Almanele: Gracias por lo de las transiciones, Creo que en este arco veremos más de los reptiles y de sus funciones, pero todavía falta un poco para eso, pero quería aprovechar el espacio y explicar un poco todo mi embrollo mental. Amo que hayas cachado el título al vuelo, gracias por notarlo. Nos leemos pronto.
Rebeca . Sz:Más adelante voy a poner una reflexión de cómo Mari se compara con Colette y Jean, no quería ponértelo en la respuesta para no quitarle dulzura a ese momento.
Skayue-chan: Me moría de ganas de usar esa canción, la verdad es que me cayó de perlas la recomendación ahora que terminaba la saga de reptiles, gracias por eso. Ooooobviamente Marinette le iba a poner las peras a veinte a esa resbalosa jajajjajaja me encanta que te haya gustado la escena del baile, me costó mucho escribirla. Ahora espero lograr ese mismo impacto en este capítulo. Nos leemos pronto.
Road-chan: Aiñ! Gracias por dejarme el comentario!!! No sabes cómo me anima saber que la historia gusta, aunque mucho lo escribo para mí, si lo publico es para la gente. La verdad es que mucha música que he usado para la historia son canciones que me han recomendado lectores en otros capítulos, no conocía Magnet y me enamoré de la versión de Gakupo y Luka. Cuenta con más interacciones de Viperion pas esta entrega, la verdad estoy un tanto asqueada de Cobra y al mismo tiempo ya quiero escribir más de él. Gracias por comentar.
Marianne E: Jajajajajajjajajajaja me encanta tu entusiasmo. Sorry por el oso que te hice pasar (no me arrepiento de nada). Te dije que los guiños irían en aumento, mientras más escribas, más verás del impacto que tus historias generan en mi. Me estuve quebrando la cabeza todo el fin de semana para poder estructurar bien los gremios, ahora a utilizarlos jajajaja. Pronto te revelaré por qué Luka no quería la inmunidad en ese entonces, será un buen capítulo, aunque todavía debato entre cruel y triste. Tú implantaste esa idea en mi cabeza, ahora Adrien es tecladista de KS. Bueno, de Luka. Te entrego los acontecimientos impornates. Disfrútalo!
Marinette sentía un nudo en la garganta, al llegar a aquel mini estudio improvisado se encontraron con que los niños estaban sentados tras sus instrumentos, tocando la Rapsodia azul con ciertas dificultades (principalmente de estatura, dos niños estaban sentados tras sus cellos de cuatro cuartos, demasiado grandes para ellos, comprados así con toda intensión para que les duraran más tiempo), pero con mucha pasión al momento de hacer hablar a los instrumentos.
Una joven de diecisiete años fungía como directora de la orquesta, agitando su batuta para marcar los compases, las entradas y salidas de los instrumentos mientras que con la mano libre dirigía la intensidad con que la música debía ser interpretada.
—Esto es... —Murmuró Marinette sin aliento cuando Luka la abrazó por la cintura para guiarla hacia el despacho de la directora. —Es maravilloso. ¿Hace cuánto estás con este proyecto?
—La orquesta de la casa hogar es la razón por la que me contrataron como profesor en el Conservatorio, hace un par de años convencí a Rose de destinar una parte de las ganancias de los discos para apoyar un proyecto que implicaba enseñar a los niños del orfanato a aprender algún arte. Originalmente era cualquier cosa. Pintura, escritura, música, pero cuando nosotros ingresamos al proyecto, todo se direccionó a la música clásica.
—¿Ustedes lo pidieron así?
—No. —Admitió Luka cediéndole el paso a su musa para que se adelantara en el pasillo. —Los niños lo pidieron. Muchos de ellos se cambiaron a los programas de música cuando supieron que éramos nosotros los que estábamos apoyando el proyecto. Era una forma de dar gracias, pero se dieron cuenta de que tenían talento y potencial desperdiciado, así que cerraron los talleres que se fueron quedando solos y al final sólo uno o dos niños querían seguir con la pintura.
—¿Los dejaron sin pintar? —Exclamó Marinette horrorizada ante aquella idea.
—No. Sé que los becaron en una escuela pequeña. Pero tampoco estoy muy enterado.
Luka abrió la puerta del despacho y sonrió para la mujer que había recibido el donativo de Cobra la otra noche. Ella tenía la mirada fija en la computadora y el ceño fruncido, sus lentes se habían resbalado hasta quedar en la punta de la nariz y ella levantaba el gesto para enfocar mejor.
