Skayue-Chan: Gracias por el comentario, estoy teniendo una buena racha y estoy pudiendo actualizar una vez al día, esperemos mantener el ritmo mucho, mucho tiempo más. Gracias por leerme, y pronto te estaré dejando un review en tu historia, cuenta con ello. Gracias por leer
Almanele: Quería darles algo especial a esos dos. Desde que los leí como pareja en un fic de Marianne E me dio mucha curiosidad darles un espacio y decidí hacerlo así, algo simbólico y dulce, algo personal y sagrado. Que bueno que te gustara
Marianne E: No me acuerdo si ya te platiqué esto, pero soy nieta de músicos, por eso me puede tanto la cuestión musical, y conseguir las canciones perfectas para que todo quedara a tiro fue un reto muy divertido y estresante en partes iguales. No tienes ni idea de cuanto feliz me hace saber que tuvo ese impacto en ti, primero por todo lo que aportas a la historia y segundo por saber que lo conseguí. Aquí la explicación de lo que ocurrió al final jajajaja aunque ya tengas el spoiler. Lo de Adrien y Kagami, como le decía a Almanele, de verdad quería hacer algo sagrado para ellos, un momento de calma en medio de tanto caos. No dejes pasar lo de Erik, no dejes que se me olvide jajajaja porque eso también va a estar bueno, en el siguiente capítulo no, pero en el 24 seguro ya sale.
Rebeca . sz: Me gusta tu perspicacia. Y me encanta saber que logré el grado de confusión que estaba buscando con la historia, te entrego esta actualización, espero que te guste. Gracias por seguir esta historia, de verdad me encanta saber que la lees
—Whisky. —Espetó Luka en la barra mientras todas las miradas se posaban sobre él.
Cobra carraspeó alejándose unos pasos en dirección a la puerta a la par que Colette se dirigía a la barra, confundida al ver ahí a su amigo.
—¿Luka? —Ladró ofuscada. —¿Qué haces aquí? Solo.
—Llámale si quieres. No la iba a traer. —Espetó el aludido fríamente antes de apurar el whisky. —Pero escuché que esta noche habría una contienda.
—La contienda terminó, estás tarde. —Soltó la chica como si regañara a un niño pequeño que no hizo los deberes a tiempo y terminó copiando en el salón. —Dime por favor que tu ratoncito está a salvo en casa.
—Está con Kagami, ya la conociste. ¿Dices que todo terminó? —Murmuró el muchacho sacando un billete y poniéndolo en la barra.
—Sí. Te dije a las once. O-N-C-E. —Repitió alzando la voz y hablando más lento.
Luka levantó la mirada al reloj de pared en lo que ponían música en las bocinas. Todavía no eran las once y media, pero cinco canciones tampoco eran tanto, así que el muchacho se encogió de hombros y se levantó en su sitio.
Pausa aquí.
¿Que qué está pasando?
Rebobinemos un poco.
Chat y Cobra estaban de pie en el edificio aledaño, había Reptiles entrando y saliendo del bar sin darles mayor importancia, posiblemente ni siquiera reparasen en su presencia mientras la oscuridad los cobijase con su manto, así que ambos muchachos se dieron la libertad de observar abierta y descaradamente todo cuanto ocurría a sus pies.
Un golpe seco a sus espaldas los hizo ponerse repentinamente alertas, pero ninguno de los dos se movió de su lugar hasta que Rena Rouge los saludó con un susurro apenas audible por encima del bullicio nocturno.
—Por favor repítanme por qué no le decimos nada de esto a Ladybug. —Murmuró la heroína mirando a Chat y reparando por primera vez en que el otro portador de la serpiente no era Viperion. —Perdón ¿A ti te conozco?
—No nos han presentado formalmente. —Admitió el muchacho haciendo una reverencia y tomando la mano de Rena, aprovechó que su capucha le cubría el rostro para bajarse la máscara y besar el dorso de su mano antes de murmurar, con voz seductora y aterciopelada: —Me llaman Cobra. Mucho gusssto.
Rena tragó saliva con dificultad y asintió cuando el héroe le devolvió la mirada. —Encantada.
—¿Tienes ese efecto en toda la gente? —Soltó Chat divertido.
—Creo que es una cosa del miraculous. —Admitió divertido el antihéroe mientras Rena dedicaba un vistazo a la calle. —Me dieron el poder de la hipnosis, así que no lo sé.
