Skayue-chan: Debo decir que he tenido una buena racha gracias a las historias de Marianne E, espero poder seguir publicando así de seguido, aunque se me vienen algunos trabajos de una certificación que estoy tomando en el trabajo, espero pronto poder actualizar así de rápido. Habiendo pasado el evento fuerte, espero en estos días poder darme una vuelta por tus historias. Gracias por leerme

Rebeca . sz: Bueno, habrá más de Colette por aquí, pronto. Muchos de éstos capítulos han sido un guiño tras otro a las historias de Marianne, de verdad me ha inspirado a seguir con esta historia que iba a ser un One-shot. Te la recomiendo mucho, y te dejo esta siguiente parte de la entrega.

Marianne E: ¡Claro que te llamo cruel! Qué bonus ni qué p * * o bonus. Lo del flashback, bueno, creo que así va a ser todo el arco de reptiles, me voy a estar agarrando de flashbacks para mostrar otros momentos del noviazgo de ellos, espacios que no he abordado y así, a ver qué sale. Por cierto, de las clases de Yoga, ya le puedes cobrar también a Andrés al respecto, entre los dos sale más barato, pero creo que más bien ustedes me van a tener que pagar la terapia física después del estrés de escucharlos pedir una muerte. Aunque... conozco a un buen preparador físico, así que no les va a salir tan caro (inserta un corazón aquí). Bueno, Colette va haciendo puntos, y quise poner a un Luka más parecido al de su pasado para que Colette no se sintiera utilizada. Lo de la visión de serpiente, sí es una premisa para algo que va a estar ocurriendo en esta saga, espero darle más forma. Ya quiero ver a Viperion y a Chat juntos en acción. Habrá mucho de esa amistad en este Arco, y después de Ikari Gozen, también habrá mucho de Kagami, lo prometo. ¡Abrazos! Sigo con nuestro fangirleo en whats

Un último agradecimiento a Andrés, compañero de aventuras y guardián querido que ha aportado un sinnúmero de ideas desde dulces hasta crueles que hacen posible esta entrega. Ya sé que ésto iba a ser una serie de one shots, pero continuó creciendo como una revancha a cierta referencia en una historia que hizo que nos doliera el alma, y terminó convirtiéndose en una saga oscura que sólo sabe seguir creciendo. Gracias por estar.


Luka estaba acostado en el suelo, tenía un par de partituras frente a sí, llenas de tachones y correcciones, no se sentía para componer, pero tampoco podía dejar quieta la mente, porque terminaría sumiéndose en la depresión.

—¿En qué radica la constitución de un traje de héroe? —Murmuró Luka distraído, alcanzando una de las libretas de Marinette y comenzando a revisar los bocetos que tenía para los trajes de los otros portadores de miraculous, percatándose de que tenía apuntes para todos, adaptaciones, cambios ínfimos pero prácticos, recordando también que el traje de Ladybug había cambiado con el paso de los años.

—La essencia del portador, y la intenssión del traje.

—Se han adaptado al paso de los años, ¿no es así? A la moda del momento.

—Ssi, máss o menoss.

—¿Qué tengo que hacer para cambiar el traje de Viperion?

¿Planeas infiltrar a un héroe? —Murmuró Viperion confundido ante la frase de Chat Noir.

Esa nadie se la espera. —Comentó el felino volteando el rostro para poder mirar a su amigo. —Tú conoces muy bien cómo funciona ser un reptil. Además, Viperion es uno, sería hasta de esperar que quisiera unirse a la banda.

Sí, y mi estilo de pelea tiene marca registrada. Se van a dar cuenta en cuanto me vean pelear.

No necesariamente. Al menos no mientras uses el traje y un arma.

Andreé no permite armas.

No habló de arma de fuego. Me refiero al arpa. ¿O me vas a decir que Aspix y Chat Noir pelean igual?

—¿Y Marinette como hizo para cambiar su traje?

—Tikki dijo que ella missma lo cossió.

