Rebeca . sz: Y se va a poner mejor, creo. Pero poco a poco, por lo pronto entrego esto y espero lo disfrutes. Se me acabó el tiempo libre en la oficina, pero voy a tratar de seguir actualizando seguido.
Marianne E: Quería que Cobra se convirtiera en el emblema de todo lo oscuro que Luka no es, así que me da mucha paz saber que voy por buen camino con todo lo que he conseguido hasta ahora, respecto a su participación en el torneo, ay, comienza a complicarse todo poco a poco, pero creo tener una buena solución para esto. Se le va a armar a Luka cuando Marinette se entere, creo, todavía no decido esa parte, así que estoy abierta a sugerencias. Con lo de los ex, le he tomado cierto cariño a Colette, no puedo evitarlo jajajaja, al final, ya ni yo puedo odiarla, a ver qué pasa con ella. Larga vida al grupo de los crueles, espero que esta entrega te guste.
Almanele: Gracias a ti por el comentario, de verdad me anima mucho saber que hay más gente leyendo esta historia, sólo espero mantenerla a la altura de las expectativas, te dejo esta entrega y vamos a por lo siguiente. Gracias por leer
Habían terminado temprano el papeleo, pero Marinette había sido dada de alta casi al caer la noche. Una parte de ella deseaba de verdad que Luka llegase en la motocicleta para recogerla y llevarla a casa, pero agradeció por otra parte poder irse en el auto, así podría descansar un poco el cuello.
Los médicos le habían dicho que pasara unos días haciendo ejercicios de rehabilitación desde casa, aunque debía agendar alguna cita para ver a un fisioterapeuta, Adrien se ofreció a contratar a domicilio a un contacto que tenía, al mejor entre los mejores de París, mismo con quien había trabajado de cerca cuando a su padre se le había ocurrido inscribirlo en clases de Kung fu shaolin para que tuviese algo que hacer durante las vacaciones.
Ahora Marinette estaba recostada bocarriba en su cama, con el vientre desnudo y las puntadas al aire, observando a Tikki con cierto nerviosismo.
—¿Dices que va a doler? —Repitió Marinette, insegura de querer hacer aquello.
—Sí, pero al menos sanarás al cien por ciento. —Prometió Tikki. —No va a doler más que cuando te hiciste la herida, pero sí es doloroso.
—Pressta atencsión. —Murmuró Sass sentado al hombro de Luka. —Esste ess el poder de loss kwamiss presstado a los portadoress.
—Es como lo que me hiciste en el callejón, la visión de la serpiente.
—Cada Kwami tiene en ssu poder, uno o doss doness que puede presstar a ssuss portadoress cuando la ssituacsión lo apremia.
Las manos de Tikki brillaron un momento y la kwami cerró los ojos, concentrándose en su tarea. Levitó hasta el vientre de Marinette y recargó ambas manos sobre la herida, permitiendo que aquel brillo rosado se transmitiera hasta la piel de su protegida, Marinette emitió un gemido de dolor a la par que apretaba el gesto y se retorcía en su lugar, tratando con todas sus fuerzas de quedarse quieta, sin conseguirlo realmente.
Luka avanzó medio paso, pero frenó en seco al percatarse de que Sass sonreía al ver aquello. Tikki había dicho que iba a doler, pero aun sabiendo que ella había estado dispuesta a probar, Luka no soportaba ver a Marinette sufriendo.
Poco a poco, conforme el brillo se fue apagando, la joven fue relajando el rostro y su respiración se volvió un jadeo superficial. Lo peor había pasado y su vientre comenzaba a sentirse más y más fresco, cuestión que le hizo notar que había sentido algo abrasador consumirla desde dentro.
—Marinette Dupain-Cheng, tienes el kwami de la buena suerte. —Comentó Tikki flotando hasta su rostro y sonriendo de medio lado. —Algo de suerte debías de tener con eso.
Las puntadas de la bala se habían ido, el hilo descansaba sobre la piel de Marinette como si nunca lo hubiesen cocido a ella, la herida estaba casi perfectamente cicatrizada, dejando una línea rosa resaltando en la blancura de su piel, pero nada más.
—No puedo hacer nada por tu fuerza física. Los músculos deben fortalecerse de nuevo, pero al menos esta parte ya sanó. —Murmuró Tikki quitando un mechon del cabello de Marinette. —No hagas muchos esfuerzos todavía, te puedes abrir la piel de nuevo.
