TheBlacKat: Estaba escuchando música en aleatorio del playlist de un amigo cuando Romeo Santos hizo acto de aparición, automáticamente en mi mente vino esa escena de ellos bailando tango. Gracias por leer.
Rebeca . sz: Después de ver a Luka bailando en hielo dije: no hay nada que este hombre no pueda bailar, y salió esto. Gracias por seguir la historia
Marianne E: Completamente de acuerdo, diste en el clavo respecto a los motivos de Luka para querer hacer esa buena acción, ahora sigue el Chat Lunatique, pero vamos un drama a la vez. Quería hacer un inicio de temporada "simbólico" ¿Qué mejor que volver al primer capítulo, literalmente, y retomar algo que me pareció sutil y romantiquísimo en su momento. Comienzan las confesiones bajo la nieve. Respecto a Chloe, la verdad es que la echaba de menos, y verla toda petulante en Startrain me trajo tanta nostalgia, tenía que incluírla de alguna manera. Lo de Luka bailando bachata, bueno, ya supiste de dónde salió la inspiración jajaja, de verdad después de verlo en el hielo, me pareció que él puede hacer lo que quiera. Honestamente lamento mucho que tu momento indulgente se convierta en un momento de dolor, así que espero honestamente que disfrutes muchísimo esta entrega aunque sea sumamente dolorosa. Y sí, definitivamente se va a multiplicar x10, sólo espero que sea sólo para bien jajaja.
Skayue-Chan: Bueno, después de diez años de conocerse, algo acostumbrada debía estar a su bombonazo, no? Ya estoy ansiosa por ver cómo vas a meter lo de los muñecos en tu historia, de verdad. Poco a poco me pongo al corriente con eso, y pronto estarás recibiendo un review y diez mil fangirleos de mi parte jajajaja. Arrancamos con todo el inicio de temporada, no me odies.
Melissa 3: Muchísimas gracias por el comentario, la verdad me alegra muchísimo el día saber que voy por buen camino, una parte difícil ha sido mantener los personajes tan leales a pesar de los cambios oscuros que la saga ha ido tomando, así que ahí me tienes viendo una y otra vez algunos capítulos como Silencer, Oblivio, Captain Hardrock para recordad cómo es la verdadera esencia de ellos. Gracias por animarte a comentar mi historia, de verdad, porque aunque normalmente suelo escribir para mí, también me alegra que esta publicación cumple su objetivo, entretener al público.
Almanele: ¿Verdad que sí lo de la pista de hielo? Es que ese hombre es un as, para lo que se proponga, es un as. Me cuesta trabajo imaginar algo que él no sepa o no pueda hacer después de haber visto su desempeño sobre hielo. Lo de los niños me pareció un buen detalle, hace poco hicimos algo de apoyo social en donde trabajo y los niños nos regalaron dibujos y maquetas. Quise hacer un guiño de eso. Lo de la canción, me pareció un buen símbolo para el "inicio de temporada" que viene a continuación. Espero poder escribir más de Chloe esta temporada, a ver con qué puntadas salen.
Marinette había considerado seriamente pedir apoyo a los músicos para sorprender a Luka, cantarle alguna canción enfrente de todos, dedicarle algunas palabras, pero toda idea que podría haber surgido en su mente se desvaneció al ver a Wayzz flotando hacia Adrien a toda velocidad. La chica se levantó de la mesa y alcanzó al rubio en las escaleras cuando el pequeño kwami ya había iniciado a hablar.
—Pidió ver a Marinette cuanto antes. Esta vez parece serio.
—Wayzz. ¿Pasó algo?
—Sí, Marinette, es el maestro Fu...
—Llévate el auto. —Pidió Luka llegando, sacando conclusiones al escuchar aquellas palabras. —Yo me encargo de disculparte con los invitados.
—Es una emergencia familiar. —Dijo Adrien asintiendo para Marinette, dándole a entender que, como representante de la firma lo entendía. —Te alcanzaré en cuanto pueda deshacerme de la gente.
—Ve con cuidado. —Dijo Luka tomando las mejillas de su esposa y besándole la frente.
