Rebeca. sz: No podía dejarlos peleados mucho tiempo más, la verdad es que me dolió separarlos, aunque fuera un rato. Estamos de vuelta al juego con el equipo completo. Gracias por confiar, nos leemos
Marianne E: Ay! Y los guiños que faltan, porque a como pintan las historias que estás por constuir, Dios! Ya quiero leerlo. Ahora a construir la playlist del disco de Luka jajajaja o a componer nosotras, al fin ya tenemos quién nos haga el rap de las canciones. Desperada sólo hizo que mis expectativas respecto a Luka y Adrien crecieran más, desde que dijiste que Adrien sí quería tocar con KS dije, cierto, merece un lugar para ser feliz. No es una idea tan descabellada la de enfrentar a los portadores, además, son hombres. Seguro van a querer medir fuerzas después del hecho de que Luka se estaba dejando golpear jajajjajaa. Respecto al cuarteto, Creo que Marinette necesitaba a una amiga en la qué confiar, y después de ver a Alya en Poupeflekta, bueno, se me cayó del pilar donde la tenía, así que no quiero meterla mucho, además yo le agarré cariño a Kagami. VE POR LOS PAÑUELOS, vamos a llorar en dos partes. A seguir fangirleando y a dejar que esta amistad llegue hasta donde tope jajajaa.
Almanele: No tuve corazón para dejarlos separados mucho tiempo más. La verdad también fue algo que yo necesitaba, así que, estamos de vuelta a las andadas jajaja equipo completo de nuevo. Lo de Body Talks fue el guiño más claro que le haya hecho a Marianne E, y ya había platicado con ella al respecto, así que quería cumplirle de paso un capricho al poner a los hermanos a cantar, también tenía ganas de ver el resultado. Me encanta saber que tuvo su propio toque a pesar de ser un recurso usado en otro fic. Ahora sólo espero que no duela tanto la reventada de la burbuja. Nos leemos pronto.
Guest: Gracias por el comentario, ha sido una odisea escribir esta saga puesto que estaba diseñada para ser sumamente dulce, pero ya ves, la historia se ha ido torciendo. Necesitaba darles un momento de calma en medio de tanto dolor, pero bueno, todavía hay un par de cosas por resolver. En fin. Gracias por leerme, espero esto te agrade, nos leemos pronto.
Colette le explicó la situación a Luka apartados del bullicio, en la entrada del Chat, apartados del ruido de las conversaciones, apartados de las miradas curiosas.
Claro, ¿cómo esperaba Luka que la noche antes de la entrega fuera tranquila? ¿Cómo esperaba Luka de verdad pasar una noche de viernes disfrutando con sus amigos y familia sin tentar al destino? Sin provocarle, sin hacerle recordar que se la tenía jurada.
Andreé había publicado una lista, los nombres de los contendientes que todavía seguían participando. Por algún motivo, Colette no había querido decirle a Luka más detalles, se había limitado a decirle que habían enviado un ultimatum para explicar que esa noche debían elegir si querían pelear.
Luka sabía perfectamente que Colette había leído algo en esa lista que la había descolocado, pero no estaba segura de qué. Seguramente había nombres nuevos.
—Entiendo. —Murmuró el muchacho asintiendo una vez.
—Manda a Marinette a casa. —Ordenó Colette con las manos en las caderas, componiendo una mueca de desagrado. —Es más. —Ofreció sonriendo de medio lado mientras se apuntaba con el pulgar. —Yo la escolto hasta la entrada.
—No creo que quiera.
—No se trata de que quiera. —Cortó Colette avanzando un paso y apuntándole a la garganta con el índice a su amigo. —Se trata de que anden por separado, al menos hasta llegar a casa. Si la ven conmigo no pueden hacerle mucho, pero si la ven contigo... ¿O me vas a decir que ya olvidaste cómo fue que terminó en coma?