—Gracias Tikki. —Murmuró Marinette con dificultad, tratando de sentarse en su lugar.
Luka se aproximó hasta ella para ayudarle y sonrió acariciándole una mejilla a su musa antes de suspirar y besarle la comisura de la boca.
—No puedo creer que ya te tengo en casa. —Murmuró el muchacho antes de abrazar a su esposa.
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De nuevo, Luka apresaba a Marinette contra su pecho. Todo el cabello oscuro de la chica estaba desperdigado por la almohada y Luka recorría con la punta de su nariz, la piel del cuello de su musa, haciéndola estremecer de vez en cuando.
Luka suspiró profundo cuando la chica se pegó más a su pecho, sonriendo de oreja a oreja y soltando un bostezo.
—Deberíamos comenzar a pensar en los centros de mesa. —Murmuró Luka pegando su boca a la nuca de Marinette antes de pellizcarle la piel entre sus labios.
—¿Centros de mesa?
—¿O prefieres comenzar con las invitaciones? Porque el tiempo se nos termina y hay muchas cosas que no hemos visto.
—Lo de las invitaciones, planeaba pedirle apoyo a Nathaniel. Ya sabes, él es talentoso. —Admitió la chica girando un poco el rostro para encarar a Luka.
El guitarrista acarició el rostro de Marinette con la mano libre, sonriendo ampliamente mientras ella le besaba la punta de la nariz. Volvieron a acurrucarse y Luka besó la nuca de Marinette, antes de enderezarse un poco y recargar su mejilla contra la de su esposa, recargando todo el peso de su cabeza contra ella.
—¿Ahora eres una constrictor? —Murmuró divertida ella, siguiendo las bromas de Sass.
—¿Quieres que actúe como una? —Murmuró Luka, lascivo, pasando una pierna sobre el cuerpo de Marinette y atrayéndola hacia sí mientras le abrazaba con fuerzas y le mordía la boca.
—Luka... —Gimió Marinette por lo bajo cuando las manos del muchacho comenzaron a vagar por su cuerpo, acariciando cada una de sus curvas y deslizándose a su ombligo, recorriéndose más y más abajo lentamente.
—Puedo ser tu depredador, ratoncito. —Murmuró contra la boca de la chica antes de volver a morderle los labios y pasear su lengua en busca de la de ella, buscando a tientas el borde del pantalón de la chica.
El teléfono de Luka comenzó a vibrar en la mesita de noche. Ambos miraron en dirección al aparato y Marinette compuso una sonrisa tímida.
—Podría ser importante. —Murmuró la chica antes de apretar los labios en una línea fina.
—No creas que esto te pone a salvo de mi. —Advirtió él alcanzando el teléfono y viendo la pantalla. —Colette puede esperar. —Atinó a decir el muchacho, lanzando el teléfono lejos y posándose sobre su musa, apresándole las caderas entre sus rodillas. —¿En qué estábamos?
Esta vez fue el teléfono de Marinette el que sonó descontrolado.
—Es Adrien. —Advirtió la chica reconociendo el tono que había puesto al modelo.
—Otro que puede esperar. —Gruñó Luka, lascivo mientras mordisqueaba la mandíbula de su esposa y dejaba un rastro de saliva.
Cuando el teléfono de la casa fue el que sonó, ambos muchachos frenaron en seco para luego recuperar sus respectivos móviles.
—¿Adrien? —Murmuró Marinette a media voz.
—¿Qué quieres? —Espetó Luka con tono hosco.
Ambos chicos se quedaron helados escuchando atentamente a sus interlocutores, como si les fuera la vida en ello.
—Juleka está… —Murmuró Marinette llevándose la mano libre a la boca.
—Entiendo. —Murmuró Luka asintiendo una vez, sintiendo que, poco a poco, su sangre hervía.
Ambos portadores colgaron al mismo tiempo e intercambiaron una mirada sin saber qué agregar. El timbre sonó, consiguiendo que Marinette saltara en su sitio y Luka se agazapara en posición defensiva, poniendo a la chica a sus espaldas, relativamente a salvo.
Marinette ahogó un grito cuando su teléfono volvió a sonar.
—Kagami… —Murmuró la chica aliviada.
—Ábreme, coccinelle.