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(Lay me down – Sam Smith)
Marinette sostenía la mano del maestro Fu entre las suyas, sonreía de oreja a oreja con los ojos a punto de desbordarse en lágrimas, aquel hombre le dedicaba una mirada dulce y le acariciaba una mejilla con la mano disponible. No le quedaban muchas fuerzas para hablar, aunque no había mucho por decir a estas alturas.
En los años pasados parecía haberse dicho todo. Doce años de experiencias y de recuerdos llenos de magia, de amor, de momentos amargos y decepciones. Pero cada segundo pesaba como mil toneladas, y valía su peso en oro.
—Eres muy valiente, Mari... —Murmuró Fu con cariño y adoración. —La hija que nunca tuve y la portadora más poderosa que se ha conocido.
—Maestro Fu, usted también ha sido de los mejores guías. —Murmuró Tikki acostándose en su pecho y pegando su cabeza ahí, escuchándole el corazón, sintiendo que el suyo se contraía al percatarse de que el de aquel hombre parecía latir cada vez más lento.
—Maestro, es muy pronto para ponernos dramáticos. —Bromeó Marinette acariciándole el rostro al hombre antes de besarle la frente. —Seguro es otra indigestión nada más, y en la mañana todo estará como si nada.
—Quisiera que fuera una indigestión. —Dijo entre risitas mientras Marinette acercaba un vaso con agua y se lo ofrecía. Le ayudó a beber cuando el maestro comenzó a toser por el esfuerzo. —Pero temo... —Dijo cuando Marinette volvió a poner el vaso en su lugar. —Temo que se ha llegado mi hora, Marinette, puedo sentirlo en mi pecho.
—Maestro. —Exclamó desde la puerta Adrien, que había llegado al lugar corriendo, barriéndose para quedar de rodillas al lado de Marinette y tomarle la otra mano a su maestro. —Aquí estamos...
—Sí, por fin juntos. —Soltó divertido. —No saben cuántas veces me imaginé el momento en el que descubrieran sus identidades. Siempre supe que estaban hechos para pelear juntos.
—Lástima que creyéramos que éramos el uno para el otro. —Soltó Adrien divertido, abrazando a Marinette por los hombros. —De haberlo sabido antes, habría sido más sencillo todo.
—O todo se habría arruinado desde el principio. —Comentó Fu considerando la otra opción. —No sabemos cómo será la historia a menos que nos arriesguemos a vivirla, pero aquí están, juntos y preparados para convertirse en los guías de una nueva generación de portadores.
—No sea ridículo, maestro. —Espetó Adrien sintiendo el nudo en la garganta mientras Marinette volteaba el rostro y ahogaba un sollozo. —Usted los va a entrenar como hizo con nosotros, nos falta mucho por aprender y usted todavía nos está dando lecciones.
—Ay, Adrien... —Murmuró aquel hombre palmeando la mano de su pupilo. —Imprudente como siempre.
—¿No soy el Chat Noir Perrrrfecto? —Bromeó sonriendo de oreja a oreja.
—Siempre lo fuiste. —Murmuró cerrando los ojos y acomodándose en su lugar.
—Mari... —Llamó Luka desde la puerta.
Ambos portadores levantaron la mirada y la joven Catarina no pudo evitar romper en llanto al ver a Kagami, Alya y Nino en la puerta al lado de su esposo.
—No había tiempo de explicar. —Dijo Alya acercándose hasta el otro lado de la cama del maestro Fu y sonriendo ante la mirada curiosa que aquel hombre le dedicó. —Mi nombre es Alya Césaire, pero soy Rena Rouge.
—Y además una periodista muy intrépida. —Alagó Fu sonriendo con orgullo.
Nino se colocó a su lado y puso las manos en los hombros de su novia. —Nino Lahife. Carapace.
—Ah, Wayzz habla mucho de ti. Dice que eres un gran portador.
—Tsurugi Kagami. —Dijo la chica desde los pies de la cama, haciendo una reverencia pronunciada, cargada de respeto para el protector de los miraculous. —Ryouko.
—Tan bella como orgullosa. Que honor conocer por fin al dragón.
—Mi nombre es Luka Couffaine y...
—¡Ah! —Exclamó Fu divertido. —Tú eres el mentado Luka.
El guitarrista no pudo evitar soltar una risita y asentir.
—Viperion también. —Dijo asintiendo.
