Marianne E: Bueno, al menos está logrando su cometido jajajajaja, aunque sea potenciar tu gastritis, pues sí viene otro espacio de dolor, pero con su respectiva recompensa, ahora sólo debo conectar todo. Tú sospecha todo lo que quieras de Colette, te vas a caer jajajajaja. ¿Sabes? Creo que Marinette y Luka no han visto suficientes películas de terror o suspenso como para comprender que "pase lo que pase, no deben separarse" y Definitivamente voy a incluír un cliché tipo "I'll be right back". Lo de las argollas me dolió mucho escribirlo, de hecho la idea era que este capítulo y el anterior fueran uno mismo uo uo, pero también quería darle su peso a lo de los anillos, así que... De lo de "Acabaste con tu padre" me voy a tardar otro capítulo en aclararlo, por fines prácticos. Espero no te moleste esperar jajajaja. Vamos por el Omeprazol! Te voy a llevar una caja cuando vaya a tu ciudad jajajaj Abrazo!
Almanele: Me encanta tu entusiasmo, lamento el suspenso, pero es la chispa de esta saga dentro de la historia jajajaja. Te daría spoilers de si Luka lo logró o no, pero mejor dejo que lo leas y disfrutes. Sólo espero que no terminen aborreciéndome por cómo los he llevado a sus respectivos límites. Originalmente la historia se llamaba Confesiones bajo la lluvia porque iba a ser un one shot, pero como terminaron convenciéndome de que la continuara, decidí que esa sería la marca de agua de esta historia, me gusta saber que alguien disfruta el guiño. La verdad es que es una idea que ronda mi mente, la de Luka y Mari sentados en el primer piso, espero poder abordarla pronto. Gracias por leer
Luka no se dio cuenta en qué momento lo habían tomado por los brazos. Ethan y Orson lo sostenían con fuerza mientras Erik desquitaba toda su furia contra el estómago de Luka como si el muchacho fuese un saco de boxeo. Sentía el dolor disparado por todo su cuerpo, el reptil había atinado a dos o tres moretones que Adrien le había dejado esa tarde, así que el dolor sólo podía ir en aumento.
Sin embargo, aguantó cada golpe en silencio, recordándose a sí mismo que lo hacía por su musa, que lo hacía por salvarle la vida. Si lo mataban a golpes esa noche, moriría feliz de saber que se había sacrificado por mantener a salvo lo que más amaba en esa vida, habría cumplido a su promesa de poner a su musa a salvo de todo peligro. Su muerte expiaría todos los pecados que Cobra había cometido hasta ese momento. Se habría reivindicado.
Ethan y Orson lo soltaron, dejándolo caer de bruces. De verdad Luka ya no tenía fuerzas para nada. Sus rodillas se doblaron, conduciéndolo hasta el suelo en un movimiento rápido. A pesar de haber sentido que llegó al piso en menos de medio segundo, tuvo tiempo de cruzarse la mirada de Marinette, la chica estaba horrorizada ante la paliza que le estaban dando, lloraba desconsoladamente mientras Dean Belmont le apuntaba con un arma a la cabeza, pero ni siquiera lloraba porque temiera por su vida. Ella sabía que no podía moverse, que no podía correr en su auxilio, que no podía hacer nada salvo ver cómo esos bravucones se metían en su hogar y atacaban a su esposo o si no la matarían y, entonces, todo el dolor que Luka estaba soportando valientemente, habría sido en vano. Aún si lograba hacer que frenaran la masacre, aún si lograba darle a su Luka una tregua, entonces la matarían y él jamás podría vivir con ello.
Estaba atada de manos.
La chica ya no volvió a levantar la mirada, se quedó prendada de los ojos de Luka cuando él sonrió y asintió una vez, como prometiéndole de nuevo que todo iría bien. Marinette no volvió a reunir el valor suficiente como para buscar a Longg con la mirada y pedir auxilio, puesto que sentía que, si soltaba la mirada de su esposo, entonces le perdería para siempre.
Erik levantó el pie con violencia y lo dejó caer sobre el costado de Luka, arrancándole un gemido sordo, un ruido que apenas y se alzó sobre la tormenta, consiguiendo que Erik ahogara un grito de desesperación. Quería hacerle gritar, pero Luka había recibido la paliza, mudo como un cordero preparado para morir. Aquello le quitaba lo divertido al asunto.