Luka se dirigió a la entrada a toda prisa y se congeló en su sitio al ver a la oriental de pie en el umbral, la peli negra lo meditó un momento y luego, soltando todo cuanto tenía en las manos, lanzó los brazos en torno al cuello de Luka, realmente aliviada.
—Ve —murmuró Kagami soltando a Luka y tomándole las manos —, me quedaré con Marí.
—De ninguna manera. —Espetó la aludida desde la puerta de la sala, con una cobija echada encima y Tikki y Sass sentados a los hombros. —Juleka es mi amiga. Yo voy.
—Tú todavía estás recuperándote. —Espetó Kagami caminando hasta su amiga, con voz autoritaria, pero con cierto grado de ternura en la mirada. —Y yo vine a quedarme contigo.
—Ya, y si mi querido esposo quiere hacer alguna tontería, ¿Quién lo va a detener?
Luka suspiró frustrado y asintió, aunque todavía no tuviera motivos para creerlo, la joven tenía razón al comentar aquello, así que avanzó hasta ella quitándose el miraculous de la muñeca y poniéndolo en torno a la suya.
—Esto me impedirá hacer alguna súper tontería. —Murmuró tomando el rostro de Marinette entre sus manos antes de besarle la frente y sonreír. —Y luego está Adrien.
—Sí. —Espetó la chica apresando la cintura de su esposo antes de añadir: —Quien ya no te teme y a quien nunca le haces caso.
—Habemos algunos otros que ya no le tememos. —Admitió Kagami aventurándose hacia la cocina a buscar los utensilios para preparar un "té de verdad" para pasar la noche.
—Kagami, por favor... —Suplicó la chica avanzando en dirección a la oriental, dejando a Luka con los brazos extendidos y expresión de sorpresa. —Ya estoy bien, puedo con esto.
—Claro. —Murmuró Luka para sí mismo, pensando en voz alta. —Y ahora ya nadie me teme.
—Mira. —Espetó Marinette levantando su camiseta para que su amiga pudiese ver su piel cicatrizada.
Ambas chicas se quedaron pasmadas. Kagami al ver la cicatriz rosa que sobresalía en el costado de la heroína, incrédula del hecho de que ya parecía haber sanado; Marinette horrorizada al ver que una hebra de sangre corría hacia el borde de su pantalón.
—Ay, Mari... —Murmuró Tikki avanzando hasta ella y poniendo una mano sobre la herida. —Debes tener cuidado con no hacer mucho esfuerzo. Las emociones fuertes también cuentan.
—Me voy. —Anunció Luka acercándose hasta Marinette, tomándole el rostro y plantando un beso en su sien antes de asentir para Kagami y dirigirse hacia la puerta. —No tardo. No la dejes usar el miraculous.
—¡Tú eres el jefe! —Espetó Kagami poniendo agua en la tetera y mirando a Marinette de reojo, sonriendo divertida ante lo cortante que se había puesto el muchacho.
Se azotó la puerta y ambas chicas soltaron una risa por lo bajo, tratando de liberar la tensión del momento.
—No ssé qué tan buena idea ssea essto. —Murmuró Sass. Sentándose al lado de Longg en el desayunador.
—Dejar que Luka se vaya sin su kwami ha sido respetar su decisión. —Murmuró Kagami con voz aterciopelada.
—Lo dicsess porque no esstass enterada de todo lo que ha passado.
—Adrien me tiene más o menos al tanto. —Defendió Kagami sirviendo el agua caliente y sacando de su bolso infusiones preparadas a mano. —Y Marinette también. Por cierto. —Añadió mirando a su amiga antes de entregarle una taza humeante. —¿Cómo estás con todo esto?
—Bueno, un poco alterada. —Admitió la chica mirando el líquido. —Luka me dijo que Andreé metió su nombre a una especie de torneo porque quiere contratarlo para un trabajo, pero él no quiere participar como civil. Y tampoco quiere comprometer la máscara de Viperion. Sé que debe andarse con cuidado por las calles porque ahora es target de algunos reptiles, pero también sé que mi Luka es leyenda en su barrio, así que no creo que se atrevan a hacerle algo en las calles.
—¿Y la teoría de tu marido? —Quiso saber Kagami sentándose frente a él.
—Los reptiles tienen ley. —Dijo la aludida como si defendiese al grupo, pensando en Colette, pensando en Luka. —Pero si hay gente infiltrada...