—Luces radiante, maman Lapin.
—¿Mamá Conejo? —Repitió Marinette confundida.
—¡Luka Couffaine! —Exclamó ella levantando la vista y quitándose sus lentes.
Se dirigió hacia los muchachos y besó ambas mejillas de Luka antes de tomarle el rostro y observarlo con ojo crítico.
—Hola, señora Maxence.
—Estás más llenito y tus mejillas tienen mejor color. —Observó divertida. —Me alegra saber que estás comiendo bien, no puedes vivir toda la vida a base de comida rápida.
—Me estás quemando. —Murmuró Luka divertido con las mejillas apretadas y la boca hecha puchero ante la presión de las manos de la mujer.
—Estoy diciendo la verdad. —Espetó la mujer tomando la barbilla de Luka en una mano antes de obligarlo a girar el rostro de un lado al otro. —Te quitaste los aretes, pero me imagino que fue sólo para la visita.
—Lo que sea con tal de darte gusto. —Comentó el guitarrista con la mandíbula apretada por los nervios.
—¿Por qué te sigues pintando el cabello de azul? Ya te hace falta un corte, lo tienes muy largo.
—Lo sé. —Dijo Luka enderezándose de nuevo y tomando las manos de la mujer, evitándole seguir con su escrutinio kinestésico. —Ya me lo voy a cortar, lo prometo.
—Nada muy radical, me imagino. No me gustaría verte llegar con una mohicana el día que te toque dar clases.
—No es mi estilo, maman Lapin. Lo sabes.
—Más vale; aunque tampoco pareces ser del tipo que de donativos para casas hogares, y aquí estamos, con una orquesta funcional lista para un evento de beneficencia para la casa, sólo porque a un guitarrista punk medio amargado se le ocurrió hacer un donativo.
Marinette ya no pudo aguantar la risa, un sonido tintineante y diáfano que se escapó de sus labios obteniendo la atención de su esposo y la directora. El muchacho le dedicó una sonrisa dulce mientras que la señora Maxence la escrutó de pies a cabeza, analizando a la joven en busca de una primera impresión.
La imagen de Marinette riendo era la impresión perfecta.
La chica tenía los ojos cerrados, se cubría la boca con el dorso de una mano mientras que la otra se aferraba a la correa de su bolso, ella llevaba una sudadera de zíper abierta, misma que caía por debajo de su hombro izquierdo, posiblemente por la risa. Llevaba también una camiseta de cuello oval blanca con estampado de Jagged Stone, short rosa pastel de mezclilla, medias negras con encaje de flores y tenis converse. Todavía había vestigios del tinte rosa en la mitad de su cabello, que caía quebradizo alrededor de sus hombros atado con un listón a manera de diadema. Dulzura, sofisticación y un toque juvenil, la pinta de una chica de veinticinco años arrancando su carrera en el mundo de la moda.
—Mira nada más. —Comentó la directora sonriendo enternecida. —Si aquí está por fin la perfecta Marinette.
La aludida dejó de reírse y bajó la mirada con una sonrisa apenada.
—Mucho gusto. —Murmuró la aludida haciendo una reverencia ligerísima.
—Eres más bonita de cómo te platica, pero definitivamente no eres nada de lo que imagine. —Dijo la mujer avanzando unos pasos hasta Marinette y tomándole las mejillas en un gesto maternal y protector.
—No. —Explicó Luka sonriendo. —Mamá Conejo esperaba una chica tatuada, con piercings, vestida de cuero negro y estoperoles.
—Como Colette. —Mencionó la joven sonriendo.
—Como Colette. —Corroboró Luka divertido ante la expresión de pasmo de la señora Maxence. —Marinette y Colette son buenas amigas. —Comentó Luka para la señora, tratando de disminuir la sorpresa. —Pero no estamos acá para eso, ¿verdad?
—No. Definitivamente no. —Murmuró la directora asintiendo una vez, sonriendo de oreja a oreja. —No entiendo por qué te importa tanto, pero aquí está lo que me pediste. —Añadió al final acercándose a su escritorio y tomando un recopilador, mismo que le entregó a Luka después de darle una ojeada, asegurándose de que fuera el correcto. —Toma asiento, querida. ¿Café?
—Gracias. —Murmuró Marinette acercándose hasta el sillón pegado a la pared mientras Maxence acercaba una mesita con ruedas preparada para servir aquella bebida y Luka comenzaba a caminar por el lugar, perdido en los renglones de información. —No quiero ser indiscreta.
