Rebeca . sz: Juro que si consigo hacerte llorar, lo hago sin intensión jajajaja. Tenía altas expectativas de escribir el capítulo anterior y este, y aunque quería que quedara todo junto, pero al final preferí dejarlo así. La nueva Hawk Moth será peligrosa, sin duda, ya veré qué hacer con ella. Gracias por seguir esta historia.

Marianne E: Si me hubieras matado ¿cómo sabrías de qué va la continuación? ¡Bueno! Tenía que desquitar del malestar que me dejó el capítulo de Lila, que por cierto, ya tengo que ponerme a diseñar ese arco jajajaja ese también va a estar fuerte. Ya me puse de acuerdo con Andrés y es lo que sigue. Habrá mucho de Luka como profesor una vez terminada esta saga, que ya cada vez le queda menos, esperemos te guste el desenlace. Quería reivindicar a Cobra con todos y Colette parecía una buena opción, estoy aprendiendo de la mejor para trazar mis estratagemas jaja. ¿Te gustó la pelea de Cobra y Ladybug? ESPERATEEEE jajajajjaa. ¡Gracias por la música! Haz conseguido darle ese punch a mis historias que estaba buscando. ¡NO ME MATES! Jajajaja que luego el universo no entiende de bromas. Definitivamente Cobra no tiene el Seconde Chance, pero pronto descubrirás qué si tiene. ¿Te confieso algo? Andrés y yo teníamos planeando la muerte de Luka desde que Marinette estaba en el hospital, por eso lo mandé a ver TimeTagger para poder escribir esa parte, así que, todo este tiempo estuvimos conteniendo las ganas de contarte lo que iba a pasar. Lamento la demora (no contaba con las visitas jajaja) te dejo la siguiente entrega ¡Sufre! Digo... ehm... disfrútalo. ¡Abrazos!

Almanele: Desde que Bunix apareció en la serie he estado pensando cómo darle un momento de gloria, pero no sé cómo manejarlo del todo, así que pronto espero poder manejarla con todo lo que ella se merece para esta historia. Disfruta esta entrega y nos leemos pronto.

Melchari: Esta historia se ha convertido en un monstruo jajajaja nos sobrepasó rapidísimo y tenía mis dudas sobre lo que estaba haciendo con los personajes, así que me alivia mucho saber que está siendo del agrado de los lectores. Gracias por seguir esta historia y espero seguir actualizando a la misma velocidad. Lo de Luka problemático, la verdad es que surgió como un guiño a las historias de Marianne E, encontrarás muchos guiños a sus historias en esta saga y en futuros trabajos. No habría sido posible sin ella. ¡Nos leemos pronto.

Hana: Te entrego la descripción de las chaquetas: La chaqueta de los reptiles es de cuero negro, tiene tres estoperoles en los hombros, en la espalda está el bordado un lagarto, una Cobra rey y una lagartija saliendo de una especie de grieta o agujero, sobre el mismo está un letrero que dice _Les Reptiles, al frente tiene dos bolsillos a los lados y un bolsillo interno, en el brazo izquierdo llevan una banda de color, dependiendo del grupo de reptiles al que pertenezcan, Andreé y su gente más cercana porta una banda verde, Luka solía usar una hasta que se ganó el apodo de Serpiente, desde entonces su banda es color cían. Su chaqueta es la única que tiene un slogan bordado debajo del estampado de los reptiles, un banner simulando ser un listón que reza "Lege atque viperidae"


—¡Merde! —Murmuró Jeanette con los audífonos puestos y tecleando a toda velocidad en su computadora. —Nos tienen en la mira, hay un operativo completo, los escucho en las radios.

—¿Escucharon eso, equipo? —Soltó Thomas en los comunicadores. —Tenemos compañía. Cupcake y sapo sigan la ruta. Colette, Cobra, ubicación.

Hay contacto visual con el vehículo, la policía está a unas calles abajo. —Espetó Colette frenética, mientras Cobra la tomaba por la cintura y saltaba de nuevo al piso (habían llegado hasta una azotea, Colette en la espalda del portador), dirigiéndose a sus respectivas motocicletas para iniciar la persecución. —Cobra adelanta, encabezaré una ruta nueva. —Exclamó Colette cuando el aludido asintió una vez para ella.

—Enterado. —Espetó Thomas con una sonrisa altanera. —Jeanette, establece contacto con el conductor, hazle llegar la ruta nueva. También a Colette para que ella encabece, haz que la sigan.

—Yes sr.

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Cobra estacionó la moto a media calle y se paró obstruyendo el tráfico. Al ser entrada la noche, había algunos vehículos circulando por esa avenida, los conductores vieron el filo iluminado de la espada, que parecía haberse encendido en un tono verde claro, y cambiaron la ruta; al final sabían perfectamente qué hacer o a dónde correr cuando un akuma atacaba, y aunque Cobra podría verse "pequeño" en comparación a los villanos que habían atacado la ciudad de la luz, había también mucha gente que prefería no arriesgarse a averiguar si realmente se trataba de un akumatizado o era algo menos letal.