—Y Cobra. —Acusó Fu ensanchando su sonrisa.
—¡¿Qué?! —Exclamaron Nino y Alya al unísono, consiguiendo que Fu soltara una carcajada que rápidamente se convirtió en Tos. Marinette se enderezó en su sitio y volvió a acercar el vaso de agua a su maestro.
—No encontré a Chloe por ningún lado. —Murmuró Luka con tristeza. —Habría querido que el equipo original se reuniera el día de hoy, pero... Y no podía arriesgar a los demás portadores. No con las cosas como están ocurriendo.
—Hiciste lo correcto, hijo. —Dijo Fu cerrando los ojos de nuevo.
Los muchachos se acomodaron alrededor de la cama de aquel longevo hombre, sonriendo y charlando animadamente, contando sus historias como portadores, relatándole cómo había sido para ellos ser elegidos por Ladybug, sus miedos e inseguridades, sus batallas personales, las sorpresas de enterarse de las identidades de sus compañeros (Alya le reclamó a Marinette como si no hubiese un mañana, consiguiendo que todos rieran a carcajadas cuando la pelinegra refutó con un amable "Tampoco tú me lo habías dicho", matando todo argumento posterior), todas las veces que cada uno había sido akumatizado y cada vez que un Amok había tomado dominio de ellos. Marinette se aseguró de contar anécdotas también, todas de las aventuras de la vida de su mentor como un protector y como un portador, todas las lecciones que le había dado, todo lo que habían compartido hasta volverse tan unidos.
Lentamente la charla se fue agotando, los suspiros llenaron las frases a medias y los muchachos le dedicaron una mirada pesada a la sonrisa radiante que Fu tenía en ese momento.
Luka y Sass intercambiaron una mirada, el kwami de la serpiente asintió una vez y Luka se levantó mirando a su esposa.
—Es hora. —Dijo el guitarrista dirigiéndose a la cómoda, a tomar la caja de los miraculous.
—No. —Murmuró Marinette liberando las primeras lágrimas. —Es muy pronto, todavía no.
—Mari... —Murmuró Luka abriendo la caja y tomando las cajas individuales, mirándola con una sonrisa de resignación.
La chica comprendió al instante y se levantó, seguida de los demás portadores, todos tomaron alguna caja para convocar a cada uno de los Kwamis, que se situaron alrededor del maestro Fu cuando Plagg y Tikki les explicaron lo que sucedía.
Los muchachos, con las joyas puestas, volvieron a situarse alrededor de la cama y miraron al maestro en espera de algo.
—Luka, te has vuelto sabio. —Alagó aquel hombre. —Todos y cada uno de ustedes. Son justo como los he imaginado cada vez que Marinette me hablaba de sus hazañas. Cada uno de ustedes se ha convertido en un digno portador de sus miraculous.
—Puede estar en paz. —Prometió Marinette. —Sabremos qué hacer.
—Sé que así será. —Murmuró Fu bajito, muy bajito, como si de verdad ya no le quedaran fuerzas para nada más.
Luka suspiró mirando a Sass, quien tenía la mirada puesta en una esquina.
Una lira como la de Viperion descansaba recargada contra la pared, así que el músico se acercó hasta el instrumento y miró a su kwami.
—Todoss ssabemoss cuánto ssignifica el Maesstro Fu... —Dijo Sass llamando la atención de los kwamis, abriendo las manos para invitarlos a formar un círculo. —Assí que deberíamoss desspedirlo como loss guardianess merecsen... ¿No creen?
Un murmullo se levantó entre los kwamis, quienes intercambiaron miradas y sonrisas, hablando bajito y poniéndose de acuerdo.
Luka sonrió trenzando los primeros acordes de aquella melodía, dejando que su instinto lo guiara, si podía leer a las personas, qué tan diferente sería interpretar a los kwamis de sus amigos más cercanos. Cada uno de ellos comenzó a cantar un tono, entrelazándose con las notas que Luka arrancaba a las cuerdas.
La melodía era dulce, cadenciosa, la voz de aquellos seres diminutos se entretejía de forma única y mágica, llenando el lugar de un aura mística y dulce. Incluso Nooroo pudo sentirlo, y desde el lugar en el que le tenían cautivo, cantó.