—No tienes que repetirlo. —Musitó furioso bajándole la mano a Colette y consiguiendo que la chica retrocediera por la impresión. —Sé perfectamente lo que provoqué por mi insensatez.
—Bueno. Déjame llevarla. De todos modos no puedo quedarme mucho rato, tengo un asunto pendiente que atender, pero al menos me aseguraré de que llegue a salvo.
—Habla con ella, si ella accede, adelante. —Soltó Luka con una sonrisa de superioridad mientras se extendía en toda su estatura y cruzaba los brazos, convencido de que Marinette no aceptaría el ofrecimiento de la reptil.
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Luka abrió los ojos pasmado al percatarse de que su esposa intercambiaba miraculous con Kagami y sonreía ampliamente. Colette había hablado con ella para explicarle que la última noche habían revelado algunos cuantos nombres nuevos y que habían dejado claro que tenían hasta las tres de la mañana para pelear por un lugar o Andreé seleccionaría al séptimo miembro de la guardia; ella debía irse a casa en cuanto tuviera una oportunidad, y hacerlo acompañada de un reptil "inmune" sería de ayuda. Aún no entendían por qué Colette tenía inmunidad esa noche, así que se limitaron a confiar en la joven.
Marinette quería echar a andar su propio plan, tal vez podría funcionar como una especie de carnada para atraer a algunos reptiles y conseguir que dejaran a Luka en paz, pero para ello debía recurrir a todos los recursos disponibles.
Kagami y Adrien saldrían a patrullar esa noche como Ladybug y Chat Noir mientras ella cuidaba de Longg, así no se quedaría desprotegida en caso de que ocurriese algo y tampoco pondría en riesgo su identidad.
—¿Estás segura de esto? —Murmuró Luka tomando las manos de Marinette mientras Colette pagaba su cuenta.
—Descuida. —Murmuró ella sonriendo de medio lado. —Estaré a salvo en casa antes que tú termines tus pendientes de este lado. Para la madrugada estaremos los dos a salvo en nuestro departamento y todo esto parecerá una pesadilla solamente.
—Si necesitas cualquier cosa, llámame. —Pidió con vehemencia antes de besar ambas manos de su musa y mirarle, angustiado.
—Estaremos bien, ya lo verás. —Prometió ella optimista. —Soy tu bicho de la suerte, ¿no? ¿Qué podría salir mal?
Pero eso no se pregunta en voz alta.
Porque cuando las posibilidades están en tu contra siempre es mejor no tentar al destino, ¿no es así? Cuando sabes que tienes todo en contra es mejor esconder la cabeza bajo la tierra, retirarte antes de entrar en una pelea que no te corresponde y que tiene toda la intensión de recordarte por qué vas a perder, de regodearse en tu dolor, de convertir tus peores pesadillas en realidad.
Cuando sabes que estás en peligro no aseguras que todo irá bien, puesto que las promesas se pueden romper así de fácil.
Luka le entregó el casco a Marinette y sonrió de medio lado. Habían llegado juntos y en la motocicleta al lugar, ahora ella se iba por su cuenta en la moto de Colette.
Ambas chicas llegaron a la calle y miraron a su alrededor, sintiendo un escalofrío cuando el aire helado las rodeó. Aquello se sentía como una advertencia, pero decidieron ignorar ese pensamiento y se subieron a la moto de la chica, entre más rápido llegasen a casa mejor.
Luka se quedó un rato más. Era cerca de la media noche cuando decidió irse al departamento, sabía que no podía poner el Chat Lunatique en riesgo, pero había esperado todo lo posible antes de salir de aquel lugar, esperando a que todos sus amigos estuvieran lejos y a salvo, esperando a que sus estudiantes se despidieran y se retiraran, esperando a que Jean, desde la barra, le asintiera con la cabeza para indicarle que las calles estaban despejadas.
Andar a plena vista no era la mejor opción de todas, pero de ir en una calle alumbrada a ocultarse en las sombras de un callejón, esa noche ambas ideas parecían igual de malas.