—Ay no, por favor se todo lo curiosa que gustes. —Exclamó la directora sirviéndose su propia taza e invitando a Marinette a preparase a su gusto el café, Luka carraspeó al escucharlas, pero no levantó la vista de la carpeta. —Por cierto, ya que el caballero de tu marido no nos va a presentar, mi nombre es Clarisse Maxence, pero todos me llaman Claire o Maman Lapine.
Marinette rio discretamente pensando en aquello. —Mamá conejo, no puedo imaginar por qué apodarían así a la directora de una casa hogar de niños huérfanos. Marinette Dupain-Cheng. Encantada.
—Me gusta tu sentido del humor. Incluso pareces una jovencita sofisticada y centrada. Me gusta la gente que tiene clara la mente y las ideas. —La mujer levantó la vista hacia Luka, exclamando fuerte: —Esta si me gusta para ti, una que te ancle al suelo y que amarre tus demonios cuando te enfurezcas.
Luka suspiro rodando los ojos, fingiendo no haberla escuchado mientras seguía con su paseo por el despacho, cambiando de hoja con el ceño fruncido.
—Bueno, señorita Dupain-Cheng...
—Señora de Couffaine. —Cortó Luka con el entrecejo fruncido, mirándolas de reojo, reclamando.
—Pensé que estabas ocupado como para prestar atención. —Desafió Clarisse, divertida.
—Hay prioridades. —Espetó el muchacho antes de volver la vista a la carpeta. —Nos casamos hace un mes, más respeto para los títulos.
—Dios, ¿siempre es así de posesivo? —Soltó divertida la directora.
—Generalmente, pero me parece muy dulce cuando se pone así. —Marinette bajó la voz y cubrió su boca con la mano para que sólo escuchara la señora Maxence. —Me parece un niño pequeño que se aferra a su juguete más preciado. El último oso de peluche a prueba de fantasmas y monstruos bajo la cama.
—Esa frase me la quedo. —Exclamó Luka sacando su teléfono y sonriendo para Marinette.
La chica sonrió de medio lado y asintió una vez, antes de volver su atención a Mamá conejo.
—Me imagino que no tienes idea de por qué estás acá.
—Luka dijo que tenía una sorpresa para mí, así que aquí estamos.
—Ya está todo listo, entonces. —Comentó Maxence levantándose y mirando a Luka. —Puedes llevarte esa carpeta, es una copia que preparé para ti.
—Gracias.
—Vamos entonces al foro.
—¿Al foro? —Repitió Marinette mirando a Luka confundida.
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La orquesta estaba dispuesta en el escenario, Marinette y Luka se detuvieron de pie a mitad de las escaleras, entre las butacas. La misma joven directriz que habían visto al llegar les dedicó una mirada, expectante, sonrió ampliamente cuando Luka asintió, autorizándole a comenzar, pasando un brazo por los hombros de Marinette y guardando su mano disponible en el bolsillo.
Marinette sintió un escalofrío recorrerla cuando inició la música, el piano con su melancolía antes de que otros instrumentos se sumaran a la ejecución. Mariage d'amour. Marinette había llegado a la conclusión de que ella reconocería aquella pieza en donde estuviera, pero escucharla ejecutada por una orquesta completa, eso era una experiencia diferente.
Los violines acompañaban la melodía enalteciéndola y consiguiendo que sonara como una pieza nueva, diferente, más triste, más profunda.
Marinette quiso decir algo, pero las palabras se le atoraron en la garganta. La exquisitez de la música la embargaba en ese momento, le dolía el pecho de tanta emoción que sentía y estaba segura de que Luka podía escuchar perfectamente sus latidos del corazón. No hacía falta decir nada, de todos modos, su esposo podía leerla cuan libro abierto.
La joven diseñadora suspiró sonriendo, llevando ambas manos a su pecho y permitiendo que las lágrimas se deslizaran por sus mejillas mientras Luka le besaba la sien y murmuraba bajito, entre dientes: —Habría querido hacer más, pero con todo lo que ocurrió... Llámame cursi, si quieres, pero hoy es nuestro primer aniversario.
El recuerdo de Luka tocando Mariage d'amour una madrugada la golpeó. Claro, se habían hecho novios un día 18, y con todo lo que estaba pasando era comprensible que Marinette se hubiese olvidado de la fecha, así que tendría que compensar aquello.
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—Explícame por favor lo de la orquesta. —Murmuró Marinette cuando Luka se subió al auto y arrancó el vehículo en dirección al Grand París.