Pero por un momento las voces flaquearon. Los Kwamis sintieron el dolor de sus portadores como propio, se les cerraron las gargantas y tuvieron que buscar fuerzas para abrazarse unos a otros, cerrando el círculo y tratando de terminar su canción.
No hubo necesidad de hacer mucho.
Luka trenzó un acorde en las cuerdas de la lira y su voz se alzó sobre la de los kwamis, llamando la atención de todos.
Yes I do, I believeThat one day I will be, where I wasRight there, right next to you
Marinette sollozó con fuerzas, pero su voz se unió a la de su esposo mientras Adrien le pasaba una mano sobre los hombros y la apresaba con fuerzas, cantando también.
And it's hard, the days just seem so darkThe moon, and the stars, are nothing without you
Sus voces, quebradas por el llanto se alzaron como un himno. Alya también rompió en llanto entre los brazos de Nino, Kagami se sentó al lado de Adrien y le tomó la mano mientras Luka se sentaba al lado de su esposa y permitía que ella se metiera entre sus brazos y la lira, acurrucándose y haciéndose pequeña para no estorbarle.
Fu no supo en qué momento todas las voces se unieron, ahora estaban cantando todos, ni supo jamás de dónde habían sacado los kwamis la letra de aquella canción, ni supo si terminó de escucharla o partió antes. Pero agradeció sobremanera el darse cuenta de que tanto protegidos como Kwamis había unido sus voces en aquel lecho de muerte con una canción tan hermosa.
Can I lay by your side, next to you, to youAnd make sure you're alrightI'll take care of you,And I don't want to be here if I can't be with you tonight
No, los portadores no pudieron pasar mucho tiempo más separados. Todos se movieron al mismo tiempo, alzando sus voces al unísono, sentándose juntos, apretados unos contra otros, Luka y Adrien espalda con espalda, con sus respectivas novias entre los brazos, Nino tomando una mano de Adrien mientras Alya acariciaba el cabello de Marinette y permitía que Kagami trenzara sus piernas con las de ella, todos hechos bolas como gatitos en su cuna.
Los kwamis se habían amontonado en la cama, alrededor y un poco por encima de la cabeza del maestro Fu, haciéndole suspirar con su calidez. Él no volvió a abrir los ojos, una lágrima se deslizó por su mejilla mientras las voces de los portadores se alzaban sobre el sonido de la lira, con sollozos a medias y voces ahogadas, notas que no alcanzaron por tener el llanto a la mano y risitas nerviosas ante las veces que desafinaron, como si no importara, pero al mismo tiempo, como si fuera trascendental que todo fuera perfecto en esa canción.
Luka olvidó la lira y apresó a Marinette con fuerzas cuando ella llegó al final de la canción, sin poder dar ya una nota correcta, pero sin dejar de cantar, tomando la mano de Fu, que comenzaba a quedarse fría.
Lay me down tonight, lay me by your sideLay me down tonightLay me by your side
No, las gargantas de todos se cerraron, y aunque por un momento creyeron que no serían capaces de terminar la canción, Marinette y Adrien entrelazaron sus dedos en un movimiento simultáneo y conectado, y ellos solos cantaron la última línea. Los portadores originales alzando sus voces una última vez para alguien que ya no estaba a sus lados, y que se había ido con los primeros rayos del alba.
Can I lay by your side, next to you, you
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Luka sostenía a Marinette entre sus brazos, la joven lloraba amargamente afuera de la habitación del maestro. Los demás portadores habían tomado posesión de la cocina, preparando un té y algún desayuno siguiendo las indicaciones de Wayzz, pero la mariquita no pudo dejar el umbral de aquella habitación, sintiendo que en cuanto se dirigiera con el resto de los portadores, entonces aquello se volvería real.
—Me encargaré de todo. —Prometió Luka acariciando el cabello de Marinette. —El funeral y lo demás.
—No. —Murmuró la chica separándose de su esposo y limpiándose las mejillas. —Quiero hacerlo. Quiero hacerme cargo yo, es lo menos que puedo hacer por él después de todo lo que hizo por mí.
—Mari…
—Por favor, Luka. —Suplicó ella tomándole las manos. —Quiero hacer esto.