El portador, al ver el Ferrari, sonrió confiado haciendo una forma de Tai chi antes de colocar la espada en posición, Colette salió en la motocicleta por el callejón aledaño, portando una bengala en la mano, misma que usó para hacerle saber al conductor del lujoso vehículo que debían seguirla a ella; la motociclista sonrió pasando justo frente a Cobra y enfilando por el cruce, consiguiendo que el vehículo rediseñara su ruta.

Cupcake se asomó por la ventana de la camioneta al pasar a su lado y le hizo una seña de aprobación a Cobra cuando él corrió hacia su motocicleta y siguió avanzando por las calles, percatándose de que alguien lo seguía, corriendo alto en los tejados, una mancha blanca y azul custodiando sus pasos.

Por un momento se preguntó si su musa habría seleccionado a otro portador para esa noche, pero estando ella también en misión encubierta, no debía haber mucho tiempo que ella tuviese libre.

¡Maldición! —Gritó Colette en los auriculares de todos. —Los portadores están al frente.

—Haz que den la vuelta, vuelvan a la calle en la que estoy. —Espetó Cobra en su micrófono, drifteando con la motocicleta para volver a estacionarla a media calle, mirando a los tejados y permitiendo que la visión de la serpiente lo guiara entre los vehículos, percatándose de que una nueva portadora lo miraba desde el techo con la barbilla alzada en un gesto presumido, pero una sonrisa de orgullo. —¿Cuántos de ellos son?

Son la catarina y el dragón. —Espetó Colette ofuscada, sabiendo que Ryouko era una leyenda entre los portadores.

—Puedo con las dos. —Admitió Cobra sonriendo, pero sintiendo que aquello ya lo había vivido en un momento.

El muchacho escuchó la motocicleta antes de verla. Colette le pasó por un lado a Cobra, sonriéndole a través del acrílico del casco, luego el Ferrari, con sus vidrios polarizados a través de los que no se podía ver nada, pero que dejaban salir un aroma demasiado familiar para el portador, luego pasó la camioneta de Cupcake, y entonces las vio. Ryouko aterrizó primero frente a él, mostrando su katana en una postura de pelea tradicional del samurai. Unos segundos después aterrizó a su lado Ladybug, girando su yoyo con vehemencia.

—Cobra... —Murmuró la Catarina a manera de amenaza.

—Tú y yo tenemos una pelea pendiente. ¿No es así?

—La última vez no pudimos pelear en serio.

—Lo sssé. —Murmuró divertido, paseando el pulgar sobre su boca por encima de la máscara, en un gesto seductor y despiadado. —Y esta vez voy con todo.

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Chat Noir había dado con el edificio abandonado en el que Jeanette e Ethan se encontraban escondidos, había decidido saltar a la acción, pero una mano salió de las sombras tomándolo por el cinto y regresándolo a su sitio.

Hello minou. —Dijo una voz en la oscuridad, una sonrisa amable.

—Hola... —Respondió confundido. —Yo te conozco.

—Nos conocimos hace diez años dentro de cuatro minutos, pero no hay tiempo de explicarlo. Ve por el reptil, yo voy por la chica.

—Entendido, eh...

—Así que olvidaste cómo me llamo. —Inquirió divertida la portadora. —Pero han pasado diez años, supongo que está bien. Bunix. Llámame Bunix.

—De acuerdo, Bunix. Bienvenida al equipo. —Murmuró Chat Noir ofreciéndole una mano y sonriendo ante el apretón de la heroína.

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—Ladybug, si nosotras nos...

Cobra abrió la mano libre, mostrando su palma a Ryouko. La portadora no pudo evitar fijar ahí su mirada cuando la palma pareció emitir un brillo iridiscente.

—¡No lo mires! —Exclamó Ladybug apretando los ojos y cubriéndolos con el brazo.

—Hypnossissss. —Murmuró Cobra con los ojos encendidos en una tonalidad ambarina, misma que se reprodujo en los ojos de la portadora del dragón cuando el antihéroe movió la mano de un lado al otro, consiguiendo que la chica se tambaleara siguiéndolo presa de su hechizo, igual que una cobra siguiendo a su encantador. —Knees... —Ordenó con voz contenida empuñando la mano.

Ryouko puso la catana frente a sí y se agachó en una rodilla, como si fuese un caballero de la mesa redonda, con la cabeza agachada e incapaz de moverse.

(The beginning – One ok rock)

—¡Ryouko! —Gritó Ladybug avanzando hasta su amiga y tomándola por los hombros, percatándose de que no podía moverla ni un centímetro, estaba rígida. —¡Ryouko! —Exclamó con más fuerzas despejando el rostro de su amiga.