—De rodillas. —Exigió Erik entre dientes, mirándole con desprecio y rabia.
Erik aborrecía a Luka por el simple hecho de que Andreé no solía hablar de otra cosa más que del gran elegido de las calles, del brillante talento que Luka tenía para el caos, de la serenidad con la que enfrentaba a sus enemigos en la batalla. No importando cuánto tiempo pasara, no importando cuántas generaciones de reptiles fueran y vinieran, Luka había dejado mella en todas las personas con las que se había topado en su momento, así que Erik siempre sería la sombra de la serpiente Couffaine.
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Una compuerta se abrió permitiendo que la luz mortuoria de las calles se colara a aquel gran salón lleno de polillas blancas. Una mujer morena de cabello largo se acercó hasta el fondo de la habitación, permitiendo que la luz le iluminara el rostro y la sacara de las penumbras.
—Interesante... —Murmuró para sí misma. —Un sentimiento de inferioridad, el odio al ser comparado con los mejores, saber que nunca serás suficiente por ti mismo. —Añadió con voz zalamera mientras extendía una mano hacia los insectos y algunos se posaban en su mano, abriendo y cerrando lentamente sus alas. —Pero la pobre Marinette ya está sufriendo, ¿qué caso tendría gastar esta carta justo ahora? —Hawk Moth hizo una pausa, mirando las polillas en su mano y sonriendo ampliamente. —Erik Mathieu, tú me vas a servir más adelante.
Y así como salió de las sombras, la compuerta se cerró y aquella mujer que portaba ahora el miraculous de la polilla volvió a la oscuridad.
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Luka tenía una mueca de dolor. Ethan le jalaba el cabello con fuerzas, consiguiendo que el guitarrista tuviera el cuello estirado y la cabeza echada atrás. La espalda baja de Luka le gritaba que dejara de estirarse, el muchacho estaba en las rodillas y sus brazos descansaban a sus lados en una postura incómoda y dolorosa.
Erik atestó otra patada en el costado de Luka, consiguiendo que él ahogara un jadeo, pero, de nuevo, no gritó.
Un ruido sordo, Luka apretando los dientes y pronunciando aún más su gesto, una lágrima solitaria que se deslizó por su mejilla. Erik le había roto una costilla, estaba seguro.
Luka tenía los ojos tan apretados que no vio al reptil hacer un gesto para que su hermano lo soltara. Cayó de bruces soltando un suspiro de alivio, aunque el golpe sólo disparó más destellos de dolor por todo su cuerpo, Luka agradeció infinitamente el dejar de estar en aquella posición, como si aquello le diera un descanso.
—Esto no es suficiente. —Murmuró Ethan divertido, viendo a Luka abatido en el suelo. —Y ya casi son las tres, se nos termina el tiempo, Erik.
El guitarrista estaba aturdido, los sonidos llegaban amortiguados, el sueño le vencía lentamente, cada vez le costaba más y más trabajo abrir los ojos, pronto perdería el conocimiento, estaba seguro de eso. Pero todo su cuerpo entró en alerta cuando escuchó a Erik hablar de nuevo.
—Bueno, ya que estamos aquí, podríamos cobrar un premio.
Luka entreabrió los ojos percatándose de que Erik había avanzado unos pasos hasta donde estaba sentada Marinette. Dean soltó una risa macabra levantando el cañón del revólver y apartándose un paso.
Luka abrió los ojos y se levantó en un brazo, sintiendo una descarga de adrenalina llenarlo de golpe al ver la forma en que Erik había tirado hacia abajo del escote de la blusa de Marinette, consiguiendo dejar a la vista el encaje rosa pastel del sujetador.
La chica no puede evitar emitir un gemido de terror cuando Erik le lamió la mejilla mirando a Luka de reojo.
—Erik… —Musitó Luka tratando de levantarse. —Tu pleito es conmigo.
—¿De verdad?
—Deja en paz a mi esposa o te juro que…
—¿Qué? —Espetó Erik divertido mientras deslizaba una mano por la rodilla de Marinette y la paseaba hacia su muslo. —¿Qué vas a hacer, Luka?
—Luka... —Murmuró la chica sin mirar a su esposo, con una frialdad escalofriante, sin vida. —No importa qué suceda, te quiero despiadado...