—Está bien. —Murmuró el muchacho, cohibido ante la intensidad de la portadora. —Pero no lo harás sola.
—Gracias.
—¿Debería alertar a tus padres?
—Ellos… piensan que Fu es un amigo cercano, la versión oficial una vez que vencimos al Hawk Moth de nuestra generación fue que el maestro llegó a Francia tras perder a su hija, y yo se la recordaba. —Se le quebró la voz al recordar las palabras de Fu, sus ojos volvieron a desbordarse y Luka la apresó entre sus brazos, suprimiendo sus propias ganas de llorar.
—Mari… —Luka le besó la coronilla y la apretó con fuerzas. —Juro… —Murmuró entre dientes, sintiéndose impotente ante el dolor de su esposa —, juro que si pudiera pegar los pedacitos de tu corazón con sólo abrazarte así, lo haría. Si pudiera cambiar tu dolor por el mío, lo haría sin pensar, lo juro.
—Créeme, Luka. Lo haces sin lugar a dudas. —Prometió ella aferrándose a su espalda y hundiendo el rostro en el pecho de su esposo y perdiéndose en su perfume.
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Adrien se quedó con Marinette esa mañana mientras Luka iba a buscar a sus padres. Los demás portadores decidieron guardar el secreto, aunque una de las opciones era entregar los miraculous a los otros portadores oficiales, decidieron que Marinette merecía estar en el funeral como una civil, así que le acompañarían como tal.
La mañana se fue en trámites para arreglar las cosas, el cuerpo llegó a la funeraria a las cinco de la tarde, habían decidido hacer algo pequeño y significativo, ni siquiera la prensa debía saber que la diseñadora más importante de la forma Agreste había perdido a un ser querido, y tal vez ese fue el motivo por el que muchos se dieron cuenta de aquello, empezando por sus compañeros de trabajo y siguiendo hasta sus amigos.
Para las ocho de la noche el lugar estaba lleno.
Marinette sintió el brazo de Luka alrededor de sus hombros cuando se percató de que sus amigos del instituto estaban de pie en la sala, ocupando casi los mismos lugares que habían tenido en el salón de clases.
—Debo salir un momento. —Murmuró Luka en el oído de Marinette mientras Alix caminaba hacia ellos. —Hay prensa, y pretendo lidiar con ellos.
—Gracias.
La pelirroja llegó hasta su amiga y la abrazó con fuerzas.
—Lamento tu pérdida, Bichito. —Dijo la chica en un murmullo. —Nos quedamos sin un guía pero estoy segura de que el secreto está a salvo en tus manos.
—¿Cómo lo…? Olvídalo. —Dijo apretando aún más a su amiga y dejando que sus mejillas volvieran a llenarse de agua. —No voy a preguntar.
—Te acompaño como amiga esta noche. Pero vengo a rendir mis respetos como portadora. —Dijo retirándose de su amiga, pero dejando las manos en sus hombros y sonriéndole para infundirle valor.
—Gracias.
—Iré a saludar. —Anunció la chica al ver a Marinette dedicarle miradas de reojo al ataúd. —Te veo en un rato.
Marinette agradeció y se dirigió a la caja, rodeada de flores blancas y amarillas. La joven llevaba un vestido negro sencillo, pero llevaba un moño rojo de lunares negros al cuello. Ya se había dado cuenta de que el resto de los portadores llevaban también algo significativo encima. Luka tenía una corbata oscura con estampado de serpiente, Alya llevaba una estola naranja y blanca, simulando la cola de un zorro, Nino llevaba una camisa negra con tortugas diminutas estampadas en la tela con discreción. Adrien usaba un chaleco con las solapas verdes y mancuernillas en forma de huellas, incluso llevaba puesto un cascabel en el llavero.
Marinette suspiró, Adrien también debía estar pasándolo mal, después de todo había conocido a Fu cuando ellos habían iniciado su noviazgo, el maestro le había tomado cariño al tratarlo, y con el paso del tiempo se habían vuelto cercanos. También Adrien se había convertido en un hijo para Fu, así que el muchacho sentía la tristeza con una profundidad antes desconocida.