—No se va a morir, si eso te preocupa. —Soltó Cobra divertido.

Ladybug se levantó con expresión feroz.

—¡Lucky Charm! —Exclamó la heroína lanzando al cielo su Yo-yo y obteniendo una espada tao llena de motas negras. —¿Qué le hiciste? —Espetó acercándose unos pasos hacia Cobra.

—Tranquila, bichito. Ella está bien. —Espetó despectivo. —Tú por otro lado...

Ninguno de los dos lo pensó mucho más. Ambos portadores se lanzaron hacia el frente, Cobra atacando con su jian, Ladybug empuñando su tao con todas sus fuerzas.

El filo de las espadas se encontró a media calle. Colette tomó su vara e hizo ademán de acercarse a pelear, pero Cobra liberó a Ryouko del hechizo y la portadora del dragón arremetió contra la otra reptil, haciendo alarde de su técnica con la catana enfundada.

Ver a Ladybug pelear contra Cobra era épico, ambos blandían sus respectivas espadas como si hubiesen entrenado toda su vida para ello, lucían entrenados y perfectos, como si las armas les transmitieran todo el conocimiento; ambos héroes repelían los ataques del otro con movimientos controlados y elegantes, apenas acercándose el uno al otro.

Las estocadas eran tan certeras que, de tratarse de personas normales, ya se habrían hecho el uno al otro varios cortes de gravedad; no, ambos portadores se movían más rápido que las espadas huyendo de las garras de su enemigo en el momento exacto para cortarle el aliento a cualquier espectador.

Ladybug tiró una estocada dejando caer todo el peso de la espada contra Cobra, pero él alcanzo a bloquear, sosteniendo el peso de la catarina sobre su hoja.

—¿Por qué una jian? —Espetó la heroína haciendo presión con su espada, como si quisiera obligar a Cobra a arrodillarse frente a ella.

—Sólo sirvo a una verdad. —Respondió Cobra en el mismo tono. —¿Una espada china no te da una pista?

Ladybug abrió los ojos, sorprendida ante aquella a. Cobra aprovechó ese momento de sorpresa para empujar a la heroína y obligarla a retroceder varios metros, recuperando la guardia.

Cobra sonrió de medio lado antes de correr a tirar la siguiente estocada, viendo de reojo que de nuevo había espectadores en el tejado. Vio a Chat Noir parado al lado de una mujer vestida de blanco y azul cielo, la portadora nueva. Ambos muchachos observaban la pelea sin intervenir, cosa que Cobra agradeció sobremanera.

Sin embargo, un destello naranja entró en su campo de visión.

Rena Rouge saltó sobre ellos tratando de atestar a Cobra una patada, pero ambos portadores saltaron de espaldas al mismo tiempo, justo a tiempo para evadir el golpe.

La portadora del zorro habría golpeado de nuevo a Cobra de no ser por la llegada de Thomas, Ethan y Jeanette. Los dos primeros trataron de arremeter contra Rena justo en el momento en que Carapace aterrizaba a su lado y adoptaba una posición defensiva.

—Si quieres que te ayudemos... —Murmuró Thomas dedicándole una mirada pesada a Cobra.

—Retengan a los portadores. —Cortó el muchacho subiéndose la máscara para cubrir sus ojos y dejar su boca al descubierto, mostrando una sonrisa ladina y seductora. —La catarina es mía... —Añadió antes de pasarse el pulgar sobre los labios en un gesto sensual, consiguiendo que Ladybug se sonrojara hasta las orejas y aferrara su agarre en la espada. —Ven acá, primor. —Murmuró divertido mientras ponía su propia espada en posición. —Tú y yo no hemos terminado con essssto.

Ladybug soltó un grito corriendo a encontrar a Cobra, levantando el filo de su espada sobre la cabeza y atestando un golpe brutal que el antihéroe desvió en un movimiento amable, desarmándola y consiguiendo que ambas espadas aterrizaran lejos de ellos.

Ladybug tiró una patada circular que Cobra esquivó lanzando el cuerpo hacia atrás, doblando las rodillas ligeramente. Se enderezó a toda velocidad y arremetió con tres golpes contra el costado de la chica, pero ella bloqueó con el antebrazo y regresó los golpes con una habilidad antes desconocida para ambos.

Dos golpes, tres patadas, un bloqueo. Los héroes se movían a toda velocidad, y aunque los otros portadores se habían empeñado en vencer a los reptiles, llegó un momento en el que todos prefirieron prestar atención a la batalla que tenían frente a sí, anonadados por la fiereza y la delicadeza con la que la pelea al centro se estaba llevando a cabo.

Cobra conectó una patada frontal en el vientre de la catarina y ella aprovechó el impulso para dar dos saltos de espaldas.

—¿Cansada? —Soltó jadeante Cobra al ver a Ladybug adoptar una posesión defensiva y sonreír.

—Ni un poco.