Cierto. Había estacionado la motocicleta en el callejón aledaño al Chat, de todos modos, debía enfilar por uno si quería recuperar su motocicleta esa noche.
Suspiro hastiado de su mala suerte y se encaminó a su vehículo, alerta a los ruidos de su entorno, alerta a los movimientos que se suscitaban a su alrededor, atento a los cambios de temperatura puesto que, de nuevo, esa noche llovería en París.
Aquella había sido la temporada de lluvias más larga a la que la ciudad se hubiese enfrentado en años, y aunque se lo quería atribuir al cambio climático, una parte (dramática) de Luka le hacía pensar en la posibilidad de que la lluvia era resultado de su propia mala suerte, haciéndose presente en momentos clave.
Un recuerdo lo golpeó como un rayo. La primera noche que pasó con Marinette.
El recuerdo de un beso compartido en la terraza cuando había por fin descubierto su rostro, sus identidades el uno para el otro, confiando en que podían entregar sus vidas y ponerse en las manos del otro sabiendo que estarían a salvo.
No, las tormentas no habían traído sólo desgracias, había habido muchos momentos dulces, muchos importantes, muchas confesiones bajo la lluvia.
Sonrió agradeciendo las primeras gotas de aquella tormenta.
Y bajó el rostro con expresión sombría al percatarse de que había alguien al otro lado del callejón. Luka suspiró dirigiendo su mirada a la entrada de la calle y se quedó pasmado un instante.
Claro, aquel debía ser el nombre que Colette había visto en la lista.
Apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando Louis Couffaine ya había tirado la primera serie de golpes, haciéndole retroceder hasta la pared.
—¿Papá? —Espetó Luka, confundido, consiguiendo con aquella simple palabra que también aquel hombre retrocediera un instante. —¿Qué haces?
—Me aseguro de que no participes en la entrega.
—¿Vas a participar?
Pero Louis no respondió con palabras, siguió golpeando, hasta conseguir que Luka reaccionara.
Le tomo unos segundos entender que su padre iba en serio, pero una vez que hizo consciente que estaba bajo ataque, Luka pudo moverse a voluntad.
Louis Couffaine nunca había visto pelear a su hijo, pero sabía por boca de otros reptiles que no había en la calle nadie que se equiparara a su velocidad o a su fuerza bruta. Cuando era joven se había ganado el apodo de Serpiente por su complexión y velocidad, había demostrado ser un estratega completo, los músculos habían llegado con la adolescencia.
Louis creía conocer alguna parte de su hijo, así que asumió que podría vencerlo esa noche. Nunca se imaginó que, en realidad, no estaba ganándole terreno a Luka, sino que le estaba dando toda la información que necesitaba. Porque Luka había desviado la mayoría de los golpes que Louis había dado, midiendo su velocidad y su fuerza, tratando de entender cuál era el patrón de ataque, cuáles eran los puntos fuertes y los puntos débiles de la formación que Louis tenía, para poder vencerle desde ahí. No tenía intenciones de pelear con su padre, pero tampoco le aceptaría un solo golpe.
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Marinette suspiró subiendo ambos pies al banco y recargando un brazo sobre las rodillas. Trabajar los diseños en digital le ayudaba a sentirse serena, pero la noche se había puesto muy fría ahora que la lluvia golpeteaba contra París. Una parte de ella quería salir a buscar a Luka, pero sabía perfectamente que sólo sería darle problemas a su esposo ahora que habían declarado las últimas horas para acabar con los contendientes.
Marinette escuchó un ruido en la entrada y sonrió aliviada, pensando en que estaba agradecida de creer que Luka estaba a salvo en casa. Dejó todas sus cosas y se levantó de un salto, y aunque ella quiso dirigirse hasta la entrada, Longg permaneció en su sitio, esperando a confirmar que la chica tuviera razón.