—Chat... —Llamó la heroína mirándole de reojo. —¿Y Ladybug?
—Le pedí que pasara por la casa de Luka y Marinette esta noche. —Dijo el felino con genuina preocupación. —Supe que atacaron a Luka saliendo del recital de la señorita Tsurugi, así que ella se está encargando de cuidarlos un rato mientras Luka y Marinette recuperan fuerzas.
—¿Están ambos a salvo? —Inquirió Rena, preocupada en serio por su mejor amiga.
—Ambos lo están. —Prometió el felino tomando las manos de su amiga antes de encarar a Cobra con media sonrisa. —Y tenemos una especie de plan.
—Te escucho. —Dijo la chica recuperando el optimismo.
—Cobra me está ayudando con algunas averiguaciones, planeo infiltrarlo en Los reptiles para dar con un par de asesinos a sueldo que no forman parte del grupo.
—Couffaine nos dijo que cree que su pandilla está infiltrada. —Soltó Cobra divertido, mirando las luces a sus pies, percatándose de que Erik estaba en la entrada del bar; esa noche, su musa estaría a salvo. —Así que se nos ocurrió fingir un interrogatorio.
—¿Fingir?
—Sí. —Llamó Chat recuperando la atención de Rena, apretándole las manos. —Pensé que, si podíamos hacerles creer que Luka vino al bar esta noche, tal vez alguien atacaría la casa de Luka y Marí. Ladybug está allá, así que están a salvo. Y Ryouko también se dirige hacia el departamento. Podríamos atrapar a algún reptil para hacerle hablar, mientras tanto, Cobra se gana un lugar en la entrega y yo hago un par de preguntas.
—¿Tú? —Soltó Rena, confundida.
—Tu poder puede crear ilusiones, ¿cierto?
—Sí, así es, pero necesito algo sobre lo que trabajar.
—Pues trabaja sobre esto. —Dijo Chat Noir desplegando la pantalla de su bastón y mostrándole una foto de Luka, de esa mañana en el conservatorio de música. —Usa tu miraculous para convertirme en Luka y así poderme infiltrar en el bar a ver qué consigo.
—De esa manera, su niño músico no estará en peligro esta noche. —Espetó Cobra parado en el borde de la azotea. —Apégate al plan, Minou. —Dijo divertido antes de saltar a la calle y enfilar al bar.
—¡Couffaine! —Espetó Andreé llegando hasta el muchacho con los brazos abiertos y sonriéndole de oreja a oreja. —¿Qué haces por estos lares?
Chat suspiró recordándose a sí mismo todo lo que Cobra le había dicho, mantener las frases cortas, la voz despectiva, la mirada indiferente.
Dios, qué difícil era ser Luka Couffaine en un bar reptil.
—Le debía un whisky a Colette. —Mintió levantándose y dándoles la espalda. —Pagado está.
—¿Y por qué le debías un whisky? —Espetó Andreé con expresión de confusión.
—¡Duh! —Espetó la chica recargando los codos en la barra. —Porque esa canción la compuso él en la contienda del Chat Lunatique, y como mañana me presento y la presento allá, vino a desearme buena suerte.
—¿A su ex?
—Hay algo que se llama "relaciones personales estables" y vienen cuando la gente madura. —Dijo Colette burlesca, sonriendo de medio lado y levantando una copa en dirección al pelirrojo, consiguiendo que hiciera una mueca de desprecio antes de mirar la espalda de Luka.
—Es la chaqueta de Erik. —Soltó Andreé al reconocer los parches.
—Era la chaqueta de Erik. —Recalcó Luka/Chat levantando una mano en señal de despedida. —La perdió cuando perdió ante mí en un callejón oscuro.
—¿Por qué no pasas por la casa y te entregamos una a tu medida?
Luka volvió la mirada y sonrió negando con la cabeza. —A menos que tengan una para Marí, no le veo el caso a seguir siendo parte de los reptiles activos.
—Es tu esposa ¿no? Tu gente es nuestra gente.
—Me encanta escuchar eso. —Espetó el muchacho volviendo sobre sus pasos hasta pararse frente a Andreé y tomarle las solapas de la chaqueta. —Entonces dile a tu gente que se mantengan alejados de mi esposa, o enfrentarán las consecuencias.
Empujó a André lejos de sí y salió a zancadas de aquel lugar, sintiendo el corazón palpitarle en los oídos a la par que luchaba por mantener su respiración serena hasta estar lo suficientemente lejos como para saltar al tejado en que Cobra y Rena se ocultaban.