Esta vez Cobra avanzó primero, con las manos rígidas, poniendo una postura de kung fu de serpiente, haciendo alarde de su poder.

Ladybug estaba cansada, preguntándose cómo era posible que el héroe pudiera seguir peleando después de tanto. Pero ella sonrió de oreja a oreja, repeliendo el golpe de Cobra y atestando un puñetazo directo a su rostro. El muchacho le tomó la muñeca y obligó a la chica a darle la espalda, sosteniéndola en una llave, la heroína trató de dar un codazo al rostro del héroe, pero él le tomó la otra muñeca y la envolvió en sus brazos, respirándole en el oído, sonriendo.

—¿Te importaría dejar de tirar puñetazos? —Soltó divertido, sintiendo que su musa sonreía también mientras trataba de recuperar el aliento.

—De acuerdo. —Murmuró ella antes de levantar la rodilla y dar un pisotón al portador, arrancándole un gemido de dolor y obligándolo a retroceder.

Pasó en media fracción de segundo. La chica tiró una patada circular, dándole en la mandíbula y tirándolo al suelo, con apremio se sentó en el pecho del muchacho y enganchó su tacón derecho en la muñeca izquierda del portador, extendiendo la pierna en toda su extensión y llevándose el brazo de Cobra con ello.

—¿Vas a admitir tu derrota? —Murmuró ella.

—¿Derrota? —Repitió divertido mientras la heroína le inmovilizaba el otro brazo presionándolo con su rodilla disponible. —Tengo a todos los portadores justo donde los quiero.

Ladybug levantó la mirada percatándose de que todo su equipo se encontraba en aquel lugar.

—¿Y el convoy? —Exclamó la Catarina mirando a los héroes, enderezándose en su lugar y recargando ambas manos en el pecho de Cobra para mantener el equilibrio.

Los portadores miraron a su alrededor, los reptiles estaban neutralizados, pero todos sonreían. Se escucharon las sirenas de la policía acercándose, cada integrante de la guardia se puso una máscara para cubrir sus rostros y esperaron su destino.

Colette miró a Jeanette una vez más antes de hacerle una seña para que corriera. La chica era diminuta, así que ninguno de los que estaban en aquel lugar se percataron de aquel hecho, Colette suspiró aliviada y le compuso mala cara a Ryouko cuando ella volvió a mirarle.

En un segundo, la pierna izquierda de Cobra se trenzó en torno a la cintura de Ladybug, ambos forcejearon un momento antes de que el portador sometiera a la Catarina. La chica tenía una pierna por encima del hombro del muchacho, él le apresaba con las caderas, las dos muñecas de la heroína sostenidas en una mano del antihéroe mientras que él le acariciaba el rostro con la otra, sonriendo seductor y divertido.

—Yo gano. —Soltó el muchacho antes de robar un beso apasionado a la boca de su musa, consiguiendo que ella le mordiera la boca con fuerza, abriéndole de nuevo el labio.

Chat Noir aterrizó en la espalda de Cobra, tomándolo por los hombros e impulsándose hacia un lado para quitárselo de encima a su compañera, que se había puesto en el costado y se limpiaba la boca con el dorso de la mano, fingiendo indignación. Y Chat habría golpeado con todas sus fuerzas, si Ryouko no lo hubiese detenido y ayudado a levantarse justo cuando llegaron las patrullas y los rodearon.

Pusieron esposas a los cuatro reptiles y los subieron a la parte trasera de una camioneta suburban designada para el traslado de malhechores callejeros.

—Ahora sí. —Espetó Chat empujando a Cobra por los hombros para que caminara más rápido. —En la comisaría nos dirán todo lo que necesitamos saber.

—Carapace y Rena. —Llamó Ladybug a los héroes, que avanzaron hasta ella tomándose de la mano y sonriendo. —Esta noche podrían estarse cometiendo otros crímenes en la ciudad.

—Entendemos. —Dijo Carapace asintiendo. —Patrullaremos París.

—Cuenta con nosotros, Ladybug. —Soltó Rena comenzando a correr para tomar vuelo y saltar al siguiente tejado.

—Ryouko, Chat, ustedes saben a dónde ir. —Murmuró la catarina mirando a su amiga con apremio.

Claro, ellos tenían la ruta.

—Será reconocimiento nada más. —Dijo la portadora del dragón asintiendo. —Vamos, gatito, no hay tiempo que perder.

—Milady. —Murmuró Chat en una rodilla, besando la mano de Ladybug antes de alcanzar a Ryouko y perderse en las sombras.

La catarina sonrió, orgullosa de su equipo y encaró a Travis Maunier, que ya había acomodado a los cuatro reptiles sentados en la parte trasera del vehículo, todos sentados con las manos esposadas hacia el frente, todos menos Cobra, que llevaba las manos a la espalda todavía.

—Está tomando sus precauciones. —Murmuró Ladybug sonriendo despectiva para Cobra.