El joven Agreste estaba de pie en la entrada de la funeraria, Kagami se sostenía de su brazo, aunque la intensión era sostenerlo, no detenerse de él. Una hora antes de que llegara el cuerpo, Marinette le había insistido a Adrien que fuera a tomar una ducha y se preparara para la noche, ella ya había tomado esa oportunidad mientras terminaban los trámites y le llamaban pata avisar que estaba todo listo. Kagami prometió encargarse de que el muchacho descansara un poco, así que no le tomó por sorpresa el hecho de que, en cuanto se quedaron solos en la casa de Adrien, el muchacho se derrumbara y soltara un alarido antes de llorar abiertamente.
Kagami se había sentado a su lado y lo había abrazado con fuerza, meciéndose atrás y adelante para arrullarlo, llorando ella también al verle destrozado. Y luego de desahogar la pena que lo asfixiaba, Adrien respiro profundo, asintió para sí mismo y se levantó sabiendo que, al menos por esa noche, él debía ser fuerte por los dos. Por si mismo y por Marinette.
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La Catarina estaba al pie de la caja, observando el cuerpo de Fu a través del cristal, percatándose de que lo habían arreglado de una forma pulcra, impecable, incluso habían logrado esa sonrisa autosuficiente y el gesto orgulloso que solía llevar, habían capturado la picardía de su expresión y la serenidad en sus facciones.
Marinette sollozó discretamente, limpiándose las lágrimas del rostro y acercándose hasta poder apreciar de cerca el rostro de su maestro.
La prensa estaba afuera, querían entrar y hacer mil preguntas, pero Luka, con expresión mordaz, les había pedido "amablemente" que abandonaran el lugar antes de que llamara a la policía, exigiendo respeto para una persona que pasaba por un momento muy duro.
Al final había sido tanta la insistencia, que Luka terminó dando una breve declaración mientras Juleka llamaba al detective Maunier para pedir apoyo.
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—Mamá… —Murmuró Adrien pasmado al ver a Emily entrar a la funeraria.
Si, Emily Agreste. La mujer madura a la que habían logrado sacar de su criosueño tanto tiempo atrás, pero quien casi no dejaba su hogar por "motivos de salud", la madre de Adrien se había tomado unos minutos para asistir al funeral, cuestión que había sorprendido a muchos de ellos.
—Hola, Adrien. —Dijo en respuesta antes de abrazarle y suspirar. —Mi Niño, lo siento tanto. —Admitió apesadumbrada mientras Adrien lloraba oculto entre sus brazos.
Emily era notoriamente más bajita que Adrien, lucia delgada y diminuta al lado de su hijo, fuerte, atlético, alto y estilizado, pero justo ahora Adrien era sólo un niño pequeño llorando en brazos de su madre. No hubo necesidad de decir mucho, ella sabía lo que para Adrien significaba perder a Fu; después de lo de Gabriel, Fu se había convertido en un padre para él, un guía dispuesto a darle todo el cariño que necesitara en esa transición tan dolorosa. Ahora se había quedado sin ese oasis en medio del desierto.
—Está bien. —Murmuró el muchacho serenándose y tomando las manos de su madre. —No lo esperábamos, pero buscamos sobrellevarlo.
—La muerte nunca se espera. —Dijo ella acariciando el rostro de su hijo antes de suspirar. —Si necesitas cualquier cosa…
—Gracias. —Adrien suspiro haciendo un movimiento con la cabeza. —Mari está allá adentro.
—Iré a saludarla y en seguida estoy contigo.
Emily llamó la atención de todos a su paso, aunque no hubiese prensa dentro y la gente que acompañaba a los portadores era tan variada, todo el mundo había sabido de la reaparición de la actriz y modelo, Emily Agreste, verla ahí era una noticia completa.
Marinette saltó a sus brazos cuando la vio, la relación que llevaban era cercana, Emily había conocido a Marinette cuando ella todavía era novia de Adrien, así que agradecía profundamente el hecho de que ella hubiese estado ahí para su retoño cuando él había necesitado desesperadamente a alguien. Estar ahí, acompañando a Marinette, era una forma simbólica de agradecer el amor que ella había transmitido a su hijo.
Pasaron largo rato abrazadas, sollozando juntas, Marinette de gratitud, Emily lamentando el dolor de su pupila más leal.