Tres golpes contra la puerta, secos, bruscos, violentos, sacaron a ambas chicas de sus cavilaciones. Kagami tomó su katana antes de dirigirse a la entrada.
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Luka enfiló en la estación de policía, escrutando todo a su alrededor, en espera de que algo saltara y le atacase. Durante su adolescencia había pasado muchas noches en aquel lugar, así que conocía los procedimientos para todos los crímenes que podían haberse cometido hasta ese momento.
Vio al jefe de la estación sirviéndose un vaso de café, Luka lo conocía bastante bien como para saber que no se dejaría intimidar, pero valía la pena intentar.
—¡¿Dónde la tienen, Maunier?!
El aludido se quemó la lengua por la impresión, retiró el vaso a toda velocidad antes de girar sobre sí mismo y encarar al recién llegado.
—Ah, por fin una figura responsable. —Se burló con amargura.
—¿Dónde tienen a mi hermana?
—Tranquilo, está en la sala de interrogatorios.
—¿Por qué? —Murmuró entre dientes, tensando los hombros, apretando los puños, bajando la voz y el rostro hasta proyectar sombras sobre sus ojos.
Travis Maunier se había convertido en jefe de su departamento el último día que Luka había pasado la noche en esa comisaría por un crimen juvenil, había sido patrullero de Paris durante años y, casi siempre, le había tocado a él dar con Luka cuando le perseguían en las calles, así que conocía bien al muchacho, que ahora era todo un hombre.
Nunca había hecho por indagar acerca del apodo del guitarrista, pero justo ahora creía comprender por qué le llamaban "La serpiente" en las calles de Paris.
—Couffaine, no puedes aparecerte en mi estación y amenazar así por así. —Espetó con fingido hastío. —Te vas a meter en problemas.
—¿Dónde está mi hermana? —Repitió con los hombros cada vez más tensos, como si se preparara para atacar.
—La tienen en el tercer apartado, pero si quieres…
No necesitaba mayor explicación, conocía el lugar. Así que salió disparado por el pasillo en busca de aquella sala.
—¡Espera! —Espetó Maunier corriendo tras Luka. —¡Agárrenlo! —Exigió ofuscado mientras veía a sus compañeros abrirle paso.
Luka alcanzó a vislumbrar a Juleka, se acercó lo suficiente como para distinguir a su hermana sentada frente a la mesa metálica, con los hombros vibrando cada pocos segundos, llorando. Pero dos hombres le cerraron el paso y trataron de sacarlo a rastras.
—¡Jule! —Gritó Luka, desesperado, avanzando unos pocos centímetros mientras se llevaba a los oficiales a rastras consigo.
—Ella no te escucha. —Soltó Maunier con hastío.
—¡Jule! —Gritó por segunda vez Luka, viendo a su hermana secar una lagrima de su mejilla antes de encogerse más y más.
Aquello no tenía sentido. Luka dejó de luchar y retrocedió dos pasos, consiguiendo que los oficiales trastabillaran hasta perder el equilibrio; tratar de mover a Luka Couffaine se sentía cómo mover una pared, así que agradecían que el muchacho se hubiese detenido por voluntad propia.
—Juleka no va a hablar. —Anunció Luka con voz helada, filosa como una navaja. —Es un trato que tenemos entre nosotros. Ella no hablará con nadie que no sea yo. Así que pon a todos tus hombres tras este espejo y déjame hablar con ella.
—Eso no va a pasar, Couffaine. —Desafió Maunier con una sonrisa autoritaria y socarrona. —Nadie puede hablar con ella hasta que la hayamos interrogado.
—De una vez te lo advierto: —espetó Luka avanzando dos pasos y consiguiendo que las manos de los oficiales le aterrizaran en el pecho y lo tomaran por las muñecas (Par de ilusos, creer que podrían detener a Luka en estado de rabia sólo por desearlo) —Juleka no va a hablar con ningún oficial de policía hasta haber hablado conmigo primero. Así que aquí hay de dos sopas. O me dejas entrar y hablar con ella para saber qué pasó, o la dejan ahí toda la noche hasta que sea un crimen tenerla encerrada un segundo más, y tengan que dejarla ir; si pasa eso, se quedarán sin información y yo de todos modos me voy a enterar, pero encima les voy a caer con una demanda por violación a los derechos civiles de una figura pública por injuria. Ustedes eligen.