El muchacho vestía un frac completo mientras que ella llevaba un vestido plateado ceñido hasta la cadera, cola de pato que partía de sus rodillas y se abría hasta el suelo, tirante al cuello, el cabello recogido en un moño alto y algunos cadejos de cabello enmarcando su rostro.
—Hace unos cuatro años di con la casa hogar que conociste. Habían llevado ahí a la hija de un reptil que cayó en un fuego cruzado, la niña no conocía parientes cercanos, estaba sola. Andreé me pidió que echara un vistazo, como un favor personal, quería saber si el lugar en el que la niña estaría era digno. —Hizo una pausa, evocando sus recuerdos, pensando en las instalaciones y en los niños. —El lugar era... austero. —Dijo haciendo una mueca y rascando su nuca. —Pero la gente era amable con los niños y estaban peleando por conseguir apoyos del gobierno, me enteré de los programas de becas de arte que el orfanato tenía para sus adolescentes mayores y hablé con Jule para ver qué podíamos hacer nosotros.
—¿Y cómo se relaciona esto con los reptiles? Con los niños, quiero decir.
—La joven directriz de esta mañana se llama Adeline. Ella es la hija pródiga, así la llamó Andreé al ver en lo que se convirtió. Los otros hijos del herpetario la respetan y admiran, así que Colette, Juleka y yo hemos intentado por todos los medios hacer que otros adolescentes se interesen en las artes, en la música y eso. Queremos sacarlos de Les Reptiles, del bar, para que hagan algo productivo.
—¿Para qué quieren sacarlos de un bar en el que están a salvo?
—No están precisamente a salvo. —Murmuró Luka con el ceño fruncido. —Es cierto que ningún reptil les va a hacer daño, pero ellos mismos buscan pleito entre ellos y en las calles. Me preocupa esa situación.
—¿Quién diría que Luka Couffaine tiene corazón? —Bromeó Marinette acariciándole una rodilla y consiguiendo que el muchacho le dedicara una mirada de reojo. —¿Y cómo se relaciona el Chat con todo esto?
—Jean me dijo que tuvo algunos problemas económicos, así que convencí a Rose, Jule e Iván de invertir. Aunque pusieron todo a mi nombre. —Dijo frustrado, rodando los ojos. —Yo quería que fuera algo de toda la banda. Pero bueno, soy embajador de Kitty Section por lo visto.
—¿Más donaciones anónimas?
—Más bien, compre acciones del bar. Soy socio capitalista o algo así.
—Con razón Jean no me quería cobrar los tequilas la última vez que fui. —Soltó Marinette divertida. —¿Y entonces? ¿Cuál es el plan maestro para sacar a los reptiles jóvenes?
—Estaba pensando en convertir en Chat en una especie de base para los jóvenes. No está tan lejos de los suburbios, Colette y Jean lo frecuentan mucho y eso atrae la atención, pero estoy pensando en algo más, como una noche de micrófono abierto.
—¿De micrófono?
—¿Sabes cuántos niños del herpetario iniciaron a estudiar música desde que Colette y yo nos volvimos relativamente famosos? —Soltó Luka con orgullo. —Muchos son muy buenos, pero no siempre les dan oportunidades.
—Qué dulce eres. —Murmuró la chica sonriendo enternecida.
—No hagas santo al pecador. —Espetó Luka en respuesta, con el entrecejo fruncido y contrariedad en la mirada.
—Di lo que quieras, Luka Couffaine, pero para mí —comentó la chica levantándose en su sitio para besar la mejilla de su esposo y hacerle sonreír —, para mí eres un héroe.
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El salón estaba adornado con flores blancas y azules, las mesas dispuestas alrededor de un espacio al centro que serviría como pista de baile más tarde, un estrado pequeño y la mesa de honor; le habían dicho a Marinette que la cena era para celebrar los logros de la firma de ese año y le habían pedido que fuera como invitada de honor, su mandíbula casi toca el suelo cuando anunciaron que la cena era en realidad para enlazar las boutiques Bourgeois y Dupain a la firma Agreste, nombrando así a Chloe y Marinette como socias de la firma.
Todos los presentes aplaudían, Chloe sonreía con suficiencia sentada al lado de Marinette, saludando y agradeciendo con la cabeza con aquella expresión de arrogancia que tenía tan bien estudiada para la prensa. Marinette tenía la boca abierta y miraba a Luka con pasmo, mientras él, sentado a su lado, le sonreía aplaudiendo.
—Sonríe, querida. —Soltó Chloe divertida, con los dientes apretados, inclinándose un poco hacia Marinette y codeándola discretamente. —Te están fotografiando.