—Vimos cómo peleó contra ti. No lo vamos a subestimar.

—Muy bien. Tengo que buscar a la sexta portadora, en cuanto la localice estaré con ustedes para hacer guardia.

—Perfecto. ¡Ya la escucharon, muchachos! —Exclamó el detective golpeando la parte trasera de la camioneta antes de subir con los villanos y cerrar las puertas.

Un escalofrío recorrió la espalda de Ladybug al ver la sonrisa de satisfacción que Cobra tenía en la boca, por un momento se preguntó cómo haría para sacar a su esposo de aquella, pero luego se recordó a sí misma que Luka poseía el miraculous de la serpiente por sus habilidades, no por algún evento fortuito. Sabría cómo salir de aquella.

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No fue difícil dar con ella. Bunix estaba en lo alto de la torre Eiffel, permitiendo que el viento acariciara sus cabellos, pero no llevaba en traje ya y Fluff descansaba tranquilamente sobre su hombro izquierdo, comiendo una zanaoria mientras esperaban.

—Cuánto tiempo sin verte, Bunix. —Comentó divertida Ladybug al ver a su amiga dedicándole una mirada. —¿Cuánto fue? ¿Unos diez años?

—Ah, tú sí me recuerdas. —Respondió Alix divertida.

Ambas chicas se abrazaron y Ladybug asintió una vez.

—Que estés aquí sólo puede querer decir que fallamos en la primera vuelta. —Dijo Ladybug con pesar, bajando el rostro.

—Sí. —Murmuró Alix con tono fúnebre, desviando la mirada hacia la ciudad a sus pies. —Es mejor que no preguntes, no quiero tener que decirte qué fue lo que pasó. Lo importante es que logramos cambiar el curso de la historia, pero algo me dice que pagaremos alto por ello. Vienes por mi miraculous, ¿no es así?

—Ese es el plan, pero algo me dice que es mejor que lo deje en tus manos, al menos de momento.

Alix sonrió de oreja a oreja y asintió una vez. —Cuenta conmigo, Ladybug. Sé que sólo debo acudir cuando me llamen, pero estaré encantada de defender París a su lado.

—Gracias, Bunix. Es mejor que me vaya. Tengo una escolta pendiente esta noche.

—Diviértete, mini tú. —Exclamó la chica antes de volver a transformarse y saltar hacia el cielo nocturno.

.

Cobra sonrió mirando a sus compañeros. Maunier tenía una cara de satisfacción que no le cabía en el rostro, cuestión que hizo al portador considerar seriamente darle un puñetazo.

Luka suspiró, serenándose a sí mismo, poniendo a raya los pensamientos de Cobra y recordándose a sí mismo que él era algo mucho mejor que eso.

—Parece que ganó algo. —Soltó Cobra, divertido.

—La lotería esta noche. —Bromeó Maunier sonriendo, despectivo. —O al menos lo habré hecho cuando te quite la máscara y el miraculous.

—¿Por qué no nos han desenmascarado ya? —Espetó Colette furiosa, forcejeando con las esposas en señal de berrinche.

—Me gusta el suspenso. —Soltó divertido Maunier mirando a la chica. —Prefiero ver sus rostros en la comisaría, con todo mi equipo.

—Cubre tus oídos. —Murmuró Cobra agachándose sobre Colette y sonriendo.

—¿Por qué? —Espetó la chica volteando el rostro.

—Sube tu máscara y cubre tus oídos.

La chica lo miró un momento más antes de suspirar y obedecer, las manos esposadas la limitaban en movimiento, pero se las ingenió para dejarse los ojos al descubierto y seguir viendo lo que ocurría a su alrededor.

Cobra tenía libres las manos. Colette le dedicó una mirada de incredulidad, ¿cómo se había deshecho de esposas con un nivel federal de seguridad a su espalda? El portador se bajó la máscara, descubriendo sus ojos y ocultando la boca. El muchacho parpadeó un par de veces, acostumbrándose a la oscuridad y sonriendo ante la expresión de incredulidad de Maunier.

—Pero, ¿cómo?

—Hypnossissss... —Murmuró abriendo ambas palmas frente a sí y consiguiendo que los ojos de todos se iluminaran en un color ambarino media fracción de segundo. —Maunier, si fuera usted tan amable de abrir las esposas de mi equipo...

Maunier, el otro oficial y los dos reptiles estaban bajo los efectos del hechizo de Cobra, todos menos Colette, que miraba pasmada la forma dócil y obediente en que el oficial obedecía, liberando a sus amigos.

—¿Qué estás?

—Shh. Romperás mi hechizo. —Regañó mirándola de reojo. —¿Le importa? —Dijo mirando a Maunier, el aludido tomó las esposas y se las puso al otro policía antes de atarse él mismo las manos. —Ahora, va a tomar la radio y pedirá al camión que pare.