—Aprendiste bien estando encerrado cada vez. —Espetó Maunier con desprecio antes de bufar y sonreír de medio lado. —No podemos permitir que terceros intervengan en un asunto tan delicado, menos civiles con antecedentes que…
—¿Y qué tal un elemento de la justicia? —Espetó una voz a espaldas de Maunier.
El jefe del departamento giró sobre sus pies hasta encarar al recién llegado, Chat Noir avanzaba a pasos calmados hacia ellos, con su sonrisa socarrona y su andar desenfadado.
—Chat Noir… —Murmuró Maunier a manera de saludo, pero dejando en claro que le disgustaba su aparición. —¿Qué alegas?
—Alego que Luka es fiable.
—Lo dices tú porque no conoces su historial.
—Lo digo yo porque conozco su historial de primera mano, oficial. Y usted también.
—Explícate.
—Me dan más crédito a mí oculto tras una máscara, que a un hombre del que conocen cada detalle de su vida. —Chat hizo una mueca asintiendo. —Tienen razón, es lo más prudente del mundo.
—Tú has salvado Paris muchas veces y entendemos que quieras proteger a tu gente de Hawk Moth…
—Bajo la máscara, pero ¿qué le hace creer que no he cometido algún crimen mayor sin ella?
El silencio se levantó en aquella habitación, era la primera vez que se abría la posibilidad de que los portadores de la ciudad pudiesen ser criminales en su vida civil, aquella afirmación fue más que suficiente para que Travis Maunier dudara de su postura un instante.
—Yo confío plenamente en Luka Couffaine. —Añadió Chat avanzando unos pasos hasta pararse al lado de su amigo y encarar a Maunier. —Y si él dice que Juleka no hablará con nadie más, yo le creo. Así que usted decide. Ella de todos modos saldrá libre en la mañana.
—Posesión de drogas no es algo por lo que un individuo salga en la mañana. —Amenazó el oficial, cruzándose de brazos.
Chat sonrió de medio lado y sacó algo diminuto del bolsillo, una memoria USB que lanzó a las manos de Maunier.
—Luka les puso dos sopas enfrente, yo vengo a cambiar esas opciones. O dejan a Luka hablar con su hermana, o publico el video de las cámaras de seguridad y ustedes tendrán que dejarla salir inmediatamente, con todo y demanda.
—¿Qué video? —Espetó Maunier observando la USB.
—Ahí está la prueba de que la señorita Couffaine es inocente. Ustedes eligen.
—Señor, en una hora no la hemos hecho hablar. —Admitió uno de los oficiales, soltando a Luka y rascándose la nuca.
Maunier lo pensó unos minutos, observando el dispositivo que Chat le había entregado. Aquel tiempo fue como una tortura, cada segundo que pasaba conseguía que Chat y Luka se pusieran más y más nerviosos.
Al final, el oficial suspiró asintiendo y les hizo una seña a los oficiales que retenían a Luka, resignado, permitiéndole entrar a la sala del interrogatorio.
Juleka levantó la mirada al escuchar la puerta abrirse, literalmente saltó de su lugar hacia los brazos de su hermano cuando Luka le dedicó una sonrisa. El guitarrista sintió su corazón partirse en mil pedazos al escuchar a su hermana llorar tan amargamente, aferrada a su espalda con fuerzas, con los puños cerrados en torno a su chaqueta.
—¿Qué pasa, Sœurette?
—Juro que no hice lo que dicen que hice. —Dijo en medio de sollozos, desesperada de estar encerrada y sin saber nada al respecto.
—¿Has dicho algo? —Murmuró Luka separándose un poco de Juleka para tomarle el rostro y observarla bien. —¿Te han hecho algo?
—Nada. —Murmuró ella secándose las lágrimas del rostro. —No he hablado, tal como acordamos.
—Bien. —Murmuró el muchacho sonriendo de medio lado antes de guiar a Juleka a sentarse de nuevo, él se sentó en la mesa y miró a su hermana, tomando su mano. —¿Qué pasó?
—Nos están escuchando. ¿Verdad?
—No estoy seguro. —Admitió Luka mirando el espejo, justo al punto en que Chat Noir dirigía su mirada. —Sea como sea —murmuró volviendo a encarar a la joven —, estás a salvo ahora.