—¿Y? —Soltó Chat sintiendo que perdía fuerza en las rodillas y recargándose en el brazo de Cobra para no caerse. —¿Cómo estuve?
—No sé si Luka... —Murmuró Rena, un tanto asustada por la fiereza con la que Chat había actuado.
—Lo hiciste perrrfecto. —Cortó Cobra divertido, dándole una palmada a Chat en la espalda para tratar de reconfortarlo.
—Mi trabajo está hecho entonces. —Murmuró Rena sonriendo de medio lado. —Te veo donde siempre para entregar el miraculous, Chat.
La heroína saltó al siguiente tejado, dejándolos solos en su sitio, ambos muchachos suspiraron aliviados.
—Sass… —Llamó Luka, perdiendo la transformación.
El Kwami hizo una reverencia y sonrió para ambos portadores. —¿Ahora ssí? —Inquirió con curiosidad.
—Ahora sí. —Confirmó Luka antes de asentir para Chat Noir.
—Es bueno ver una cara conocida. —Admitió el felino sonriente.
De un salto se levantó y se encaminó a su amigo. —Ahora vamos a la segunda parte del plan.
.
Marinette suspiró agradeciendo que Kagami hubiese encendido el fuego. Ahora estaban sentadas lado a lado en el sillón, observando el crepitar del fuego, compartiendo una cobija echada a los hombros sumidas en un silencio cómodo mientras tomaban té. Aquella se había vuelto una parte fundamental de su relación, las tazas de té y el jugo de naranja, ambos símbolos de todas las cosas que las hacían distintas pero iguales.
—Tú querías que nos quedáramos. —Murmuró Marinette luego de trago largo.
—Sí. Quería escuchar tu teoría.
—Creo que Luka es Cobra. Pero no tengo evidencias para probar o negar nada. Además, está el hecho de que Luka podría asegurarse un lugar en los reptiles, no tiene por qué pelear. Entonces...
—Entonces convertirse en algo oscuro sólo atrasaría el trabajo. —Dedujo Kagami asintiendo para sí misma. —Insisto con interrogar a Adrien. Cuando caíste en coma, Luka pasó dos días encerrado en tu habitación del hospital hasta que Adrien lo convenció de hacer vida fuera de esas cuatro paredes, mínimo que volviera a casa a darse una ducha.
—Luka puede ser muy terco. —Murmuró Marinette con una sonrisa bobalicona, enternecida por el hecho de que Luka hubiese permanecido tanto tiempo encerrado. Sin embargo, cambió su expresión por una de confusión. —¿Y qué hizo cuando salió?
—Se puso a investigar el crimen. Sé que encontró la bala y otras cosas; ha estado moviéndose por la ciudad, interrogando a otros reptiles, siguiendo rastros. Junto con Adrien desarrollaron la teoría de que las personas que los atacaron no eran parte de la banda. Algo de los parches de las chaquetas que no termino de comprender.
—Entre los reptiles existen rangos. —Explicó Marinette distraída, cayendo en cuenta de cuánto sabía de verdad de la pandilla. —Existen dos chaquetas, la primera es para los miembros en proceso de iniciación. Se las dan para distinguirlos entre los mortales, para que la gente sepa que están a un paso de convertirse en reptiles. Tiene el logotipo, pero no tiene el nombre ni los parches de tu signo, esos te los tienes que ganar el día de la iniciación.
—¿Signo? —Interrumpió Kagami, confundida.
—Es... complicado. Aunque el logotipo es un lagarto, cada subgrupo tiene su propio reptil representante, un parche pequeñito a un lado del nombre, el rostro de tu reptil. La chaqueta de Luka tenía bordado un slogan abajo del logotipo oficial además del rostro de una serpiente. Lege atque viperidae. Creo que de ahí sacó el nombre de su héroe. Viperion. La ley de los viperinos. —Tradujo sonriendo para su amiga. —Luka fue el primer reptil con su propio slogan. Era el favorito de Andreé, tenía el perfil para ser su sucesor cuando el muy digno quisiera descansar.