Maunier se llevó la radio a la boca, obedeciendo las instrucciones de Cobra, quien sonrió de medio lado.

Poison... —Murmuró Cobra poniendo una mano en posición de serpiente, una aguja pareció aparecer ahí, un colmillo de serpiente.

El movimiento fue tan veloz que Cobra volvió a su sitio antes de que Colette terminara de saltar por la impresión. Había picado a todos los presentes en el cuello y ahora sonreía para su amiga, con expresión divertida ante el terror que la chica denotaba.

—Tranquila. —Pidió divertido Cobra. —Estamos en el mismo equipo.

—¿Y entonces por qué envenenaste a Thomas y a Ethan?

—¿Quieres la plata o no?

—Sí. —Espetó Colette confundida. —¿Eso qué tiene que ver?

Cobra pateó las puertas con tal fuerza que se abrieron de par en par, botando los candados y doblando los seguros. Colette, al verse ignorada, se dirigió hacia Maunier para quitarle las llaves y abrir sus propias esposas, y aunque amenazó con quitarse la máscara, una mirada del portador fue suficiente para que la chica comprendiera que debía seguir oculta.

Cobra, con una fuerza sobrehumana, se echó el cuerpo de Thomas sobre un hombro y sonrió para Colette, que bajaba a Ethan con cuidado, hizo que el muchacho le pasara un brazo por los hombros y comenzaron a caminar, dando traspiés.

—Al callejón. —Ordenó Cobra avanzando sin problemas, como si llevara una almohada al hombro y no a un hombre de noventa y cinco kilos.

Los dejaron ahí sentados, removiéndose como si tuvieran pesadillas o algo peor. Colette no pudo evitar dedicarles una mirada apesadumbrada. ¿Qué les habían hecho?

—Tranquila. Las alucinaciones los dejarán confundidos una hora, más o menos, pero estarán bien. El efecto de mi veneno no es tan peligroso como parece.

—¿Será eso o me estás tranquilizando?

—Quién sabe. —Soltó divertido antes de agacharse frente a Colette para que la chica subiera a su espalda. —¿Confías en mí? Tengo un plan.

La chica suspiró agobiada, no le gustaba para nada deslizarse por los tejados de París, pero no había muchas opciones.

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El sapo y Cupcake disparaban contra los portadores, todos ocultos tras el escudo de Carapace. El vehículo no podía pasar a la bodega de entrega, los portadores sabían que una vez que el auto entrase, ya no podían hacer nada por confiscar lo que quisiera que fuese dentro.

—¡Portadores! —Gritó Cobra desde el fondo, todos le miraron y él sonrió divertido. —Qué dulces son. —Murmuró despectivo. —Hypnossissss.

Los ojos de todos se iluminaron un segundo, pero sacudieron los rostros, tratando de resistir al hechizo del portador.

—¡No voy a volver a caer! —Espetó Ryouko antes de lanzarse a atacar.

Lo siguiente los tomó por sorpresa a todos. Cobra saltó al siguiente tejado y tomó como rehén a una figura diminuta. Por un momento, la oscuridad no les permitió distinguir de qué se trataba, pero luego todos vieron como Cobra daba unos pasos, saliendo a la luz y revelando que Ladybug era la rehén. El portador tenía su Jian puesta contra la garanta re la chica y ella había levantado el rostro, estirando el cuello todo lo posible para mantenerse lejos del alcance de la espada.

—Retrocedan.

—¡Ladybug! —Gritó Carapace perdiendo concentración sobre el escudo y avanzando medio paso.

Un segundo fue suficiente para que todos se dieran cuenta del error que habían cometido, puesto que el ferrari arrancó a toda velocidad, saliendo del rango de ataque de los portadores.

—¡Maldito desgraciado! —Gritó Chat, realmente furioso. —Te dije que te mataría si te atrevías a hacerle daño de nuevo.

Cobra soltó una risa despectiva mientras presionaba con más fuerza su espada.

—¿Colette? —Espetó Ladybug aterrizando atrás de todos los portadores.

Por un momento, todo fue confusión para los portadores. Ninguno entendía cómo era posible que Ladybug estuviera a sus espaldas y estuviera al mismo tiempo presa entre los brazos de Cobra, y luego todo cobró sentido.

Cobra soltó a su compañera, le tomó una mano y ambos hicieron una reverencia elegante antes de correr al borde de la azotea. Colette saltó primero y Cobra se lanzó a atraparla, dejando a todos los portadores boquiabiertos.

—¿Qué acaba de pasar? —Espetó Ladybug, pasmada.

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El sapo y Cupcake entraron a la bodega y bajaron de la camioneta, el chofer del ferrari descendió, pero esperó antes de abrir la puerta trasera. Pasaron largos minutos hasta que Cobra y Colette entraron por una ventana y se acercaron hasta sus otros compañeros, chocando puños e intercambiando saludos, divertidos de estar reunidos de nuevo.