—Marinette cosió los arreglos… —Luka lo pensó con mucho detenimiento, observando los bocetos que Marinette tenía para Viperion. —No soy tan hábil. —Admitió al final, cruzándose de brazos y sonriendo para su Kwami.

—No necssessitass hacsserlo a mano. —Admitió el Kwami sonriendo de medio lado, un gesto que hizo a Luka pensar en su acompañante por primera vez como lo que era, un reptil. —La intenssión ayuda a hacsser loss cambioss pertinentess.

—Necesito algo distinto. —Murmuró Luka pasando las hojas, como si supiera que su musa tuviese en su cuaderno justo lo que él necesitaba. —Algo un poco más… oscuro.

Luka dio con el último boceto, no había antifaz, en su lugar había media máscara cubriendo la boca del modelo, una capucha amplia, como simulando las costillas de una cobra rey, los tonos eran verde oscuro con algunos adornos simulando escamas esmeralda, incluso tenía una muesca al costado para ensamblar el arpa.

—¿Qué hago para obtener esto? —Murmuró Luka.

—Intenssión clara. —Comentó Sass sonriendo ampliamente.

—Sería valioso tener a Marí justo ahora. —Murmuró Luka con un suspiro cargado de melancolía.

—Y hablando de la Catarina… —Llamó Sass mirando el reloj y sonriendo para su protegido.

—Bien.

Luka se levantó de su lugar y sonrió acomodándose la ropa.

.

Durante los últimos tres días, Luka había pasado una hora en su estudio de música transformándose y quitándose el traje una y otra vez, tratando de entender cómo hacer que el traje cambiara.

Había visualizado los cambios que quería hacerle al traje, había memorizado cada escama nueva, había memorizado el tono exacto de verde e, incluso, ahora era capaz de imaginar los tonos iridiscentes que podía dar cada parte de su nuevo uniforme. Y había cambiado un poco el tono del outfit original, algo ínfimo, pero significaba un avance.

Luka estaba cansado, Sass ni se diga, pero había algo en la mirada determinada que tenía el guitarrista que motivaba al Kwami a seguirlo intentando. Se habían dado una tregua de quince minutos, Luka sentía los músculos doloridos, seguro tendría alguna contractura en los hombros, y aún así, quería seguir.

Tenía los cascos puestos, había ingresado a su Spotify y había entrado a una playlist que Marinette había armado para él. En su primer mes de novios, ella había organizado esa lista alegando que había puesto las canciones que más le recordaban a él de su música. Obviamente, a la lista la encabezaba una versión de La vie en Rose interpretada por Maxime Lesne, seguida de The Killers: Run from cover y The men. Pero había algunas otras que no había tenido ocasión de escuchar por la cantidad de canciones contenidas ahí. La lista tenía casi ciento cincuenta canciones, aquello no podía ser resultado sólo de un mes de haberla estado alimentando, pero todavía no tenía ocasión de preguntar al respecto, era de las primeras cosas que haría en cuanto Marinette despertara, preguntar por esa playlist titulada "Mi Luka".

Luka suspiró y puso el aleatorio, esperando encontrar algo de inspiración en las notas que Marinette evocaba para recordarle.

La música inundó sus oídos, el ritmo se apoderó de él, los golpes de la batería tomaron posesión de sus pies, que comenzaron a marcar el ritmo sin que él se lo propusiera.

I'm a saint, and I'm a sinner

I'm a loser and a winner

Without faith and a believer

I am true and the deceiver

I'm a hero and a villain

I'm a myth, and I'm a legend

Without strength and a contender

I am real and the pretender

Sonrió de medio lado preguntándose por qué su musa pensaría en él al escuchar aquella canción, aunque sospechaba que algo tenía que ver el hecho de que ella solía decir que él era un contraste en sí mismo, con sus aires peligrosos y su corazón de oro; bueno, definitivamente ese grupo se iba a sus gustos personales. Ambos muchachos tenían algún artista o grupo que amaban en secreto, algún intérprete del que no querían que nadie más supiera que seguían.

Marinette seguía a Colette, ahora Luka estaba considerando hacerse fan de The score.