"No vi las chaquetas. —Admitió Marinette volviendo la vista al fuego. —Así que no podría decir mucho al respecto, pero Luka sí, conoce cada signo, cada slogan, cada nombre de los reptiles. Se sabía hasta las distribuciones. Lo dijo. No se puede dejar de ser un reptil, aunque ya no estés activo... —La voz de Luka sonó en su cabeza y ella sólo pudo repetir la frase, sintiendo calidez y miedo en partes iguales. —Eres parte de, y nunca te dejan solo, así que cuando te necesitan: acudes. Porque somos familia...
—¿Somos? —Espetó Kagami, escandalizada ante la confesión.
—Perdón. Me lo aprendí textual. —Murmuró Marinette con una sonrisa amplia en el rostro.
Ambas chicas suspiraron y guardaron silencio un rato más.
—Pues Luka dice que no son chaquetas oficiales, entonces tenemos esa situación entre manos.
—Luka podía intervenir y cobrar venganza hasta cierto punto. —Admitió Marinette llevándose la taza a los labios. —La ley de los reptiles le permite tomar venganza porque me hirieron a mí, él puede disponer de la vida de los que atentaron, primero porque soy una reptil sólo por ser su esposa, y segundo porque ellos no debían usar armas de fuego para andar en las calles.
—¿No te dan escalofríos? —Murmuró Kagami mirando hacia la ventana. —Los reptiles son una de las pandillas más respetadas de los suburbios parisinos, ni siquiera portan armas y nadie se mete con ellos.
—Si no conociera a Luka y a Colette, estaría aterrorizada. —Admitió Marinette poniendo una mano en la rodilla de Kagami antes de volver la vista al fuego. —Por eso es que Andreé busca que se respeten las leyes. Para seguir teniendo nombre, peso y respeto callejero.
—Son muy respetuosos para ser pandilleros.
—Son algo más que una pandilla. —Murmuró Marinette sonriendo. —Juro que son como una familia o algo así.
—Te creo. —Murmuró Kagami recordando la manera en la que Colette le había hablado a su amiga la noche anterior. —Adrien y Luka querían trazar un plan para desenmascarar a los infiltrados en los reptiles, estaban seguros de que hubo gente en dos operativos que se robaron las armas que transportaban, así que empezaron a investigar en cuanto Luka encontró la bala perdida.
—La que le entregamos esta mañana a Maunier. —Murmuró Marinette hilando los hechos. —Sea como sea, no gana nada infiltrándose como Luka, al menos no si Andreé sabe que quiere venganza y que está dispuesto a cobrársela. Es el único motivo por el que se me ocurre que podría haber creado a Cobra.
Volvieron a guardar silencio otro rato, mirando el fuego, disfrutando el té.
—¿Cuándo es la boda? —Murmuró Kagami mirando a Marinette con genuina confusión.
La franco-china miró a su amiga, sorprendida, buscando la fecha en su celular. Ni siquiera estaba segura de qué día era, se había perdido en el tiempo y el espacio sabiendo que el hospital la había mandado a incapacidad por un tiempo.
—Luka quería casarse la siguiente semana.
—¿Por qué no? —Murmuró Kagami ilusionada. —Tenemos todo lo que se requiere, si quieren un lugar, Adrien ofreció la terraza de su padre, y tenemos a Nino para la luz y sonido. —La emoción que la chica denotaba en ese momento era tanta que incluso Marinette se permitió soñar despierta con aquello. Pocas veces Kagami se daba el lujo de emocionarse así, cuestión que llevó a Marinette a asentir a cada uno de los ofrecimientos de su amiga. —Mi madre tiene contacto con los mejores chefs de todo París, además de que tus padres pueden hacer el pastel perfecto. Sería algo sumamente pequeño, sólo para la familia y alguno que otro amigo.
—Luka va a estar feliz cuando le diga que sí. —Murmuró Marinette divertida, encogiéndose de hombros con una sonrisa radiante en el rostro.
—¿Empezamos a planear?
Marinette asintió tomando su teléfono justo en el momento en el que la videollamada entrante de Colette se registraba.
—Hola ratoncito. —Espetó la chica mirando sobre su hombro. —¿Todo bien en casa?
—¿Tendría por qué ir mal? —Respondió Marinette, confundida mientras Colette la miraba con media sonrisa ladina.
—No. Debería ir todo viento en popa. ¿Con quién estás?
Kagami entró en el rango de visión de la cámara, componiéndole una mirada de sarcasmo a su interlocutora.
—Está a salvo, si es lo que preguntas.
—No es que dudara de Luka.
—¿De Luka? —Murmuró Marinette confundida.