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Luka recibió dos golpes en el estómago que lo sofocaron. No podía recurrir a la visión de la serpiente y sentía el agua inundar sus ojos y reducir su posibilidad de observar a detalle su entorno, y aunque una pare de él ya se había adecuado al callejón, sabía que no podía confiarse si quería salir invicto de aquello.
Con los ojos cerrados logró adivinar el siguiente movimiento de su padre, sin abrir los ojos detuvo el siguiente puñetazo de Louis y arremetió de regreso, golpeando, pateando, esquivando los ataques de aquel miembro viejo de la banda de los reptiles.
Luka tenía que reconocérselo, Louis Couffaine todavía sabía cómo pelear, pero Luka era más joven, más rápido, tenía muy buenos motivos para ganar aquella batalla.
A todo esto, ¿Cuál era el motivo que tenía Louis para pelear esa noche?
Luka soltó un puñetazo con todas sus fuerzas, consiguiendo que su padre cayera de bruces sobre un charco de lodo. Una caja salió volando del bolsillo de su chaqueta, abriéndose y exponiendo su contenido. Luka escuchó algo tintinear, aún por encima del ruido de la tormenta, con los ojos cerrados había sido muy sencillo darse cuenta de donde había caído… ¿Qué cosa?
El muchacho abrió los ojos, percatándose de que su padre se había puesto a gatas a toda prisa, rebuscando en el piso, en las sombras del callejón.
—A la derecha. —Espetó Luka sombrío, cruzándose de brazos y observando los movimientos erráticos de las manos de su padre.
Luka suspiró un poco más tranquilo al ver a Louis sentarse sobre sus talones y sostener aquello entre sus manos.
—¿Por qué viniste a buscarme? —Espetó Luka ofuscado. Al percatarse de que Louis parecía no haberlo escuchado, se acercó unos pasos e insistió. —¿Qué te trajo ante mí?
—Quería evitar que participes mañana. —Admitió Louis relajando los hombros.
—Soy un objetivo, ni siquiera me interesa la paga.
—Ya lo sé. Pero tu nombre aparece en la lista y los contendientes se terminan, así que pensé que pronto vendrían a buscarte.
—Por si no lo sabes —espetó Luka burlesco —, soy leyenda entre los reptiles.
—Lo sé. —Admitió Louis sonriendo y volviendo un poco el rostro, permitiendo que la lluvia le bañara el rostro. —Te llaman invicto. El Elegido.
—La primera es cierta, la segunda, bueno. Depende de quién elija. ¿No? ¿Qué traes ahí? —Espetó Luka frustrado, al ver que su padre limpiaba lo que quisiera que trajera en su mano.
—Un regalo de bodas.
Louis se levantó con dificultad, Luka terminó agachándose hacia su padre y le ayudó ofreciéndole soporte en un brazo.
—Vienes y me golpeas sin previo aviso con un regalo de bodas en el bolsillo. —Soltó Luka confundido.
—Qué estúpido, ¿no? —Soltó divertido mostrando la mano abierta.
Luka se quedó pasmado. Dos anillos de oro blanco, finamente labrados.
—Yo tengo padrino de anillos. —Esperó Luka sin aliento.
—Sí, ya me lo imagino. —Soltó Louis entre risas," divertido ante la expresión de confusión y sorpresa de su hijo. —Estos son los de tu madre y mío. Cuando nos separamos ella me arrojó los anillos a la cara y yo decidí guardarlos, pensaba qué tal vez algún día podría darles un uso digno. Quería que mi historia de amor durara para siempre, y de cierto modo lo conseguí, tú y Juleka son la prueba de ello. Que a tu madre y a mí no nos funcionara, no quiere decir que no funcione para otros. Los compré… —Louis suspiró profundamente, sonriendo con melancolía sin atreverse a mirar a su hijo. —Los compré con mi primer sueldo que adquirí trabajando como músico.