Take me as I am, or don't

Cause I don't give a damn, no

Take me as I am, or don't

Cause I don't give a damn, no

Luka se puso en pie de un salto y comenzó a moverse por todo el espacio, permitiendo que cada acorde se apoderase de él. Sentía la adrenalina en el cuerpo, la energía moviéndose por todo su cuerpo mientras él se balanceaba de un lado al otro por toda la habitación, mitad bailando con la música y mitad tirando golpes, patadas, saltando en su lugar como si evadiera el golpe de enemigos imaginarios.

I have my flawsI make mistakesBut I'm myselfI'm not ashamedThat's who I am (oh)That's who I am (oh)That's who I am

Fue como si algo hiciera click en el momento en que levantó la vista y se percató de los ojos viperinos que le observaban. Sass le miraba con orgullo, el Kwami asintió una sola vez y Luka comprendió.

I have my doubtsI lose my strengthSometimes I fall, but I don't break

—¡Sass —exclamó Luka sintiendo la euforia mientras se repetía la frase "That's who i am" a todo volumen —, transforme moi!

I'm a poet and a soldierI am young and growing olderWithout hope, but I'm a dreamerI'm the cure, and I'm the feverI am lost with a directionI am failure and perfectionWithout grace, but I am tiredOf walking life like it's a wire

Sintió la magia recorrer su cuerpo, sintió el traje ceñirse a su piel, sintió el poder de Sass armonizándose a sus emociones.

La canción tenía su efecto en él, como si hiciera el click perfecto para que Luka pudiera dar ese salto hacia otra dirección. Aunque no estaba precisamente seguro de que el cambio hubiese ocurrido. Tuvo que verse en el espejo para confirmar los cambios. El color era ligeramente más oscuro, no había antifaz, en lugar de eso una máscara de color negro cubría su boca, pero no había más cambio.

Luka sonrió y la transformación cesó.

Sass flotó hasta su lado y se sentó en su hombro. Se le habían agotado las fuerzas, ya no quedaba más para dar, pero estaban ambos conformes de lo que habían logrado en ese momento.

.

Se había coordinado con Adrien, Alya, Nino y Kagami para hacer turnos en cuidarla durante el día, pero Luka se había quedado cada noche en aquel lugar, alegando que era su deber permanecer al lado de su esposa. Las primeras noches las había pasado sosteniendo la mano de Marinette hasta que el sueño lo vencía, ahora se acostaba en el sillón mirando fijamente a su musa hasta que sus ojos no volvían a abrirse.

Marinette tenía nueve días internada.

Durante la operación estuvo estable. —Dijo el médico para Luka, secando el sudor de su frente. —La anestesia era por precaución, pero sabíamos el riesgo que corríamos.

Sí. —Comentó Luka con tranquilidad, como si quisiera transmitirle al doctor el hecho que no lo culpaba de nada. —Firmamos las formas. Sus padres también sabían el riesgo que corríamos.

Ya la llevan a piso. —Anunció el doctor sintiendo que la presión disminuía (por piedad, Luka era más alto que él, vestía camiseta negra, pantalones rotos, botas de estoperoles y chaqueta de cuero negro, ademas de un gorro gris, sin contar con toda su musculatura; daba miedo). —Podrá pasar a ver a su esposa en unos minutos, en cuanto me confirmen la habitación. En caso de que ella… —No, el doctor no tuvo corazón para completar aquella frase, pero igual Luka supo perfectamente a qué se refería, así que asintió para que continuara con su frase. —Solicitan que un familiar se quede por las noches los primeros cinco días de observación, por precaución.

Lo entiendo. Yo tomaré ese lugar. —Murmuró el guitarrista con vehemencia.

Es recomendable que haga turnos con otros familiares, el desgaste emocional puede ser…

Lo sé, ya hablaré con Tom y Sabine al respecto, me quedaré esta noche.

Luka nunca supo si fue la vehemencia con la que había hablado, si fue la adoración en su mirada, si fue la devoción con la que había hablado al principio al decir que comprendía, pero una de sus acciones consiguieron que el doctor dejara de lado su actitud distante para poner una mano en el hombro de Luka y sonreír antes de añadir: —Su esposa es una mujer extraordinaria, estoy seguro de que despertará pronto.