Marinette miró a Chloe un segundo y luego soltó una risita cargada de nerviosismo, ambas chicas conectaron sus miradas en el momento en que un sinnúmero de flashes las cubrió. Ambas se pusieron de pie en sus lugares y se abrazaron la una a la otra. Marientte atesoraría aquella foto el resto de su vida al percatarse de que la sonrisa de Chloe era auténtica. Estaban felices la una por la otra.
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—Tú sabías de esto. —Murmuró Marinette cuando los meseros recogían los platos y las charlas se alzaban por todo el lugar.
Luka sonrió de medio lado aflojándose un poco la pajarita mientras asentía con expresión culpable pero orgulloso de lo que había hecho.
—Adrien me pidió que guardara el secreto. Y que me asegurara de que llegarías a tiempo.
Luka paseó una mirada por todo el lugar, suspirando, sabiendo que no podían abandonar la fiesta en el momento que quisieran puesto que su esposa era la invitada de honor. Ya encontraría algo en qué ocupar la mente.
—Te aburres. —Acusó la chica, divertida.
—No, para nada. —Murmuró Luka tratando de sonar convincente.
—Tienes una forma curiosa de arrugar la nariz cuando te aburres.
Luka bufó divertido ante aquella afirmación. —Por favor. —Soltó incrédulo.
—Luka, la memoricé a los quince años, no hay nada que puedas hacer para ocultarla de mí.
El aludido miró a su esposa con sorpresa, un leve rubor se plasmó en sus mejillas y él sonrió incrédulo de aquello, recordándose a sí mismo que Marinette en su adolescencia había dado señales de sentir algo por él a pesar del niño Agreste. Asintió una vez, cediendo la victoria.
—Ok. Me aburro.
—Lo sé, y te aburres por estar pensando en escapar en lugar de disfrutar la fiesta.
—Eso dices tú porque son tus ambientes. —Defendió el muchacho tomando una mano de Marinette y besándole los nudillos.
—Eso digo yo porque yo sí aprovecho las fiestas. —Atajó divertida y sonrojada ante el gesto gallardo de su marido. —Charlo con la gente, busco a viejos amigos y posibles contactos, y además bailo. Mucho.
Luka sonrió ante aquella idea, un grupo instalaba sus instrumentos al borde de la pista, cuestión que lo hizo componer una mueca de malicia y seducción.
—Yo también puedo bailar.
—Me gustaría mucho verlo. —Soltó divertida.
Era cierto, en todo el tiempo que tenían de conocerse, Luka y Marinette habían coincidido más veces en fiestas de DJ que en cenas formales. Y en todas las cenas en las que habían sido invitados especiales, Luka (importándole tres pepinos ser el invitado de honor en algunas ocasiones) había encontrado la manera de escapar en cuanto pasaban las formalidades.
Luka sabía bailar, sí. Pero Marientte nunca había tenido ocasión de bailar con él en algún evento.
La diseñadora se quedó helada cuando Luka se puso de pie y avanzó hacia los músicos con su mejor sonrisa, iba a cobrar venganza por su burla, estaba segura. Marinette no pudo evitar tragar saliva al ver a Luka caminando hacia ella mientras se deshacía el nudo de la pajarita y sus ojos centelleaban un momento.
Estaba perdida.
—¿Me concedes una pieza? —Murmuró él con aires misteriosos, haciendo una reverencia ligera y guiñándole a su esposa.
La gente estaba muy ocupada en sus conversaciones como para prestar atención a la pareja que se había detenido a media pista.
—Afloja la cadera y sígueme. —Ordenó el muchacho poniendo la mano en la cintura de Marinette y atrayéndola hacia sí, la llevó a posición de baile, con un brazo bien estirado y el rostro vuelto a un costado.
(Propuesta indecente – Romeo Santos)
El sonido del acordeón llenó el lugar, la introducción de un tango en la que Luka reclinó a Marinette hacia atrás, en un movimiento lento y seductor, para luego atraerla de golpe hacia sí y girarla para que le diera la espalda, puso un brazo alrededor de la cintura de la chica y la acercó a su cuerpo, besándole el cuello mientras le tomaba la muñeca con la mano libre y volvía a extenderlo lejos de ellos, dando dos pasos de lado. La hizo girar sobre sí misma para tenerla de frente y cambió la música. Los instrumentos se sumaron hasta marcar el ritmo de bachata y los chicos comenzaron a moverse de un lado a otro por toda la pista de baile.
