luka, consiguiendo que el muchacho saliera de sus cavilaciones.
—Los que nos atacaron vestían una chaqueta de los reptiles, de reptiles formales, ya iniciados. Eran gente que está dentro de la banda, no esos críos que están aspirando a formar parte. No como Dean Belmont, que tenía chaqueta de iniciación.
—¿Ssabess disstinguirlass ssólo de verlass?
—Por favor, Sass. —Exclamó Luka divertido. —Yo todavía tengo las mías.
—¿Por qué ess tan importante Dean Belmont?
—Los aspirantes a ser Reptiles formales pueden valerse de cualquier método para entrar a la banda, pero una vez que estás dentro, tienes que apegarte al reglamento, no hay opción a fallo o pagas con tu vida. —Luka drifteó por las callecitas, acercándose al callejón que había sido testigo de aquel asalto. —Una de las reglas principales de Andreé es que no podemos usar armas de fuego, si queremos matar a alguien, lo hacemos con nuestras propias manos, no hay otra opción. Pero aquel reptil tenía un arma de fuego. Una glock 18 para ser exactos, con la matrícula borrada.
—De entrada, ya ess algo malo que tuviessen armass. Pero lo de la matrícula…
—El mes pasado robaron un cargamento de armas que iban en camino a la comisaría, armas para la policía que nunca llegaron a su destino. —Luka bajó la pata de la moto y se quitó el casco, observando el callejón mientras Sass flotaba hasta su lado y miraba el lugar. —Pero las armas eran transportadas en secreto, así que ya tenemos una pista de quién las robó.
—¿Cómo ssabess tu del cargamento? —Inquirió el Kwami con curiosidad.
—Tengo mis contactos. —Murmuró Luka con indiferencia mientras avanzaba hasta una pared cercana y se agachaba buscando el lugar en el que había impactado la bala. —Aunque la verdad, me enteré por accidente.
—¿Creess que encontraráss pisstass que la policssía no vio?
—Ellos no tienen al Kwami de la serpiente. —Respondió Luka con autosuficiencia.
—Eress mi portador máss terco. —Soltó Sass rodando los ojos. Sin embargo, compuso una sonrisa de medio lado y se sentó en la cabeza de Luka mientras el muchacho seguía avanzando por el callejón. —Y también eress al que máss cariño le he tomado.
Luka sonrió poniendo su puño cerrado cerca del Kwami, tenían esa costumbre, Sass recargo su frente y la mano izquierda en la piel de su protegido en un gesto solemne y conectado.
—También te quiero. —Dijo el muchacho antes de componer de nuevo su expresión sombría y buscar el otro impacto de bala. —Hay que ver más allá de lo que la gente normal busca.
Sass flotó hasta la frente de Luka y recargó una mano ahí, el guitarrista sintió algo tibio extenderse por su piel y ardor en los ojos un instante.
—En ese caso, hay que ver como vemos las serpientes para darte cuenta de lo que hay alrededor.
Luka pasó un trago amargo, literalmente en su boca se aglomeraron sabores extraños, que le hicieron componer una mueca.
—Sass… —Musitó asqueado.
—Ússalo, ess un don. Y no durará para ssiempre. —Advirtió volviendo a sentarse en su cabeza.
Luka sacó la lengua en una mueca de asco y una nueva ronda de sabores se agolparon ahí, pero uno de ellos se alzó sobre los demás.
Algo metálico cerca de ellos.
La sangre de Marinette…
Luka abrió la boca captando nuevos sabores, sus ojos se volvieron verdes como cuando portaba la máscara, pero él no se percató de aquel hecho, se limitó a observar todo a su alrededor hasta darse cuenta de que no veía cómo de costumbre, todo parecía verse más opaco. Y entonces Luka volvió a abrir la boca en busca de aquel sabor extraño pero familiar.
Forcejeaba con aquel extraño. Trato de arrebatarle el arma, pero sus intentos iniciales fueron inútiles.
Aquel imbécil sabía perfectamente lo que estaba haciendo, sabía cómo tomar el arma para no perderla, sabía cómo pelear de cerca, pero su forcejeo era demasiado controlado. Luka no sentía que estuviese peleando contra un reptil callejero, no. La persona que lo enfrentaba tenía entrenamiento en combate.
El sonido hizo eco en todo el callejón, aquel reptil le acababa de quitar el seguro al arma. A Luka se le había terminado el tiempo, si quería salir vivo de aquello, debía recurrir a su serpiente interna, convertirse de nuevo en el elegido y llevar aquello hasta las últimas consecuencias. Luka estaba dispuesto a pagar el precio, pero había algo con lo que no contaba.
El primer disparo dio contra una pared. La bala se incrustó en el concreto lanzando chispas y haciendo mucho ruido, pero se pudo confundir con el trueno que se elevó en el cielo.