—Lo siento tanto, pequeña…
—Gracias por venir aquí hoy.
—Cualquier cosa que necesites, estaré aquí acompañándolos. —Prometió Emily antes de alejarse de la joven.
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A lo largo de la noche, Marinette se había quedado a solas frente al ataúd varías veces, observando el cuerpo de su maestro, como si esperara que Fu se levantará alegando que todo había sido una farsa para ponerlos a prueba.
Estaba tan perdida en sus pensamientos que no se percató de que las charlas animadas se habían convertido en cuchicheos, murmullos pronunciados en secreto que se agotaban al paso del recién llegado.
—Marinette… —Murmuró una voz a sus espaldas.
La chica, al no reconocer la voz que le había hablado, giró componiendo una sonrisa diplomática, y ocultando su sorpresa al percatarse de que era XY en persona quien acababa de pronunciar su nombre.
El muchacho llevaba un arreglo floral en las manos y la miraba apenado, sin saber cómo actuar o qué decir.
La chica recibió las flores y agradeció con una sonrisa mientras la dejaba en una mesa alta, antes de volver frente al muchacho.
—Gracias por venir, yo… —Murmuró insegura, sintiendo una mezcla extraña entre ternura y confusión. —Perdón. Voy a sonar imprudente. —Dijo compungida. —¿Cómo te enteraste? Nosotros no…
—Alguien twteó un mensaje para ti. —Dijo avergonzado. —Apareció en mis noticias y me puse a investigar al respecto.
—Gracias. —Murmuró Marinette con una sonrisa enternecida, sintiendo que sus ojos volvían a llenarse de agua.
XY rodeó a Marinette con sus brazos en un movimiento tosco, pero la chica agradeció el nerviosismo del artista y correspondió al abrazo con una sonrisa.
Aquel gesto no duró mucho, XY retrocedió como un resorte al percatarse de que Luka caminaba hacia ellos con gesto sombrío, y ni siquiera era por la presencia de la estrella Pop, ni siquiera se había percatado de su presencia hasta que levantó la vista y compuso una expresión de sorpresa.
—Couffaine. —Dijo el artista a manera de saludo.
—Xavier-Yves. —Respondió Luka, arrancándole una mueca al aludido. —Amor, llegó Alya. —Murmuró Luka dulcificando la voz y acariciando una mejilla de la chica antes de tomarle una mano. —Pensé que querrías saludar antes de que pase.
—Gracias. —Murmuró ella antes de volver la atención a XY para disculparse. —Tengo que ir con ella. También conocía a Fu.
—Descuida. —Murmuró el muchacho, incómodo ante la presencia de Luka, alejándose unos pasos. —Solo vine a dar mis condolencias, no quiero ser un problema para tu familia.
Marinette habría querido decir que no era molestia, que no se preocupara. Pero las miradas que ambos artistas se dedicaron entre ellos dejó claro que XY se refería a Luka al decirlo. Las miradas eran feroces, pero al final XY bajo los ojos, amedrentado ante el aura oscura que manaba Luka. El rubio tomó una mano de la chica y depositó un beso en sus nudillos antes de sonreír para Luka y retirarse del lugar.
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(My immortal – Evanescence)
Las nubes cubrían el cielo de Paris. La gente llevaba paraguas consigo, caminando lentamente entre las lápidas, Marinette encabezaba el cortejo fúnebre, con el rostro vuelto al piso y las manos entrecruzadas frente a sí, Adrien caminaba a su lado, con ambas manos metidas en los bolsillos y la vista al frente, percatándose de que todo estaba listo.
El féretro estaba acomodado y todo estaba listo para bajarlo hasta el fondo de la tumba. Esperaron a que toda la gente se reuniera alrededor del hoyo en la tierra y entonces el sacerdote comenzó a hablar.
Y seguramente fue un discurso hermoso, pero en la mente de Marinette resonaban las palabras de Fu, sus lecciones, sus consejos, las veces que le había reprendido por algún error y las felicitaciones. Aunque el sacerdote hablaba de la belleza de la vida, de lo efímero, de la muerte, del amor de la gente, Marinette no tenía oídos para otra cosa más que para el recuerdo de la voz de aquel hombre sabio y longevo.