Cobra miró al piloto y sonrió de medio lado. —Thomas, Ethan y Jeanette no están en condiciones para terminar la misión, pero gracias a ellos estamos aquí. —Soltó el portador abriéndose de brazos. —"El zorro ha vuelto a la madriguera" —Dijo al final haciendo una reverencia elegante y sonriendo para sus compañeros.

Colette le miró despectiva, murmurando entre dientes, tan bajo que sólo Cobra le escuchó.

—¿No se supone que la clave sólo la tiene el líder del equipo?

—No olvides que llevé cargando a Thomas hasta el callejón. —Respondió en el mismo tono, girando el rostro hacia la chica. —Y charlé con él ahí antes de que llegaras. ¿Confías o no en mí?

—No. —Puntualizó Colette furiosa. —Sí durante la misión, no ahora.

—Muy bien. —Murmuró Cobra en medio de un suspiro.

El chofer del vehículo asintió abriendo la puerta; primero una pierna, piel morena, estilizada, agraciada, un tacón de aguja relativamente bajo. La otra pierna, revelando el borde de un vestido negro, luego la chica, que sonreía complacida.

—Así que valen los cien mil por cabeza. —Dijo Lila Rossi sonriendo orgullosa.

Cobra tuvo que recurrir a todo su autocontrol, respirando profundo mientras ponía las manos en la espalda, en un saludo militar.

—Su fama la precede, señorita Rossi. —Espetó el reptil ladeando el rostro, agradeciendo que la mitad de su rostro estuviese cubierto para ocultar el desprecio de su expresión. —¿A qué debemos esta sorpresa?

—Quería confirmar por mí misma si los servicios que pagué valían la pena. Ahora sé que este equipo táctico está capacitado para poder con los portadores. El depósito ya está hecho en sus cuentas, el dinero ya está con ustedes, salvo con quien pidió el efectivo. Pronto estaré contactándolos para trabajo en forma. Sé cómo dar con todos menos... contigo. —Dijo con voz seductora acercándose hasta Cobra, el muchacho no se movió de su sitio cuando Lila paseó su mano derecha por todo el pecho del muchacho, en un gesto sensual y contenido, como si tratara de seducirlo. —¿A ti dónde puedo contactarte si te necesito?

—Con todo respeto, señora. —Soltó sin mirarla a los ojos. —Mi trabajo con usted terminó. Como dije —añadió dedicándole una mirada fría y despectiva mientras retrocedía un paso, poniéndose fuera del alcance de la chica —, su fama la precede.

Lila soltó una risa por lo bajo y asintió retrocediendo, chascando los dedos.

El conductor abrió la cajuela del vehículo y sacó una mochila de gimnasio, negra, vieja, misma que entregó a Cobra.

El muchacho recibió la mochila y la abrió, revisando que todo estuviera en orden, percatándose con la vista de la serpiente que algunos billetes tenían un localizador implantado. Sonrió de medio lado antes de colocarse la maleta en la espalda y asentir.

—Ya veremos. —Murmuró Lila volviendo al vehículo. —Ya veremos.

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—¡Oye! —Exclamó Colette alcanzando a Cobra en la calle, corría, ¿cómo había llegado el portador tan lejos caminando solamente? Tenía las piernas larguísimas. —¿A qué te referías con lo de la fama de Rossi?

—Lila es una mujer muy peligrosa. Y lo digo yo. —Puntualizó como si aquello fuera suficiente referencia. —Si puedes evitarlo, no te líes con ella. Luka no confía, Marinette no confía, y los otros portadores no confían.

—¿Los otros portadores?

—Aunque trabaje por mi cuenta, Colette, yo también soy un portador de miraculous. Yo soy la otra serpiente, y sé de primera mano por boca de Viperion que Lila es de los enemigos más formidables a los que enfrentaron en su adolescencia. Nadie sabe cómo hizo su fortuna, pero muchos creemos que hay mucha sangre de por medio. Así que, por ti... Por Jeanette, aléjate de ella. Nunca te has involucrado con alguien tan peligrosa.

—¿Desde cuándo te importa tanto? —Espetó ofuscada, cruzándose de brazos al verlo alejarse.

—Desde que a Luka le importa, y estoy en deuda con él. —Insistió en su argumento hasta perderse en las sombras.

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Cobra tocó tres veces a la puerta. Sí, era poco ortodoxo llegar a un lugar a las dos de la mañana y esperar que abrieran gustosos, pero una mujer de edad avanzada se asomó por la ventana antes de abrir y sonreír para el portador.

—Viperion dijo que vendría alguien. —Murmuró ella confundida, mirando a Cobra de pies a cabeza. —Tú te pareces mucho al héroe.

Cobra retrocedió medio paso, sorprendido ante la afirmación.

—Es... mi hermano. —Mintió el portador, desviando la mirada.