Luka apresó el cañón de la pistola entre su brazo y su pecho, sintió el metal caliente contra la piel, pero ignoró las llamaradas de dolor y siguió forcejeando.
Dos disparos más.
Luka sonreía ladino, sádico, orgulloso de haber encontrado una bala que se le había escapado a la policía. Ya se la daría a Adrien para que la analizaran, pero primero lo primero.
Estacionó la motocicleta fuera del Chat Lunatique y suspiró encarando las puertas. El lugar estaba relativamente vacío, pero en la mesa del fondo se encontraba sentada Colette, charlando alegremente con sus amigas, ajena al bullicio del lugar.
No, Luka no tuvo corazón para ir directo con su ex, se dirigió a la barra a pedir un whisky en las rocas y armarse de valor. Lucien lo atendió y entregó el vaso con media sonrisa de disculpa.
—El primero va por cuenta de la casa. —Bajó la mirada y negó con la cabeza. —Nos enteramos de lo que pasó con Marinette. ¿Cómo está ella?
—Estable. —Murmuró Luka antes de darle un trago a su bebida. —Pero sigue sin despertar desde la cirugía.
—No imagino cómo estás.
—Es mi primer día fuera del hospital. —Admitió Luka observando a detalle el contenido ambarino de su vaso. —No había tenido corazón para alejarme.
—Me imagino.
—Luka. —Llamó Colette con voz tímida. —¿Qué haces aquí?
—Hi Colette… —Murmuró Luka antes de terminarse el whisky y pidiendo otro. —¿Cómo andas?
—¿Tú cómo estás? —Inquirió la chica sentándose a su lado. —Tequila. —Dijo sin mirar a Lucien.
—Yes ma'am.
—De la mierda. Pero ¿Qué le hacemos?
—¡Ay Luka! Ni en mis sueños más bizarros le desearía algo así a nadie.
—Sí. —Espetó Luka con amargura antes de darle otro trago a su vaso. —Es cómo estás cosas de "la medicina vomitada no se la deseo a nadie". Pero Marí es fuerte.
—Es más que sólo fuerte. —Aseguró la chica poniendo una mano sobre la de Luka. —En menos de lo que compones una pieza nueva, ella ya despertó.
—¿Te gustó tu canción? —Inquirió Luka cambiando de tema, dándole un nuevo trago a su bebida y deshaciéndose de la mano de la chica.
Colette sonrió de medio lado y se bebió el shot de tequila antes de contestar.
—Es un reto para la banda. Es muy compleja, la amo. Les costó leer las partituras pero ahí vamos. Nos hace falta que nos la expliques. Bueno, a ellos. Yo conozco tus partituras.
—Algo así me imaginé. —Soltó Luka con un aire de superioridad. —Avísame de los ensayos y tal vez Marí y yo…
El resto de la frase se le atoró en la garganta. Luka volvió la vista a la mesa y se terminó el whisky, considerando largarse de ahí.
—Buscó tus discos en internet. —Murmuró el muchacho con media sonrisa de melancolía. —Compró un par de canciones. Yo estaba furioso. —Admitió con una mueca. Miró de reojo a Colette y sonrió de nuevo. —Le gusta tu voz.
—Tal vez me pase por su cuarto de hospital y le cante algo. —Sugirió Colette con sentimientos encontrados. —Luka, no fue nuestra gente. —Añadió la chica con una mueca de desprecio, con la nariz arrugada y los ojos desbordantes de rabia. —Juro que nuestros reptiles no…
—Lo sé. —Interrumpió el muchacho considerando tomar un tercer trago, pero recordándose a sí mismo que no había comido nada todavía. —No estaría aquí si creyera lo contrario.
—Si hay algo que pueda hacer…
El silencio se alzó en medio de ellos como un muro, pero justo por eso estaba Luka ahí, por información de Colette.
—Hay algo.
—Dime. —Pidió la chica recibiendo un segundo shot.
—Hubo un cargamento. Contrataron a la cuadrilla de Erik para robar el contenido.
—¿Cómo sabes eso?
—Me ofrecieron el trabajo antes que a ellos. —Mintió Luka sombrío. —Pero a meses de la boda tengo demasiadas miradas encima.
—Me imagino. —Espetó Colette ofuscada. Y shot.
—Tenían nuestras chaquetas. —Acusó Luka, y no fue consciente de cómo había estructurado aquella frase hasta que vio la sonrisa de Colette, triunfante al percatarse de que Luka se acababa de autodenominar reptil. —Quiero la lista de Erik, no conozco los rostros de quienes nos atacaron, así que si doy con dos nombres que no conozca, entonces puedo cobrar mi venganza y largarme a mi hogar.
—Pero Luka, nosotros no…
—Soy un reptil, y conozco mis derechos. —Interrumpió con aires macabros, mirando al frente con la expresión descompuesta en una mueca de rabia y desprecio, con la nariz arrugada, con los ojos oscurecidos. —Colette, lo peor que puede pasar es que no encuentre a los dos en la lista de Erik.