Y hambrienta. —Bromeó Luka agradeciendo con la mirada. —Iré a terminar el papeleo.

La tormenta le había permitido llegar casi seco, Luka subió a la habitación y sonrió apenado al ver a Kagami sentada al lado de la cama, con la espalda bien erguida, leyendo en voz alta un texto en japonés.

—Llegas tarde. —Acusó la chica con voz serena mientras cerraba el libro y comenzaba a recoger sus cosas. —Eso no es propio de ti.

—Lo lamentó, no se donde tenía la cabeza. —Admitió Luka dejando su mochila en el suelo y encarando a Kagami.

—Su corazón se saltó un latido. —Anunció la oriental mientras tomaba una mano de Luka. —Cuando le puse la canción que compusiste para Adrien y para mí.

Luka sintió la respiración entrecortada, los ojos se le llenaron de agua y su corazón sintió esperanza por primera vez en días. Tragó saliva dedicándole una mirada fugaz a Marinette y luego volvió a enfocar a Kagami, con los ojos llenos de gratitud.

—Cada vez está más cerca. —Murmuró Luka sonriendo.

—Háblale mucho hoy. Su monitor ha estado inestable.

—Puede que esté escuchando. —Comprendió Luka asintiendo. —Ella te quiere mucho. —Añadió sonriendo para Kagami al verla moverse por toda la habitación.

—Le dije que venías tarde. —Murmuró al final Kagami recogiendo sus cosas y poniéndose el abrigo, tratando de mantener a raya el sonrojo que amenazó con apoderarse de sus mejillas ante la calidez de saberse correspondida por su primera amiga. —No estoy muy segura. —Añadió al final frenando en la puerta y recargando una mano en el marco, girando ligeramente el rostro. —Pero me pareció que hizo una mueca. Nos vemos.

Luka se quedó parado en mitad de la habitación, quería permitirse sentir esperanza, pero aquello era demasiado. El dolor se había instaurado en su pecho al sentir que no recuperaría pronto a su esposa.

Había hablado con Chat Noir respecto a la idea de infiltrarse en los reptiles para descubrir quién había contratado al grupo de Erik para robar las armas, aunque la idea principal era descubrir si realmente había gente infiltrada entre los reptiles, y Luka tenía intenciones de encontrar a los dos responsables de que Marinette hubiese terminado en el hospital para hacerles pagar.

Adrien de alguna manera le había conseguido a Viperion una entrevista con Andreé. Ni Luka había preguntado, ni Adrien había querido hablar del tema, así que ambos muchachos habían asumido que no había más que añadir. Ahora dependía de Luka asistir o no.

Se sentó al lado de la cama de Marinette y sonrió tomando su mano.

—¿Sabes? —Murmuró el muchacho despejando el rostro de la joven y permitiendo que una sonrisa diáfana iluminara su rostro. —Está mañana estaba pensando en el día que hablé con tus padres. Recuerdo que fui a hablar con ellos una mañana que estabas en la universidad, dando una clase de dibujo rápido, había planeado aquello toda la semana, y no paraba de reclamarme el haberte hecho mía antes de tener el consentimiento de ellos, quería hacer las cosas bien, quería el permiso de Tom para ser tu novio y formalizar la relación para poder pedir tu mano lo antes posible.

Luka hizo una pausa, mirando el rostro de Marinette, esperando alguna respuesta que no llegó durante largos segundos.

El guitarrista se levantó y se dirigió a las flores que Adrien había traído un par de días atrás, arrancó las hojas secas, reacomodó las hojas más verdes al frente y volvió a poner las flores por altura, cortando algunos tallos para que estuviesen mejor hidratadas las hojas más tiernas. Sonrió al percatarse de que había flores nuevas, algunos claveles, mitsumotos, Casablancas. Aquello debía ser obra de Kagami. Tenía toda su firma aquel ramo, elegante, sofisticado, simple, minimalista y al mismo tiempo espléndido.