Juleka asintió una vez y suspiró, recargando la cabeza en las rodillas de su hermano.
—Fue horrible. Tenían chaquetas oficiales.
—Reptiles... —Comprendió Luka acariciando el cabello de su hermana.
—Caminaba rumbo al Liberty. —Murmuró Juleka suspirando. —Era tarde, pero no esperaba que nos tomara tanto tiempo hacer los acuerdos para el siguiente concierto, quería terminar temprano e irme a casa. Le dije a Rose que se fuera temprano, Iván se ofreció a llevarme, pero le dije que estaría bien, un par de calles no tendrían por qué ser un problema... —Juleka rompió en llanto aferrándose a las rodillas de su hermano. —Salieron del callejón, un hombre y una mujer. Otro más caminaba por la acera hacia mí, me miraron como si fuera una presa. Les planté cara y les dije mi apellido, esperaba que... —Juleka no pudo más, su voz se quebró por los sollozos y Luka tuvo que luchar con todas sus fuerzas para evitar salir corriendo en ese mismo instante a buscar a los reptiles que le habían hecho aquello a su hermana.
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—¡Ábreme, ratoncito!
—¿Colette? —Espetó Marinette avanzando hacia la puerta, asintiendo para Kagami y consiguiendo que la oriental retrocediera en su lugar. —¿Qué haces aquí?
—Ay, estaba por la zona y pasé a saludar. —Espetó con sarcasmo, Marinette casi pudo verla voltear los ojos al decir aquello y volver a golpear tres veces la puerta. —Ábreme, que no me gusta estar afuera en barrios tan lejanos de los míos.
Kagami dejó la katana preparada y asintió para Marinette, indicándole que abriera.
Colette las miró a las dos, pasmada al percatarse de la amenaza inminente.
—Me gusta que seas tan viva... —Soltó sorprendida la pelinegra levantando las manos en señal de rendición. —Pero no es de mí de quien te tienes que defender. —Advirtió avanzando hasta meterse al departamento y cerrar tras de sí. —Me imagino que tu maridito ya te dijo del torneo.
—Mencionó algo. —Marinette haciendo una seña para que Kagami bajara la katana.
—Y estás enterada de lo de Juleka.
—Sí. —Ladró Marinette componiendo una expresión mordaz. —No puedo creer que tu gente se haya metido con la familia de Luka cuando las leyes que tienen son tan claras, hasta yo sé dónde sí y dónde no puedo meterme.
—Sí, ratoncito. —Respondió Colette despectiva. —Pero te olvidas de una cosa. Luka es un objetivo desde que no quiere pelear por un lugar para la entrega del domingo, así que los reptiles que quieren participar tienen que probar que son mejores que él y se van a valer de cualquier medio para probarlo.
—¿Eso se vale? —Espetó Marinette, dolida.
—Siempre y cuando sea sólo para el torneo y por las noches. Lo que quiere decir que ya no están a salvo aquí. Si ya se atrevieron a atacar a Juleka...
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—¿Te hicieron algo? —Murmuró Luka entre dientes.
—Ellos... No. Fue sólo el susto. —Murmuró la joven tras una pausa larguísima, que usó para recomponerse y levantar la mirada, se enderezó en su sitio y miró a su hermano, apenada. —Me acorralaron, traté de resistir, la chica trató de arrebatarme la bolsa y ahí me di cuenta de que se trataba de una trampa.
—Jule... —Advirtió Luka dándole una mirada larga.
Por fuera Travis Maunier trataba de ver la boca de Luka, temiendo que el muchacho estuviese dándole instrucciones a su hermana, el muy listo se había sentado dándoles un costado, pero la chica se había movido hacia el fondo de la habitación, había perdido todo rango de visión de Luka Couffaine.
Chat Noir por su lado sonreía discretamente. Había tratado de resistir la sonrisa, pero su expresión se había convertido en una mueca, así que había decidido que era mejor dejar de pelear consigo mismo y relajarse.
—Andreé quiere que participes. —Murmuró Juleka bajando el rostro. —La chica me soltó la bolsa y luego lanzó un paquete a mis manos...
La escena se apoderó de la mente de Juleka, como si lo viviera de nuevo.