—Eso no va a pasar. —Espetó la chica cruzándose de brazos, sonriendo ante la crueldad que Luka mostraba en ese momento.
—Ingenua. —Escupió Luka, burlándose de ella. —Lo mejor que puede pasar es que encuentre los nombres, porque si no encuentro a los dueños de esas chaquetas…
La pausa que Luka hizo fue suficiente para que todo cayera en su lugar. Colette le dedico una mirada horrorizada a Luka.
—Nos infiltraron… —Colette soltó un grito poniéndose en pie, tomando El Caballito vacío y estampándolo contra el suelo, en un arrebato infantil y desenfrenado. —¡Idiotas!
—¡Colette! —Reprendió Lucien mirando a la chica.
—Siempre los pago. —Espetó la chica haciendo muecas.
Lucien carraspeo volviendo a lo suyo, rodando los ojos, fastidiado de sus berrinches.
—Tendrás tu lista en la noche. —Espetó la chica mirando a Luka.
El muchacho había dejado ya un billete sobre la barra y se había puesto de pie. Tomó a Colette por la cintura, pegándola a su cuerpo antes de besarle la mejilla, muy cerca del oído y murmurar: —Eres un dulce.
Colette empujó a Luka lejos de ella, suprimiendo una sonrisa.
—No te hagas el tonto, Luka. —Exclamó la chica despectiva. —No te ayudo porque siga enamorada o porque me guste tu novia. Esto es por los reptiles.
Luka soltó una risita paseando el pulgar por su boca, se había salido con la suya, ahora tenía a Colette por aliada.
—Lo sé. Es por la familia.
—Algo me dice que te vamos a ver por aquí muy seguido. —Espetó la pelinegra con cierto dejo de amargura en la voz.
—Ya venía antes de conocerte. No voy a dejar de venir sólo porque te guste estar acá. —Admitió el muchacho encogiéndose de hombros, sintiendo que Sass le pellizcaba una costilla por dentro de la chaqueta. —Y Marinette amó el Chat Lunatique, así que con mayor razon seguiré viniendo.
El Kwami por fin salió del escondite cuando Luka encendía la moto.
—¿Qué fue esso? —Reclamó mirando a su portador.
—Una treta. —Murmuró el muchacho. —Colette no se va a enamorar de mi, al menos no estando Marinette inconsciente. No le gusta el camino fácil.
—Parecssess muy sseguro. —Musitó receloso, preguntándose cuál sería la estrategia de su protegido.
—Colette es una buena amiga. —Murmuró Luka eligiendo bien sus palabras. —Si no fuese una reptil, posiblemente nuestra relación sería parecida a la de Adrien y Marinette.
Los disparos aturdieron a ambos muchachos, pero ninguno de los dos se replegó, Luka cerró con más fuerzas el agarre sobre el arma y se preparó para atestar un golpe, pero la voz de Marinette al final del callejón consiguió que ambos se quedaran helados.
Su voz sonó como un gemido lastimero, un susurro que apenas se escuchó por encima de la lluvia.
—Luka…
—Luka. —Repitió aquel hombre, horrorizado. —Yo no sabía que…
No dijo más. Ambos se movieron al mismo tiempo, el reptil salió corriendo llevándose el arma consigo, Luka se dirigió hacia Marinette para tratar de sostenerla antes de que cayera al piso.
Luka sacó su móvil del bolsillo y se lo entregó a Sass, espetando. —Adrien, Juleka, quien sea.
—Ssí.
—Mari, amor, cielo, háblame. —Urgió el muchacho haciendo presión en la herida, tratando de frenar la sangre que salía a borbotones por el costado de la joven.
—Te amo… —Murmuró ella, sonriendo débilmente.
—Ah, ahora si parece un buen momento para decirlo. —Ironizó Luka percatándose de que Marinette tenía dos heridas en el costado, una superficial donde la bala había pasado apenas lacerando la piel, la otra bala había encontrado un lugar en su costado y no había salido al otro lado. —Quédate conmigo. —Suplicó al verla cerrar los ojos. —¡Mari! No te duermas, quédate conmigo amor, por piedad, quédate.
Viperion aterrizó en el techo de aquel edificio, Chat Noir ya le esperaba con los brazos cruzados y la mirada perdida en el horizonte.
—Ya lo pensé lo suficiente. —Espetó la serpiente caminando los metros restantes para cerrar el espacio con su colega. —Y ya estoy harto de estar quieto, necesito moverme cuanto antes.
—Entonces es un hecho. —Respondió Chat con el mismo tono. —Haremos caer a esos desgraciados desde dentro.
—Por estar Mari de por medio, los reptiles infiltrados no van a confiar en mí, y no voy a arriesgar a Adrien a meterse en ese medio.
—No van a confiar en Luka. —Corrigió Chat con una sonrisa radiante. —Viperion es otra historia.