El aludido asintió una sola vez, confiando ciegamente en su esposa, sin imaginarse lo que vendría a continuación.
(Off with her head – Icon for hire)
La puerta de la entrada se azotó, Dean levantó el revólver y disparó, pero la bala soltó chispas al impactar con el filo de la katana, y en menos de un parpadeo, Kagami había partido la pistola a la mitad y había acorralado a Dean contra la pared, sosteniéndole el filo contra la piel del cuello, haciendo que una delgada hebra de sangre se deslizara hasta su camiseta. Marinette se había levantado de un salto al mismo tiempo que Adrien entraba en aquel lugar, la joven había arremetido contra Ethan, tirándole una patada al estómago para obligarlo a retroceder unos pasos. Esta vez no se contuvo, pateó de nuevo, consiguiendo que el muchacho retrocediera asustado de la ferocidad de los movimientos de la chica, que siguió pateando hasta que él estuvo acorralado contra la pared y ella pudo tirarle un puñetazo a la boca del estómago y sofocarlo para evitar que hiciera un movimiento en falso.
Orson se había dado por vencido, levantando las manos al ver que Adrien llevaba el florete de la esgrima en las manos. Él solito retrocedió hasta la pared y dejó las manos a la altura del rostro ante la rabia del rubio.
Longg venía oculto en la chaqueta blanca de Kagami, pero Marinette igual lo vio, agradeciendo internamente que hubiese salido por ayuda sin consultarlo de nuevo.
Luka todavía sentía la adrenalina viajando por todo su cuerpo. Lentamente se levantó en su lugar y avanzó unos pasos en dirección de Marinette. La chica recorrió el camino restante y le tomó las manos a su esposo, tragando saliva con dificultad al verlo tan abatido.
—Dijiste despiadado. —Murmuró sombrío, acariciando el rostro de su musa, buscando en sus ojos el menor atisbo de duda.
—Lo sé. —Respondió mientras presionaba su mejilla contra la mano de su esposo, disfrutando el tacto caliente que aquel contacto le ofrecía. La piel de Luka siempre ardía. —Necesito conocer lo peor de ti.
—Lo peor... —Murmuró sorprendido por aquello.
—Lo peor. —Repitió la chica asintiendo. —Necesito conocer al reptil que ellos conocen, necesito conocer esa faceta de Luka que tanto has tratado de ocultar de mí, necesito saber cómo es cuando tus instintos son más fuertes que tu razón.
—Ten cuidado con lo que pides, Marinette. —Murmuró Luka con los ojos encendidos en fuego, delineando con sus dedos las formas del rostro de aquella joven.
No había miedo, no había dudas, no había en aquella mirada algo que no fuese determinación.
Luka asintió.
—No voy a pedir piedad. —Murmuró Marinette bajando un poco el rostro, dejando que la rabia se apoderara de ella. Le dedicó una mirada a Erik, que estaba congelado en su sitio, mirando a todos con auténtico terror. —Esta vez no habrá piedad, no habrá intercesores. Esta vez no te voy a pedir que pares porque no quiero que lo hagas.
En alguna ocasión, Luka le había llamado su reina oscura como una especie de chiste personal, justo ahora Marinette era exactamente eso, una reina oscura y despiadada pidiendo la sangre de sus enemigos.
—Despiadado. —Repitió Luka tomando la mano libre de Marinette y llevándosela a la boca, besando sus nudillos. —Como mi musa ordene.
Luka dio la vuelta en su sitio y encaró a Erik.
—Estás herido. —Espetó el reptil barriendo a Luka con la mirada, recuperando un poco de toda la seguridad que había perdido cuando los amigos de la pareja irrumpieron en el departamento. —Si peleas así...
—Con dos costillas rotas te voy a despedazar. —Amenazó Luka furioso, avanzando hasta colocarse a un metro de su enemigo.
Esta vez no había sonrisas sádicas ni miradas de desprecio, esta vez no había bromas ni ironías, esta vez no había alardeo. Por primera vez en años, Luka estaba por pelear en serio una batalla que tenía demasiado tiempo aplazando.
Erik compuso media sonrisa. Luka estaba herido, desfalleciendo, no había manera de que ganara.
Se lanzó hacia el frente, tirando el primer golpe y firmando sentencia de muerte.