—Vino hace un rato. ¿No te lo dijo? —Soltó Colette temiendo haber traicionado a su amigo sin querer. —Digo, tampoco estuvo tanto tiempo, ni... Ay. —Soltó al final, ofuscada.
—Descuida. —Murmuró Marinette asintiendo para sí misma. —Sé que él y un amigo salieron a dar la vuelta. Dijo que tenía que atender unos asuntos antes de que terminara la noche. Supongo que fue a buscar a los brabucones que lo atacaron esta noche.
—¿Lo atacaron esta noche? —Espetó Colette pasmada.
—Sí. En el teatro.
—No dijo nada al respecto. Bueno, tampoco dijo mucho. —Espetó la chica haciendo pucheros. —Entró, pidió un whisky, vio a Cobra pelear y se largó.
—Espera ¿Qué? —Espetaron Kagami y Marinette al unísono, pero luego la japonesa le arrebató el teléfono a su amiga y miró a Colette. —¿A qué te refieres con eso?
—Luka se fue hace un rato del bar.
—Luka no, Cobra.
—¿Lo conocen? Ay, no importa. —Espetó Colette presionándose el puente de la nariz y apretando los ojos. —Esta noche tuvimos un encuentro, le había dicho a Luka la fecha y la hora por si quería venir a buscar a sus matones, llegó al finalizar la pelea justo cuando Andreé estaba confrontando a Cobra. El fulanito es un as peleando. Estoy segura de que ni los héroes de París podrían contra él.
—No lo apostaría. —Defendió Marinette sonriendo de medio lado. —Apuesto que Ladybug y Chat Noir encontrarían la manera de derrotarlo sin problemas.
—¿Sabes ratoncito? Yo creía lo mismo hasta que lo vi pelear el día de hoy. —Por un momento, Colette pareció genuinamente asustada, mirando sobre sus hombros mientras relataba lo sucedido en el bar. —Se tapó los ojos el condenado. ¿Sabes lo que es eso? Peleó contra ocho reptiles con los ojos tapados.
—Ni siquiera sabemos si se va a enfrentar a los héroes. —Murmuró Kagami tratando de tranquilizar a Marinette, quien se había puesto pálida al ver a Colette tan nerviosa.
—Sea como sea. Sólo llamaba para asegurarme de que Luka dijera la verdad. Dijo que te había dejado en manos de la samurai, así que me voy tranquila. ¡Oye! —Espetó divertida ante una idea, sonriendo de medio lado y entrecerrando los ojos. —¿Quieres hacerlo enojar porque no te trajo a conocer su nido? Mañana me presento en el Lunatique. ¿Vienen?
—No lo sé. —Murmuró Kagami serena. —Con Luka bajo amenaza y Marinette recién dada de alta, no quisiera que saliera de casa más de la cuenta.
—O vamos, estirada. —Pidió Colette haciendo pucheros. —Como sea, mañana mi herpetario nos respalda y la gente no hace nada en el bar de Lucien. Los reptiles no se atreven a pelear ahí porque estamos demasiado cerca del centro y va mucha gente que no tiene nada que ver con nostoros.
—Lo vamos a pensar. —Prometió Marinette sonriendo de medio lado mientras asentía para Kagami y recuperaba su teléfono. —No prometemos nada, pero es una opción.
—Muy bien. —Soltó Colette sonriendo ampliamente. —Nos vemos mañana entonces.
El sonido de la puerta abrirse los distrajo a todos. Marinette murmuró la palabra Luka gesticulando de más, Colette lo entendió al instante y colgó sin decir una sola palabra más.
Kagami giró su rostro con una sonrisa amable mientras el guitarrista se quitaba la chaqueta y dejaba las llaves en el desayunador. La japonesa miró una última vez a Marinette, hablando en voz baja. —Todavía creo que es él, pero espero tus órdenes.
Marinette asintió una vez y cambió su expresión.
—¿Y entonces cómo hicieron todo este tiempo que estuve en coma?
—La verdad es que yo me puse tus aretes. —Dijo Kagami con entusiasmo. —Durante nueve días fui la fantástica Ladybug. Aunque yo quería usar otro apodo, para no abusar de tu nombre, pero Adrien me insistió que debíamos guardar las apariencias.
—Fue una Ladybug maravillosa. —Admitió Adrien poniendo las manos a los hombros de su novia antes de besarle la coronilla y dirigirse a la cocina. —¿Les preparo algo de cenar?