Marinette no tenía idea de cómo se bailaba aquello, y tampoco tenía idea de dónde había aprendido Luka a bailarlo.
—Manos. —Pidió el muchacho, Marinette aflojó los brazos y Luka llevó primero una y luego la otra muñeca de la chica por encima de la cabeza sin dejar de dar pasos cortos y controlados de lado a lado, la dejó en esa posición para tomarle la cintura y hacerla girar sobre sí misma, de nuevo de espaldas a él antes de repetir el proceso: tomarle una muñeca para bajarla, y luego la otra, dejando los brazos hacia los lados, entrelazando sus dedos delicadamente.
Una aventura es más divertida si huele a peligro
Luka le tomó ambas manos a Marinette y la hizo girar un par de veces sobre sí misma antes de atraerla de nuevo, frente a sí, subiéndole un poco la falda del vestido para que las piernas tuvieran más espacio para moverse.
Y si te invito una copa y me acerco a tu boca...
Sonrió colocando una rodilla en medio de las piernas de Marinette, colocó una mano de forma respetuosa en la espalda desnuda de la chica, levantando el codo como llevándola a posición de vals antes de volver a los pasos de lado, contando en su oído.
—Se baila en tres tiempos y en el cuarto se levanta la cadera y la rodilla.
—Lo tengo. —Murmuró ella asintiendo.
—Un, dos, tres, rodilla. Eso. —Murmuró divertido cuando la chica comenzó a fluir con la música.
Si te falto al respeto y luego culpo al alcohol...
Luka tomó de nuevo las manos de Marinette, él avanzó de lado, pero hizo a la chica girar sobre sí misma un par de veces ida y vuelta.
¿Si levanto tu falda me darías el derecho...?
Luka sonrió haciendo que Marinette subiera una rodilla y le abrazara a cadera con ella, reclinándola hacia atrás en una pose clásica de tango para luego volver a la bachata.
—¿Sabes lo que es un adorno? En baile. —Murmuró Luka pegando un poco más a Marinette mientras pronunciaba los movimientos de la cadera de ella, guiándola con la mano pegada en su espalda baja, demasiado cerca de la cadera.
—Sí... —Murmuró ella tímidamente mientras Luka se plantaba.
—Afloja la cadera. Todavía más. Y sigue mis manos.
A ver, a ver. Permíteme apreciar tu desnudez...Relájate, que éste Martini calmará tu timidez...
Luka recargó la muñeca en la cadera de Marinette, agachándose al ritmo de la música. Empujó un poco y luego jaló la muñeca de regreso, consiguiendo que la cadera de Marinette trazara una serie de ochos mientras ambos bajaban y volvían a subir.
—Veamos si podemos hacer lo mismo con la espalda. —Dijo Luka divertido ante las miradas que todos los presentes les dedicaban, asombrados ante la coordinación que habían logrado ellos dos. —Sígueme. —Dijo posando su mano abierta en la espalda de Marinette. —No dejes que tu piel y la mía se separen.
Y si te invito una copa y me acerco a tu bocaSi te robo un besito, a ver ¿Te enojas conmigo?
Marinette movió su espalda en curvas, alejándose y acercándose del pecho de Luka con el rostro vuelto a un lado, sonriendo confiada.
De pronto aquello era sencillo, como respirar. Sus pies iban y venían, guiándolos por todo el espacio, como si tuvieran toda la vida bailando, las caderas de Marinette trazaban movimientos sensuales y controlados, todo girando en torno a Luka, como si volviera a él sin proponérselo.
—Viene otro tango. —Anunció Luka sonriendo. —Todo tu peso en la pierna izquierda y dobla la rodilla. Extiende la pierna derecha hacia atrás.
—Lo tengo. —Murmuró ella sonriendo.
Hey. Listen...I Know what you like...
Luka se agachó en su sitio, haciendo lo mismo que había indicado a Marinette, se agachó tanto como pudo, extendiendo una pierna hacia atrás y volviendo el rostro hacia el suelo, hacia la izquierda al mismo tiempo que Marinette imitaba el gesto. Se enderezaron lentamente y Luka la giró de nuevo, dejándola de espaldas a él, tomándole ambas manos cruzadas haciéndola abrazarse a sí misma mientras se movían de un lado al otro por toda la pista de baile.
Luka levanto las manos de ambos por encima de sus cabezas, para girarlos de nuevo y terminar de bailar frente a frente, con Luka reclinando a Marinette hacia atrás y sonriendo ambos.