(Part of me – American wolves)
Luka se movió hacia un lado, veloz cual serpiente, Erik no pudo detener la inercia de su movimiento y se habría ido de bruces si la rodilla de Luka no le hubiese aterrizado en el estómago, sofocándolo y obligándolo a enderezarse. Luka sintió una llamarada de dolor esparcirse por todo su cuerpo, los moretones, los golpes, los raspones y las costillas le estaban pasando factura, pero el solo recuerdo de la expresión de terror que había puesto Marinette cuando Erik se había atrevido a tocarla, amenazando con...
Aquel pensamiento fue suficiente para llenarlo de nuevo de rabia, de poder. Fue curioso, esperaba sentir odio por Erik, pero lo que sintió fue una cantidad abrumadora de energía, como si aquella pelea pudiese ayudarle a sacar de su organismo cualquier gramo que quedara de Cobra en él. Tomó las solapas de Erik con la mano derecha y atestó un puñetazo con la zurda en medio de su rostro, sintiendo cómo el cartílago cedía y la sangre salía a chorros de la nariz del reptil. Trenzó su pie a la rodilla del muchacho, jalando con fuerza para obligarlo a arrodillarse frente a él y luego volvió a patear, esta vez a los hombros.
La espalda de Erik azotó el suelo con violencia y Luka se sentó a horcadas sobre él, tomándole con ambas manos las solapas de la chaqueta, analizándole las facciones, percatándose de cuánto se había hinchado su cara tras aquel golpe.
Marinette estaba serena, respiró profundo al ver a Luka ahí. Estaba preparada para lo que viniera, y una parte de ella sabía que, si Luka mataba a Erik aquella noche, ella sería cómplice de aquel asesinato. Pero tenía puesta toda su fe en su esposo, todas las apuestas esa noche estaban a su nombre.
—Entraste a mi casa. Lo entiendo. —Espetó Luka con cierto grado de ironía. —Tú y yo tuvimos que meternos a robar para ganar puntos con Andreé en su momento. —Luka liberó una mano para limpiarse la boca y encontrar un rastro de sangre ahí. Hizo una mueca, complacido y sonrió recuperando la solapa. —Querías asegurar tu lugar en la entrega, viste tu oportunidad de hacerlo. —Meneó la cabeza como sopesando las posibilidades. —Querías vengarte de mí. —Dijo entre risas, como si aquello fuese completamente ridículo. —Y está bien. Muchos quieren venganza. —Su expresión se volvió sombría cuando terminó esa frase, sus ojos estaban oscurecidos y su respiración se había vuelto casi imperceptible. —Pero te metiste con lo más sagrado que tengo en esta vida. Si te hubieses limitado a lastimarme a mí, lo habría entendido y podría haberte dejado en paz, pero pusiste tus manos sobre mi musa…
—Yo no… —Murmuró Erik, acobardado.
—Y puede que lo hayas hecho sólo para amedrentarme —Interrumpió soltándolo de nuevo para rascarse la punta de la nariz con la mano izquierda —, pero aun así… Erik, tú y yo nos iniciamos juntos en los reptiles, sabes que no me gustan las venganzas, pero cuando alguien me busca, me encuentra. ¿Y qué crees? Te metiste al santuario equivocado.
—Luka... —Suplicó Erik, aterrorizado.
El primer golpe llegó tan rápido que Erik sólo supo que lo habían golpeado por el destello de luces de colores bailando frente a sus ojos. El segundo lo dejó aturdido, los bordes de su visión se nublaron. El tercer golpe lo hizo desfallecer. Seguramente al cuarto golpe perdería el conocimiento.
Y el milagro por el que Erik rezaba apareció.
Los teléfonos de todos los reptiles sonaron al mismo tiempo.
Orson bajó las manos para buscar su aparato, pero volvió a subirlas al ver a Adrien apuntarle de nuevo con el florete. Marinette avanzó hasta Ethan y sacó el teléfono de su bolsillo, mostrándoselo para que él lo desbloqueara.
—Es Andreé. —Soltó Ethan leyendo el mensaje de las manos de Marinette. —Dice que tiene a su séptima escolta.
Marinette le lanzó el teléfono a su dueño de nuevo y volvió la vista al frente.