Sollozó por lo bajo cuando recordó a Fu diciendo "La hija que nunca tuve", el brazo de Adrien rodeó sus hombros y la chica se recargó contra él, evocando más recuerdos.
Bajaron la caja hasta el fondo de la tumba y Marinette se acercó al borde, tomando un puñado de tierra en su mano y asomándose a ver el cajón, como si esperara que algo fuese a cambiar.
Escucho desde su bolso a Tikki murmurar débilmente "Se fuerte" para que ella se arriesgara a lanzar aquel puñado y romperse en llanto. Adrien lanzó su puño de tierra, así como los demás portadores hicieron lo mismo. Luka abrió sus brazos para Marinette, que se refugió ahí cuando los primeros copos de nieve bajaron hasta cubrirlos.
Adrien apoyó a Luka abriendo su paraguas y asintió una vez antes de retirarse de regreso hacia Kagami mientras los trabajadores del cementerio comenzaban a llenar el agujero de tierra.
Los copos eran efímeros, caían lejanos unos de otros, como si el cielo se resistiera a deshacerse esa tarde. Paris había estado bajo la lluvia durante más tiempo que otros años, pero ahora no había agua helada que aliviara el dolor, ahora eran copos de nieve helada amenazando con cubrir de blanco aquella tumba.
El sacerdote dio la bendición mientras montones de paraguas se abrían para resguardar a la gente del frío. La tumba estaba cubierta y lentamente el cementerio fue quedándose solo, al final solo Adrien, Kagami, Marinette y Luka permanecieron en aquel lugar, observando la placa que había sido colocada mientras cada uno tomaba una flor de la corona más cercana.
—Pensé en guardar discreción, pero… —Murmuró Adrien para Marinette mientras la chica se agachaba a dejar su clavel sobre la lápida, percatándose de que el sello de la caja de Wayzz estaba labrado delicadamente en el mármol. —Quería honrarlo al menos con esto.
—Gracias Adrien. —Murmuró Marinette antes de abrazarlo y sonreír.
Kagami también le dedicó un abrazo antes de mirar a Luka y murmurar. —Nos vamos a retirar, tenemos algunos asuntos por atender.
—Está bien. —Murmuró Marinette limpiándose las mejillas y resguardándose bajo el paraguas de Luka, percatándose de que la nieve cada vez caía con mayor abundancia. —Ha sido un tanto dramático quedarme tanto tiempo.
—Cada duelo es distinto. —Murmuró Kagami amablemente.
—Y nos quedaremos tanto tiempo como tú lo necesites. —Dijo Luka con intensidad mientras abrazaba a Marinette contra su pecho.
—Sólo asegúrate de que descanse. —Pidió Adrien antes de besar la mejilla de Marinette y ofrecerle el brazo a Kagami para salir de ahí.
Marinette se aferró de la cintura de Luka, el le abrazó con una mano y equilibrando el paraguas con la otra. No pasaron cinco minutos de haberse quedado solos cuando Marinette levantó la vista y sonrió para su esposo.
—Vámonos a casa. —Pidió ella. —Antes de que pesques un resfriado.
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XY estaba en su casa, mirando la nieve que se acumulaba en la ventana, pensando en la imagen de Marinette sola frente a la caja. ¿Cómo se había atrevido Luka a dejarla sola ahí?
La imagen de la diseñadora sollozando en secreto mientras observaba al muerto (quien quiera que fuese ese hombre) era demasiado dolorosa para el rubio, que habría querido correr a abrazarla y prometerle que no habría de que preocupase, habría querido prometerle que estaría para ella, que no tenía por qué pasar sola ese trago amargo.
—Y el imbécil la dejó ahí sola…
XY cerró la mano en un puño y aquella emoción hizo que las polillas de Hawk Moth revolotearan. Aquella mujer sonrió saliendo a la luz y ladeando el rostro.
—Pobrecillo, sin poder consolar a su amor platónico, sin poder arrancar la tristeza de su rostro, sin poder arrancar el dolor. Esa emoción será suficientemente fuerte como para volverte un aliado. —Tomó una polilla entre sus manos y sonrió mientras las fuerzas oscuras se aglomeraban ahí hasta convertirla en un akuma. —Ve, mi pequeño akuma, y potencia su dolor.