—Sus ojos son idénticos. —Murmuró ella ensanchando la sonrisa. —Pero pasa, por favor.

—¡No, yo...! Llevo prisa. —Murmuró apenado, haciendo una reverencia pronunciada. —La serpiente me pidió que trajera esto, para la causa de los instrumentos. —Dijo dejando la mochila dentro de la casa y sonriendo antes de darse la vuelta.

La mujer revisó el contenido y abrió los ojos, pasmada. —No sé de dónde sacan los recursos, pero su hermano y usted han hecho mucho por esta casa.

—El cursi de la lira cree que es bueno fomentar la música en los niños. —Espetó Cobra, fingiendo desprecio, pero sonriendo ampliamente. —Yo creo que es una pérdida de tiempo hacer una orquesta con huérfanos y monjas, pero él cree en la causa. No lo voy a juzgar por ello.

—Tocaremos algo en su honor. —Advirtió la mujer sonriendo ampliamente. —De ambos.

—¡No, por favor! —Espetó Cobra volviendo el rostro antes de saltar al siguiente techo.

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Lila sonrió ampliamente al localizar los rastreadores en su monitor. Había mandado a seguir al portador para tratar de descubrir algo de él, así que cuando por fin dejó de moverse, ella creyó que lo había atrapado.

No pudo evitar soltar un grito de frustración al percatarse de que todos los billetes que tenían un rastreador estaban puestos en el mismo sitio. El bar de Les reptiles, situado en los suburbios parisinos.

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Cobra dejó caer la mochila en la barra, cerca de novecientos euros en billetes de toda denominación.

—Lo que alcance a correr por mi cuenta esta noche. —Soltó el portador levantando su vaso de whisky hacia Andreé, con los ojos cubiertos y la boca libre, brindando con el reptil.

Vació el contenido en un trago y encaró al encargado de la barra, sacando cincuenta euros y entregándoselos en la mano. —Y el resto para ti. Sé generoso.

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Luka entró por la terraza al departamento. Marinette dormía tranquilamente en la cama, abrazada de la almohada de su esposo con expresión de angustia. El muchacho sonrió de medio lado, agachándose sobre ella y besándole la mejilla, consiguiendo que se removiera en la cama y entreabriera los ojos.

—Hola cielo. —Murmuró ella, adormilada. —¿Qué tal la noche?

—Productiva. No imaginarás quién nos contrató. —Espetó divertido mientras se quitaba las botas, sentado al borde de la cama.

Marinette suspiró enderezándose y se acercó hasta su esposo, recargando el rostro sobre su hombro y abrazándole el pecho mientras él terminaba de quitarse los zapatos.

—Adrien estaba furioso contigo. —Murmuró ella, divertida. —De verdad creyó que me habías tomado como rehén.

—Tú tienes la culpa, ¿por qué no les dijiste que íbamos a pelear en serio? —Soltó él conteniendo las ganas de reírse antes de quitarse la camiseta y desabrocharse el pantalón.

—Quería mantenerlo genuino. —Respondió la chica recostándose y delineando el tatuaje de las alas con la mirada, revisando las cicatrices, sonriendo al confirmar que su esposo seguía en una sola pieza después de esa noche de locura.

Luka bufó divertido antes de levantarse para quitarse el pantalón y murmurar. —Pobre gato. —El muchacho frunció el entrecejo recostándose frente a su musa y abrazándola con fuerza cuando ella colgó sus delgados brazos en torno a su cuello. —Vi a una nueva portadora, pero no peleó a nuestro lado.

—No. Ella... —Marinette suspiró pensando en sus palabras. —Ella debe mantenerse al margen y limitarse a observar la mayor parte del tiempo. Su poder es parecido al de Viperion.

—Ya veo... —Murmuró Luka sombrío. —Alguien murió esta noche, y ella vino a evitarlo.

—No quiero... —Murmuró Marinette con voz ahogada —considerar esa posibilidad.

—Estoy aquí, a tu lado. —Murmuró Luka apresando con más fuerzas el cuerpo de Marinette y besándole la coronilla antes de continuar. —Y no existe fuerza en este mundo que me aparte de ti. ¿Comprendes eso?

—Lo comprendo. —Murmuró ella, asintiendo y sonriendo ampliamente, sintiendo que la sensación de vacío desaparecía de su pecho poco a poco.

Y aunque en los bordes de su memoria estaba latente el recuerdo de haber tenido las manos llenas de sangre, prefirió olvidar esa vida que nunca había ocurrido, sin animarse a confirmar si se trataba de ella muriendo o alguno de sus seres queridos.

Nadie había muerto esa noche y eso era lo que contaba.

Ahora debían descansar.

—Por cierto. —Murmuró Luka antes de caer en el sueño más profundo. —Lena de la disquera quiere que prepare una sorpresa para el programa al que nos invitaron y quiero pedirte un favor. Pero mañana.