—Lucky day. —Ironizó Luka sonriendo de medio lado. —Entonces no importa si mañana no puedes levantarte. ¿No?
Erik ni siquiera podía hablar ya, respiraba con dificultad y miraba a Luka con los ojos entrecerrados por la hinchazón. El guitarrista se puso de pie y miró al reptil a sus pies.
—Tu chaqueta. —Dijo entre dientes. —Esta vez quiero la tuya.
Erik, con mucho pesar y demasiado lento (Dios, apenas y podía moverse con tanto dolor, ¿cómo había hecho Luka para darle una paliza con dos costillas rotas?), se puso en pie y se sacó la chaqueta con movimientos lastimeros.
—Mi barrio, mis reglas. ¿Quedó claro?
—Como el agua. —Musitó Erik encogiéndose en su sitio.
—Bien. —Y tras decir aquello, Luka soltó el último golpe, tirando a Erik de espaldas en un perfecto knoked out.
Ethan, Dean y Orson corrieron hasta donde estaba el reptil caído mientras que Luka se dio la vuelta en su sitio y avanzó unos pasos hasta Marinette.
Con muchísimo cuidado y dolor, Luka se agachó en una rodilla y le ofreció la chaqueta a su musa, como si aquello fuera una ofrenda para los dioses. Adrien y Kagami observaban la escena pasmados, incrédulos de todo lo que habían visto en ese momento, incrédulos de la tranquilidad con la que Marinette recibía la prenda en sus manos y sonreía para el guitarrista, incrédulos de que sus amigos de toda la vida realmente fuesen así de sanguinarios.
Marinette se puso la chaqueta sobre los hombros y acarició el cabello de Luka con pesar. La escena era irreal, Luka se había convertido en un caballero de armadura oxidada entregando su espada a los reyes, jurando con su vida para proteger al reino, a su única verdad. Luka había vencido al dragón, arrancándole la piel para ofrecérsela a Marinette como la prueba de que había derrotado a la bestia impía que había conseguido dañarle.
—Ahora sí, Petit... —Murmuró Luka suspirando. —Volví a ti.
—Ya estás en casa. —Murmuró Marinette rompiendo en llanto y dejándose caer en las rodillas para abrazar a Luka con sumo cuidado y delicadeza. El muchacho había caído en sus brazos, ella apenas y podía sostener todo el peso de Luka, que parecía estar a punto de desmayarse del cansancio y del dolor.
Kagami levantó su katana hacia los reptiles y, con voz fría, murmuró. —Ahora váyanse antes de que llame a la policía.
Dean e Ethan levantaron a Erik y los cuatro salieron del lugar, permitiendo que Adrien cerrara.
Tikki voló hasta sentarse al hombro de Marinette, llorando también al ver lo heridos que estaban los portadores, no sólo en cuestión física, sino también emocional. El llanto de Tikki se convirtió en una serie de lucecitas rosa pálido que bañaron el hombro de Marinette, y la portadora supo exactamente qué hacer al sentir la magia correr hacia sus manos.
Adrien le ayudó a recostar a Luka en el piso y Tikki se sentó en la coronilla de Marinette, murmurando: —Tienes el kwami de la buena suerte, así que Marinette Dupain-Cheng, te otorgo la suerte de curar a tus seres amados...
Si Luka había perdido el conocimiento, el dolor que sintió consiguió regresarlo a la conciencia. Marinette se enfocó en las costillas rotas, dejando el resto para después. Sabía que la magia no daría para curar todas las heridas, así que se enfocó en el costado de Luka hasta asegurarse de que había sanado, y luego pasó a su boca, al labio reventado, a los golpes en la sien, a los ojos hinchados (un ojo morado no era buena carta de presentación para el profesor más prestigiado del conservatorio, menos cuando apenas se estaba haciendo fama).
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(Yo no merezco volver – Morat)
La mañana había traído la calma al departamento, Luka se había despertado casi a las nueve de la mañana, sabía que tenía que estar en el conservatorio para las doce, así que se había quedado muy quieto en su lugar, observando enternecido la manera en que Marinette sostenía su mano, sentada en la silla al lado de la cama, con la cabeza recargada en su brazo libre.
Luka cerró los ojos con la intención de volverse a dormir, pero ya no tenía sueño. No había manera de caer en los brazos de Morfeo ahora que todo su cuerpo estaba en alerta.