Luka había dudado un momento sobre seguir hablándole a su esposa o parar, pero si Kagami no se había dado por vencida, el tampoco lo haría.

—Tom me abrió la puerta. —Siguió el muchacho tomando el ramo para cambiarle el agua, levantando la voz. —Me dedico una mirada pesada, larga… —Dijo divertido al recordar aquello. —Ese día me puse el único pantalón de mezclilla que no estaba roto, una camiseta blanca, una camisa abierta encima, zapatos de vestir. Incluso me peiné. Y todavía tenía facha de… ¿Cómo dices tú? ¿Bad boy? —Luka puso las flores al lado de la cama y se dirigió a abrir las cortinas para permitir que los últimos rayos del sol iluminaran aquel sitio. Estaba nublándose, pero todavía se podía ver el sol en el horizonte. —¿Sabes qué fue lo primero que me dijo?

Luka soltó una risita acercándose a la cama y moviendo los controles para enderezar a la chica, los doctores le habían dicho al muchacho que debía mover a Marinette para evitar que los músculos se atrofiaran. Le quito las sábanas y le arremangó la bata para dejar las piernas despejadas.

Se dirigió al baño y tomó una esponja y el despachador de espuma para las manos.

Con devoción y cuidado, comenzó a poner la espuma sobre la piel de Marinette y a tallar suavemente con la esponja, cuidando no lastimarla.

—Tom me miró y dijo: Ah, tu eres el punk del que Marí habla todo el tiempo. —Luka soltó una risa al decir aquello, sonrojándose ligeramente, sus mejillas adquirieron pinceladas rosas y él pudo sentir el calor en todo su rostro. —Sabine lo tomó por la oreja, literalmente una mujer diminuta tomó a tu padre por la oreja y tiró de él hasta obligarlo a entrar a la casa. —Comentó Luka sorprendido, como si contara una anécdota increíble, como si hubiese visto realmente a un unicornio. —En ese momento supe que no debía ganarme a Tom, sino a Sabine. —Luka soltó otra risita y miró a su musa, la chica tenía la misma expresión serena de los últimos nueve días, pero había algo, paz, tranquilidad, algo nuevo en su expresión, así que Luka siguió limpiando la piel de Marinette y continuó con su anécdota. —Me invitaron a sentarme a la mesa, Tom puso algunos postres de por medio, Sabine preparó té. Moría de nervios. —Admitió tomando a Marinette por debajo de la rodilla para doblarle la pierna y poder tallar su pantorrilla. —No dijeron nada, me dejaron iniciar.

Por algunos segundos, Luka se concentró en su tarea, paseando sus manos por la piel de Marinette, distribuyendo el jabón por sus piernas y retirándolo con un trapo húmedo antes de secarla.

—Podría pintarte las uñas, si quieres. —Dijo el muchacho sonriendo ante la idea. —Pero me tienes que dar tu autorización.

Luka suspiró cambiando el agua y limpiando el trapo, sonrió al ver que Marinette tenía el rostro inclinado a un lado. Podría ser cualquier cosa, podría tratarse de la posición en la que estaba, la gravedad haciendo efecto, el hecho de que la había movido por las piernas, pero Luka se permitió sentir esperanzas ante aquello y asintió para sí mismo, dedicándose a limpiar los brazos de Marinette.

—Muy bien, señorita, pues las uñas serán. —Luka sonrió al percatarse de que Marinette tenía marcado el anillo, como si el sol hubiese dorado su piel lo suficiente para dejar una prueba de que la chica había usado aquella joya durante mucho tiempo. —Los miré fijamente, respiré profundo y dije: amo a su hija desde que tengo dieciséis años… y día y noche he soñado con el momento en que pueda hacerla mi esposa, pero no quiero iniciar una historia de amor con ella sin su bendición… Debiste ver la expresión de tu padre, sus ojos se llenaron de lágrimas, pero su sonrisa era enorme. Sabine rió discretamente antes de tomar mi mano y asentir. ¡Dios, qué sabía es! —Luka volvió a cambiar el agua y se sentó en la cama, mirando el rostro de Marinette con adoración antes de proceder a limpiar sus mejillas con tal cuidado que más pareció estaba restaurando una pintura antiquísima que estar lavando el rostro de una persona.