—Camembert, por favor. —Exclamó Plagg saliendo del bolsillo y flotando hasta las chicas, posándose en el regazo de Marinette y permitiendo que la chica le rascara la panza.
.
—Demi plié... —Murmuró aquel hombre con su marcado acento, caminando por todo el salón, observando a cada una de las chicas con ojo crítico, tocando ligeramente sus hombros para corregir las posturas, haciendo observaciones en cada una y dando indicaciones. —La barbilla en alto, orgullosas, señoritas. Estiro en quinta. Los brazos a preparación y presento. Plié, alongué y descanso.
El hombre aplaudió dos veces llamando la atención de todas las chicas y sonrió haciendo un movimiento de cabeza hacia los lockers.
Agua. Aquello significaba agua.
Marinette corrió junto con sus compañeras, apuntando los pies hasta llegar a su mochila y poner los pies en posición, todavía sosteniendo las posturas y los hombros.
—Qué bueno verte por acá. —Murmuró el profesor sonriendo para Marinette.
—Extrañaba bailar. —Admitió la chica antes de darle un sorbo a su botella y sonreír, corrigiendo la postura de sus hombros.
—Perdiste rotación. —Observó el profesor haciendo una mueca.
—Sí. Lo sé. Y fuerza en el relevé. —Admitió con una mueca.
—Plié-Pasé. —Pidió el profesor sonriendo.
Marinette obedeció haciendo el movimiento, tratando de sostenerse en equilibrio con una pierna mientras el otro pie se apoyaba ligeramente por encima de su rodilla y curvaba los brazos a la altura de su vientre, guardando el equilibrio al apretar la espalda y los hombros.
La chica bajó tan lento como pudo y le dedico una mirada de disculpa a su profesor.
—Subí la cadera. —Dijo mientras él sonreía y asentía con la cabeza.
—Pero casi lo tienes. Unos trescientos de esos ayudarían a mejorar.
—De aquí al jueves ya los terminé. —Prometió la chica sonriendo.
—¡Todas al centro! —Exclamó el hombre aplaudiendo dos veces.
La última media hora de la clase se fue en ejercicios de saltos y giros, mismos en los que Marinette se concentró al máximo, prestando especial atención a cada músculo de su cuerpo. Tenía unos días fuera del hospital, sabía que no lo haría perfecto, así que fue la que más se esforzó el resto de la clase, sin percatarse de que Luka la miraba desde la puerta, con media sonrisa cargada de orgullo y amor.
.
—¡Luka! —Exclamó Marinette colocándose una toalla alrededor del cuello y avanzando hasta él, con la maleta de gimnasio al hombro. —¿Qué haces aquí? Pensé que tenías ensayo.
—Sí, pero terminamos temprano y pensé en llevarte a casa. Para que descanses.
—¿Por qué no mejor salimos un rato? —Sugirió ella sonriendo de oreja a oreja, recordando las palabras de Colette sobre molestarlo un rato. —Vamos al Chat Lunatique esta noche. Por favor.
Luka frunció el entrecejo.
—¿Por qué al Chat?
—Colette me dijo que se presenta hoy.
—¿Y quieres ir? —Soltó ofuscado.
—Tal vez. —Murmuró ella pensativa. —Aunque también quiero salir a hacer ronda por París esta noche y...
—Olvídalo, esta noche nadie sale.
—Esta noche Kagami y tú salen. —Puntualizó la chica con el entrecejo fruncido. —Les toca a Viperion y a Ryouko custodiar la ciudad. Y estaba pensando en que, si de todos modos me voy a quedar en casa sola, lo mejor es que salga como Ladybug, así al menos voy a estar a salvo del departamento y lejos del piso y de los reptiles porque tu gente está muy ocupada en matarse entre ellos.
Luka carraspeó. Tenía un buen punto.
—¿Y si le pedimos a Chat que se quede contigo esta noche? A Adrien, para que te vigile.
Marinette hizo pucheros pero luego asintió una vez. —Que venga Adrien a casa.
Ambos muchachos caminaron al estacionamiento y Marinette soltó una risita discreta al ver a dos adolescentes recargadas en el Bugatti, tomándose fotografías con el auto.
—Pensé en traer la moto. —Comentó Luka componiendo su peor expresión, enderezándose y quitando la alarma al auto, consiguiendo que las chicas huyeran en medio de risitas nerviosas, ligeramente asustadas al ver la pinta del muchacho. —Pero no sé si estás lista para eso.