Louis no se dio cuenta de que Luka se puso pálido, al final tenía razón y no era tan distinto a su padre, y por primera vez en toda su vida se preguntó cuales habrían sido los verdaderos motivos por los que aquel hombre había tomado todas las decisiones que habían marcado su vida.
—¿Sabes? —Soltó Louis poniendo la mano libre en el hombro de su hijo, dándole unas palmaditas y ofreciéndole una sonrisa torcida. —No había comprado el anillo de compromiso cuando ya tenía estos anillos, sabía que quería pasar el resto de mi vida al lado de tu madre y que nuestro amor fuera digno de inspirar a mil poetas, que la gente quisiera hacer canciones para honrarnos, y aunque no fue como yo lo tenía planeado, lo conseguí, ¿verdad? —Dijo con ironía mirando a su hijo. —Je ne croirai plus jamais.
Luka se sonrojó hasta las orejas. Aquel era el título de la primera canción que había compuesto formalmente, un sencillo para el primer disco que grabaron cuando firmaron con Ross.
El muchacho se aclaró la garganta al ver a su padre guardar las argollas en la caja y ponerla en sus manos.
—Esto… —Murmuró Luka confundido.
—Bah, soy un viejo sentimental. —Espetó Louis divertido. —Son un regalo para ti. Úsalos, fúndelos, véndelos, guárdalos, tíralos al Sena. Tú eliges. —Al final, se alejó unos pasos y le dedicó una última mirada a su hijo. —Estoy tocando todos los jueves en un bar bohemio, se llama Primer piso. Es de jazz, tal vez un día quieras ir a escuchar a tu viejo tocando el piano.
Louis se dio la vuelta y empezó a caminar, no se detuvo, pero sintió algo hincharse en su pecho cuando Luka, con la voz a medio grito, exclamó: —Iremos pronto.
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—Eres una joya y un talento, ¿no es así? —Murmuró Erik despejando el rostro de Marinette con una sonrisa lasciva.
La chica levantó el rostro en un gesto altivo, ignorando el hecho de que Erik le estaba tocando la cara, sentada en su banco alto con la espalda bien erguida y las manos en las rodillas.
—¿Crees que Luka haga acto de aparición? —Espetó aburrido uno de los hombres que acompañaban al reptil.
Marinette los había estado observando desde que la habían secuestrado en su propia casa. Erik lideraba, y sus intensiones eran claras, iba por Luka y Marinette se había convertido en una pieza clave. Los otros tres debían formar parte de su cuadrilla, puesto que les había prometido veinte de los cien mil euros disponibles a cada uno. Erik no iba por la plata, cuestión que lo hacía más peligroso todavía.
Recordaba el rostro de otro de los muchachos. Ethan, hermano menor de Erik. Era el que había entregado su chaqueta a Luka a cambio de la vida de su hermano. A la joven diseñadora le había tomado tiempo comprender que lo de la chaqueta era una cuestión de honor por los logotipos personalizados, si alguien más llevaba encima tu chaqueta sólo podía querer decir que te había vencido.
De los otros dos, uno era Dean Belmont, que ahora llevaba una chaqueta oficial, se había iniciado formalmente como reptil. Del último no había escuchado el nombre, pero actuaba con nerviosismo y Marinette dedujo que era su primera misión oficial al ver la chaqueta que portaba. Una de iniciación.
—Luka llegará a casa antes del tiempo límite, y entonces caerá a nuestros pies. —Dijo Erik confiado con expresión arrogante.
—Mi esposo te va a dar la paliza de tu vida. —Dijo Marinette con una expresión inescrutable en el rostro, su voz había salido monótona y cansada, cuestión que hizo a Erik soltar una carcajada.
Longg, desde el estudio, le dedicó una mirada interrogante a Marinette, estaba preocupado por la portadora de Tikki, pero volvió a ocultarse cuando la diseñadora negó discretamente con la cabeza.