.

Luka no entendía que pasaba. Sabine lloraba amargamente, Tom la rodeaba con su brazo con aires protectores pero su expresión era un témpano. Un doctor hablaba con ellos en el pasillo del hospital, Luka no podía entender las palabras de aquel hombre, sólo lo veía negando con la cabeza, como si le estuviese dando las malas noticias a los Dupain-Cheng.

No. Aquello no podía ser cierto.

El doctor lo miró fijamente, todos lo miraron fijamente.

—Lo siento...

Luka vestía de traje negro, todo negro, la gente iba y venía por la funeraria, la caja estaba a espaldas del muchacho y él recibía el pésame de todos.

Vio a un hombre y una mujer acercarse hasta la caja cargando una corona de flores. Rosas rojas y amarillas.

Luka distinguió el rostro del hombre, logró reconocer al imbécil que se había atrevido a dispararle a su esposa en un callejón. La mujer que lo acompañaba todavía llevaba la chaqueta de los reptiles. Ambos se acercaron a darle el pésame y él apenas fue capaz de moverse.

Tenía que asegurarse de que aquello fuera cierto.

La fotografía de Marinette enmarcada no era suficiente, la sonrisa de papel que mostraba en aquel retrato no era prueba suficiente, ver a todos llorar amargamente no era suficiente.

Luka caminó hasta el borde de la tumba. La caja estaba en el fondo, así que avanzó unos pasos hasta pararse al lado del agujero en la tierra y extendió una mano hacia Marinette, que yacía inmóvil en el ataúd abierto.

Su mano chocó contra el vidrio que protegía el cuerpo y Luka vio con horror que Marinette tomaba un puño de tierra y lo arrojaba sobre el cristal.

—Adiós Luka. —Murmuró la chica llorando.

—No... —Murmuró Luka, confundido. —No. —Repitió con un poco más de fuerzas.

—Te amo, Luka... —Murmuró Marinette rompiendo en llanto. —Pero te tengo que dejar ir.

—¡No! —Gritó Luka golpeando el cristal con las dos manos mientras puños y puños de tierra ocultaban su campo de visión. —¡Esto es un error! ¡Yo no estoy muerto! Ni mi esposa tampoco. ¡No!

Luka abrió los ojos, desesperado. Marinette yacía impasible en la cama, con los ojos cerrados, con el rostro relajado. No pudo evitarlo, el muchacho soltó un grito desgarrador poniéndose de pie, levantando la mirada, apretando los puños, un grito que podría haberse escuchado en todo el hospital, y al mismo tiempo, podría haber sido un gesto mudo.

—¡Sass! —Llamó furioso, odiándose a sí mismo por haber tardado tanto, culpándose por el hecho de que su esposa estuviese en coma. —¡Transforme moi!

El kwami no pudo resistir aquella orden.

El traje de Luka apareció. Pero esta vez fue distinto.

Todo su cuerpo estaba cubierto por escamas verde oscuro, la máscara que cubría su boca era de color negro, al igual que sus guantes y botas, tenía una capucha amplia, simulando las costillas de la cobra rey, en el pecho brillaban escamas azules, del mismo tono exacto de los ojos de Marinette, el arpa colgando a su costado tenía los bordes afilados, como si fuesen colmillos. Sus ojos se habían tornado verde olivo, al igual que las puntas de sus cabellos, pero en los bordes, el blanco de su mirada se había tornado amarillo, dándole un aire peligroso.

No, él no era más Viperion. Era algo más.

Luka no tuvo tiempo de ver su reflejo, saltó por la ventana dirigiéndose al punto de encuentro con Andreé, para prepararse a buscarlo.

Y justo cuando la ventana se cerró de nuevo, justo en el momento en que Luka aterrizó en el siguiente tejado, justo en el momento en que un trueno cimbró París, Marinette abrió los ojos, desorientada, pasmada, sola...