La chica forcejeaba con todas sus fuerzas tratando de recuperar su bolsa, no era realmente que le gustara mucho el glamour y la moda, pero primero, aquello había sido un regalo de cumpleaños por parte de Rose, una bolsa personalizada que había diseñado Marinette por petición de la rubia, así que no estaba dispuesta a renunciar a algo que tenía tanto valor sentimental, menos teniendo en cuenta que estaba relativamente blindada contra los reptiles.
Sonrió confiada cuando la chica soltó la correa y ella pudo recular, pero las manos en sus hombros le hicieron estremecerse. En un momento la tenían acorralada contra una pared, los dos hombres la miraban con sadismo y con hambre, ya no estaba segura de a cuánto se atreverían aquellos reptiles, que ya habían roto el código de ética para atacarla.
—Entrega la bolsa, bonita. —Murmuró uno de los dos, pegando su cuerpo al de Juleka, hablándole al oído y presionando su cuerpo contra el de ella. —O atente.
—Me atengo. —Espetó Juleka antes de tirar un rodillazo a la entrepierna de su agresor.
Trató de escabullirse y correr, pero de nuevo la correa de su bolsa estaba en manos de la otra chica, y Juleka ya había decidido conservar su regalo.
—Entiende una cosa. —Espetó Juleka dejando de forcejear, mirando al reptil al que había golpeado, retorcerse de dolor en el piso. —Mi hermano es Luka "La serpiente" Couffaine. En cuanto Andreé se entere de que agredieron a la niña Couffaine...
—Eres tú la que no entiende. —Espetó la chica dando un tirón a la bolsa. —Andreé quiere que su serpiente participe en el torneo y en la entrega, así que nos ha mandado a darte un mensaje.
Las sirenas de la policía sonaron a lo lejos, Juleka sonrió confiada, pensando en que aquella era su escapatoria. Qué equivocada estaba. Vio la sonrisa en los rostros de los reptiles que la tenían acorralada y tragó saliva en seco.
—O Luka entra, o la pagan los que él ama. —La chica soltó la bolsa y el otro muchacho lanzó algo a las manos de Juleka.
La joven Couffaine había recibido en sus manos aquel paquete por inercia a la par que las sirenas de la policía se escuchaban más y más cerca. Se acababa el tiempo.
¿Por qué los reptiles no corrían?
Juleka bajó el rostro a sus manos y se quedó horrorizada.
Nunca antes había sostenido un paquete de droga, pero no necesitaba haberlo hecho para reconocerlo.
—Muy divertidos. —Espetó tratando de contener a raya el nerviosismo y el terror que se iba apoderando poco a poco de ella al estar en aquella situación. Debía pensar rápido y en frío si quería salir limpia de aquello. —Pero más vale que...
El reptil que había quedado en pie se lanzó hacia el frente y Juleka reaccionó, golpeó al hombre con el paquete en la cabeza y luego le pegó una patada en las espinillas. La otra chica soltó un grito cargado de desesperación al mismo tiempo en que los oficiales de policía estacionaban y bajaban de la patrulla.
La habían acorralado, habían cronometrado todo para ese momento justo y ahora Juleka estaba en problemas, porque (y estúpida por notarlo hasta ese momento), todos llevaban guantes, seguramente sólo sus huellas estaban cubriendo la cinta canela.
Los reptiles lograron huir, pero la policía capturó a Juleka, obligándola a subir a la patrulla.
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—Luka no va a dejar esto pasar. —Advirtió Marinette sombría. —¿Por qué iniciar una guerra con él? Hace mucho Luka está inactivo.
—Andreé no consiente que Luka haya dejado de frecuentarnos.
—Luka se salió de eso. —Murmuró Marinette ofreciéndole a Colette una taza de té.
—No lo entiendes, Tiny Mouse. Nadie se sale. Luka lo sabía cuando entró. Sólo dejas de ser un miembro activo, pero sigues siendo parte de la banda, sólo hay dos formas de salir.
—Escucho. —Murmuró Marinette entrelazando sus manos a la altura del rostro.
—O te vuelves policía y te conviertes en un objetivo de la banda, perseguido hasta la muerte...
—O... —Murmuró Marinette al ver a Colette dar un trago largo a su té.
—O te mueres.
—Luka no tiene planes de morirse pronto. —Murmuró Kagami viendo el teléfono de Marinette y sonriéndole a su amiga. —Lo invocaron.