Suspiró profundo, sintiendo dolor en el costado. Poco a poco los recuerdos de la noche anterior volvieron a él.
Soltó aire, frustrado, llevándose el brazo libre a los ojos y reclamándose.
Aquello le estaba generando una cruda moral olímpica. Suspiró profundo recordándose a sí mismo que todo lo que había ocurrido esa semana había sido por una buena razón (aunque justo ahora le costaba mucho trabajo recordar cuál era esa razón), así que debía superar su dolor y sus demonios para poder avanzar con su vida. Marinette le había dicho que, si él no podía seguir adelante y dejar atrás lo que había ocurrido, ella no podría sola, así que...
Un ruido en la puerta de su habitación lo hizo ponerse alerta.
De un salto se bajó de la cama y adoptó una postura defensiva (¡¿De dónde demonios había salido la fuerza para aquello?!), pero cayó en una rodilla, sosteniendo su costado y ahogando un gemido al ver a Adrien, con expresión de pasmo, mirarle desde la entrada de su habitación. Marinette despertó ante el movimiento brusco y se abalanzó sobre Luka, pasando un brazo del muchacho sobre sus hombros y ayudándolo a volver a la cama.
—Eres rápido. —Comentó Adrien sorprendido, mostrando la bandeja que tenía en las manos y acercándose a ellos.
—No tienes idea. —Musitó Luka acomodándose en la cama con ayuda de Marinette, que lo arropó dulcemente y le esponjó las almohadas para que se sentara con la espalda cómoda. —¿A qué hora llegaste?
—Nunca nos fuimos. —Admitió Adrien divertido.
Salió de la habitación y Luka le dedicó una mirada a Marinette, confundido.
—Adrien y Kagami insistieron en pasar la noche aquí. —Murmuró ella agradecida mientras le acariciaba el rostro a Luka, sonriendo ampliamente. —Creían que los reptiles podrían intentar algo más, a pesar de que les dije que con la contienda cerrada ya no corríamos peligro.
—¿Pasó algo? —Inquirió Luka observando la bandeja que Adrien había dejado cerca de los pies de la cama, percatándose de que tenía cuatro platos con huevos revueltos compactos. Como rollitos de ello.
—Sí. —Murmuró Marinette incómoda, casi, divertida. —Colette tocó el timbre a las cuatro de la mañana y Kagami casi la parte a la mitad con su katana.
—Eso es exagerar. —Soltó Adrien divertido mientras llevaba una segunda bandeja, seguido de su novia con una tetera en las manos.
—Kagami saltó a la puerta desenvainando la espada.
—Porque acababan de dejarnos en paz. —Defendió la aludida frunciendo el entrecejo antes de servir las tazas en la segunda charola y depositando la tetera en el piso. —Y podría haber sido cualquier otro reptil.
—Debiste verlo, cielo. —Soltó Marinette divertida, recibiendo en sus manos la taza que Kagami le ofrecía. —Colette volvió a ofrecerle ser parte de los reptiles.
—No lo dudo. —Espetó Luka molesto.
—Not a big deal. —Soltó Kagami rodando los ojos y tomando los platos de la primera bandeja, terminando de servirlos con la comida que venía en las otras charolitas.
Rollitos de huevo revuelto, arroz al vapor, sopa miso y algo más. Un desayuno tradicional.
—Por cierto. —Murmuró Adrien tomando los palillos que Kagami le había ofrecido. —¿Qué asustó tanto a los reptiles? Itadakimasu.
—Gracias. —Murmuró Marinette tímidamente mientras Luka asentía y Kagami le dedicaba una sonrisa llena de orgullo.
—Es cierto. —Murmuró Luka mirando a su alrededor, Marinette le entregó su teléfono para que pudiera revisar el mensaje que seguía sin leer. —Ethan dijo que tenían completa la guardia. —Dijo desbloqueando el teléfono y leyendo con cuidado.
Adrien, Kagami y Marinette dejaron de comer cuando vieron la cara de susto que Luka había compuesto.
El guitarrista se llevó el teléfono al oído, con expresión furiosa, había tanto silencio en la habitación que todos fueron capaces de escuchar los timbrazos.
—¿Qué? —Espetó una voz femenina al otro lado.
—¿Qué demonios pretendes?