—No lo creo, princesa. —Escupió divertido ante la serenidad de la chica mientras ponía el cañón de un revólver contra su frente. —Somos mayoría y no creo que quiera hacer nada cuando es tu vida la que peligra.
—Recuerda mis palabras, Erik Mathieu. Luka vendrá a tiempo y esta vez no pediré clemencia por tu alma.
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Luka marcó al teléfono de Adrien y sonrió de medio lado cuando el muchacho lo mandó directo a buzón. Seguro seguía custodiando la ciudad desde los tejados, así que presionó el botón del ascensor para llegar a casa y poder olvidarse del momento de estrés que estaban viviendo.
Aunque había mantenido la calma hasta llegar a su puerta, sintió el pánico ir in crescendo al percatarse de que estaba emparejada. Dentro había penumbra y silencio, sólo una luz proveniente del fondo de la habitación, del estudio.
Luka se apresuró a entrar y sintió alivio al ver a Marinette sentada en su banco alto, mirándole, pero todo cayó en su lugar al mismo tiempo que Luka escuchaba el seguro del arma siendo retirado.
Vio un brazo extenderse hacia su esposa, apuntándole a la cabeza, vio a Dean sonreír de medio lado mientras amenazaba la vida de aquella inocente, y sintió la rabia apoderarse de él al reconocer las facciones de Erik, quien se posicionaba a espaldas de Marinette y le ponía las manos en los hombros en un gesto posesivo.
—Hola Luka… —Murmuró el muchacho ladeando el rostro y componiendo una sonrisa sádica. —¿Cuánto tiempo?
—Erik... —Escupió el músico avanzando un paso. Sin embargo, el aludido levantó las manos y Dean puso el dedo en el gatillo.
—Yo no avanzaría si fuera tú.
—¿Qué quieres en mi casa? —Espetó Luka, furioso, mirando todo a su alrededor, tratando de trazar alguna especie de plan para sacar a Marinette de aquella situación.
—Simple. —Prometió Erik con cierto grado de alegría, avanzando hasta Luka y ofreciéndole una mano, como si quisiera cerrar un trato. —Vine a buscarte a tu nido para tomar el lugar que me corresponde en la entrega.
—Para eso tendrías que vencerme. —Soltó Luka confiado, levantando la barbilla en un gesto altanero y narcisista. —Y hasta donde yo sé, sigo estando invicto.
—Sí. Los rumores vuelan. Dime ¿Tu esposa sabe que acabaste a golpes con tu padre esta noche?
—¿Qué? —Murmuró Marinette sin aire.
Luka no le dirigió una mirada a la chica, apretó los puños considerando seriamente irse a los golpes contra Erik.
Dios, estaba agotado.
Oficialmente tenía dieciséis horas despierto, todo su cuerpo estaba cansado por el exceso de ejercicio que había hecho el día anterior, sumado a la paliza que le había dado Adrien en el estacionamiento y los tres o cuatro golpes que Louis había podido conectar media hora atrás. Todo el cuerpo le gritaba que parara, una súplica para que dejara de moverse, ya no se sentía capaz de sostener otra pelea.
—Como te dije, esto es simple. —Acotó Erik avanzando otro paso. —Si tú te quedas quieto, ella no recibe ningún balazo.
Aquello fue un baldazo de agua helada para ambos. Luka miró a su esposa, la joven de cabellos azulados le miraba con los ojos abiertos de par en par, se había puesto pálida, temía por su vida como nunca antes lo había hecho, y no había Seconde chance para esto.
Luka suspiró lento, tan lento que sintió que le tomó una vida hacerlo, y luego le dedicó una mirada dulce a su esposa, como si le prometiera que todo iba a salir bien. Él estaba dispuesto a reivindicarse.
Y sin soltar la mirada de Marinette, Luka ahogó un gruñido recibiendo el primer golpe en la boca del estómago.