—¿Cielo? —Murmuró Marinette aferrándose al teléfono como si fuese capaz de abrazar a Luka a través de aquel aparato.
—Todo está bien. —Espetó Luka con voz tranquila.
—¿Vas a volver pronto?
—No creo, ma cher. Todavía tenemos algo de papeleo por hacer de este lado, pero en cuanto sepa algo, me comunicaré contigo inmediatamente. Chat Noir se encuentra conmigo en la comisaría, así que estoy a salvo.
—Kagami estará conmigo un rato más.
—Bien. Je t'aime, mon coccinelle.
.
Luka encaró a Chat y a Maunier, con aires sombríos.
—El torneo que mencionó Juleka... —Murmuró Travis mirando a Luka entre las pestañas.
—Andreé está organizando un torneo de peleas para determinar quién es el mejor de las calles, tiene unos días con eso, pero no sé mucho al respecto. Estuve investigando de los participantes porque sospecho que dos de ellos fueron quienes nos dispararon a mi esposa y a mí. —Murmuró Luka, pensativo.
—Sé que los reptiles tienen su propia Ley. —Espetó Maunier despectivo, cruzándose de brazos y mirando a Chat de reojo, como buscando soporte ahí.
—La tenemos. —Admitió Luka sonriendo confiado, pero aquel gesto se disolvió en una expresión de rabia mal disimulada. —Pero tengo la creencia de que los que nos atacaron ni siquiera eran reptiles oficiales, aunque tuviesen las chaquetas. Debería hablar con Andreé. —Murmuró Luka desviando la mirada al cuarto de interrogatorio, donde dos hombres hablaban con Juleka mientras una de las secretarias le ponía una cobija sobre los hombros y le ofrecía una taza de café.
—Mira, hijo. —Soltó Maunier en un suspiro. —Nunca le hemos confirmado ningún crimen real a tu pandilla, pero si andan metidos en algo más grande, estarás en problemas si no nos dices lo que sabes al respecto.
—Realmente hay muchas cosas que no sé. —Murmuró Luka sonriendo de medio lado. —Sé que de vez en cuando contratan a grupos de reptiles para trabajos aislados. Como guardaespaldas, equipos de seguridad para traslados, esas cosas. Pero son gente "buena". No matarían a menos que fuese necesario. Y en general respetan a los otros miembros.
—¿Y entonces su hermana por qué estuvo en peligro esta noche?
El silencio se alzó en aquel lugar como un manto, Maunier retrocedió medio paso al ver a Luka bajar el rostro y apretar los puños. El niño indefenso, problemático y delgado había desaparecido dejando en su lugar a un hombre fuerte, atlético, fornido, más alto que él. Y peligroso.
O al menos eso era lo que Travis creía.
Nunca imaginó que vería una lágrima correr por la mejilla de Luka, una lágrima solitaria y silenciosa, que contenía toda la desesperación que aquel hombre sentía en ese momento.
Luka respiró profundo cuando la mano de Chat aterrizó en su hombro, como diciéndole que no estaba solo en aquel momento.
—Eso fue mi culpa. —Espetó Luka limpiándose el rostro antes de agradecer a Chat con un asentimiento de la cabeza. —Pero me aseguraré de que no vuelva a pasar. Iré al herpetario a aclarar las cosas con Andreé.
—¿Por qué no trabajas con nosotros? —Soltó Maunier con expresión hosca.
—¿Perdón?
Chat sonrió de oreja a oreja mirando al oficial. —No sería mala idea.
—Ayúdanos a encontrar a esos infiltrados en tu... ¿cómo lo llamaste? ¿Herpetario? Ayúdanos a encontrar a esas personas que se ocultan bajo las sombras para huír de la justicia. Si estás tan seguro de que no son parte de tu gente, seguro podemos hacer algo por atraparles ¿no es así?
—Perdón, pero yo no soy ningún soplón. —Espetó Luka, molesto. —Si ellos resultan ser reptiles legítimos...
—Si resultan ser legítimos, están rompiendo los acuerdos del grupo. —Cortó Chat mirando a Luka.
—Si fuera el caso, ustedes les hacen justicia. —Soltó Maunier abriendo los brazos, como si ofreciera un tesoro a los muchachos. —Si no son reptiles, me los entregas y les hacemos justicia como se debe. Como sea sales ganando y a mí me hace falta tener gente en los barrios bajos.