—Si volví al ballet...
.
—No. —Espetó Adrien molesto. —No, no y no. ¡No, Marinette! No.
—Adrien, entiende una cosa, voy a hacer esto con o sin ti. Pero lo voy a hacer. —Soltó la chica cruzándose de brazos. —¡Tikki, transforme moi!
—¡No, Tikki! —Espetó Adrien tratando de capturar a la Kwami mientras era adsorbida en los pendientes de su amiga.
No le quedó otra más que esperar a que la transformación estuviese completa, carraspeó frustrado al ver frente a sí el vestuario más reciente de Ladybug, que parecía haber vuelto a cambiar ahora que Kagami había usado los pendientes de la Catarina. Botas altas, guantes con las puntas de los dedos recortados, pero largos hasta los codos, cuello alto de color negro todo. Una franja negra a cada costado, idénticas a las que había portado Mister bug, el resto era de color rojo lleno de motas, pero sus hombros estaban descubiertos mostrando algo de piel, la chica llevaba una coleta alta y su listón formaba dos antenas que sobresalían por su cabeza, el flequillo enmarcándole el rostro, antifaz de motas.
—Sí, sí, sí. Muy bonita. Tikki, release.
—Nosotras nos vamos. —Dijo Ladybug sonriendo ampliamente mientras se dirigía al balcón de la ventana.
—¡Espera! —Gritó Adrien viéndola salir.
Envió un mensaje de texto en tiempo récord, advirtiendo a Luka que Marinette había decidido salir esa noche. Debía estar enterado si es que tenía intenciones de convertirse en Cobra. Se transformó en un santiamén y salió a perseguir a su amiga.
—Pensé que te quedarías atrás. —Se burló la chica dedicándole una mirada a su amigo.
—¿Y dejar que te pongas en peligro sin mí, Bugaboo? Olvídalo. La diversión es mayor si la compartes con tus seres queridos. —Hizo una pausa mientras saltaban de un tejado al siguiente, paseando la mirada por las calels parisinas. —A todo esto. —Exclamó Chat mirando a su compañera. —¿Por qué quieres patrullar esta noche?
—No quiero patrullar. —Confesó la heroína paseando su mirada con vehemencia por todos lados, buscando, buscando. —La verdad salí a rastrear a este tal Cobra.
Chat casi se cae en el siguiente salto, se recuperó en el último instante y alcanzó a su Lady, asustado por primera vez de que su plan con Luka se tambaleara.
—¿Para qué lo quieres?
—Necesito saber si es tan terrorífico como todo el mundo dice. Hasta Colette estaba asustada de él y eso no es sencillo, asustarla a ella.
—Pero Cobra podría estar en cualquier lado. —Espetó Chat tratando de disuadir a su amiga, pero también tratando de guardar la calma. —No sabemos nada de él y no ha hecho nada para quebrantar la paz de la ciudad.
—Ayer les dio una paliza a ocho reptiles. Es suficiente para llamar mi atención.
—Los reptiles tienen su propia ley. ¿No es mejor dejarlos con su justicia?
Ladybug aterrizó en el siguiente tejado y encaró a Chat.
—¿Lo estás defendiendo?
—No. —Acotó Chat avanzando hasta pararse frente a ella y poner sus manos sobre los hombros de su amiga. —Te estoy protegiendo a ti. Porque no quiero que te pongas en peligro sólo porque hay rumores de un portador peligroso. Acabas de salir del hospital y no me lo perdonaría si vuelves ahí mientras yo te protejo. Y Luka tampoco.
—Luka me guarda secretos. Desde que desperté lo noto. —Soltó Ladybug bajando la mirada. —Y quiero darle sentido al hecho de que conservo los pendientes de la suerte. No tiene nada de malo que quiera hacer mi trabajo. —La chica conectó mirada con Chat, sus ojos estaban centelleantes, como pocas veces le había visto en esos días. —Quiero respuestas, y tal vez pueda ayudar a resolver lo que se traen entre manos. Voy a interrogar a Cobra. —Dijo mientras un rayo partía el cielo y el trueno retumbaba por toda la ciudad.
—El que me busca, me encuentra. —Espetó Cobra desde la chimenea más alta, haciendo equilibrio en las puntas de los pies, con los brazos cruzados y una sonrisa de medio lado. —Hello, Bugaboo...
